NATIVE MALE BEAUTIES
Fernando
Lamas
En una inicial, ligera búsqueda de datos, la palabra que aparece con mayor frecuencia para definirlo es handsome (“buen mozo”). Y lo era, menos por su “belleza” a lo Delon, Cruise o Pitt que por su apostura rotundamente masculina y por la elegancia y suavidad que, no obstante, transmitía en sus desplazamientos frente a la cámara, de una seguridad a prueba de titubeos.
Fernando Alvaro
Lamas y De Santo; Buenos Aires, 9.1.1915 / Los Angeles, California, EEUU,
8.10.1982) sufrió en plena niñez, al igual que Alberto de Mendoza [véase este blog: 24.5.2026], un duro choque tras la muerte de sus padres españoles, por lo que fue criado por sus abuelas, quienes
lo indujeron a practicar natación al punto de representar al país en la edición
1940 de los Juegos Panamericanos, el mismo año en el que casó con Perla Mux,
joven actriz también ella en busca del estrellato. Cuando, poco después,
decidió que prefería actuar, su más cercano amigo en la búsqueda de
oportunidades fue Armando Bo, a quien lo unía no sólo su aspiración a devenir actor sino su afición
a los deportes y las minas –no precisamente las de carbón. Armando consideraba
que Lamas le llevaba ventaja, porque “era mucho más pintón, hablaba inglés,
algo que yo nunca logré, y además sabía cantar, el hijo de puta…”; de hecho,
tenía coloratura de barítono y lo hizo en la mayor parte de sus films en la
MGM, aunque ese don nunca fue aprovechado por los productores y directores
argentinos.
Aparte algunas incursiones poco memorables en la radiofonía y en el teatro, Lamas destacó de inmediato en el cine, dueño de una fotogenia que atraía el ojo de la cámara rescatándolo de los pequeños papeles iniciales. Su ascenso fue imparable: en su debut figuraba acreditado en el 20º puesto de los títulos de crédito; en el segundo, un año más tarde, en el 9º, y así ascendiendo, aunque nunca logró el 1º. Su especialidad eran los canallas (rufián, ladronzuelo, gigoló) y fue Manuel Romero quien más hizo por su carrera otorgándole personajes destacados en cuatro de sus producciones de los años 40. En Navidad de los pobres hace a un malvado culpable de seducción y embarazo de la heroína (Irma Córdoba), a quien, tras cuatro años de cárcel, intenta extorsionar para robar la tienda en la que ella trabaja: memorablemente, “Catita” (Niní Marshall) le pide: “¿Por qué no se regenera un poco?”. En La rubia Mireya su nombre iba después del de Mecha Ortiz, índice inequívoco de su estatus: Mireya se enreda con él y lo lleva consigo a París a sabiendas de que se trata de “un parásito” que ha “devorado una fortuna” trampeando en el póker. Otro director que le confió personajes de relevancia fue Luis Saslavsky, primero como uno de los babosos alrededor de Dolores del Río en Historia de una mala mujer y luego como el muy machote capitán de caballería de Vidalita, confusamente atraído por ese ambiguo “muchacho” en el que se traviste la heroína (Mirtha Legrand); la secuencia en la que Lamas se baña desnudo en una tina frente a las mujeres es un prodigio del doble sentido del que sólo ese director hacía gala.
La historia del tango resultó su último film local: el rodaje concluyó en abril 1949 mientras al mismo tiempo rodaba en inglés The avengers para la Republic Pictures Corporation de Hollywood, obligándolo a correr de los estudios Lumiton en Munro a los de Mapol en Martínez. Las versiones acerca de por qué Lamas y sus compañeros de elenco Roberto Airaldi y Osvaldo Miranda debieron viajar (el 29.6.1949) a completar su trabajo en los EEUU son diversas y contradictorias, pero el caso es que hubo un brazo roto –real o fingido– y una prolongación para Lamas de aquella estadía, lo que le valió el famoso contrato de siete años con la Metro-Goldwyn-Mayer, período en el que tampoco obtuvo el preciado 1º puesto en los credits. Allí fue sucesivamente galán de Jane Powell, Greer Garson, Lana Turner, Elizabeth Taylor, Esther Williams, Arlene Dahl, Rhonda Fleming, Ann Blyth y Rosalind Russell. En Hollywood pisó fuerte desde el principio, pero pese a su dominio del idioma gran parte de los personajes que le encomendaban eran latinos, por lo cual –en palabras de Jorge H. Andrés– “se convirtió en sinónimo de latin lover y supo estar vigente toda su vida”. Varios de ellos cantaban, lo cual le posibilitó un contrato para actuar en Broadway, en el musical Happy hunting (1956-1957), casi un año en cartel en el Majestic durante el cual –dicen los chismes– se llevó a las patadas con su co-star, Ethel Merman; ambos fueron postulados al premio Tony.
Sin embargo, como tantos otros astros estadounidenses, también Lamas sufrió su particular “mio Dio, come sono caduto in basso” y fue cooptado por la muy productiva industria europea de los 60, para la que hizo algunos títulos olvidables. Uno de ellos, el español La fuente mágica, lo convirtió en director, que reiterará en otro largometraje y en una gran cantidad de episodios de series televisivas. De hecho, al volver a los EEUU su principal actividad se concentró en ese medio, fuere como actor, director, productor o invitado en numerosas series y talk shows, e incluso alcanzó a actuar en una de las primeras así llamadas “miniserie” (The dream merchants, 1979).
Excepto la
segunda, una millonaria uruguaya llamada Lydia Valeria Babacci, tuvo publicitados
casamientos con colegas como Perla Mux,
Arlene Dahl y Esther Williams, con ésta hasta que la muerte los separó. Con
Babacci concibió a Alejandra Lamas, que interpretó dos pequeñísimos papeles, el
de una oficinista en Adiós, Roberto… (Enrique
Dawi, 1984) y una de las secretarias de Duilio Marzio en Pobre mariposa (Raúl de la Torre, 1985). Con Dahl parió a Lorenzo
Lamas, quien destacó a partir de los 80 en el mismo tipo de personajes que
había cultivado su padre. Pero ese padre también fue hombre de conquistas
fulminantes: ya en Hollywood y cuando aún estaba casado con Babacci, tuvo un affaire (muy difundido, por cierto) con
Lana Turner mientras rodaban The merry
widow, encuentro que Diego Curubeto registra en su libro Babilonia gaucha ataca de nuevo (1998)
acudiendo al testimonio de la citada esposa: “Cuando se enganchó con Lana
Turner, Fernando sonreía con la satisfacción del gato que acaba de comerse al
canario. Pero no se daba cuenta de que era un canario que ya había sido
saboreado por todo el mundo. Y eso no lo dije yo, sino Stewart Granger”.
Turner, a quien Curubeto señala como “una de las más veloces estrellas de la
era” –y no se refería a que practicara running–
fue quien divulgó entre sus amigas el impactante, demoledor tamaño de su…
talento, sumándole así otro tipo de fama.
Un dato poco difundido, del que me alertó JHA, es que el barítono grabó un LP titulado Fernando Lamas with love (1958), dos de cuyos temas (Clavel del aire de Filiberto y Mujer) fueron arreglados por Astor Piazzolla: más aún, Mujer fue compuesto por Piazzolla sobre una letra de Lamas. En 1963 fue considerado para interpretar al “Luciano Fernández Castillo, el Negro” de la novela de Angel María de Lera La boda en la versión Lucas Demare a rodarse en España en coproducción con la Argentina, pero Lamas se negó a intervenir porque su contrato estipulaba que la estrella femenina debía tener categoría internacional y consideraba, con razón, que Graciela Borges no la tenía –ni nunca la tuvo.
Víctima de un cáncer, tal parece que falleció sonriendo, y sus restos fueron cremados y esparcidos en el océano Pacífico tras ser despedido en un funeral por viejos amigos como Ricardo Montalbán (con quien competía en el apartado latin lover), Richard Benjamin, Jane Wyman, Red Buttons, Angie Dickinson y Sidney Poitier, además, claro está, de su viuda y sus hijos. Por cierto, Esther Williams lo recordó con calidez y entusiasmo en su autobiografía de 1999 The million dollar mermaid: no era para menos.
FILMOGRAFIA
[Aclaración necesaria: FL figura en el
elenco de Backtrack (Earl
Bellamy, 1968), pero en realidad no actuó allí sino que aparece en una
secuencia injertada, correspondiente a la serie TV The virginian, de 1965].
Argentina: En
el último piso (Catrano
Catrani, 1941: “un amigo de Ana María” [Zully Moreno], 20º), Frontera Sur (Belisario García Villar,
1942: “teniente Siles”, 9º), Stella
(Benito Perojo, 1943: “Montero”, 8º), Villa
Rica del Espíritu Santo (Perojo, 1945: “capitán Guzmán”, 8º), Navidad de los pobres (Manuel Romero,
1947: “Reyes”, 5º), Evasión (Ignacio Domínguez
Riera, 1947: “Bruno”, 3º), El tango
vuelve a París (Romero, 1947: “Flores”, 5º), Historia de una mala mujer (Luis Saslavsky, 1947: “Guillermo
Delor”, 5º), La otra y yo (Antonio
Momplet, 1948: “Miguel Monti”, 3º), Corrientes…
calle de ensueños (Román Viñoly Barreto, 1948: él mismo, en la secuencia de
la fiesta, acreditado 45º), La rubia
Mireya (Romero, 1948: “Alberto Torres” 2º), Vidalita (Saslavsky, 1948: “capitán Mariano Sucre”, 3º), De padre desconocido (Alberto de
Zavalía, 1948-1949: “abogado doctor Hugo
Maidana, hijo de Pablo Maidana” [Enrique Muiño], 3º), La
historia del tango (Romero, 1949:
“doctor Juan Carlos Maldonado, marido de Aurora y padre
de Rosita” [ambas Virginia Luque], 3º) y The avengers (Los vengadores,
John H. Auer, EEUU, 1949: “André Le Blanc”, mayormente rodado en la Argentina).
EEUU: Rich, young and pretty (Rica, joven y bonita, Norman Taurog, 1950-1951: “Paul Sarnac”, 4º), The law and the lady (La impostora, Edward H. Knopf, 1951: “Juan Dinas”, 3º), The merry widow (La viuda alegre, Curtis Bernhardt, 1951: “conde Danilo”, 2º), The girl who had everything (Almas libres, Richard Thorpe, 1952: “Victor Y. Ramondi”), Dangerous when wet (Charles Walters, 1952: “André Lanet”), Sangaree (idem, Edward Ludwig, 1952: “abogado doctor Carlos Morales”, 1º), Jivaro (El tesoro del Amazonas, Ludwig, 1953: “Rio Galdés”, 1º), The diamond queen (La reina de los diamantes, John Brahm, 1953: “Jean-Baptiste Tavernier”, 1º), Rose Marie (idem, Mervin LeRoy, 1953: “James Severn Duval, apodado Jim”, 3º), The girl rush (Hotel Flamingo, Robert Pirosh, 1954-1955: “Victor Monte”, 2º) y The lost world (El mundo perdido, Irwin Allen, 1960: “Manuel Gómez”, 5º).
Europa: España: La fuente
mágica (1961: “Alberto”, 2º, + D) – Italia:
Duello nella sila (Umberto Lenzi, 1961: “Antonio Franco”, 1º) y D’Artagnan
contro i tre moschettieri (D’Artagnan contra los tres mosqueteros,
Fulvio Tului, 1961-1962: “D’Artagnan”, 1º) – RFA: Die hölle von Manitoba / Un lugar llamado Glory
(Gringo, prepara tu Colt, Sheldon Reynolds, RFA/E, 1964: sólo G, con
Edward Di Lorenzo y Jerold Hayden Boyd, sobre la novela de Jerold Hayden Boyd,
rodado en España).
EEUU: The violent ones (1966: “Manuel Vega”, 1º, + D), Valley of mystery (Joseph Leytes, 1966: “Francisco Rivera”, 7º), Kill a dragon (Michael Moore, 1967: “Nico Patrai”, 2º), 100 rifles (idem, Tom Gries, 1968: “Verdugo”, 4º), The lonely profession (Douglas Heyes, 1969: “Dominic Savarona”, 9º; TVM), Powderkeg (Heyes, 1970: “Chucho Morales”, 3º; TVM), Murder on flight 502 (George McCowan, 1975: “Paul Barons”, 7º; TVM), Won Ton Ton –The dog who saved Hollywood– (Michael Winner, 1975: “actor en la función de estreno”, 39º entre una multitud de apariciones amistosas), The cheap detective (El detective barato, Robert Moore, 1977: “Paul DuChard”, 11º) y Samurai (Lee H. Katzin, 1978: sólo PE; TVM).