lunes, 15 de junio de 2026

CINEASTAS

Rodolfo Mórtola

[Rodolfo Rafael Mórtola; Buenos Aires, 11.4.1943 / 22.12.2011]

Aunque nacido en la Capital Federal, pasó su infancia y adolescencia en la ciudad de Bella Vista, en la provincia de Corrientes, donde sus padres tenían campos y donde adquirió la particular, deliciosa tonada litoraleña de la que nunca se pudo despegar. Concretó el secundario en Buenos Aires, en el Colegio San José, y desde 1962 cursó la Escuela de Cinematografía de la Universidad Nacional de La Plata, donde tuvo como compañero a quien devendría uno de sus grandes amigos, Oscar Barney Finn. También tomó cursos de Teatro con Carlos Gandolfo y con Susana Rivara de Milderman.




   Desde mediados de los 60 integró equipos de dirección, destacando su frecuente colaboración en los de Leopoldo Torre Nilsson y Leonardo Favio: Rodolfo fue un hijo dilecto del matrimonio Nilsson-Guido, no sólo por su talento –que ellos fueron los primeros en advertir y en alentar– sino también porque, tal vez, veían en él y en su pasado familiar a una de las frecuentes criaturas imaginarias de sus historias. En cuanto a Favio, ha expresado en diversos reportajes cuánto le debía a Rodolfo y cuánto valoraba su opinión.

   Debió haber debutado como director de un largometraje hacia 1981 con una adaptación de Sin rumbo, la novela de Eugenio Cambaceres que venía preparando desde 1975; tampoco pudo concretar “Casa de citas” en 1982, sobre un cuento de Beatriz. Finalmente lo hizo con El dueño del sol, argumento suyo que se nutre de su propia vida familiar, film que muestra una riqueza conceptual y visual poco frecuentes en una primera obra, que recoge la herencia de Beatriz Guido en su clima decadente, en sus niños entregados a juegos prohibidos, en sus secretos familiares. Obra de una gran madurez, su fracaso comercial lo sumió en una profunda depresión que le impidió no ya concretar sino también imaginar un nuevo proyecto: éste surgió tan sólo hacia 2000 y se titulaba “Otelo en la bailanta”, que no logró levantar, al igual que otros, menos personales, hasta que hacia mediados de 2011 logró realizar Los elegidos, otra historia entre familiares que no pudo ver posproducida puesto que su muerte, por un violento edema pulmonar, lo fulminó en pleno montaje. Terminado por sus colaboradores y con la gran ayuda financiera de su hermana Silvia, pudo ser estrenado, aunque oscuramente, tan sólo a fines de 2014: casi resultó providencial que no estuviera vivo para comprobar otro fracaso, menos injusto que el primero.

El dueño del sol: Belatti y Luque


   En sus últimos veinte años se había convertido en lo que los estadounidenses denominan script doctor, es decir, un especialista en detectar baches en los guiones, en dictaminar su posible solución cuando parecen no tener remedio, en mejorarlos y dejarlos a punto de ser filmados: muchos directores han acudido a él y algunos no le han dado el crédito que merecía. Más aún: desde siempre, Rodolfo fue un atento observador de todo cuanto acontecía antes, durante y después de un rodaje, en el que casi ningún detalle escapaba a su atenta, experta mirada. Valga como confirmación este recuerdo de Luisina Brando a La Nación (10.5.2020) acerca de Boquitas pintadas: “En un principio pensé que [Torre Nilsson] me había convocado para hacer La Raba –el rol que finalmente interpretó como los dioses Leonor Manso–, pero al final me tocó la Mabel, la mala de la película. No me voy a olvidar nunca del primer día de filmación cuando debía subir una escalera y a veces nosotros los actores entendemos a nuestros personajes por ciertos impulsos o contactos extraños. Yo tenía una ropa preciosa conjugada con un sombrero con guindas y un zorro encima del trajecito. Entonces el asistente de dirección, Rodolfo Mórtola, me colocó el zorro de una manera especial: la cola del animal tocaba la mía y esa sensación funcionó como el despertador para hacer el personaje «de pe a pa». Yo había pensado intelectualmente cómo interpretarlo, pero esa sensación física de la sensualidad luego lo determinó todo. A partir de ahí ya no necesité ninguna marcación. Ya era la Mabel, esa mujer que a mala no le ganaba nadie”.

En filmación, con Di Salvo y Alcón


   En diversas oportunidades integró jurados (para el INCAA, para el FNA) y fue docente en la FUC y en otras escuelas privadas. Su otra hermana, Mónica, casada con el pintor Antonio Seguí, fue ocasional actriz para Hugo Santiago en Las veredas de Saturno. Además de todo ello, acaso por encima de todo ello, Rodolfo fue un tipo honesto y coherente, de muy bajo perfil, bellísima persona a pesar de las varias tragedias que pautaron su existencia y amoroso amigo de sus amigos, fumador empedernido y amante del buen whisky. Fui uno de esos amigos, aunque no desde que lo conocí, un día de noviembre 1971 en la mansión de Bolívar 1128 en la que se rodaba La mafia, sino poco más adelante y a través de Oscar. Desde entonces cultivamos diversos gustos comunes, entre ellos el ritual de los ñoquis del 29 que nos convidó durante años en los tres departamentos que le conocí, uno en el barrio Norte, el dúplex de la calle Viamonte y el piso de Riobamba y Paraguay donde terminó sus días conviviendo con Silvia.

Con Silvia


FILMOGRAFIA

01.  El dueño del sol (1986) 35mm, C, 100’. CP: Rodolfo Mórtola Producciones. CPA: Horacio R. Casares Producciones SA. G: RM, con la colaboración de Jorge Zanada y Daniel Fernández. F: Aníbal Di Salvo. I: Alfredo Alcón, Gustavo Belatti, Noemí Frenkel, Luis Luque, Emilia Mazer. LC: 11.6.1987.

02.  Los elegidos (2011) VDAD x DCP, C, 74’. CP: Rodolfo Mórtola Producciones. G: Alicia Muñoz y RM. F: Juan Carlos Lenardi. I: Florencia Otero, Pablo Heredia, Rodrigo Gosende, Norma Argentina, Rubén Quintana. LC: 30.10.2014.




Otras actividades en cine: PZ en Soluna (Marcos Madanes, 1966-1967), Martín Fierro (Leopoldo Torre Nilsson, 1968), El señor Presidente (Madanes, 1969), El gran crucero (José Gutiérrez Maeso, 1969: + AANA como “un amigo de Juan Santamaría” [Carlos Estrada]) y El Santo de la Espada (Torre Nilsson, 1969) / AY técnico en Todos a la vez (Mario Braier, 1969, corto) / AYD en Los herederos (David Stivel, 1970) / AYC en Ni vencedores ni vencidos? (Alberto Cabado y Naúm Spoliansky, 1970) / AYD y encuadre en Güemes (Torre Nilsson, 1971) / AYD en La Gran Ruta (Fernando Ayala, 1971) y Juan Manuel de Rosas (Manuel Antín, 1971) / G y AD en La maffia (Torre Nilsson, 1971) / AD en Juan Moreira (Leonardo Favio, 1972), Los siete locos (Torre Nilsson, 1972) y Boquitas pintadas (Torre Nilsson, 1974) / G y COLART en Piedra Libre (Torre Nilsson, 1975) / AD en Soñar soñar (Favio, 1976), La carpa del amor (Julio Porter, 1979: + AANA en la secuencia de la disquería) y Los miedos (Alejandro Doria, 1980) / G de La invitación (Antín, 1981) / AD en Plata dulce (Ayala, 1982) / INV de archivo NA en Espérame mucho (Juan José Jusid, 1982) / AD en El arreglo (Ayala, 1983) / DA en Gatica –“El Mono”– (Favio, 1991) / AD en El amante de las películas mudas (Pablo Torre, 1993) y Guarisove –Los olvidados– (Bruno Stagnaro, 1994, corto) / COLG y AD en Casas de fuego (Juan Bautista Stagnaro, 1995) / AD en Flores amarillas en la ventana (Víctor Jorge Ruiz, 1995) / AD y D2U NA en El sueño de los héroes (Sergio Renán, 1996) / COLG NA en La furia (Juan Bautista Stagnaro, 1997) / AD en Hasta la victoria, siempre (Juan Carlos Desanzo, 1997), Un amor en Moisés Ville (Antonio Ottone, 1998), Los días de la vida (Francisco D’Intino, 1999), Dar de nuevo (Atilio Perín, 2000), Vereda tropical (Javier Torre, 2003) y El traductor (Oliverio Torre, 2004) / COLG y COLART en Aniceto (Favio, 2005) / AD en Impunidad (Javier Torre, 2007) / G de El derrotado (Javier Torre, 2009).

Rodolfo, Oscar (el anfitrión), Arturo Puig,
Osvaldo Bonet, Ricardo Manetti, Cristina Castello y Elsita Daniel


Actividad en TV: libretista con Beatriz Guido de La envidia, sobre el cuento Todo ángel es terrible, de Guido (21.5.1982 por el Canal 7 en el ciclo Los siete pecados capitales) y de Gato negro, turbante blanco, sobre el cuento El remate de Guido (13.8.1982 por el Canal 7 en el ciclo Noche estelar) / D y libreto de Adagietto –¿Puedo escuchar a Mahler?– (11.9.2003, Canal 7, para el ciclo Ensayo). 

domingo, 14 de junio de 2026

RINCONES

De cárceles y parques

Marche preso

Las cárceles son desde siempre un “decorado” importante, de alto valor dramático. Las más registradas de entre las nuestras se erigían en la Capital Federal, y una de ellas, la del barrio de Villa Devoto, todavía está activa: allí filmó Carreras algunas secuencias de Los evadidos, pero sólo la entrada y los alrededores. Ya demolida, la de la avenida Caseros sirvió de localización para la versión Torre Nilsson de Un guapo del 900, para las secuencias oníricas de Huis clos y No exit y para partes de Sur de Solanas.

   Sin embargo, la más emblemática, por su historia y por el tratamiento que le otorgó el cine, fue la Penitenciaría Nacional, que estaba ubicada en el barrio de Palermo, en el Camino del Chavango (actual avenida Las Heras). Tomando prestados datos publicados en diversos medios gráficos, ésa fue la primera cárcel porteña pensada como tal, pues hasta aquel momento los delincuentes condenados eran alojados en el Cabildo. Los pasos que llevaron a su concreción fueron los siguientes: lanzamiento del concurso de proyectos por parte de la Gobernación de Buenos Aires (1862); elección del proyecto ganador, presentado por el arquitecto Ernesto Bunge (agosto 1872); inicio de las obras (septiembre 1872); finalización de su construcción (mayo 1877); e inauguración oficial (22.5.1877). Su primer director fue el entonces jefe de la Policía, Enrique O’Gorman, hermano de la célebre Camila.

Apenas un delincuente: Salcedo ingresa


   El primer largometraje argumental que registró sus instalaciones fue uno mudo dirigido en 1924 por Julio Irigoyen, Tu cuna fue un conventillo, pero como no se conservaron copias es imposible describir en que situación. Pasarían 24 años hasta que otra cámara cinematográfica penetrara en sus instalaciones, la que operaba Julio Dasso para Apenas un delincuente (Hugo Fregonese, 1948), con Jorge Salcedo como el nuevo “huésped” y José de Angelis como el director del establecimiento, y desde entonces al menos una decena de títulos fueron parcialmente rodados allí. De todos ellos merecen algún destaque, en relación al valor dramático y a la mostración física del lugar, Libertad bajo palabra (Alfredo Bettanin, 1960), de la que gozan Lautaro Murúa, Ubaldo Martínez, Enrique Fava y Raúl Parini; El centroforward murió al amanecer (René Mugica, 1960), a la que va a parar el futbolista Luis Medina Castro; El rufián (Tinayre, 1960), que utilizó apenas la entrada a la Penitenciaría, de donde sale Carlos Estrada luego de haber asesinado a Daniel de Alvarado; Rebelde sin causa (Antonio Cunill, 1961), en el que quien sale es José Marrone con el aval de su director Luis Corradi; y, el último, Hombre de la Esquina Rosada (René Mugica, 1961), de la que sale el mítico “Francisco Real, el Corralero” imaginado por Borges pero con la facha de Francisco Petrone. Obsérvese que todos estos títulos fueron producidos cuando ya se había hecho pública su desaparición y, de hecho, comenzó a ser demolida el 6.9.1961, tarea que se prolongó hasta enero 1962. En el mismo predio palermitano, delimitado por las avenidas Las Heras y Coronel Díaz y las calles Juncal y Salguero, luce desde entonces el parque General Las Heras.

Hombre de la Esquina Rosada: Petrone sale


La Montaña Rusa

Salvo error u omisión, el film mudo Destinos –Romance estudiantil– (Edmo Cominetti, 1929) fue el primero criollo en situar parte de su historia en un parque de diversiones, espacios que registran una larga tradición en la memoria visual del cine: recordar, por ejemplo, la estupenda secuencia de los espejos de The lady from Shanghai (La dama de Shanghai, Welles, 1946-1947) y la también memorable de Strangers on a train (Pacto siniestro, Hitchcock, 1950). Un listado sería interminable, al igual que los largometrajes argentinos que los utilizaron.

   El de Cominetti registra nada menos que el mítico Parque Japonés, centro de diversiones de temática oriental inaugurado en 1911 y destruido por un incendio en 1930: estaba ubicado en un predio al que se entraba por las avenidas General Alvear (ex Paseo de Julio, actual Avenida del Libertador) y Callao. “Cuando la cámara toma pasajes de animación en el Parque Japonés registra efectos bonitos y originales”, opinó el crítico de La Prensa (3.10.1929), y ochenta años después Fernando Martín Peña escribió, en un programa del MALBA, que “se le suma aquí un trabajo más intenso en exteriores, con una salida antológica al Parque Japonés”.

El rufián: Egle Martin como "Madame Florelle"


   Por su parte, el Parque Retiro tenía su entrada principal frente a la plaza Britannia y ocupaba un enorme terreno que comprende lo que hoy son el hotel Sheraton y el complejo edilicio Catalinas Norte. Allí se rodó no menos de una quincena de títulos y le cupo el honor de ser el primero a Cándida (Bayón Herrera, 1941), en secuencia en la que Niní Marshall pierde su cartera y le es devuelta por Pedro Pompilio. Del resto, destacan Piantadino (Francisco Mugica, 1949), sólo por un buen chiste, ya que hay un encargado del Tiro al Blanco (Fernando Campos) y uno del Tiro al Negro (Arturo Vita), y otros tres que utilizaron su ambiente de manera dramáticamente expresiva: en El vampiro negro (Viñoly Barreto, 1953), Nathán Pinzón lleva –a su pesar, porque es consciente de que podría ser su próxima víctima– a la hijita de Olga Zubarry, secuencia en la que Viñoly, el DF Aníbal González Paz y el montajista Jorge Garate lograron un estupendo relieve del lugar; en Prisioneros de una noche (Kohon, 1960) es una de las estaciones en el deambular de María Vaner y Alfredo Alcón y la Montaña Rusa donde se dan el primer beso; y El rufián (Tinayre, 1960) tal vez el que mejor lo registró, en la extensa secuencia inicial de notable ambientación, con Egle Martin como la adivina “Madame Florelle”, Nelly Beltrán y Marcos Zúcker como una pareja de provincianos deslumbrados con el lugar, Cayetano Biondo como fotógrafo ambulante, Juan Longobuco como un compadrito, Orieta Nadina y Chris Ariel como dos mucamas saliendo de la barraca de Madame Florelle, Giselle como la stripper en el bar Chamamé y Luis Morales como un locutor. En el libro de Adriana Schettini Pasen y vean hay un capítulo entero en el que Leonardo Favio recuerda con admiración su afición por el Parque Retiro, que fue su lugar favorito apenas llegado de Mendoza: en 1976 lo recrearía en Soñar soñar, pero rodado en…

Made in Argentina


   …el Italpark (1960-1990), que reemplazó, en el mismo predio, al derrumbado Parque Japonés y hasta tuvo una sucursal en Mar del Plata en la que fueron filmadas escenas para uno de los despropósitos con Los Parchís. El original porteño sirvió de localización decorativa para una enorme cantidad de comedias, pero fue mucho mejor utilizado por Torre Nilsson en una breve escena de El ojo de la cerradura (1964), con Favio (tan luego Favio) como el encargado de los autitos de carrera, visitado por su amigo Stathis Giallelis, y por Juan José Jusid en Made in Argentina (1986), en una emotiva secuencia en la que Beto Brandoni y Patricio Contreras se divierten a lo grande en los autitos chocadores. El último allí rodado, en 1988, fue un engendro de los Carlitos (Mentasti y Galettini) titulado Las locuras del extraterrestre.

sábado, 13 de junio de 2026

TEMAS

¡Sorpresa! (II)

Historia de una carta (Julio Porter, 1955). El argumento de esta discreta, simpática comedia fue el único que Conrado Nalé Roxlo escribió especialmente para el cine, aunque lo hizo muchos años antes, en 1942, a pedido de Baires Film para que fuera dirigido por Saslavsky con el título “El suicida se porta bien”. Además del director se puede disfrutar de Nelly Beltrán y Tato Bores como una pareja de novios echando cartas en el buzón, Jorge Salcedo haciendo un oficinista y la voz de Zelmar Gueñol relatando todo el asunto.

Edad difícil (Leopoldo Torres Ríos, 1955). Debidamente acreditados aparecen Jorge Salcedo y Julia Sandoval como los actores de un film al que asisten los personajes.

Contracampo (Rodolfo Kuhn, 1958), cortometraje en el que además del director (“pensionista en camiseta”) hacen sus pasaditas Manuel Antín y Ponchi Morpurgo como una pareja chapando contra una pared y otra vez Antín como el guitarrero en el cementerio. Manuel fue el productor y el guionista, además.

Sábado a la noche, cine (Fernando Ayala, 1960). Uno de los films que los personajes ven en este encantador largometraje se titula “Eterno amor” y sus actores Mirtha Legrand y Duilio Marzio, como una pareja en su noche de bodas. La que figura ser la madrina era una amiga de Ayala, Luisa Martínez de Hoz.

Legrand y Marzio


Dar la cara (José A. Martínez Suárez, 1961). Uno de sus personajes, “Mariano Carbó” (Pablo Moret), está vinculado a la industria, lo que dio pie al director a meter amigos y colegas a granel: Juan Carlos Fisner, Ernesto Kehoe Wilson y Carlos Furnaro en el hall del cine, María Vaner también en ese hall pero como una actriz llamada “Marcela Garay”, Fernando E. Solanas como un estudiante que en la asamblea grita “¡Que lo dejen hablar a Aguirre! ¡Hablá, Aguirre!”, Mary Tapia como la amiga escultora de Nuria Torray en su departamento, y Mené Arnó, Fernando Birri y Adelqui Camusso en la barra del bar de los laboratorios Alex.

Los venerables todos (Manuel Antín, 1962): Leonardo Favio es un pasajero del colectivo, de pie.

Racconto (Ricardo Becher, 1963), debut de Becher en tanto director, con tanta mala suerte que nunca llegó a cines comerciales. Incluye varias AANA: María Vaner como la actriz que interpreta a “Celina”, Leonardo Favio como el actor que interpreta a “David”, Leopoldo “Poldi” Nacht y Mauricio Berú como invitados en la privada, Walmo subiendo la escalera de una confitería, Graciela Borges como una invitada en casa de Jardel Filho, Coco Acevedo como un periodista en el aeropuerto, Carlos Orgambide, Pedro Stocki, Maruja Soto y Luis Sáenz en la sesión fotográfica y Lautaro Murúa como el pasajero del avión sentado al lado de Anita Larronde.

Larronde y Murúa


Primero yo (Fernando Ayala, 1963). Aparecen Bergara Leumann como invitado en casa de Carlos Muñoz, Augusto Bonardo haciendo de parroquiano en el bar del pueblo y, en la secuencia registrada en el Edelweiss, Rodolfo Kuhn y Elsa Daniel, Mario Lozano en una mesa con amigos desconocidos, Marcelo Simonetti y María Vaner y Diana Ingro y Duilio Marzio.

Canuto Cañete y los cuarenta ladrones (Leo Fleider, 1964), una de las muy taquilleras comedias con Carlos Balá en la que el productor ejecutivo Salvador Salías, que además era manager de artistas, ubicó a varios de sus representados, sólo que los hizo figurar en títulos y por orden alfabético: Tito Alonso, Tono Andreu, Fina Basser, Nelly Beltrán, Alberto Berco, Ernesto Bianco, la locutora Colomba, Rodolfo Crespi, Osvaldo Domecq, María Rosa Gallo, Darío Garzay, Jacinto Herrera, Maurice Jouvet, Nelly Lainez, Gilda Lousek, Aída Luz, Jorge Luz, Gilberto Peyret, Nathán Pinzón, Javier Portales, Ignacio Quirós, Fernando de Soria Beatriz Taibo, Luis Tasca y Enzo Viena.

Shakers (Rodolfo Corral, 1965, cortometraje). Carlos Balá peinándose el flequillo…

The Players versus Angeles Caídos (Alberto Fischerman, 1968). Hay una denominada Fiesta de los Espíritus en la que, si el espectador no guiña los ojos, puede reconocer a Alberto Fischerman, Edgardo Kleinman, Bernardo “el Colorado” Zupnik, Ricardo Feliú, Pepe Santiso, Raúl de la Torre, Ricardo Becher, Néstor Paternostro, el Gordo Corral, el Tano Stagnaro, Marta Cerain, Horacio Bustos, Mondy Eichelbaum, Bebe Kamin, Rogelio Chomnalez, Juan Carlos Desanzo y Robertino Plate.

[léase “puntos suspensivos”] (Edgardo Cozarinsky, 1970). He aquí otro caso de director debutante que se siente cómodo rodeado de amigos, sólo que éstos invaden el film todo, puesto que incluso los personajes principales fueron interpretados por mayoría de no-actores, como el editor Jorge Alvarez nada menos que en el protagónico o el crítico Ernesto Schóó. Por el mismo precio hay varias AANA no necesariamente “estelares” pero sí prestigiosas, a saber, y por orden de aparición: en la secuencia inicial, la del banquete, Manucho Mujica Lainez (señor que se retira), Daniel Girón (muchacho con el señor que se retira), Hugo Santiago (maître), Enrique Pezzoni (orador) y Ricardo González Benegas, Fernando Vidal Buzzi, Hugo Sototeti, Enrique Raab, Eduardo Paz Leston y Herman Rodríguez Fudickar (comensales); Pedro Pujó (muchacho en el subterráneo), Cozarinsky mismo (en un baño, meando), Hugo Gambini y Giselle Casares (periodistas) y las voces de doblaje o narrativas de Alberto Ferreyro, Cozarinsky, Irene Hirsch, Julio Ludueña, Santangelo, Alberto Fischerman, Daniel Girón, Juancho Jusid & Luisina Brando, Alberto Yaccelini, Juanita Sorín, Dora Orlansky, Berta Kamin, Paulina Fernández Jurado e Irma Brandeman.

Alvarez


Yo tengo fe (Enrique Carreras, 1974). Olga Zubarry, Sandrini, Malvina Pastorino y Horace Lannes hacen de ellos mismos, entrando al Canal 7 de TV.

Comedia rota (Oscar Barney Finn, 1978), en cuyo transcurso la protagonista “Agustina” (Julia von Grolman) ofrece o asiste a dos reuniones nocturnas en las que Oscar y Julia ubicaron a amigos artistas, periodistas y/o societies como Astrid de Ridder (dueña de una de las casas en la vida real), Jorge de Alvear (marido de Julia), Josefina Robirosa, el DF Alberto Basail (haciendo a “Bruno”, un reportero gráfico italiano), María Julia Bertotto, Jorge de Luján Gutiérrez, Abel Jakubowicz, Ed Shaw, Ethel Shulte, Mirta Arlt, Rogelio Polesello, Moira & Máximo Soto, Moirita Chas de Chruz, Jorge Miguel Couselo & Hebe Castellano, Rosa Brascó, María Inés González Bergés, Virginia Vilanova, Federico González del Pino & Fernando Masllorens y Teresa Chiaravallotti. Por si no fuera suficiente, se rodaron en la 4ª Exposición-Feria Internacional del Libro en el Centro Municipal de Exposiciones un par de escenas que fueron eliminadas en la copia definitiva, en las que aparecían Mujica Lainez, Francis Korn, Carlos Arcidiacono, Ernesto Schóó y Héctor Lastra. Algunas fuentes incluyen en el elenco al periodista Daniel López: Oscar me invitó a la segunda de las dos reuniones, y allí estuve... hasta cierta hora de la madrugada en la que me cansé de esperar y me fui sin el dudoso honor de ser registrado por una cámara.

Sentimental –Requiem para un amigo– (Sergio Renán, 1980). Ana María Picchio y Dora Baret saludan al protagonista en las instalaciones del Canal de TV.

Alterio y Porcel


Te rompo el rating (Hugo Sofovich, 1980). El instante más delicioso de esta sonsera lo depara aquel en el que Jorge Porcel recorre los pasillos del Canal de TV y se topa con un actor que, guión en mano, ensaya distintas variantes de la frase “la mesa está servida”: ese actor es Héctor Alterio, que al mismo tiempo filmaba con Olivera en Baires Los viernes de la eternidad, con cuyo vestuario aparece.

Pepe Cholulo

viernes, 12 de junio de 2026

TEMAS

¡Sorpresa!

Los británicos y estadounidenses utilizan el término masculino cameo (“camafeo”) para señalar, en un film, la aparición sorpresiva, por lo general no publicitada ni registrada en los títulos de crédito, de actores u otro tipo de personalidades. Leslie Halliwell opinó en su popular Filmgoer’s companion que el concepto tuvo su máximo representante en la producción de Michael Todd Around the world in 80 days (La vuelta al mundo en 80 días, Michael Anderson, 1955-1956), aunque sus celebridades sí figuran en títulos; uno posterior, Won Ton Ton –The dog who saved Hollywood– (Michael Winner, 1975, no estrenado en cine porteños), practicó idéntico procedimiento.




   En mis escritos prefiero utilizar la fórmula “aparición amistosa no acreditada”, porque casi siempre de eso se trata, de personas famosas o no tanto que aceptan aparecer ad honorem para complacer a su amigo productor o director; en las fichas lo abrevio a AANA. En la historia del cine nacional hay varios casos notables: en la saga de 36 títulos animados por Alberto Olmedo y Jorge Porcel producida por Aries Cinematográfica Argentina algunos los protagonizaba uno de ellos, pero en los de Olmedo Porcel hacía un cameo y viceversa. Obviando por lo numerosas las pasaditas de los directores (como Hitchcock, pero infinitamente menos creativas) y de miembros del equipo técnico, los ejemplos más destacados, significativos y/o curiosos son los siguientes.

Idolos de la radio –Broadcasting– (Eduardo Morera, 1934). Los títulos lo presentan como una “comedia musical de ambiente radiotelefónico” y, en efecto, toda la historia remite a ese medio y, en particular, a LR3 Radio Belgrano (ex Nacional), propiedad de Samuel Yankelevich, a su vez dueño de la productora Río de la Plata. Aparecen Ernesto Famá como él mismo y, en la secuencia denominada Fiesta de la Radio, Olga Casares Pearson & Angel Walk, Federico Mansilla, Felipe Romito, Alberto Díaz Lavalle, Roberto Firpo y Francisco Lomuto.

Melgarejo (Moglia Barth, 1936). El compositor José Vázquez Vigo y Amanda Varela, ésta como invitada a la primera fiesta, en la que sin duda fue una gentileza hacia su hermana Mecha Ortiz, quien con Parravicini encabezaba el elenco.

¡Segundos afuera! (Alberto Etchebehere y Chas de Cruz, 1937). En la pelea de box del final, entre los espectadores están Pepe Arias, Alicia Vignoli, Chela Cordero y Luis Sandrini, éstos últimos pareja en la vida real en aquellos días. Sandrini siempre estuvo bien dispuesto a este tipo de apariciones y, de hecho, las reiterará en Amor, último modelo, El barro humano (Luis César Amadori, 1954: “taxista”), Viaje de una noche de verano (1964-1965, “automovilista” en La bañadera, episodio dirigido por Rubén W. Cavallotti), Un elefante color ilusión (Derlis M. Beccaglia, 1970: “Luis, tío de las trillizas”), Yo tengo fe, El canto cuenta su historia (1976: él mismo, en secuencia dirigida por Fernando Ayala), El casamiento de Laucha (Enrique Dawi, 1977: “el nuevo cura de Pago Chico”) y Frutilla (Carreras, 1979: él mismo).

Sandrini, Amadori, Cordero, Arias y Vignoli
rodean a Quartucci el día en que filmaron sus apariciones


Amor, último modelo (Roberto Ratti, 1942). En lugar de acreditarse de manera convencional Ratti lo hizo con el siguiente texto: “A mis amigos Luis Sandrini, Hugo del Carril, Amanda Ledesma, César Ratti y Emma Martínez que interpretaron breves roles en éste mi primer trabajo cinematográfico, toda mi gratitud. El director Roberto Ratti”. Todos ellos eran exclusivos de los estudios EFA, que lo produjo: Sandrini es un pasajero que compra dos boletos en el tranvía, César Ratti –tío del director– un borracho en el ascensor, Emma Martínez –esposa de César– la lavandera “Josefina Vázquez” y Carril y Ledesma una pareja de novios besuqueándose frente a una vendedora de la Maison Vidal, quien exclama: “¡Qué beso más cinematográfico!”.

Ledesma y Carril


Mi novia es un fantasma (Francisco Mugica, 1943-1944). En esta comedia ligera con la imposible pareja Mirtha Legrand-Pepe Iglesias, los estudios Lumiton ubicaron a varios de sus actores del plantel estable, todos ellos sin ser acreditados y en una misma secuencia denominada Fiesta de las Estrellas en el hotel en el que ambos trabajan: Pepe Arias, Aída Ollivier y Enrique Serrano llegando al Grand Palace, Alicia Barrié, Juan Carlos Thorry, Narciso Ibáñez Menta y Miguel Gómez Bao en una mesa, Mariana Martí, Virginia Luque, Tito Gómez y Billy Days en la “mesa de la juventud” e Irma Córdoba, Mecha Ortiz, Aída Luz y Amanda Varela en otra. Es allí que la mucamita Legrand pregunta: “¿Y Mirtha Legrand?”, y El Zorro le responde: “Iba a venir, pero no pudo porque está filmando esta película”.

Pampa bárbara (Lucas Demare y Hugo Fregonese, 1944-1945). Se registran tres AANA, y todas por socios de la productora AAA: Enrique Muiño aportó sólo su voz para el relato; Demare es un parroquiano de la pulpería que defiende a Margarita Corona: “¡A la Tordilla no, no se lo voy a permitir!”, y Angel Magaña como un caballero en el reñidero que apuesta “2 patacones al azulejo”. Magaña reiterará en Piantadino y, muchos años después, en La valija (Enrique Carreras, 1970), donde aparece como don Antonio”, el encargado del edificio en el que viven Sandrini y Pastorino: aparece barriendo un pasillo, con gorra y bufanda que dificultan reconocerlo, saludando a Sandrini.

¡Soy un infeliz! (B. H. Hardy, 1946). Comedia bastante estúpida en la que, en la secuencia de la fiesta, se descubre a Mario Fortuna (adormilado), Pepita Muñoz (bostezando) y Blanca Tapia, Daniel de Alvarado, Carmen Noguera y Oscar Soldati.

Siete para un secreto (Carlos Borcosque, 1947), sorpresiva de verdad la aparición de Narciso Ibáñez Menta como un borracho que invita a bailar a “Gillian Lopkins” (Silvana Roth).

El jugador (León Klimovsky, 1947) fue el primer acercamiento argentino a un texto de Dostóievsky y también la opera prima de Klimovsky, quien ubicó, apropiadamente en las secuencias en el casino, a varios de sus amigos jugando a la ruleta: Roland sentado al lado de Amalia Sánchez Ariño, Valentina, Calki, José Ramón Luna, Manuel Villegas López, Julio Saraceni, King, Darío Quiroga, Antonio Cunill Cabanellas, Rodolfo M. Taboada y Osvaldo Miranda; casi irreconocible, Carlos Cores es el jugador de barba y pipa que le dice a Roberto Escalada: “Con prudencia joven, la ruleta es traicionera”.

Cores y Escalada


Corrientes… calle de ensueños (Román Viñoly Barreto, 1948), una historia del subgénero “persevera y triunfarás”, creada como vehículo para las excepcionales partituras de Mariano Mores, quien no pudo resistirse a actuar a pesar de que era un pésimo actor con una voz no apta para galanterías: el nombre de su personaje era el suyo real, Mariano Martínez, y a lo largo de la acción aparecen, en este orden y figurando sus nombres en los créditos, Enrique Delfino “Delfy”, Blackie, Francisco Canaro con su gran orquesta típico-sinfónica y el cantor Enrique Lucero; los periodistas Gloria Grey, Domingo Di Núbila –que figura como Francisco Di Núbila– y Chas de Cruz, los tres en un estudio de radio Belgrano; Mendy, Nelly García Montero, Carlos Borcosque, Juan Carlos Barbieri, Enrique Cahen Salaberry, Catrano Catrani y Tulio Demicheli en la misma emisora; Enrique Delfino “Delfy” en la casa de música; Iván Grondona (burlándose del protagonista), Aracelli, Mariofelia, León Klimovsky, Fernando Lamas y Carlos Lagrotta en la secuencia de la fiesta, más Elías Lapzeson, Osvaldo Miranda, Hugo MacDougall, Roland, José Ramón Luna y Jorge Salcedo por allí y por allá.

Apenas un delincuente (Hugo Fregonese, 1948). La secuencia en el Casino marplatense ofrece una AANA de categoría internacional, Faith Domergue, por entonces esposa del director, como una apostadora, de pie detrás de Salcedo.

Piantadino (Francisco Mugica, 1949). Otra comedia de Mugica con El Zorro: aquí se descubre a Malisa Zini, Narciso Ibáñez Menta, Angel Magaña, Juan Carlos Thorry, Amelita Vargas y Carlos Borcosque en los estudios Emelco.

Alvarez y Bozán,
dos de vida muy nocturna


Vida nocturna (Leo Fleider, 1954) es todo un gran cameo: su estructura episódica y su unidad de tiempo y espacio (noche de fin de año en una boîte) permite con comodidad apariciones, si no amistosas, determinadas porque caducaban algunos contratos y los ahorrativos Mentasti obligaron a cumplirlos. El único actor que está todo el tiempo en pantalla es José Marrone, que hace el maître del Paradis, al que acceden Hugo del Carril (como sí mismo), Olga Zubarry, Rolando Cháves como el dueño del boliche, Tato Bores, Francisco Alvarez, Pichín como el barman, Susana Campos como la encargada del guardarropas, Morenita Galé, Maruja Montes, Ricardo Castro Ríos, Santiago Gómez Cou, Luis Dávila, Olinda Bozán, Fina Wassermann, Nicolás Fregues, Guillermo Battaglia, Julia Sandoval, Elsa Daniel y, como atracciones musicales, la Jazz Santa Anita Ritmo en el Alma, la Orquesta Típica de Aníbal Troilo con el cantor Jorge Casal, el Trío Martino y el Trío Pichuco-Grela-Saldívar (h). Por si no bastara, hay apariciones no acreditadas de Alberto Dalbes como un piropeador callejero y de Roberto Escalada bailando. [Concluirá mañana]

jueves, 11 de junio de 2026

FILMS

Julio Irigoyen:

Prontuario de un marginal

Sombras de Buenos Aires (1939) – Esta fue la segunda versión de una historia que JI había rodado en 1923 con igual título y que volverá a perpetrar, ¡de inmediato!, como Su nombre es mujerUna investigación exhaustiva (si ello es posible tratándose de la evasiva filmografía irigoyeniana) permite concluir –no sin algunas dudas– que Sombras de Buenos Aires fue años más tarde explotado con otros títulos, nada menos que tres, Poemas de amor, Melodías del corazón y Ternura, que diversas fuentes localizan respectivamente en 1942, 1944 y 1944. Abona la hipótesis, por un lado, que en estas tres supuestas producciones coinciden los principales actores (Laura Nelson, Enrique del Cerro, Yaya Palau, Arturo Sánchez), habituales en su obra pero sólo en la segunda mitad de los años 30, y, por el otro, que –según alguna de esas fuentes– en Melodías del corazón también actuarían Sofía Carvia y Julio Andrada, que estaban en Sombras de Buenos Aires.

   Una tercera hipótesis: entre Gran Pensión La Alegría de 1941 y El cantar de tus cantares de 1946 resultaba lógico que los Irigoyen no produjeran nada, ya que en esos años la falta de película virgen –debido a las necesidades prioritarias que suponía la Segunda Guerra Mundial– restringió su distribución en muchos países, y que en la Argentina quienes más sufrieron su escasez fueron en especial las empresas pequeñas como la Buenos Aires Film. Siguiendo este último razonamiento, se dedicaron a exhibir su material de stock apenas cambiando el título, y en ocasiones ni siquiera en la película misma sino apenas en los anuncios en las carteleras: se sabe que el público de las matinée de salas de barrio no concurría tanto por un título en particular sino por el triple o cuádruple programa en su conjunto y, sobre todo, por lo barata que costaba una localidad. De todos modos, si alguien puede aportar evidencia concreta de la existencia real e independiente de Poemas de amor, Melodías del corazón y Ternura, que lo haga ahora o calle para siempre.




SIC     Un estudiante, disipada la fortuna heredada, es abandonado por su amante, confiando todo su destino en un caballo de carrera, que gana un gran premio, a pesar de que la mala mujer había logrado inducir al entraineur a hacer malograr al animal, cosa que es evitada por un jockey. [Argumento, en Heraldo del Cinematografista, 18.10.1939].

¡Ah!.. Aquí en el pie, de colado, voy a decir mis dos parolitas. Julio Irigoyen, con su viejo berretín peliculero, y la barra de los Arturo Sánchez nos están haciendo quedar como negros. Su Sombras de Buenos Aires, último estreno, no lo podés agarrar ni con pinzas. De cualquier lao que lo acamales, está peor. ¡Esto sí que no tiene remedio! ¡Tanta tierra que hay por el interior, pa sembrar papas, y que este coso siga metiendo porquerías en el cine! Es increíble, ñato. Si le tenés bronca a alguno llevátelo a ver esta cinta. Lo matás. Y te zafás del proceso por homicidio. [Julián Centeya, en Cine Argentino, nº 76, 19.10.1939, como “PD” a un comentario crítico convencional y ajeno].

TAQ     En una época en la que no se difundían estadísticas en materia de cantidad de espectadores o sumas de dinero recaudadas, Sombras de Buenos Aires se erige acaso como el mayor éxito comercial de los Irigoyen. En efecto, si es posible medir ese éxito por la cantidad de días en cartel, 7 en el Monumental, 6 en el Renacimiento, 5 en el Mitre, 5 en el Hindú, 3 en el Sena y otros 6 nuevamente en el Hindú indican un verdadero taquillazo en lo que podría denominarse “primera línea”, puesto que, excepto la del Sena, las otras salas eran céntricas. Acostumbrados a que sus producciones súper económicas fueran programadas por uno o dos días en salas de barrio, y en las más pobres de entre ellas, Sombras de Buenos Aires representó un auténtico triunfo. Estrenado como complemento de programa, otras exhibiciones en la CF se registran ese mismo año desde el 19.10 en el Renacimiento por 6 días y asimismo en calidad de complemento; desde el 26.10 en el Mitre y el Hindú por 5 días en cada uno y en el Sena por 3 días; y desde el 9.11 en el Hindú por otros 6 días. En 1940 fue programado los días 22.3 en el Devoto; 18, 20 y 21.4 en el Sena; 25, 27 y 28.4 en el Palais Blue, el National y el Parravicini; desde el 2.5 en el Follies 2º y el Estrella por 3 días en cada uno y en el Pompeya por 2 días; 6 y 7.5 en el Parque Chas; 7 y 8.5 en el Rialto, el Odeón Palace y el Parravicini; 9, 11 y 12.5 en el Follies 2º; 13.5 en el Rialto; 18 y 19.5 en el Canadian; 20.5 en el Follies 2º; 21.5 en el Sena y el Parque Chas; 1 y 2.6 en el Follies; 4.6 en el Canadian; 5.6 en el Parravicini; 6.6 en el Odeón Palace y el Rívoli; 8.6 en el Rívoli; 9.6 en el Palais Bleu; 11.6 en el Parravicini; 18.6 en el Follies y el Rialto; 2.7 en el Rialto y el Parque Chas; 4.7 en el Canadian; 6 y 7.7 en el Social y el Rialto; 8 y 9.7 en el Canadian y el Rivas; 10.7 en el Rívoli; 11.7 en el Follies 2º; 16.7 en el Rivas; 17.7 en el Etoile; 18.7 en el Parque Chas; 23.7 en el Follies 2º; 25.7 en el Follies y el Follies 2º; 27 y 28.7 en el Olavarría; 30.7 en el Rialto; 31.7 en el Follies 2º; 5.8 en el Palais Bleu; 13.8 en el Social; 14.8 en el Olavarría; 19.8 en el Estrella; 21.8 en el Príncipe; 28.8 en el Canadian y el Palais Bleu; 3.9 en el Rialto; 6.9 en el Canadian; 12.9 en el Parravicini; 14 y 15.9 en el Alvarez Thomas; 16.9 en el Rialto y el Palais Blue; 19.9 en el Social; 23.9 en el Príncipe y el Palais Blue; 24.9 en el Rialto y el Odeón; 30.9 y 14.10 en el Palais Bleu; 15.10 en el Odeón Palace; 22.10 en el Pompeya; 28.10 en el Príncipe; 29.10 en el Odeón Palace; 13.11 en el Parravicini; 14.11 en el Follies 2º; 20.11 en el Palais Bleu; 22, 28 y 29.11 en el Follies 2º; 3.12 en el Palais Bleu; 20.12 en el Rivas; y 31.12 en el Follies 2º. En 1941 aparece en las carteleras los días 16.1 en el Follies 2º; 18 y 19.1 en el Parravicini y el Sena; 21.1 en el Odeón Palace; 28.1 en el Follies; 30.1 en el Minerva; 31.1 en el Palais Bleu; 6.2 en el Capitolio; 11.2 en el Odeón Palace; 29.2 en el Lumière; 10.3 en el Follies 2º; 11.3 en el Rívoli; 19.3 en el Ciudadela (Ciudadela); 2.7 en el Columbia; 10.10 en el Varela; y 23.12 en el América junto con dos de Gardel y, oh sorpresa, el clásico mudo Perdón, viejita (Torres Ríos, 1927). En 1942 sólo el 24.7 en el General Mitre. En 1943 el 4.8, el 22.9 y el 15.11 en el Varela. En 1944 el 12.4 en el Varela. En 1947 –con el título Melodías del corazón– los días 8.4 y 7.7 en el Radio City; 16.7 en el Güemes; y 16.9 en el Radio City; con el título Poemas de amor el 1 y 2.12 en el Radio City; y con el título Melodías del corazón el 16.12 en el Radio City. En 1948, como Melodías del corazón el 14.4 en el Estrella; como Poemas de amor el 19.4 y el 5.5 en el Estrella; como Melodías del corazón el 17, 19 y 20.6 en el Lima; y el 26.10 en el Radio City. En 1949, como Melodías del corazón el 8.3 en el Radio City y el 9.3 en el Select Barracas; como Poemas de amor el 17.3 en el Select San Juan; y como Melodías del corazón el 21.9 en el Lima. En 1951, como Melodías del corazón el 29.5 en el Devoto; y como Poemas de amor el 12.9 en el América. En 1953, con el título Ternura fue detectado el 22.10 en el Floresta, acompañando el clásico “didáctico” Cómo venimos al mundo. Y como Poemas de amor reapareció en 1961, el 27.3 en el Soleil.

 

Galleguita (1939) – Comienza con el plano de un bombo en el que está escrito “Enrique Lomuto”: la imagen se abre y focaliza una orquesta en un salón interpretando la marcha Te quiero a ti. Tras el texto introductorio (“América! Tierra de promisión donde todos los inmigrantes del mundo sin distinción de razas, encuentran el abrazo fraternal para todos los hombres libres que inspirados en nobles propósitos colaborarán con su trabajo fecundo al engrandecimiento y prosperidad de la patria”), el espectador es ubicado en el puerto de Buenos Aires y en el barco que trae a la galleguita sin nombre ni apellido: la emigrante ha perdido sus documentos, por lo que baja escondida dentro de un baúl. Ya en la calle (pero sin siquiera un bolsito, ni hablar de un baúl o una valija), conversa con dos hombres (“Flautita” y “Ricardo”), quienes la envían al rancho de “don Genaro”, un tano generoso: lo primero que allí aprende es a cebar mate. “Flautita” y “Ricardo”, más tarde, rescatan a una mujer que se arroja al paso de un tren: la infortunada tiene una carta dirigida a “Laureano Castro”, su padre que vive en Bragado, carta que revela que fue engañada por un hombre, razón por la cual intentó cometer suicidio. Ella también se queda a vivir en el rancho. Luego, los muchachos se topan con un empresario francés, quien pretende formar una nueva orquesta “con los desocupados de Puerto Nuevo”: comienzan a ensayar, pero la boîte La Alegría en la que iban a debutar es clausurada. Mientras tanto, la suicida, que se llama “Delia”, sale en busca de trabajo, con el resultado de que un empleador intenta abusar de ella. Interin, flashback mediante, “Ricardo” relata a “Delia” su malogrado matrimonio y cuánto extraña a su hijita, culminando el relato con un beso que inicia el romance entre ambos, romance en el que casi se interpone una aventurera a la que él consigue evitar. Seis meses más tarde (y un tango, un vals y una canción mediante), “Ricardo” y “Delia” están felizmente casados, lo mismo que la galleguita y “Flautita”, viviendo todos ellos (incluido “don Genaro”) en los campos que la flamante casada heredó del padre. La última peripecia llega vía postal y da cuenta de que “Márgara”, ex mujer de “Ricardo”, cometió suicidio (sin fallar) arrojándose desde un octavo piso: “se cree que abusaba de los alcaloides”, acota.

Aldao, La Rocca, Escobar, Murray y Sánchez


   Aún sin haber visto el film mudo de igual título (producción Irigoyen 1925 dirigida por Mario Parpagnoli), es posible intuir que, en realidad, éste de 1939 por cierto no es su remake: en todo caso, las peripecias sentimentales y algo escabrosas de aquella inmigrante han sido trasladadas aquí al personaje que interpreta Haydée La Rocca. En primer lugar, porque el único film en el que Inés Murray figuró a la cabeza del elenco apenas se ocupa de ella en las secuencias iniciales y la confina luego al gasto cómico, junto con Alvaro Escobar: los auténticos personajes centrales son los que animan La Rocca y Ricardo Díaz, más Perla Mary en un rol que carece de nombre pero al que los demás mencionan como “la mujer del auto” o “la aventurera”. Además, los Irigoyen utilizaron el título como gancho publicitario, habida cuenta de que cuando lo produjeron, en diciembre 1939, acababa de ser lanzado (el 4.10) y continuaba siendo exhibido con enorme éxito de público otro titulado Cándida, en el que Niní Marshall animaba a una gallega que, en la escena inicial, baja de un barco en el puerto de Buenos Aires. Con la rapidez y viveza que todos quienes lo trataron le atribuyen, para JI debe haber sido un juego de niños urdir, sobre la base de un título propio, una réplica del lujoso producto serie “A” producido por la empresa EFA y dirigido por Bayón Herrera. Una prueba de la eficacia del ardid: en la cartelera de espectáculos del jueves 21.11.1940, el cine Lumière anuncia un “día dedicado a Niní Marshall” en el que exhibían tres con aquella actriz y... Galleguita. ¡Este Irigoyen!




   El film incluye abundantes exteriores: de la zona portuaria del Retiro, del barrio boquense sin que falte ese ícono que es el antiguo Puente Avellaneda, de la Costanera Sur, de las vías de un ferrocarril, de la entrada de un edificio céntrico al que “Delia” acude a buscar trabajo, de una avenida céntrica en la que Inés Murray esquiva automóviles, de las cercanías de Retiro (en una toma se ve la torre Monumental en la plaza Britannia) y, hacia el final, de lo que parece ser un campo, en secuencia alternada con inserts de ganado que va y viene. Los diálogos son verdaderas joyas kitsch, y resultan particular e involuntariamente graciosos aquellos entre la aventurera y “Ricardo”, ella en franco tren de seducción, él intentando resistirse, pero todo el tiempo intercambiando “por favor”, “no se moleste”, “faltaba más” y otras réplicas así de educadas. Aparte las canciones de Lomuto, hay oleadas de música clásica, y la única alusión a la realidad la aporta “don Genaro”, quien lee el diario y cuando alguien le pregunta por las novedades contesta: “la guerra, los cañonazos, lo de siempre”.

   La saga de las inmigrantes gallegas, que parece haber iniciado el tango homónimo de Navarrine y Petorossi, incluye la pieza teatral asimismo titulada Galleguita, del periodista uruguayo Segundo Bresciano, estrenada en 1925 en Montevideo y el 10.6.1926 en el Olimpo rosarino, en este caso por la Compañía Nacional de Comedias Breves encabezada por José Franco en la que su hija Eva interpretaba a la sufrida heroína, producción conocida en Buenos Aires tan sólo el 26.8.1927 en el Teatro de la Comedia: la similitud argumental de esta pieza con el film mudo de Parpagnoli-Irigoyen es evidente. Y, como dato curioso, las carteleras porteñas conocieron desde el 10.1.1952 en el cine Victoria de la Avenida de Mayo La galleguita (El amor abrió los ojos, Raphael J. Sevilla, 1946), producción mexicana protagonizada por Pepita Meliá, quien por entonces ya residía en Buenos Aires junto con su marido Benito Cibrián y su hijo José Cibrián.




OBS     Los títulos de crédito mencionan a la “Buenos Aires Films” (en plural) y suman “muebles: Puig Hnos.”, “adornos: Boitano y Cía.”, “almacén naval: Guanziroli y Cía.”, “plantas y flores: Luis Constantini” y “sombreros: Metrópolis”. Fue la primera contribución a la saga irigoyeniana del bandoneonista y compositor Enrique Lomuto (1914-1994), el hermano menos famoso de Francisco “Pancho” Lomuto (1893-1950), autor del clásico Sombras nada más.

SIC     [...] Igual temperamento piensa adoptar la graciosa actriz cómica Inés Murray con el productor J. Irigoyen, pues hasta la fecha no ha visto un peso de lo que el dinámico director-productor le había prometido por su labor en Galleguita. [Sintonía, nº 379, 2.10.1940, sección Se Non è vero…].

TAQ     Permaneció tres días en el Petit Splendid y dos en El Nilo. Durante el resto del año fue programado los días 29 y 30.6 en el Hollywood y el Gaona; 1 al 3.7 en el Mitre; 4.7 en los cines Hollywood, Rialto, Gaona, Canadian, Rivas y Sena; 6 al 9.7 en los cines Hollywood, Gaona y Canadian; 6 y 7.7 en los cines Rialto, Rivas, Sena y 25 de Mayo; 8 y 9.7 en el Follies 2º; 9.7 en los cines Etoile, Argentino, Rivas, América y 25 de Mayo; 11.7 en el Gaona; 11 al 14.7 en el Hollywood; 13.7 en el Follies 2º; 13 y 14.7 en los cines Gaona, Lumière y Argentino; 17.7 en el Follies 2º; 20 y 21.7 en el Estrella; 24.7 en El Nilo; 27 y 28.7 en el Follies 2º; 29.7 en el Colonial (Avellaneda); 30.7 en el Argentino; 3 y 4.8 en los cines Hollywood, Follies y Canadian 2º; 6.8 en el Lumière; 19.8 en el Canadian; 22.8 en el Follies; 27.8 en el Follies 2º; 31.8 y 1.9 en el Select Flores; 3.9 en los cines Hollywood, Parravicini, Aesca, Gaona y Varela; 11.9 en el Rialto; 13.9 en el Parravicini; 16.9 en los cines Estrella y El Nilo; 27.9 en el Varela; 3 y 16.10 en el Parravicini; 21.10 en el Follies 2º; 1.11 en el Parravicini; 5.11 en el Follies 2º; 14.11 en el Lumière; 19.11 en el Parravicini; 21.11 en el Follies 2º y el Lumière; 25.11 en el Follies 2º; 3.12 en el Alberdi; y 25.12 en el Follies 2º. En 1941 fue detectado los días 15.1 en el Follies 2º; 5.2 en el Select Flores; 26.2 en El Nilo; 27.2 en el Alberdi; 8 y 9.3 en el Follies 2º; 26 y 27.4 en el Coliseo de Flores; y 25.11 en el Soleil. Reapareció en 1945, los días 4.4 en El Sol de Mayo; 5.4 en el América; 8.5 en el Roxy; 11 y 12.5 y 17 y 30.7 en el Cinelandia; y 20.11 en el Select San Juan, en este último caso en cuádruple programa JI con El cantor de Buenos Aires, Plegaria gaucha y La mujer del zapatero (¡había que animársele…!). En 1946, el 2.10 en el Argentino y el 18.12 en El Sol de Mayo. Desde 1947 fue siempre programado con el título De un tango nació un querer: ese año, el 30.9 en el Radio City. En 1948, los días 19.4 y 5.5 en el Estrella; 19.6 en el Eclair; y 6.10 en el San Telmo. En 1949, los días 15.3 en el Select Barracas; 22.3 en el Radio City; y 11.4 en el Eclair. En 1951, el 2.4 en el Lima y el 5.6 en el Devoto. Una copia con el título De un tango nació un querer fue exhibida por la señal de cable Volver el 9.6.2000 a las 14, luego repetida en innumerables oportunidades: esa misma copia fue exhibida el domingo 27.11.2011 en el auditorio del MALBA.

 

Sombras de Buenos Aires
[luego Melodías del corazón,
Poemas de amor y Ternura]
Argentina, 1939
35mm / B&N / 60’ / SR

EQ     CP: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen, sobre argumento de Leopoldo Torres Ríos y Julio I. Bernat [Julio Irigoyen]. F, CM: Roberto Irigoyen. S: Domingo Tommasetta. C: Julio Irigoyen. M: Oscar Sabino. LOC: BA (Hipódromo Argentino en Palermo). FR: julio 1939. CD: Cinematografía Julio Joly. LC: 11.10.1939, cine Monumental.

I&P     Laura Nelson, Arturo Sánchez, Alvaro Escobar, Yaya Palau, Enrique del Cerro, Aurelia Musto, Sofía Carvia, Roberto Díaz, Julio Andrada, Warly Ceriani.

 

Galleguita
[luego De un tango nació un querer]
Argentina, 1939
35mm / B&N / 63’ / SR

EQ     CP: Buenos Aires Film. [P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen]. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen. F, [CM]: Roberto Irigoyen. [S: Domingo Tommasetta]. [C: Julio Irigoyen]. M: Enrique Lomuto. CN: Te quiero a ti, marcha, [de Enrique Lomuto], Llorá hermano, tango, [de Augusto Espinosa (l) y Enrique Lomuto (m), con un cantor no identificado], y Sin amor, vals, y Caminito del amor, canción, [de Héctor Canziani (l) y Enrique Lomuto (m) cantando Jorge Aldao], todas por la orquesta de Enrique Lomuto. [TM: fragmento de Liebestod del 3º acto del drama musical Tristan und Isolde, de Richard Wagner]. LOC: BA (puerto, Retiro, Costanera Sur, Puente Transbordador Nicolás Avellaneda en la Boca). FR: diciembre 1939. CD: Distribuidora Argentina de Films. LC: 27.6.1940, cines Petit Splendid y El Nilo.




I&P     Inés Murray (la galleguita) / Perla Mary (la aventurera del auto), Haydée La Rocca (Delia Castro), Arturo S. Valdéz [Arturo Sánchez] (don Genaro), Jorge Aldao (Ricardo Díaz), Alvaro Escobar (Flautita), Celia Méndez (Márgara, esposa de Ricardo), Roberto Díaz (el gaucho), Carlos Camacho (el oficial de a bordo), Henry Vimó [Enrique Vimó] (el empresario francés), Nélida E. D’Amico (la nena de Ricardo y Márgara), Amelia Méndez (mucama de la aventurera), Luz Real (mucama de los Díaz ) / la gran orquesta de Enrique Lomuto / na Alberto Quilés (extra: pasajero del barco al lado de la galleguita) / aana Enrique Lomuto (él mismo, Lomuto), Julio Irigoyen (empleador que pretende seducir a Delia). [Personajes en busca de actores: dos músicos narigones / encargado de un edificio].

CINEASTAS Rodolfo Mórtola [Rodolfo Rafael Mórtola; Buenos Aires, 11.4.1943 / 22.12.2011] Aunque nacido en la Capital Federal, pasó su ...