domingo, 10 de mayo de 2026

PERFILES

César Tiempo



Nacido en una ciudad cuya denominación actual es Dnipró, Israel Zeitlin Porter (Ekaterínoslav, Ucrania, 3.3.1906 / Buenos Aires, 24.10.1980) llegó a la Argentina el 12.12.1906, esto es, cuando apenas sumaba nueve meses y pocos días de edad. Sus padres, Gregorio Zeitlin y Anna Rebecca Porter, escapaban de la persecución contra judíos y estudiantes que azotó a los rusos entre 1903 y 1906: con ellos viajaron otros cinco hermanos varones, lo cual dio origen a una vasta parentela nacida en la Argentina, tanto en Buenos Aires cuanto en Entre Ríos, provincia en la que algunos de ellos se afincaron. Los Zeitlin pronto castellanizaron su apellido a Tiempo (“zeit”), y los miembros que cobraron mayor notoriedad resultaron:

• David Tiempo, su hermano, escritor, de fugaz paso por el cine como guionista de La verdadera victoria.

• Manuel Gleyzer (1898-1966), un primo, editor de libros, titular de la prestigiosa Editorial Gleyzer en la que Israel tuvo su primer empleo formal.

• Julio Porter (1916-1979), un primo, escritor, productor, director de radio, cine, teatro y televisión, letrista de innumerables canciones, de maratónica carrera repartida entre la Argentina y México.

• Darío Castel, otro primo (hermano de Julio Porter), popular periodista, locutor y ejecutivo radiofónico y televisivo.

• Liliana Porter (n. 1941), una sobrina, hija de Julio, artista plástica de renombre mundial.

• Santiago Porter, un sobrino-nieto de Julio, fotógrafo.



   César ejerció el periodismo, a sus 18 años fundó la revista Sancho Panza y escribió poesía (Libro para la pausa del sábado, 1931, “poemas hebreo-argentinos”), novela, teatro, radio, canciones y ensayos, en ocasiones utilizando el pseudónimo Clara Beter. Con Pedro Juan Vignale organizó la Exposición de la actual poesía argentina, antología que incluía obras de 46 escritores y que fue publicada en 1927 por la editorial Minerva. Sin embargo, su producción más voluminosa se registra en el cine, con 37 títulos. A ese medio lo acercó su primo Julio Porter, quien desde poco antes venía colaborando con un jovencito brillante y audaz llamado Carlos Hugo Christensen, con quien Tiempo estableció de inmediato una afinidad intelectual traducida en 13 largometrajes, gran parte de ellos producidos por Lumiton, entre los que se encuentran sus trabajos más logrados y también los más prescindibles. Otros directores con los supo trabajar fueron Ber Ciani en 3 títulos y Porter y Carreras en 2.




   De esa vasta producción sólo cuatro son historias especialmente escritas para el cine, y las más flojas, apenas vehículos para sus respectivas estrellas: El canto del cisne no es otra cosa que una versión degradada de Safo que, aunque prolija, carece del fuego de la pasión sexual que animaba aquel film. Los tres siguientes no contribuyeron en absoluto a la mayor fama o popularidad de Pepe Arias, el cantor de tangos Roberto Quiroga y Enrique Serrano. Este último protagonizó Martín Pescador, que Tiempo escribió con su colega Arturo Cerretani, pese a lo cual la historia que cuenta deja muchos cabos sueltos: ese argumento tiene como protagonista a un “artista de la jurisprudencia”, en realidad un oscuro gestor, un buscavidas que anda a la pesca de la oportunidad de ganar algún dinero para mejor criar a su hijito; sin embargo, un dato encontrado al azar en las carteleras de los diarios permite introducir una sombra de sospecha acerca de su verdadero origen, ya que en su edición del jueves 1.4.1926, sección Rosario, La Nación informa que el cine Belgrano de esa ciudad exhibía un film titulado Martín pescador, abogado.

El canto del cisne:
Roberto Escalada y Mecha Ortiz


   El resto, y dejando a un lado ocasionales intervenciones como actor, empresario, productor y hasta testimoniante, lo configuran adaptaciones de comedias teatrales y de cuentos y novelas, en ambos casos de los más variados orígenes. En este sector de su obra destacan su primer trabajo, Safo, que adapta con inteligencia el dramita menor de Daudet; la producción chilena La dama de la muerte, versión de uno de los relatos de Stevenson (The suicide club) que integran su recopilación The new arabian nights (1878), cuyo resultado, sin embargo, no responde temáticamente a ninguna de las tres historias que integran el libro original y cuentan una diversa que, eso sí, transcurre en la ciudad de Londres y respeta la atmósfera que impregna a sus personajes; El ángel desnudo, que, a pesar de que traiciona el espíritu y la letra de Schnitzler, permanece como un film notable para su época, menos por su consagrada audacia que por la complejidad de las relaciones que entrelaza; Los pulpos, especie de lado B de Safo, de una explicitez sexual aún mayor; y, en especial, La muerte camina en la lluvia, inmejorable adaptación de la novela policial de Steeman. Por otros motivos también merecen ser señalados La pequeña señora de Pérez, comedia de ritmo sostenido y diálogos ingeniosos; El hombre que amé, respetuosa inmersión en el género fantástico; y Los verdes paraísos, rara versión de un cuento de Horacio Quiroga y segundo –luego del clásico Prisioneros de la tierra de Soffici– en recurrir a sus textos.

Martín Pescador:
Elsa del Campillo y Enrique Serrano


   Desde finales de los 40, cuando Christensen emigra, comenzó a colaborar en todo tipo de propuesta sin que le importara demasiado su calidad: deviene un guionista profesional en la primera acepción del término, tendiendo a la retórica y por ende a desatender el valor del silencio. Los tres últimos los escribió con Ulyses Petit de Murat, otro profesional alguna vez prestigioso pero también él en sus tramos finales dedicado a producciones bastardas. Una absoluta rareza en su trayectoria es Fronteras de sangre, título local de un documental israelí cuyos datos de origen no han podido ser establecidos, estrenado el 6.5.1957 en el teatro Buenos Aires distribuido por Films Mundiales de la Argentina SRL en versión doblada al castellano e intervenido con un comentario escrito por Tiempo y con el testimonio de un soldado israelí nacido en la Argentina.

La muerte camina en la lluvia:
Juan Corona y Nicolás Fregues


   También escribió teatro, con picos de calidad y popularidad en Pan criollo (1937) y El lustrador de manzanas (1957), y algo, muy poco, de TV, registrándose su debut con el ciclo Guárdeme el secreto, escrito con Máximo Dana, puesto en escena por Esteban Serrador, producido por Blackie e interpretado por Jorge Salcedo, Edda Vermond y Miguel Ligero, que el Canal 7 emitió desde el 12.11.1959 los jueves a las 21 con el auspicio de Distra SA para su balanza de baño Eiffel. Entre sus libros publicados destaca Florencio Parravicini (1971), para el Centro Editor de América Latina SA en su colección “La Historia Popular –Vida y milagros de nuestro pueblo–”. Por otra parte, en un engendro del Demonio titulado Casanegra (1999), Carlos Lozano Dana le rinde algo así como un homenaje o agradecimiento al incluir su nombre en los créditos finales, en un listado en el que también figura una treintena de cineastas y escritores de prestigio mundial.

Hermosilla del Fresno

FILMOGRAFIA

[¡¡Warning!!: A pesar de lo que (des)informa la IMDb, CT no tuvo participación alguna en La verdadera victoria (ese Tiempo fue su hermano David) y El baño de Afrodita, ni mucho menos en la bizarra versión de Safo en clave homosexual alegremente perpetrada por Goyo Anchou]

1940-1944: Safo –Historia de una pasión– (Carlos Hugo Christensen, 1943: G con Julio Porter, sobre la novela Sapho de Alphonse Daudet), La pequeña señora de Pérez (Christensen, 1943: G con Julio Porter, sobre una pieza teatral de István Békeffy), Se rematan ilusiones (Mario C. Lugones, 1943-1944: CT sólo escribió la letra de la Canción de la juventud, con música de Enrique Delfino), El canto del cisne (Christensen, 1944: ARGM y G) y Las seis suegras de Barba Azul (Christensen, 1944: ARGM y G).

1945-1949: La señora de Pérez se divorcia (Christensen, 1945: G, sobre la pieza teatral Divorçons! de Victorien Sardou con la colaboración de Emile de Najac) – Chile: La dama de la muerte (idem, Christensen, 1945: G, sobre el cuento The suicide club de Robert Louis Stevenson) – Argentina: Adán y la serpiente (Christensen, 1946: G, sobre la pieza teatral La dama bianca de Aldo De Benedetti y Guglielmo Zorzi) y El ángel desnudo (Christensen, 1946: G, sobre el relato Fräulein Else de Arthur Schnitzler) – Chile: La dama de las camelias (José Bohr, 1946: G, sobre la novela La dame aux camélias de Alexandre Dumas fils) y El último guapo (idem, Lugones, 1946: G, sobre el sainete teatral Es mi hombre de Carlos Arniches) – Argentina: Con el Diablo en el cuerpo (Christensen, 1946-1947: G, sobre argumento de Giovanni Cenzato), Los verdes paraísos (Christensen, 1947: G, sobre el cuento Su ausencia de Horacio Quiroga), El hombre que amé (Alberto de Zavalía, 1947: G, sobre el cuento Le retour de Lazaro de Guy Endore), Los pulpos (Christensen, 1947: G, sobre la novela de Marcelo Peyret), Al marido hay que seguirlo (Augusto César Vatteone, 1948: G, sobre la pieza teatral ¡Al marido hay que seguirlo! de Tito Insausti y Arnaldo Malfatti), La muerte camina en la lluvia (Christensen, 1948: G con Christensen, sobre la novela Assassinats dans la brouillard de S. A. Steeman), Pasaporte a Río (Daniel Tinayre, 1948: G con Luis Saslavsky y Tinayre, sobre argumento de Saslavsky) y Otra cosa es con guitarra (Ber Ciani, 1948-1949: ARGM y G) – Italia: Barriera a settentrioni (Luis Trenker, 1949: sólo actor).

1950-1954: Martín Pescador –Biografía de un ilustre desconocido– (Ber Ciani, 1950: ARGM y G con Arturo Cerretani), Donde comienzan los pantanos (Ber Ciani, 1951: G, sobre adaptación de Eliseo Montaine y José Dominianni del cuento de Elbio Bernardez Jacques), El muerto es un vivo (Yago Blass, 1951: G con Abel Santa Cruz y Julio Porter, sobre un apólogo de Tirso de Molina), Paraíso robado (Arturo Pimentel, 1951: G con Christensen, sobre la pieza teatral Trois garçons une fille de Roger-Ferdinand), Misión en Buenos Aires / Misión extravagante (Ricardo Gascón, A/E, 1952: G con Roberto Socol y Oscar Magdalena, sobre la novela Misión extravagante de Carmen Montero) y El festín de Satanás (Ralph Pappier, 1954-1955: sólo director de producción).

1955-1959: Los hampones (Alberto D’Aversa, 1955: CT era socio de Nino Persello en la empresa Productores Argentinos Asociados Cóndor Films SRL, que concretó apenas éste, escrito por Sergio Leonardo) y La sombra de Safo (Julio Porter, 1956: G de José María Fernández Unsain y Alfredo Ruanova, con escenas y diálogos complementarios de CT, sobre los personajes creados por Alphonse Daudet para su novela Sapho) – México: Rebelde sin casa (Benito Alazraki, 1957: G de Pancho Córdova, sobre la versión de CT, Santa Cruz y Porter del apólogo de Tirso de Molina, esto es, una nueva versión de El muerto es un vivo, sólo que ahora CT no figura acreditado).

Su último guión


1960 hasta el fin: Esta tierra es mía (Hugo del Carril, 1960: sólo actor, “Kañuk”, acreditado 7º), Amorina (Carril, 1960: G, sobre la pieza teatral de Eduardo Borrás), Operación “G” (Ralph Pappier, 1961: G de Oscar Cimorelli Quiroga con la colaboración no acreditada de Carlos Ferreira y con diálogos adicionales de CT, tampoco acreditado), Crónica de un día triste (José Raggi y Tadeo Bortnowski, 1965, corto: sólo testimoniante), Deliciosamente amoral (Porter, 1968: G de Porter y CT, sobre la pieza teatral Alô 36-5499 de Abílio Pereira de Almeida), Proceso a la infamia (Alejandro Doria, 1974: G de Ulyses Petit de Murat y CT, sobre argumento de Dominianni), Las procesadas (Enrique Carreras, 1974: G de Petit de Murat y CT, sobre argumento de Dominianni) y No hay que aflojarle a la vida (Carreras, 1975: G de Petit de Murat y CT, sobre argumento de Salvador Valverde Calvo).

sábado, 9 de mayo de 2026

TEMAS

Black is black: nuestros negros del cine

–2ª parte

También aparecen negros extranjeros en producciones nacionales. Fueron muy pocos, pero merecen especial destaque el mítico pianista y compositor cubano Bola de Nieve en el elenco de tres de ellas, como pianista de la orquesta Habana-Casino en Adiós Buenos Aires (Torres Ríos, 1937), cantando y actuando al “corta orejas” de Embrujo (Enrique T. Susini, 1941) y en uno de los números musicales de Melodías de América (Morera, 1941), sin olvidar el sencillo homenaje que Alberto Ponce le dedicó en su corto Vete de mí (1996); y su compatriota el boxeador Kid Gavilán, quien hizo una aparición amistosa no acreditada cantando en el cabaret de Del otro lado del puente (Rinaldi, 1953) y poco después protagonizó El campeón soy yo (Virgilio Muguerza, 1955), una comedia serie B pensada para aprovechar la escasa popularidad que aún le restaba. También sobresalen dos brasileños, Breno Mello, quien vino a rodar Rata de puerto (René Mugica, 1962) mientras todavía gozaba de cierto renombre tras su debut interpretando al protagonista de la popular producción francesa de Marcel Camus Orphée noir (Orfeo negro, 1958-1959), y Zózimo Bulbul, como el sirviente de Sidney Chaplin en El encanto del amor prohibido, que había intervenido en una pequeña parte en Terra em transe (Tierra en trance, Glauber Rocha, 1966) y en una veintena de films posteriores hasta que en 1988 produjo y dirigió Abolição, largometraje documental que aborda la causa del negro en el Brasil en cien años de libertad.

Breno Mello y Elizabeth Killian en Rata de puerto


   Un párrafo propio merece Raúl Grigera (1886-1955), apodado “el Negro Raúl”, un personaje pintoresco en los márgenes del ambiente nocturno de comienzos del siglo XX, quien fingía ser un dandy pero al que nadie tomaba en serio. Si hasta se le dedicó un libro, escrito por Paulina L. Alberto y titulado Leyenda negra –Las múltiples vidas de Raúl Grigera o el poder de los relatos raciales en Argentina– (2024). Aparece él mismo como el groom del night club en el mudo La mejor justicia (William H. Jansen, 1917), y es representado o aludido en Derecho viejo (Romero, 1950), en Soy del tiempo de Gardel (Cárpena, 1954) y en el episodio La bañadera de Cavallotti para Viaje de una noche de verano (1964-1965).

El Negro Raúl


   Otra vertiente del tema reside en personajes en busca de sus actores, por lo general no mencionados en los títulos de crédito, en ocasiones apenas extras. Se recuerda a “Nicasia”, la sirvienta de Bajo la mirada de Dios (Cominetti, 1925); el vigilante en el racconto de La borrachera del tango (Cominetti, 1927-1928); una mujer y una niña vecinas de Luis Sandrini en el conventillo de la Boca de Riachuelo (Moglia Barth, 1934); muchos bailando un candombe en la segunda versión de Amalia (Moglia Barth, 1936); “ña Remedios”, sirvienta de los Reparaz en Lo que le pasó a Reynoso (Torres Ríos, 1936); una vecinita en …Y los sueños pasan (Enrique de Rosas hijo, 1938-1939); el obrero brasileño de Prisioneros de la tierra (Soffici, 1939); otro brasileño –tal vez el mismo actor– en el casino de Cita en la frontera (Soffici, 1940); un hincha en la pelea de box de Peluquería de señoras (Bayón Herrera, 1941); una sirvienta jovencita en Papá tiene novia (Schlieper, 1941); el pibe que trae helados en Ceniza al viento (Saslavsky, 1942); “mamá Juana” y “Juan” en La novela de un joven pobre (Bayón Herrera, 1942); la criada “Eulalia” y la niña “Lupe” de María de los Angeles (Arancibia, 1947); “Josefa”, mucama en el camarín de Mirtha Legrand en Pasaporte a Río (Tinayre, 1948); el sirviente “Aparicio” de La cuna vacía (Demare, 1948); “Camelia”, la mujer de Vicente Alvarez en Historia del 900; un ordenanza en De padre desconocido (Zavalía, 1948-1949); “Jeremías”, el sirviente de Vicente Padula en Nace la libertad (Saraceni, 1949); varios que repican tambores en el tugurio en el que se reúnen a fumar los viciosos de Marihuana (Klimovsky, 1950); una vieja en Escuela de campeones (Pappier, 1950); un sirviente en Rescate de sangre (Francisco Mugica, 1951); un beduino maricón en La patrulla chiflada (Rinaldi, 1951-1952); el chofer de Beatriz Taibo y Julián Bourges en Las tres claves (Adalberto Páez Arenas, 1951-1952); un niño en el corto de propaganda peronista Primavera sin nieve (Alberto Larrán, 1952); “Dominga”, la mujer que cuida a “Bochita”, el bebé de Beatriz Taibo en El cartero (Cárpena, 1953); un taxista en Trompada 45 (Fleider, 1953); la cocinera de Qué noche de casamiento (Carreras, 1953); el niño “Tomás” de María Magdalena (Christensen, 1953); la sirvienta de Maruja Gil Quesada en Soy del tiempo de Gardel (Cárpena, 1954); un mozo-camarero en Africa ríe (Rinaldi, 1955); varios en una asamblea de negros, con uno destacado, en Una viuda difícil (Ayala, 1955-1956); los niños llamados “Juan Ruiz” y “Cholo Ruiz” en Evangelina (Land, 1958); “Pedro”, ordenanza en Los acusados (Antonio Cunill, 1959); la planchadora de He nacido en Buenos Aires (Francisco Mugica, 1959); la sirvienta de Adolfo Linvell en Hombre de la Esquina Rosada (René Mugica, 1961); un marinero en Los que verán a Dios (Blasco, 1961); el vagabundo importado en Convención de vagabundos (Cavallotti, 1964); uno, joven y semidesnudo, que acompaña a Leopoldo Verona, y otros dos en slip en las secuencias de nexo en el estudio de filmación de Voy a hablar de la esperanza (Borcosque, 1964); una mujer y su niño en La Madre María (Demare, 1974); el sirviente de los Reinafé en Yo maté a Facundo (Hugo del Carril, 1974-1975); la sirvienta de Noemí Laserre en El casamiento de Laucha (Dawi, 1977); la vendedora chicharrones y pastelitos y otra que vende empanadas en El Fausto criollo (Saslavsky, 1979); y varios jugadores de un equipo de baloncesto en Los fierecillos se divierten (Carreras, 1982).

Pablo Palitos, Kid Gavilán y Beatriz Taibo
en El campeón soy yo


   Sin embargo, las superstars del apartado son apenas dos, que no se cruzaron nunca en un set sino que el primero le dejó el protagonismo al segundo. Vicente Alvarez fue el “Celedonio” del clásico de Laferrère Locos de verano en una producción del Cervantes de 1936, personaje muy menor que había sido interpretado por otro negro “de verdad”, Celedonio Saura, en la puesta original de 1905. Ese mismo año hizo su debut en cine en un film desaparecido de la faz de la Tierra, Una porteña optimista, interpretando a un groom, el primer sirviente de su carrera de 29 largometrajes –que podrían ser más–, de todos los cuales su nombre figura en títulos en apenas 5. Sin embargo, Alvarez logró una especie de hazaña irrepetible cuando intervino en Historia del 900, la opera prima de Hugo del Carril en tanto director, quien puso en práctica su recién adquirida conciencia social del peronista puro que era entonces, traducida en el detalle del crédito principal de los actores, mencionados en estricto orden de aparición y en igual tamaño de caracteres, con el resultado de que el protagonista figura en 5º lugar y la estrella femenina en el 14º, en tanto el 1º lo ocupa el siempre segundón Joaquín Petrosino y el 2º el negro Alvarez.

Rey Charol en Furia en la isla


   A Vicente Alvarez le sucedió Rey Charol (Pedraita García Lázaro; Montevideo, 1920 / Buenos Aires, 1990), actor radicado en la Argentina desde 1956, donde trabajó en todos los medios con una notable continuidad alcanzando un estimable grado de popularidad, en especial por sus múltiples apariciones televisivas. En cine se le computan 22 largometrajes, pero, a diferencia de Alvarez, apenas en uno se omitió su nombre. Uno de sus personajes más visibles lo cumplió en la horrorosa segunda versión cinematográfica del clásico teatral Así es la vida, en la que tanto el vigilante “Rosendo” cuanto la sirvienta “Felipa”, a la que corteja, repentinamente pasaron a ser negros, lo cual debió resultar una incomodidad para Adriana Parets y ninguna para Charol. También era músico (compositor y cantante) de lo que dan fe los temas Un sueño, Nena y Charlando en blue que interpreta en Furia en la isla.

John Quincy Adams

FILMOGRAFIAS

Vicente Alvarez:

Una porteña optimista (Tinayre, 1936: “groom”), Cantando llegó el amor (James Bauer, 1938: en un personaje no identificado), …Y los sueños pasan (Rosas hijo, 1938-1939: “vecino”, NA), Oro entre barro (Bayón Herrera, 1939: “ordenanza”, NA), Así es la vida (Mugica, 1939: “ordenanza”, NA), Azahares rojos (Cominetti, 1939: “Romo”), La casa del recuerdo (Saslavsky, 1939-1940: “mucamo de los Aguirre”, NA), Un bebé de contrabando (Eduardo Morera, 1940: “Alberto Blanco”, NA), Un señor mucamo (Discépolo, 1940: “portero de la boîte”, NA), El mozo nº 13 (Torres Ríos, 1940: en la secuencia del hipódromo, NA), La hija del ministro (Mugica, 1942: “ordenanza del Congreso Nacional”, NA), Capitán Veneno (Enrique Martinent, 1943: “criado Agapito”, 10º), Safo (Christensen, 1943: “ordenanza del Ministerio”, NA), Cuando la primavera se equivoca (Soffici, 1943: “un sirviente en la secuencia de la boda”, NA), Su mejor alumno (Demare, 1943: “criado Juan Patiño Sarmiento”, 13º), La verdadera victoria (Borcosque, 1943-1944: “mozo del bar en Casablanca”, NA), Las seis suegras de Barba Azul (Christensen, 1944: “un vecino”, NA), La pródiga (Soffici, 1945: “lacayo”, NA), Cinco besos (Saslavsky, 1945: “barman del Majestic”, NA), Deshojando margaritas (Mugica, 1945-1946: “mayordomo Jazmín”, NA), Santos Vega vuelve (Torres Ríos, 1946: en la secuencia de la fiesta, NA), La cumparsita (Momplet, 1946-1947: “portero del diario El Faro”, 15º), María de los Angeles (Arancibia, 1947: “lacayo Ambrosio”, 15º), El tambor de Tacuarí (Borcosque, 1948: “acompañante del mayoral”, NA), Historia del 900 (Hugo del Carril, 1948: “Domingo, el mucamo de los Acosta”, 2º), Edición extra (Moglia Barth, 1949: “ordenanza del Congreso”, NA), Escuela de campeones (Pappier, 1950: “ordenanza de Sarmiento”, NA), La vida color de rosa (Klimovsky, 1950: “portero”, NA) y Facundo, el Tigre de los Llanos (Miguel P. Tato, 1951: en el reñidero, NA).

Otro ejemplo de falsa negra en Amalia:
María Delfina Astengo, en la foto con Raquel Aldao,
José Miguens y Rofolfo Quesada Pacheco


Rey Charol:

Luna Park (Cavallotti, 1959: “Senegal”, 8º), La Fin del Mundo (Vieyra, 1962: en un personaje no identificado, 17º), Testigo para un crimen (Vieyra, 1963: “barman Charol, apodado Blancanieves”, 11º), Extraña ternura (Tinayre, 1963-1964: “el fiel Alí”, mayordomo de José Cibrián, 10º), Los muchachos de antes no usaban gomina (Carreras, 1968: “portero negro del night club Arco Iris”, 39º), Kuma-Ching (Tinayre, 1968: “taxista”, 24º), Corazón contento (Carreras, 1968: “el tipo que compra un clarinete”, NA), ¡Viva la vida! (Carreras, 1969: “en la secuencia de la boda entre negros”, 26º), El sátiro (Kurt Land, 1969: “bailarín del teatro Florida”, 27º), Un elefante color ilusión (Derlis M. Beccaglia, 1970: “Baltazar”, 10º), Muchacho que vas cantando (Carreras, 1970: “guardabosques”, 9º), Argentino hasta la muerte (Ayala, 1970-1971: “Saturnino, sirviente de Gervasio Encina” [Roberto Rimoldi Fraga] y “desertor brasileño”, 14º), La gran aventura (Vieyra, 1973-1974: “Cirilo Ruiz, apodado el Negro”, secuaz de Ignacio Quirós, 13º), La Madre María (Demare, 1974: “cochero”, 21º), Agentes secretos contra Guante Verde (Alberto Abdala, 1974: “Felipe, el agente senegalés”, 4º), El muerto (Olivera, 1975: “el Negro”, 11º), La guerra de los sostenes (Gerardo Sofovich, 1976: “embajador de Umumba”, 10º), Furia en la isla (Oscar Cabeillou, 1976: “el cantor”, 6º), Así es la vida (Carreras, 1976: “vigilante Rosendo”, 15º), Las aventuras de Pikin (Abdala, 1977: “rey mago Baltazar, apodado Hermano Lobo”, 5º), Patolandia nuclear (Saraceni, 1978: “Lázaro, el dueño de la funeraria”, 7º) y ¡Me sobra un marido! (Gerardo Sofovich, 1986: “jefe indio”, 14º).

viernes, 8 de mayo de 2026

 

Addenda:

A la filmografía de Jorge Rigaud publicada el pasado 6.4 debe ser sumada la producción española Venus de Fuego (Germán Lorente, 1978: “ex comisario”), ubicada cronológicamente después de Rebeldía, con lo que el número total se eleva a 205 títulos.

 

TEMAS

Black is black: nuestros negros del cine

–1ª parte

“¿Sigues hablando de esta mierda de salirnos
de esto y buscar un lugar seguro? Somos negros.
No hay un lugar seguro en todo el puto planeta”.
Jason Mitchell en Superfly (2018).

Con la sola excepción de Sangre negra, no existe un film argentino de ficción acerca de la problemática negra, y esa excepción (Chenal, 1950) no se ocupa de argentinos ni transcurre en la Argentina.

   Resta, entonces, Punto negro (Luis Mottura, 1943), que se supone transcurre en un hogar porteño aunque deriva de una pieza teatral del francés André Birabeau, Tout n’est pas noir, cuyo texto no se encuentra disponible aunque consta que fue estrenada en 1941 en el teatro Danou de París. Con la salvedad de ese desconocimiento, la adaptación de María Luz Regás ostenta un fondo en extremo racista en un contexto “ingenuo” de comedia familiar de boulevard. A un buen padre de familia (Santiago Arrieta) le cae de regalo un hijo extramatrimonial, que resulta ser negro: sobre el pobre niño (Alejandro H. Diasne) los restantes personajes descargan una andanada de actitudes y frases que no se privan de ninguno de los habituales preconceptos. Así desfilan el espanto de los adultos y las risas burlonas de los niños ni bien lo conocen; una escena en que lo ponen a lustrar zapatos; el titubeo de su supuesta hermana antes de darle un beso y lindezas como las siguientes: “Yo por mí lo haría desaparecer”, “Producto tropical”, “El león negro”, “El hijo de Kahn”, “Imagino que también te agradará besar al negro...”, “Un hermano negro... Que sea hijo de papá, vaya y pase, pero hermano nuestro...” y “¡Qué negro es! ¡Es una lástima!”. Sólo cuando, hacia el final, un pariente (Pedro Quartucci) acepta hacerse cargo del niño, la familia respira aliviada. Los miembros del Ku Klux Klan lo hubieran adoptado como film de culto.

   El resto de la negritud fílmica aborigen consiste en algunos actores que lo son y en otros maquillados como tales, estos últimos unos cuantos que no cuentan para este artículo, aunque el lector encontrará para ilustrar el ítem una foto de Leticia Scury, actriz de natural tez oscura a la que le agregaron maquillaje. En la primera versión de Amalia (Enrique García Velloso, 1914) juegan tres sirvientas interpretadas por María Delfina Astengo (“Jesusa”), Florencia Quesada (“Petra”) y Dora Huergo (“Rosa”), señoritas de la high society quienes se sometieron al embadurnamiento de rigor, aunque en el film aparecen “esclavas negras llevando el mate”, según escribió Pablo C. Ducrós Hicken en La Prensa del 8.12.1968, las cuales, cabe suponer, eran negras de verdad.

Norma Giménez, la falsa negra Leticia Scury y
Juan Carlos Barbieri en El tambor de Tacuarí


 Tampoco valen Olmedo, Lavié, Medina Castro, Brizuela Méndez, la Fiorentino, Dominianni, la Bozán, Sammaritano, Anastasio, la Vernacci y Fontova; ni los auténticamente negros Ferreyra (en cuyos largometrajes no hay personajes negros), Ber Ciani y Ricardo Defilippi; ni el escenógrafo Alberto Negrín; ni el frigorífico de Avellaneda; ni los “morochos”, las “pardas” y los “cabecitas negras” como el cuento de Rozenmacher; ni Hormiga Negra. Los argentinos tenemos un pequeño problema con la palabra: decimos “negrito lindo”, “qué hacés negro”, “negro jetón” y otras delicadezas parecidas dedicadas a gente que queremos o que nos cae bien, pero tampoco vacilamos en calificar de “negro de mierda” a un indeseable, así fuere Blancanieves. Entre los innumerables personajes de la historia del cine argentino hay mayor cantidad de cariñosos “Negro” que los efectivamente negros.

   Este panorama no se pretende exhaustivo ni mucho menos teórico, sino tan solo informativo, puesto que no he leído una relación igual, al menos hasta el momento y salvo error u omisión. Lo dividiré en grupos temáticos, porque hay mucho daterío (títulos, nombres, años) que resulta imprescindible para una mejor ubicación temporal y que, al mismo tiempo, puede ser un estorbo para un lector no entrenado en la letra chica del cine vernáculo. Una mirada a vuelo de pájaro detecta que a la enorme mayoría de los personajes negros los ubican en todos los grados posible de servidumbre (cocineros, mayordomos, mucamos, ordenanzas et al): no hay equivalentes a un Morgan Freeman detective, a un Denzel Washington abogado, a un J. A. Preston o a una Mayra Lucretia Taylor jueces. Todo film ambientado en el virreinato o en la colonia tienen uno o más negros sirvientes, siempre sirvientes, o esclavos. A nadie se le ocurría elevarlos de categoría: tampoco es que hubiera muchos. Estos son los encontrados:

João Adeles, brasileño radicado en la Argentina: “Carlinhos”, el amante de Julio Chávez en Señora de nadie (Bemberg, 1981-1982).

Alaa, modelo profesional, y Jorge Giménez como la pareja en la secuencia del casamiento de ¡Viva la vida! (Carreras, 1969): ella se llama “Florinda”, y en esa misma secuencia aparecen Aníbal Sesatto como un invitado y otros de los que se da cuenta más abajo.

• Luis Alberto Albino como un marinero y Maximiliano sin apellido como el foguista de La Rosales (Lipszyc, 1984).

• María Ester Alvarez: la mucama de Amanda Ledesma en Mañana me suicido (Schlieper, 1942) y una paisana en Vidalita (Saslavsky, 1948). No tengo la certeza, pero supongo que esta actriz era hija de Vicente Alvarez, del que me ocuparé más abajo.

• Lydia Alves: la mucama “Lola” en El complejo de Felipe (Juan Carlos Thorry, 1951).

• Paulino Andrada: el viejo esclavo en el episodio La pulsera de cascabeles de Ricardo Wulicher para De la misteriosa Buenos Aires…. (1981), en el que además actúan Alenice Mimura como la esclava “Temba”, Claude Bajazet como el hermano de “Temba” y un numeroso grupo de uruguayos integrantes del Teatro Negro Independiente de Montevideo. Andrada también aparece como el obrero apodado “Negro” de El prontuario de un argentino (Andrés Bufali, 1982); el reportero gráfico apodado “Negro” de No habrá más penas ni olvido (Olivera, 1983); un interno en El caso Matías (Aníbal Di Salvo, 1983-1984); y otra vez el “Negro” en Sentimientos (Jorge Coscia y Guillermo Saura, 1985) y en Soy Faro (Guillermo Roig, 1997).

Claude Bajazet


Andresito: el niño “Andresito Tamayo” de La madrastra (Rodolfo Blasco, 1960).

• Hortensia Arnaud: una bailarina en Tu cuna fue un conventillo (Irigoyen, 1924-1925) y la bailarina de la boîte El Cairo en La 5ª calumnia (Adelqui Millar, 1940).

• Freddy Baylon: “Pino” en Estoy hecho un demonio (Hugo Moser, 1971).

• Albino Fidel Britos, otro niño: Madou”, príncipe de Daomen, el esclavo de Homero Cárpena en Las aventuras de Jack (Borcosque, 1948); el hijo de Vicente Alvarez en Historia del 900 (Hugo del Carril, 1948); un pibe en El último payador (Manzi & Pappier, 1948); el pibe “Chocolate” en Volver a la vida (Borcosque, 1949); otro pibe “Chocolate” en Con los mismos colores (Carlos Torre Ríos, 1949); y “Ricardo”, el hijo de Jacinto Herrera en La barra de la esquina (Saraceni, 1949-1950).

• Aída Carrión: la sirvienta “Paula” de Rescate de sangre (Francisco Mugica, 1951).

• Jorge Correa y Victoria Correa como un soldado y una muchacha en Cabeza de Tigre (Claudio Etcheberry, 1998).

• Carlos Costoya: “Felipe”, el pibe del hotel en Una novia en apuros (John Reinhardt, 1941).

• Jorge Da Silva: en la secuencia en el Purgatorio de Las puertitas del sr. López (Alberto Fischerman, 1988).

• Valdir Da Silva y Daniel Sosa: sirvientes en Millonarios a la fuerza (Dawi, 1979).

• Ricardo A. Defilippi: un alumno en Juvenilia (Augusto César Vatteone, 1943) y un muchacho en Llegó la niña Ramona (Catrani, 1943).

• Alejandro H. Diasne: el niño ya citado de Punto negro.

• Javier Díaz, niño: un alumno en Contigo y aquí (Fernando Siro, 1974); “Falucho”, el lustrabotas de Los chiflados del batallón (Dawi, 1974); el alumno “Cirilo Tamayo” en Jacinta Pichimahuida se enamora (Cahen Salaberry, 1976); un niño en Las aventuras de Pikin (Alberto Abdala, 1977); y “Pupi” en Patolandia nuclear (Saraceni, 1978).

Javier Díaz, otros niños y María de los Angeles Medrano
en Jacinta Pichimahuida se enamora


• Idilia Domínguez: la mucama “Domitila” de Los pasajeros del jardín (Doria, 1982).

• Ricardo Doncel: el niño “Patricio” de El cura Lorenzo (Vatteone, 1953-1954).

• Regina Do Santos: la “Negra”, así apodada en Un guapo del 900 (Murúa, 1971).

• Avelina Dos Santos: en la orgía a bordo del yate Destino de El encanto del amor prohibido (Juan Batlle, 1971).

• Alicia Escola: la espía en Zangeria de Los súperagentes no se rompen! (Julio De Grazia, 1978).

Esteban sin apellido: el cuidador del cine en Barrio gris (Soffici, 1954).

• Anamá Ferreira, modelo profesional: una mannequin en Comandos azules en acción (Vieyra, 1980).

• Miguel Angel Ferreiro: “Emilio”, el niño de Un loco en acción (Dawi, 1982).

• Joel Galeano: el maître del restaurante en el tercer episodio de Disputas en la cama (Mario David, 1971).

• Leonor Gómez: “Dalila”, la cocinera de Paraíso robado (Arturo Pimentel, 1951).

• Nery González: la cocinera “Nemesia” en Novio, marido y amante (Mario C. Lugones, 1947).

• Pedro G. Gutiérrez: empleado de la Jones Foundation de El cóndor de oro (Enrique Muzio, 1994) y el asistente del fiscal de Veredicto final (Jorge Darnell, 1996).

• Beba Jofré: “Nieves”, la criada de Alba Arnova en Una viuda difícil (Ayala, 1955-1956).

• Mechi Lafayette: la muchacha que baila el mambo con Alberto de Mendoza en La calle del pecado (Arancibia, 1953).

• Pochi Luna, bailarín de los teatros de revistas: el amante de Mónica Land en Las turistas quieren guerra (Cahen Salaberry, 1977) y el chofer de Ana María Ricci en Sucedió en el internado (Vieyra, 1985).

Macarena sin apellido: la masajista “Zuzú” de Paraíso Relax (Emilio Boretta, 1987).

• Audile Marlene: una presidiaria en Correccional de mujeres (Vieyra, 1985).

• Celedonio Martínez: “Domingo” en Bajo la Santa Federación (Tinayre, 1934).

• Rita Montero: la mucama “Consolación” de María de los Angeles (Arancibia, 1947); una jovencita en Escuela de campeones (Pappier, 1950); la mucama “Suerte” de la pensión de La muerte camina en la lluvia (Christensen, 1948); la mucama “Blanca” de ¿Por qué mintió la cigüeña? (Christensen, 1948); la esclava “Zaida” en La patrulla chiflada (Rinaldi, 1951-1952) y la esclava “Máxima” de El grito sagrado (Amadori, 1953), en el que también aparece un niño que hace de su hijo.

Rita Montero y Alba Castellanos
en El grito sagrado


• Selva Montijo: una sirvienta en La muerte en las calles (Fleider, 1952).

• Loana Müller: una modelo en Fotógrafo de señoras (Moser, 1978); una corista en Encuentros muy cercanos con señoras de cualquier tipo (Moser, 1978) y una de las reclusas de Atrapadas (Di Salvo, 1984).

Muschinga: “Muschinga”, la niña de Stella (Perojo, 1943).

• Enrique Nadal: el payador de Martín Fierro (Torre Nilsson, 1968) y el mestizo “Mulelé” de Tiro de gracia (Becher, 1968).

• Juan Carlos Nassel, otro bailarín profesional: un marinero en Extraña ternura (Tinayre, 1963-1964); un modelo en Mosaico (Paternostro, 1968); “Navidad” en De lo que no hay (Alfredo Mathé, 1968); el chofer de Sidney Chaplin en El encanto del amor prohibido (Juan Batlle, 1971) y, apenas bailando, en varios títulos de ese período, como Escándalo en la familia, Blum, Un gaucho con plata, ¡Viva la vida!  y En una playa junto al mar.

Juan Carlos Nssel (izq.), bailando con
Nélida Lobato en Blum


• Jocelice Pereira da Silva: la mucama de El mundo contra mí (Beda Docampo Feijóo, 1996).

• David Reavis y Lili Dos Santos como la pareja que ingresa al hotel alojamiento de Abierto día y noche (Ayala, 1981).

• Efrén Rodríguez, músico cubano que integraba el grupo musical argentino Katunga: “Francisco «Pancho» Nieves”, el boxeador de Toto Paniagua (Orgambide, 1980).

• Héctor Rodríguez: un pibito en El tambor de Tacuarí (Borcosque, 1948).

• Isabel Rodríguez (“Manuela”) y María Irene de Rodríguez (“Pepa”), sirvientas en La revolución (Raúl de la Torre, 1973).

• Yamandú Romero: un obrero en La canción de los barrios (Amadori, 1940-1941); un peón en Donde comienzan los pantanos (Ber Ciani, 1951); un obrero en Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1951-1952); en un personaje no establecido de La Quintrala (Carril, 1953-1954); el vecino saqueado de Hombres salvajes (Richard von Schenk y Albert Arlis, 1958); uno de los asaltantes de Culpable (Carril, 1959); un chismoso en el Club Social de Buscando a Mónica (José María Forqué, 1961); uno de los integrantes de la banda de delincuentes en Delito (Pappier, 1961); “Ñato”, el obrero estaqueado de Operación “G” (Pappier, 1961); un soldado en La calesita (Carril, 1962); un indio en Lindor Covas (Cores, 1962); el apodado “Negro” de Así o de otra manera (Kohon, 1964); un viejo en Buenos Aires, verano 1912 (Oscar Kantor, 1966); “Miguel Toro”, el  artillero herido de Argentino hasta la muerte (Ayala, 1970-1971); y el viejo sargento de Juan Moreira (Favio, 1972).

• César Abel Salas: “Batuke”, el mucamo maricón de Thelma Stefani en El profesor erótico (Rafael Cohen, 1975).

• Jorge Santos: el chico de la florería en Esperando la carroza (Doria, 1985).

• Miguel Segovia: “Sebastián” en Donde el viento brama (Pappier, 1963) y “Kid”, el boxeador del episodio El Demonio nos quema en nuestra propia lujuria de El Demonio en la sangre (René Mugica, 1963).

• Freddy Taynor, niño: “Victoriano” en La murga (René Mugica, 1961) y uno de los pibes en la calesita de La calesita.

The Golden Boys, grupo de bailarines: El extraño del pelo largo (Porter, 1969).

• Susana Uribe: secretaria de Acuario en La aventura explosiva (Orestes A. Trucco, 1976).

• Kary Vane, “una mujer elegante, culta, de seductora conversación” según la definió Máximo Simpson en el sitio web Mágicas Ruinas: la cocinera de El muerto (Olivera, 1975).

Kary Vane


• Rita Varola: la cocinera de Catita es una dama (Saraceni, 1956).

• Chico Vera: “Charol”, el lacayo negro de los Morel en Recuerdos de un Angel (Cahen Salaberry, 1948).

• Olga Veyra como la sirvienta “Rita” y Cido Vianna como un sirviente en Camila (Bemberg, 1983-1984).

• Ari Vieira como el guía “Tom” y Weena sin apellido como una indígena en ¡Me sobra un marido! (Gerardo Sofovich, 1986).

• Betty Villar: en el Casino de Mirame la palomita (Carreras, 1984).

• Guillermo Zambrano, asimismo un bailarín profesional: el sirviente de Cipe Lincovsky en Mannequin alta tensión (Massimo G. Alviani, 1967-1968) y uno en la secuencia del happening de El bulín (Angel Acciaresi, 1967-1968).

• Lucila Zulueta: bailarina del Angel’s Club en La herencia del tío Pepe (Hugo Sofovich, 1997).

   De este listado sobresalen unos pocos que desarrollaron una cierta actividad, como los niños Britos y Díaz, aquel concentrando varios films en apenas dos años, el otro más frecuente en la televisión. O Rita Montero, una jovencita muy bonita y desenvuelta que en otro país hubiera tenido una carrera destacada; Yamandú Romero, una cara frecuente en la obra de Hugo del Carril; el espigado Nassel, bailarín en los teatros de revista, que aparece bailando en varios y actuando en pequeños personajes en otros, con un pico de estelaridad en uno que nadie vio, De lo que no hay, en el cual aparece acreditado en el segundo puesto detrás de la protagonista (Julia Elena Dávalos), personaje al que accedió luego de que al director le fallaran Luis Medina Castro (en quien pensó en primer lugar) y Hugo Guerrero Martinheitz: “El actor inicial fue Guerrero Marthineitz, el «peruano parlanchín», que me abandonó al segundo día, dejándome con todo el primer día de filmación para tirar al cesto de la basura”, contó Mathé en correspondencia privada.

 [Continuará mañana]


PERFILES César Tiempo Nacido en una ciudad cuya denominación actual es Dnipró, Israel Zeitlin Porter (Ekaterínoslav, Ucrania, 3.3.1906 /...