sábado, 29 de agosto de 2026

FILMS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

Los drogadictos (1979) – “Los estragos de la droga empiezan a manifestarse en esta muchacha de no más de 19 años. Observen sus ojos rojizos, su inexpresividad, su apatía. Es el comienzo de la caída. La enferma drogadicta padecerá lo que se denomina síndrome de abatinencia [sic]: si no se trata adecuadamente puede hacer cualquier cosa para conseguir la droga que alivie su angustia. Prosiga. La tolerancia es un fenómeno importante: el organismo del individuo se torna más apto para dosis mayores que la normal. Si luego es tratado y al salir del hospital reincide la dosis alta, puede ser mortal, porque el organismo perdió la tolerancia. Es el caso de este infeliz que murió mientras se inyectaba. La aguja hipodérmica sin la menor desinfección es clavada en cualquier parte del cuerpo dando origen a contagios de todo tipo y a verdaderas ulceraciones como puede apreciarse en este ejemplo. Las drogas alucinógenas como el LSD producen cambios radicales en el estado mental, caracterizados por una vívida fantasía y distorsiones de la realidad. Fue descubierto en el hongo de un cereal por pura casualidad. El individuo sueña en colores y se cree un ser poderoso capaz de vencer la ley de la gravedad o de luchar triunfalmente contra mil enemigos. Basta una pequeña dosis, como la que tiene ese terrón de azúcar, para causar pleno efecto”.

   Con esta parrafada que la conferencista policial Myriam de Urquijo dicta ante una platea colmada de agentes del orden y que ilustra con algunas diapositivas, se inicia el 76º largometraje de EC, realizado tras casi dos años de inactividad en cine y en un (para él) nuevo estudio, el de Baires en Don Torcuato. A partir de un guion escrito con José Dominianni, en un principio titulado “Las viciosas”, y amasado con elementos de Los viciosos (ciertas coincidencias argumentales: policía infiltrada, la Interpol investigando) y de Las procesadas (el afán didáctico), el director prosigue con su cruzada en pro del bienestar de la humanidad a través de la denuncia de algunas de las lacras que él cree que la flagelan. Basta para ello con contar algunos tramos de su historia: Mercedes Carreras es una sargento que se introduce en el mundo de los viciosos para descubrir a los capos de la organización. En realidad, hay dos bandos rivales, respectivamente liderados por Oscar Pedemonti y por Carlos Estrada, alrededor de los cuales hay muchos malos que acentúan su condición de tales adoptando poses de “pato vica”, fumando de costado y mirando de reojo. La sargento, que tenía una hermana drogadicta cuyo cadáver fue encontrado en una quema, se conecta con el junkie y playboy Juan José Camero, un hombre que “está en la cosa”, y a través de él con los hermanos Graciela Alfano y Gonzalo Urtizberea –éste, excelente–, viciosos sin remedio cuyo padre es nada más ni nada menos que Pedemonti. En el medio hay mucho movimiento entre las bandas rivales, y no se termina de entender muy bien qué es lo que pasa, aunque tampoco importa demasiado saberlo. La sargento procura, en vano, regenerar a los hermanitos. Todo concluye en un furibundo tiroteo entre las bandas: los que quedan vivos marchan presos y la sargento paga con su vida tanto empeño.

Carreras y Camero

   EC busca el realismo con desesperación, pero casi nunca lo encuentra: tiene en su elenco a la máxima estrella sexy de esos años (Alfano), pero el único, tímido y pudoroso conato de desnudo se lo hace ejecutar a una actriz a la cual ni siquiera incluyó en los títulos de crédito; hay una escena de orgía en la que Alfano, tras haber hecho el amor (¡con Carlitos Vanoni!), baja las escaleras de manera provocativa, blandiendo un pucho con cara de éxtasis; hay una escena espectacular en la que un automóvil cae desde un barranco, destrozándose y explotando, escena que EC repite de inmediato, como para que no queden dudas de que en verdad se destruyó un auto en un film argentino. Siempre al borde de transformarse en una services movie, Los drogadictos muestra a Mercedes Carreras tocada à la Michèle Morgan en Quai des brumes y sobreactuando como para ganar otro premio internacional; reitera en su banda musical, con levísimas variantes armónicas, el tema dramático que Tito Ribero había compuesto para Los evadidos; ofrece un papel importante a “Titino” Pedemonti, actor uruguayo que descuidó su propia trayectoria para facilitar la de su esposa Thelma Biral; concreta el retorno a la obra carreriana de Carlos Estrada, ahora con una peluca renegrida que Viloni y Aued debieron haber disimulado; agradece la valiosa colaboración de la Prefectura Naval Argentina, la Policía de la Provincia de Buenos Aires y la Aeronáutica Militar, gestionada por el siempre servicial jefe de producción Julio Godoy, siniestro personaje de Lavalle y Ayacucho; y, en fin, concluye con un texto admonitorio que dice: “Todos debemos tomar partido en esta lucha, porque como dijo Paulo VI: «Estamos ante el mayor desafío que el siglo XX ha lanzado al rostro de la humanidad y la civilización»”.

   Además, registra la única actuación con EC de Graciela Alfano, una de las figuras más hermosas que ofreció el show business aborigen. En 1971 había sido elegida Miss por la revista semanal 7 Días Ilustrados, iniciando de inmediato una carrera en cine, televisión y teatro. En cine debutó en La gran aventura y luego apareció una veintena de títulos, con picos de cuatro en 1978, 1979 y 1980, en su gran mayoría producciones horrorosas excepto La nona y La invitación, esta última producida por una de las empresas de su segundo esposo, el empresario Enrique Cappozzolo. Sin embargo, antes que por sus actuaciones, la carrera de Alfano fue pautada por el escándalo, la provocación, la vanidad, el exhibicionismo y el coqueteo con el poder político. Sobre este último particular, el periodista Claudio Uriarte escribió en su libro biográfico sobre el almirante Emilio Massera, otro siniestro personaje de la dictadura militar imperante en la época, que:

“Narcisista y en el fondo inseguro de sí mismo, Massera tendía a rodearse de mujeres que lo adornaran, cuya compañía lo «condecorara» de un modo u otro y que se correspondieran con la idea que él tenía respecto de quiénes debían ser las mujeres que acompañaran al magnífico antihéroe que quería ser. Uno de los affaires más renombrados del almirante, que fue la envidia de la mitad de la población masculina de Buenos Aires y un fermento de admiración rencorosa para muchos, fue la modelo publicitaria y actriz televisiva Graciela Alfano, una muchacha alta y bien proporcionada, de facciones bellas, piel blanca y cabellos rubios, rasgos que la convertían naturalmente en presa codiciada para un universo masculino que se sentía espiritualmente europeo pero temía ser visto como latinoamericano, y que buscaba mujeres de esa apariencia para confirmar su lugar de pertenencia espiritual y cultural”.

   La periodista Sylvina Walger, por su parte, puso en letras de molde las relaciones entre Alfano y el presidente Carlos Menem: “Incondicional del poder, la estrella que en épocas más ingenuas estuvo a punto de casarse con Pablo Escobar Gaviria, suele inclinarse por quienes lo detentan”, sugiriendo su recurrencia a la magia negra y revelando cómo se benefició de su amistad presidencial ganando espacios importantes en el canal televisivo estatal ATC.

Carreras y Alfano

   Sin embargo, no todo es negativo en Los drogadictos: una secuencia fue registrada en el predio de la Fundación Salvatori en el barrio de Núñez, que los títulos de crédito traducen como “Fundación Renato Salvatori”, confundiendo a don Natalio con el popular actor italiano (1933-1988) que supo ser dirigido, entre otros, por Blasetti, Bolognini, Castellani, Visconti, De Sica, Ferreri, Costa-Gavras, Zurlini y Rosi y que ni siquiera se debe haber enterado de su sorpresiva mención en un film argentino berreta: el error se reproducirá en los créditos de Gran Valor en la Facultad de Medicina. Aunque no termina de desprenderse de la frenética utilización del zoom, éste es el primero de EC en muchos años en que sólo una toma concluye en la copa de un árbol. Es algo. [Films aludidos: Quai des brumes (El muelle de las brumas, Marcel Carné, F, 1938), La gran aventura (Emilio Vieyra, 1973-1974), La nona (Héctor Olivera, 1978), La invitación (Manuel Antín, 1981), Gran Valor en la Facultad de Medicina (Enrique Cahen Salaberry, 1981)].

OBS     El proyecto fue gestado hacia mediados de 1977 y en un principio fueron mencionados para integrar el elenco Claudio García Satur (Ricardo Anselmi) y José Slavin (comisario Morán). Incluye un brevísimo fragmento de Los muchachos de mi barrio.

TAQ     Discreto éxito comercial, con apenas cuatro semanas en el Normandie y dos en El Plata y el 25 de Mayo, sumando desde la 2ª (20.9) los cines Loria –por dos semanas–, Los Andes, San José de Flores, Moreno y Select San Juan + 18; y desde la 3ª (27.9) los cines Lope de Vega, Olavarría, Atalaya y Gran Buenos Aires.

Los drogadictos
Argentina, 1979
35mm / EastmanColor / 90’ / PM18

EQ     CP, CD: Cinematográfica Victoria [SRL]. PE: Héctor Báilez. DP: Julio Godoy. JP: Carlos Roig. AP: Gustavo Báilez. ADMP: Mario Gomelsky. D: Enrique Carreras. AD: Orlando Zumpano. AYD: Ricardo Cuevas. PZ: Rodolfo Durán. G: José Dominiani [Dominianni] y Enrique Carreras. F: Antonio Merayo. CM: Héctor Collodoro. [FQ: Enrique Filipelli]. [ACM: Atilio Pascual]. FF: Enrique Laviada. [JR: Angel Blanquet]. [R: Raúl Castro, Alberto Tiero, Pablo Mena y Fernando Reyes]. E: Alvaro Durañona y Vedia. [DC: Francisco Mascareño]. [ADC: Ricardo Tonizza]. [U: Carlos Leyes]. [CPT: Américo De Vita]. V: Horace Lannes. [MOD: Ernestina Castronuovo]. MQ: Orlando Viloni y Elvira Ramos. PN: Nélida Aued. S: Ricardo Brovelli. AS: Mario Calabrese. C: Jorge Garate. AC: Serafín Molina. CNGT: Teresa T. [Torchetti] de Garate. M, DO: Tito Ribero. PUB: Helba Ferreira. EE: Ricardo La Paz. EF: Baires [Films SA] (Don Torcuato, BA). [JEF: Jorge Paracca]. LOC: BA (Fundación Salvatori en Núñez, local de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina en la avenida Córdoba 3371, restaurante Le Jardin), GBA (una quinta en las lomas de San Isidro, boîte Cocoyoc en Don Torcuato) y provincia de BA (Mar del Plata). L: Laboratorios Alex [SACI]. [LS: Phonalex SAIC]. FR: 29.6.1979 al 17.8.1979. LC: 13.9.1979, cines Normandie, Callao, Gran Norte, Rivera Indarte, Cuyo, Belgrano, El Plata, 25 de Mayo y Gran Odeón + 29.



I&P     Mercedes Carreras (sargento Julia Donati), Graciela Alfano (Estela Sentino), Juan José Camero (Ricardo Anselmi), Carlos Estrada (Custodio Vega) / Jacques Arndt (Ludwig), Mario Pasik (Santos Ahumada), Rudy Carrié (Barcia), Jorge Salcedo (comisario Morán) / Myriam de Urquijo (conferencista policial), Oscar Pedemonti (Sentino, padre de Estela), Adriana Parets (Silvia Anselmi, madre de Estela), Gonzalo Urtizberea (Alberto Sentino, hermano de Estela), Norma López Monet (Albertina), Juan Carlos Lamas (Salinas), Abel Sáenz Buhr (Victorino), Constanza Maral (Marcela), Mario Lozano (Chino), Carlos Vanoni (Juanito Barcaza), Elida Suárez (Sonia) / Héctor Armendáriz (jefe de Policía), Héctor Méndez (Jordán), Jorge Sassi (Pipo), Raúl Florido (Nico), Aldo Mayo (Mangue), Rodolfo Onetto (capitán del Simbad), Luis Aranda (segundo del Simbad), Vicente Buono (Carlo), Adrián Martel (Buono), Héctor Doldi (Marcovecchio), Adolfo Duncan (tripulante del Simbad), Luis Corradi (abogado) / “El teatro Universal de Mar del Plata”: José Ricciardi (Giuseppe), Francisco Rinaldi (prefecto), Aníbal Montecchia (pescador), Osvaldo Didio (oficial de la Prefectura), Santiago Agulló (pescador) y Angel Ballestrini (oficial de la Prefectura) / Carlos Luzzietti [Luzietti] (Marcos, esposo de Albertina), Nino Udine (Laplace), Ricardo Suñez (capitán del Facundo), Ricardo Greco (presidiario), Amor Alonso (vecina de Julia), Ricardo Jordán (presidiario asesino), Joaquín Piñón (Aguirre), Elda Basile (Dorita), Lilí Navarro (esposa de Jordán) / na Lelio Lesser (barman de la boîte), Víctor Catalano (portero de la boîte), Sergio Malbrán (locutor por TV), Graciela Battistella (stripper Amanda), Alberto Peña (muchacho con Amanda), Norberto Lombardini (muchacho en la orgía), Damián Duard (secuaz de Ludwig), Karen Dominicov (agente de Policía) / aana Nélida Aued y Orlando Viloni (pareja paseando en la galería), Enrique Carreras (invitado en la fiesta de Sentino que le toca el hombro a Juanito), Orlando Zumpano (invitado en la fiesta de Sentino).

Ficha supervisada en 1979 por el Gordo Cuevas.

viernes, 28 de agosto de 2026

CINEASTAS

Luis César D’Angiolillo

[Santa Fe, provincia de Santa Fe, 28.8.1944 / Buenos Aires, 24.10.2016]

Sólo hubo dos directores argentinos de nombre Luis César: el otro fue Amadori, y entre el cine de ambos hay una diferencia abismal. De cualquier modo, así como a Amadori lo apodaban “Gino”, a D’Angiolillo casi nadie le decía “Luis” o “Luis César”: siempre fue “César” para sus colegas y amigos.

En su primer día con Invasión en Alex

   Prestigioso montajista devenido realizador, al igual que su compañero generacional Miguel Pérez, César vino con sus padres a la Capital Federal cuando tenía apenas un año. Inició estudios de Derecho y de Sociología que interrumpió para inscribirse en la Asociación de Cine Experimental (ACE, 1967-1968), de la que salió compaginador: “Con mis compañeros de curso preparábamos un cortometraje y al repartirnos las tareas el profesor Jorge Surraco me miró y dijo: «Vos hacés la compaginación»”. Luego, Enrique Juárez lo presentó a Oscar Montauti, quien lo aceptó como aprendiz en Invasión para de inmediato tomarlo como su ayudante en cuatro producciones de Aries Cinematográfica, conformando equipo con Alberto Yaccelini y con la histórica cortadora de negativos Margarita Bróndolo.

   El primer film que compaginó, a dúo con Oscar Souto, fue Juegos de verano, y su debut en solitario fue Los hijos de Fierro, que le valió su primer premio de parte de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA) y que coincide con su época de militancias, la gremial y la política. César fue uno de los varios amigos que colaboraban en las legendarias proyecciones clandestinas de La hora de los hornos. El 8.3.1973 fue publicada en los diarios una solicitada en la que adhería al Frente Justicialista de Liberación, y en algún momento lo invitaron a unirse a las huestes de Montoneros aunque, según contó, “no concordaba con la lucha armada”, por lo que no aceptó.

Compaginando El exilio de Gardel en
París, en los laboratorios GTC

   La carrera de César en tanto compaginador/montajista/editor es tan extensa cuan brillante e incluye varios programas televisivos dirigidos por Eduardo Mignogna. Me encontré con un oficio fascinante. Porque la gramática del cine tiene que ver con las reglas del montaje. Es un arte que consiste en ordenar el caos. Hay que armar la continuidad de la película, que está dispersa en las distintas tomas y planos de cada escena, en esas imágenes y sonidos. La narración del film se arma con ese rompecabezas de imágenes”, definió. Aparte sus inicios en la empresa de Ayala y Olivera, un vistazo a su trayectoria revela que tendió mayoritariamente a trabajar con productores-realizadores independientes, ya que, además, a partir de los 70 comienza a desmembrarse la industria tal como se la conocía hasta poco antes: un dato revelador es que nunca editó una producción de los Mentasti. Solanas y Getino, claro está, pero también con Mario David, Renán, Galettini, Elio Stagnaro & Beda Docampo, Juancho Jusid, Mignogna y Bemberg resultaron los más asiduos. Ejerció la docencia, también, hacia comienzos de los 80 en el CERC.

Venecia, agosto 1985, El exilio de Gardel a concorso:
con Cacho El Kadri, Sabina Sigler,
Solanas y Quique Angeleri, su asistente

   Su opera prima en tanto director, Matar al abuelito, fue en verdad auspiciosa, con una historia que oscila entre el naturalismo y la fantasía contada de manera convencional pero sólida y efectiva. Mucho mejor, sin embargo, resultó Potestad, que adapta la pieza teatral de Eduardo Pavlovsky sobre los años de la represión militar con una originalidad, un rigor y un ascetismo infrecuentes. En su tercer y último largometraje reaparece el César de la militancia, que en 2008 sintonizaba a pleno con la cruzada pro glorificación de la “juventud maravillosa” de los 70 emprendida desde lo más alto del gobierno de turno: pero lo que fue planteado como la biografía de un “cuadro” montonero llamado Esther Norma Arrostito Rebolini (1940-1978) terminó trasponiendo esa condición y se expandió a otra historia del terrorismo autopercibido de izquierda peronista –ese oxímoron–, tal como ya había practicado Coco Blaustein en Cazadores de utopías. César declaró a La Nación (6.12.2008) que “es difícil entender esto, pero no es mi intención idealizar ni tirar abajo el personaje, sino contar su historia a partir de lo que se escribió sobre ella, y con los que recuerdan o estudian aquellos tiempos”: ínterin, algo salió mal, pues el resultado final –impecable y creativo en términos formales– la muestra como una heroína revolucionaria decidida, idealista, ferviente y romántica que al menos –lo dice una compañera suya en el film mismo– tuvo la lucidez de negarse a tener hijos para no complicarlos en su lucha armada, asunto poco meneado que también preocupó a Osvaldo Bayer, quien no fue precisamente un hombre de derechas: “Si hay alguna enseñanza es que los autores de los crímenes deben pensar en sus propios hijos antes de cometer los crímenes. Los hijos quedan malditos para siempre” (suplemento Radar de Página/12, 29.4.2001).

Beda Docampo, Mignogna, Mirtha Busnelli,
César, Elio Stagnaro y Carlitos Galettini

   Estuvo casado hasta 1979 con la fotógrafa María Inés Teyssié, y el hijo de ambos, Julián, ha devenido director él mismo (Hacerme feriante, 2009; Cuerpo de letra, 2014; La gruta continua, 2023, más algunos cortos). Conocí y traté a César y a María Inés por una cuestión generacional y porque arrancamos en los menesteres del cine casi al mismo tiempo: de hecho, fui el jefe de Prensa de Paño verde, que, si mi archivo no me falla, registra el debut de María Inés haciendo la foto-fija. A César lo recuerdo con calidez y afecto, lo mismo que a María Inés, con quien hemos mantenido relación hasta hoy mismo. A Julián no lo conozco, pero tuvo la gentileza de facilitarme todas las fotos que ilustran este artículo.

Filmando Potestad, con
Tato Pavlovsky y el guionista Ariel Sienra

    A lo largo de su extensa trayectoria fue mayormente acreditado como Luis César D’Angiolillo, pero también como César D’Angiolillo y un par de veces como Dangiolillo. Poco antes de su fallecimiento recibió el Premio a la Trayectoria otorgado, por primera vez, por la Sociedad Argentina de Editores Audiovisuales, institución de la que había sido uno de sus fundadores, y poco después “Toti” Glusman le dedicó su film Pescador. Y hoy hubiera cumplido 82 años.

Con Solanas, compaginando La nube
en los prestigiosos laboratorios Eclair



FILMOGRAFIA

01.  Matar al abuelito / Matar al abuelito (A/E, 1991) 35mm, C, 115’. CP: Aura Producciones Cinematográficas SRL – Kankún SA – Cooperativa de Trabajo El Aniceto Ltda. / Televisión Española SA (Madrid). G: Eduardo Mignogna, Ariel Sienra y LCD, con la colaboración de Mara Laskowski y Santiago Carlos Oves, sobre idea original y argumento de Ariel Sienra y LCD. F: Miguel Abal. I: Federico Luppi, Inés Estévez, Laura Novoa, Tina Serrano, Horacio Peña, Mirtha Busnelli. LC: 29.4.1993. [+ C y letrista de la canción Si es que puedes oír con música de Litto Nebbia].

02.  Potestad (2001) 35mm, C, 89’. CP: Luis César D’Angiolillo – Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. P: LCD. G: Ariel Sienra y LCD, sobre adaptación de Ariel Sienra de la pieza teatral de Eduardo Pavlovsky. F: María Inés Teyssié. I: Eduardo Pavlovsky, Noemí Frenkel, Luis Machín, Alejo García Pintos, Lorenzo Quinteros. LC: 8.5.2003. [+ C].

03.  Norma Arrostito –La Gaby– (2007) VD, C, 97’. CP: Centro Cultural Caras & Caretas. PE: Rolo Azpeitía. G: Graciela Maglie y LCD. F: María Inés Teyssié. I: Julieta Díaz, Ricardo Díaz Mourelle, Marcos Ferrante, Jimena Anganuzzi, Marcelo D’Andrea. LC: 6.12.2008. Docu-ficción de la serie “Vidas argentinas”. [+ C con Celeste Maidana].

Otras actividades en cine: Años 60 y 70: MERC no acreditado (NA) en Invasión (Hugo Santiago, 1968) / AYC en Los neuróticos (Héctor Olivera, 1969), El profesor hippie y La guita (ambos Fernando Ayala, 1969) y El profesor patagónico (Ayala, 1970) / C de Sus hijos y usted (Carlos Parera, 1971, corto) y Juegos de verano (Juan Antonio Serna, 1971: con Oscar Souto) / AD en Los Velázquez (Pablo Szir, 1972; inconcluso) / C de Los hijos de Fierro (Fernando E. Solanas, 1972), El Familiar (Octavio Getino, 1972: sólo la PREC, con Juan Carlos Macías), Los cuatro secretos (Simón Feldman, 1975), Pequeños aventureros (Daniel Pires Mateus, 1977), La rabona (Mario David, 1978), Un idilio de estación (Aníbal E. Uset, 1978), La fiesta de todos (Sergio Renán, 1978: con Carlos Márquez) y La aventura de los paraguas asesinos (Carlos Galettini, 1979) / CS de Manaslú, rincon del alma (Jorge de León, 1979) / C de Cantaniño cuenta un cuento (David, 1979) y El equilibrio de la naturaleza (Miguel Nanni y Ladislao Hlousek, 1979, corto).

1980-1984: C de El bromista (David, 1980), Los superagentes contra todos (Galettini, 1980), El río para todos (Hlousek, 1980, corto), En el nombre de la Santísima Trinidad (Juan Bautista Stagnaro y Beda Docampo Feijóo, 1980, corto), Mientras me dure la vida (Carlos Otaduy, 1980), El hombre del subsuelo (Nicolás Sarquis, 1981) y La linyera (Daniel Matz, 1981, corto) / SPVC de Tristezas de la pieza de hotel (Mauricio Skorulski, 1981, corto), Como la sombra tenue de una hoja (Oscar Aizpeolea, 1982-1983, corto) y La espera (Fabián Bielinsky, 1982-1983, corto) / C de Espérame mucho (Juan José Jusid, 1982), El desquite (Juan Carlos Desanzo, 1983), Evita (Eduardo Mignogna, 1983), Gracias por el fuego (Renán, 1983), Camila (María Luisa Bemberg, 1983-1984), Asesinato en el Senado de la Nación (Jusid, 1984) y Luna caliente (Roberto Denis, 1984).

1985-1989: C de El exilio de Gardel (Solanas, 1985: con Jacques Gaillard), La República perdida II (Miguel Pérez, 1986: sólo CADIC, NA), Hombre mirando al Sudeste (Eliseo Subiela, 1985), Miss Mary (Bemberg, 1986), Los amores de Kafka (Docampo Feijóo, 1987), Fútbol por Julio Lavallén (Mario Iglesias, 1988, corto), Eversmile New Jersey (Carlos Sorín, 1988: sólo la PREC), Después de la tormenta (Tristán Bauer, 1989) y Flop (Mignogna, 1989).

Años 90: C de Convivencia (Galettini, 1993) / AC en Hundan al Belgrano (Federico Urioste, 1993) / C de Historias de amor, de locura y de muerte (Nemesio Juárez, 1994), Cine argentino –Imágenes de una historia– (Bebe Kamin, 1995, inconcluso), El día que Maradona conoció a Gardel (Rodolfo Pagliere, 1995), El mundo contra mí (Docampo Feijóo, 1996), El sueño de los héroes (Renán, 1996), Plaza de almas (Fernando Díaz, 1997), Buenos Aires me mata (Docampo Feijóo, 1997) y La nube (Solanas, 1997) / actor: “posible cliente de Reni” [Cecilia Bengolea] acreditado 16º y encargado del Avid en Vagón fumador (Verónica Chen, 1999).

Siglo XXI: C de El regreso (Hugo Lescano, 2000), Contraluz (Kamin, 2000), Rerum Novarum (Fernando Molnar, Sebastián Schindel y Nicolás Batlle, 2000), Cacería (Ezio Massa, 2000), La soledad era esto (Renán, 2001), El séptimo arcángel (Juan Bautista Stagnaro, 2002), Agua (Chen, 2005), Tres minutos (Diego Lublinsky, 2005) y Tres de corazones (Renán, 2006) / ASEC de Familia Lugones (Paula Hernández, 2007) / C de Fontana (Juan Bautista Stagnaro, 2007-2009) / TEST en Homo Viator (Miguel Mato, 2008) y Fragmentos rebelados (David Blaustein, 2008) / C de Mis días con Gloria (Jusid, 2009) / TEST en Cómo se hizo “El exilio de Gardel” (Fernando Martín Peña, 2010) y El (im)posible olvido (Andrés Habegger, 2016).

Actividad como D de TV: El otro espejo (2003, Canal 7, para el ciclo Ensayo).

jueves, 27 de agosto de 2026

PERFILES

Más gente del cine

I fratelli De Maio

Aunque su producción inicial la concretaron tan sólo en 1951, los hermanos De Maio no eran en absoluto unos recién llegados a la industria. Egidio Alberto (n. 15.3.1918) y Antonino Eduardo (n. 16.2.1920) eran hijos de Antonio, dueño de cuatro salas de cine en las que sus hijos cimentaron su pasión por ese medio desde su adolescencia transcurrida en el barrio de la Boca. Cultores del bajo perfil, fueron, sin embargo, muy importantes en el negocio, al que abarcaron en sus tres puntales: la exhibición, la distribución y la producción (con estudios propios), lo cual los convirtió en opulentos empresarios puesto que tenían “la sartén por el mango y el mango también”.

Alberto

   Juntos, individualmente o en sociedad con terceros (Galimberti, Genaro Véspoli, Humberto Garabatos, Vicente Marco) detentaron la propiedad o fueron arrendatarios de los cines porteños Canadian 2º (Liniers), Dante y Olavarría (la Boca) y Libertador, Casino y Paramount (San Nicolás), de los suburbanos Ciudadela y Liniers (Ciudadela), General Belgrano (Ramos Mejía) y San Martín (Avellaneda), así como de los platenses Gran Rocha y Mater y el marplatense Regina.

   Al rubro distribución se acercaron hacia 1948 con Pan European Film, sociedad con Luis Scalella, de corta vida, que estrenó apenas cuatro italianos, entre ellos nada menos que Ossessione (Obsesión, 1943), de Visconti, lanzado tan sólo en junio 1949 en el Iguazú. Siempre con Scalella –que con el tiempo será él también un destacado distribuidor– el 1.1.1951 fundan Cinematográfica Libertador SRL Productora y Distribuidora Argentina de Films, tal su extensa y oficial denominación. De inmediato adquieren a Francisco Canaro sus estudios del barrio de Mataderos que operaban con el nombre Río de la Plata; contratan como su jefe al veterano Carmelo Santiago y los alquilan a un ex diplomático costarricense llamado Otto Lam, que allí rueda Mujeres en sombra (Catrano Catrani, 1951), su única producción, que algunas fuentes atribuyen a los De Maio, quienes apenas adelantaron algunos dineros a cuenta de su distribución. La Libertador distribuirá a lo largo de los 50 una gran cantidad de títulos europeos, preferentemente italianos. En ese rubro detentarán luego Bell Films SRL (1967, sólo de Antonino) y, desde los 70, Centuria Cinematográfica SRL, asimismo especializada en producciones europeas poniendo el acento en las francesas: sólo con una de ellas, Les aventuriers / I tre avventurieri (Los aventureros, Robert Enrico, F/I, 1967), ganaron fortunas.

Con alma y vida: Bisutti y Aroldi

   Tras el inicial Vuelva el primero! (Kurt Land, 1951), Libertador produjo apenas otros dos largometrajes, La Parda Flora (León Klimovsky, 1952) y Ayer fue primavera (Fernando Ayala, 1954-1955), en los cuales sólo figura en tanto productor uno de los hermanos, acreditado en los dos primeros como Egidio A. De Maio y en el restante como E. Alberto De Maio, quien de inmediato será productor asociado en las sombras de Una viuda difícil (Ayala, 1956), ésta una producción de AAA. Figurando como E. Alberto De Maio y Antonino E. De Maio, volvieron a la producción a través de Centuria con Con alma y vida (David José Kohon, 1970). Asociado con el exhibidor Sebastián Martínez, Alberto conformó otra empresa, Inca Cinematográfica SRL, que sólo produjo El amor infiel (Mario David, 1973), en el cual ninguno de ellos se acreditó. A Antonino el gremio entero lo apodaba “Lolo”.

 

Don Julio

Así le decían sus empleados a Julio Korn (Buenos Aires, 19.7.1906 / 18.4.1983), descendiente de padre rumano, en su juventud empleado de una imprenta, diariero y precoz editor de partituras musicales, intentos que, de ganarse el sustento, lo convirtieron en un magnate periodístico que hizo fortuna con revistas populares y de venta masiva como La Canción Moderna, Radiolandia, Goles, Anteojito, Vosotras, Antena y TVGuía. Su primera incursión en la industria cinematográfica se verifica cuando en abril 1954 se incorpora en calidad de socio y de director general a la Cinematográfica Cinco SRL, establecida un año antes por Hugo del Carril, Soffici, Demare, Tinayre y Amadori: de inmediato contrató a Vicente Marco como supervisor general, a Pedro Livschitz como gerente administrativo, a Roberto Fonollosa y a Alejandro Fernández Noguera respectivamente como gerente y jefe de Ventas y a Federico Zagalsky como publicista; además, alquiló otro local para atender el movimiento de las copias, en Lavalle 1880, y una sucursal en Bogotá, desde donde se haría la distribución para el resto de la América latina. Korn nunca se acreditó en los films distribuidos por esa empresa, como tampoco lo hizo en Isla brava, único título de Producciones KS SRL, su efímera sociedad con el director Soffici.

Con Cecilia, su esposa

   Fue también empresario en otros rubros, en especial el televisivo y desde que Alejandro Romay era el dueño del Canal 9, al que accedió en 1962 como presidente del directorio del Canal 9. Una sociedad satélite de esta emisora, Raytel SACI (“radio y televisión”), integrada por Hugo del Carril, Mariano Mores, Nicolás Mancera y Korn y que había nacido un año antes “al servicio de promotores y agencias publicitarias” (aviso en Clarín, 19.1.1961), sólo produjo La calesita como una miniserie televisiva en cuatro capítulos, luego editada para los cines provocando la ira de los dueños de cines, quienes consideraban desleal que se estrenara antes por la TV. Una de sus hijos, Francis (1935-2024), fue una destacada antropóloga, docente y socióloga.

Hugo del Carril, JK, Amadori, Homero
Manzi, Miguel Gómez Bao, Lamarque y Zini

Filmografía: Isla brava (Mario Soffici, 1958: socio de la compañía productora, NA), La patota (Daniel Tinayre, 1960: PA), La calesita (Hugo del Carril, 1962: socio de la compañía productora, NA), Mil intentos y un invento (García Ferré, 1969-1972: PA), Las aventuras de Hijitus (García Ferré, 1971: PA) y Petete y Trapito (García Ferré, 1972-1974: PA).

Richard Blaine

martes, 25 de agosto de 2026

FILMS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

La mamá de la novia (1977) – El gran éxito de taquillas de La sonrisa de mamá indujo a los capitostes de Argentina Sono Film a producir otra reunión de Lamarque y Ortega. En 1973, mucho antes de que el proyecto entonces titulado “La madre de mi novoa” fuera concretado con Andrés Percivale en lugar de Ortega y producido por los Carreras en lugar de los Mentasti, la idea original había sido la de adaptar una vieja pero muy exitosa y efectiva pieza teatral que Narciso Ibáñez Serrador firmó como Luis Peñafiel y estrenó en 1959 con el título Aprobado en castidad. Un despropósito: ¿alguien puede imaginar a Palito Ortega interpretando a un nerd durante toda la acción y hasta el último minuto sospechado de homosexual y a Libertad Lamarque como su madre entregadora de señoritas?

Cosens y Lamarque

   Por lo tanto, luego de un largo descanso cinematográfico de más de siete meses, EC lo encaró con otra historia y otro título. La diferencia con La sonrisa de mamá es que aquel era una superproducción y éste es de una pobreza apabullante, advertible en todos sus rubros. En ambos casos, el universo estético del director, que año a año involucionaba, congenia a la perfección con la imagen cache que la actriz supo elaborar durante toda su carrera y que los años 70 potenciaron por su solo peso. Lamarque, por supuesto, quedó chocha, como escribió en sus memorias: “En cuanto a las dos películas que filmé en la Argentina en esta última década, están La sonrisa de mamá, con Palito Ortega, y La mamá de la novia, con Mercedes Carreras. Como ven por los títulos entré de lleno en las filas de las mamás; y si la suerte sigue conmigo, podré incursionar con papeles de abuela y bisabuela, con mi inédito nuevo aspecto (new look) de mi cabeza blanca de venerable anciana, con todos los problemas nobles, amargos o risueños, que son el dulce, la sal, y la pimienta, en la vida cotidiana de una familia normal... y si así no fuera, deseo dejar a Enrique Carreras, el feliz e inspirado director de mis dos últimas películas citadas, este fraterno abrazo de despedida, que pondría fin a mi carrera cinematográfica... en la Argentina”.

Percivale y Carreras

   El argumento original de EC y Porter bordado por Abel Santa Cruz, tiene como protagonista a una gran estrella del cine, el teatro y la canción (“Cuando Victoria Vidal filma una película, la que manda es ella”), cuya hija “Lucy”, ya grandecita, permanece soltera (“Mi carrera y mi madre, eso es todo”) hasta que (“Lucy ya está en edad de tener novio”) se casa con el joven actor “Rodolfo Leiva”. Acompañando a su marido a un rodaje en España, “Lucy” muere tras un accidente automovilístico. “Victoria”, deprimida, abandona su carrera y la retoma años después sólo para apoyar el debut de su nieta “Silvia”, que decide continuar la tradición artística familiar. La historia es pobrísima y en el guion de Santa Cruz no se advierte ni siquiera su consumado oficio: las secuencias que sirven de relleno son insustanciales hasta el patetismo, con chistes viejos y naderías sentimentaloides que van estirando la acción que, durante la primera hora, tiene un sostenido tono de comedia. Luego, todo se precipita y, de la nada, se suceden la declaración de amor de “Rodolfo” a “Lucy”, las respectivas despedidas de soltero, el casamiento, el anuncio del embarazo, el parto y, cuatro o cinco años más tarde, el viaje a España, todo más o menos en cinco minutos tras los cuales la historia se transforma en un melodrama a la mexicana.

   La pobreza se traslada a la producción, rodada por entero en localizaciones (mayormente interiores) porteñas y bonaerenses y, para un playback, en Rosario, la ciudad santafecina en la que nació Lamarque: hay inserts que muestran las Cataratas del Iguazú y el puerto de Mar del Plata, extraídos de anteriores títulos de EC. La producción de los diez números musicales es asimismo paupérrima, sin mencionar el anticuado criterio que prevaleció en la elección de esos temas. En cuanto al aspecto visual, el film es oscuro, recargado de pesadas cortinas, sillones de cuerina bordó, plantas de plástico en todos los decorados y vajillas floridas, esto es, un verdadero horror estético.

OBS     Ultima producción de la General Belgrano y última aparición en cine de Libertad Lamarque (Libertad Lamarque Bouza; Rosario, Santa Fe, 24.11.1908 / México DF, México, 12.12.2000), quien aparecerá como personaje, interpretada por Victoria Almeida, en Juan y Eva (Paula de Luque, 2011). El personaje “Rodolfo Leiva” fue pensado para Palito Ortega y luego ofrecido a Elio Roca. El crédito inicial dice “Productora Cinematográfica General Belgrano y Alfredo Malerba presentan a”.

Carreras, Percivale y Lamarque

TAQ     Permaneció cuatro semanas en el Normandie y entre tres y una en las restantes salas, sumando desde la 2ª (11.5) el Cabildo + 16; desde la 3ª (18.5) el Los Andes, el Rosedal y simultáneos; y desde la 4ª (25.5) los cines Olavarría, Select San Juan, Rialto, Loria y algunos simultáneos. Luego, desde el 22.6, cruzó al Electric Palace. Durante 1978 fue visto por 442.442 espectadores en todo el país, según datos del INC.

La mamá de la novia
Argentina, 1977
35mm / EastmanColor / RCA / 95’ / ATP

EQ     CP: Productora Cinematográfica General Belgrano [Productora General Belgrano SRL]. [P: Nicolás Carreras, Luis Carreras y EC]. PA: Alfredo Malerba. GP: Luis Nicolás Carreras. JP: Carlos Roig. D: Enrique Carreras. AD: Orlando Zumpano. [AYD: Ricardo Cuevas]. [PZ: Miguel Angel Fernández Alonso]. G: Abel Santa Cruz, sobre argumento de Enrique Carreras y Julio Porter. F: Antonio Merayo. CM: Enrique Filipelli. [FQ: Juan José Fabio]. [ACM: Atilio Pascual]. FF: Enrique Laviada. JR: Angel Blanquet. [CR: Ernesto Rosales]. E: Alvaro Durañona y Vedia. [DC: José Tasín]. [U: Enrique Castillo]. [CPT: Rubén Acosta]. V: Horace Lannes. [MOD: Beatriz Rocino]. MQ: Vicente Notari. PN: Roley y Susana Fernández. S: Jorge Castronuovo. [AS: Alberto Ciuffardi]. C: Jorge Garate. [AC: Serafín Molina]. [CNGT: Teresa Torchetti de Garate]. M: Tito Ribero. CN: Rosario de Santa Fe, de Lito Bayardo (l) y A. [Agustín] Irusta (m), [por Libertad Lamarque y Los de Salta]; Porque no, de Eber Lobato, [por Andrés Percivale y ballet]; A trabajar, de Eber Lobato, [por Andrés Percivale, Mercedes Carreras y Libertad Lamarque]; Vieja América [Vecchia America], de Lelio Lutazzi, [por Mercedes Carreras y Andrés Percivale]; Júrame, bolero, de María Grever [en arreglo para ritmo de tango, por Libertad Lamarque]; Cuando me enamoro, de M. [Mauricio] Cardozo Ocampo, [por Mercedes Carreras]; Salud, dinero y amor, de Rodolfo Sciammarella, [por Libertad Lamarque, Mercedes Carreras, Andrés Percivale y coro]; El cornetín, de C. [Cátulo] Castillo y H. [Homero] Manzi (l) y P. [Pedro] Maffia (m), [por Libertad Lamarque y ballet]; Tango mío, de E. [Emilio] Fresedo (l) y Osvaldo Fresedo (m), [por Libertad Lamarque]; y Mamá bonita, de M. [Marsilio] Robles (l) y Tito Ribero (m), [por Mercedes Carreras y coro]. COR: Eber Lobato. [PUB: Alicia Silenzi de Stagni]. LOC: BA (plaza San Martín, instalaciones de los Laboratorios Alex en Núñez, Fundación Salvatori en Belgrano), GBA (confitería Saint-George y un chalet en Olivos, pizzería El Mundo de la Pizza en Martínez, San Isidro, Museo de Morón, Luján, Máximo Aguirre) y provincia de Santa Fe (Rosario). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 19.9.1977 al 28.10.1977. CD: Argentina Sono Film SACI. LC: 4.5.1978, cines Normandie, Callao, Gran Norte, Flores, Cuyo, Belgrano, El Plata, 25 de Mayo y Gran Odeón + 28.



I&P     Libertad Lamarque (Victoria Vidal), Mercedes Carreras (Lucy Vidal – Silvia Leiva, hija de Rodolfo y Lucy) / Andrés Percivale (Rodolfo Leiva, marido de Lucy), Marty Cosens (Armando Solari), Jorge Martínez (Juan Carlos Domínguez), Javier Portales (Fermín Garay) / Jorge Barreiro (Gabriel Carranza) / Menchu Quesada (Carmen), Juan Alberto Mateyko (animador por TV), Stella Maris Lanzani (actriz española), Ursula Díaz (Silvia niña) / Rodolfo Onetto (manager de Solari), Luis Corradi (Castro), Carlos Luzietti (asistente de Castro) / Chesita (la perra de Victoria) / na Los de Salta, Enrique San Miguel (calesitero), Coco Fossati (jefe de bomberos), Edgardo Montiel (portero del cine), Mario Savino (espectador pelado en el cine), Joaquín Piñón (médico español que atiende a Lucy), Cristina Arizaga (enfermera española) / aana Enrique Carreras (espectador en la proyección privada de A trabajar), María Carreras y Marisa Carreras (invitadas en la fiesta en lo de Carranza), Orlando Zumpano (asistente del film español). [Personajes en busca de actores: Cantilo, chofer de Victoria / enano que sale del buzón / vagabundo en la plaza / mozo del bar / amigos en la despedida / dos periodistas en el cine / director del film español / mucama en España / chofer en España / guardia civil en España / niña que dice “mirá abuela, es Victoria Vidal” / admirador que dice “gracias por haber vuelto, Victoria Vidal”].

F&P     2ª Muestra de Cine Argentino, Punta del Este, 2-5.3.1978 / Muestra de Cine Argentino, San José, Costa Rica, 29.5-2.6.1978 / Semana de Cine Argentino, Panamá, 4-6.6.1978 / Semana de Cine Argentino, Santo Domingo, Dominicana, 9-13.6.1978 / Muestra de Cine Argentino en la URSS, Moscú-Baku-Voronezh, 25-31.5.1979.

Ficha técnica supervisada en 1977 por Miguel Angel Fernández Alonso.

lunes, 24 de agosto de 2026

PERFILES

El catalán Borrás

Antes de abandonar España huyendo de la dictadura franquista, la vida de Eduardo Borrás (Barcelona, 15.8.1907 / Buenos Aires, 17.2.1968) tuvo más de aventura que de literatura o teatro: como periodista (pseudónimo: El Caramelero), sus ideas anarquistas lo llevaron a cubrir la Guerra Civil Española en franca adhesión al bando republicano, y en tanto político, aunque ya desligado de la Federación Anarquista Ibérica, conoció la prisión, de la que pudo escapar sobre el final de la contienda. Su primera obra, El proceso Ferrer, asume la historia del pedagogo y político anarquista Francisco Ferrer Guardia, quien, fusilado, “murió víctima de la injusticia social” y “fue mártir de la libertad y fundador de la Escuela Moderna”, de acuerdo al programa del estreno. Desde Francia emprendió viaje a la lejana América, recalando primero en la Dominicana, luego en Cuba y al fin en la Argentina, donde vivió desde 1942 hasta el final. Aunque en su patria había estrenado dos piezas teatrales, fue aquí donde desarrolló la mayor parte de su obra, que se extendió al periodismo, al ensayo de contenido político (Un tal Adolfo Hitler, 1944), a las traducciones, pocas veces a la radiofonía y a la televisión, y sobre todo al cine, medio para el que no sólo escribió argumentos originales y adaptaciones en un total de 27 largometrajes, 11 de ellos para Hugo del Carril y otros 6 para Tinayre, sin olvidar producciones españolas, brasileñas y mexicanas, sino que fue productor de, entre otros, los megaéxitos La patota y La Cigarra no es un bicho. Fue un hombre dedicado a la cultura a tiempo completo.

Hugo del Carril, EB y Bardem

   La historiadora Perla Zayas apunta que “su teatro refleja los más variados conflictos de las relaciones familiares, los enfrentamientos generacionales y ahonda en problemas filosóficos como el libre albedrío, la libertad moral del hombre y el determinismo”, temas todos ellos trascendentes y significativos que, vaya a saberse por qué razones, no pudo plasmar convincentemente en el cine, medio en el que obtuvo resultados muy desparejos que, en tanto argumentista van desde la potencia de La Quintrala hasta la excesiva retórica religiosa de La patota. En cambio, fue mucho más hábil adaptando textos ajenos, con un pico de talento y creatividad en Más allá del olvido.

   Su prestigio provocó que directores y productores extranjeros contrataran sus servicios. El crítico brasileño Alex Viany le filmó Rua sem sol, que “focaliza um aspecto social interesante. A história é fraca, com vestigios do dramalhão mexicano”, según Cena Muda. Muchos años más tarde viajó con su esposa, María Nieves Cuenya, a Río de Janeiro y durante casi dos meses trabajó en la adaptación de una exitosa pieza teatral, Procura-se uma Rosa, que tenía la particularidad de que cada uno de sus tres actos, versiones de una misma historia, había sido escrito por otros tantos autores, Vinícius de Moraes, Pedro Bloch y Gláucio Gil: Borrás adaptó el de Gil con destino a una producción planteada como brasileña pero que terminó, por esos avatares del negocio del cine, en una italiana de Franco Cristaldi hecha en Río con Claudia Cardinale (inminente signora Cristaldi) y Nino Manfredi. En México adaptaron su drama teatral La lámpara encendida, versión que Emilio García Riera y Fernando Macotela desestimaron escribiendo con algún error (en La guía del cine mexicano, pág. 94) que se trataba de un “Melodrama basado en una trama española de Eduardo Borrás adaptada al medio mexicano. Trata de los conflictivos amores entre un escritor ([Carlos] Rivas), en dificultades para ganarse la vida, y su pobre y abnegada mujer (Marga López), que llega a prostituirse para ayudarlo. Con todo eso, se procura en la película la crítica social”. Además de escribir a destajo para quien se lo solicitara, el cine de Borrás está ligado a la obra de dos realizadores.

Tinayre y EB

Los films con Hugo del Carril – Con él logró una perfecta simbiosis creativa, puesto que ambos compartían una misma mirada sobre el ser humano. “Para mí, la palabra de Borrás era la palabra definitiva. Fue el hombre que no falló nunca, porque tenía una visión muy exacta de lo bueno y de lo malo, y era un crítico increíble. Razón por la cual todas las películas que adaptó, invariablemente, fueron sucesos. A pesar de que fue muy combatido (…). Cosa que yo jamás le perdonaré a nuestra crítica”, expresó alguna vez el director. Críticos, historiadores, estudiosos e investigadores coinciden en señalar a Las aguas bajan turbias como su obra maestra; tanta coincidencia hace ruido, sin embargo: el aliento trágico y socialmente reivindicatorio terminó cediendo al melodrama que fulgura en primer plano. Es un film notable, sin embargo, pero no la obra maestra que se quiere ver. La Quintrala, como informan las leyendas en los créditos, se inspira en un personaje real cuya vida fue biografiada por Magdalena Petit y otros escritores chilenos, pero como él mismo se vio impelido a aclarar, Borrás trató con libertad tanto los documentos históricos cuanto la leyenda en torno al personaje, aunque los créditos lo presentan como “adaptación cinematográfica”; como sea, es uno de sus más logrados guiones conjuntos. Pero será Más allá del olvido, sin duda alguna, su guion mejor estructurado que, unido a la realización, resultaron en una obra maestra (de la que este blog se ha ocupado en un artículo publicado el 15.2.2025 y reiteró con agregados el 18.5.2025).

Mabel Dai y Enzo Viena en Una cita con la vida

   Además, Carril concretó dos de sus piezas teatrales: Culpable había sido estrenada con puesta en escena y actuación principal de Narciso Ibáñez Menta. El protagonista se llama “Lázaro Dieudonné” y su pesado conflicto de conciencia se tornó en contra de una producción rimbombante y carísima que terminó resultando un completo fracaso que casi decreta la quiebra del empresario Francisco Gallo, no obstante lo cual y a instancias de Carril sus derechos para cine fueron adquiridos por la empresa Tecuara, que disponía de abundante dinero que agotó en apenas seis producciones, la primera de las cuales fue ésta, cuyos conflictos trasladaron al Buenos Aires contemporáneo. Un texto inicial advierte que “los hechos y personajes de esta historia son una fantasía sin ningún nexo con el mundo real. Pero a través de lo fantástico buscan una realidad más profunda del hombre: la realidad de su conciencia”. A pesar de los nombres en juego y del elenco all star (Roberto Escalada, Elina Colomer, Myriam de Urquijo, María Aurelia Bisutti, Ernesto Bianco), éste fue tal vez el peor fruto de su extensa colaboración, film confuso, petulante, aburrido, grandilocuente, sólo aligerado por la buena resolución de las escenas de acción, ubicadas justo al comienzo. Mucho mejor les fue con Amorina, pieza inicialmente publicada en mayo 1957 y luego estrenada con dirección de Eugenio Filippelli. Desde un principio pensada para Tita Merello, ese personaje le iba como anillo al dedo: es una mujer madura cuyo esposo la engaña con una jovencita (que no aparecía en escena) y cuyos hijos comienzan a independizarse, todo lo cual va configurando un cuadro que lleva a la sufrida mujer de la depresión a la locura. En este caso Borrás no escribió la adaptación: lo hizo César Tiempo, quien dio vida a la amante joven (María Aurelia Bisutti) y que resultó un potente melodrama que destaca con habilidad los elementos –internos y externos– que conducen a la protagonista a la locura.

Tita Merello y Golde Flami en Amorina

   El último jalón de esa extensa colaboración fue La sentencia, una historia que sigue las huellas de Una cita con la vida en su tratamiento de una problemática juvenil, aunque con menor fortuna y en un tono diverso. Aquí también hay una pareja muy joven, una muchacha marginal, tocada por todo vicio posible, que conoce a un joven suburbano honesto quien se casa con ella para sacarla del reformatorio de menores. Si el planteo es interesante todo se desmorona tras una serie de peripecias que ningún favor le hacen a la obra de ambos y que sí, en cambio, señalan el definitivo extravío de Borrás en los bajos fondos de las miserias humanas a las que otorga un tratamiento sensacionalista más propio de Tinayre que de Carril.

Luis Medina Castro, Mirtha Legrand, Alberto
Argibay y Walter Vidarte en La patota

Los films con Daniel Tinayre – “Después tuve a un colaborador muy querido, con el cual hice muchas cosas: Eduardo Borrás. Eduardo Borrás era un hermano para mí, un ser superinteligente que, desgraciadamente, nunca pudo llevar al papel la gracia permanente y la espontaneidad que tenía en el diálogo. Uno podía estar horas con Borrás, preparando un libro o jugando al ajedrez, y era de una brillantez formidable. No la reflejaba siempre en los libros pero la construcción cinematográfica de los mismos era buena. […] Era realmente técnico en lo que se llama llevar a la pantalla un libro, porque sabía descomponer en imagen. Trabajamos varios años juntos, nos transformamos en productores juntos, ganamos mucho dinero juntos, perdimos mucho dinero juntos; pasamos por todo lo que se debe pasar…”, lo recordó Tinayre en Reportaje al cine argentino (pág. 347).

   Su primer film conjunto fue el vigoroso La bestia humana, en el que no sólo cambiaron el final de Zola sino que tanto manipularon la novela que del original sólo quedó la anécdota principal (véase este blog: 10.9.2025). Su cénit fue La patota, drama sombrío y efectista en el que Mirtha Legrand –empeñosa pero impotente para resolver el personaje más jugado de su trayectoria– encarna a una señorita de 24 años que disfruta de “dinero, familia, alegría y amor”, esto es, un padre juez, un novio oficial y veladas de ballet en el Colón, no obstante lo cual se empecina en dar clases nocturnas en una escuela ubicada en un barrio bravo, con funesto resultado, ya que resulta violada por un grupo de sus alumnos que la confunden con una prostituta vecina. Todo ello empapado en una religiosidad in extremis, con frases del calibre de “entraron en su vida, le arruinaron su vida” (por los patoteros), “ese lugar en el que siempre es posible la esperanza” (por la iglesia), “un profundo temblor se alzaba dentro de mí” (por el embarazo resultante) y “¿cómo puede pedírsele a una mujer que arriesgue su alma por no tenerlo?”, “mi sufrimiento es mío, creo en Dios” y “yo sé lo que es el sufrimiento, pero cumplo con mi deber” (ante la posibilidad de abortar). Ni a Tinayre ni a Borrás se les cruzó la posibilidad lógica de que esos muchachos contrataran los servicios de la prostituta vecina porque, claro, entonces no hubiera habido film alguno. El mamotreto, sin embargo, gustó al público, y más de medio siglo después un nieto de Tinayre llamado Ignacio Viale fue uno de los numerosos productores de una nueva versión cuyo argumento original los créditos atribuyen a Borrás y Tinayre. Su restante labor conjunta es por completo diversa de la encarada con Hugo del Carril y desciende en casi todos los casos a la más extrema sexploitation, que en cierta manera la consagrada habilidad técnica del director rescata en lo formal. Juntos fueron socios de Producciones Cinematográficas Tinayre-Borrás SRL, que trabajaba en plena connivencia (estudios, personal técnico y distribución) con Argentina Sono Film.

Malvina Pastorino, Héctor Méndez, Narciso
Ibáñez Menta y Lucio DeVal en
La Cigarra no es un bicho

   Sin Tinayre, Borrás fue titular de Producciones Borrás SRL, que coprodujo con España el notable Los inocentes de Bardem, pero esa empresa era ficticia, apenas una delegación de la Sono en tiempos en que el INC restringía la cantidad de créditos anuales; de cualquier modo, Borrás fue algo más que el guionista y el prestanombres, fue el decisivo gestor de que se hiciera en la Argentina. Curiosamente, su actividad radiofónica y televisiva ha sido menguante: tradujo y adaptó a la medida de Alberto Closas y Mirtha Legrand la comedia teatral de André Maurois Cours de bonheur conjugal (1951) con destino a un ciclo radiofónico titulado Lecciones de felicidad conyugal, que debutó el 24.8.1953 por LR4 Splendid en su espacio Noches estelares K. C., con Raúl Astor como maestro de ceremonias, emitido hasta fines de ese mes de lunes a viernes a las 21.05. Esos mismos libretos fueron más adelante trasladados a la TV pero con Angel Magaña en lugar de Closas, emitidos entre noviembre 1956 y enero 1957 por el Canal 7. La otra solitaria incursión de Borrás por la televisión se registra en 1971, cuando adaptó The trial of Mary Dugan de Bayard Veiller para una de las emisiones del ciclo del Canal 9 Alta comedia.

Paloma Valdés y Alfredo Alcón en Los inocentes

   Una curiosidad reside en que la primera pieza de su autoría, El proceso Ferrer, al ser representada en una segunda producción (enero 1932, salón Cataluña, en Terrassa) lo fue por una compañía encabezada por Anita Tormo, madre de Carmen y Ana María Campoy. Integró el jurado oficial en la quinta edición del Festival de Mar del Plata (1963) y no era pariente del célebre actor español Enrique Borrás, quien supo actuar en reiteras temporadas en teatros argentinos, ni tampoco de otros Borrás del arte (Juan, Rafael, Tomás), ya que ese apellido era muy común en Cataluña. Pero tal vez –y sólo tal vez– sí lo tuviera, en el grado de sobrino, con un actor argentino asimismo llamado Enrique Borrás, puesto que intervino en breves partes de, entre otros, dos films escritos por Eduardo, “el Mocho” en Del otro lado del puente y en un personaje no identificado de Un hombre cualquiera.

Don Birnam

Filmografía

[Algunas fuentes lo registran como guionista de De los Apeninos a los Andes (Folco Quilici, I/A, 1958), pero ese dato no es exacto: de haber intervenido, el peso de su prestigio hubiera obligado a acreditarlo, aunque es probable que aportara algún tipo de asesoramiento no oficial].

Rua sem sol

Esperanza (Francisco Mugica – Eduardo Boneo, A/CHI, 1948-1949: G, sobre tema de Enzo Ardigó), Volver a la vida (Carlos Borcosque, 1949: G de Borcosque sobre argumento de EB, quien no figura en los títulos de crédito) y Surcos de sangre (Hugo del Carril, A/CHI, 1949-1950: G, sobre la novela Frau Sorge de Hermann Sudermann). España: El negro que tenía el alma blanca (Carril, 1950: no hay copias disponibles como para confirmar si EB figura en los créditos, aunque se sabe que escribió una primera adaptación de la novela de Alberto Insúa; otros guionistas mencionados en diversas fuentes son José Luis Salado, Carlos Fernández Cuenca, Carril e Insúa mismo). Argentina: Llévame contigo (Juan Sires, 1950: ARGM y G), Las aguas bajan turbias (Carril, 1951-1952: G, sobre la novela El río oscuro de Alfredo Varela) y Del otro lado del puente (Carlos Rinaldi, 1953: G, sobre argumento de Alfredo Ruanova). – Brasil: Rua sem sol (Alex Viany, 1953: ARGM y G, sobre idea de Mario del Rio, con escenas y diálogos adicionales de Viany incorporando sugestiones de Carlos Alberto de Souza Barros). – Argentina: La Quintrala –Doña Catalina de los Ríos y Lisperguer– (Carril, 1953-1954: ARGM y G) y Un hombre cualquiera (Rinaldi, 1953-1954: ARGM y G). España: El tren expreso (León Klimovsky, E/A, 1954: G de Klimovsky, sobre ARGM y DIAL de EB sugeridos por el poema en tres cantos de Ramón de Campoamor). – México: De carne somos (Roberto Gavaldón, 1954: G de Julio Alejandro y Gavaldón sobre la pieza teatral La lámpara encendida de EB).



Argentina: La bestia humana (Daniel Tinayre, 1954: G, sobre la novela La bête humaine de Emile Zola), Más allá del olvido (Carril, 1955: G, sobre la novela Bruges-la-morte de Georges Rodenbach), Una cita con la vida (Carril, 1957: G, sobre la novela Calles de tango de Bernardo Verbitsky), Las tierras blancas (Carril, 1958: G, sobre la novela de Juan José Manauta), En la ardiente oscuridad (Tinayre, 1959: P con Tinayre y G, sobre la pieza teatral de Antonio Buero Vallejo), Culpable (Carril, 1959: G, sobre su pieza teatral ¡Culpable!], La patota (Tinayre, 1960: P con Tinayre, ARGM y G), Esta tierra es mía (Carril, 1960: G, sobre la novela ¡Esta tierra es mía! –Novela del Chaco argentino– de José Pavlotzky), El rufián (Tinayre, 1960: G de Tinayre, sobre argumento de Enrique Albrit [EB y Tinayre]), Amorina (Carril, 1960: G de César Tiempo, sobre la pieza teatral de EB), Los inocentes (J. A. Bardem, A/E, 1962: G, sobre argumento de Bardem, Antonio Eceiza y Elías Querejeta), La Cigarra no es un bicho (Tinayre, 1962: P con Tinayre; G, con la colaboración de Juan Carlos Colombres “Landrú”, sobre la novela de Dante Sierra; y letrista de una canción con música de Lucio Milena), La sentencia (Carril, 1963: ARGM y G) y Extraña ternura (Tinayre, 1963-1964: G, con DIAL de Luis Pico Estrada, sobre la novela Cette étrange tendresse de Guy des Cars). – Italia: Una Rosa per tutti (Una Rosa para todos, Franco Rossi, 1965: G con Ennio De Concini y Rossi con la colaboración de Nino Manfredi, sobre un acto de Gláucio Gil para la pieza teatral Procura-se uma Rosa). – Argentina: La patota / Paulina / Paulina (Santiago Mitre, A/F/BR, 2014: G de Mitre y Mariano Llinás sobre ARGM de EB).

Actividad como dramaturgo: En España: El proceso Ferrer (24.11.1931, Talía, de Barcelona) y En nombre del rey (1938) – En la Argentina: La rosa azul (18.11.1947, Empire), La estrella cayó en el mar (9.3.1951, Odeón), La lámpara encendida (13.6.1952, Cómico), ¡Culpable! (29.3.1955, Astral) y Amorina (27.3.1958, Buenos Aires).

CINEASTAS Jeanine Meerapfel [Juana Clara Meerapfel Chatelaine; Buenos Aires, 14.6.1943] La primera impresión que se tiene de frau Mee...