jueves, 5 de febrero de 2026

CINEASTAS

Julio Irigoyen:

Prontuario de un marginal

“Era un hombre fuerte, de aspecto distinguido.
Su cara tenía la estructura ósea aristocrática
que no siempre implica inteligencia,
capacidad, ni siquiera decencia,
pero que por lo común acompaña al dinero”.
Ross Macdonald, The far side of the dollar (1964).

La gente del éter

En aquellos años la radiofonía fue uno de los mayores proveedores de actores, cantantes y orquestas para los nutridos elencos de JI. Nelly Omar, gran estrella de las emisoras Argentina y Prieto; el rosarino Héctor Palacios, que de Sarmiento y Argentina pasó a la Buenos Aires Film nada menos que en cuatro títulos, despachados uno detrás del otro; el cómico Tino Tori, actor de Gran Pensión El Campeonato de Belgrano; Herminia Velich, que pasó de Belgrano a El tango vestido de gala por Prieto y de allí a los brazos de JI, quien, según mentaban los chismosos de la época, tenía buen ojo para recolectar actrices jóvenes y bonitas (Velich, dicho sea de paso, era hija de Adela y Juan y hermana de Emilio, Rodolfo, Olga y Rafael, todos actores, y además estaba casada con el director de orquesta Oscar Rossano). También del “éter” proveía José Roberto De Prisco, quien en mayo 1940 escribía los radioteatros que Herminia Velich protagonizaba por Belgrano y que ese mismo año se sumó a partir de El cantar de mis penas.

Héctor Palacios

   Dos de sus mayores habitués en el sonoro fueron Totón Podestá y Lea Conti. Totón (La Plata, Buenos Aires, 24.4.1887 / Buenos Aires, 30.6.1972), hijo de Juan Vicente Podestá, se inició a los 7 años como trapecista en el circo familiar; actuó durante catorce años en la compañía Muiño-Alippi, diez en la de César Ratti, hizo revistas y en ocasiones fue cabeza de compañía (Payucano zonzo, La virgencita de madera, Viuda ella, viudo él, ¿quién le pone el cascabel?, De apuro... en una semana se casó con la gitana!!), y que en cine, salvo error u omisión, intervino en apenas dos largometrajes sonoros aparte los de Irigoyen: Don Perfecto y Anacleto metidos en un aprieto (Domingo Tommasetta, 1939) y ¡El más infeliz del pueblo! (Bayón Herrera, 1940-1941). Estaba casado con la actriz Elsa Conti, cuya hermana Lea (1883-1957, a su vez casada con Antonio Podestá), era cantante de ópera, pionera del tango y figura popular de la radiofonía utilizada por JI cada vez que necesitaba una madre sufriente. En la sección Teatros y Conciertos de La Nación, el día 2.2.1911 y con el subtítulo “Boda de artistas”, puede leerse lo siguiente: “Hoy contraerán enlace la distinguida actriz señorita Elsa Conti y el actor cómico Totón F. Podestá. Con tal motivo esta tarde habrá una fiesta en casa del novio, á la que han sido invitados gran número de autores y actores nacionales. La nueva pareja continuará trabajando en el teatro”.


   Muy raramente la Buenos Aires Film recurría a estrellas “de verdad”: en la época muda, María Esther Podestá, Olinda Bozán, Eva Franco, Ada Falcón (aunque en rigor de verdad todavía no lo era), León Zárate, Segundo Pomar, Azucena Maizani; en la del sonido, apenas Herminia Franco, Héctor Palacios y, sin dudar, su máxima vedette en los 40, Mercedes Carné. El lector apreciará, en los elencos, la repetición de nombres: Rodolfo Vismara, por ejemplo, no solo atraviesa del mudo al sonoro sino que también cumple ocasionales roles técnicos. A Vismara las crónicas de la época lo apodaban “el Valentino criollo”, por su estampa de galán y porque sus iniciales también eran R. V.

Institucionales

A Julio lo apodaban “el Peludito” ya que “el Peludo” era el Presidente Hipólito Yrigoyen, y a su hermano-socio Roberto algunas fuentes lo mencionan como “Petit” Irigoyen. Ellos heredaron sus Grandes Talleres Cinematográficos Buenos Aires Film de su padre Miguel, quien adquirió los primeros “tachos” para hacer “películas” destinadas a los “biógrafos”. La presentación de la empresa en sociedad tuvo lugar en diciembre 1918, con escritorios en Brasil 1328 y talleres en Perdriel 155: un aviso publicitario aseguraba que habían sido “montados con los últimos adelantos técnicos bajo la dirección de Mr. G. Laigs, ex jefe de talleres de importantes fábricas Norteamericanas” y que ofrecían “Impresiones de todas clases de Películas Comerciales Industriales Familiares etc. etc.” así como “Máquinas Filmadoras Ultimos Modelos Perfección Absoluta en los trabajos”. Esa fue la base sobre la que edificaron la empresa productora y distribuidora que hasta la muerte de JI concretó largos, cortos y mediometrajes, en su mayoría ficciones pero también documentales, publicitarios y el Noticiario Buenos Aires, que le dio notoriedad y suculentos dividendos. Brasil 1328 es asimismo la dirección que las notas necrológicas dan como la de la casa en la que murieron su padre y también él, por lo que cabe presumir que su primera oficina fue su casa, en cuya terraza solía concretar algún rodaje a la luz del sol.


   El aviso publicitario más antiguo relacionado con los Irigoyen fue publicado, salvo error u omisión, el viernes 1.12.1915 en La Razón, a 1 columna por todo lo alto de la página: su texto decía: “Los estados europeos en guerra – Lo más sensacional recibido hasta la fecha (exclusiva de la empresa Irigoyen) – Hoy y días subsiguientes únicamente en el Smart Palace – Corrientes 1281-83”; se trataba de una actualidad europea. En los inicios de 1918 la cuestión institucional se complica en su denominación (Empresa Cinematográfica Julio Irigoyen) y en sus direcciones (Brasil 1328, Tucumán 833, Lavalle 1451). En julio 1923, otro aviso publicitario da cuenta de que la nueva dirección de la empresa es Lavalle 1059, esto es, la cuadra atravesada por la avenida 9 de Julio, “en el sótano que ocupa el Programa American”. Desde 1930 los avisos publicitarios informan otra dirección, Río Bamba [sic] 617, y desde la segunda mitad de los años 30 y hasta el final sentaron sus reales en Lavalle 2015.

   Como ya se apuntó, Buenos Aires Film fue la denominación original de la empresa: la proveedora de maquinaria, la productora y la distribuidora. Sin embargo, entre El cantar de mis penas en 1940 y Gran Pensión La Alegría en 1941, seis producciones llevan el sello Filmadora del Plata de Películas Argentinas. También en 1940 comenzó a operar la Distribuidora Argentina de Films, empresas ambas establecidas en Lavalle 2015, lo que no arroja duda de que pertenecían a los Irigoyen. Desde El cantar de tus cantares en 1946, sus producciones volvieron a llevar la marca Buenos Aires Film. Las otras, con certeza, fueron creadas por alguna cuestión relativa a (evadir) impuestos. [En los 50 hubo otra empresa denominada Distribuidora Argentina de Films, ésta una SRL satélite de la productora Estudios Mapol SRL].


   Gran parte de su producción, y en particular el Noticiario Buenos Aires Film, fue de algún modo financiada por instituciones estatales, municipales o provinciales. Irigoyen dejó de producir cuando el primer gobierno peronista impulsaba, a través del Banco Industrial de la República Argentina (que dependía del Ministerio de Finanzas), una línea específica de créditos para productores de cine, de la que abusaron tanto los veteranos popes de la industria cuanto muchos improvisados aventureros. Pero Irigoyen no llegó a participar del festín: su tiempo había pasado.

   Sea con el nombre que fuera, es raro encontrar un año en el que la empresa permaneciera inactiva. En el rubro producción, lo estuvo en 1931-1933, cuando el paso del mudo al sonoro resultó traumático para muchos cineastas: la Buenos Aires Film no se plegó a la “sonorización” apresurada de sus títulos mudos y tardó demasiado en comenzar con los sonoros, período en que la empresa se dedicó a explotar su stock, sobre todo los extranjeros del tipo “realista”, ya que los argentinos mudos eran rechazados por los exhibidores salvo que hubieran sido sometidos a algún tipo de “sonoridad” aleatoria. La distribución, está claro, nunca descansó. Entre 1941 y 1946 hay un bache en la producción que tiene una explicación lógica: durante la Segunda Guerra Mundial resultó dramática, para la gente de cine en todo el mundo, la escasez de película virgen: no hace falta aclarar que la industria de Hollywood se llevaba la mayor tajada, seguida por la de países europeos con una producción anual considerable. Esto se prolongó más allá del fin de la guerra, pero en cualquier caso la Argentina estaba al final de cualquier urgencia. Una información publicada en el Heraldo del Cinematografista (29.3.1944) da cuenta de que “la película virgen llegada recientemente al país ha sido distribuida por la Dirección General de Espectáculos Públicos de la siguiente forma”: el listado indica que las empresas más importantes (Argentina Sono Film, Pampa y Lumiton) recibieron 165 rollos de positivo, 130 de sonido y 98 de negativo; que a Artistas Argentinos Asociados le correspondieron 146 de positivo, 115 de sonido y 69 de negativo y que Establecimientos Filmadores Argentinos (EFA) recibió 135 de positivo, 130 de sonido y 98 de negativo; última en el listado aparece, entre otras, “Productora y Distribuidora de Films (Irigoyen)” con apenas 40 rollos de película sonora. Esto explica no sólo la inactividad de la compañía productora sino también el que apelara al tramposo recurso de lanzar con un nuevo título sus viejas producciones, que confundía a sus inocentes espectadores contemporáneos y confundió luego a sus futuros investigadores.


   En este rubro, el de los negocios, queda por confirmar si Julio y Roberto incursionaron en la exhibición: un suelto en Crítica de mayo 1915 informa que la empresa Irigoyen y Cía. “explota el salón de Coronel Díaz 1427”. Años más tarde, ese “salón” devino el cine Londres Palace, de la empresa Borgeat y De la Campa, de apenas 422 localidades. [Continuará]


martes, 3 de febrero de 2026

BIOGRAFOS

Subiendo por Corrientes

850

Inaugurados con un año de diferencia, apenas separados por la acera, dividieron a los porteños en la cuestión estética: algunos preferían el estilo palaciego del Opera [véase este blog: 3.3.2025] y otros las depuradas líneas modernistas del Gran Rex, sala icónica no sólo de Buenos Aires sino de la Argentina y del Sur del continente americano. Diseñada por el arquitecto Alberto Prebisch para la empresa Cordero, Cavallo y Lautaret, fue inaugurada el jueves 8.7.1937 a las 21 con un programa que se inició con el Himno Nacional Argentino “interpretado por la gran orquesta sinfónica de LR1 Radio El Mundo dirigida por Eduardo Armani” y se completó con el estreno de Suerte a medias, ofrecido como complemento, y Los enredos de una dama a manera de film principal o de base. El aviso publicitario publicado ese mismo día en algunos diarios prometía los siguientes atractivos: “La sala más grande de Sud América” (lo cual era cierto: 2.960 localidades), “Dotada de todo el confort moderno”, “Grandes playas de estacionamiento para 200 autos”, “Tres pisos de lujosa confitería”, “Bowling y billares” y “Sistemas ultramodernos de calefacción y refrigeración”. La platea costaba 2 pesos y la pullman 1,50. Dos días antes, esto es, el 6.7.1937, otra publicidad ya había advertido que el nuevo cine contaría con “ascensores de comunicación entre dichas playas [de estacionamiento] y el cine” y que “la platea baja consta de 1.400 butacas, la superior de 60 y el tercer piso, designado como pullman, de 1.500 localidades”.


   La empresa se tomó su tiempo antes de decidirse a estrenar una producción vernácula: ésta fue Ultimo refugio (21.8.1941) y se tomó aún más tiempo hasta ofrecer la siguiente, Siete mujeres (30.3.1944). Hacia finales de la década de los 80 los propietarios comenzaron a alternar en su programación diversos recitales musicales: el último estreno nacional fue La muerte blanca (1.8.1985) y el último extranjero Henry V (25.4.1991). Nunca jamás volvió a ofrecer cine: hasta hoy continúa exclusivamente dedicado a recitales musicales. [Véase también el libro Palacios plebeyos de Edgardo Cozarinsky, pág. 49-54].

 

1153

Inaugurado el 11.10.1930, el Broadway fue, desde el primer momento, uno de los cines más confortables de la Capital Federal y, desde años más tarde, tal vez el mejor dotado en sus aspectos técnicos, especialmente en el sonido. Su dueño era Augusto Alvarez y su diseñador el arquitecto Jorge Kalnay. La gala de apertura contó con la actuación en escena de la orquesta típica de Edgardo Donato, la jazz de Scolati Al Meyda y el conjunto de Eddie Mayo y Los 8 Vagabundos, con una de Garbo ya estrenada, Las emancipadas, y con el estreno de La tragedia submarina. En comparación con otros cines céntricos de primera línea, el Broadway pasó poco cine nacional: el primero en ser allí exhibido (no estrenado, ya que lo había sido en el Select Lavalle) fue La vía de oro desde el 27.10.1931 y por cuatro días. El primero en ser estrenado (31.10.1935) fue la comedia deportiva Por buen camino, y el último (1.4.1993) Funes, en este caso tras poco más de un año dedicado sólo a espectáculos teatrales y musicales. De hecho, en la década de los 30 hubo períodos en que alternaba films con espectáculos teatrales: en diciembre 1935, por dar un ejemplo, se instaló allí la Compañía Argentina de Grandes Artistas Los Ases, dirigida y encabezada por Enrique de Rosas con Santiago Arrieta, Olinda Bozán, Héctor Calcaño, Felisa Mary, Fernando Ochoa, José Otal y Leopoldo Simari e integrada por Luisa Vehil, Isabel Figlioli y Tito Lusiardo, estrenando la comedia de Eduardo Pappo Casado-pronto-verte-quiero, más adelante adaptada al cine con el título Hay que casar a Ernesto.


   El Broadway también estrenó una quincena de cortometrajes argentinos, entre ellos el celebrado documental Camino del indio (31.5.1943) y al menos tres de directores adscriptos a la Generación del 60, Buenos Aires (15.1.1959), Biografías (15.9.1960) y Diario (3.5.1962). En algún momento adosó un pequeño bar, y eso fue en los años en que su administrador era “Ramitos”, dueño de una gentileza infrecuente en su medio. La sala aún subsiste, aunque dividida en dos.

 

1627

Federales y unitarios fue el primer film argentino estrenado (8.7.1927, con dos días en cartel) en el flamante cine Astral, que había sido inaugurado el 1.7.1927 y al que las carteleras y la publicidad calificaban como “el maravilloso palacio del cine”: de acuerdo al especialista Alberto N. Manfredi (h) en su invalorable serie de notas publicadas en la revista Sin Cortes, sus dueños eran los hermanos Méndez, llamados Virgilio, José y Francisco, pero a los pocos días lo alquilaron a Clemente Lococo. En el Astral también fueron lanzados No salgas de tu barrio (29.4.1928), uno de los cinco cortometrajes mudos producidos por la Armando Films, “tangos filmados” exhibidos con acompañamiento orquestal en vivo; Jira presidencial por las provincias del Norte (6.4.1931), documental de 45’ registrado durante la visita de José Félix Uriburu a Salta, Jujuy, Tucumán y Córdoba estrenado con pompa y circunstancia a las 21.30 con la presencia de Uriburu, aunque se ignora si el Presidente del Gobierno Provisional –así se hacía mencionar el jefe de la dictadura militar– se quedó a ver el film estrenado a continuación, Angeles del Infierno; así como el 2.5.1931 tres de los famosos cortos con Gardel, El carretero, Rosa de otoño y Yira yira.


   Desde el sábado 4.1.1930 comenzó a alternar cine y teatro, en este caso sólo en las secciones vermouth y segunda noche: el espectáculo inaugural tuvo por título El mundo empieza en jarana y era ofrecido por la Compañía de Revistas Porteñas de los también autores Alberto Ballestero y León Alberti, encabezada por Segundo Pomar, María Esther Podestá, Manuel Rico, Amanda Ledesma, Carmen Olmedo y Carlos Marambio Catán. El jueves 24.9.1931 las carteleras anunciaban “último día de espectáculos cinematográficos”: al día siguiente se produjo el debut de la compañía mexicana encabezada por Lupe Rivas Cacho, y desde entonces el Astral será dedicado sólo a representaciones teatrales, siendo en este terreno uno de los más visitados por los espectadores, incluyendo las cinco temporadas consecutivas (1949-1953) en las que Luis Sandrini representó Cuando los duendes cazan perdices.

FILMS MENCIONADOS
Biografías (Manuel Antín, 1960, corto)
Buenos Aires (David José Kohon, 1958, corto)
Camino del indio (Hans Mann, 1942, corto)
El carretero (Eduardo Morera, 1930, corto)
Diario (Juan Berend, 1959, corto)
Federales y unitarios (Nelo Cosimi, 1927)
Funes –Un gran amor– (Raúl de la Torre, 1992)
Hay que casar a Ernesto (Orestes Caviglia, 1940)
Hell’s angels (Angeles del Infierno, Howard Hughes, 1930)
Henry V (idem, Kenneth Branagh, GB, 1990)
Jira presidencial por las provincias del Norte (Renée Oro, 1931, mediometraje)
Libeled lady (Los enredos de una dama, Jack Conway, 1936)
La muerte blanca / Cocaine wars (Héctor Olivera, A/EEUU, 1985)
No salgas de tu barrio (Federico Vidal, 1927, corto)
Por buen camino (Eduardo Morera, 1935)
Rosa de otoño (Eduardo Morera, 1930, corto)
Siete mujeres (Benito Perojo, 1943-1944)
The single standard (Las emancipadas, John S. Robertson, EEUU, 1929)
South sea Rose (La tragedia submarina, Allan Dwan, EEUU, 1929)
Two in a crowd (Suerte a medias, Alfred E. Green, 1936)
Ultimo refugio (John Reinhardt, 1941)
La vía de oro (Edmo E. Cominetti, 1931)
Yira yira (Eduardo Morera, 1930, corto)

lunes, 2 de febrero de 2026

TEMAS

Los porteños de Jesús Franco

Hacia mediados de los años 60 del siglo XX comencé a rastrear la carrera en el extranjero de cineastas argentinos y, en tal sentido, una fuente invalorable resultaron los catálogos anuales de la producción de ciertas industrias europeas, como España, Italia, la RFA y Francia, ya que un gran número de compatriotas trabajaba entonces en ese continente. La frecuentación de esos catálogos me puso en contacto con un mundo fascinante: la coproducción europea múltiple, por regla general serie B y a manera degenerada de los subgéneros tradicionales, del western al de espías, del policial al de terror.

Gogó Rojo en La mano del hombre muerto

   Así, la cada vez más gozosa inmersión en ese submundo me depositó inadvertidamente en brazos del español Jesús Franco (Madrid, 12.5.1930 / Málaga, 2.4.2013), quien, por alguna extraña razón comenzó a interesarme cada vez más. En esos catálogos, pero también en revistas diversas (en particular Le Film Français, que ostentaba el mérito adicional de registrar las fechas de rodaje), sin olvidar la ayuda desde Roma de mi amigo y también periodista y cinéfilo Ernesto Pérez, fui recopilando todo dato posible sobre su evanescente obra, de la que llegué a tener tanta información que no sabía cómo y dónde aplicar, ya que no tenía nada en común con mi interés investigativo principal, esto es, el cine argentino. Al mismo tiempo, de Franco me faltaba lo esencial, sus films, a los que distribuidores y canales de TV ignoraban, incluso tras la aparición de las señales de cable. Algo aportaron más adelante algunas ediciones en VHS y en DVD.

Diana Lorys y Milo Quesada
en El proceso de las brujas

   El 20.3.1990 le envié una carta requiriendo su colaboración para clarificar esa trayectoria. Adjunté fotocopia de un artículo mío (1981) sobre él, pero no recibí respuesta: tal vez esa carta ni siquiera llegó a sus manos. Luego supe de un colega español al que llegué a conocer, también él especializado en nuestro objeto de deseo cinéfilo: Carlos Aguilar, claro está, corría con ventaja, puesto que vivía en Madrid, tenía acceso a los films y además ¡era amigo de Franco y había actuado en algunos de sus engendros! Carlos tuvo la gentileza de hacerme llegar, en mayo 1993 el codiciado nº 4 de la revista Dezine (noviembre 1991), íntegramente dedicado a su amigo, y luego el Catálogo del ciclo-homenaje que en abril-mayo 1993 le dedicó la Filmoteca Española. En las páginas de ambas publicaciones y en las de otra de 1989, Archivos de la Filmoteca, ésta la de Valencia, confronté mis datos reunidos al azar que luego durmieron en mi biblioteca durante varios años hasta que un día, de manera fatal e inevitable, encaré una severa filmografía, una misión imposible habida cuenta de que estaba en la Argentina aI (antes de la internet) y por lo tanto no disponía de todos sus largometrajes, que a su vez variaban de título según los países coproductores, con infinidad de pseudónimos (propios y de sus elencos y equipos). Es muy probable que ni siquiera Franco pudiera establecer su propia filmografía, pero acaso en esa imposibilidad residía su mayor atractivo. “Con Jesús Franco toda pretensión de exhaustividad choca con el laberinto casi jeroglífico de su fecunda y desordenada actividad”, concluyeron Ramón Freixás y Joan Bassa en la citada Dezine.

Hugo Blanco y Marcelo Arroita-Jáuregui
en El secreto del dr. Orloff

   Antes de que todo ese material, que he depositado en una caja ad hoc, se convierta en historia –y que estaré dispuesto a donar a alguien a quien le interese–, he decidido rescatar una parcialidad: los actores y otros colaboradores argentinos que adornaron su obra. Algunos residían desde tiempo antes en España, otros estaban de paso; ninguno de ambos fue lo que suele ser considerado una “estrella”, lo cual es de algún modo coherente.

   Finalmente, no es cierto que ignorara mi repentino interés por un cineasta como él: es porque mi corazón cinéfilo estuvo, está y estará con los B, los ocultos, los inadvertidos, los de reparto, los segundones que en la Historia del cine han sido. Entonces, por orden de entrada en escena y aclarando que todos los títulos son de producción española salvo aclaración en contrario, he aquí a los porteños en la obra de Jesús Franco:


• Ernesto Arancibia y María Angélica Spaltro [Alexis de Arancibia]: argumentistas de La reina del Tabarín / La belle du Tabarin (E/F, 1960).

• Perla Cristal, actriz: Gritos en la noche / L’horrible Dr. Orloff (El horrible Dr. Orloff, E/F, 1961), El secreto del Dr. Orloff / Les maîtresses du Dr. Jekyll (E/F, 1964).

• Victoria Zinny, actriz: La muerte silba un blues (1962).

• Hugo Blanco, actor: La mano de un hombre muerto (1962), El secreto del Dr. Orloff / Les maîtresses du Dr. Jekyll (E/F, 1964).

• Gogó Rojo, actriz: La mano de un hombre muerto (1962, acreditada como Gogo Robins), Los amantes de la Isla del Diablo / Quartier des femmes (E/F, 1971).

• Mabel Karr, actriz: Miss Muerte / Dans les griffes du maniaque (E/F, 1965).

Mabel Karr, Lucía Prado y Antonio Giménez-Escribano

• Adolfo Waitzman, compositor: Residencia para espías (1966), Al otro lado del espejo / Le miroir obscène (E/F, 1973).


• Ana Casares, actriz: El caso de las dos bellezas / Rote Lippen –Sadisterotica– (E/RFA, 1967), Bésame, monstruo / Kuß mich, monster (E/RFA, 1967).

• Rosanna Yanni, actriz: El caso de las dos bellezas / Rote lippen –Sadisterotica– (E/RFA, 1967), Bésame, monstruo / Küß mich, monster (E/RFA, 1967).

Chris Howland y Rosanna Yanni en El caso de las dos bellezas


  Milo Quesada, actor: El caso de las dos bellezas / Rote Lippen –Sadisterotica– (E/RFA, 1967), El proceso de las brujas –El juez sangriento– / Der hexentöter von Blackmoor / Il trono di fuoco –Il giudice sanguinario– (El espanto de las brujas, E/RFA/I, 1969).

• Nélida Quiroga, actriz: Bésame, monstruo / Kuß mich, monster (E/RFA, 1967).

• Alberto Dalbes, actor: El Diablo que vino de Akasawa / Der Teufel kam aus Akasawa (E/RFA, 1970), Drácula contra Frankenstein / Dracula prisonnier du Frankenstein (E/F, 1971), La fille de Dracula (F, 1971), La maldición de Frankenstein / Les expériences érotiques de Frankenstein (E/F, 1972), Les démons du sexe / Os demonios (F/POR, 1972), Sangre en mis zapatos (1972, inconcluso: JF volvió a filmar esta historia en 1983, pero sin Dalbes), Un capitán de 15 años / Un capitaine de quinze ans (E/F, 1972), La noche de los asesinos (1973), Un silencio de tumba (1973), El misterio del castillo rojo (1973), Tendre et perverse Emanuelle (F, 1973), Relax, baby (1973, inconcluso), Embrasse-moi –Tango au claire de Lune– (F, 1974).

• Tilda Thamar, actriz: Les prédateurs de la nuit (F, 1987).

• Luis Enriquez Bacalov, compositor: La baie d’emeraude / La bahía esmeralda (F/E, 1988).

   Una curiosidad: en Killer Barbys vs. Drácula / Killer Barbys vs. Dracula (E/AL, 2002), el actor Paul Lapidus interpreta un personaje llamado “Martín Fierro”; este film, por otra parte, fue el último suyo del que tomé nota: fue su largometraje nº 151… y no fue el último. Franco, debe constar, coincidió con más argentinos pero no en las producciones que dirigió sino en las realizadas por otros: de León Klimovsky fue guionista y cumplió una aparición amistosa en Miedo (1955), director de producción de Viaje de novios (1956) y guionista en Llegaron los franceses (1959) y Ama Rosa (1960), en tanto de Tulio Demicheli fue argumentista de Misión Lisboa / Da 077: Intrigo a Lisbona / 077 Intrigue à Lisbonne (Los súper-espías, E/I/F, 1965). Y con el compositor Isidro Maiztegui coincidió en el equipo de Expreso de Andalucía / Il mondo sarà nostro (El expreso de Andalucía, Francisco Rovira Beleta, E/I, 1955), en el de Il maestro / El maestro (El maestro, Aldo Fabrizi, I/E, 1956) y en el de su cortometraje El destierro del Cid (1959).

domingo, 1 de febrero de 2026

CINEASTAS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

La distribuidora

El presente capítulo de esta saga carreriana, vale advertirlo, no es para leer: EC no sólo era director y ocasional argumentista y guionista sino, también, empresario, y con Nicolás y Luis fueron dueños de la Productora General Belgrano SRL y de la Distribuidora Cinematográfica General Belgrano SRL. El que sigue es un material para especialistas, y consiste en el listado, ordenado según fecha de su lanzamiento comercial en Buenos Aires, de los films estrenados o reestrenados por la Distribuidora. Los títulos señalados en negritas son producciones ajenas.

John Garfield en Force of evil

20.09.1949   Con los mismos colores

19.12.1949   Mi canción al viento

                     (La mia canzone al vento, Guido Brignone, I, 1939: reestreno)

16.03.1950   Bólidos de acero

09.08.1950   Mary tuvo la culpa

07.02.1951   Ritmo, sal y pimienta

27.04.1951   Llévame contigo

                     (Juan Sires, A, 1949, Anahí Films SRL)

27.07.1951   Tierra extraña

24.10.1951   El mucamo de la niña

27.02.1952   Qué rico el mambo

29.05.1952   Las zapatillas coloradas

11.08.1952   La niña de fuego

21.01.1953   La mano que aprieta

12.03.1953   La tía de Carlitos

07.07.1953   Los tres mosquiteros

26.08.1953   Suegra último modelo

10.11.1953   Qué noche de casamiento

16.03.1954   Romeo y Julita

24.05.1954   Somos todos inquilinos

27.07.1954   Siete gritos en el mar

02.03.1955   Ritmo, amor y picardía

22.04.1955   La cigüeña dijo: sí

24.06.1955   El fantasma de la opereta

04.08.1955   Escuela de sirenas y tiburones

13.10.1955   Mi marido hoy duerme en casa

19.01.1956   De noche también se duerme

23.02.1956   Pecadora

09.05.1956   Música, alegría y amor

08.06.1956   El sonámbulo que quería dormir

27.07.1956   Edad difícil

20.09.1956   Cubitos de hielo

04.10.1956   La verdad desnuda

                     (No minor vices, Lewis Milestone, EEUU, 1948)

Louis Jourdan y Dana Andrews en No minor vices

10.10.1956   La fuerza del mal

                     (Force of evil, Abraham Polonsky, EEUU, 1948)

22.11.1956   El protegido

09.08.1957   El fenómeno

                     (idem, José María Elorrieta, E, 1956)

29.08.1957   Venga a bailar el rock

25.12.1958   De Londres llegó un tutor

17.09.1959   Cuando el valle se cubra de nieve

                     (idem, José Luis Pérez de Rosas, E, 1956)

01.02.1961   Punto y banca –Patricia mía–

24.05.1961   Pelusa

                     (idem, Javier Setó, E, 1960)

16.08.1961   La corista

                     (idem, José María Elorrieta, E, 1960)

27.06.1962   Hombres y mujeres de blanco

07.03.1963   El gran vals

                     (The great waltz, Julien Duvivier, EEUU, 1938: reestreno)

18.07.1963   El sexto sentido

                     (idem, Enrique Carreras, E, 1960)

23.08.1963   El noveno mandamiento

17.10.1963   Las modelos –Sonia y Ana–

                     (Vlasta Lah, A, 1962, Producciones Juan Carlos Sarasqueta)

28.11.1963   San Francisco

                     (idem, W. S. Van Dyke, EEUU, 1936: reestreno)

10.03.1964   Escuela de sirenas

                     (Bathing beauty, George Sidney, EEUU, 1944: reestreno)

28.05.1964   Un viaje al más allá

19.08.1965   Ritmo nuevo y vieja ola

01.09.1965   La industria del matrimonio

27.10.1966   Ritmo, amor y juventud

                     (Enrique de Rosas hijo, A, 1966, Producciones Enrique de Rosas)

09.03.1967   Esto es alegría

18.01.1968   Verano que va y viene

                     (Lito vilo vito, Aleksander Petrovic, YUG, 1963)


sábado, 31 de enero de 2026

 

Se reciben alabanzas y denuestos, enmiendas
y añadidos, comunicándolos al correo electrónico
daniel_lopez1945@yahoo.com.ar
Todo ello, por favor, en un clima de respeto:
insultos y maldiciones eternas serán severamente
castigadas con la mayor de las puniciones virtuales,
¡el bloqueo inmisericorde!

 

FILMS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

Obra

El noveno mandamiento / La mujer de tu prójimoEn los años 60, cuando la Argentina y España coproducían en forma intensiva, a un film mayoritariamente hecho en un país le seguía uno mayoritariamente hecho en el otro, al que se lo denominaba “gemelo”. La General Belgrano y la MD hicieron Canción de arrabal al 50%; luego Hombres y mujeres de blanco al 70% español y éste, El noveno mandamiento, al 70% argentino. El asunto refiere el encuentro casual en Buenos Aires de dos españoles que viven “en América”, Fernando Fernán Gómez “en Buenos Aires” y Julio Peña “que viene de provincias”. Ambos se han casado, pero sus respectivas esposas no se conocen entre sí ni tampoco al marido de la otra. A partir de ese desconocimiento, la casualidad quiere que Fernán Gómez se tope con la mujer (Susana Canales) de su amigo y que Peña intente conquistar a la mujer (Mercedes Carreras) de su amigo, con las consecuencias imaginables ya practicadas en el vodevil francés y en innumerables piezas teatrales de variado origen en el siglo XIX. El resultado es otra de esas comedias sin sentido ni lógica en las que se parte de una situación inverosímil y se aprieta el acelerador hasta llegar a un final previsible y conformista, es decir, en el que todo se soluciona como por arte de magia en la última secuencia. En este caso, el trámite es lento, aburrido y demasiado hablado, y el único gag apenas inteligente lo dispara un personaje episódico, el ladrón que anima Antonio Carrizo, quien se presenta como “Julio Bustamente, sportsman”.

Fernán Gómez y Canales

   De una forma u otra, EC se las ingeniaba para encontrar material argumental altamente reaccionario, en el que la virtud femenina, la moral y las buenas costumbres quedaran siempre bien paradas. “Quiero que Andrés me sea fiel toda la vida” y “Todo menos pensar mal” (sobre la supuesta infidelidad de Canales) son dos ejemplos de los latiguillos de este film. El mensaje final es contundente: sólo pueden pecar, es decir, tener relaciones libres con señoritas, hombres como el tío que hace Mario Baroffio (porque “Yo soy viudo”) o el mucamo de Rafael Carret (“...y yo célibe”). El estilo del director ya era anticuado en 1962, indicando a sus actores marcar todos los números de un teléfono y abrir y cerrar todas las puertas que atraviesan, que son muchas. Aunque incluye exteriores tomados en Retiro y en Constitución (cuando este barrio era hasta elegante) y en un recreo en las islas del Delta (donde EC da rienda suelta a copas de árboles y nubes), los predominantes interiores se rodaron en los estudios de Bella Vista, donde pasó gran parte de su juventud, nada menos que los diez primeros años de su vida profesional.

   Como ya habían practicado con Jaime Cabouli, los Carreras volvieron a asociarse con otra empresa argentina, muy activa por esos tiempos, la Cinematográfica D’An-Fran, fundada en 1952 –y fundida en 1962– por D’Angelo y Franco, de quienes ésta fue su penúltima producción que, al igual que la última, Cuando calienta el sol, fue estrenada cuando habían quebrado fraudulentamente, motivo por el cual su denominación no figura en los respectivos títulos de crédito.

   Una curiosidad que demuestra hasta qué punto EC era un hábil manipulador de situaciones argumentales propias y ajenas: la secuencia en la que Fernán Gómez conoce a Canales en la plaza San Martín, en la que también interviene un médico que pasaba por allí, fue años más tarde recreada en otro de los suyos, Los fierecillos se divierten.


OBS     Coproducción 70% argentina rodada y posproducida en la Argentina en la que el aporte artístico español se limitó al productor ejecutivo Santoni, el productor asociado Piedra, el guionista Muelas y los actores Fernán Gómez, Canales y Peña. Fue el único film argentino en adaptar un texto de Miguel Ramos Carrión (1848-1915), comediógrafo y zarzuelero hispano de abundante producción; su “comedia en tres actos y en prosa” fue estrenada el 11.1.1897 en el Teatro de la Comedia madrileño interpretada por la señorita Fernández (María Guzmán = Marisa en el film), la señora [María] Alvarez Tubau (Dolores = Nina) y los señores [Emilio] Mario (Andrés Guzmán = Andrés Cortázar), [Julián] Romea (Vicente del Valle), [Ricardo] Zamacois (don Inocencio Giménez), Jover (Facundo = Bautista) y Rubio (un camarero = eliminado en el film). Otra representación en Buenos Aires tras la inicial de la citada más abajo (véase SIC) de la compañía de Rosario Pino tuvo lugar el 15.9.1921 en el Avenida por la Compañía Española de Comedia Cervantes liderada por Antonia Herrero (María) y Rafael Bardem (Vicente), pero la primera producción argentina de la pieza fue estrenada de inmediato, el 28.10.1921 en el Apolo, con otro título, Cuida bien a tu mujer..., adaptada por Francisco Aranaz e interpretada por la Compañía Cómico-Dramática encabezada por César Ratti (Vicente) e integrada por Pepe Ratti (Andrés), Emma Bernal (María), María Esther Lerena (Nina) y los señores Lasala (don Inocencio) y José Castro (Facundo).

   Resultó la última aparición en cine de Mario Baroffio, fallecido poco después del rodaje: actor iniciado en la radiofonía, medio en el que popularizó el personaje “doctor Mario Román de Flores” secundando a Alí Salem de Baraja, Baroffio hizo cine desde inicios de los 40 y era una figura infaltable en las producciones de la General Belgrano, empresa para la que, además, solía hacer trabajos extraartísticos. Por otra parte, incorpora al cine argentino al prestigioso actor, director y guionista Fernando Fernán Gómez (1921-2007), nacido por casualidad en Lima, legalmente inscripto pocos días más tarde en un Registro Civil porteño y criado desde sus 3 años en España, donde en 1936 emprendió una carrera exitosa que, en tanto director, ofrece un pico de calidad en La vida por delante (idem, 1957), encabezando además el elenco con su entonces esposa, la argentina Analía Gadé. Volverá a actuar en el cine argentino treinta años más tarde, en sendas apariciones especiales en Pobre mariposa (Raúl de la Torre, 1985-1986) y en El sueño de los héroes (Sergio Renán, 1996).

Baroffio, Canales y Carret

SIC     Miguel Ramos Carrión es uno de los autores cómicos españoles más afortunados. En Madrid, la clásica ciudad de las silbas en los teatros, no le han protestado jamás una obra. El noveno mandamiento representada anoche por la compañía Pino, pertenece al teatro cómico de hace veinte años. De asunto ninguno, lleno de inverosimilitudes tolerables, con efectos de sainete y juego de comedia, sus tres actos se desenvuelven a favor de un humorismo cuyo mérito está en el chisporroteo de los diálogos. La gracia fácil que campea en todos ellos, hace que aún pueda figurar dentro de un repertorio relativamente superior. Estas obras inocentes, sin complicaciones en la trama y con efectos que se justifican de acuerdo con una teatralidad de receta, necesitan ser interpretadas briosamente. La compañía del Odeón magnificó El noveno mandamiento externando una alegría comunicativa en los tres actos. La señora [Rosario] Pino estuvo sumamente graciosa, sobre todo en el acto segundo en su escena con el señor [Luis] Echaide. Contribuyeron al éxito de hilaridad la señora Robles y los señores Valenti, Moreno y [Ernesto] Vilches, aunque este último malogró algunos efectos a causa de darle a su voz una tonalidad atiplada de mal gusto. [La Nación, 1.6.1912: la española Pino volvió a interpretar la comedia el 19.11.1922 en el Odeón, por única vez, en otra de sus habituales giras por la América latina].

Susana Canales – Se anuncia su regreso, y para actuar con el director Enrique Carreras. Sería la segunda película de este binomio, el cual, extracinematográficamente, en cierta oportunidad, en Mar del Plata, no estuvo muy lejos de hacer peligrar la felicidad de dos matrimonios, según recuerdan algunos alegres veraneantes. [Foto-epígrafe en la sección El Ruido y la Furia, por T. S., en Platea, 23.11.1961].

TAQ     Apenas ocho días aguantó en el Metro, sala que le quedó demasiado holgada y a la que accedió acaso porque en aquellos días el INC realizaba sorteos para determinar qué sala exhibía cuál film, en los casos, claro está, en que la contratación no fuera directa. Luego, desde el 29.8 fue programado en el Grand Splendid + 10, por lo que apenas por un día (29.8) ocupó ambos cines  principales. Desde el 12.9 cruzó al Metropol y desde el 26.9 al Victoria.



El noveno mandamiento / La mujer de tu prójimo
Argentina / España, 1962
35mm / B&N / RCA / 78’ / IM14

EQ     CP: Productora General Belgrano [SRL] – [Cinematográfica D’An-Fran SRL] / Producciones Cinematográficas MD SL (Madrid). PE: Nicolás Carreras, Luis Carreras, Enrique Carreras, Juan D’Angelo, Joaquín Franco y Spartaco Santoni. PA: Emiliano Piedra. GP: Ricardo César Graña. JP: Pedro Cancello y Carlos Roig. AP: Gustavo Ghirardi. SCP: Jorge Velasco. D: Enrique Carreras. AD: Ricardo Feliú. AYD: Rodolfo Gago. PZ: Carlos F. Borcosque. G: Federico Muelas, con diálogos adicionales de [Emilio] Villalba Welsh, sobre una pieza teatral [El noveno mandamiento] de [Miguel] Ramos Carrión. F: Américo Hoss. CM: Domingo A. Bugallo. FQ: Héctor Fernández. [FF: Argentino Allera]. JR: Roberto Agudo. E: Carlos T. Dowling. [DC: Juan Romano]. MQ: Blanca Olavego. PN: Esther Cabrera. S: Francisco Zapata. [AS: Walter Ferraza]. C: Vicente Castagno. [AC: Remo Chiarbonello]. [CNGT: Margarita Bróndolo]. M: Tito Ribero. CN: Vamos... empieza el twist, de José Lo Medico (l) y Juan Carlos Cirigliano (m), por la orquesta de Juan Carlos Cirigliano, y Mamy [Mami], de Chico Novarro, por Ana María “Cachito”. [PUB: Electra Real]. EF, [L, LS]: Estudios San Miguel (Bella Vista, BA). LOC: BA (frente y vestíbulo del hotel Constitución Palace en Lima al 1700, avenida 9 de Julio, calle Florida, plaza San Martín, avenida Santa Fe, una confitería al aire libre en la Costanera Norte) y provincia de BA (recreo La Estrella del Tigre en el Delta del Paraná). FR: 22.1.1962 al 2.3.1962. CD: Distribuidora Cinematográfica General Belgrano SRL / Compañía Española de Propaganda, Industria y Cinematografía SA (Madrid). LC: 23.8.1963, cines Metro, Medrano, Fénix y Príncipe + 4 / 21.2.1966, cine Pleyel (Madrid).

I&P     Mercedes Carreras (Marisa), Fernando Fernán Gómez (ingeniero Andrés Cortázar, marido de Marisa), Susana Canales (Nina), Julio Peña (ingeniero Vicente del Valle, marido de Nina) / Rafael Carret “El Pato” [Rafael Carret] (Bautista, mayordomo de los Cortázar) / Antonio Carrizo (Julio Bustamante, el ladrón) / Mario Baroffio (Inocencio Giménez, tío de Marisa), Humberto de la Rosa (picaflor en el bar del hotel) / Ana María “Cachito”, la orquesta de Juan Carlos Cirigliano / na Arturo Palito (médico en la plaza), Alejandra Kliment (rubia en la confitería al aire libre) / aana Enrique Carreras y Carlos Roig (hablan por teléfono desde sendas cabinas en el vestíbulo del hotel). [Personajes en busca de actores: dos vendedores / dos chicas bailando twist].

CINEASTAS Julio Irigoyen: Prontuario de un marginal “Era un hombre fuerte, de aspecto distinguido. Su cara tenía la estructura ósea ar...