domingo, 8 de febrero de 2026

DINASTIAS

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“Actriz. Argentina. Casada. Actúa en radio, teatro y cine”, la define su entrada en el Anuario Cinematográfico de Cine Prensa de 1944. Iris Martorelli (Emma Iris Lattanzio; San Nicolás, provincia de Buenos Aires, ¿? / Buenos Aires, ¿?) era una de esas gorditas simpáticas de mirada pícara que iluminaron tantos elencos: Celia Geraldy, Reina del Carmen, María Esther Corán, Zulma Grey, Nelly Beltrán, Pepita Muñoz, Olinda Bozán, Clotilde Borella, Ana María Giunta… Describirlas de este modo hubiera sido severamente castigado en el siglo XXI, ya que uno de sus primeros gobiernos populista-demagógico-hipócritas inventó algo denominado Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), al que mucho molestaba que los gordos fueran mencionados como tales mientras, al mismo tiempo, robaban dineros del Estado a cuatro manos. La popular canción de Rodolfo Zapata, La gorda, y el film de Cavallotti resultante hubieran debido ser silenciados.


   Martorelli ya integraba compañías teatrales en la década de los 20 y hasta fines de los 40 seguía activa. Fue “una dama” en el estreno de Manuelita Rozas de Eduardo Rossi (16.3.1923, Marconi, con Blanca Podestá en el rol titular), integró compañías exitosas como las de los hermanos Cicarelli, Marcelo Ruggero y Paco Busto, con quien hizo a la “Rufina” de Ya tiene comisario el pueblo en una producción de 1948 en el Apolo. También hizo a la “Justina” en el estreno de Una viuda difícil de Conrado Nalé Roxlo (31.3.1944, Odeón), por la compañía de Paulina Singerman. En la década de los 40 intervino en una veintena de títulos, siempre en pequeñas partes excepto en ¡El más infeliz del pueblo!, con Sandrini, en el que le adjudicaron un personaje destacado. Luis Saslavsky, especialista en colocar en sus producciones a las actrices “características” más brillantes, no podía darse el lujo de ignorarla y la incorporó al elenco de tres de sus joyas, con especial lucimiento en Historia de una mala mujer, un Oscar Wilde pletórico de viejas damas dignas como Amalia Sánchez Ariño, María Santos, Amalia Bernabé, Berta Moss, Aurelia Ferrer y Pura Díaz, además de Martorelli.

Con Amanda Ledesma en Peluquería de señoras

   María del Río (Teresa Maradei Lattanzio; Buenos Aires, 14.7.1917 / San Isidro, provincia de Buenos Aires, 12.7.1978) era sobrina por parte materna de Iris Martorelli. Debutó en cine, medio al que dedicó la mayor parte de su carrera, siempre en personajes de apoyo a los que rescataba de su brevedad gracias a su notoria belleza y a un cuerpo escultural, lo cual, en una industria como la aborigen, la encasilló como eterna vampiresa. “Como era muy bonita, muy elegante, y tenía un físico estupendo, empezaron a verla siempre como vamp. Y todos los papeles que le daban eran de vampiresa, de femme fatal [sic]. Era muy gracioso, porque mi madre era totalmente lo opuesto. No sabía fumar, así que tenía que practicar para poder fumar en largas boquillas y no ahogarse; y todos nos reíamos de esa situación. Por ejemplo, su actriz favorita era Ana Magnani, no Lana Turner, ¿te dás cuenta? Fue uno de esos malentedidos a los que somos proclives los argentinos”, relató su hija en una entrevista con Mona Moncalvillo (Humor, noviembre 1984). Hizo menos cantidad de films que su tía, y a pesar de lo que afirman algunas fuentes no actuó en Nacha Regules (Amadori, 1949), confusión derivada de que en su elenco muy secundario figura un actor llamado Mario del Río. Destacó en La mujer desnuda, encarnando a la estrella de una compañía teatral de revistas frívolas que, en Mar del Plata, se topa con la protagonista, nada menos que otra vamp de fuste, Tilda Thamar.


   En teatro tuvo su estreno en Crimen en borrador, comedia tonta de Julio Porter y Raúl Gurruchaga (14.3.1951, Grand Splendid) ofrecida por una compañía dirigida por Juan Carlos Thorry en la que encarnaba un personaje que luego repitió en la versión cinematográfica, La mano que aprieta. Su último film lo hizo a finales de 1955, y en algún momento decidió retirarse de la actividad, “muy bien casada” con un alemán adinerado del que estuvo muy enamorada y con el que tuvo un hijo. Telón.

Armando Rolón, MdR, Dora Espósito y
Roberto Bordoni en Mala gente

   María Julia Bertotto (Rosario, provincia de Santa Fe, 21.9.1938), hija de María del Río, estudió Arquitectura y fue alumna de Luis Diego Pedreira en el Instituto de Teatro de la Universidad de Buenos Aires, aunque su primera vocación fue la de convertirse en una bailarina clásica. Bailó de manera profesional, sin embargo: con Crandall Diehl en el Avenida (Kiss me Kate, 1963), en el Caminito (La pérgola de las flores, 1964-1965), con Araiz en el Di Tella (Crash, 1967) y con Ana María Stkelman.

   Su temprana y prolongada vinculación con el teatro en calidad de escenógrafa tuvo su inicio con Die ehe des herrn Mississippi de Dürrenmatt (Alianza Francesa, 1965), y los ecos de ese debut tan bien considerado por la crítica la depositaron poco después en el cine: ocurrió en la coproducción argentino-hispana Las pirañas, que Berlanga vino a rodar en Buenos Aires, con Bertotto y su entonces marido Jorge Sarudiansky (“Saru”, otro gran escenógrafo de su generación) acreditados en calidad de “ambientadores”, rótulo que más adelante Bertotto repudiará; el escenógrafo “oficial” era Gori Muñoz, un histórico de Argentina Sono Film del que se utilizaron un par de decorados del stock pues, ya enfermo, no intervino de manera personal.


   El futuro cinematográfico de María Julia fue brillante. “El drama del escenógrafo argentino es poder conciliar su mitad de artista con su mitad de técnico: por un lado diseñamos un trabajo según la visión del director, pero después, cuando pedimos los elementos al productor, te sale con respuestas por el estilo de «¿Un sofá de terciopelo? Es muy caro…»”, consideró en una entrevista para Filmar y Ver (nº 9, 1974). Una idea de la concepción que tiene de su trabajo la ofrece una declaración suya a la revista Florencio (enero 2014): “La escenografía que sale está en el texto. Me pasó haciendo una obra de Molière, El avaro, en el Teatro del Centro, donde todo estaba en contra. Y leyendo el texto quedó claro lo que se necesitaba, la avaricia de ese personaje era causa de muchas de las cosas que pasaban en ese ambiente. Yo he visto, en puestas de esa obra, decorados extraordinarios que reproducían casas francesas del 1600. Pero leyendo el texto vi que un tipo tan avaro como ese debía tener una casa toda tapada, para que no se la miraran ni se la gastaran. Era como el dinero en su cofrecito, que no quiere que lo vea nadie más que él. Y eso salía del texto”.

   Mientras además y al mismo tiempo se ocupaba de ópera, ballet y publicitarios, edificó una filmografía impactante, en la que, sea como escenógrafa o como diseñadora de vestuario, intentaba compaginar con destreza encargos ligeros con otros en los que se metía con todo su talento y todas sus ganas. Uno de los más notables lo compartió con Emilito Basaldúa y fue para No habrá más penas ni olvido, un prodigio de detallismo, cuánto mayor al no estar en primer plano, al no ser evidentes como objetos decorativos: se suele menospreciar el trabajo de un art director cuando el film que lo ocupa es de ambiente contemporáneo y el de Olivera demuestra lo contrario. Olivera es el director y productor con quien más asiduamente ha trabajado, incluyendo un especial televisivo español sobre un cuento de Borges; de hecho, la carrera en cine de María Julio se cimentó en los dominios de Aries Cinematográfica Argentina, la empresa de Ayala y Olivera. Sobre la diferencia entre un vestuario d’époque y uno contemporáneo opinaba en 1974: “Te doy el ejemplo de Espantapájaros [Scarecrow, Jerry Schatzberg, 1972]: ¿cuántas personas trabajan allí? Cuatro, con dos protagonistas mayoritarios. Bueno, pues en Espantapájaros la diseñadora de vestuario con cartón solo [Jo Ynocencio], porque no están vistiendo a un señor para que salga a la calle, están vistiendo personajes, y la ropa que tiene puesta Gene Hackman está contando la historia de su vida, su personalidad, y él no podría hacer ese strip-tease maravilloso que hace si no hubiera estado vestido así. Ahí está la diferencia”.

Con Federico Luppi y un servidor en la
filmación de La Patagonia rebelde

   Otro gran trabajo de María Julia fue el que hizo para Tango Bar, especie de tangou argentain for export que sumó mucho dinero invertido, mucho talento involucrado y cuatro países comprometidos con un resultado atractivo en términos visuales pero insuficiente en lo argumental. Fue el primer film argentino en señalar en sus créditos el rubro production designer, por lo general mencionado como escenografía o dirección de arte y antes apenas como decorados: María Julia bien merecía ese crédito, puesto que el concepto ya lo tenía clarísimo en la citada entrevista de 1974: un production designer supervisa todas las áreas en juego, escenografía, decorados, vestuario, maquillaje y peinados, y ella se dio el gusto adicional de trabajar en los célebres estudios mexicanos de Churubusco Azteca.

   Tras su primer matrimonio con Saru, Bertotto tuvo una relación con el pianista Jorge Bergaglio, quien fue su asistente no acreditado e hizo un cameo en Argentino hasta la muerte como “un señor en la tertulia”, y un segundo matrimonio con el escritor, guionista y filósofo José Pablo Feinmann. Con todos ellos vivió en su bello departamento de la calle Azcuénaga (regalo de mamá y su alemán), donde además fue registrada una secuencia de la Evita de Eduardo Mignogna (1983), el testimonio de José Pablo.

   Nicolás Sarudiansky, en fin, es el fruto de la pareja Bertotto-Sarudiansky, con quienes se inició en el cine. Dirigió La alucinación de Ghimel (1987), un video “experimental” que tenía escenografía de su padre: nunca fue estrenado en cines ni editado en video ni emitido por TV, y su primera exhibición pública tuvo lugar en el Centro Cultural General San Martín en fecha imprecisa. “Ha sido realizado por Nicolás Sarudiansky, pero quien aparece como su factotum es un médico de profesión, Eduardo Yannicelli, quien lo ha producido, lo protagoniza, compuso la música original (que incluye tres canciones con letra propia), seleccionó la restante y es autor del libro (con Esteban de los Santos) así como del guión, junto al citado y a Diego Curubeto. […] La formulación visual es atractiva, y hay en este sentido una auténtica búsqueda, favorecida tanto por las propias inquietudes como por las facilidades del video en materia de montaje y juegos cromáticos”, según opinión de Ricardo García Oliveri (Clarín, 19.11.1987.

   Desde 1990 vivió primero en España y luego en Nueva York, y no creo que le moleste, a estas alturas, que cuente una anécdota. Quienes fuimos amigos de María Julia lo vimos crecer y comprobar que fue condecorado con la belleza, la elegancia y la delicadeza propias de su abuela y de su madre: cuando sospechábamos una al parecer inevitable orientación, los rumores provenientes de los sets de Baires en los que el jovencito se desempeñaba en las producciones de Roger Corman corrigieron severamente aquellas sospechas: fue, en aquel lejano 1983, un seductor infatigable de cuanta señorita liviana de ropas circulaba frente a sus ojos…

(En qué te has convertido... Nico)

FILMOGRAFIAS

Abreviaturas utilizadas: AA: aparición amistosa | AANA: aparición amistosa no acreditada | AMB: ambientador | AP: asistente de producción | ASEE: asesor de escenografía | ASEV: asesor de vestuario | AYD: ayudante de dirección | COORV: coordinador de vestuario | D: director | DA: director de arte | DIP: diseñador de producción | E: escenógrafo | G: guionista | MERD: meritorio de dirección | NA: no acreditado | PZ: pizarrero | V: vestuarista

Iris Martorelli:

Sansón de cartón (Carlos Schlieper, 1940: “Josefina, esposa de Sansón” [Félix Mutarelli], 2º), Confesión (Moglia Barth, 1940: “señora de Bevilacqua” [Serafín Paoli], 13º), Amor… (Bayón Herrera, 1940: “doña Carmen, 7º), El susto que Pérez se llevó… (Richard Harlan, 1940: “la pensionista gordita”, 12º), ¡El más infeliz del pueblo! (Bayón Herrera, 1940-41: “Gumersinda del Campo y Argüello”, 3º), Hay que casar a Ernesto (Orestes Caviglia, 1940), Locos de verano (Antonio Cunill Cabanellas, 1941: “Rosario Gómez, hermana de don Ramón” [José Olarra], 10º), Peluquería de señoras (Bayón Herrera, 1941: “doña Joaquina, madre de Delia” [Amanda Ledesma], 7º), Los chicos crecen (Carlos Hugo Christensen, 1942: “Sebastiana, mucama de Cristina” [Pepita Serrador], 9º), Eclipse de Sol (Luis Saslavsky, 1942-1943: “doña Clemencia, madre de Esther” [Alita Román], 13º, acreditada como Iris Martorell), Las seis suegras de Barba Azul (Christensen, 1944: “boticaria doña Remedios”, 21º), Cinco besos (Saslavsky, 1945: “presidenta del Sindicato de Cocineros”, 6º, acreditada como Iris Martorell), Un modelo de París (Bayón Herrera, 1945: “madre de Inés” [Tilda Thamar], 12º), Adán y la serpiente (Christensen, 1946: “abuela de Ginebra” [Yeya Duciel], 7º), Historia de una mala mujer (Saslavsky, 1947: “presidenta de la Asociación Femenina”, NA) y El extraño caso de la mujer asesinada (B. H. Hardy, 1948: “doña Pura”, 8º, acreditada como Emma Martorell).

María del Río:

Un modelo de París (Bayón Herrera, 1945: “mucama de los Gómez Marín” [Blanca Lafont], 17º), La comedia inmortal (Catrano Catrani, 1950: “Desdémona”, 20º), Vivir un instante (Tulio Demicheli, 1950: “Gaby”, 13º), La vida color de rosa (León Klimovsky, 1950: “mucama rubia de los Noguera” [Santiago Arrieta, Berta Moss, José María Gutiérrez], 13º), Mala gente (Don Napy, 1951: “Susana, apodada Susy” en el primer episodio, 8º), Qué rico el mambo (Mario C. Lugones, 1951: “F-30, condesa de Fointenvichy”, 7º), Mi mujer está loca (Schlieper – Enrique Cahen Salaberry, 1951: “amiga de Lucía [Amelia Bence], en la librería”, 17º), Asunto terminado..! (Kurt Land, 1952: “señorita García, la encargada”, 9º), La mujer de las camelias (Ernesto Arancibia, 1952: “apostadora en el casino”, 12º), La mano que aprieta (Enrique Carreras, 1952: “Vicky”, 8º), Horas marcadas (Alberto Du Bois, 1953: “Idolí”, 5º, doblada por Elena de Torres en las canciones), Veraneo en Mar del Plata (Julio Saraceni, 1954: “Silvana Manganini”, 6º), La mujer desnuda (Arancibia, 1955: “Estrella Imperial”, 4º) y Enigma de mujer (Cahen Salaberry, 1955: “señora Vitali”, 11º).

María Julia Bertotto:

Las pirañas / La boutique (Luis G. Berlanga, A/E, 1967: AMB, con Jorge Sarudiansky, + AANA en una secuencia bailando con Jorge Alvarez), Los contrabandistas y Los taitas –La nona– (ambos Hugo Santiago, 1967, cortos: E y V), La guita (Fernando Ayala, 1969-1970: V, NA), Argentino hasta la muerte (Ayala, 1970-1971: V + AANA como “invitada en la tertulia”), La Gran Ruta (Ayala, 1971: ASEV, NA), El profesor tirabombas (Ayala, 1972: V, acreditada como María J. Bertotto), Il giovanne Garibaldi / La jeunesse de Garibaldi / Der junge Garibaldi (Franco Rossi, I/F/RFA, 1972-1973: V, + AANA como “dama”; miniserie TV en algunos países estrenada en cines en versión reducida), La flor de la mafia (Hugo Moser, 1973: E y V), Los vampiros los prefieren gorditos (Gerardo Sofovich, 1973-1974: AMB y V), La Patagonia rebelde (Olivera, 1974: V), Difunta Correa (Hugo Reynaldo Mattar, 1974-1975: V), Más allá del sol (Hugo Fregonese, 1975: V “femenino protagónico”), Los irrompibles (Emilio Vieyra, 1975: V), El muerto / Cacique Bandeira (Olivera, A/E, 1975: V), La noche del hurto (Hugo Sofovich, 1976: E y, NA, V), El canto cuenta su historia (Ayala – Olivera, 1976: V, excepto el de Tita Merello, diseñado por Horace Lannes), Brigada en acción (Palito Ortega, 1977: E), Hay que parar a la delantera (Rafael Cohen, 1977: V), El divorcio está de moda –De común acuerdo– (Fernando Siro, 1977-1978: E), Contragolpe (Alejandro Doria, 1978: E), Comedia rota (Oscar Barney Finn, 1978: sólo AANA como “María Julia, amiga de Pablo [Gianni Lunadei] en la fiesta), Los súperagentes contra todos (Carlos Galettini, 1980: ASEE), Los viernes de la eternidad (Olivera, 1980: V), De la misteriosa Buenos Aires…. (Alberto Fischerman – Ricardo Wulicher – Finn, 1981: E y V + AANA como “mujer en la procesión” en el primer episodio, El hambre), Réquiem para un viernes a la noche (Lázaro Droznes, 1981, corto: E y V), Deathstalker (John Watson [James Sbardellatti], EEUU/A, 1983: V), The warrior and the sorceress (John Broderick, EEUU/A, 1983: V, acreditada como Mary Bertram), No habrá más penas ni olvido (Olivera, 1983: E y V con Emilio Basaldúa), Wizards of the lost kingdom (Olivera, EEUU/A, 1983: DIP, acreditada como Mary Bertram, y V, NA), Barbarian queen (Olivera, EEUU/A, 1984: DA, acreditada como Julie Bertram, y V, NA), La muerte blanca / Cocaine wars (Olivera, A/EEUU, 1985: E y V, + AA como “mujer en el palco”), Amazons (Alex Sessa [Alejandro Sessa], EEUU/A, 1986: DA, acreditada como Julie Bertotto, y V, NA), La noche de los lápices (Olivera, 1986: E y V), Tango Bar (Marcos Zurinaga, PR/A, 1986-1987: DIP + AANA como “una espectadora en el Tango Bar”), Eversmile New Jersey (Carlos Sorín, 1988: DA con Graciela Oderigo), Cuatro caras para Victoria (Finn, 1988-1991: AMB y V), Highlander II: The quickening (Highlander II, Russell Mulcahy, EEUU/GB, 1990: COORV), La peste / The plague / La peste (Luis Puenzo, F/GB/A, 1991: V), Siempre es difícil volver a casa (Jorge Polaco, 1992: DA, acreditada erróneamente como María Julia Bertoto, y, NA, V), El censor (Eduardo Calcagno, 1994: DA), Momentos robados (Finn, 1996: E y V), Yepeto (Calcagno, 1998: DA), El mismo amor la misma lluvia (Juan José Campanella, 1999: DA y V, NA) y Carne sobre carne –Intimidades de Isabel Sarli– (Diego Curubeto, 2002-2007: DA).

Nicolás Sarudiansky:

Il giovanne Garibaldi / La jeunesse de Garibaldi / Der junge Garibaldi (Franco Rossi, I/F/RFA, 1972-1973: AANA como “Nicolás, sobrino de doña Ana” [Perla Santalla]; miniserie TV en algunos países estrenada en cines en versión reducida), Deathstalker (John Watson [James Sbardellatti], EEUU/A, 1983: AP, acreditado Nick Sarudiansky, + AANA como “jovencito torturado”), The warrior and the sorceress (John Broderick, EEUU/A, 1983: MERD, acreditado Nick Salter), Wizards of the lost kingdom (Olivera, EEUU/A, 1983: PZ, acreditado Nick Salter), Soldier’s revenge (David Worth, PAN/A, 1984: PZ, acreditado Nick Sardi), Jailbird rock (Phillip Schuman, PAN/A, 1984: PZ, NA), Gung ho (Fábrica de locuras, Ron Howard, EEUU, 1985, parcialmente rodado en la Argentina: AP), La muerte blanca / Cocaine wars (Olivera, A/EEUU, 1985: PZ), Pobre mariposa (Raúl de la Torre, 1985-1986: AANA como “José María, novio de Amanda” [Solange Matou]), Deathstalker II: Duel of the titans (Jim Wynorski, EEUU/A, 1986: AYD con Pablo Azcona, ambos acreditados como Phil Reitter, + actor, “víctima de Evie” [Monique Gabrielle], acreditado 18º y último como Nick Sardansky), Anclao en París (1988, video corto: D y G) y La alucinación de Ghimel (1987, video largo: D).

sábado, 7 de febrero de 2026

NO-FILMS

La calle

Fue el único largometraje dirigido por Rubén Martínez Cuitiño (Rubén Horacio Martínez Cuitiño; Buenos Aires, ¿? / 30.1.1995) y único de la Austral Film. Algunas fuentes periodísticas de la época indican que adapta una pieza teatral de Florencio Sánchez, Marta Gruni, pero la versión no ha podido, por razones obvias, ser confirmada o desmentida, aunque lo poco que se sabe del argumento difiere de la propuesta de Sánchez, quien proponía a una protagonista en plan dramático ambientado en un conventillo boquense. Aparentemente, La calle aspiraba alcanzar el tono neorrealista de Ladri di biciclette (Ladrones de bicicletas, 1948), el clásico italiano de Vittorio De Sica que parecía haber obsesionado al director, un completo desconocido que se hacía llamar por el pseudónimo Luis Lentier. Algunos de los involucrados en el rodaje, como el asistente de dirección Bernardo Arias y el entonces niño-actor Mario Mittelman, recordaron haber filmado en la Boca y en Isla Maciel afrontando grandes dificultades, sobre todo financieras; que uno de los socios de Austral era Bernardo Grinspun, años después ministro de Economía del gobierno presidido por Raúl Alfonsín; que era un proyecto que Martínez Cuitiño heredó del italiano Enrico Grass; que el rodaje fue concluido y que los negativos se quemaron en 1961, circunstancias que se parecen en mucho a las que en 1948 atravesó Alfredo Grassi con Pies descalzos.


   En cuanto a Martínez Cuitiño, o Lentier, o Lenier, solía merodear el barrio del cine sumido en el misterio y el silencio. De él se sabe muy poco: que era hijo del comediógrafo Vicente Martínez Cuitiño y sobrino del actor Eduardo Cuitiño –o al menos eso proclamaba–, que tuvo alguna actividad en teatro como director de Sin querer y Cuento inmoral de Benavente, Before breakfast de O’Neill y Vísperas de boda, “boceto dramático” firmado por él mismo junto con Luis Martínez Cuitiño  y estrenado el 26.12.1946 por el grupo El Retablo en el auditorio de la Casa del Teatro; y que en cine integró equipos de filmación como pizarrero en Mi hermano Esopo (Luis Mottura, 1951) y como ayudante de dirección en Corazón fiel (Leopoldo Torres Ríos, 1951, donde figura acreditado como Luis Lenier) y en dos producciones 1953 de Armando Bo dirigidas por Leopoldo Torre Nilsson, Días de odio y La Tigra. Desde 1955 vivió unos años en España y a su regreso se dedicó a coleccionar films.

SIC     Concurso – Primer film sin actores – (En exteriores-Sin maquillaje) – Para filmar La calle, se elegirán: 5 chicas y 10 muchachos (15 a 20 años) 1 niño (5 a 8 años) – Unica condición: No haber actuado nunca – Plazo de inscripción: hasta el 3 de Noviembre – Enviar foto, dirección y teléfono a: Austral Films – Diagonal Norte 1110, 6º P, Of.1. [Aviso publicitario en Democracia, 22.10.1953].

El director chileno Patricio Kaulen, circunstancialmente en Buenos Aires, se reunió, días pasados, con el nuevo ministro de Economía, Bernardo Grinspun. Kaulen memoraba la amistad que naciera entre ambos, cuando el economista argentino cumplía funciones en la CEPAL (presidencia de Raúl Prebisch) en Chile. No dejaba de mencionar la extrema afición que siente Grinspun por el cine, que le llevó a producir una película argentina, que nunca se estrenó, en la década del ’50. Será cuestión de revisar fichas técnicas para averiguar el título. [“Noticioso”, en Heraldo del Cine 1983, pág. 843: jamás lo averiguaron. CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe].

La calle
Argentina, 1953-1954
35mm / B&N

EQ     CP: Austral Films. PA: Bernardo Grinspun y Carlos García Tudero. JP: Rodolfo Biancardi. D: Rubén Martínez Cuitiño. AD: Bernardo Arias. F: Alfredo Traverso. CM: Ignacio Souto. FQ: Enrique Romero. C: Nelo Melli. LOC: BA (barrio de la Boca) y GBA (Isla Maciel). L: Laboratorios Cristiani. FR: comenzó en noviembre 1953.

I&P     Mario Mittelman, Jorge Palaz.

 

Las aventuras peruanas del Pupi

“Pupi” era el sobrenombre con el que sus amigos llamábamos a Guillermo Fernández Jurado, así como “Beba” era Paulina, su mujer, ambos directivos de la Cinemateca Argentina. Guillermo y en menor medida Paulina estuvieron involucrados en dos de los más sonoros fracasos de la entera historia del cine nacional, pero dado que ocurrieron en el Perú pocos se enteraron del affaire.

Guillermo

   Gracias a los contactos establecidos durante su permanencia allá filmando Taita Cristo (1964, que tampoco tuvo lanzamiento en cines porteños), Guillermo armó una nueva coproducción 80% peruana con el uruguayo Orlando Pessina y el alemán Ernesto Leitenschneider, ambos residentes limeños, donde el primero había dirigido, ese mismo año, Interpol llamando a Lima. La idea (del argentino Alejandro Vignatti, que por entonces vivía en Río de Janeiro) intentaba aprovechar la popularidad de un grupo de nuevaoleros locales exitosos en la TV y la radiofonía. Guillermo encargó a su amigo el periodista Juan Carlos Frugone un guión que amalgamara a esos músicos con la actriz argentina Dufau, en aquellos días interpretando novelas en la TV con su marido Jorge Mistral; Joe Borsani, otro argentino, amigo de Frugone, compondría las canciones. El equipo trabajó durante poco más de una semana hasta que comenzaron los problemas: el alemán resultó un delirante que carecía del dinero y de los créditos de los que se ufanaba; la película virgen se acabó y faltaba cash para reponerla; el director de fotografía Orgambide mantuvo una furibunda discusión con el asistente de dirección García Videla, y para colmo de males Dufau sufrió una apendicitis. Anclados en Lima, los miembros del equipo debieron, entonces, tomar una decisión.

Pepe Miranda, el Palito peruano

   La catástrofe obligó a los argentinos a medidas extremas. Vlado Radovich, actor yugoslavo afincado en Lima, que había sido productor de Taita Cristo, se convirtió en su supuesto mentor-productor-salvador. Intentando aprovechar el material obtenido se inventó un nuevo guión, escrito conjuntamente por Guillermo, Paulina (que estaba de visita), Orgambide, García Videla y Dufau, quienes elucubraron una historia en la que esta última sería la protagonista, escoltada por tres actores peruanos y un grupo de catchers dirigido por otro argentino que vivía en Lima: también había sido contratada una vedette porteña muy popular, que no pudo filmar porque, un día antes, recibió una paliza que le propinó su amante. La filmación comenzó en enero 1966 y se desarrolló en locations durante un par de semanas hasta que, una vez más, el dinero faltó a su cita y la troupe decidió olvidar la aventura y retornar –cada uno como pudo– a su Buenos Aires querido.

   Todo este (a la distancia) divertido embrollo fue relatado por Guillermo –con interrupciones chismosas de Paulina– en una sobremesa familiar en el Tigre, hacia mediados de los 80, en la casa que nuestra querida amiga Rosita Brascó dio en bautizar La Grelita y que nos reunió durante años en estirados fines de semana mayormente impregnados de cine.

El día de la nueva ola / Sabor a todo lo lindo
Perú / Argentina, 1965
35mm / B&N

EQ     CP: Lima Films SA (Lima) / Producciones Imágenes. P: Orlando Pessina y Guillermo Fernández Jurado. GP: Ernesto Leitenschneider. D: Guillermo Fernández Jurado. AD: Adolfo García Videla. AYD: Horacio Reale. G: Juan Carlos Frugone, sobre idea de Alejandro Vignatti. F: Carlos Orgambide. AF: Mario Mauro. CM: Enrique Filipelli. FQ: Roberto Maccari. ACM: Ever Latour. JR: Domingo D’Atri. M: Joe Borsani. CN: Sucederá mañana, Paula, Quiero volar, Mi amiga la montaña y Playa blanca, de Joe Borsani. LOC: Perú (Lima). FR: comenzó el 4.10.1965.

I&P     Pepe Miranda, Graciela Dufau, Joe Danova, Hudson Valdivia, Germán Vegas Garay, Cristina, Los Golden Boys.

Intriga en Lima / Rapten a esa mujer
Perú / Argentina, 1966
35mm / B&N

EQ     CP: Lima Films SA (Lima) / Producciones Imágenes. P: Vlado Radovich, Orlando Pessina y Guillermo Fernández Jurado. D: Guillermo Fernández Jurado. AD: Adolfo García Videla. AYD: Horacio Reale. G: Guillermo Fernández Jurado, Paulina Fernández Jurado, Graciela Dufau, Adolfo García Videla y Carlos Orgambide. F: Carlos Orgambide. AF: Mario Mauro. CM: Enrique Filipelli. FQ: Roberto Maccari. ACM: Ever Latour. JR: Domingo D’Atri. M: Joe Borsani. EF: Lima Films SA (Lima). LOC: Perú (Lima –Aeropuerto Jorge Chávez, plaza Miraflores, teatro Metro en la Plaza Mayor– y provincia de Lima –playas de Ancón, balneario Pucusana, Hural–). L: Laboratorios Alex SACI. FR: comenzó el 10.1.1966.

I&P     Graciela Dufau, Jorge Montoro, Fernando Larrañaga, Pepe Miranda, Germán Vegas Garay, Cristina.


viernes, 6 de febrero de 2026

DINASTIAS + CINEASTAS

Los Torre: Leopoldo Torres Ríos

[Leopoldo Manuel Torre Ríos; Buenos Aires, 27.12.1899 /
Vicente López, provincia de Buenos Aires, 9.4.1960]

“A veces, las escenas producidas por su imaginación
eran tan claras como las experiencias vividas y recordadas”.
Patricia Highsmith, Ripley under water (1991).

(Fotografía en extremo reiterada, pero siempre bella)

“En el recuerdo recorta ahora la inconfundible silueta porteña de un hombre cabal, alto, delgado, elegante sin afectación, un rostro afinado y fuerte, el fino perfil, la pronunciada calvicie, los infaltables anteojos ligeramente oscuros que disimulaban el estrabismo, el andar levemente apresurado, el sombrero apenas requintado como para no ocultar la amplia frente, y la resonancia de una voz que supo trabajar muchos tonos, hilvanar muchos matices, dar resonancia a tantísimas historias”. La descripción, que revela cariño y respeto, pertenece a Jorge Miguel Couselo, periodista, crítico e investigador que tuvo la fortuna no sólo de conocerlo sino también de merecer su amistad, cuyo fruto fue un libro entrañable, Leopoldo Torres Ríos: el cine del sentimiento (1974). Resulta difícil escribir sobre un artista sin repetir conceptos de una biografía tan exhaustiva. Sin embargo, es preciso intentarlo.

   Con Jesús frecuentaba el cine desde que ambos eran jóvenes, mientras Leopoldo escribía poemas y cuentos que con los años serían la base de varias letras de tangos y de los muchos argumentos que escribió. Por las puras ganas de hacer cine aunque sin saber bien qué se presentó (se presentaron, en realidad) ante Julio Irigoyen, quien, rápido como un lince, los tomó como improvisados actores para una comedia imitativa de las de Chaplin y Roscoe Arbuckle. Pero su mentor fue el Negro Ferreyra, a tal punto que el gran cine futuro de Leopoldo reconocerá su inspiración. Para él escribió dos historias para sendas producciones, en la segunda de los cuales los hermanos Torre pusieron unos pesos. Con Ferreyra seguirá unido por una entrañable amistad, pero el resto de la década de los 20 Leopoldo lo pasó escribiendo argumentos para films de Irigoyen. Entre unos y otros, escribió y dirigió él mismo cuatro largometrajes, que no han sobrevivido para ser juzgados.


   El puñal del mazorquero era otra incursión por la dictadura rosista, que ofrecía un tratamiento de desprecio y odio a manera de telón de fondo de una historia tremebunda de traiciones y asesinatos que termina con la heroína de 16 añitos asesinada por su propio padre; Buenos Aires bohemio “es una de esas obras honestas. Tiende a interesar con la historia de dos pobres muchachos soñadores y bondadosos que, desilusionados de alcanzar la gloria y ante la miseria que los rodea, deciden ponerse a trabajar en cosas útiles. Es esto lega uno de ellos una enorme fortuna y se dan enseguida a hacer obra buena socorriendo a esas personas que aman y casándose con la dama de sus ideales, pero en sueño, del que despiertan amargamente”; Carne de presidio es el primero de sus films malditos, ya que fue ignorado no sólo por Couselo sino por los críticos contemporáneos: La Razón le dedicó apenas unas líneas (27.8.1924) informando que contiene “escenas melodramáticas que giran alrededor de un lisiado que, acosado por el hambre se convierte en temible jefe de una banda de malhechores, hasta que el puro amor de una niña lo redime”; y, en fin, Empleada se necesita…, que resultó aún más ninguneado que el anterior incluyendo el unánime silencio de los cronistas especializados y se perpetuó en el libro de Couselo, que apenas lo menciona al pasar en el texto (pág. 31) y en la filmografía (pág. 122), en ambos casos ubicándolo en 1925, aunque fue rodado y estrenado en 1926: un dato aleatorio, el del título original descartado (“Señorita para escritorio”) y aquel con el que fue estrenado, informa apenas sobre su contenido argumental.

Buenos Aires bohemio:
Julio Nasial y María Mirbeau

   Pasarían diez años hasta que Torres Ríos se integrara al naciente cine sonoro, lapso en el que, de acuerdo a Couselo, escribió intertítulos de films extranjeos, practicó los misterios del montaje y fue empleado por A. Z. Wilson en su distribuidora Terra, donde hizo de todo un poco, en particular “aligerar las películas europeas –alemanas en especial– que se presumía debían atemperar lentitudes para medirse con el público argentino, acostumbrado al dinamismo de los films norteamericanos”. En rigor de verdad, fue contratado por Wilson en mayo 1926, oficialmente en calidad de jefe de Publicidad, y uno de sus primeros lanzamientos fue nada menos que el futuro clásico alemán Varieté (idem, E. A. Dupont, 1926).

   Así, en 1936 dirigió una detrás de otra sendas adaptaciones de obras de Alberto Vacarezza que habían sido enormes éxitos teatrales. Ya al comenzar la primera, El conventillo de la Paloma, se advierten las características que regirán su cine futuro: tras los títulos de crédito y antes de que comience la acción se extiende algo así como un prólogo, cuyo silencio es sólo quebrado por la música sentimental con aires tangueros y risas de mujer hasta que entran, con la cámara, los sonidos del conventillo despertando al nuevo día. Cine en estado puro, se diría. Momentos como ése iluminan y justifican gran parte de su obra, incluso aquellos hechos a desgano, por compromiso comercial, para ganar unos pesos: sostenidos primeros planos, detalles ambientales paralelos a la secuencia principal, planos-detalle en abundancia y, sobre todo, los silencios, tanto más raros en un cine que, como el argentino, parloteaba explicando todo hasta la exasperación; Torres Ríos confiaba en el valor de la imagen. Hasta una producción serie B como La encrucijada, services movie para el Servicio Penitenciario Federal que incluía propaganda del gobierno peronista (del tipo “antes era terrible, ahora todo cambió”) fue convertida por su talento en un film seco y duro, tocado con una fotografía de fuertes contrastes y sombras estilizadas, que lo redimen. En otros casos poco pudo hacer para salvar un producto comercial, como en El juego del amor y del azar: nada más alejado de sus intereses que las pelucas y los corset de Marivaux.

En los estudios EFA, entre
Rosa Rosen y Clemente Lococo

   La filmografía de Torres Ríos reconoce dos obras maestras absolutas y varias pequeñas joyas: entre estas últimas figuran Adiós Buenos Aires, sencilla y cálida comedia sentimental con toques poéticos; La luz de un fósforo, notable versión de la pieza de Pico en la que rescata al actor Severo Fernández ofreciéndole su mejor papel; la trilogía protagonizada por el niño Andrés Poggio (El hijo de la calle, Pantalones cortos, El nieto de Congreve), frescos del Buenos Aires de barrio; El crimen de Oribe, primera incursión en el género fantástico aunque responda a los intereses literarios del otro director, su hijo Torre Nilsson; El regreso, rarísimo ejemplo del subgénero fantástico, muy poco visto; Edad difícil, retazos de la vida de un niño en tránsito hacia la adolescencia narrados con una delicadeza y una sensibilidad extremas; y Aquello que amamos, el último, especie de vuelta de tuerca sobre conflicto y personajes de La vuelta al nido.

   Pero son La vuelta al nido y Pelota de trapo las obras más importantes de entre sus 38 títulos. Film maldito el primero, rechazado en su momento por crítica y público, cuenta casi sin diálogos la pequeña historia de un contador que de pronto duda de la fidelidad de su esposa: nada más, excepto algunos toques oficinescos que aportan una mínima gracia y un par de números musicales obligados en el cine de la época. Pelota de trapo, por su parte, debe ser uno de los films más conmovedores de toda la historia del cine argentino: cuenta la historia de un niño al que le gusta el fútbol y que, de grande, se convierte en profesional, historia narrada con sencillez y sinceridad y que reivindica el cine popular que emociona al público sin golpes bajos.

   Leopoldo Torres Ríos fue un auténtico marginal de la industria: defendía su libertad con uñas y dientes, lo cual explica que nunca trabajara para las productoras más importantes (Sono, San Miguel, Asociados, Lumiton) y en cambio sí lo hiciera con productores independientes (Joly, Wilson, Bo) y para compañías menos pomposas (EFA, Pampa). Nunca obtuvo una postulación a los premios de la Academia, y es improbable que siquiera haya sido uno de sus socios, ya que detestaba a Luis César Amadori tanto como a Atilio Mentasti (en Demasiado jóvenes, cuyos diálogos le pertenecen, el personaje de Lautaro Murúa le dice a su mucamo: “¿Qué hacés parado ahí como un imbécil, Atilio?”). Murúa, dicho sea de paso, le dedicó su opera prima, Shunko, y poco después Torre Nilsson hizo lo propio en Piel de verano.

El conventillo de la Paloma: Margarita Burke,
María Esther Duckse, Elena Bozán y Tomás Simari

   La descendencia familiar de Torres Ríos incluye a varios directores: notoriamente a su hijo Leopoldo Torre Nilsson, pero también a sus nietos Javier Torre y Pablo Torre –que poco y nada aprendieron de sus ancestros– y a su bisnieto Oliverio Torre. Su hermano Jesús fue también director con el nombre Carlos Torre Ríos y dirigió la fotografía de gran parte de su obra. Su esposa se llamaba May Nilsson, fue actriz de uno de sus títulos mudos y guionista en La tía de Carlos, pero lo acompañó en la vida cumpliendo dos roles significativos: haciendo la vista gorda ante las amantes más jóvenes que supo saborear, actrices que una atenta mirada a su filmografía logrará detectar sin titubeos, y creando, en 1944, el colegio bilingüe Highlands, situado en Vicente López e históricamente soporte financiero de la entera familia Torre hasta su cierre pos pandemia: su exterior fue filmado para La tía de Carlos y sus instalaciones sirvieron de set para partes de Demasiado jóvenes y El Santo de la Espada. El matrimonio tuvo además dos hijas, Graciela y May Clara (“Maisie”), ninguna de las cuales hizo cine, aunque “Grace” casó con un productor llamado Juan Carlos Ciancaglini. En lo laboral, en el período sonoro fue argumentista (no acreditado como tal) de otros de Irigoyen, nuevas versiones de algunos mudos por los que con seguridad no recibió pago alguno. El mismo, en fin, fue personaje de La mirada de Clara (Pablo Torre, 2003), encarnado por el actor Gabriel Feldman, y otro de sus nietos, Javier, escribió sobre él en su libro La luz de un fósforo (2025). Con Alberto de Zavalía, cuya vida y obra estaban en las antípodas de las suyas, compartió, sin embargo, el mismo apodo familiar y amistoso: “Polo”.

   A propósito de La mirada de Clara, resulta significativo que Torres Ríos esté tan presente en un film realizado casi medio siglo después de su muerte: se trata de la adaptación de una novela (1998) que asimismo es narrada por un joven cineasta que recuerda a sus abuelos y a su padre, retratos íntimos de toda intimidad. Al parecer, Torres Ríos detestaba a su nieto Pablo, como éste lo dejó asentado en entrevistas diversas, y en esta historia parece haberse tomado una cruel revancha: “De mi abuelo tengo pocos recuerdos, pero uno de ellos es que tenía debilidad por Javier: yo era un intruso, un aguafiestas en su relación, aunque mi memoria lo niega. Sólo sé que Javier fue para el abuelo y yo fui para mi viejo” (La Razón, 31.5.1993); “Cuando nací yo, le dijo a mi madre que no quería tener dos nietos sino uno. Desde entonces, decidió ignorarme. Lo vi pocas veces en mi vida; no tengo fotos con él ni más recuerdos que algún grito, un tirón de pelo, una frase desagradable” (Clarín, 14.11.2003). Pablo aseguró que “la historia cuenta situaciones reales con otras ficticias. Hay cosas que son ciertas, otras falsas, otras que ignoro y otras que mi padre me contó, seguramente mintiéndome” (El Tribuno, Salta, 29.10.2003); preguntado que fue sobre si el rodaje le provocaba alguna culpa, respondió: “Mucha. Mi padre adoraba a su padre. Aquí hay una mirada crítica sobre Torres Ríos y no sé qué pensaría mi viejo de eso. Creo que esta vez ni siquiera puedo contar con el halo protector de mi padre, con su mirada lejana marcándome si todo está saliendo bien. Y espero que no me maten los fanáticos de Torres Ríos. Tengo derecho a contar mi historia desde mi punto de vista” (Clarín 14.11.2003). Es cierto, pero a lo que no tenía derecho es a contarla tan mal.

Pelota de trapo: Rodolfo Bocquel

   Entre otros conceptos elogiosos, el anónimo cronista de La Prensa (11.4.1960) mencionó en su artículo necrológico que su obra “estuvo dictada por una rara mezcla de inteligencia y humildad a la que sólo se accede por el auténtico amor al arte y a una profesión”. Sin embargo, la más precisa definición sobre el cine de Leopoldo Torres Ríos la ofreció Alberto Tabbia escribiendo sobre el cine de... John Cassavetes: sus films “son triunfalmente imperfectos porque la perfección no entra en su proyecto cinematográfico. Captan momentos privilegiados, chispas efímeras, contactos pasajeros entre las criaturas que los habitan y tienen un carácter tan propio que pocos minutos de proyección permiten reconocer al autor. Nada de esto tiene valor para la industria, y ellos respiran cómodamente al margen de ella. Son profesionales por la calidad de sus elementos y la atención con que están ejecutados. Son puramente artesanales por la actitud con que han sido concebidos y realizados”. (Publicado post mortem en 1998 en la revista Film, nº 33, pág. 53).

FILMOGRAFIA

PRODUCCIONES MUDAS

01.  El puñal del mazorquero (1922-1923) 35mm, B&N, 70’. CP: Urania Film (Rosario, Santa Fe). G: LTR, sobre el cuento La hija del mazorquero –Leyenda histórica–, de Juana Manuela Gorriti. F: Roque Funes. I: Blanco Juncal, Víctor Quiroga, Ernesto Milton, Laura del Campo, Leonor Alvear, José Plá. LC: 11.9.1923.

02.  Buenos Aires bohemio (1923) 35mm, B&N, 65’. CP: Rapid Film. P: Julio Raúl Alsina. G: LTR. F: Antonio Defranza. I: María Mirbeau, Elena Guido, Angel Boyano, José Plá, Julio Andrada, May Nilsson. LC: 14.11.1923.

03.  Carne de presidio (1924) 35mm, B&N, 65’. CP: Colón Film. P: Luis A. Scaglione y Vicente Scaglione. G: LTR. F: Roque Funes. I: Nelo Cosimi, Chita Foras, Amelia Mirel, Elena Guido, Clara Ward, Héctor Míguez, José Plá. LC: 22.8.1924.

04.  Empleada se necesita… (1926) 35mm, B&N, 55’. CP: Porteño Film. P: Edmundo Bellini. G: LTR. I: Nelo Cosimi, Chita Foras, Alvaro Escobar, Percival Murray, Julio Donadille, Rodolfo Vismara, Lolita Llopis. LC: 11.10.1926.

PRODUCCIONES SONORAS

05.  El conventillo de la Paloma (1936) 35mm, B&N, 72’. CP: Cinematografía Julio Joly. G: LTR, sobre la pieza teatral de Alberto Vacarezza. F: Gumer Barreiros. I: Tomás Simari, Alicia Barrié, María Esther Duckse, Guillermo Casali, Héctor Calcaño, Elena Bozán, José Otal, Margarita Burke. LC: 24.9.1936.

06.  Lo que le pasó a Reynoso (1936) 35mm, B&N, 78’. CP: Cinematografía Julio Joly. G: LTR, sobre la pieza teatral de Alberto Vacarezza. F: Gumer Barreiros. I: Luis Arata, Floren Delbene, Herminia Franco, Domingo Sapelli, Teresa Serrador, Francisco Alvarez, Pedro Maratea. LC: 18.2.1937.

07.  La vuelta al nido (1937) 35mm, B&N, 77’. CP: Establecimientos Filmadores Argentinos. P: A. Z. Wilson. G: LTR. F: Carlos Torre Ríos. I: José Gola, Amelia Bence, Aracelli Fernández, Mario González “Cielito”, Julio Renato, Anita Jordán. LC: 4.5.1938.


08.  Adiós Buenos Aires (1937) 35mm, B&N, 85’. CP: Establecimientos Filmadores Argentinos. P: A. Z. Wilson. G: LTR. F: Carlos Torre Ríos. I: Tito Lusiardo, Floren Delbene, Amelia Bence, Delia Codebó, Lely Morel, Héctor Calcaño. LC: 19.1.1938.

09.  La estancia del gaucho Cruz (1938) 35mm, B&N, 82’. CP: Establecimientos Filmadores Argentinos. G: LTR. F: Carlos Torre Ríos. I: José Gola, Rosa Rosen, Francisco Alvarez, Héctor Bonatti, Emperatriz Carvajal, Manuel Ochoa. LC: 27.7.1938.

10.  El sobretodo de Céspedes (1938-1939) 35mm, B&N, 76’. CP: Cinematográfica Terra. P: A. Z. Wilson. G: LTR, sobre la pieza teatral de Ernesto Marsili y Miguel Félix de Madrid. F: Carlos Torre Ríos. I: Tito Lusiardo, Felisa Mary, Delia Codebó, Francisco Alvarez, Rosa Rosen, Emperatriz Carvajal, Héctor Calcaño. LC: 9.5.1939. [+ autor de la letra del tango-milonga Quién te dice que por ahí no esté la cosa].

11.  Los pagarés de Mendieta (1939) 35mm, B&N, 78’. CP: Cinematográfica Terra. P: A. Z. Wilson. G: LTR, sobre la pieza teatral de Ernesto Marsili. F: Carlos Torre Ríos. I: Tito Lusiardo, Severo Fernández, Felisa Mary, Rosa Rosen, Mary Parets, Armando de Vicente, Antonio Capuano, María Antinea. LC: 18.10.1939.

12.  La luz de un fósforo (1940) 35mm, B&N, 78’. CP: Cinematográfica Terra. P: A. Z. Wilson. G: LTR y Dave Cabouli, sobre adaptación de LTR de la pieza teatral de Pedro E. Pico. F: Carlos Torre Ríos. I: Pepita Serrador, Severo Fernández, Eduardo Sandrini, Héctor Calcaño, Susy del Carril, Pablo Racioppi. LC: 15.5.1940. [+ autor de la letra de la canción Todo es amor].

13.  Sinvergüenza (1940) 35mm, B&N, 65’. CP: Cinematográfica Terra. P: A. Z. Wilson. G: LTR, sobre la pieza teatral ¡Sinvergüenza!, de Carlos P. Cabral. F: Carlos Torre Ríos. I: Paco Busto, Aída Alberti, Adolfo Stray, Alberto Terrones, Elvira Quiroga, María Esther Podestá. LC: 30.10.1940.

14.  El mozo nº 13 (1940) 35mm, B&N, 75’. CP: Pampa Film. G: LTR. F: Gumer Barreiros. I: Tito Lusiardo, Rosa Catá, Héctor Coire, Homero Cárpena, Toti Muñoz, Julio Escarcela, Mecha López, Eduardo Sandrini. LC: 26.2.1941.

15.  ¡Gaucho! (1942) 35mm, B&N, 75’. CP: Patagonia Film. P: A. Z. Wilson. PA: LTR y Gumer Barreiros. G: LTR, sobre la pieza teatral de Claudio Martínez Payva. F: Gumer Barreiros. I: Santiago Arrieta, Pedro Maratea, Aída Alberti, José Franco, José Otal, Miguel Coiro, Alfredo Mileo, María Esther Podestá. LC: 9.6.1942. [+ compaginador no acreditado y letrista de las canciones Cielo y El angelito].

16.  El comisario de Tranco Largo (1942) 35mm, B&N, 75’. CP: Iberá Films. G: LTR, sobre la pieza teatral Quebracho Blanco, de Alberto Vacarezza. F: Gumer Barreiros. I: Alí Salem de Baraja, Pedro Maratea, Mario Román de Flores [Mario Baroffio], Isabel Figlioli, Ada Méndez, Pepito Petray, Carlos Fioriti. LC: 21.10.1942.

17.  El juego del amor y del azar (1943) 35mm, B&N, 72’. CP: Cinematografía Julio Joly. G: LTR, sobre la pieza teatral Le jeu de l’amour et du hasard, de Pierre de Marivaux. F: Carlos Garay [Carlos Torre Ríos]. I: Silvia Legrand, Roberto Airaldi, Severo Fernández, Eloísa Cañizares, Francisco P. Donadio, Alfredo Jordán. LC: 23.6.1944.

18.  La tía de Carlos (1946) 35mm, B&N, 72’. CP: Cinematográfica Terra. P: A. Z. Wilson. G: May Nilsson y LTR, sobre la pieza teatral Charley’s aunt, de W. Brandon Thomas. F: Carlos Garay [Carlos Torre Ríos]. I: Pedro Quartucci, Francisco Alvarez, Amanda Varela, Pedro Maratea, Lydia Quintana. LC: 16.8.1946.

19.  Santos Vega vuelve (1946) 35mm, B&N, 90’. CP: Establecimientos Filmadores Argentinos SA. G: LTR, sugerido por el poema Santos Vega, de Rafael Obligado. F: Carlos Torre Ríos. I: Juan José Míguez, Eloísa Cañizares, Delfy de Ortega, Pedro Maratea. LC: 16.4.1947.

20.  La mujer más honesta del mundo (1946) 35mm, B&N, 85’. CP: Pampa Film SA. P: A. Z. Wilson. G: Eduardo Almira, Sebastián Rodino y LTR, sobre la pieza teatral de Enrique Gustavino. F: Carlos Torre Ríos. I: Pepe Arias, Miguel Faust Rocha, Felisa Mary, Ana María Lynch, Gogó Andreu, Jorge Salcedo, Mecha López. Inédito en BA CF.

21.  El hombre del sábado (1947) 35mm, B&N, 75’. CP: Cosmos Film SRL. G: Sebastián Rodino y Eduardo Almira. F: Carlos Torre Ríos. I: Pedro Quartucci, Virginia Luque, Pedro Maratea, Gogó Andreu, Oscar Villa “Villita”, Alejandro Maximino. LC: 9.9.1947.

22.  Pelota de trapo (1948) 35mm, B&N, 114’. CP: Sociedad Independiente Filmadora Argentina. P: Armando Bo. G: Ricardo Lorenzo “Borocotó” y Jerry Gómez. F: Gumer Barreiros. I: Armando Bo, Santiago Arrieta, Orestes Caviglia, Floren Delbene, Carmen Valdés, Graciela Lecube. LC: 10.8.1948.

23.  Romance sin palabras (1948) 35mm, B&N, 85’. CP: Establecimientos Filmadores Argentinos SA. G: LTR, sobre argumento de Adela Beltrán. F: Roque Funes. I: Miguel Faust Rocha, Florindo Ferrario, Elina Colomer, Lidia Denis, Darío Garzay. LC: 17.9.1948.

24.  El hijo de la calle (1948) 35mm, B&N, 78’. CP: Productores Asociados SRL. G: Leopoldo Torre Nilsson, sobre argumento de LTR. F: Carlos Torre Ríos. I: Andrés Poggio, Carmen Valdés, Floren Delbene, Guillermo Battaglia, María Concepción César. LC: 24.2.1949. [+ socio de la CP].

25.  El hombre de las sorpresas (1949) 35mm, B&N, 74’. CP: Cinematográfica Terra. P: A. Z. Wilson. G: Leopoldo Torre Nilsson, sobre la pieza teatral Il pozzo dei miracoli, de Bruno Corra y Giuseppe Achille. F: Roque Funes. I: Francisco Martínez Allende, Elina Colomer, Eduardo Sandrini, Alejandro Maximino, Adolfo Stray, Mario Baroffio, Inda Ledesma. LC: 5.10.1949.

26.  Pantalones cortos (1949) 35mm, B&N, 84’. CP: Establecimientos Filmadores Argentinos SA. COD: Leopoldo Torre Nilsson. G: LTR. F: Roque Funes. I: Andrés Poggio, Pierina Dealessi, María Concepción César, Rodolfo Zenner, Guillermo Pedemonte. LC: 22.6.1949.

27.  El nieto de Congreve (1949) 35mm, B&N, 75’. CP: Distribución e Industria de Películas Argentinas. COD: Leopoldo Torre Nilsson. G: LTR. F: Roque Funes. I: Andrés Poggio “Toscanito”, María Concepción César, Jaime Andrada, Carlos Cotto. LC: 7.12.1949.


28.  El crimen de Oribe (1949-1950) 35mm, B&N, 85’. CP: Estudios Mapol SRL. PA: LTR. D: LTR y Leopoldo Torre Nilsson. G: Leopoldo Torre Nilsson, sobre adaptación de Arturo Cerretani de la novela El perjurio de la nieve, de Adolfo Bioy Casares. F: Hugo Chiesa. I: Roberto Escalada, Carlos Thompson, Raúl de Lange, María Concepción César. LC: 13.4.1950.

29.  El regreso (1950) 35mm, B&N, 71’. CP: Estudios Mapol SRL. PA, G: LTR. F: Roque Giacovino. I: Guillermo Battaglia, Santiago Gómez Cou, María Concepción César, Francisco López Silva, Ilde Pirovano. LC: 21.9.1950.

30.  En cuerpo y alma (1951) 35mm, B&N, 75’. CP: Sociedad Independiente Filmadora Argentina. P: Armando Bo. G: LTR. F: Gumer Barreiros. I: Armando Bo, Julia Sandoval, Héctor Armendáriz, Virginia Romay, Cristina Berys. LC: 19.3.1953.

31.  La encrucijada (1951) 35mm, B&N, 71’. CP: Productora Independiente Argentina. P: Horacio González Alisedo. G: Noel Barona. F: Gumer Barreiros. I: Ricardo Trigo, Ricardo Trigo (h), Lydia Quintana, Mario Danesi. LC: 31.1.1952.

32.  Corazón fiel (1951) 35mm, B&N, 67’. CP: Productora Independiente Argentina. P: Horacio González Alisedo. G: Arturo Cerretani, sobre argumento de Noel Barona. F: Antonio Prieto. I: Mario Danesi, Julio Esbrez, Maruja Montes, Virginia Coré [Ginamaría Hidalgo], Mario Pocoví, Reynaldo Mompel, Halcón II, Margarita Canale. LC: 25.3.1954.

33.  El hijo del crack (1952) 35mm, B&N, 77’. CP: Sociedad Independiente Filmadora Argentina. P: Armando Bo. D: LTR y Leopoldo Torre Nilsson. G: Rafael García Ibáñez, sobre idea de Armando Bo. F: Enrique Wallfisch. I: Armando Bo, Oscar Rovito, Pedro Laxalt, Miriam Sucre, Francisco P. Donadio, Héctor Armendáriz. LC: 15.12.1953.

34.  Lo que le pasó a Reynoso (1954) 35mm, C, 94’. CP: Producciones Torres Ríos-Wilson. P: LTR. G: LTR y Alberto Vacarezza, sobre la pieza teatral de Alberto Vacarezza. F: Gumer Barreiros y Pablo Tabernero. I: Enrique Muiño, Floren Delbene, Pola Alonso, Francisco Alvarez, Elisardo Santalla, Benita Puértolas, Egle Martin, Luis Dávila. LC: 24.5.1955.

35.  Edad difícil (1955) 35mm, B&N, 78’. CP: Productora General Belgrano SRL. G: LTR. F: Gumer Barreiros. I: Oscar Rovito, Bárbara Mujica, Julia Dalmas, Duilio Marzio, Margarita Corona, Miguel Dante. LC: 27.7.1956.


36.  Demasiado jóvenes (1957) 35mm, B&N, 75’. CP: Producciones Asociadas Torres Ríos-E. Spitz. P: LTR y Emilio Spitz. G: LTR. F: Oscar Melli. I: Oscar Rovito, Bárbara Mujica, Lautaro Murúa, Rodolfo Zenner, Félix Robles, Ana Casares. LC: 13.3.1958.

37.  Campo virgen (1958) 35mm, B&N, 74’. CP: Producciones Asociadas Torben. PE: Tito Benmuyal. G: LTR. F: Oscar Melli. I: Tito Alonso, Ana Casares, Ernesto Bianco, Luis Otero, Jorge Villalba, Jorge Palaz, Roberto García Paz, Mario Morets. LC: 7.5.1959. [+ socio de Torben.].

38.  Aquello que amamos (1959) 35mm, B&N, 71’. CP: Producciones Asociadas Torben. PE: Tito Benmuyal. G: LTR. F: Oscar Melli. I: Lautaro Murúa, Aída Luz, Ana Casares, Carlos Gómez, Pablo Moret. LC: 20.8.1959. [+ autor de la letra del bolero Aquello que amamos –Háblame en portugués–].


Otras actividades en films, todos dirigidos por Julio Irigoyen salvo aclaración: Mudos: actor (“Tripín”) en Carlitos y Tripín del Uruguay a la Argentina (1916) / ARGM de Palomas rubias (José A. Ferreyra, 1920) / P de La gaucha y Buenos Aires, ciudad de ensueño (Ferreyra, 1921) / ARGM de El guapo del arrabal (1922-1923), De nuestras pampas y Sombras de Buenos Aires (1923), El último gaucho, La cieguita de la avenida Alvear y Los misterios del turf argentino (1924) / G de Tu cuna fue un conventillo (1924-1925) y Galleguita (Mario Parpagnoli, 1925) / ARGM de ¡Mateo! (1926), La costurerita que dio aquel mal paso (Ferreyra, 1926) y La casa del placer (1928) – Sonoros: ARGM de Plegaria gaucha y La cieguita de la avenida Alvear (1938), La modelo de la calle Florida, Sombras de Buenos Aires y Su nombre es mujer (1939) / G de La piel de zapa (Bayón Herrera, 1943, sobre La peau de chagrin de Balzac) / ARGM de La danza de la fortuna (Bayón Herrera, 1943) y Su íntimo secreto (1947).

DINASTIAS Iris > María > María Julia >Nicolás “Actriz. Argentina. Casada. Actúa en radio, teatro y cine”, la define su entrada ...