domingo, 24 de mayo de 2026

NATIVE MALE BEAUTIES

Alberto de Mendoza




107: ésa es la cantidad de largometrajes en los que intervino, y sólo por tal cantidad ya merece un lugar destacado en la historia del cine, aunque, como se verá, lucía condiciones, físicas e histriónicas, que superaban la simple numerología. Alberto Manuel Rodríguez-Gallego González de Mendoza (Buenos Aires, 21.1.1923 / Madrid, España, 12.12.2011) sufrió tres tragedias: una, demasiado temprana para el niño que era, la muerte de sus padres; otra, cuando entraba en la adolescencia, la muerte de la abuela española que supo criarlo; ya en su madurez, el suicidio de su hijo adoptivo, un periodista que tomó como apellido artístico su Mendoza. Apenas ocurrida la primera fue enviado a España, hasta que la segunda lo trajo de vuelta a su patria. Tenía entonces apenas 15 o 16 años y no mucho después se registran sus inicios artísticos como bailarín en tablaos porteños en la zona de la Avenida de Mayo, frecuentada por la colectividad hispana, que entonces era numerosísima.

   A los 16 alguien lo mete como extra en …Y mañana serán hombres, experiencia recordada por él mismo, puesto que resulta difícil identificarlo entre tanto niño y adolescente que habitaban esa historia. Sin embargo, pasarían tres largos años hasta que la repitiera: ínterin, el huerfanito se ganaba la vida con el baile y con lo que fuere. Su apostura, más aún, su singular belleza rotundamente masculina fue advertida no sólo por sus colegas femeninas y por las incipientes, anónimas admiradoras, sino también por directores homosexuales, quienes lo convocaban para personajes ínfimos para, si no quedaba otro remedio, tenerlo cerca por un par de días, tiempo que demoraba, con suerte, su breve participación.

Con Angel Magaña y Horacio Priani
en Su mejor alumno


   Hizo teatro, radio y TV, pero sin duda alguna el cine fue su medio de identificación plena con los espectadores. La cámara lo adoraba, captaba su fotogenia y ésta de alguna manera disimulaba su oscilante talento, que suplantaba con una buena dicción, una simpatía arrolladora y una notoria facilidad para el movimiento corporal y la gesticulación. De a poco encontró su “tipo”, el que todo actor contiene y pone en práctica: el suyo fue el machito porteño sobrador, infatuado, ganador con las minas y canchero con los varones. En los años 50, si un guión contenía un personaje de esas características, los directores pedían “¡llámenlo a Alberto de Mendoza!”. Así construyó esa carrera exitosísima de más de cien títulos.

   Al principio hizo de todo, como todos, escalando desde extra hasta bolo menor, a veces siendo ignorado en los títulos de crédito o confinado al fondo de ellos. En ese período de los años 40 apenas destaca la buena resolución de una borrachera en Un hombre solo no vale nada, y todo actor sabe lo difícil que resulta animar a un borracho sin caer en el ridículo. Al filo de la década siguiente asoman dos prestaciones recordables, una como hijo de Tita Merello en Filomena Marturano, la otra en uno de los jóvenes esposos de Cuando besa mi marido. La del 50 fue la década de la afirmación, con personajes secundarios pero destacados, secundando a Zully Moreno, Fanny Navarro, Olga Zubarry, Ana María Lynch, Tilda Thamar, varias veces Tita aunque, en rigor de verdad, siempre lucía más joven que sus devoradoras estrellas: a destacar, el hilo de saliva suspendido entre sus labios y los de Laura Hidalgo, gozosamente fotografiado por Merayo en Caídos en el Infierno. Hasta que Soffici le obsequió su primer protagónico, el de Barrio gris.

Con Elida Gay Palmer y Carlos
Rivas en Barrio gris


   Apenas derrocado el peronismo, al que nunca apoyó de manera explícita, el 30.1.1956 emprendió viaje con Mabel, su esposa de siempre: como tantos otros colegas, aceptó un contrato con productores mexicanos en lo que se convertiría en poco más de un año y cuatro largometrajes en los que compartió estelares con las estrellas en boga, Silvia Pinal, Ana Luisa Peluffo y la argentina Rosita Quintana. En todos habló con su propia voz y sin perder el acento, y en el último, La mujer marcada, encarna a un desalmado asesino tocado con los clásicos bigotitos de villano, al que apodan “el Sudamericano”.

   Su primer film apenas regresado resultó un hito en su carrera. El jefe representa una especie de culminación de ese estilo que venía cultivando, pero además ofrece otro ejemplo de “entrada espectacular”: primera secuencia, la cámara recorriendo los rostros temerosos, expectantes de cinco o seis hombres sentados en una comisaría, sólo acompañados por el sonido de una máquina de escribir hasta que de pronto irrumpe –miradas de alivio y distensión– el que luego sabremos es el jefe de todos ellos, Alberto de Mendoza, el paso firme, la mirada desafiante, una arrogancia que sólo compartía con Lautaro Murúa.

Con Graciela Borges en El jefe


   En 1961 se instaló en Madrid, conservando al comienzo su posición estelar pero perdiéndola o postergándola en infinitas coproducciones múltiples en roles secundarios, o bien en personajes destacados pero en producciones españolas del llamado “destape”, esa anomalía de la historia del cine español. Cabe destacar que, excepto en aquellos de capa-y-espada o en los doblados al inglés, siempre se las ingenió para hablar “en argentino”, al igual que lo había hecho en su breve interludio mexicano. Cada ocasional regreso a su patria fue con gloria, en calidad de protagonista, con Fernando Ayala en los 60 y con directores más jóvenes en los 80, con destaque en El hombre del subsuelo, transmitiendo con recursos lícitos la angustiosa vida interior de su personaje adaptado de Dostóievski, un triunfo inestimable teniendo en cuenta que aun en sus más brillantes interpretaciones previas (excluyendo, quizá, la de El infierno tan temido), el actor siempre abordó a sus personajes de una manera un tanto exterior. En ese film de Sarquis demostró un dominio físico perfecto: el porte erguido y desafiante cuando predica; irónico el gesto cuando conviene; vencidos los hombros cuando asiste, impotente, a la persistente humillación de que es objeto durante la secuencia de la comida; nostálgico y profundamente romántico en la bellísima escena en la habitación de la abuela. En cambio, Martínez Suárez no logró contener su innecesaria sobreactuación en Noches sin lunas ni soles. [SIC: “16.40 y 21 hs. otra gran pelic. Nac. c/el gran actor Pedro de Mendoza y excelente elenco!! Noches sin lunas ni soles. P/M/18”, según la cartelera del diario La Nación, cine Lido, 1.11.1984: la otra gran pelic. Nac. era Asesinato en el Senado de la Nación, tal vez interpretada por el gran actor Francisco Solano López].

Con Sara Montiel en La reina del Chantecler


   Durante su extensa trayectoria también hizo algo de teatro, por ejemplo el “Juan Carlos” de La mujer más honesta del mundo de Gustavino (Smart, 17.5.1943) integrando el grupo independiente La Cortina con puesta en escena de Mané Bernardo; el aviador de Tierra extraña de Roberto Vagni (Cervantes, 1.11.1945) por el Teatro Nacional de Comedia con puesta de Enrique de Rosas; Miguitas en la cama de Pondal Ríos & Olivari (Astral, 8.7.1947) con dirección de Arturo García Buhr pero en un personaje diverso al que luego haría en su versión cinematográfica; y como “Miguel”, uno de los hijos de la protagonista de Filomena Marturano (Politeama Argentino, 21.10.1948), actuando en la compañía de Tita Merello. Para la radiofonía, entre otros roles, fue “Carlos”, el novio socialista de la joven soñadora Beatriz Bonnet en Así es la vida, el clásico teatral de Darthés & Damel en una adaptación propalada desde el viernes 7.10.1955 los viernes y lunes de ese mes a las 21 por LR3 Belgrano, con Enrique Muiño, Amalia Sánchez Ariño y Santiago Gómez Cou en los otros papeles significativos. Para la TV, en fin, protagonizó dos sonoros éxitos muy distantes en la cronología: Yo y un millón en 1959 y El Rafa en 1981.

En La mala verdad


   Su despedida del cine fue con gloria, su nombre en el primer lugar, antes del título La mala verdad, haciendo un abuelo con una apostura física que muchos otros viejos, actores o no, le envidiarían.

FILMOGRAFIA

[¡Ultimo momento!: el lector interesado debe saber que AdM no intervino en Alma de gaucho y Murió el sargento Laprida –ésos son otros Alberto Mendoza– ni mucho menos en el inexistente “Y peque Carlos, peque”, incluidos vy a saberse por qué en la IMDb. Tampoco hay un registro confiable de su presunta participación en la producción francesa Profession: aventuriers (Claude Mulot, 1972), no al menos hasta que aparezca una copia. En cuanto a Se rematan ilusiones (Mario C. Lugones, 1943-1944), lo he visto más de una vez y no pude identificarlo, por lo que lo excluyo de manera preventiva hasta que alguien me confirme su participación]

1939-1949: …Y mañana serán hombres (Carlos Borcosque, 1939: extra), El viejo hucha (Lucas Demare, 1942: extra), Tú eres la paz (Gregorio Martínez Sierra, 1942), Un nuevo amanecer (Borcosque, 1942: “Roberto, hijo de don Lorenzo” [Froilán Varela], 10º), Su mejor alumno (Demare, 1943: “Enrique Moreno”, NA), La dama duende (Luis Saslavsky, 1944: “ayudante del corregidor” [Ernesto Vilches], NA), 24 horas de la vida de una mujer (Borcosque, 1944: “muchacho en el tren”, NA), Cuando en el cielo pasen lista (Borcosque, 1945: 32º), Adán y la serpiente (Carlos Hugo Christensen, 1946: “un huésped del hotel, jugando tenis de mesa”, NA), Inspiración (Jorge Jantus, 1946: “joven a caballo que pregona «¡El gran Beethoven acaba de morir!»”, 23º, con su voz doblada), El retrato (Carlos Schlieper, 1947: “Pocho”, acreditado 14º como Alberto Mendoza), Historia de una mala mujer (Saslavsky, 1947: “joven en el club”, NA), Don Juan Tenorio (Luis César Amadori, 1948: “joven actor impertinente en el café”, 14º), La novia de la Marina (Benito Perojo, 1948: “marino novio de Lucía” [Nelly Duggan], 10º), Recuerdos de un Angel (Enrique Cahen Salaberry, 1948: “novio de Alicia Rossi” [Rita Juárez]), Un hombre solo no vale nada (Mario C. Lugones, 1948: “borracho en el night club Tropicana”, 11º), La cuna vacía (Demare, 1948-1949: “joven médico Coronado”, acreditado 19º como Alberto Mendoza), Miguitas en la cama (Lugones, 1949: “abogado doctor Esteban Roselli”, 10º), Madre Alegría (Ricardo Núñez, 1949: “Roberto Santa Cruz”, 6º), Filomena Marturano (Luis Mottura, 1949: “Miguel, uno de los hijos de Filomena” [Tita Merello], 5º) y Cuando besa mi marido (Schlieper, 1949-1950: “Ernesto”, 5º).

Con Tita Merello en Filomena Marturano


Los 50: Suburbio (León Klimovsky, 1950: “Eduardo”, 6º), Marihuana (Klimovsky, 1950: “oficial De Luca”, 6º), Pasó en mi barrio (Mario Soffici, 1951: “Domingo Venturi, apodado Mingo”, 3º), Ellos nos hicieron así (Soffici, 1952: “Esteban Cárdenas”, 3º), La calle del pecado (Ernesto Arancibia, 1953: “Alberto Salazar, apodado el Pibe, hijo de Alberto Salazar” [Santiago Gómez Cou], 3º), Caídos en el Infierno (Amadori, 1953-1954: “Adrián Villar, alias Adrián Martínez”, 3º), Barrio gris (Soffici, 1954: “Claudio”, 1º), La bestia humana (Daniel Tinayre, 1954: “Luis Reggiani”, 5º), La noche de Venus (Virgilio Muguerza, 1954: “Javier Viale”, 2º) y La mujer desnuda (Arancibia, 1955: “Pedro Lucas”, 2º).

Con Laura Hidalgo en
Caídos en el Infierno


Intermedio mexicano: La adúltera (idem, Tulio Demicheli, 1956: “Carlos de la Torre”, 3º), La dulce enemiga (idem, Tito Davison, 1956: “Ricardo Villegas”, 4º), ¡Qué seas feliz! (Julián Soler, 1956: “Pablo Suárez”, 3º) y La mujer marcada (Miguel Morayta, 1957: “Rodolfo Morán, apodado el Sudamericano”, 3º).

Argentina: Socios para la aventura (Morayta, A/MX, 1957: “Nick”, 2º), El jefe (Fernando Ayala, 1958: “Berger”, 1º), Yo quiero vivir contigo / Ich möchte mit dir leben (Carlos Rinaldi, A/RFA, 1959: “Mauricio Del Solar, apodado Chicho”, 1º), El asalto (Kurt Land, 1959: “Marcos Fando”, 1º) y Buscando a Mónica / El secreto de Mónica (José María Forqué, A/E, 1961: “Antonio Montes”, 2º).

Con Pedro López Lagar, Gilberto Peyret
y Alberto Barcel en Marihuana


Europa, desde España: A hierro muere (Manuel Mur Oti, E/A, 1961: “Fernando Santpere, alias Michel Laforêt”, 2º), Tú y yo somos tres (Rafael Gil, E/A, 1961-1962: “Rodolfo Céspedes” y “Alberto Céspedes”, 2º), La reina del Chantecler (idem, Gil, 1962: “Federico de la Torre”, 2º), Una chica casi formal / Ein fast anständiges mädchen (Ladislao Vajda, E/RFA, 1963: “Carlos García-Manzanares y Soler”, 2º), Chantaje a un torero (idem, Gil, 1963: “Vergara, apodado el Americano”, 2º) y La máscara de Scaramouche / Scaramouche / Le avventure di Scaramouche (Las aventuras de Scaramouche, Antonio Isasi-Isasmendi, E/F/I, 1963: “Roger, marqués de la Tour”).

Argentina: Primero yo (Ayala, 1963: “Juan José Arrieta, apodado Juanjo”, 1º) – España: Un tiro por la espalda / Tiro a traição (Antonio Román, E/BR, 1964) y Secuestro en la ciudad (Luis María Delgado, 1964: “José”) – Argentina: Las locas del conventillo –María y la otra– / María y la otra (Ayala, A/E, 1965: “Manuel García”, 2º).

España, años 60: L’arme à gauche / Armas para el Caribe / Corpo a corpo (Cargamento rojo, Claude Sautet, F/E/I, 1965: “Hugo Hendrix”), L’homme de Marrakech / L’uomo di Casablanca / El hombre de Marrakech –Los saqueadores del domingo– (El hombre de Marruecos, Jacques Déray, F/I/E, 1965: “Travis”), Los guardiamarinas (Pedro Lázaga, 1966: “comandante de Brigada Carlos Torres”), The desperate ones / Más allá de las montañas (Más allá de las montañas, Alexander Ramati, EEUU/E, 1966: “Hamlat”), Volver a vivir / Grazie amore mio (Mario Camus, E/I, 1967: “Garrido”), Rebus / El crimen también juega / Heißes spiel für harte männer / Laberinto (Nino Zanchin, I/E/RFA/A, 1968: “capitán Zakir”, 3º), Hora cero: Operación Rommel / L’urlo dei giganti (Herman Mankiewicz [León Klimovsky], E/I, 1968: “Hermann Traniger, comandante de las SS”), Las secretarias (idem, Lázaga, 1968: “don Carlos”, 4º), Salvare la faccia / Salvar la cara (Edward Ross [Rossano Brazzi], I/A, 1968: “Francisco”, 3º), Una sull’altra / Una historia perversa / Perversion story –L’une sur l’autre– (Una sobre la otra, Lucio Fulci, I/E/F, 1968-1969: “Henry Dumurrier”, 6º), Los desesperados / Quei disperati che puzzano di sudore e di morte (Los desesperados, Julio Buchs, E/I, 1969: “Lucky Boy”, 3º), Manos torpes / Quando Santana impugnò la colt (Las manos rápidas de un rebelde, Rafael Romero Marchent, E/I, 1969: “Latimore”, 2º), Il pistolero dell’Ave Maria / Tierra de gigantes (Ferdinando Baldi, I/E, 1969: “Tomás”, 4º), De profesión, sus labores (Javier Aguirre, 1969: “Juan Montesinos”, 2º) e I pirati dell’isola verde / Los corsarios (Los corsarios, Baldi, I/E, 1969: “duque de Burt”).

Con Manuel Zarzo y José Rubio
en Los guardiamarinas


España, 1970-1974: Una lucertola con la pelle di donna / Una lagartija con piel de mujer / Le venin de la peur (La serpiente con piel de mujer, Fulci, I/E/F, 1970: “sargento Brandon”), Lo strano vizio della signora Wardh / La perversa señora Wardh (El extraño vicio de la señora Wardh, Sergio Martino, I/E, 1970: “Neil Wardh”), Las colocadas (Pedro Masó, 1971: “Enrique”), La folie des grandeurs / Mania di grandeza / Delirios de grandeza / Die dummen streiche der reichen (Manía de grandeza, Gérard Oury, F/I/E/RFA, 1971: “el rey de España”), L’uomo più velenoso del cobra / Cobras humanas (Albert J. Walker [Adalberto Albertini], I/E, 1971: “George MacGreves”, 3º), La coda dello scorpione / La cola del escorpión (La cola del escorpión, Martino, I/E, 1971: “John Stanley, agente de la Interpol”, 3º), Pánico en el Transiberiano / Horror Express (Pánico en el Transiberiano, Eugenio Martín, E/GB, 1971: “RP Pujardov”, 3º), La chica de via Condotti / La ragazza di via Condotti / Meurtres à Rome (Germán Lorente, E/I/F, 1973: “Giorgio Russo”), Per amare... Ofelia / Escándalo / Pour aimer… Ophélie (Para amar... Ofelia, Flavio Mogherini, I/E/F, 1973: “abogado Piero”), Los cazadores / Open season (Temporada de caza, Peter Collinson, E/SZ, 1973: “Martin”, 5º), Hold up –Instantánea de una corrupción– / Hold-up –Istantanea di una rapina– / Hold-up (Lorente, E/I/F, 1973-1974: “Ashley”, 4º), Ein unbekannter rechnet AB / Dix petits nègres / Diez negritos / …E poi, non ne rimase nessuno (Collinson, RFA/F/E/I, 1973-1974: “Otto Martino”), Una abuelita de antes de la guerra (Vicente Escrivá, 1974: “Juan”) y What changed Charley Farthing? / El tramposo (Sidney Hayers, GB/E, 1974: “Jumbo”, 5º).

España, 1975-1979: La joven casada (Intimidades de una mujer casada, Camus, 1975: “padre de Jorge” [Pedro del Corral], 6º), El erotismo y la informática (Fernando Merino, 1975: “Gonzalo Garcés”, 1º), Zorrita Martínez (idem, Escrivá, 1975: “Antonio”, 7º), Ultimo deseo (Klimovsky, 1975: “profesor Fulton”, 2º), Fulanita y sus menganos (Lázaga, 1975-1976: “Manolo”), El hombre que supo amar (Miguel Picazo, 1976: “Juan de Avila”, 6º), La violación (Lorente, 1976: “padre de Pilar” [Beatriz Rossat]), Strip tease (Lorente, 1976: “George”), Cazar un gato negro (Romero Marchent, 1976: “David”), La amante ingenua (José Ulloa, 1977: “Adrián”), Siete chicas peligrosas / 7 ragazze di classe (Siete mujeres peligrosas, Lázaga, E/I, 1978: “marqués de Castellamare”), Sentados al borde de la mañana, con los pies colgando (Antonio José Betancor, 1978: “ejecutivo bancario amigo de Miguel” [Miguel Bosé], NA), Avisa a Curro Jiménez (Romero Marchent, 1978: “el Jándalo”) y The house on Garibaldi Street (La casa de la calle Garibaldi, Collinson, EEUU, 1978: “Primo”; telefilm rodado en España, en algunos países, la Argentina entre ellos, distribuido en cines) – México: Rebelión en la selva / Manaos / ¿? (Alberto Vázquez Figueroa, MX/E/I, 1979: “Mario Buendía”, 8º) – España: Venus de Fuego (Lorente, 1978: “Beltrán”).

Con José Luis Chinchilla en
I pirati dell'isola verde


1980 hasta el fin. Argentina: El Infierno tan temido (Raúl de la Torre, 1980: “Juan Risso”, 2º), El hombre del subsuelo (Nicolás Sarquis, 1981: “Diego Carmona, apodado Toco”, 1º), Noches sin lunas ni soles (José A. Martínez Suárez, 1984: “Cairo, apodado el Negrito, alias Juan Bautista Biaggini”, 1º) y Los tigres de la memoria (Carlos Galettini, 1984: “Kralos”, 1º) – España: Mala racha / Ultimo gong (José Luis Cuerda, E/I, 1985: “Carlitos Montero”, 2º) y El maestro de esgrima (Pedro Olea, 1992: el productor-director eliminó de cuajo las secuencias en la que intervino AdM, harto de sus exigencias en cuanto al cartel) – Argentina: Lola Mora (Javier Torre, 1995: “Monteverde”, 2º) y Lua de outubro / Luna de octubre / Luna de octubre (Henrique de Freitas Lima, BR/A/U, 1996: “don Marcial López”, 1º) – Brasil: Bossa nova (idem, Bruno Barreto, BR/EEUU/POR, 1999: “Juan”, 7º) – Argentina: Cleopatra (Eduardo Mignogna, E/A, 2003: “Víctor”) – España: Tapas (José Corbacho y Juan Cruz, E/A/MX, 2004: “Mariano”) – Argentina: La mala verdad (Miguel Angel Rocca, A/E, 2010: “Ernesto, abuelo de Bárbara” [Ailén Guerrero], 1º).

sábado, 23 de mayo de 2026

PERFILES

Alias Ricky Torres: ¡peligro, no acercarse!

“No es que no cumpla con su palabra,
es que se olvida de haberla dado”.
Jennifer Jones en Beat the Devil (1953).

Nacido en 1923 en el Perú como Enrique Torres Tudela, hizo su aparición en el cine argentino cuando, sin figurar en los títulos de crédito, animó un número musical en Los viciosos (1962) cantando Páginas de amor de Tito Gómez. Se ignora cómo, cuándo y por qué apareció de la nada en la Argentina, aunque sospecho que estaba vinculado a Orestes Trucco, un argentino que comercializaba films locales en los EEUU. Desde aquel momento quedó vinculado a Enrique Carreras y al productor Vicente Marco, a quienes propuso una serie de coproducciones con la Ensign Pictures, empresa a la que representaba. Un viaje al más allá (1963) fue la primera de las ocho propuestas, estimadas a razón de dos por año, y la única que en verdad concretarían: la inmediata coproducción “gemela” debió haber sido “Una argentina en Hollywood”, a rodarse allá con la improbable pareja Mercedes Carreras-Claude Rains, y es lamentable que no la concretaran: la sola idea de ver interactuar a esa pareja produciría algo parecido a un orgasmo. Pero, como será una constante en sus actividades, todo plan a largo plazo terminaba reduciéndose a apenas un título, dos a lo sumo.

James Farley en La ruleta del Diablo,
o como sea que se titule


   De Torres se sabía que también él vendía material argentino en el mercado latino de los Estados Unidos de América y en algunos países de la América central. Se supo más tarde que estaba vinculado a un grupo mormón que manejaba una gigantesca empresa dedicada al show business en la costa Oeste, con poderosos intereses en la televisión de esa zona. Los mormones necesitaban dar salida (por entonces el término “lavado” no estaba a la moda) a determinada suma de dólares por año, por lo que confió a su ejecutivo Torres producir en la América latina largometrajes que tuvieran alguna característica común, por ejemplo estar dialogados en inglés y desarrollar temas fantásticos o “de época”, para su mejor explotación en cualquier momento y lugar. Curiosamente, no se les exigía propaganda religiosa.

   Tras la experiencia con Carreras y Marco, frustrada porque el director desconfiaba del peruano y al mismo tiempo iniciaba su romance con los Mentasti, Torres puso proa a su país no sin antes comprar los derechos para el extranjero, a través de la empresa Incal Films Inc., de Tercer mundo (Angel Acciaresi, 1961), cuando todavía se titulaba “Pedro y Pablo”. El historiador peruano Ricardo Bedoya reseña su retorno a Lima: “Enrique Torres Tudela, un peruano residente en Estados Unidos, logró iniciar, hacia 1965, la producción de una cinta de aventuras, dirigida por Tom de Simone y Andy Janczak, cuyo rodaje se interrumpió poco después por falta de dinero. Al año siguiente, Torres Tudela regresó al país con la cinta inacabada, la que decidió completar agregándole una trivial intriga rodada en Lima, Cusco e Iquitos. Con la colaboración de las entonces populares figuras de la TV, Vlado Radovich, Kiko Ledgard y Fernando Larrañaga, culminó la película, a la que denominó Milagro en la selva [1965-1966], que pronto encontró su lugar, junto a los otros films de la TV, en la edad de piedra del cine peruano”. Distribuido en inglés como Terror in the jungle, fue editado en video en el Brasil con el título Terror de um menino na selva, y reseñado por el crítico paulista Rubens Ewald Filho como “uno de esos films tan horripilantes que son imperdibles. Es la historia de un niño que viaja de Los Angeles a Río. Primero, muestra varios personajes absurdos que viajan a bordo (hay una monja, una corista, un ladrón con dinero robado), pero el avión cae en la selva amazónica y los cocodrilos matan a todos menos al niño (¡que sale flotando sobre un ataúd!). Por allí están los indígenas caníbales jíbaros que creen que el niño rubiecito es hijo del dios Inti (el Sol). Mientras, el padre viaja al Perú para salvarlo. Las escenas de los indios son un delirio kitsch, un Romancing the stone grotesco e impagable”. [Tras la esmeralda perdida, Robert Zemeckis, EEUU, 1984].




   A mediados de septiembre 1967, Torres desembarcó una vez más en Buenos Aires, esta vez acompañado por James Farley, un ex seminarista y luego actor de oscura trayectoria en series televisivas En reportaje concedido al diario Clarín, informó que acababa de producir El milagro de la selva y El último de los vampiros, este último “con John Carradine” –que, si es que existe, no ha podido ser ubicado–, y que se proponía filmar dos más en la Argentina, “en colores y Panavisión y serán procesados en laboratorios argentinos. Si el negocio resulta, estamos en condiciones de lograr una continuidad de producción con Estados Unidos, que estimo ha de ser muy interesante para todos”. El que, por supuesto, no concretó tenía por título “La ópera maldita”. Sí hizo, en cambio, “La ciudad de los cuervos”, que luego cambió a La ruleta del Diablo: se hizo en Buenos Aires a partir del 11.12.1967, con producción de Vicente Marco, dirección de Carlos Cores y un elenco que incluía a los importados Farley y Joyce Morse (ésta, en reemplazo de la anunciada Margaret O’Brien) y a los locales Cores, Ernesto Bianco, Roberto Airaldi y Elizabeth Killian. El rodaje fue completado pero luego se produjo una conflictiva situación legal: en su edición del 8.5.1968, el Heraldo informaba que “Ricky Torres, director fundador de Torres International Pictures, quien había llegado al país a producir La ciudad de los cuervos para un señor Shea –actualmente en Buenos Aires–, se alejó inesperadamente en febrero último dejando acreedores varios y distintos entuertos que su mandante intenta desfacer, luego de ponerse personalmente al frente de este negocio. El film ya estaría terminado; distribuirá Locegu”. Su negativo y copias fueron rematados en 1972 y terminaron en manos de uno de sus acreedores, Pino Farina, titular de los laboratorios Tecnofilm, quien no sólo no lo estrenó en cines o TV sino que se negó con gentil firmeza a mostrarlo a un amigo suyo investigador del cine argentino.

Boda diabólica


   Luego, Torres reapareció en Perú donde, de acuerdo a Bedoya, “intervino también en la producción de otras dos cintas, Annabelle Lee y Boda diabólica, dirigidas por Gene Nash. Adaptadas de relatos de Edgar Allan Poe, tuvieron como protagonistas a personajes del plantel de la emisora televisiva más importante del país, Panamericana Televisión, como Patricia Aspíllaga, Elvira Travesí, Orlando Sacha. La norteamericana Margaret O’Brien tuvo el rol central de Boda diabólica. Los rodajes, realizados en 1968, se culminaron, pero las películas tuvieron una difusión muy restringida. En junio de 1991, en el curso del II Encuentro de Cineastas Andinos que se realizó en el Cusco, se proyectó una copia de Boda diabólica, que luego pasó a propiedad de la Filmoteca de Lima. La inversión para estas películas la hizo Torres Tudela a través de una empresa norteamericana Northwest Motion Picture Film Corporation”. Tras esa incursión por su patria, Torres hizo un fugaz desembarco en México, donde en 1971 concretó El retrato ovalado, adaptación del cuento The oval portrait, asimismo de Poe, que dirigió Rogelio A. González Jr., interpretaron Wanda Hendrix y Barry Coe y tuvo distribución internacional (incluyendo a la Argentina, donde fue lanzado con su título original tan sólo el 17.3.1977 en el cine Paramount) como si fuera una producción estadounidense titulada One minute before death.

Barry Coe en El retrato ovalado


   Tras lo cual volvió en 1974 a Buenos Aires y concretó dos más producidos por Juan Muruzeta en sociedad con Pino Farina. Rodados de manera simultánea en enero y febrero 1975, se titularon Seis pasajes al Infierno y Allá donde muere el viento y fueron dirigidos por Fernando Siro luego de que Pino interesara a Oscar Barney Finn, quien, junto con Julia von Grolman, llegó a adaptar los guiones originales antes de oler el desastre y huir espantado: el primero contó con la actuación de Inda Ledesma, María Aurelia Bisutti, Ignacio Quirós, Guillermo Murray, los estadounidenses Mala Powers y John Russell y los puertorriqueños Tom Castronova y Theresa Paré, y se estrenó tan sólo en 1981 en el entrañable cine Arizona de la calle Lavalle, un bastión del cine B; Allá donde muere el viento, en cambio, jamás vio la luz (aunque Pino guardaba al menos una copia) y en él actuaron Ledesma, Bisutti, Quirós, Russell, Castronova, Paré, Nelly Panizza, Enrique Liporace y nadie menos que Tippi Hedren, actriz australiana que había tenido su cuarto de hora cuando filmó con Hitchcock. Un año más tarde, Torres y Farina produjeron House of shadows, esta vez con dirección de Ricardo Wulicher y actuación de los importados John Gavin e Yvonne De Carlo además de Leonor Manso, Nora Cullen, Ricardo Castro Ríos, Roberto Airaldi y, en su última aparición en cine, Mecha Ortiz. Tampoco fue estrenado en cines, aunque una copia fue exhibida por la televisión por cable argentina tan sólo en los años 90. [Véase este blog, 8.4.2025].

Ignacio Quirós, Tom Castronova y Theresa Paré
en Seis pasajes al Infierno


   Inda Ledesma recordó su experiencia con estas palabras: “¡Ah, ésas fueron hechas por todos sólo para ganar plata! Yo estaba mal en esa época, me estaba divorciando, era todo doloroso, por supuesto. Y necesitaba dinero para poder reorganizar mi vida, y, por otro lado, distraerme, salir de la tristeza. ¡Pero era una rascada total! Siro lo sabía y todos nosotros lo aceptábamos. Nos encontrábamos en el estudio haciendo mímica en inglés (después iban a doblarnos) y filmábamos las dos películas al mismo tiempo. Y ahí estaban además los actores americanos, sin entender nada de lo que decíamos... Yo no sé una palabra de inglés y la fonética nos las daba Elena Cruz. Actuaba el querido actor español, «Tacholas» y farfullaba un inglés ininteligible como el mío, pero con acento gallego... una fiesta. ¡Era imposible no reírse!” [en Nuestras actrices –Entrevistas. Primer acto–, pág. 39].

Yvonne De Carlo en House of shadows


   Nunca más se tuvieron noticias de Enrique Torres Tudela. Afortunadamente.

Tom Wambsgans

viernes, 22 de mayo de 2026

YO SE QUE AHORA VENDRAN CARAS EXTRAÑAS

Auf Deutsch, bitte

Ella llegó para quedarse, y cumplió; los otros fueron huéspedes pasajeros ante las cámaras del cine argentino.

Hedy Crilla

Su verdadero nombre era Hedwig Schlichter (Viena, Austria, 26.9.1898 / Buenos Aires, 31.3.1984) y había actuado en una decena de films alemanes entre 1929 y 1933 a partir de Tagebuch einen verlorenen (Mujeres de 20 francos, G. W. Pabst, 1929), en todos ellos acreditada como Hedwig Schlichter. A Buenos Aires llegó, por supuesto, en 1940, como tantos otros europeos que huían de guerras y dictadores. La acompañaba su hermano, Viktor Schlichter, quien hacia 1947 dirigía la orquesta Hurlingham y además compuso la partitura de una gran cantidad de largometrajes locales, en muchos de ellos acreditado como Víctor S. Lister y en otros como Víctor Schlichter. En sus comienzos en la Sociedad Hebraica Argentina y durante muchos años, Crilla daba clases de teatro, apartado en el que fue muy prestigiosa y por lo tanto muy requerida: decir “estudié con la Crilla” era una especie de pasaporte al profesionalismo. También escribió alguna pieza teatral.

Mario Clavell, Pablo Palitos y Crilla en
El ladrón canta boleros


   Su debut se registra en Ceniza al viento (Luis Saslavsky, 1942), figurando como Edith Crilla en el puesto nº 23 en el personaje de una refugiada italiana que llora en uno de los episodios sin títulos, aquel en el que un gran artista europeo (José Squinquel) se solidariza con otros refugiados de guerra indocumentados retenidos en el puerto tras su arribo al país, episodio adaptado de la novela de Leo Perutz Zwischen neun und neun, publicada en 1918 y editada en la Argentina como Entre las 9 y las 9 o Mientras dan las 9, de acuerdo a ediciones diversas. Sin embargo, productores y directores no supieron aprovechar su enorme talento, puesto que intervino apenas en un puñado de títulos, siempre en personajes secundarios, los siguientes: la “directora del Colegio Dusel” en La Hostería del Caballito Blanco (Benito Perojo, 1947); “Eufosia, la madama del bar La Foca de Oro” en Tierra del Fuego –Sinfonía bárbara– (Mario Soffici, 1948); la “supervisora de las telefonistas del Paraíso” –con su voz doblada por Chela Ruiz– en Cita en las estrellas (Carlos Schlieper, 1948); “doña Berta, la casera de la pensión” en Un pecado por mes… (Mario C. Lugones, 1948); la “directora del colegio” en El ladrón canta boleros (Enrique Cahen Salaberry, 1949); en un personaje no identificado por ausencia de copias de El paraíso (Carlos Ritter, 1951); “una turista estadounidense en el tren” de Tren internacional (Daniel Tinayre, 1953-1954); una de las “locas”, “la condesa”, internadas en el manicomio de La simuladora (Lugones, 1955); la “maestra del Teatro Infantil Labardén” en Alfonsina (Kurt Land, 1956); apenas “la vieja que limpia” en Invasión (Hugo Santiago, 1968); la “vieja cliente” del negocio de Pepe Soriano en Juan Lamaglia y sra. (Raúl de la Torre, 1969) y finalmente la “granjera” en El Pibe Cabeza (Leopoldo Torre Nilsson, 1974).

   Sobre ella fue realizado el documental argentino-austríaco Hedy Crilla –Maestra de actores– (Luciana Murujosa, 2022), y una curiosidad poco recordada de su notable trayectoria es que interpretó a la “mamá Cora” de Esperando la carroza de Jacobo Langsner en su primera adaptación para TV, emitida el 17.6.1972 por el Canal 9 en el ciclo Alta comedia.

Alexandre Carlos/Helmut Schneider

En julio 1948 llegó a Buenos Aires el actor Alexandre Carlos (1920-1972), quien interpretaba a “Edgar Emerson” en una coproducción de Estudios San Miguel con una empresa brasileña y cuyo rodaje (la mayor parte, en realidad) ya se había registrado allá. Mundo extraño es una inofensiva peripecia selvática serie B cuyo argumento importa menos que desentrañar qué se filmó ex profeso y dónde, y cuál es el material de stock aportado por el director y argumentista bávaro Franz Eichhorn y captado por su cámara de 16mm años antes, en sus expediciones. En estudios cariocas fueron rodadas las secuencias iniciales en la redacción de un diario y en el despacho de su director; la escena en la que el héroe y un indio navegan en bote, por supuesto hecha en un charco del estudio o de su back lot; el interior de una choza con la heroína y dos indias; y la secuencia con la tribu de reducidores de cabezas. En locations brasileñas, una breve secuencia montañosa con la pareja central pero cuando eran niños; otra, en una especie de centro comercial muy primitivo con su dueño, un pianista, una bailarina y varios extras; y otra en plena selva con indias desnudas en un lago, niños, indios desnudos y el héroe. En los estudios de Bella Vista sólo se rodó una secuencia en la que aparecen Amalia Sánchez Ariño como dueña de una casa lujosa, Lalo Maura, Juan Pecci y José Ruzzo, todos ellos parientes de la heroína (la también germana Angelika Hauff), sin intervención de la pareja principal, rodaje que debe haber insumido dos o tres días, como mucho una semana. Luego están los inserts de otros tiempo y lugar, en los que se ven la Cordillera de los Andes, un pueblo de fiesta, indios, las ruinas del Machu-Picchu, un salto de agua y una gran variedad de animales, peces y reptiles.

Carlos/Schneider en Mundo extraño


   Toda esa pueril historia tiene su MacGuffin, sin embargo, en este caso una pequeña estatua de un dios indio tallada en oro. Antes de abandonar Buenos Aires, Alexandre Carlos ofreció, el sábado 10.6.1950 a las 24 en el cine Biarritz y auspiciado por el Club Gente de Cine, una charla “sobre las incidencias de filmación de Mundo extraño, película de la cual se pasarán fragmentos inéditos, durante la disertación”, de acuerdo a Clarín de ese día. De inmediato tuvo un rápido e inadvertido paso por Hollywood en personajes secundarios, pero –créase o no– fue considerado para animar a “Stanley Kowalski” en A streetcar named Desire (Un tranvía llamado Deseo, Elia Kazan, 1951): pero entonces apareció un tal Marlon Brando y... chau Hollywood. El caso es que Carlos reapareció diez años más tarde en Hombres salvajes, coproducción germanofederal-argentina filmada en Entre Ríos, un horrendo western litoraleño, para colmo d’époque pero sin el debido presupuesto, en el que Alexandre Carlos ya no se llama Alexandre Carlos sino Helmut Schneider y “encarna a un capitán extranjero [Herbert],  asimilado secretamente a milicias argentinas en 1870 y que, haciéndose pasar por bandido [Herrera], contribuye a la destrucción de una sanguinaria montonera”, según intentó contar el Heraldo del Cinematografista (1960, pág. 83).

Harry Baer

Fassbinder y Baer despidiendo a Jeanne Moreau
en su último día de rodaje de Querelle (marzo 1982)

Iniciado en el cine hacia 1969 siendo acreditado como Harry Bär, su verdadero nombre es Harry Zöttl (Biberag, 27.9.1947) y debutó –en más de un sentido– con Rainer Werner Fassbinder, de quien fue amigo, amante y actor y colaborador favorito hasta la temprana muerte del gran realizador alemán. Luego, Baer detentó un gran prestigio europeo, interviniendo en una enorme cantidad de films, entre ellos la coproducción argentino-germanofederal La amiga / Die freundin (Jeanine Meerapfel, 1986-1987), aunque su participación en el papel de “amigo de Raquel” –Cipe Lincovsky– la hizo en Berlín. En 1986 Baer publicó Schlafen kann ich, wenn ich tot bin (“Ya dormiré cuando esté muerto”), libro de memorias de su relación con Fassbinder.

Theodore Wolfgang Schiebelhut

jueves, 21 de mayo de 2026

FILMS

Julio Irigoyen:

Prontuario de un marginal

Sentimiento gaucho (1934) – Primero sonoro tanto de JI cuanto de su empresa. Fue exhibido, sin ningún tipo de anuncio ni de publicidad oficiales, apenas por un solo día en un cine del barrio de Belgrano: la cartelera de los diarios anunciaba el día anterior “Mañana estreno producción nacional Sentimiento gaucho”, y el lunes 1.10.1934 decía “Estreno, producción nacional Sentimiento gaucho, por los hermanos Podestá”. Nunca más fue detectado en las carteleras de los cines porteños, por lo que cabe presumir que la copia presentaría defectos técnicos, tal vez en su banda sonora. El título es el mismo del tango (1924) con letra de Juan Andrés Caruso y música de los hermanos Francisco y Rafael Canaro.

SIC     La Buenos Aires Film anuncia la terminación de su nueva producción sonora y parlante Sentimiento gaucho. Esta película, cuya realización ha estado a cargo del director Julio Irigoyen, está interpretada en sus papeles principales por los conocidos actores nacionales Totón y Aparicio Podestá, y por la prestigiosa actriz Ada Cornaro. En Sentimiento gaucho, que incluye entre sus diversos episodios algunos motivos camperos con música autóctona, ha sido registrado el sonido mediante el sistema del técnico argentino José B. García. [El Mundo, 30.7.1934].




 

¡Mi Buenos Aires querido..! (1935) – Exhibido sin ningún tipo de publicidad, por apenas un día e integrando un triple programa de la Buenos Aires Film junto con La hija del viejito guardafaro y La modelo de la calle Florida en una sala marginal del barrio de Caballito. Cabe suponer (tratándose de la evasiva obra de JI es mucho lo que queda librado a la interpretación del investigador) que ¡Mi Buenos Aires querido..! es el título con el que se dio a conocer la producción rodada en febrero 1935 como “Los misterios de Buenos Aires”, puesto que no existe evidencia alguna de que se trate de films diversos. El hecho de que demorara casi cinco años en ser programado en un cine porteño, y la manera tan oscura en que fue exhibido, permiten intuir que, aún para los estándares de la Buenos Aires Film, debió haber resultado primitivo y precario, acaso con defectos de sonido. El comentario del diario El Mundo, reproducido más abajo y que sin duda transcribía una gacetilla de Prensa, incluye los nombres de varios actores que no volvieron a trabajar con JI (el matrimonio Pomar, Olinda Bozán, Eva Franco), así como otros dos proyectos de los que tampoco existe evidencia de que hayan sido producidos: es impensable que, de haberse concretado, una comedia con la entonces muy popular Olinda Bozán no hubiera gozado de alguna forma de exhibición. Al no existir copias, permanece la duda de si ¡Mi Buenos Aires querido..! pudiera ser una nueva versión de su producción muda Los misterios del turf argentino.

SIC     La Buenos Aires Films anuncia una nueva serie de películas sonoras, en las que intervendrán destacadas actrices y actores nacionales, entre ellos Olinda Bozán, María Esther Pomar, Manuelita Poli, Evita Franco, Totón Podestá, Segundo Pomar y otros, estando actualmente terminando la filmación de la película Los misterios de Buenos Aires, iniciando de inmediato la filmación de Canción de la ribera, terminando la serie con Musiquita de mi barrio. La dirección artística a cargo de Julio Irigoyen, y la grabación sonora del ingeniero Alfredo D’Alessandro. La parte fotográfica por Roberto Irigoyen, y los laboratorios de Maximino Martínez. [“Actualidad cinematográfica”, por Néstor –Miguel P. Tato–, en El Mundo, 28.2.1935].

La Buenos Aires Film ha terminado la filmación del film titulado Mi Buenos Aires querido..., película de ambiente turfista, en el que intervienen Ada Cornaro, Tita Howard, Totón Podestá, Rodolfo Vismara y Peter Warne. La dirección artística ha sido realizada por el director Julio Irigoyen, y la parte técnica estuvo a cargo de Roberto Irigoyen. [“Nueva producción nacional”, en El Mundo, 6.7.1936].

TAQ     El martes 20.2.1940 reapareció en el Canadian por apenas dos días, y el martes 16.9.1941 volvió a ser exhibido en el Odeón 2º.




 

Sierra Chica (1938) – Famoso por la peligrosidad extrema de sus huéspedes, el penal de Sierra Chica propició un documental institucional homónimo de 1929, asimismo producido por los Irigoyen (algunas de cuyas imágenes fueron incluidas en este sonoro) y también la pieza teatral Sierra Chica –Vida del presidio– de Roberto Talice y Luis Diéguez, estrenada el 6.6.1928 en el Cómico por la compañía de Luis Arata. Fue la primera producción de la Buenos Aires Film en ser distribuida por otra empresa, y también la primera sonora de JI en merecer un lanzamiento comercial “oficial”, esto es, con gacetillas de Prensa, avisos en los diarios y en un cine del centro que por entonces era de primera línea: ninguna copia sobrevivió al paso del tiempo. Poco antes, en 1937, la Baires Film había anunciado que su segunda producción tras Mateo (Tinayre, 1936-1937) sería un asunto carcelario adaptado de la pieza mencionada. Los compositores Scarpino fueron los autores del popular tango Canaro en París (1926): Alejandro (1904-1970) era bandoneonista y lo apodaban “El Rey de las Variaciones”, y un tercer hermano, José, también era músico.

Rodolfo Vismara, Arturo Sánchez y Mecha Midón


SIC     Tengo la honra de acompañar a V. H. un proyecto de ley autorizándome a invertir hasta la suma de $ 4.700.000 m/c. en la construcción de una penitenciaría en Sierra Chica. De los estudios practicados en las sierras de la provincia ha resultado que el mejor granito se encuentra en Sierra Chica. El P. E. ha preparado allí una parte de los elementos necesarios para la construcción proyectada, mandando un pequeño número de condenados y obreros para la fabricación de adoquines. Se ha tenido que luchar con graves inconvenientes, que se han vencido, y la práctica de ese ensayo ha demostrado que será útil un establecimiento de esa clase, que enseñe a los desgraciados castigados por sus faltas un oficio útil, que les dé hábitos de trabajo y de disciplina y sirvan a la sociedad que han perjudicado con sus faltas. El lugar designado es el más apto a propósito no sólo por la calidad del material, sino por la proximidad al ferrocarril del Sud, que permitirá desparramar por toda la provincia la piedra labrada, que será de gran utilidad para el establecimiento de caminos y para los afirmados de las calles de pueblos y ciudades... Referente a la construcción de esta cárcel el gobierno dictó ayer un decreto nombrando al ingeniero Eduardo Aguirre para llevar a cabo la obra con arreglo a los planos y presupuestos aprobados por el P. E.... Se destina la suma de $ 1.000.000 m/c. de la partida de obras públicas del presupuesto vigente, para empezar la construcción, hasta tanto la legislatura vote los fondos necesarios. [Proyecto de ley elevado por el Poder Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires a la Legislatura, publicado en La Nación el sábado 20.1.1883: la construcción se desarrolló en etapas y demandó un total de 30 años, de 1883 a 1911].

La vida entre los muros del famoso penal argentino donde los hombres que han delinquido sienten un día arrepentimiento de sus crímenes porque siempre hay alguien que llama desde el fondo del corazón oprimido. – El más verídico documento sobre la vida que llevan los que cumplen su condena en el presidio de Sierra Chica. Reflejado a través de un romance lleno de apasionadas escenas. Un film de acción contínua y de un ritmo equilibrado en el proceso de sus impresionantes situaciones. – Acción sugestiva, sonido perfecto, fotografía vigorosa. [Frases del material de Prensa].

Un criollo viejo protege a un delincuente, escondiéndolo de la policía. Al saber que el hombre es criminal por culpa de una mujer que exige dinero le narra su propia historia; también él robó por una mujer que se burló de su cariño y acabó por matarla, purgando su crimen en la cárcel de Sierra Chica. El delincuente le promete regenerarse y se queda con él para ayudarlo en los trabajos de campo. [...] Las escenas filmadas en la cárcel de Sierra Chica son mudas, con música sincronizada, sin que se hayan sincronizado los ruidos. Hay en el film algunas canciones, un modestísimo pericón, una doma de potros y algunos aspectos del campo que son los únicos valores de esta producción de emoción cursi, diálogo chato y falto, en todo momento, de naturalidad, y notas cómicas poco eficaces, excepto una de ellas de muy marcado mal gusto. [Heraldo del Cinematografista, 18.5.1938].




TAQ     Tras su estreno en el Renacimiento, cine en el que se mantuvo en cartel durante siete días, se registra su paso por las carteleras los días 19.5 en el Hollywood; 21.5 en el Cóndor; 26.5 en los cines General Mitre, Gaona, Varela, Sena y Universal Palace; 2.6 en el Alberdi y el Estrella; 6.6 en el Hindú Palace; 16.6 en el Soleil Palace; 23.6 en el Rialto; 30.6 en el Palace Rivadavia; 18.8 en el Imperio de Flores y el Parravicini; 6.10 y 10.11 en el Imperio de Flores; y 1.12 en el Hollywood. En 1939 se lo detecta los días 31.1 y 15.2 en el Imperio de Flores; 2.3 y 20.4 en el Rívoli; 11, 27 y 28.5 en el Imperio de Flores; y 21.9 en el Presidente Mitre. En 1940, los días 1.7 en el Argentino; 17.9 en el Parravicini; y 25.10 en el Canadian. En 1941, los días 20.1 en el San José de Flores; 24.2 en el Columbia; y 3.6 en el Odeón 2º. Reaparece tan sólo en 1945, el 29.11 en el Radio City y el Arizona, en este último como segundo complemento de un programa cuya base era el clásico “realista” Cómo se nace y cómo se muere, programa que se mantuvo en cartel hasta el 19.12, en lo que probablemente haya configurado el título de JI que más tiempo permaneció en una misma sala. En esa misma condición, esto es, integrando un programa fijo con Cómo se nace y cómo se muere y otros, fue exhibido en 1946 los días 5.8 en el National; 6.8 en el Roxy; 9.8 en el Excelsior; 20.8 en el Vox; 21.8 en el Varela; y 9.9 en el Argentino. Una copia reapareció en 1956 en el Regina, donde fue exhibido del 6 al 8.11.

 

Sentimiento gaucho
Argentina, 1934
35mm / B&N / 62’ / SR

EQ     CP, CD: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen. F, CM: Roberto Irigoyen. S: José B. García. C: Julio Irigoyen. FR: junio 1934. LC: 1.10.1934, cine Cabildo.

I&P     Ada Cornaro, Totón Podestá, Aparicio Podestá.

 

¡Mi Buenos Aires querido..!
Argentina, 1935
35mm / B&N / 65’ / SR

EQ     CP, CD: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen. F, CM: Roberto Irigoyen. S: Alfredo D’Alessandro. C: Julio Irigoyen. LOC: BA. JL: Máximino Martínez. FR: febrero 1935. LC: 21.11.1939, cine Odeón 2º.

I&P     Tita Howard, Ada Cornaro, Mecha Midón, Totón Podestá, Rodolfo Vismara, Peter Warne.

F&P     Estrenado en 1939 en Cali, Colombia.

 

Sierra Chica
Argentina, 1938
35mm / B&N / 62’ / SR

EQ     CP: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen. F: Roberto Irigoyen – Pedro Pereda. CM: Roberto Irigoyen. S: Domingo Tommasetta. C: Julio Irigoyen. M, CN: Alejandro Scarpino y Domingo Scarpino. FR: enero 1938. CD: Monogram Pictures de Argentina Inc. LC: 12.5.1938, cine Renacimiento.

I&P     Rodolfo Vismara, Nelly Edison, Aparicio Podestá, Emma Franco, Ada Cornaro, Totón Podestá, Alvaro Escobar, Arturo Sánchez, Enrique del Cerro, Mecha Midón, Tita Míguez.

F&P     Estrenado en 1939 en el cine Rialto, de Caracas.

NATIVE MALE BEAUTIES Alberto de Mendoza 107: ésa es la cantidad de largometrajes en los que intervino, y sólo por tal cantidad ya merece...