lunes, 27 de julio de 2026

BIOGRAFOS

Bajo por Corrientes,

doblo por Florida y llego al Retiro

Corrientes al 1500

En el predio correspondiente al 1530 de la calle/avenida Corrientes, barrio de San Nicolás mentado como “el Centro”, hubo unas cuantas salas de espectáculos, la primera de las cuales fue la del Nuevo, inaugurado el 16.3.1911, que ofreció su escenario para una gran variedad de compañías clásicas (Pablo Podestá, Muiño & Alippi, Arturo Mario & María Padín, Armando Discépolo, Jacob Ben-Ami, Roberto Casaux): salió a remate público el 4.10.1929 pero no hubo oferta alguna, y otra vez en mayo 1930, cuando fue adquirido por la actriz Silvia Parodi en 605.000 pesos. Luego, el inmueble pasó a ser propiedad municipal y, al ser otorgado a las huestes de Leónidas Barletta, cambió su nombre a Teatro del Pueblo, que sentó allí sus trajinados reales hasta 1943, eyectado por otro golpe de Estado militar. Durante los siguientes diez años la sala funcionó como Teatro Municipal de Buenos Aires y Teatro Municipal General San Martín, este último desde agosto 1950 y hasta 1954, cuando comenzaron los preparativos para la construcción del monumental edificio que todavía se mantiene en pie.





   Inaugurado el 25.5.1960, comenzó sus actividades tan sólo el 23.11.1961 y probablemente fuera registrado por vez primera, aparte algún noticiario y aunque más no sea su fachada, en el corto de Mario Braier Todos a la vez (1969). Pero el edificio, hasta en sus más ocultos recovecos, aparece en todo su esplendor y, a esa altura, en toda su decadencia en Fantasma (2006), coproducción argentino-franco-holandesa dirigida por Lisandro Alonso, film raro, a medio camino entre la ficción y el documental pero hipnótico como todo lo que hace Alonso. Una de las cuatro salas que alberga, bautizada Leopoldo Lugones (uno va a “la Lugones”, en otro de esos despropósitos gramaticales que, como también “la Cámpora”, pondrían los pelos de punta a sus mentores al ser tratados en femenino), desde su inauguración en 1967 es un bastión de la Cinemateca Argentina gracias a las buenas relaciones de los Fernández Jurado con los diversos intendentes, convirtiéndose en un referente del buen cine y adhiriendo a un circuito de cine-arte cuya big star era el Lorraine, en la vereda de enfrente. Durante muchos años, su programación fue también cuidada por Luciano Monteagudo, encargado formal de la sala: aunque unos años menor que yo, considero a Luciano el mejor crítico de cine de nuestra generación, por lejos y sin ninguna duda, y gran persona además. La sala Lugones fue utilizada como localización en un cortometraje institucional de apenas 7’, dirigido en 1983 por Juan Carlos Pastine con el título del complejo municipal, y más ampliamente en el episodio de Alejandro Agresti (A short story about nothing) para la producción holandesa City life (1986-1987).


Argentino Vargas en Fantasma


Florida al 900

936, con más precisión: allí funcionó originariamente el Teatro de la Wagneriana, denominación formal del auditorio de la Asociación Wagneriana inaugurado el 7.9.1929 y, desde el 17.12.1929, también utilizado para ocasionales proyecciones cinematográficas y representaciones teatrales convencionales, incluyendo en este caso el debut del Teatro del Pueblo ocurrido el 7.10.1931 con un programa integrado por La madre ciega y El pobre hogar además de Títere de pies ligeros de Ezequiel Martínez Estrada, títulos que, sin embargo, no eran piezas teatrales sino adaptaciones escénicas de cuentos (los dos primeros) y un poema; poco después, el 3.12.1931, Iris Marga estrenó en ese escenario un montaje de La amante de todos, de Leonor Nanni Prieto. Luego fue alquilado por la empresa Maggiore, que lo rebautizó El Retiro y lo reinauguró el 1.6.1940 para, de acuerdo al Heraldo, dedicar “el salón a exhibir películas nazis”. Desde 1963 y hasta 1970 funcionó allí el Instituto Torcuato Di Tella, mejor conocido como “El Di Tella”), del que huelga redundar luego de la enorme cantidad de información disponible y del libro que le dedicó uno de sus habitués, el periodista Kado Kostzer: allí se podía ver teatro, danza, música, performances, exposiciones y, de vez en cuando, algo de cine, por ejemplo sendos ciclos de Cine Corto Argentino 1958-1964 y el dedicado al New American Cinema en 1965. El último acto de travestismo del predio se llamó Catalinas, inaugurado en 1984.


El Di Tella


Leandro N. Alem al 1100

Nada más alejado del teatro de prosa, de los gorgoritos operísticos y del cineclubismo que el cine-teatro Retiro, ubicado dentro del vasto predio que, con entrada formal por el nº 1101, conformaba el Parque de Diversiones de Retiro. Aparece por primera vez en las carteleras el 2.1.1959 ofreciendo un programa triple integrado por Cómo venimos al mundo, ese clásico del falso cine “educativo”, por Club de señoritas, que no era otra cosa sino un viejo largometraje francés de Ralph Habib (Club de femmes, Jacques Deval, 1936) con Danielle Darrieux, y por el estadounidense Extasis mortal, otro clásico pero del costado sexploitation, titulado The wages of sin (Herman E. Webber, 1938), que había sido estrenado en Buenos Aires con otro título (Traficantes del amor –Flores de perdición–) el 3.1.1940 en el Renacimiento y fue tramposamente vuelto a “estrenar” como Extasis mortal –Naufragio humano– el 13.11.1940 en el mismo cine Renacimiento, demostrando una coherencia digna de mejor causa. La programación del Retiro era errática y muy pronto dejó de publicar en carteleras, pero quedó registrado en imágenes en Prisioneros de una noche (1960), el film de Kohon, en la secuencia en que Alcón y María Vaner, deambulando por el Parque, pasan frente a un cartel en el que se lee “cine continuado”: ése era el Retiro.


Alcón y Vaner en la secuencia en el
Parque Retiro de Prisioneros de una noche


Doctor Ramos Mejía al 0000

Ya en las cloacas del barrio funcionaron durante algunos años dos salas de cine improvisadas. El Ferrocine Retiro estaba ubicado al final de los andenes 1, 2 y 3 de la estación Retiro del FC General Mitre y fue inaugurado el 17.5.1973 apelando a una programación inclasificable, hecha de jirones de copias cuyos títulos anunciados difícilmente se correspondían con los que el espectador veía en la pantalla. A este nunca me le animé, pero sí al muy muy bien bautizado como Pasatiempo, unos metros más allá de la misma calle, ubicado en en el primer piso de la terminal de ómnibus de Retiro, cuyo empresario, Alfredo Osvaldo De Simoni, prometía “abierto día y noche, continuado las 24 hs. sin parar”.


Tatsuya Fuji y Eiko Matsuda en Ai no korida


   Fue inaugurado el domingo 5.7.1987 con una publicidad en los diarios que anunciaba nada menos que el ahora clásico Ai no korida (El imperio de los sentidos, Nagisa Oshima, 1976), calificado “sólo apto para mayores de 18 años, de exhibición condicionada”, esto es, destinado al porno duro. La primera vez que lo visité fue, precisamente, para pasar mi tiempo por una demora de un par de horas en la salida del micro que me llevaría no recuerdo dónde: sí que en ese pasatiempo gané un nuevo conocido…

domingo, 26 de julio de 2026

PERFILES / TEMAS / EN PRIMERA PERSONA

Juanito from Rosario, el cazador de chongos

“Mi antigua niñera española decía que la mitad del mundo
se hundiría al instante si todo el mundo dijera lo que sabe”.
Jennifer Jones en Beat the Devil (1953).

A pesar de que este blog indica con claridad su temática, ajustada además a un determinado período de tiempo, me permito, en ocasiones, alguna que otra escapada a la normativa, palabreja ésta muy cara a mis amigos los semiólogos. El personaje del que voy a escribir sólo rozó la actividad cinematográfica, pero lo suficiente como para que sirva a manera de excusa para escribir sobre él y sobre una de sus variadas, intensas actividades. Cozarinsky lo catalogaría con una de sus palabras favoritas además de “tácito” y “flâneur”: “desplazado”. Juanito Belmonte fue un actor que el cine desplazó.

   Era rosarino, se llamaba Juan Félix Berón, nació en 1933, murió en 2012 y tenía una hermana llamada Paula Gales que cantaba tangos. Era de la barra de Alberto Olmedo y de Pancho Guerrero y bajó a la big city casi al mismo tiempo que ellos, hacia mediados de los 50. En su ciudad natal hacía de claque en el teatro La Comedia y fue allí donde conoció a Olmedo. Aspiraba a ser actor, y por un tiempo lo consiguió: cuando Pancho se afianzó como director de cámaras en el Canal 7, Juanito tuvo cierto destaque, aunque siempre en personajes secundarios en una diversidad de programas de entre finales de los 50 y comienzos de los 60; datos precisos (títulos, colegas, géneros) pueden ser consultados en los libros de Jorge Nielsen, especie de summa de ese particular. A Olmedo le encantaba mariconear y lo hacía con frecuencia en sus programas televisivos, mostrando gestos y actitudes que había aprendido de su amigo e incluso lo mencionaba con asiduidad, hasta que un día tal parece que Juanito se hinchó y le prohibió seguir haciéndolo.


Con Olmedo, in altri tempi


   Su gran momento en cine se produjo en La pérgola de las flores, dinámica y entretenida adaptación de la encantadora comedia musical chilena de Isidora Aguirre y Pancho Flores, otra de las múltiples variantes de Romeo and Juliet. Allí Juanito actuaba, cantaba y bailaba en el rol del urbanista “Pin Pín Valenzuela”, sobrino de “Laura Larraín, viuda de Valenzuela” (Beatriz Bonnet): cantaba un fox-trot secundado por Teresa Blasco y María Antonia Tejedor más bailarines y coro; lo hacía con mucha gracia y algo de amaneramiento que resultaba pertinente para ese personaje que en las representaciones teatrales arrancaba aplausos fervorosos. En el estreno en Santiago (abril 1960) lo interpretó Fernando Colina y en el montaje argentino en Caminito (diciembre 1964, al mismo tiempo que el film era producido) fue Jorge Luz quien lo recreó.

   Sin embargo, la actuación le sería esquiva: aparte su menguante talento, no había una diversidad de personajes en los cuales encajar su personalidad. Entonces, se reconfiguró como agente de Prensa, RRPP, organizador de desfiles de moda y publicista de artistas, con Enrique Pinti como el más representativo de todos, con quien era, además, “culo y calzón”, así de amigos eran. A mediados de los 70 acompañó a Gasalla y Perciavalle en su frustrada gira por España. Años más tarde impulsó la carrera de dos muchachos que más adelante serían populares con los nombres Cris Miró y Florencia de la Vega (luego Florencia de la V, luego Flor de la V, pronto… quién sabe).


Con Pinti


“Es más fácil enamorar a un hétero con novia que a un gay soltero”.
Adrián Molina, FaceBook, 9.10.2025.

Su última aparición en cine se registra en un subproducto titulado El mundo es de los jóvenes, que si por algo resulta memorable es por un detalle que convoca la memoria del chimentero “entendido”: en su elenco coinciden un cantautor y un deportista, ambos en su debut en un film, con quienes en aquellos días Juanito conformaba un triángulo sexual –no amoroso ni mucho menos romántico– cuyo eje era él y en el cual el cantautor “tocaba” y se iba en tanto el deportista fue, por un tiempo muy largo y hasta su casamiento con una mujer, su “chongo” oficial. Entre amigos, Juanito contaba que la mujer en cuestión lo llamaba para insultarlo, y él le respondía diciéndole: “Todo lo que te haga en la cama lo aprendió conmigo”. Otro de sus “asuntos” fue un actor al que me presentó cuando coincidimos en la playa del Provincial un día de los primeros 70: alto, buen cuerpo, en verdad magnífico, ese actor integró en los 80 la barra televisiva de Olmedo y su relación con Juanito era tan sabida que en un sketch (no me lo contaron: lo vi) Divina Gloria le mandó un “¡soplanucas!” que hizo estallar de risa a todo el estudio, incluyendo al acusado.

   La actriz Florencia Peña dijo públicamente alguna vez que Marley era el mayor proveedor de chongos del ambiente artístico. Ignoro si lo conoció a Juanito, que vivía rodeado de ellos. Entiendo que ese término nació en los teatros de revistas y se aplicaba a los muchachos que pasaban a buscar a las coristas luego de la función y que más adelante pasaron a buscar a los boys, hasta que los años confinaron esa palabra al ambiente gay: el chongo pasó a serlo de alguna “loca”. Recuerdo una función especial de un espectáculo de Pinti en el Liceo, festejando algún número redondo de representaciones de uno de sus espectáculos: en el palco izquierdo sobre el escenario Enrique y Juanito amontonaron a sus favoritos, quienes al finalizar la función no tuvieron empacho en cantarle a viva voz “somos los chongos de Enrique”. “Festejo” era palabra constante en su vida, y cualquier pretexto era bienvenido.

   También eran memorables las noches en el Edelweiss luego de la función: una mesa como para ocho o diez personas estaba siempre esperando Juanito, a Enrique y a su representante Cipe Fridman más i soliti ignoti muy masculinos y muy cariñosos. [Fernando Ayala se anticipó a esa imagen años antes en una secuencia de Primero yo (1963), en la que a la mesa presidida por un maduro homosexual (Carlos Muñoz) se acercan a saludarlo dos muy evidentes chongos]. Lo viví en persona: para mi cumpleaños número 50 invité a más amigos de los que cabían en mi tres ambientes, incluyendo a Enrique y a Juanito aunque sabía que no vendrían porque tenían función: por la tarde de ese día me tocan el portero eléctrico, bajo y un espléndido pendejo me entrega un paquete: “Este es el regalo de Enrique”, me dice (media docena de copas de champán). Y agrega: “Y yo soy el regalo de Juanito”…


Presidiendo una de sus tantas comidas de amigos


   Con Juanito protagonicé un episodio menos hot: cuando fue jefe de Prensa de la opera prima de Zuhair Jury me invitó a almorzar en un restaurante en Corrientes al 1900 y, aclarando que le habían dado esa orden, me dijo que habría “algún dinerito” si los trataba bien. El sabía perfectamente que no aceptaría coima alguna, pero lo que nunca supe es si lo había enviado Zuhair o el productor Roger López, dueño de la discográfica Parnaso Records. “López”: Juanito y Enrique siempre me decían López, casi nunca Daniel.

   En una época como ésta, en que la llamada “corrección política” obliga al ciudadano a tratar como mujeres a quienes son hombres travestidos; en que la cuestión homosexual parecería estar superada (¿lo está?), casi nadie quiere admitir que varones heterosexuales tengan relaciones sexuales con varones homosexuales, la historia de Juanito Belmonte es un llamado a la realidad. Juegan la hipocresía, el falso machismo, el “la culpa la tuvo el puto” o el “estaba muy borracho y no sabía lo que hacía”. El cantautor Cacho Castaña solía bromear por la TV acudiendo a la remanida excusa “con unos whiskys de más soy capaz de cualquier desastre”. Por la cama de Juanito pasaron, aparte los aludidos, desde un futbolista súper popular hasta un actor muy prestigioso que se inició en el Payró.

   En el capítulo 2 de la tercera temporada de Euphoria se registra un diálogo revelador entre “Nate Jacobs” (Jacob Elordi) y su padre “Cal” (Eric Dane), quien en episodios anteriores revelaba un frustrado romance homo y encamadas con travestis y mariconcitos varios: “–No empecé cogiendo con hombres: mi primer affaire lo tuve con un mujer muy sexy”; “–Sos gay, lo negabas y surgió de una manera extraña”; “–No soy gay, soy hedonista”; “–Te cogías hombres por el culo…”; “–¿Y?”; “–¿Cómo es que eso no es ser gay?”; “–Yo lanzaba, no atajaba”, concluía el padre en otra de esas habituales automentiras piadosas. Moraleja: cada vez hay menos homosexuales varones y más autopercibidas “chicas trans”, pero siempre hubo muchos “machomenos”.


Padre e hijo de Euphoria


Filmografía: Sección Desaparecidos / Section des Disparus (Pierre Chenal, A/F, 1956: actor, “secretario de Juan Milford” [Maurice Ronet], NA), Canción de arrabal / La cumparsita (Enrique Carreras, A/E, 1961: actor, “mozo del Armenonville”, 23º, con su voz doblada por otro actor), La pérgola de las flores (Román Viñoly Barreto, A/E, 1964-1965: actor, “Pin Pín Valenzuela”, 16º), Cosquín, amor y folklore (Délfor M. Beccaglia, 1965: jefe de Prensa, acreditado como Juan Belmonte), El mundo es de los jóvenes (Julio Porter, 1970: actor, “animador del festival”, 8º), El Pibe Cabeza (Leopoldo Torre Nilsson, 1974: jefe de Prensa con Jorge Montes, NA), El fantástico mundo de la María Montiel (Zuhair Jury, 1977: jefe de Prensa sólo para la etapa del rodaje, NA; del lanzamiento se ocupó Hebert Posse Amirín), Negasegro (Sergio García y Hugo Grosso, 1994, video de MM: testimoniante).

sábado, 25 de julio de 2026

NATIVE MALE BEAUTIES

Luis Dávila

“Sí. Es bastante guapo y no se da cuenta de ello.
Eso siempre resulta atractivo”.
Patricia Highsmith, The boy who followed Ripley (1980).



Lindo de morrer, le dirían en Brasil. Dávila (Héctor Carmelo González Ferrandino; Buenos Aires, 15.7.1927 / 21.8.1998) lucía toda su espléndida galanura en la Argentina de los años 50, luego su madurez todavía atractiva y en buen estado físico como para cabalgar en falsas tierras estadounidenses y batirse a duelo de espadas en los 60, y su vejez decadente y muy poco cuidada por directores, maquilladores y peinadores de los 70 hasta su final.

   Trabajó intensamente en dos países en teatro y TV pero su fuerte fue el cine. Su debut en este último medio sólo pudo ser apreciado por los espectadores contemporáneos, puesto que no mucho después de su estreno toda copia de El baldío desapareció de circulación, al punto de que nunca fue siquiera emitido por la televisión: una de sus últimas exhibiciones tal vez haya sido la de los días 29 y 30.1.1959 en el cine-teatro Soleil, en Almagro, en un triple programa Lumiton. Ascendió de poco más de extra a secundario siempre visible por su estampa y de allí a cortejar a Patricia Castell, Elsa Daniel –con la que además coincidió en fotonovelas–, Elder Barber, Lolita Torres, Julia Sandoval y, ya en plan estelar, a Carmen Sevilla y Delia Garcés en sendas comedias dirigidas por Schlieper, quien sabía cómo destacar a sus actores: en Mi marido y mi novio las secuencias que comparte con Garcés resultan irresistibles.


Con Delia Garcés y Jorge Rivier
en Mi marido y mi novio


   Le costó diez años acceder al primer puesto en los títulos y ese great moment se vio cancelado de cuajo porque Héroes de hoy nunca fue exhibido en cines comerciales aunque años más tarde sería a menudo emitido por la pantalla chica, que no es lo mismo. Sin embargo, es una simpática comedia satírica que hace blanco en la fotonovela, muy a la moda desde mediados de los 50: Dávila, uno de los actores que incursionaba en ese género, interpreta al jefe de una estrafalaria banda de hampones que se esconden en un balneario provocando la curiosidad de los lugareños, entre ellos un grupo de chiquilinas que se enamoran de Dávila, quien por entonces estaba en su esplendor, lo cual produjo una private joke cuando “Betty” (Virginia Lago) lo observa pasar y le comenta a sus amigas: “Se parece a Luis Dávila”. En una carrera de 73 largometrajes, sólo accedió al primer lugar en los créditos en otras tres oportunidades, como se registra en su filmografía.


Con Pinzón y Ricutti en Héroes de hoy


   En teatro destacó en una producción de Deliciosamente amoral de Pereira de Almeida (20.5.1959 en el Montevideo), interpretando a “Ricardo”, que en su versión cinematográfica animó Guillermo Bredeston, y no mucho antes de su viaje definitivo encabezó con Amelia Bence y Duilio Marzio una puesta de Piège pour un homme seul del francés Robert Thomas (marzo 1961, Empire), en temporada financiada por María Luisa Bemberg. Su mejor trabajo para la TV fue la versión dirigida por Leopoldo Torre Nilsson de Head of a traveller de Nicholas Blake (La cabeza del viajero, 4, 11, 18 y 25.5.1961), pero también hizo unitarios de al menos dos asuntos previamente filmados como Deshonra (13.9.1975, Canal 9), donde recreó el personaje estrenado por Jorge Rigaud, y 40 años de novios (7.5.1984, Canal 9) haciendo el “don Florencio” interpretado por Juan Bono en su estreno en teatro y en la posterior adaptación al cine.


Con Dalbes en El sol en el espejo,
su debut en el cine europeo


   Al finalizar la década de los 50 su carrera estaba de algún modo estancada en el rubro “galán-soporte”: su manager Salvador Salías no había logrado instalarlo como protagonista, pero debe reconocérsele que al menos evitó que sucumbiera en las ñoñerías de Enrique Carreras (como Carlos Estrada) o en las voluptuosidades de Isabel Sarli (como Guillermo Murray). Es cierto que Dávila tampoco fue tenido en cuenta por Torre Nilsson ni por Ayala ni mucho menos por los muchachos de la Generación del 60 excepto Dawi. Entonces, con sus colegas Alberto Dalbes y Enzo Viena fue enviado a Madrid para cubrir el aporte argentino a la coproducción El sol en el espejo y, como Dalbes, atisbó la posibilidad de continuar allá su carrera. Al comienzo intervino en comedias convencionales, pero luego fue penetrando en el duro submundo de las coproducciones internacionales serie B (manzanilla westerns, espías, giallos, capa & espada), algunas de las cuales protagonizó destacando su pareja con el gordo Fernando Sancho. También actuó en nuevas versiones de viejos films argentinos: en Como dos gotas de agua reemplazó al Roberto Airaldi de Soñar, no cuesta nada…, historia que Amadori mismo dirigió en 1941, y en la María Rosa protagonizada por Nuria Espert ocupó el “Salvador” que había interpretado Alberto Closas en la versión 1946 de Moglia Barth de la clásica novela de Guimerá. Una gema en su carrera europea: en Commando suicida fue captado por el joven cameraman Vittorio Storaro. Pero si su trayectoria en el cine europeo de subgéneros configuró, salvo pocas excepciones, un módico descenso al Infierno del celuloide, las producciones en las que intervino al retornar resultaron mucho peores.


Con la gran Nuria Espert en María Rosa


   Su regreso a la Argentina lo hizo contratado por las autoridades del Canal 9 con el propósito de “internacionalizar”, con él y con Susana Campos, una telenovela diaria titulada Estación Retiro (1971), con aires de superproducción pero de vuelo bajo. Aprovechó el viaje para aceptar un “hueso” en La bastarda, económico vehículo para los respectivos pectorales de los mexicanos Isela Vega y Jorge Rivero, aquella como una viajera que cae de la nada a un miserable pueblito provocando desastres entre los dos machos que tenía más a mano (Rivero y Dávila), mientras la mujer inválida de Rivero (Marta Bianchi) se revuelca en su silla de ruedas. Beto Brandoni andaba por allí y le tiraron un hueso. De inmediato se lo ubica otra vez en España, donde tenía que cumplir con dos contratos pendientes, luego de los cuales volvió para quedarse hasta el final, haciendo mucha TV basura y, mucho peor, su despedida del cine en tres producciones indignas incluso de su oscilante carrera. Sus últimas imágenes e registran no en un film sino en uno de esos horrorosos VHS iniciáticos, en un personaje intrascendente de una falsa biografía, una ficción científica sobre un personaje real, en este caso nadie menos que Palito Ortega. Y a pesar de lo que algún irresponsable publicó por primera vez y desde entonces toda la internet repite como un loro, nunca trabajó con Mirtha Legrand: como si eso importara, por otra parte...

Fanny Osbourne

Filmografía:

El baldío (Carlos Rinaldi, 1951), Vigilantes y ladrones (Rinaldi, 1952: “alumno que rinde examen”, NA), María Magdalena (Carlos Hugo Christensen, 1953: “Juan, asistente del profesor David Guimarães” [Francisco Martínez Allende], 9º), Lo que le pasó a Reynoso (Leopoldo Torres Ríos, 1954: “Crisanto Reparaz, hijo de don Cosme Reparaz” [Elisardo Santalla], 7º), Sinfonía de juventud (Oscar M. Carchano, 1954: “César, hijastro del maestro Gustavo Servé” [Pedro Hurtado], 7º), Mi marido y mi novio (Carlos Schlieper, 1954-1955: “médico pediatra Carlucho”, 5º), Vida nocturna (Leo Fleider, 1954-1955: “Roberto”, 13º), Canario Rojo (Julio Porter, 1955: “Francisco Reyes”, 4º), Requiebro (Schlieper, 1955: “médico doctor Santiago”, 5º), Novia para dos (Fleider, 1955-1956: “Gerardo Vulcano”, 2º), Continente blanco (Bernard-Roland, 1956: “teniente Pablo Ruiz, 2º), La hermosa mentira (Julio Saraceni, 1957: “Pedro, quien finge ser el primo César María”, 3º), Amor se dice cantando (Miguel Morayta, A/MX, 1957: “Germán Lainez, hermano de Mercedes Lainez” [Julia Sandoval], 3º), Campo arado (Fleider, 1959: “Pancho Soria, hijo de Agenor y Francisca” [Santiago Gómez Cou y Renée Lester], 4º), Vacaciones en Argentina / Vacanze in Argentina (Guido Leoni, A/I, 1960: “Carlos”, 2º), Héroes de hoy (Enrique Dawi, 1960: “obrero de la imprenta” y “Anselmo”, 1º), Socia de alcoba / Sócio de alcôva (George M. Cahan, A/BR, 1961: “Ray Donato”, 3º; filmado en Brasil) y Los que verán a Dios (Rodolfo Blasco, 1961: “Gonsalvo”, 9º).


Con Fernando Sancho en ¡¡Viva Carrancho!!



España:

1961-1964: El sol en el espejo (Antonio Román, E/A, 1961: “pensionista Carlos”, 2º), Bahía de Palma (idem, Juan Bosch, 1962: “don Ramón”, 6º), Las gemelas (Amor y juventud, Antonio del Amo, 1962: “doctor”, 3º), La gran coartada (José Luis Madrid, 1962: “Jorge”), Chantaje a un torero (idem, Rafael Gil, 1963: “RP don Andrés”, 6º), El escándalo (Javier Setó, 1963: “Lázaro”), Como dos gotas de agua (idem, Luis César Amadori, 1963: “Ricardo Arriaga, padre de Mili” [Mili], 6º), Donde tú estés / Un amore e un addio / Le désir (Germán Lorente, E/I/F, 1963: “Rodolfo, ex amante de Lisa” [Claudia Mori], 7º), Carta a nadie (Manuel Caño, 1964), Faites vos jeux mesdames / Hagan juego, señoras (Marcel Ophüls, F/E, 1964: “Boris Gourdine”, 6º), Relevo para un pistolero (Río Hondo, Ramón Torrado, 1964: “Edwin Jackson”, 2º), Flor salvaje (Setó, 1964: “Eduardo”, 2º), La otra orilla (Madrid, 1964), Prohibido soñar [reestrenado con el título Juegos peligrosos] (Silvio F. Balbuena, 1964), María Rosa (Antonio Moreno, 1964: “Salvador”) y Una madeja de lana azul celeste (Madrid, 1964).


Con Pili, Mili y Susana Campos
en Como dos gotas de agua


1965-1967: Zampo y yo (El mundo de los payasos, Luis Lucía, 1965: “Carlos”), Marc Mato, agente S.077 / S077 spionaggio à Tangeri (Espionaje en Tánger, Gregg Tallas, E/I, 1965: “Marc Mato”, 1º), Tumba para un forajido (Madrid, 1965: “Frank”, 1º), Doc, manos de plata / L’uomo dalla pistola d’oro (El hombre de la pistola de oro, Alfonso Balcázar, E/I, 1965: “Slade Carroll”, 2º), ¡¡Viva Carrancho!! / L’uomo che viene da Canyon City (El hombre de Canyon City, Balcázar, E/I, 1965: “Red, apodado El Rayo”, 3º), Dinamita Jim / Dinamite Jim (Balcázar, E/I, 1966: “Jim Farrell, apodado Dynamita”, 1º), ...4 ..3 ..2 ..1... morte / Perry Rhodan –SOS aus dem Weltall– / Orbita mortal (4... 3... 2... 1... muerte en el espacio, Primo Zeglio, I/RFA/E, 1966: “capitán Mike Bull”, 4º), Agente Logan, Missione Ypotron / Ypotrón (George Finley [Giorgio Stegani], I/E, 1966: “Lemmy Logan”, 1º, acreditado como Luis Devil), Le vicomte règle ses comptes / Atraco al hampa / The Viscount: furto alla banca mondiale (El vizconde, Maurice Cloche, F/E/I, 1966: “Steve Heller”, 11º), L’uomo del colpo perfetto / El hombre del golpe perfecto (Aldo Florio, I/E, 1967: “Gustav”, 3º) y Llaman de Jamaica, mr. Ward / Hallo Ward!... E furono vacanze di sangue (La muerte vuela a Jamaica, Jaime Salvador, E/I, 1967: “Mulligan”, 3º).


Con Barta Barry en Marc Mato,
su primer protagónico


1968-1969: Rebus / El crimen también juega / Heißes spiel für harte männer / Laberinto (Nino Zanchin, I/E/RFA/A, 1968: “jugador tramposo”, 9º), Commando suicida / Comando (Comando suicida, Camillo Bazzoni, I/E, 1968: “Sam”, 5º), Las amigas (Pedro Lázaga, 1968: “Pablo Fonseca”), La morte sull’alta colina / Sin aliento (La muerte cabalga sobre la colina, Fred Ringoold [Fernando Cerchio], I/E, 1968: “Francis Parker” y “Mark Harrison”, 2º), Simón Bolivar (idem, Alessandro Blasetti, I/E, 1968: “Gabriel, congresista amigo de Bolívar” [Maximilian Schell], 9º), La battaglia d’Inghilterra / El largo día del águila / Par ordre du Führer (Aguilas sobre Londres, Enzo G. Castellari, I/E/F, 1968: “Jacques”), Paranoia / Una droga llamada Helen / Formule 1 (Triángulo erótico, Umberto Lenzi, I/E/F, 1969: “Albert Duchamps”, 3º), Las nenas del mini-mini (Lorente, 1969: “doctor”, 3º), Johnny Ratón (Vicente Escribá, 1969: “RP Fabio”, 2º) y Verano 70 (Lázaga, 1969: “Mario”, 7º).


Con Ray Danton y Jorge Rigaud en
Llaman de Jamaica, mr. Ward


1970-1971: Matalo! / ¡Mátalo! (Cesare Canevari, I/E, 1970: “Phil”, 4º), La spada normanna / La espada normanda / Le retour d’Ivanhoe (Roberto Mauri, I/E/F, 1970: “Stephen Cunningham”, 2º), Si estás muerto ¿por qué bailas? (Pedro Mario Herrero, 1970: “Robert”), Le tigri di Mompracem –Yanez, Sandokan e Tremalnaik– / Los tigres de Mompracem (Sandokán y los tigres de Mompracem, Mario Sequi, I/E, 1970: “lord Brooke”, 2º), L’arciere di fuoco / ...Y le llamaban Robin Hood –El legendario arquero de Sherwood– / Le grande chevauchée de Robin des Bois (El arquero de fuego –Robin Hood–, Giorgio Ferroni, I/E/F, 1970: “sir Robert”, 4º), Las tres perfectas casadas (idem, Benito Alazraki, MX, 1970-1971: “Javier Guzmán”; producción mexicana filmada en España y Lisboa), Las colocadas (Pedro Masó, 1971: “Luis”), Los novios de mi mujer (Ramón Fernández, 1971: “Luis Otero”), La casa de las palomas / Un solo grande amore (La seducción, Claudio Guerín Hill, E/I, 1971: “Enrique”, 6º), Coartada en Disco Rojo / I due volti della paura (Tulio Demicheli, E/I, 1971: “doctor Michele Azzini”, 7º) y El desafío de Pancho Villa (Eugenio Martín, 1971: “McDermott”, 7º).


Con Lolita Torres en Novia para dos


Argentina: La bastarda (Emilio Gómez Muriel, 1972: “Antonio”, 2º) – España: Razzia –La redada– (José Antonio de la Loma, 1972: “jefe de Redacción”) y La venganza de la momia (Carlos Aured, E/VEN, 1973: “inspector Taylor”) – Argentina: Hormiga Negra (Ricardo A. Defilippi, 1977: “Filemón Santillán”, 4º), Cuatro pícaros bomberos (Carlos Galettini, 1978: “jefe del Cuerpo de Bomberos”, 7º), Juventud sin barreras (Ricardo Montes, 1979: “padre de Patricia” [Marina Magalí], 3º) y Mi amigo Palito (Luis Cardillo, 1988, video: “gerente del canal de TV”, 3º).

viernes, 24 de julio de 2026

CINEASTAS

Gerardo Vallejo

[San Miguel, provincia de Tucumán, 4.1.1942 / Buenos Aires, 6.2.2007]

“Ser tan insípido es casi imposible”.
Ian McEwan, Nutshell (2016).

Como tantos otros futuros directores, también él se colaba en el cine de su barrio, o lo merodeaba, ávido de esas imágenes que lo transportaban a mundos imaginarios y por lo general lejanos: con los años, en cambio, realizó trabajos que lo anclaban en un “hoy” y un “acá” indisimulables. Estudió y practicó cine en el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, en la provincia de Santa Fe, egresando en 1965: ese mismo año hizo Las cosas ciertas y el impactante, conmovedor Ollas populares, cortos que la memoria erige como lo más importante de su obra. Ollas populares duraba lo que el Himno Nacional Argentino, cuyas melodía y letra oficiaban de único fondo sonoro a un cuadro de pobreza extrema: film político en estado puro, mensaje sin palabras agregadas.





   Fue en esos años que Vallejo conoció a Fernando Solanas, quien viajaba por el país con su asistente general Octavio Getino registrando lo que luego devendría La hora de los hornos. Los tres hombres coincidieron en las cuestiones políticas y en las cinematográficas y así fue sumado al proyecto en calidad de asistente de dirección y también al grupo Cine Liberación con su propuesta rupturista. Desde junio 1968 y durante más de dos años Vallejo rodó su primer largometraje, El camino hacia la muerte del viejo Reales, oscuro en más de un sentido (durante algunas secuencias el espectador no logra distinguir las imágenes), documental manipulado que retrata el día a día de una familia de habitantes pobres del interior de Tucumán. Lo terminó en Italia y lo estrenó en Pesaro 1971, festival que siempre apoyó el cine de la América latina “con conciencia política”.

   Mientras lo rodaba, y para sumar dinero a la paupérrima producción, realizó una serie de 18 cortos documentales de 20 minutos cada uno por encargo de la televisión de su provincia, que los exhibió bajo el título genérico Testimonios de Tucumán: en 1974 haría otra serie de 6. Antes, en 1971, volvió a colaborar con Solanas en los documentales que éste hizo en España con el ex Presidente Perón y fue uno de los once asistentes de dirección y de producción de Los hijos de Fierro. En julio 1973 realizó para el Canal 7 de TV un programa de media hora titulado Testimonios de un nuevo 25, de neto contenido político partidario, que incluía imágenes de Ollas populares.


Filmando a los Reales


   Una bomba que estalló en la casa de sus padres determinó el comienzo del exilio: Vallejo se instaló primero en Panamá, donde vivió dos años en los que concretó cuatro cortos y cinco especiales sobre la Argentina para la TV italiana. En 1977 se mudó a España, donde fundó una Escuela de Cine (uno de los profesores era el crítico argentino Agustín Mahieu) e hizo su segundo largo, Reflexiones de un salvaje, documental semiautobiográfico rodado en el pueblo de Salamanca donde había nacido su abuelo, que impresiona gratamente por su sinceridad.

   En 1982, cuando la dictadura militar agonizaba, Vallejo retornó a la Argentina y colaboró desde la efímera Comisión de Directores Cinematográficos Peronistas en la campaña del Partido Justicialista que promovía a Italo Luder como Presidente para las elecciones de 1983 realizando un corto promocional ad hoc que fue exhibido al aire libre en la Plaza de la República en octubre 1983. Luder perdió y, entonces, Vallejo quedó librado a sus fuerzas: publicó Un camino hacia el cine (febrero 1984), resumen de su vida y de su obra con énfasis en la concepción, rodaje y trayectoria de su opera prima, y hacia fines de ese mismo año rodó su primer film industrial, de ficción y con actores profesionales, El rigor del destino, que hablaba (demasiado) de política, de luchas sindicales y de represiones con trasfondo heroico. Ese y los subsiguientes Con el alma (que, en una explosión de su reconocido egocentrismo, protagonizó él mismo) y su acariciada y tantas veces postergada versión de los poemas hernandianos, una vez despojados de su hojarasca dialéctica y panfletaria, delataban una gran inseguridad en el manejo de la narración y, sobre todo, en la dirección de actores, y presentaban a sus personajes como seres siempre postergados y perseguidos, de algún modo sumisos, propensos a resolver sus problemas mediante el alcohol, como él mismo. Su aporte en términos estrictamente cinematográficos es nulo.


El rigor del destino: Manso, Carella y Copley


   Otros trabajos de Vallejo incluyen la creación en 1986 del Grupo de Cine Martín Fierro y luego de la Fundación para el Desarrollo Social; una experiencia como docente en la EICTV cubana (1989); el dictado de seminarios (1993); la realización del largometraje El inocente, del que rodó apenas una semana antes de que problemas legales y familiares determinaran su paralización; y su entusiasta adhesión a la campaña presidencial de Adolfo Rodríguez Saá, gobernador peronista de la provincia de San Luis, adhesión que merece un párrafo propio.

   Vallejo venía arrastrando el proyecto de filmar una nueva versión de los poemas gauchescos de Hernández desde por lo menos comienzos de los 80: un comunicado de prensa fechado en Buenos Aires el 7.2.1983 y firmado por Edgardo Pallero da cuenta de que Vallejo había terminado de escribir en Madrid un guion previsto para una miniserie en 9 capítulos de una hora cada uno que serían producidos por Televisión Española con el título “La verdadera historia de Martín Fierro” y para el que fueron interesados los actores Federico Luppi para el protagónico (“acepto de alma comprometerme a trabajar en tu proyecto, en el momento y tiempo que lo dispongas”, le contestó, obedeciendo a su “inflamada actitud vernácula”) y Héctor Alterio para “Cruz” (“accedo gustoso y honrado, y rubrico con un rotundo sí quiero!” –en mayúsculas en el original) así como el cantante Leo Dan para “Picardía” y el cineasta Fernando Birri (“esta película se hace, a condición de que yo sea en ella el Viejo Vizcacha”), cuyas expresiones fueron incluidas en el comunicado de prensa en el que Cacho Pallero se menciona a sí mismo en tercera persona como “el director de producción que nos brinda esta información”.


Palomino de Fierro


   Pasarían casi 25 años hasta que pudiera concretar ese proyecto gracias a Rodríguez Saá, quien retribuyó su obsecuente, interesada fidelidad con la financiación total de Martín Fierro y el regalo adicional de una propiedad en la que el cineasta vivió hasta su muerte, como una mantenida a escala de cocotte. El resultado es una fatigosa jornada demagógica y partidista, argumentalmente alabadora del alcoholismo, formalmente chata, musicalmente abrumadora y actoralmente inexistente –a pesar del notorio, vano esfuerzo de su protagonista–, todo lo cual convierte, por comparación, a la tan vilipendiada versión de Leopoldo Torre Nilsson (1968) en una obra maestra absoluta.

   Vallejo estuvo casado con la actriz Eva Piwowarski, con la que tuvo a sus hijas Camila y Mariana, que actuaron en Con el alma. Otro hijo suyo, Ezequiel, actuó en Reflexiones de un salvaje y en El rigor del destino. Solanas le dedicó El legado estratégico de Juan Perón (2015).

FILMOGRAFIA

01.  El camino hacia la muerte del viejo Reales (1968-1971) 16mm x 35mm, B&N, 90’. CP: Verial Cinematográfica SA. P: GV y Fernando E. Solanas. G: GV, con la colaboración de Fernando E. Solanas y Ocativo Getino. F: GV. LC: 10.4.1974. Documental. [+ CM].





EN ESPAÑA

02.  Reflexiones de un salvaje (1978) 35mm, C, 100’. CP: Silves Ray Producciones SA (Madrid). P, G, F: GV. LC: 14.9.1984, con el mismo título. Documental. [+ CM].

EN LA ARGENTINA

03.  El rigor del destino (1984) 16mm x 35mm, C, 100’. CP: Producciones Gerardo Vallejo Eduardo Carey y Asociados. G: GV. F: Yito Blanc. I: Carlos Carella, Alberto Benegas, Víctor Laplace, Leonor Manso, Ana María Picchio, Alejandro Copley. LC: 29.8.1985. GV obtuvo el premio de Villa María 1985.

04.  Con el alma (1992-1993) 35mm, C, 85’. CP: Delagalera Films (San Isidro, BA). G: GV, con la colaboración de Oscar Balducci, Eva Piwowarski y Héctor Olmos. F: Héctor Collodoro. I: Eva Piwowarski, Diego Abatecola, Rubén Medina, Mario Vidal, Olga Sfrizzo, Juan Palomino, Lito Cruz, Alfredo Alcón, GV. LC: 27.4.1995.





00.  El inocente (1999) 35mm, C. CP: Producciones Carlos Piwowarski – Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. G: GV, sobre la novela de Julio Ardiles Gray. F: Carlos Torlaschi. I: Rudy Chernicoff, Martín Adjemián. Rodaje inconcluso.

05.  Martín Fierro –El ave solitaria– (2005) 35mm, C, 95’. CP: Ranquel Cinematográfica SRL (San Luis, SL). G: GV, versión libre de los poemas El gaucho Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro, de José Hernández. F: Carlos Torlaschi. I: Juan Palomino, Alejandro García, Oscar Di Sisto, Roberto Cesán, Norma Argentina, Luis Dentoni. LC: 22.6.2006.

Cortos: Azúcar (1962: + P, G, F y CM), Maíz (1963: + P, G, F y CM), Las cosas ciertas (1965: + G y C), Ollas populares (1965: + P, G, F y CM) – En Panamá: Ligar el alfabeto a la tierra (1975), Unidos o dominados, Bayano, prioridad uno y Compadre, vamos pa’lante (los tres 1976) – En la Argentina: Cumpliremos con nuestro destino (1983), ¿Quién dijo que todo está perdido? (1986), Los astronautas del socavón y Es tiempo de esperanza (ambos 1987), La dignidad que conquistamos y Los caminos del río (ambos 1988), Así también nos matan (1991) y La verdadera historia (2002, MM).

Otras actividades en cine: AYP en Club de barrio (Edgar von Isseldyk, 1962, corto) y El puente de papel (Nelly Borroni, 1962, corto) / ACM en Reservas forrajeras –Producción ganadera asegurada– (César Caprio, 1964-1965, corto) / JP en Una familia (Olinto Taverna, 1965, corto) / AD en La hora de los hornos (Fernando E. Solanas, 1966-1968) / CM y SD en Muerte y pueblo (Nemesio Juárez, 1969, corto) / F, CM y S en Perón –La revolución justicialista– y Notas sobre actualización política y doctrinaria para la toma del poder (Solanas y Getino, 1971) / AD y AP en Los hijos de Fierro (Solanas, 1972) / F y CM en Manzanas (Narcisa Hirsch, 1973, corto) – En España: F en Lina y Tina (Susana Torres Molina, 1980, corto) – En la Argentina: P y “conducción” de El otro país –Testimonio desde la marginación en Argentina– (realización colectiva, 1987) / voz off en NOA, un viaje en subdesarrollo (El Cineambulante, 1999) / TEST en Donde comienza el camino (Hugo Grosso, 2005) y Fragmentos rebelados (David Blaustein, 2008).


BIOGRAFOS Bajo por Corrientes, doblo por Florida y llego al Retiro Corrientes al 1500 En el predio correspondiente al 1530 de la cal...