lunes, 4 de mayo de 2026

FILMS

Retazo, más las reiteradas aventuras

porteñas de Dario Niccodemi

Sencilla, encantadora versión de la popular comedia del italiano Dario Niccodemi (Liorna, provincia de Liorna, región Toscana, 23.9.1875 / Roma, 24.9.1934), que lucha el tiempo todo contra la escasa credibilidad de Paulina Singerman, cuyos 37 años la muestran demasiado madura para interpretar a la chiquilina humilde y vagabunda enamorada de un ingeniero que al principio no le da bolilla pero luego, dado el carácter de la jovencita, le brindará cariño y protección: Singerman nunca dio chiquilina.

Singerman y Jacinta Diana


   Retazo es hasta hoy mismo el único film nacional en adaptar un texto del autor. Niccodemi publicó en 1919 La mia biografia, cinco páginas de una revista italiana que escribió en tercera persona del plural a pedido del crítico Enrico Cavacchioli: allí recuerda que “Otro error que no sabremos explicar fue el de nacer justamente en 1875, año gris, descolorido y sin relieve en la cronología de nuestra historia intelectual. Apenas con cinco años, Dario Niccodemi conduce a su familia a América. Como es notorio, hay dos Américas a pesar de que Colombo descubrió una sola. Está la América de Emerson, de Poe y de Walt Withman; y está la otra. Dario Niccodemi eligió esa otra con la esperanza de ser el tuerto en el país de los ciegos. Allí estudió poco, mal y en español. [...] En 1900, enviado por un gran diario argentino, El País, viene a Europa como corresponsal. Se estableció en París”.

Niccodemi


   Así, queda claro que Niccodemi vivió en Buenos Aires entre 1880 y 1900, ejerció el periodismo y escribió y estrenó aquí sus dos primeras obras (Duda suprema y Por la vida) y que luego se estableció en París al amparo de la Réjane, “una de las más grandes y humanas actrices de nuestro tiempo”, a la que conoció en Buenos Aires cuando la entrevistó en el teatro Odéon: él, todo un caballero, no lo pone por escrito, pero supo ser algo más que un protegé de la célebre actriz, para la que escribió L’Hirondelle y a la que en ese opúsculo denomina “uhm! gatta di cova!”. En 1914 regresó definitivamente a Italia, aprendió a escribir en su propia lengua y poco después creó Scampolo, pieza teatral que, junto con L’ombra y La nemica, configuran sus obras mejor conocidas a nivel mundial. Estrenada por Dina Galli (otra gatta di cova), fue representada no menos de cuatrocientas veces. Scampolo también conoció una adaptación literaria y otra en forma de ópera, con música de Ezio Camussi.

La primera "Scampolo"


   Niccodemi volvió a Buenos Aires en 1922 al frente de una compañía teatral por él dirigida que actuó en el Cervantes entre julio y octubre, visita que resultó apoteósica por varias razones: el dramaturgo fue recibido con pompa y circunstancia, fue objeto de abundantes entrevistas periodísticas, fue agasajado con un almuerzo en el Círculo Italiano y honrado con una función extraordinaria en el Marconi, donde Blanca Podestá representaba L’ombra con gran éxito. Pero, fundamentalmente, porque en su repertorio –en el que predominaban sus propias piezas– figuraba el estreno absoluto para la Argentina de nada menos que Sei personaggi in cerca d’autore, representada –en italiano, por supuesto– el lunes 7.8 con Vera Vergani, Alfonso Magheri, Jone Frigerio, Luigi Almirante, Giudita Rissone, Luigi Cimara y Paola Armani, entre otros, ocasión en la que el crítico de La Nación le dedicó apenas unas pocas líneas; repetida que fue el jueves 10.8, entonces sí ese mismo crítico supo reaccionar ante el futuro clásico derrochando elogios pero haciendo la salvedad de que “el público escuchó con curiosidad y aplaudió en su mayor parte sin convencimiento”, línea ésta que demuestra hasta qué punto Pirandello desconcertó a espectadores que, en el mundo entero, preferían las piezas convencionales: no hubo una tercera representación.

Margot Pellegrinetti,
la primera "Scampolo" del cine


   A punto de terminar su temporada porteña (29.9), el sábado 16.9 Niccodemi recibió una noticia devastadora, la muerte en Roma de una de sus hijas, no obstante lo cual cumplió todos sus compromisos regresando a su país a fines de octubre 1922, luego de una breve temporada en el Solís de Montevideo. Retornó al Río de la Plata en reiteradas oportunidades, siempre al frente de su compañía: en una de esas exitosas temporadas porteñas, la de 1928 en el Odeón, su elenco incluía a una actriz jovencita (20 años recién cumplidos) que hacía papeles muy secundarios y figuraba en los programas con el nombre Anna Magnani.

OBS     La pieza de Niccodemi fue estrenada en 1915 en Italia por Dina Galli –para quien fue escrita– y poco después en España por Mercedes Pérez de Vargas: la primera representación en la Argentina se registra el 26.4.1916 en el Odeón porteño con el título Retazo, traducida por Julio F. Escobar, por una compañía española encabezada por Amalia de Isaura: de hecho, fue Escobar quien rebautizó “Retazo” a la protagonista apodada “Scampolo” –que significa “retazo”, por cierto–, y por ello en mayo 1939 demandó a los hermanos Murúa por la utilización no autorizada del título del film. Como sea, el éxito internacional de la pieza originó una versión novelizada por su autor mismo y varias adaptaciones al cine: Scampolo (Giuseppe Sterni, I, 1917), con Margot Pellegrinetti; Scampolo, das mädchen der strasse (Retazo, Augusto Genina, AL, 1928), con Carmen Boni; Scampolo, um einen groschen liebe / Scampolo, ein kind der strasse (Hans Steinhoff, AUS/AL, 1932), guión de Billy Wilder y Max Kolpe, con Dolly Haas; Un peu d’amour (Steinhoff, F, 1932) con Madeleine Ozeray (aquí llamada “Miette”), versión hablada en francés de la anterior; Scampolo (Tú me hiciste mujer, Nunzio Malasomma, I, 1941), con Lilia Silvi; Scampolo ’53 / Les femmes ménent le jeu (Giorgio Bianchi, I/F, 1953), con Maria Fiore; y Scampolo (Scámpolo –Retazo–, Alfred Weidenmann, RFA, 1957), con Romy Schneider.

Bartolomeo Pagano

SIC     Retazo – La obra maestra del genial escritor – Darío Niccodemi – Retazo es la creación más humana, la más palpitante de las novelas modernas, el más emocionante episodio de una vida femenina, toda ternura, toda heroísmo, toda amor y sacrificio. Retazo, el personaje protagonista, es la mujercita desheredada de la vida, la hermosa criatura vivaz y alegre, emotiva y dulce; la tentadora fruta salvaje perseguida por las pasiones de los hombres. Esta obra ha glorificado a su autor y está considerada como el prototipo de la novela romántica moderna. [Texto de un aviso publicitario publicado en La Nación, viernes 16.7.1926, en el que la editorial Biblioteca PAM ofrecía el volumen de 256 páginas a 2 pesos el ejemplar, anticipándose así a una nueva presentación en una sala teatral porteña de la compañía del autor].

Romy Schneider,
la "Scampolo" de 1957



Retazo
Argentina, 1938-1939
35mm / B&N / Sideton / 82’ / SR

EQ     CP, EF, L, CD: Estudios Argentinos SIDE. P: Alfredo Murúa. D: Elías Alippi. AD: Enrique Duca, Abel Valente y Jorge Montealegre. G: Florencio Chiarello, adaptación de la novela [la pieza teatral Scampolo] de Dario Niccodemi. F, CM: Gumer Barreiros. FQ: J. Souto [Ignacio Souto]. ACM: A. [Alvaro] Barreiros. JR: Jesús Allo. E: J. M. [Juan Manuel] Concado. DC: M. [Manuel] Vilar. MQ: Casa Fornos. S: Alfredo Murúa y Fernando Murúa. C: Emilio Murúa y Daniel Spósito. [CNGT: Margarita Bróndolo]. M: [José] Vázquez Vigo. CN: El aguacero, de Cátulo Castillo, [por Alberto Vila]. JL: Alberto Biasotti. FR: 17.11.1938 al 28.1.1939. LC: 3.5.1939, cine Monumental.

I&P     Paulina Singerman (Retazo) / Alberto Vila (Tito Aguilar) / Perla Mary (Lina, amante de Tito), Ilda [Hilda] Sour (Emilia), César Fiaschi (ingeniero Julio Bernini, marido de Emilia) / Adolfo Meyer (maestro don Luis), Alberto Terrones (comisario), Jacinta Diana (tía de Retazo), Gerónimo Podestá (Toto), Julia Mendes (planchadora doña María), Aurelia Musto (mucama de los Bernini) / na Pablo Piazza (prestamista), José Vittori (desconocido), Edna Norrell (florista), Antonio Gianelli (mozo), Alejandro Beltrami (hotelero francés), Salvador Arcella (portero de los Bernini), Stella Maris, Francisco Plastino, Darío Garzay, Santiago Scally, Arquímedes Díaz, Hugo Gagglioni, los Hermanos Lojo.

F&P     Estrenado en 1942 en el cine Gran Rex, de México DF, distribuido por Lux Film SRL en doble programa con Cuatro Corazones (Enrique Santos Discépolo, 1938). 

domingo, 3 de mayo de 2026

CINEASTAS

Luis Puenzo

[Luis Adalberto Puenzo Monzón; Buenos Aires, 19.2.1946 / 21.4.2026]

Si algo caracteriza la obra de Luis Puenzo es la ambición, sana o desmedida, según quién la juzgue. Accedió al largometraje virgen de cortos, de documentales, de escuelas de cine, de pertenencias generacionales: sus comienzos, a mediados de los 60, tienen que ver exclusivamente con el cine publicitario, del que fue un verdadero as, sumando centenares, hechos por encargo de las empresas más prestigiosas. A diferencia de otros grandes realizadores de comerciales, como Fischerman, Jusid, Solanas y Becher, él se dedicó full time a una especialidad para la que primero conformó la empresa Luis Puenzo Cine y más tarde Cinemanía. Puenzo ya era ambicioso desde antes de su primer largo: en un reportaje concedido al Heraldo del Cine (12.8.1970) informa que esa opera prima sería “hablada en inglés, para el mercado internacional. Después de pensarlo mucho y dar muchas vueltas, nos dimos cuenta de que romperse el alma para ganar mil espectadores más en la calle Lavalle no tiene sentido cuando hay mercados mucho más grandes que el nuestro, que pueden absorber la película con más facilidad. Condición indispensable para ello es que sea hablada en inglés”.

En filmación, con el Chango Monti


   Su primer largometraje tuvo, sin embargo, un objetivo más modesto, más casero y hablado en argentino, como que estaba destinado al público infantil de las vacaciones escolares de invierno: con esa misma premisa se han perpetrado, históricamente, algunos de los peores ejemplos del rubro, cuyos hacedores imaginaban a los niños como infradotados. Con Luces de mis zapatos Puenzo demostró que era posible entretenerlos a través de un producto inteligente, como inteligente era el humor que proponía, desde la TV y los discos, su protagonista, Pipo Pescador, a pesar de cierta ñoñería rayana con la mariconería. Tras un episodio convencional para el largo Las sorpresas y barajar varios proyectos que no cuajaron, se tomó sus años hasta realizar su segundo largo, La historia oficial, el largometraje nativo que mayor cantidad de premios ha recibido, incluyendo el primer Oscar a la Argentina, en la categoría “film en idioma extranjero”: entonces muy discutido, los años han consolidado la historia de Puenzo y Aída Bortnik que por primera vez trataba a fondo el tema de los “desaparecidos” y de sus hijos apropiados. Con su éxito internacional, hizo mucho por la difusión de un tema todavía fresco y doloroso: fue muy atacado por la izquierda más combativa, como si el único discurso posible acerca del asunto fuera propiedad de algún sector en particular.

   Jane Fonda fue una de los que gustaron del film, por lo que contrató a Puenzo y a Bortnik para su proyecto Old Gringo, versión de la melancólica novela de Carlos Fuentes sobre las aventuras mexicanas del escritor Ambrose Bierce, rodaje financiado por la Columbia, de larga posproducción, ninguneado por la crítica e ignorado por los espectadores. Algo parecido ocurrió con su versión de La peste, sobre el clásico de Camus, y –bajando los decibeles– con La puta y la ballena. No es que fueran “malos”: es que su ambición por aunar el prestigio literario con la superproducción y con elencos estelares e internacionales no cuajó en su punto exacto.

Con Guillermo Battaglia,
filmando La historia oficial


   Un trabajo suyo poco conocido es el mediometraje documental Some who lived / Algunos que vivieron, uno de cinco que formaron parte del proyecto genéricamente titulado Broken silence, encarado por Steven Spielberg para la Survivors of the Shoah Visual History Foundation en el marco del Shoah Film Institute for Visual History and Education de la University of Southern California: el que dirigió Luis se hizo en coproducción con su empresa Historias y suma testimonios recogidos en la Argentina, Chile y Uruguay entre 1996 y 1998. Lanzados por la TV con el copyright 2000, los otros fueron dirigidos por el polaco Andrzej Wajda, el checo Vojtech Jasny, el húngaro Janus Szasz y el ruso Pável Chújrai.

   En 1993 fue dueño con su esposa de una estación de servicio Isaura (en la Avenida del Libertador y La Pampa); en 2003 se asoció con el productor Pablo Bossi en la revista mensual Cinemanía, cuyo primer número fue publicado en mayo 2004, aunque se retiró del proyecto a menos de un año de iniciado; en 2005 se anunció su participación en un mega emprendimiento arquitectónico-turístico en Bariloche, denominado Proyecto Triángulo. “A Luis lo que más le interesa en la vida es hacer negocios”, sentenció en privado su amiga Bortnik. Tras el costoso fracaso comercial de La puta y la ballena, Puenzo ha estado activo a través de una de sus empresas productoras, Historias Cinematográficas, que además ofreció –sin su acreditación personal– servicios de producción para el film chino-francés Blood: The last vampire (Chris Nahon, 2008) y para el estadounidense-español There be dragons (Roland Joffé, 2009) y produjo el nacional Bomba (Sergio Bizzio, 2011). Su bellísima esposa Nora y sus hijos (Lucía, Sebastián, Esteban, Nicolás) han colaborado en sus trabajos: hacia 2013, éstos conformaron empresa propia, Puenzo Hnos. SA. Ricardo García Oliveri escribió una biografía publicada como el nº 11 de la colección “Los directores del cine argentino”. Adherente a los gobiernos del matrimonio Kirchner-Fernández, en algunos de cuyos fastos dio el presente, Puenzo fue designado presidente del INCAA en diciembre 2019, cuando aquella banda volvió al poder, pero de su oficina de la calle Lima fue eyectado en abril 2022 por ese mismo gobierno, jugarreta que conlleva una moraleja: “No confiar en los corruptos”; su gestión, de todos modos, fue unánimemente considerada catastrófica por sus pares.

Con Nora


   “Entre sus competidores, Puenzo tiene fama de poseer un ojo cinematográfico infalible: «Sólo él es capaz de filmar una toma con un gran angular y otra con un teleobjetivo rabioso –dice Rafael Filipelli–, y eso, sabiendo que en la moviola ambos planos se unirán como una seda». Y Fischerman sobre Puenzo: «De todos nosotros, es el único que nació para el cine. Otros llegamos al cine desde la literatura, o la música, o la publicidad. El no. Comenzó a filmar con un ojo ya adiestrado para la imagen. No necesitó hacer transposiciones culturales de ningún tipo. Es, realmente, un cineasta»”. [Fragmento de un artículo de Enrique Raab en La Opinión, 17.12.1974].

FILMOGRAFIA

01.  Luces de mis zapatos (1973) 35mm, C, 82’. CP: A la Buena Película SRL. G: Roberto Scheuer y LP, sobre idea de LP y Pipo Pescador. F: Rogelio Chomnalez. I: Pipo Pescador, Norman Briski, Juana Hidalgo, Silvia Bolster. LC: 19.7.1973.

00.  Las sorpresas (1975) 35mm, C, 94’. CP: Tamames-Zemborain Producciones SRL. P: Tita Tamames y Rosa Zemborain. LC: 4.9.1975. En tres episodios, de los que LP dirigió el primero, Cinco años de vida. G: LP, sobre el cuento de Mario Benedetti. F: Félix Monti. I: Juana Hidalgo, Edgardo Lusi, Fernando Iglesias “Tacholas”, Cecilia Rossetto. Los otros episodios fueron dirigidos por Carlos Galettini y Alberto Fischerman.

02.  La historia oficial (1984) 35mm, C, 112’. CP: Cinemanía SA – Historias Cinematográficas SA. G: Aída Bortnik y LP. F: Félix Monti. I: Héctor Alterio, Norma Aleandro, Chunchuna Villafañe, María Luisa Robledo, Jorge Petraglia, Chela Ruiz, Patricio Contreras. LC: 3.4.1985. LP obtuvo el premio de la Association of Latin American Critics de Nueva York, de la Christian Church Association estadounidense, del grupo Tiempo de Cine de Venado Tuerto (Santa Fe) y de la ACCA.

Aleandro y Chunchuna


EN LOS EEUU

03.  Old Gringo (1988) 35mm, C, 119’. CP: Fonda Films (Los Angeles, California). P: Lois Bonfiglio. G: Aída Bortnik y LP, sobre la novela Gringo viejo, de Carlos Fuentes. F: Félix Monti. I: Jane Fonda, Gregory Peck, Jimmy Smits, Anne Pitoniak, Jenny Gago, Patricio Contreras. LC: 31.8.1989, con el título Gringo viejo.

Con Gregory Peck, Jimmy Smits,
Jane Fonda y Carlos Fuentes


EN LA ARGENTINA

04.  La peste / The plague / La peste (F/GB/A, 1991) 35mm, C, 140’. CP: Compagnie Française Cinématographique (París) / The Pepper-Prince Company Ltd. (Londres) / Oscar Kramer SA. CPA: Cinemanía SA. P: Christian Charret, John Pepper y Jonathan Prince. G: LP, sobre la novela La peste, de Albert Camus. F: Félix Monti. I: William Hurt, Sandrine Bonnaire, Jean-Marc Barr, Robert Duvall, Raúl Julia, Lautaro Murúa, Victoria Tennant. LC: 2.9.1993.

Con Sandrine Bonnaire


05.  La puta y la ballena / La puta y la ballena (E/A, 2003) S35mm x 35mm, C, 133’. CP: Wanda Visión SA (Madrid) / Patagonik Film Group SA – Historias Cinematográficas SA. P: José María Morales, Pablo Bossi y LP. G: LP, Lucía Puenzo y Angeles González-Sinde, sobre argumento de LP. F: José Luis Alcaine. I: Aitana Sánchez-Gijón, Leonardo Sbaraglia, Miguel Angel Solá, Mercé Llorens, Eduardo Nutkiewicz, Pep Munné, Lydia Lamaison. LC: 1.4.2004.

Aitana Sánchez-Gijón


Otras actividades en cine: textos de La Difunta Correa (Néstor Paternostro, 1965, corto) / TEST en Dirigido por... (Rodolfo Durán, 2003) y Cine Negro (Mariana Wenger, 2006) / P de XXY (2006) y El niño pez (2008), ambos Lucía Puenzo, El fin del Potemkin (Misael Bustos, 2010), Infancia clandestina (Benjamín Avila, 2011), Wakolda (Lucía Puenzo, 2012), Planta madre (Gianfranco Quattrini, 2012) y Los últimos (Nicolás Puenzo, 2017) / COP de El faro de las orcas (Gerardo Olivares, 2016) / P de Niñas araña (Guillermo Helo, 2017) / TEST en Chango (Alejandra Martín y Paola Rizzi, 2017), Norma Aleandro –El vuelo de la mariposa– (Carlos Duarte, 2017-2018) y El cine a través de la música (Emilio Cartoy Díaz, 2019).

Actividad en TV: P de la miniserie Historia en movimiento (2011).

sábado, 2 de mayo de 2026

DINASTIAS

Los Faustín

La relación de ese apellido con los asuntos del cine se inició con Enrique Faustín, fallecido en julio 1951, de quien se sabe muy poco: fue socio de una media docena de salas en la zona Sur de la provincia de Buenos Aires y quien impuso el sistema de porcentaje en el interior del país, ya que hasta entonces los films argentinos eran contratados a precio fijo.

   Por lejos, el miembro más destacado de la familia fue su hijo Enrique Faustín (Enrique Faustín Irigoyen; Lanús, Buenos Aires, 7.11.1906 / 4.3.1971), uno de los más prestigiosos profesionales de la historia del cine argentino, con una trayectoria tan extensa cuan distinguida. Sus inicios en el negocio se verifican a comienzos de los años 30 en calidad de empleado de la sección Ventas de la Metro-Goldwyn-Mayer de la Argentina SA; pasó luego a la distribuidora de equipos sonoros Ditlevsen & Cía. Ltda. y a la sección Ventas de la Warner Bros. Pictures of Argentine Inc. (1934), hasta que fue ascendido a jefe de Ventas de la distribuidora Pampa Film SA (1939-1940).




   Ese background se da de bruces con lo que afirmó Ana Laura Lusnich en su artículo sobre Artistas Argentinos Asociados (AAA): Faustín en modo alguno era “un reconocido productor” cuando en 1941 integró el núcleo fundador de esa empresa: de hecho, la idea de fundar ese grupo fue “a través de un señor de cine que se llamaba Enrique Faustín. Trató de aglutinarnos”, según recordó Angel Magaña. Faustín fue su histórico gerente general aunque, más allá de su cargo formal, intervenía en todas las decisiones junto con sus socios mientras en simultáneo detentaba la gerencia de la Distribuidora Panamericana SRL cuando ésta distribuía las producciones de AAA, cuya producción estaba a su cargo aunque no se acreditara como tal; fue, también, el primero en abandonar la empresa, en 1946. En ese rico período creativo, Faustín y sus socios (Alippi, Demare, Magaña, Petrone, Muiño) legaron a la historia del cine nativo varios buenos films y un par de clásicos (La guerra gaucha, Pampa bárbara).

Todo un hombre:
Amelia Bence y Francisco Petrone


   Desde entonces, trabajó de manera independiente para sellos propios y ajenos: fue productor de tres títulos de la venezolana Bolívar Films (1949-1950); socio de Tulio Demicheli y Ulyses Petit de Murat en Producciones Horizonte (dos en 1951-1953); director de producción para Cinematográfica Malvinas (uno en 1954); socio de Juan Pelisch en Cinematográfica Atalaya (productora de uno y distribuidora de varios otros, 1954-1956); socio de Cavallotti en cinco bajo sellos diversos (1958-1965); y socio de Producciones Tecuara (seis entre 1959 y 1962). También fue presidente de la 7ª edición del Festival de Mar del Plata (1965) y socio de Antonio García Smith en Signo Films SRL (1966), que no llegó a producir título alguno.

La balandra Isabel llegó esta tarde:
Virginia Luque y Arturo de Córdova


   Faustín padeció una grave enfermedad y su fallecimiento fue abrumadoramente ignorado por los medios gráficos más importantes y por sus periodistas especializados en cine con la solitaria excepción de los dos semanarios gremiales existentes en 1971. Salvo Atilio Mentasti y Héctor Olivera, de la mayor parte de los productores del período clásico de la historia del cine argentino resulta arduo encontrar datos biográficos, situación en parte corregida desde finales del siglo XX cuando los así llamados “detrás de escena” comenzaron a imponerse ante la atención del público. En el caso de Faustín la situación se agrava por cuanto siempre prefirió cultivar lo que suele denominarse “bajo perfil”, y su prueba más contundente la aporta su período en AAA, el más destacado de su trayectoria, en el que, como ya se apuntó, no se acreditaba como productor.

Leonardo Favio y Selva Alemán en El bruto,
film en el que coinciden el padre y sus hijos


   Su posta fue tomada por sus hijos varones, los mayores: la menor, María del Carmen, se mantuvo alejada del cine. Oscar Faustín (Oscar Enrique Faustín Marchettich; Buenos Aires, ¿? / 23.9.2021) se inició muy muy joven y en el rubro Producción, pero su trayectoria resultó breve, todo lo contrario de Enrique Faustín (Enrique Juan Faustín Marchettich; Buenos Aires, 1938-2017), indistintamente acreditado como Enrique Faustín (h) y como Tito Faustín, aunque en la práctica todos lo llamábamos Tito, quien trabajó en cine de manera intensiva desde su debut en 1971. Dueño de una simpatía y una cordialidad arrolladoras, en su filmografía destacan sus colaboraciones con la empresa Aries, de Ayala y Olivera. Más adelante estuvo ligado a Raúl de la Torre, en una relación tormentosa que terminó a las patadas. En 1981 estableció FM Producciones en sociedad con Eduardo Mignogna, empresa dedicada a la producción de publicitarios. Tito casó con Josefina Faustín (María Josefina Roisman), quien intervino en tanto actriz en pequeñas partes de unos pocos largometrajes, y una hija del matrimonio, María Faustín, participó en calidad de pizarrera en –salvo error u omisión– apenas un largometraje, Sol de otoño (1996), no por casualidad dirigido por el antiguo socio de su padre Eduardo Mignogna.

FILMOGRAFIAS

Enrique Faustín:

Para Generalcine Distribuidora Cinematográfica Argentina: JP NA de Canción de cuna (Gregorio Martínez Sierra, 1941) • Para Artistas Argentinos Asociados SRL: P NA de El viejo hucha y La guerra gaucha (Lucas Demare, 1942), Todo un hombre (Pierre Chenal, 1943), Su mejor alumno (Demare, 1943) y El muerto falta a la cita (Chenal, 1944) • Para Artistas Argentinos Asociados SA Cinematográfica: P NA de Pampa bárbara (Demare y Hugo Fregonese, 1944-1945) y Donde mueren las palabras (Fregonese, 1945-1946) • Para Bolívar Films CA (Caracas, Venezuela): PE NA de El Demonio es un ángel (idem, Carlos Hugo Christensen, 1949), La balandra Isabel llegó esta tarde (idem, Christensen, 1949) y Yo quiero una mujer así (idem, Juan Carlos Thorry, 1949-1950) • Para Producciones Horizonte SRL: P de Sala de Guardia (Tulio Demicheli, 1951) y El cura Lorenzo (Augusto César Vatteone, 1953) • Para Cinematográfica Malvinas: DP de Concierto para una lágrima (Julio Porter, 1954) • Para Cinematográfica Atalaya SRL: P de El último perro (Demare, 1954-1955) • Para Argentina Sono Film SACI: P de Procesado 1.040 (Rubén W. Cavallotti, 1958) • Para Producciones Enrique Faustín: P de Gringalet (Cavallotti, 1959) • Para Producciones Tecuara SACIIF: socio NA de Culpable (Hugo del Carril, 1959), PA de Esta tierra es mía (Carril, 1960) y socio NA de Un tipo de sangre (Klimovsky, 1960), Amorina (Carril, 1960), Buscando a Mónica (José María Forqué, 1961) y Los culpables (Forqué, 1962) • Para Producciones Enrique Faustín: P de El romance de un gaucho (Cavallotti, 1960) • Para Producciones Alvarez R. Lamas: P de El bruto (Cavallotti, 1961) • Para Organización Cinematográfica Argentina SA: PE de Convención de vagabundos (Cavallotti, 1965).

El muerto falta a la cita:
Angel Magaña y Sebastián Chiola


Oscar Faustín:

El cura Lorenzo (Augusto César Vatteone, 1953: AP), El bruto (Rubén W. Cavallotti, 1961: AP), El último montonero (Catrano Catrani, 1961: AP), Una máscara para Ana (Cavallotti, 1965: AYD), En mi casa mando yo (Fernando Ayala, 1967: AP NA), Psexoanálisis (Héctor Olivera, 1967-1968: AP NA), Amor… y un poco más (Derlis M. Beccaglia, 1968: AP), La fiaca (Ayala, 1968: AP), Los neuróticos (Olivera, 1969: AP) y El profesor hippie (Ayala, 1969: AP).

Tito Faustín:

El bruto (Rubén W. Cavallotti, 1961: AYD), Huis clos –A puerta cerrada– (Pedro Escudero, 1961: PZ), Las modelos (Vlasta Lah, 1961-1962: AYD), Barcos de papel (Román Viñoly Barreto, 1962: AP), Disloque en Mar del Plata (Conrado Diana, 1962: AYD), Tres alcobas (Enrique Carreras, 1962: AYD), El perseguidor (Osías Wilenski, 1962: AYD), La terraza (Leopoldo Torre Nilsson, 1962: AYD), Proceso a la ley (Agustín Navarro, 1963: AYD), Donde el viento brama (Ralph Pappier, 1963: AYD), Una excursión a los indios ranqueles (Derlis M. Beccaglia, 1963: PZ), Con gusto a rabia (Fernando Ayala, 1964: AYD), Una máscara para Ana (Cavallotti, 1965: AP), Psique y sexo (Manuel Antín – Dino Minniti – Ernesto Bianco – Enrique Cahen Salaberry, 1965: AYD), ¡Cómo te extraño mi amor…! (Cahen Salaberry, 1965: AYD), Hotel Alojamiento (Ayala, 1965: AYD), La chica del lunes y Los traidores de San Angel (ambos Torre Nilsson, 1966: AYD), En mi casa mando yo (Ayala, 1967: AYD), Psexoanálisis (Héctor Olivera, 1967-1968: AYD), Amor… y un poco más (Beccaglia, 1968: AYD), Invasión (Hugo Santiago, 1968: AYD), El destino (Juan Batlle, 1968-1969: AYD y AANA como “RP confesor” en el segundo episodio), Los neuróticos (Olivera, 1969: AYD y AANA como “camarógrafo”), El profesor hippie (Ayala, 1969: AYD), La guita (Ayala, 1969-1970: AD y AANA como “transeúnte que choca con Mario Alezzo [Norman Briski] disfrazado de Carlitos Chaplin” en el tercer episodio, La jubilación), El profesor patagónico (Ayala, 1970: AD y AANA como “pasajero en el tren Los Arrayanes”), Argentino hasta la muerte (Ayala, 1970: AD), Simplemente una rosa (Emilio Vieyra, 1971: AD), Un guapo del 900 (Lautaro Murúa, 1971: AD), Juan Moreira (Leonardo Favio, 1972: AD), La revolución (Raúl de la Torre, 1973: DP), Nazareno Cruz y el lobo –Las palomas y los gritos– (Favio, 1974-1975: PE NA), Sola (Raúl de la Torre, 1976: PE y AANA como “un empleador”), La aventura de los paraguas asesinos (Carlos Galettini, 1979: AD y AANA como “encapuchado”), Bárbara (Gino Landi, 1980: DP), Pubis angelical (Raúl de la Torre, 1982: JP NA) y Funes –Un gran amor– (Raúl de la Torre, 1992: DP NA).

Josefina Faustín:

Actriz en La revolución (Raúl de la Torre, 1973: “señora en el mercado”, 20º), Nazareno Cruz y el lobo –Las palomas y los gritos– (Leonardo Favio, 1974-1975: “la bruja hermosa que habla en latín”, 5º), La guerra del cerdo (Leopoldo Torre Nilsson, 1975: “integrante de la Agrupación Juvenil de la 21”, 28º), Sola (Raúl de la Torre, 1976: “alumna de Alejandro Blanes [Lautaro Murúa] que interpreta a Annia en El jardín de los cerezos”, 12º) y El soltero (Carlos F. Borcosque, 1976: “esposa del oficinista Alvarez” [Andrés Redondo], 38º).


viernes, 1 de mayo de 2026

NATIVE MALE BEAUTIES

El Yeti, un ángel exterminado

Aunque luego apareció en otro argentino así como en alguno extranjero, Tiro de gracia debe ser considerado, en más de un sentido, el film definitivo de Sergio Mulet, cuyo caso debería servir para quienes postulan –con razón– que no siempre la belleza hace la fama. Modelo publicitario, actor y escritor, Sergio Omar Mulet B. tuvo sus primeros personajes destacados en el cine gracias a su íntima relación con Ricardo Becher, iniciada hacia 1961 primero en un cortometraje, luego en uno de Torre Nilsson en el que Becher era su asistente, después como protagonista de otro corto y ofreciéndole un personaje importante en su primer largometraje hasta culminar en Tiro de gracia.

En De vuelta a casa


   En esa opera prima, titulada Racconto, los personajes centrales los animan el brasileño Jardel Filho y Anita Larronde: se trata de un drama romántico con aires intelectuales ambientado en el mundo del cine, con Larronde como una especie de “muñequita de lujo” que mantiene relaciones no formales con el actor Filho ante la presencia casi constante de dos ex amantes (de ella). La idea original pertenecía a la actriz Beatriz Mátar, quien anhelaba protagonizarla con dirección de su entonces marido Pedro Stocki. El proyecto, sin embargo, terminó derivando a Larronde, mannequin muy cotizada, y permitió el debut de Becher, hasta ese momento asistente y guionista de Babsy. El resultado no es un folletín lanzado, a lo mexicano, pero tampoco una reflexión profunda sobre lo efímero de las relaciones amorosas: demasiado cerebral para lo primero, insuficiente para lo segundo; en todo caso se ofrece como una curiosidad de su época.

Con Marta Bianchi en Racconto


   Racconto nunca tuvo un lanzamiento comercial en cines, y de hecho una bolsa conteniendo los rollos en 35mm durmió durante años en el pasillo de entrada del microcine de los laboratorios Alex en Riobamba 429. Esa misma copia fue rescatada por un investigador curioso y programada en una sección dada en llamar Rarezas Argentinas de la 7ª edición del Festival de Cine Argentino (Santa Fe, SF, 10-18.11.1989). Al salir del cine, aquel investigador tomó unas cervezas con uno de los (escasos, hay que decirlo) espectadores, Rafael Filippelli, muy vinculado a quienes habían hecho el film. Rafael, que aparentaba ser un intelectual muy serio, se despachó a gusto contando algunos entretelones que rodearon su realización. [Nota al margen: una situación parecida se dio con Alberto Fischerman dos años más tarde en el mismo festival, el mismo cine y el mismo bar tras haber visto Historia de una noche de Saslavsky, pero en la ocasión sin chimenterío adicional sino una mutua admiración por tan bello film].

   El capitalista fue José León Aldao, por entonces amante de Larronde, mujer bellísima y de un tipo poco habitual, pero pésima actriz que no soportaba un personaje protagónico. La fotografía de Alberto Etchebehere capta su enorme poder de seducción, pero mientras por un lado muestra un titular periodístico que dice “Monica Vitti, el arquetipo femenino de Antonioni” en un intento de comparar a la pareja italiana con Becher-Larronde, la verdad pasaba por otro lado: Becher, en realidad, estaba en pareja con el actor Mario Morandi, un español que en los documentos se llamaba Mario Horna, radicado en la Argentina, colocado por él en un papelito en No exit y en Huis clos y protagonista, poco después de terminado el rodaje de Racconto, de una historia trágico-pasional, ya que cometió suicido en el departamento en el que vivía con Becher, al parecer desesperado porque éste había establecido una nueva relación sentimental con Mulet. Becher mismo, en el documental que le dedicó Tomás Lipgot (Ricardo Becher –Recta final–, 2009), dice de Racconto que es “una película espantosa”, y agrega: “era muy mala”. Mulet es notoriamente favorecido por la cámara, que se regodea sobre su cuerpo atlético y su hermoso rostro, registrando además que lucía un arito en una de sus orejas, con lo cual fue todo un adelantado a la moda de los 80.




   Aunque cuenta una mínima historia que sigue al protagonista en sus aventuras sentimentales, en sus intentos (fallidos) de trabajar en el campo y, sobre todo, en sus noches de copas con amigos, Tiro de gracia puede ser leído como un documental, puesto que registra un momento único e irrepetible de una ciudad (Buenos Aires) y de un barrio (Retiro) en que la modernidad se daba cita en un bar de Maipú 918 llamado Moderno, “inmundo” en la memoria de JHA. También se ofrece como un tributo amoroso del director a su protagonista: como ya lo había hecho en films previos, la cámara (esto es, la mirada de Becher) se detiene, se solaza recorriendo la anatomía con frecuencia semidesnuda de Mulet, en verdad uno de los más bellos actores jóvenes de la época que, de haberlo querido, podía haber tenido una carrera estelar en el cine y en la televisión. Es evidente que no la buscó: él era, en verdad, uno de sus retratados de la fauna del Moderno y sus inquietudes artísticas pasaban por otro lado. Su voz fue doblada por Juan Pablo Boyadgián, y su hermana Natividad Mulet de Vázquez interpreta una breve parte, la mujer del español republicano que hace Juan Carlos Gené, graciosamente acreditado como “Juan Carlos Genet” en los títulos.

Con Franca Tosato en Tiro de gracia


   Su relación con Becher prosiguió durante años e incluyo un espectáculo del Di Tella, Jazzpium (17.4.1967), dirigido por Norman Briski, escrito por autores diversos y en el que Becher se ocupó de realizar unas breves escenas filmadas con fotografía y cámara de Félix Monti, montaje de Oscar Souto y la colaboración de Carlos Parera, Rodolfo Sánchez y Mulet. Sin Becher, fue autor y director del espectáculo El sueño y la memoria (1977, Estrellas): el muchacho, que –hay que decirlo– era un pésimo actor, en lo personal era bisexual y una de sus parejas fue la escenógrafa Tiky García Estévez. Terminó sus días en España, donde ofició de guardaespaldas de Nuria Espert, donde fue colocado por Cristina Rota en un personaje secundario en un film y donde casó con una rumana que, aseguran, acabó matándolo. Mulet fue a Becher lo que Joe D’Alessandro a Andy Warhol o lo que Helmut Berger a Luchino Visconti.




   “[Mulet es] el mito dentro del mito. Su síntesis biográfica es ya un enigma: Marsella, 1942-Transilvania, 2004. Si su nacimiento se presume normal, su muerte es una rúbrica novelesca: asesinado a cuchillazos por su mujer rumana. Mulet fue modelo, actor, guardaespaldas de un coronel boliviano, protagonista de su propia novela y película, la citada Tiro de gracia. «Tenía una pinta que mataba y era modelo publicitario, hizo una campaña de Gillette porque andaba con una productora publicitaria. Era un tipo muy anárquico y por momentos inescrupuloso. Más que querido, era temido», dice [Juan Carlos] Kreimer. Ruy Rodríguez lo resume así: «Mulet era una cosa rara: tenía sensibilidad poética y por otro lado era amante de las armas. Escribía a mano, cosa que yo le admiraba porque nunca pude. Tiro de gracia la tenía escrita así, en un cuaderno». [Miguel] Grinberg ofrece una suerte de epitafio tardío: «En Nueva York, Mulet habría sido un ángel subterráneo digno de una novela de Kerouac; en París podría haber rivalizado con Alain Delon como transgresor irreverente, y aquí en el sur del fin del mundo nos quedan apenas fotogramas de Tiro de gracia y un aura de rufián melancólico a lo Roberto Arlt»”. [Fragmento de “Opium, los antipoetas del Bar Moderno”, por Fernando García, en el suplemento Ideas de La Nación, 21.8.2016: el aludido mito es el grupo creativo de la revista Opium, que Mulet integraba con Reynaldo Mariani, Isidoro Laufer y Ruy Rodríguez].

   En 2002, en un ocasional viaje a la Argentina, Mulet visitó el set en el que Becher y Tomás Larrinaga dirigían El Gauchito Gil –La sangre inocente–, ocasión registrada por una cámara de video: tres años más tarde, Larrinaga editó en 6’ esas y otras imágenes del back stage bajo el título Trash zen. Allí aparece conservando una apostura envidiable para sus 60 años, en charla muda pero, a juzgar por sus sonrisas, amigable y placentera con Becher. Dos años después de esas imágenes fugaces sería brutalmente asesinado. Sus amigos le decían el Yeti.

Madrid, 1993, con un amigo


FILMOGRAFIA

De vuelta a casa (Ricardo Becher, 1961, corto), Setenta veces siete (Leopoldo Torre Nilsson, 1961-1962: “soldado conscripto cliente de Cora” [Isabel Sarli], 13º), Crimen (Becher, 1962, corto: “obrero apodado Petiso”, acreditado 1º apenas como Mulet; + ARGM y G con Becher), Racconto (Becher, 1963: “Sebastián, hermano de Marta [Marta Bianchi], 6º), El ciclo (Raymundo Gleyzer, 1963, corto: en un personaje sin nombre, acreditado 6º como “Sergio Mulle”), Tiro de gracia (Becher, 1968: “Daniel”, 4º, + ARGM, G con Becher y letrista con Javier Martínez de la canción Estoy en el Infierno) y The Players versus Angeles Caídos (Alberto Fischerman, 1968: “uno de los Angeles Caídos”, 16º) – En España: La reina del mate (Fermín Cabal, 1984: “el Negro Suárez”) – En la Argentina: Trash zen (Tomás Larrinaga, 2002, corto: aparición amistosa).

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