lunes, 23 de marzo de 2026

CHUCHERIAS

Yo sé que ahora vendrán caras extrañas


El valenciano Jorge Mistral (Modesto Llosas Rosell, 1920-1972) fue considerado por Aguilar y Genover “un auténtico ídolo nacional” que durante los 50 “mantiene su rango estelar, trabajando indistintamente en España y la casi totalidad de los países latinoamericanos”, entre ellos, por supuesto, el nuestro o, también, para el nuestro. Su voz grave de perfecta dicción, su tez morena, su cabello enrulado y sus labios carnosos aptos para chupetearse con las más atractivas actrices, aparecieron en:

• El conde de Montecristo (León Klimovsky, 1952: “Edmundo Dantés, conde de Montecristo, alias lord Wilmore”, 1º), coproducción argentino-mexicana –la primera de la historia, dicho sea de paso– en la que encarnó al más popular personaje de la novelística francesa, imaginado por Alexandre Dumas.



El tren expreso (Klimovsky, 1954: “Mario Sandoval”, 2º), coproducción hispano-argentina hecha en estudios madrileños y en localizaciones de la provincia de Castilla, compartiendo estelares con Laura Hidalgo.

Amor prohibido (Luis César Amadori, 1955: “capitán Alejandro Brown”, 2º), otra vez en un personaje literario, el zarpado “conde Vronski” al que le cambiaron el nombre, con Zully Moreno como la trágica “Ana Karénina”.

Esposa o amante / Creo en ti (Alfonso Corona Blake, 1959: “Roberto Ordóñez, 2º), coproducción de mayoría mexicana sin embargo rodada en Buenos Aires y suburbios, que significó el retorno al cine de su país de la exiliada Libertad Lamarque.

Bajo un mismo rostro (Daniel Tinayre, 1961: “teniente coronel Jaime Alonso”, 3º, doblado por Fernando Siro), donde hace a un aviador militar que se enamora de Mirtha Legrand sin saber que es una puta, tal como muy sonoramente se lo refresca su macrô Ernesto Bianco.

Crimen sin olvido, del que me ocuparé más abajo.

Los debutantes en el amor (Leo Fleider, 1969: “médico doctor José María del Cerro”, 10º), horrorosa comedia picaresca disfrazada de “trascendente” y “aleccionadora”, indigna despedida de Mistral del cine argentino.

   Supo ser dirigido por argentinos en el exterior, como Tulio Demicheli en el mexicano rodado en Cuba Más fuerte que el amor (idem, 1954) y en el español Carmen, la de Ronda (idem, 1958), y como Luis Saslavsky en su remake española de Historia de una noche (idem, 1961). Mistral debutó como director con dos producciones mexicanas hechas en 1964 en Puerto Rico, una detrás de la otra, La fiebre del deseo y La piel desnuda, ésta con la argentina Libertad Leblanc.

Con Zully Moreno en el set
de Amor prohibido


   En 1965 se encontraba en el Perú, contratado por Panamericana Televisión para encabezar con Saby Kamalich la novela El precio del orgullo, uno de cuyos directores era el actor argentino Roberto Airaldi. Allí conoció a Graciela Dufau, iniciando una relación tormentosa de la que nació una hija, todo ello mientras El Astro (así lo menciona Dufau en su libro de memorias) abusaba del alcohol y la cocaína. Mistral vivió largamente en Buenos Aires desde que llegó el sábado 1.4.1967 contratado por el Canal 9 de TV, para el que de inmediato (el lunes 3.4.1967) intervino en el programa inicial de la nueva temporada del ciclo Cuatro hombres para Eva y desde el día siguiente como actor principal de la telenovela Mujeres en presidio, que fue mantenida en el aire durante dos temporadas: en esos años también se enredó con Pablo Palitos saliendo de gira con Aló, aló, número equivocado, una “rascada”.

   Fue en esas circunstancias que le ofrecieron protagonizar un film boliviano realizado por argentinos (por entonces en Bolivia no había actividad cinematográfica) que debía dirigir Jorge Mobaied: cuando éste renunció, Mistral se hizo cargo y allí comenzaron los problemas que derivaron en un rodaje complicado en La Paz primero y en Buenos Aires más tarde. Crimen sin olvido terminó convertido en una coproducción con la Argentina tras un año en que el material obtenido estuvo enlatado en los laboratorios Alex a la espera de que alguien se animara a editarlo. Hubo que agregar planos adicionales y hacer desaparecer personajes para darle cierta coherencia a una confusa historia sobre jerarcas nazis refugiados en las minas bolivianas, tareas finales concretadas en 1969 en las que Mistral nada tuvo que ver y que fueron realizadas por Sergio Móttola. Mistral vivió sus tres últimos años en México, en cuya capital cometió suicidio.

 

La gran mayoría de los exiliados españoles que recalaron en la Argentina tras el estallido de la Guerra Civil 1936-1939 era republicana, con al menos una excepción notable, la actriz Amalia Sánchez Ariño, cuyas discusiones durante el rodaje de turno con sus connacionales antifranquistas eran tan explosivas cuan notorias. Otra la configura Antonio Solano, pionero del sonoro español que, tras el comienzo de la contienda, se unió a la Delegación de Prensa y Propaganda de la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET-JONS), cuya Sección Iberoamericana se había formado “para acompañar a la misión que con destino a Latinoamérica salió de la España rebelde organizada por el falangista Augusto Atalaya. Instalado en la Argentina, el equipo emprendería la edición de un Noticiario Intercontinental, especial para distribuir en los países de América del Sur; su tono, en general, es más rabioso, y la aparición de los líderes de Falange está rodeada de un mayor boato, de lo que deducimos que quizá la distancia eliminó cuidados”, según informan Ramón Sala y Rosa Alvarez Berciano en Cine español 1896-1983. Realizados en 1937, esos cortos se titulaban La guerra en España, que dirigió Solano, Alma y nervio en España, Voluntad –Falange en Argentina–, España azul, Nota extraordinaria del II año triunfal y los números 1 y 2 de la edición intercontinental del Noticiario de la Falange Española, todos ellos dirigidos por el uruguayo Joaquín Martínez Arboleya, fotografiados por Solano y sonorizados en los laboratorios de Lumiton por Luis Marquina.

Delia Garcés en Gente bien

   A pesar del triunfo del general Francisco Franco, Solano se quedó en la Argentina: fue director de fotografía en Gente bien (Romero, 1939) y director técnico de la productora del noticiario Sucesos Argentinos, para la que dirigió una gran cantidad de cortos documentales, todos con Martínez Arboleya y firmados “Marsol”, así como el mediometraje Buenos Aires canta. De Solano se sabe, además, que firmó –con sus dos apellidos: el otro era Ruiz– la fotografía del corto propagandístico La mujer puede y debe votar (Moglia Barth, 1947); que dirigió el corto Por sendas cordobesas (1950), producción Cine Service; que hacia 1956 produjo y dirigió para la Solano Films y la Trans América Films una serie de cortos con temas de breves relatos, musicales y documentales turísticos y folklóricos, y que en abril 1963 inauguró los Laboratorios Tecnitrom SAIC en la calle Yerbal 5266, de los que fue su director técnico. Es posible que además haya fotografiado el largometraje uruguayo Esta tierra es mía, dirigido en 1948 por su ex socio Martínez Arboleya.



   A propósito de Buenos Aires canta: fue uno de esos documentales de Solano para Sucesos, “casi” un largometraje (55’) producido en 1946-1947 y lanzado el martes 3.6.1947 en el cine Alvear publicitado como “Ases de la música y la canción”, que ofrecía fragmentos musicales de origen tan diverso cuan incierto, de los cuales de sólo uno se tiene certeza de su procedencia, el corto Mano a mano (Eduardo Morera, 1930, con Gardel). Sucesos Argentinos Editorial Film SACI, empresa fundada en 1938 por Antonio Angel Díaz, tenía por actividad principal el noticiario semanal Sucesos Argentinos que exhibían los cines de todo el país. No resulta difícil imaginar, entonces, el origen del material: las variedades musicales que solían acompañar esas noticias. Tras su fugaz paso por el cine Alvear, Buenos Aires canta fue programado a mansalva durante el resto de 1947, casi siempre por apenas un día en salas de barrio (Lumière, Carlos Gardel, Canadian, Varela, Roxy, Edén Palace, Cecil, El Plata, Gaona, Febo, Sena). La desaparición de toda copia impide detectar el posible diverso origen de los números musicales incluidos, salvo el de Morera-Gardel. Tal parece que lo único dirigido por Solano y Martínez Arboleya se redujo a la presentación de cada fragmento, a cargo de Homero Cárpena y Lilia Bedrune.



   El rubro en el que incursiona Buenos Aires canta reconoce antecedentes y seguidores, por lo general corto o mediometrajes lanzados oscuramente en salas de barrio o en cines céntricos poco importantes, films que la Historia ha pasado por alto. Algunos ejemplos: Música que llega al alma (4.4.1941, Melody, 10’), La cabalgata del tango (18.12.1942, Renacimiento, 45’), Calandrias y zorzales (21.11.1944, Cinelandia, mediometraje que reaparece el 28.6.1962 en el Cuyo), Estampa criolla (6.12.1945, 10’) y Arrabal y tango (23.1.1962, Devoto, mediometraje producido en 1957).

Charlie Oakley

domingo, 22 de marzo de 2026

TEMAS

Boedo 51

Para los más veteranos de entre los observadores de los meandros del cine nacional, la dirección del título devino mítica. Es que allí, en el barrio de Almagro, a media cuadra de la avenida Rivadavia, entre Maza y Colombres, fueron impresionados los primeros films argentinos, mudos por supuesto, y también algunos de los iniciales sonoros. Un buen día, no más allá de finales de los años 30, desaparecieron, barridos por la evidencia de los flamantes estudios industriales, copiados por sus dueños y arquitectos de los estadounidenses, los franceses y los alemanes: los primeros, a gran escala, fueron construidos en 1932 y en Munro por los socios de la SA Radio Cinematográfica Argentina Lumiton. Siguieron varios otros, pero esa es otra historia y, además, ninguno ha quedado en pie, y si alguno ha quedado en pie ya no se dedica a producir cine, que ahora se hace en “locaciones”, ese otro anglicismo.

Enrique Luchetti, Benoît y Capellani en Boedo 51


   El galpón de la calle Boedo fue equipado con los “tachos” que se podían conseguir en aquellos tiempos heroicos, y quienes los aportaron fueron el actor y empresario Héctor Quiroga y Georges Benoît más sus asociados Miguel De Rizzo y Marcel Morhange. Los dos primeros eran los dueños de la Platense Film SA, que produjo su opera prima entre noviembre 1917 y marzo 1918 en esos “talleres cinematográficos”, como pomposamente los mencionaban ellos mismos y la prensa: su título era ¿Hasta dónde..? y fue dirigida por otro francés (como Benoît y Moranghe), Paul Capellani, quien trajo consigo y adaptó la pieza teatral Trente ans, ou la vie d’un joueur, de Jacques-Félix Beaudin y Prosper-Parfait Goubaux, con Camila Quiroga y Capellani al frente de un elenco en el que aparecían dos niños que luego hicieron carrera, Nélida Quiroga como actriz y Julio Saraceni como director. Al año siguiente, Quiroga y Benoît reincidieron con Juan sin Ropa, hoy consagrado como un clásico, un argumento de José González Castillo, que “está filmando la nueva empresa Quiroga-Benoit Film. Asunto genuinamente argentino, viene a ser la simbolización diabólica del vencedor de Santos Vega, tema de la leyenda popular que introdujo en nuestra poesía lírica uno de nuestros mejores poetas [se refiere a Rafael Obligado], y que, bajo otro aspecto, se asimila a la lucha del trabajo y el progreso que invade la Pampa y derrota a los últimos vástagos del gaucho; quiere encarnar, en fin, el símbolo, el ideal nuevo, el capital moderno, substituyendo en nuestra civilización la antigua vida, venciendo los egoísmos de la naturaleza nativa”, explicaba La Razón el martes 20.8.1918. Camila Quiroga, esposa del productor, fue otra vez, por supuesto, la actriz principal, secundada por su marido en el personaje del título, pero la compañía productora ya no se denominaba Platense sino Quiroga-Benoît Film, tras la cual Benoît volvió a Francia no sin antes vender su parte al matrimonio Quiroga, que en adelante denominó a su empresa Quiroga Film, que no produjo nada.

Capellani y Camila Quiroga en Hasta dónde..?


      No se descarta que en Boedo 51 hayan sido rodados otros proyectos de productores independientes hasta que en 1921 fueron adquiridos por la Colón Film de los hermanos Vicente y Luis Scaglione, quienes le dieron un uso intensivo con producciones propias y ajenas, período en el que destacan El remanso, la opera prima del popular actor Nelo Cosimi en tanto director (“Remanso ha sido filmado casi totalmente con luz artificial, esfuerzo notable en nuestro medio si se tiene en cuenta que aun en muchos países europeos se limita a filmar con luz natural”, informaba La Razón el martes 11.4.1922) y dos producciones rosarinas, El último centauro, con Carlos Perelli como “Juan Moreira”, rodada en localizaciones santafesinas, cordobesas y del conurbano bonaerense así como del territorio de Chaco, cuyos escasos interiores se hicieron en la Capital Federal porque en Rosario ni siguiera había galpones adecuados, e Historia de un gaucho viejo, rodada en Mendoza, que en Boedo 51 concretaron las tareas (improvisadas, chapuceras) de lo que más adelante sería considerado un “laboratorio”. La primera producción personal de los Scaglione fue La chica de la calle Florida, “cine-drama del ambiente porteño” del Negro Ferreyra, ya entonces un director consagrado. Allí se inició Ber Ciani, vendedor de puerta-en-puerta que cierto día de 1927 tocó el timbre para ofrecer sus productos, lo hicieron pasar y nunca más salió (del cine).


   Su siguiente dueño habría sido, de acuerdo a un aviso publicitario en La Película (nº 555, 12.5.1927), la empresa O. H. Rodríguez y Cía., que “inauguró sus estudios y laboratorios cinematográficos en la calle Boedo nº 51” y que “a precios convenientes arrienda su galería perfectamente equipada”, recomendando a los lectores interesados que “soliciten presupuesto”. Durante su locación fue producido apenas un título, Ni siquiera un beso, título del que nunca más se tuvo noticias. Sin embargo, poco después esa misma revista informó que los socios de Boedo 51 eran los señores Ramos, Reta y Biasotti, quienes habían decidido bautizarlos Ariel, que era el nombre de la Compañía Cinematográfica Ariel que Biasotti había establecido en 1918 en sociedad con Roberto Guidi y Mario Ponisio. Con o sin Ramos y Reta, Biasotti continuó siendo el titular de la Ariel por varios años: en sus talleres fueron rodados algunos de los iniciales sonoros, incluyendo ¡Tango!

   Biasotti pasó a formar parte de la SIDE en calidad de jefe de Laboratorios y en abril 1934 vendió ese set a Lemson SI de Cinematografía, de Juan Favre, que en apariencia los mantuvo inactivos hasta que dos años más tarde fue realizado allí el cortometraje El milagro de la radio, último rastro de Boedo 51. “Nosotros hicimos más producción porque empezamos a tener la casa propia, el estudio propio, que era muy importante, porque no se podía seguir filmando en SIDE o en los gallineros aquellos que había”, sinceró Atilio Mentasti en Reportaje al cine argentino (pág. 70), y lo sabía de primera mano porque las producciones iniciales de Argentina Sono Film fueron registradas en uno de ellos, en Bulnes 41. Otro pionero, Moglia Barth precisó para el mismo libro (pág. 273) que “En aquel tiempo no había más estudios que el de Valle, y yo no quería recurrir a Valle porque el estudio no estaba en condiciones, era muy precario. Quedaba el estudio de la calle Boedo, el de Biasotti, que estaba también en ruinas”.

Alberto Biasotti


    En las tres décadas iniciales del siglo XX, esto es, cuando el cine era mudo, hubo otros galpones/sucuchos/gallineros/depósitos/barracas denominados “talleres cinematográficos”: los de la Cinematografía Valle en Gavilán 1079, Caballito; los de Italo Fattori en Tucumán 692, San Nicolás; los Talleres Industriales Cinematográficos Filmgraf-A. Lipizzi & Cía. de Atilio Lipizzi en San José 1456, Constitución; los de Eduardo Martínez de la Pera y Ernesto Gunche en Bogotá 2701 y luego en Andrés Arguibel 2887, Palermo, éstos luego adquiridos por la Orbis Films Corporation de Moglia Barth y Julio A. Tello; los de la Ortiz Film de Gumersindo F. Ortiz en Virrey Cevallos 1479, Constitución; los de la FIFA de Pio Quadro y Gabriel Lapeyrière en la avenida Caseros 3239, Parque Patricios; los de Armando Films de Federico Vidal en Franklin 1915 y los de Ariel en Manuel Ricardo Trelles 2651-2671, ambos en el barrio Villa General Mitre; y los Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos (TYLCA) de Enrique Quintana, Aquiles Marchesi y Rafael Parodi en Rivadavia 5094, Caballito.

   Días pasados fui hasta “el lugar del crimen”: en ese predio se levanta un edificio de departamentos con dos locales sobre la vereda, uno de los cuales luce la chapa 51.

Emile Carcassone

FILMS REGISTRADOS EN BOEDO 51
[Se indican director, fecha de inicio de rodaje y compañía productora]
MUDOS:
¿Hasta dónde..? (Paul Capellani, noviembre 1917, Platense Film SA)
Juan sin ropa (George Benoît, julio 1918, Quiroga-Benoît Film)
El remanso (Nelo Cosimi, octubre 1921, Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos)
La muchacha del arrabal (José A. Ferreyra, marzo 1922, Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos)
La chica de la calle Florida (José A. Ferreyra, septiembre 1922, Colón Film)
Mi alazán tostao (Nelo Cosimi, octubre 1922, Mundial Film)
Melenita de oro (José A. Ferreyra, enero 1923, Colón Film)
Corazón de criolla (José A. Ferreyra, mayo 1923, Colón Film)
El último centauro –La epopeya del gaucho Juan Moreira– (Enrique Queirolo, mayo 1923, Lautaro Film Sindicato Argentino –Rosario, Santa Fe–)
Audacia y nobleza (Jorge Lafuente, julio 1923, Colón Film)
Historia de un gaucho viejo (José J. Romeu, febrero 1924, Internacional Film –Rosario, Santa Fe–)
El caballero de la rambla (Francisco P. Donadio, febrero 1924, Sociedad General Cinematográfica Ltda.)
Carne de presidio (Leopoldo Torres Ríos, marzo 1924, Colón Film)
Era una provincianita (Jorge Lafuente, junio 1924, Arte Nacional)
Mi último tango (José A. Ferreyra, enero 1925, San Martín Film)
Y en una noche de Carnaval… (Enzo Longhi, enero 1925, Colón Film)
Galleguita (Mario Parpagnoli, abril 1925, Buenos Aires Film)
El organito de la tarde (José A. Ferreyra, junio 1925, Colón Film)
La costurerita que dio aquel mal paso (José A. Ferreyra, marzo 1926, San Martín Film)
Ni siquiera un beso (NN, mayo 1927, Charrúa-Film)
La borrachera del tango (Edmo E. Cominetti, 1927-1928, Maipo Film)
Historia de una vida (Enriqueta Salas Martínez, agosto 1928, NN)
Dios los cría… (Vitale de Stefano, octubre 1928, Compañía Argentina Productora de Películas SA)
El buitre blanco (G. de Costanzo, octubre 1928, Güemes Film)
La casa del placer (Julio Irigoyen, noviembre 1928, Buenos Aires Film)
Las aventuras de Pancho Talero (Cristiani, enero 1929, Capitol Film)
Destinos –Romance estudiantil– (Edmo E. Cominetti, mayo 1929, Compañía Cinematográfica Ariel)

Filmando Destinos

Variedades Sonoras Ariel-Fonografía SIDE (Eleuterio Iribarren – Edmo E. Cominetti, noviembre 1929, Compañía Cinematográfica Ariel; en Boedo 51 sólo se hizo el proceso de laboratorio, fue rodado en los estudios SIDE)

El amanecer de una raza (Edmo E. Cominetti, abril 1930, Compañía Cinematográfica Ariel)
Muñequita porteña (José A. Ferreyra, febrero 1931, Patagonia Film)
La vía de oro (Edmo E. Cominetti, mayo 1931, Productora Cinematográfica Sur)
SONOROS:
¡Tango! (Moglia Barth, noviembre 1932, Argentina Sono Film; rodaje iniciado en Boedo 51 y completado en 1933 en los talleres de Valle)
Dancing (Moglia Barth, julio 1933, Argentina Sono Film)
Riachuelo (Moglia Barth, marzo 1934, Argentina Sono Film; sólo el proceso de laboratorio)
El milagro de la radio
(Rafael Salvatore, 1936, corto, Heliotón Argentina)

Arturo García Buhr y Amanda Ledesma en Dancing



sábado, 21 de marzo de 2026

PERFILES

Dos DF argentos para el mundo

Trayectorias paralelas, gran cantidad de cortometrajes realizados en sus respectivos inicios, su aporte a la Generación del 60 y un prestigio profesional cierto une a dos notables directores de fotografía de entre los mejores que ha parido la Argentina. Además, en distintos momentos y por razones diversas trabajaron en el cine de otros países.

   Adelqui Camusso (Adelqui Carlos Camusso Chiapello; Pueblo Irigoyen, provincia de Santa Fe, 25.5.1925 / Buenos Aires, 27.12.2019) fue bautizado con ese nombre porque su madre admiraba al actor Adelqui Millar (1894-1956). Criado en distintas ciudades de su provincia natal, egresó de la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires, estudió cine en el Centro Sperimentale di Cinematografia y de inmediato hizo tareas diversas en calidad de reportero gráfico en Italia y Francia. A fines de los 50 retornó a su país, sumándose al intenso movimiento en el campo del cortometraje que dio paso a la Generación del 60, de la que fue un distinguido integrante. Sucedió a Fernando Birri como director del Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral (1962 a 1969), un período de intensa actividad en el que, sólo aportaba sus conocimientos como director de fotografía. Alternando con su labor como DF, Camusso desarrolló una silenciosa tarea institucional: supo ser director técnico de los estudios y los laboratorios de la Chilefilms; docente en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba; asesor en el Fondo de Promoción Cinematográfica colombiano y en la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington DC; así como fugaces incursiones didácticas en Venezuela y Colombia, ocupaciones que no suelen interesar a los cronistas de cine y sólo figuran en algún curriculum; de hecho este informe está principalmente basado sobre el artículo que acerca de Camusso publicó la Asociación Argentina de Autores de Fotografía Cinematográfica (ADF) en un libro editado en 2008.

Durante el rodaje de Breve cielo,
con Anita Picchio y Alberto Fernández de Rosa


   De sus cortometrajes destaca la evidencia de que muchos de ellos registran la obra de pintores, grabadores y escultores, es decir, artistas plásticos, lo que no debe haber sido una casualidad: Camusso tenía buen ojo para el asunto. Salvador Sammaritano opinó (en Tiempo de Cine, nº 10-11, pág. 9, agosto 1962) que “es un elemento de sólida técnica, cultura refinada y sentido moderno. Exactamente el tipo de técnico que nuestro cine reclama”. En buena parte de su obra aparece asociado el jefe de producción Carlos Alberto Parrilla. Nunca se tentó –o nunca fue tentado– a convertirse en realizador, ni siquiera para un corto. En 2024, su hija Ana publicó La bota verde, memorias infantiles y juveniles de su padre transcurridas en Santa Fe, con abundante material de su familia de ancestros italianos pero ninguno de su posterior paso por el cine.

Los inundados:
Pirucho Gómez y Lola Palombo


   Quiso el azar que El impostor resultara el último film argentino de Ricardo Aronovich (Buenos Aires, 4.1.1930), el más internacional de los directores de fotografía nativos y uno de los más prestigiosos del mundo en un métier que ha producido colegas notabilísimos. Porteño crecido en el barrio del Congreso, decidió en su adolescencia que de grande quería trabajar en cine y más específicamente en lo relacionado con la fotografía, tanto lo había impresionado una primera visión del clásico soviético de Einsestein Aleksandr Nevskii (Alejandro Newki, gran capitán –La guerra ruso germana–, 1938), en particular las potentes imágenes creadas por Edward Tissé: en años posteriores, Aronovich reconoce haber admirado sólo a otro colega, Gianni Di Venenzo. Procedió entonces, a sus 18 años, a viajar a los EEUU, donde en Chicago tomó cursos de fotografía con el húngaro Moholy Nagy.



   De regreso a su país en 1950, “comenzó a trabajar como fotógrafo independiente y realizador de cortos publicitarios. En 1954 ingresó al servicio fotográfico de la Municipalidad, dependiente de la Dirección de Festejos y Ornamentaciones. En esa repartición, donde permaneció hasta 1959, tuvo a su cargo la filmación y montaje de cortometrajes” (La Nación, 19.3.1981). En esos años se vinculó al Seminario de Cine Buenos Aires que lideraba Simón Feldman, quien a su vez acababa de cursar en el Institut des Hautes Etudes Cinématographiques (IDHEC, donde en el futuro Aronovich será docente) y resultó una influencia muy fuerte que de inmediato nutriría a la Generación del 60, de la que Aronovich y Feldman formarán parte: de hecho, Ricardo nunca dejó de reconocer a Simón como su maestro ni tampoco referirse a él con agradecimiento y respeto. La primera parte de su trayectoria profesional, hasta mediados de los 60, contempla no sólo largometrajes esenciales de aquel movimiento sino también una enorme cantidad de cortos cuya calidad visual era en muchos casos de su exclusiva responsabilidad. En su creencia, el corto Buenos Aires habría sido el primer film argentino rodado en 16mm y ampliado a 35.



   A comienzos de los 60 viajó a Brasil para fotografiar un corto publicitario (que también los hizo), con el resultado de un encuentro con Ruy Guerra, quien lo invitó a trabajar con él y, por extensión, con sus jóvenes colegas del Cinema Novo. A medida que su prestigio se expandía allende las fronteras, crecía la vergüenza de ciertos colegas argentinos que trataron de impedir que trabajara en cine: “En 1960, cuando filmé mi primer largometraje como director de fotografía, tuve problemas con el sindicato argentino de operadores, que en aquel momento era muy corporativista, a la manera de las asociaciones sindicales fascistas. Me provocaron muchas dificultades”, contó al italiano Stefano Masi en referencia a Los de la mesa 10, que fue, en efecto, su primer largo pero en calidad de profesional, ya que el primero (la versión original de El negoción) lo hizo como aficionado. En realidad, Aronovich se refería a la rama de operadores del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA).

Bisutti y Alfaro en Los de la mesa 10


   A la Argentina y Brasil sumó desde 1968 actividad profesional en Francia, introducido en el medio por su amigo Hugo Santiago, a quien acababa de fotografiarle dos cortos y el clásico Invasión y a quien seguirá ligado no sólo en otros films sino también en varios especiales para TV registrados en fílmico, como La fable des continents (1991) y La vie de Galilée (1992). Establecido en París, el trabajo de Aronovich se disparó a cualquier parte del mundo, incluyendo los EEUU. En su trayectoria se observa una envidiable fidelidad a ciertos directores (Santiago en 6 títulos, Feldman en 5, Kuhn, Weyergans, Costa-Gavras, Ruiz y Luna en 3), así como a algunos compatriotas afincados, como él, en París (Santiago, Kaplan, de Gregorio). También, cierta debilidad por trabajar con realizadores provenientes de países lejanos. En relación a su aporte a la zafra del publicitario, resulta una curiosidad saber que fue él quien fotografió, en Roma y en abril 1970, uno que tuvo un enorme impacto popular cuando fue pasado por TV desde septiembre, aquel con Ugo Tognazzi y Chunchuna Villafañe para la versión automática de las lapiceras Sylvapen, que dirigió Federico Padilla.

   A diferencia de muchos otros colegas, no cayó en la tentación de devenir director: salvo un par de documentales cortos de sus comienzos, sólo dirigió un video de mediometraje que le produj Teresa Costantini y que, no por casualidad, estaba dedicado a Adolfo Bioy Casares: desde 1980 en varias ocasiones manifestó su deseo de realizar una versión de La invención de Morel. También se interesó por dirigir una adaptación de La Semana Trágica de David Viñas. Publicó Exponer una historia (Madrid, 1997); recibió muchos premios nacionales e internacionales; se le han rendido homenajes en Toulouse 1999 y en La Habana 2003 y desde comienzos del siglo XXI ha reiterado trabajos en España y con una directora que firma Luna pero que en realidad es actriz y se llama María Lidón.

Con John Malkovich filmando Klimt


   Dueño de una imagen adusta, de señor “importante” y “serio”, la crónica menuda en su torno recuerda que durante el rodaje de Jaune le soleil sostuvo una pésima relación con la directora, Marguerite Duras, al punto de que los títulos de crédito, dichos off por ella misma, lo ignoran y mencionan a su colega Bruno Nuytten. Por otra parte, testigos presenciales supieron contar algunas anécdotas sucedidas en la filmación de Nunca estuve en Viena: entre otras menudencias irreproducibles, que el director Larreta se ocupaba de los actores y dejaba a Aronovich y al asistente de dirección Alberto Lecchi a cargo de los detalles técnicos, incluidos el encuadre, las lentes, los objetivos, la posición de la cámara y la continuidad, y que Aronovich y el cameraman Andrés Silvart (también éste residente parisino) sólo dialogaban entre ellos en francés y que su interjección favorita era “c’est pas mal”. En otra de sus visitas a la Argentina integró el Jurado Oficial que presidía la actriz portuguesa Maria de Medeiros de la edición 2004 del Festival marplatense.

   “No me interesa el «realismo»; el cine, desde ya, es algo falso, y lo que prefiero, en todo caso, es recrear una realidad a través de un cierto desplazamiento, algo que inquiete a la gente. En cualquier caso, la fotografía no debe notarse” (La Razón, 13.9.1985); “A veces tengo la impresión de escribir con luz, pero es sólo un momento; en seguida vuelto a ser lo que pienso que soy, un hombre que hace su oficio, un operador del cine” (La Nación, 27.9.1986). Se recomienda la lectura de un texto suyo, escrito especialmente para la citada publicación de la ADF (2008).

   La filmografía que sigue despeja, en su período inicial, toda la nebulosa aportada por la International Movie Database (en fechas, en títulos, en superposiciones y ausencias diversas) y excluye sus (pocos, en realidad) trabajos para la TV. Su hija Andrea interpretó un personaje principal en Las veredas de Saturno y uno (muy) secundario en La familia. En 1994, en una de sus visitas a Buenos Aires, un listado de su obra le fue presentado por mí y fue por él supervisado de puño y letra, por más señas con un marcador anaranjado.

Hugo Santiago, RA, Borges y Murúa
en el rodaje de Invasión


FILMOGRAFIAS

Adelqui Camusso:

Francia: Arthur à la cité (Jean-Marie Crouffer, 1957, corto) – Argentina: Gambartes –Pintor del litoral argentino– (Simón Feldman, 1958, corto), Buenos días, Buenos Aires (Fernando Birri, 1959, corto), Los inundados (Birri, 1961), El campeón (Héctor Tentori, 1961, corto), Los anónimos (Pedro Stocki, 1961, corto), Dar la cara (José A. Martínez Suárez, 1961: AANA, en la barra del bar de los laboratorios Alex, en compañía de Mené Arnó, Alberto Tarantini, Fernando Birri y Arnaldo “Lucho” Limansky), El hombre que vio al Mesías –Don Luis Ramírez– (Jorge Macario, 1961, corto), La pampa gringa (Birri, 1962, corto: + CM), Jornada (Fernando Arce, 1962, corto), Un acto (Federico Padilla, 1962, corto: + CM), Kosice (Alejandro Vignatti, 1962, corto: + CM), Grabado argentino (Feldman, 1962, corto: + CM), Tierra seca (Oscar I. Kantor, 1962, corto), Seguir andando (Fernando E. Solanas, 1962, corto: + CM, en este rubro alternando con Juan José Stagnaro), Buenos Aires en camiseta (Martín Schor, 1962, corto: + CM), 4 pintores, hoy –Deira, Macció, Noé, de la Vega– (Fernando Arce, 1963, corto), Homero Manzi (Edmund Valladares, 1963, corto: + CM, acreditado como A. Camusso), Génesis del Chaco (Feldman, 1964, corto), Dos en el mundo (Solly, 1964), Gente conmigo (Jorge Darnell, 1964-1965), Gotán (Ricardo Alventosa, 1965, corto), El país argentino (Bernardo Arias, 1965-1966, documental de rodaje inconcluso), La cosecha (Marcos Madanes, 1966), Sin tregua (Feldman, 1966, corto) y Planeta Tierra (Schor, 1966, corto) – Perú: El embajador y yo (Kantor, 1967) – Argentina: Breve cielo (David José Kohon, 1968), Invasión (Hugo Santiago, 1968: FADIC, en reemplazo de Ricardo Aronovich), Nosotros los monos (Valladares, 1968-1969: sólo CM, alternando con Reynaldo Peralta, Miguel Monte, Oscar Hansen y José Santiso) y Ufa con el sexo (Rodolfo Kuhn, 1968, inédito) – Perú: Nemesio (Kantor, 1968-1969) – Chile: La casa en que vivimos (Patricio Kaulen, 1969) – Argentina: La piel del amor (Mario David, 1973), El amor infiel (David, 1973) y El grito de Celina (David, 1975: acreditado como Adelqui Camuso) – Colombia: Cuartico azul (Luis Crump Carvajal, 1977, corto) – Argentina: El fin de Higinio Gómez (Nicolás Sarquis, 1989-1990), Facundo –La sombra del Tigre– (Sarquis, 1991-1992: asesor técnico) y La revelación (David, 1995: asesor artístico).

[Malgré la IMDb y el sitio web cinenacional.com, Camusso nada tuvo que ver con La primera fundación de Buenos Aires, el mediometraje de Birri producido en 1957, cuando ni siquiera había regresado a la Argentina. Tampoco fotografió Buenos Aires, de Kohon, hecho en 1958 y no en 1966, ni Crónica de un niño solo de Favio, como señala algo autopercibido como @ChoheCine, que puede verse por YouTube: en realidad, en una primera tentativa de su realización, en febrero 1962, Camusso había sido mencionado como probable DF, pero el DF terminó siendo Ignacio Souto.

 

Ricardo Aronovich:

[En sus inicios, sólo en pocos casos operaba la cámara. En Europa es mucho más común que el DF también se ocupe de la cámara, pero los créditos de los films de RA consultados rara vez distinguen ambas funciones, por lo que he optado por señalarlo sólo cuando consta en los mismos].

El negoción (Simón Feldman, 1955-1957: + CM), Un teatro independiente (Feldman, 1957, corto: + CM), Llegó el circo (Enrique Dawi, 1956, corto: + CM), Buenos Aires (David José Kohon, 1958, corto: + CM), Estadio (Juan Berend, 1958, corto), Los pequeños seres (Oscar Baigorria y Jorge Michel, 1959, corto), Luz… cámara… acción… (Rodolfo Kuhn, 1959, corto), Sólo unas gotas (Oscar Baigorria e Iván Etcheverry, 1959, corto), Diario (Berend, 1959, corto: + CM), Lobos marinos patagónicos y Fauna submarina (RA y Hugo Pesce, 1959, cortos rodados simultáneamente: + DF y CM).

Nueva Plata acusa (Mario Zipilivan, 1960, corto), Faena (Humberto Ríos, 1960, corto), Los de la mesa 10 (Feldman, 1960), Bazán (Ramiro Tamayo, 1960, corto), Dimensión (Aldo Luis Persano, 1960, corto: + CM), Sin memoria (Ricardo Alventosa, 1960, corto), El amor elige (Kuhn, 1960, corto), La carrera (Martín Schor, 1960, corto), Los anclados (Faud Quintar, 1961, corto), Tres veces Ana (Kohon, 1961), De vuelta a casa (Ricardo Becher, 1961, corto), No deben morir (Feldman, 1961, corto), Los jóvenes viejos (Kuhn, 1961), Juego cruzado (Humberto Ríos, 1961, corto), En Buenos Aires, hoy (Feldman, 1961, corto: sólo la DF de interiores), El televisor (Guillermo Fernández Jurado, 1961-1962), En casa de Julio (José Francisco Arcuri, 1962, corto), Los venerables todos (Manuel Antín, 1962), Crimen (Becher, 1962, corto) y Carta de Fader (Alfredo Mathé, 1963, corto) – Brasil: Os fuzis (Ruy Guerra, 1963: + CM, acreditado como “Ricardo Aronovitch”), São Paulo Sociedade Anônima (Luíz Sérgio Person, 1963: + CM) y Vereda da salvação (Anselmo Duarte, 1963: + CM) – Argentina: El reñidero (René Mugica, 1964), Todo sol es amargo (Mathé, 1965), Orden de matar (Román Viñoly Barreto, 1965), Psique y sexo (1965, cuatro episodios dirigidos por Antín –La estrella del destino–, Dino Minniti –La buscona–, Ernesto Bianco –La necrófila– y Enrique Cahen Salaberry –Chicos jugando al deseo–), Los Caras Sucias (Mabel Itzcovich, 1965, corto), Villa Delicia –Playa de estacionamiento, música ambiental– (Viñoly Barreto, 1965) y El bombero está triste y llora (Pablo Szir y Lita Stantic, 1965, corto: + CM) – Brasil: Tôda donzela tem um pai que é uma fera (Roberto Farias, 1966: + CM), As cariocas (1966: + CM; tres episodios dirigidos por Fernando de Barros –A noiva do catete–, Walter Hugo Khouri –A desinibida do Grajaú– y Roberto Santos –A grã-fina do Copacabana–), Garôta de Ipanema (Leon Hirszman, 1967: + CM), O homem que comprou o mundo (Eduardo Coutinho, 1967: + CM) y Tempo de viôlencia (Hugo Kusnet, 1967: + CM) – Argentina: Los contrabandistas (Hugo Santiago, 1967, corto: + CM), Los taitas (Santiago, 1967, corto: + CM) e Invasión (Santiago, 1968: + AANA como “hombre en el campo de entrenamiento”).

Francia: Benito Cereno (Serge Roullet, 1968), Sweet hunters / Doux chasseurs (Guerra, PAN/F, 1969), Le souffle au cœur / Il soffio al cuore / Herzflimmern (Soplo al corazón, Louis Malle, F/I/RFA, 1970), La quille, bon Dieux!.. (Gérard Zingg, 1970, corto: acreditado como Ricardo Aronovitch; DF compartida con Bruno Nuytten), L’humeur vagabonde (Edouard Luntz, 1971), Jaune le soleil (Marguerite Duras, 1971), Papa, les petits bateaux… (Nelly Kaplan, 1971) y Chère Louise / La lunga notte di Louise (Querida Luisa, Philippe de Broca, F/I, 1971) – EEUU: The wild pack (Hall Bartlett, 1971, rodaje en Brasil; también exhibido con el título The sandpits generals) – Francia: La Nueva Francia (Juan Fresán, 1972, film argentino de rodaje inconcluso, para el que RA hizo en París la DF y CM de las secuencias con entrevistas), L’attentat / L’attentato / Das attentat (El atentado, Yves Boisset, F/I/RFA, 1972), L’affaire Dominici / L’affare Dominici / El affaire Dominici (Claude-Bernard Aubert, F/I/E, 1972) y Les autres (Santiago, 1973) – Bélgica: Je t’aime, tu danses (François Weyergans, 1974) – Francia: L’important c’est d’aimer / L’importante è amare / Nachtblende (Lo importante es amar, Andrzej Zulawski, F/I/RFA, 1974), Une femme, un jour… (Léonard Keigel, 1974) y Lumière / Scene di un’amicizia tra donne (Lumière, Jeanne Moreau, F/I, 1975) – Bélgica: Maladie mortelle (Weyergans, BEL/F, 1975) – Francia: Sérail (Eduardo de Gregorio, F, 1975) y Providence (idem, Alain Resnais, F/SZ, 1976: acreditado como Ricardo Aronovitch; rodaje adicional en Bélgica y en los EEUU) – Bélgica: Couleur chair (Weyergans, BEL/F, 1976) – Francia: ¡Viva el presidente! / El recurso del método / Le recours de la méthode (Miguel Littin, MX/CU/F, 1977; rodaje adicional en México y Cuba) y Ecoute voir... (El juego del poder, Santiago, 1977) – Holanda: The outsider (Tony Luraschi, 1978: acreditado como Ricardo Aronovitch; rodaje en Irlanda y los EEUU) – Francia: Clair de femme / Chiaro di donna / Die liebe einer frau (Claro de mujer, Costa-Gavras, F/I/RFA, 1978) y Ma blonde, entends-tu dans la ville... (René Gilson, 1979) – Bélgica: Vrijdag (Hugo Claus, BEL/HOL, 1979: + CM).

EEUU: Christmas evil (Lewis Jackson, 1980) – RFA: Die ortliebschen frauen (Luc Bondy, 1980; rodaje en Austria) – Francia: Chanel solitaire / Chanel (Coco Chanel, una pasión, George Kaczender, F/GB, 1981) – EEUU: Missing (Desaparecido, Costa-Gavras, 1981; rodaje en México) – Francia: Le jeune marié (Bernard Stora, 1982) y Hanna K. (Costa-Gavras, 1982; rodaje en Palestina e Israel) – Italia: Ballando, ballando / Le bal / Le bal (El baile, Ettore Scola, F/I/ARGL, 1983-1984; rodaje en Italia) – Francia: Stress (Jean-Louis Bertucelli, 1984), Les trottoirs de Saturne / Las veredas de Saturno (Santiago, F/A, 1984) y Les longs manteaux / Expreso a la emboscada (Gilles Béhat, F/A, 1985, rodaje en la Argentina: RA era socio de Hugo Kusnet en la productora argentina AKF y Asociados SA) – Italia: La famiglia / La famille (La familia, Scola, I/F, 1986) – Francia: Le radeau de la méduse (Iradj Azimi, 1987: RA intervino hasta que el rodaje debió ser interrumpido por un huracán; la fotografía restante fue alternativamente dirigida por el francés Pierre Dupouey y el belga Walther van den Ende; el rodaje se dio por finalizado tan sólo en 1989) – Argentina: Nunca estuve en Viena (Antonio Larreta, A/E, 1988).

EEUU: The man inside (Bobby Roth, 1990; acreditado como Ricardo Aronovitch) – Francia: Le batteur du boléro (Patrice Leconte, 1992, corto: + CM), Lumière noire (Med Hondo, 1993: + CM –una de tres–) y  Le manseur de Lune (Sigie Day, 1993) – Argentina: Adolfo Bioy Casares: una videografía (1994: D, G con Alejandro Maci, F y CM; mediometraje grabado en Betacam SP) – Francia: Mecánicas celestes / Mécaniques célestes (Fina Torres, VEN/F, 1994; rodaje parcial en Venezuela) y Désiré (Bernard Murat, 1995) – Argentina: El impostor (Alejandro Maci, 1996: + CM) – Francia: El Che (Maurice Dugowson, F/E/BEL/I, 1997; DF adicional compartida con François Catonée; la DF principal fue del español Federico Ribes) y Le temps retrouvé / Il tempo ritrovato / O tempo reencontrado (Raúl Ruiz, F/I/POR, 1999: + CM).

España: Stranded (Luna, 2001), La kedada (Arturo Franco y Kiko Martínez, 2002, corto) y Whore (Luna, 2002: + CM) – Austria: Klimt (Ruiz, AUS/AL/GB/F, 2005) – España: Moscow zero (Luna, 2005; rodaje parcial en Rusia) – Brasil: Person (Marina Person, 2006, documental sobre Luíz Sérgio Person: TEST) – GB: A closed book (Ruiz, 2008: acreditado como “Ricardo Aronovitch”) – Francia: Ma poubelle géante (Uda Benyamina, 2008, corto) y Ricardo Aronovich, avec mes yeux de dinosaure du cinéma (Luis Miranda, 2010-2011, MM: RA es la figura central de este documental sobre su vida) – México: Miradas múltiples –La máquina loca– (Emilio Maillé, MX/F, 2012-2013, documental sobre Gabriel Figueroa: TEST) – Argentina: Cortázar & Antín –Cartas iluminadas– (Cinthia Rajschmir, 2017: TEST, grabado en París) – EEUU: Searching 4 Tabernero / Buscando a Tabernero (Eduardo Montes-Bradley, EEUU/A, 2019-202, documental sobre Pablo Tabernero: TEST, grabado en París).

CHUCHERIAS Yo sé que ahora vendrán caras extrañas El valenciano Jorge Mistral (Modesto Llosas Rosell, 1920-1972) fue considerado por Ag...