lunes, 9 de marzo de 2026

NO-FILMS

Un Discépolo que no pudo ser

Armando Discépolo concibió Babilonia en la provincia de Córdoba, durante una estancia en La Calera (marzo 1925), catalogándola como una “comedia en un acto” cuya acción transcurre en Buenos Aires. Llevaba como subtítulo Una hora entre criados y fue estrenada el 3.7.1925 en el teatro Nacional por la Compañía Pascual E. Carcavallo, siendo sus intérpretes, por orden de aparición y de acuerdo al programa de mano, Domingo Sapelli (cavalier Esteban, italiano), la señora [María Teresa] Borda (señora Emilia, criolla), la señora B. Bottaro [Myrta Bottaro] (Ema, hija de Esteban y Emilia), Juan Sarcione (Víctor, hijo de Esteban y Emilia), Guillermo Farnum (Piccione, chef, napolitano), la señorita M. J. López [Mecha López] (Carlota, cocinera, francesa), Olinda Bozán (Isabel, mucama, madrileña), Efraín Cantelo (José, mucamo de comedor, gallego), Rosa Catá (Lola, mucama, gallega), José Otal (Eustaquio, mucamo, criollo), J. Mutarelli [Félix Mutarelli] (Alcibíades, mucamo, gallego), Isabel Figlioli (China, mucama, cordobesa), el señor [José] Ceglie (Otto, chauffeur, alemán), el señor [Valerio] Castellini] (Segundino, portero, gallego) y Paco Busto (Cacerola, pinche, napolitano).


   Recibió muy buenas críticas y su éxito de público no fue extraordinario aunque se convirtió en una pieza de repertorio, merecedora de numerosas otras producciones, entre ellas las de las compañías de José Brieva (1926 en el Pueyrredon de Flores), Luis Arata (1929 en el Cómico) y Discépolo mismo (1930 en el Argentino, en este montaje con Inés Murray interpretando a “Cacerola”, escrito para ser animado por un hombre); Leopoldo y Tomás Simari (1931 en el Fénix de Flores). Cuando el encuadramiento por compañías ya era historia, continuó siendo representada por elencos diversos: en 1967 en el Sarmiento del Jardín Zoológico y luego en 1968 en la sala Casacuberta del General San Martín; en 1971 en el Cervantes por el elenco de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires dirigido por Mario Soffici; en 1984 en la sala Martín Coronado del San Martín; en 1995 en el Cervantes, en doble programa con El organito, de ambos Discépolo; en 2008 en el Teatro de la Ribera; y en octubre 2016 en la sala María Guerrero del Cervantes.


   Después de que Mateo y Giacomo fueran adaptadas al cine, respectivamente por Tinayre en 1936 y por Vatteone en 1938, Babilonia hubiera sido la fuente de un tercer film basado sobre textos de Armando Discépolo (1887-1971), dramaturgo de quien se han escrito numerosos ensayos y que tuvo como esposa a la actriz Aída Sportelli. Luis Mazas, por ejemplo, opinó (en Clarín, 30.3.1988) que era un “maestro del teatro argentino, agudo observador de tipos” que “construyó sociológicamente una visión sobre el grotesco que es, al mismo tiempo, el testimonio de una época”; agregó que fue un “lúcido buceador en aquel proceso histórico –el final del liberalismo y el comienzo de otra etapa sociopolítica–” que “reacciona con un teatro vital y realista en el que la frustración, miseria o desesperación aparecen como la fuerza más original para describir el mundo de gringos y criollos que nos fue dando la identidad”. Mazas no deja de mencionar que “muchos de los biógrafos del dramaturgo aseguran, no sin razón, que es posible que haya habido una influencia de Pirandello y también de autores naturalistas quienes fueron los que moldearon, de alguna manera, su particular personalidad. Pintó como nadie la incorporación a la realidad argentina, todavía aldeana y preindustrial, de un tiempo diferente. Fue el cronista de un cambio y creador de perfil de arquetipos. Los gallegos, gringos, turcos y moishes de Discépolo son el retrato fiel de la incomunicación con el medio que los recibía y, en definitiva, con el orden social vigente. Algunos lograrán el «triunfo» con mucho esfuerzo. Otros lo harán a través de sus hijos. Todo ello provocará que el país surja, diferente por cierto, a lo que el patriciado pretendía”. Toda la acción transcurre en el ámbito de la cocina, situación en la que el autor se anticipó en medio siglo a la de la serie televisiva inglesa Upstairs, downstairs (1971-1975). Aunque la obra es de tono coral, entre los personajes destaca, por su peso en la trama, el chef Piccione, interpretado por Guillermo Farnum en ocasión del estreno.

   Entre sus piezas adaptadas al cine por cierto no debe figurar Muñeca (1924), que algunas fuentes indican como realizada por Soffici, especie que el director mismo se ocupó de aclarar a un periodista de La Opinión (21.1.1973): “Yo conocía a un amigo que tenía una cámara de 16 milímetros. Me la prestó y nos pusimos [se refiere a los actores Francisco Martínez Allende, Enrique Santos Discépolo y José Gola] a hacer unas escenas de Muñeca. El trabajo me sirvió porque me dio la noción de las diferencias entre el teatro y el cine. Toda la expresión apta para el teatro no servía para el cine. Había que buscar otra forma. Me entusiasmó esa posibilidad”. Corría 1924 y, como queda claro, se trató de una filmación privada, a la manera de un ensayo.

Armando, cuando fue joven

   Imprevistamente para los porteños, puesto que el proyecto fue gestado en el interior, el cordobés Jorge Salvador tuvo la idea de adaptarla al cine. “Es una muestra del gran cambalache en base al cual se formó la sociedad argentina producto de la inmigración. La acción se desencadena a partir del robo de una joya durante una fiesta dada en la casa de una familia de nuevos ricos y tiene por protagonistas principales a los criados, quienes tienen como punto de encuentro la cocina de la mansión. Las acusaciones que circulan entre ellos y el posterior enfrentamiento con los invitados, son hechos que se suceden en el marco de toda una serie de conflictos propios de la época. Estamos en el proceso de posproducción y realmente podemos decir que estamos muy conformes con el material rodado, en el que participó el mismo equipo técnico de Bajo otro sol. Hay que destacar particularmente en este caso la labor del escenógrafo, que en un solo espacio logró montar los dos ambientes en que se desarrolla la obra. Si todo se da normalmente esperamos poder estrenar en los próximos meses”, contó Salvador a un cronista de Noticias de Hoy, suplemento del diario Crónica (18.10.1987). El aludido Bajo otro sol es un film cordobés dirigido por Francisco D’Intino en 1986.

Armando y Enrique Santos

   Babilonia resultó el único largometraje dirigido por Jorge Mario Antonio Salvador (La Paz, Entre Ríos, 19.1.1944), licenciado en cinematografía que también estudió música, medicina, arqueología e historia, ejerció la docencia en temas de cine y dirigió varios cortos, entre éstos Los nietos de Eugenio Py (1996). En mayo 1987, tras siete años de preparación y sucesivas postergaciones, inició el rodaje de su versión del clásico, que intentaba concretar desde 1980, cuando lo anunció con dirección de fotografía de Aníbal Di Salvo, música de Oscar Cardozo Ocampo y actuación de Osvaldo Terranova, Luis Medina Castro, Rodolfo Bebán o Ricardo Bauleo, Alfredo Alcón y Alberto Martín. El rodaje fue desarrollado en la ciudad de Córdoba, durante ocho semanas, con la participación mayoritaria de técnicos y actores de esa provincia excepto los porteños Jaime Lozano (asistente de dirección) y Enrique Muzio (compaginador). Tras las etapas de rodaje y montaje, la producción sufrió dificultades económicas, prolongadas ad infinitum: en 2002 pudo ser concretado el doblaje, pero nunca la sonorización, la música, los títulos de crédito y la ampliación a 35mm.

Babilonia
Argentina, 1987
16mm / color / 110’

EQ     CP: Cooperativa Babilonia Ltda. (Córdoba, Córdoba). JP: Federico Nieves. D: Jorge Salvador. AD: Jaime Lozano. AYD: Analisa Galante. G: Jorge Salvador, sobre la pieza teatral Babilonia –Una hora entre criados– de Armando Discépolo. F: Eduardo Sahar. AF: Héctor Fontanellas y Humberto Carrizo. CM: Ricardo Rubini. ACM: Ricardo Nieto y Sergio Bertea. JR: Manuel Zalosnik. U: Fernando Boschetti. C: Enrique Muzio. AC: Santiago Seminara y Adriana Tolosa. LOC: provincia de Córdoba (Córdoba). FR: 29.5.1987 al 25.7.1987.

I&P     Ricardo Bertone, Raúl Escobar, Jorge González, Isabel Brunello, Graciela Castro, César Carducci, Víctor Moll, Esther Fernández, Jani Bonetto, Chiochi Cardarelli, Guillermo Lombardi, Cecilia Flores.

domingo, 8 de marzo de 2026

TEMAS

Alguna vez fui un extra de cine

“Son asesinos los extras, peor que el equipo.
Y todos aplaudieron al final de la toma. No me engañan, créeme”.
(Diálogo de la miniserie Bardot, 2022).

“Hoy se iniciará en los estudios Baires el rodaje de un baile de máscaras de época para el film El juego del amor y del azar [...] A esta filmación concurrirán los doctores José María Cantilo y Mariano de Vedia y Mitre, además de otras altas personalidades. Fue necesario trasladar el equipo de filmación [...] desde los estudios Río de la Plata a los sets de Baires, en vista de que el baile de máscaras que tiene lugar en la película se desarrolla en un gran salón, con 500 extras, para cuya concurrencia resultaba demasiado pequeño el primero de los estudios nombrados”. [El Mundo, viernes 10.12.1943].

   Toda vez que vemos en la pantalla que los personajes principales, o uno de ellos, asiste a una fiesta, come en un restaurante o toma café en un bar, penetra en una iglesia, combate en una guerra, baila en un bailongo, discurre en el patio del colegio o asiste a una proyección en algún cine, todos los que lo rodean son extras. Un extra no habla ni gesticula, no destaca del montón: de hecho, es el montón, el escalón más bajo en la escala artística; si dice “la mesa está servida” o “sí señor” o “buenas tardes”, deja de ser un extra y se convierte, según las escalas de la Asociación Argentina de Actores, en un “bolo menor”, esto es, un actor contratado por día. De allí para arriba, todo es posible.


   Me pregunto cuál habrá sido el primer film en requerir personal artístico extra, categoría que desde entonces ha quedado instituida sencillamente como “extra”. No tengo la respuesta, ni siquiera en relación con la industria local, pero sí puedo aportar los nombres de algunos extras que luego pasaron al primer plano. La memoria me dispara imágenes diversas, por ejemplo el homenaje clever de Godard que aparece en Week end en la secuencia en que un numeroso grupo de caminantes que nada tiene que ver con la historia que se cuenta es interrumpido por alguien que les pregunta quiénes son y adónde van y uno de ellos (que no es un extra, puesto que habla) aclara: “siamo l’apporto italiano a la coproduzione”. [Gracias, JHA].

   Hay un corto de Subiela, Sobre todas estas estrellas, cuyo texto inicial precisa: “Un film sobre los extras de cine”. Fue rodado en las instalaciones de los Estudios San Miguel al mismo tiempo que Esquiú, del que Subiela fue pizarrero y cuyo protagonista (Hugo Mujica) pone su voz para contar la historia de la profesión. En el centro hay una bonita extra llamada “Bettina”, desde que se anota en una agencia ad hoc y es entrevistada por alguien a quien no vemos pero que tiene la voz de Carlitos Galettini hasta que se reúne en un bar con otros compañeros, pasando por su primer día de rodaje en el que debe besarse con un muchacho. “Bettina” es interpretada por una actriz, puesto que habla, actriz cuyo nombre los créditos ignoran pero que es Nené Morales.


   Un pequeño aviso publicitario da cuenta de que ya en 1938 existía una Compañía Argentina de Extras Cinematográficos. En un anuario fechado 1944 se da cuenta de la existencia de una Asociación Argentina de Extras Cinematográficos. En otro anuario, éste de 1949, pasó a ser –peronismo mediante– el Sindicato Unico Argentino de Extras Cinematográficos y Teatrales, con sede en Chacabuco 145, luego mudada a Rivadavia 1691 y, como cuadra a un sindicato aborigen presidido al menos hasta 1970 por Julio Heredia, quien lo convirtió en la “Rama Extras” del Sindicato Unico de los Trabajadores del Espectáculo Público (SUTEP), que terminó absorbiéndolo. Heredia instituyó el Día del Extra, festejado el 21 de diciembre siempre en alguna cantina de la Boca, concediendo el premio Amigos del Extra, una medalla de oro que, tal vez entre otros cuyos nombres no trascendieron, supieron recibir Daniel Tinayre (1960), René Mugica y Chas de Cruz (1961), Enrique Carreras y Juan Sires (1962), Julio Saraceni, Rubén Cavallotti, el jefe de producción Carmelo Vecchione y el periodista Ricardo Olveira (1964) y Carlos Rinaldi y Carlos Stevani (1967).

   ¿Quién los selecciona? Hasta mediados de los 80 lo hacían los asistentes de dirección y sus dos ayudantes, pero la responsabilidad sobre los extras en cada rodaje recae sobre el primer ayudante (script). Hay extras que suelen mirar el ojo de la cámara sin ser advertido sino cuando ya es tarde, en la cabina de montaje. Algunas gaffes: La delatora es una evidente services movie en favor de la Policía Federal, pero los extras que interpretan a los uniformados se mueven tan torpemente que terminan provocando el efecto contrario; en El curandero se advierte a algunas extras con zapatos de taco alto en la escena de la procesión de Misa Chico, que se supone transcurre en el campo catamarqueño pero fue rodada en estudios; las escenas de batalla de La frontera olvidada resultan patéticas por la escasez de extras; en Mujeres perdidas, Reina del Carmen aparece dos veces en el mismo decorado, el andén 7 de la estación Retiro del Mitre, pero, de acuerdo al argumento, en fechas diversas; la misma extra, un año después en Un italiano en la Argentina, vuelve a aparecer en dos secuencias en decorados diversos y se supone que en distintos momentos. En 1965, una quinceañera que se hacía llamar Marilyn Marcó promovió un fugaz escándalo cuando sus padres denunciaron judicialmente a Carlos Cores y otros intervinientes en Asalto en la ciudad por haber permitido que la nena menor de edad apareciera desnuda en la secuencia de la piscina, pero el asunto resultó falso porque Cores exhibió la autorización firmada por sus padres. Y un detalle curioso: en la secuencia del asalto al banco de Culpable, una extra morocha cautivó al protagonista y director y entonces Violeta Courtois devino la señora de Hugo del Carril.


   Tal vez la señorita Courtois no llegó al set con la intención de “cazar” a alguien, pero motiva la pregunta ¿qué lleva a una persona a trabajar como extra de cine? No lo que le pagan, por cierto: al mínimo (ropa de calle) se le podía sumar más dinero si llevaba ropa de “media etiqueta, esmoquin, frac, soirée o jackett”, según informa el corto de Eliseo. Ninguno vive de esa profesión, por lo tanto cabe imaginar que son empleados u obreros con necesidades adicionales, pero en general se trata de gente mayor con tiempo libre, estudiantes, solitarios en busca de alguna probable emoción, cholulos que gustan codearse con las estrellas.

   Así como la selección de actores (casting) pasó del anonimato a tener un rango estelar, con el nombre de sus responsables en los créditos principales, la de extras ganó desde mediados de los 80 especialistas diversos, con Rosa Seco como la pionera seguida de inmediato por Mirta Distefano, Jorge Gómez, la Agencia Puzzle, Marilyn Producciones, Jorge Dorio, Norma Perrotta de Callao Producciones, Leonor Espeche, Pablo Pérez Giménez, Martha Rodríguez Rosso & Walter Quarto, María Rivera de Diciembre Producciones, Franco Lippi y, muy fuerte desde el inicio de este siglo, la dupla María Inés Teyssié-Lelia González, mujeres a las que he tratado y a las que aprecio, María Inés (que supo ser la señora de César D’Angiolillo) iniciada como foto-fija y luego directora de fotografía, y Lelia en equipos de dirección, casada con el DF Hugo Lescano. Algunos largometrajes del siglo XX incluyen el rubro “coordinación de extras” y hasta hubo un “director de extras”, Manuel González Gil, en la versión de Cocho Paolantonio de El juguete rabioso.

María Inés Teyssié, cuando hacía la foto-fija,
con Favio rodando Nazareno Cruz y el lobo
[Perdón, Lelia, no conseguí una foto tuya]

   Algunos extras históricos y emblemáticos que nunca pasaron de ese estadio fueron Rodríguez Egaña y Mario Benigno, infaltables ambos en los films de Martínez Suárez; José Arias Callicó, Pablo Cumo (h), cuyo padre jamás fue un extra; Roberto Braceras, Oscar García y Carlos Brown, que daban “señores elegantes” y, por lo tanto, solían figurar como invitados en fiestas y banquetes, ejecutivos o miembros del directorio de una empresa; los hermanos Garegnani (Eduardo y Ricardo); la gordita Reina del Carmen, Erico Khunt, alto, de aspecto cadavérico; Luis Sturla, Francisco Lizzio, el pelado Ricardo Carrizo; Fedora Marini y Jorge Villoldo, que lograron ascender, aunque no demasiado; el petiso pero fornido Jaime Saslavsky; Carlos Benso, dueño de una cara marcada por las grietas de la vida y de expresión torva muy apropiada para malvivientes de toda laya; el musculoso Jorge Brisco, el flaco dientudo Joaquín Piñón… A ellos y a otros que he olvidado, vaya este artículo a manera de homenaje.

Había una vez un circo: Pucho Mentasti, Andrea del Boca,
Jorge Barreiro y, detrás de Pucho, Reina del Carmen

   El siguiente, quizás extenuante pero siempre sorpresivo, revelador listado, incluye nombres de los cuales doy fe de su presencia por cuanto los he reconocido en acción, así como de otros cuyos trabajos no he descubierto pero que ellos mismos han asegurado haber hecho. Cabe aclarar que no es lo mismo un extra que más adelante accede a cierta popularidad que un “famoso” haciendo de extra: a esto último se lo llama cameo o aparición amistosa no acreditada. Para hacer menos tediosa la siguiente enumeración (y de paso para divertirme practicando un pequeño grado de maldad), decidí simular un viaje en avión, sentando a cada pasajero en la categoría que le corresponde de acuerdo sólo a la evolución de su filmografía y no a su evolución en otros rubros ni mucho menos en su vida personal. Despegamos…

First Class

Leonardo Favio cuando aún no era Leonardo Favio sino Fuad Jorge Jury, como uno de los niños del coro en Cuando en el cielo pasen lista, en una aparición involuntaria / las adolescentes Martínez, cuando aún no se llamaban Silvia y Mirtha y mucho menos Legrand, en el patio de la escuela de Hay que educar a Niní!.. y en la estación Flores en Novios para las muchachas / Zully Moreno como una empleada de Stanley Ltd. en Mujeres que trabajan, como una de las camareras del restaurante-dancing Trianón de Gente bien y no individualizada por falta de una copia en La carga de los valientes / Lolita Torres, porque ella lo contó alguna vez, no porque se la identifique, en Bruma en el Riachuelo / Olga Zubarry como la chica disfrazada de fantasma en la secuencia del Carnaval de Safo.

Business

Dora Baret como una invitada en el festival en La hermosa mentira y no identificada en los inmediatos Una cita con la vida y en Amor se dice cantando / María Aurelia Bisutti en Avivato –El rey de los vivos– / Armando Bo en Chimbela y, ya reconocible, arrojando a un tipo por una ventana en Ambición / María Duval haciendo a una planchadora en Pájaros sin nido / José Gola doblemente mudo en la producción muda De nuestras pampas / Jorge Hilton como uno de los presos políticos liberados en Después del silencio / Alberto de Mendoza en El viejo hucha / Fanny Navarro en varias secuencias no relacionadas de Melodías porteñas y como una paisana en la secuencia de la kermesse de Villa Discordia / Susú Pecoraro en Las venganzas de Beto Sánchez, como una jovencita en la confitería, sentada a la mesa de Pepe Soriano / Guillermo Pfening en Bajo bandera / Nathán Pinzón en De la sierra al valle, El viejo doctor, Divorcio en Montevideo y como un parroquiano sentado a una mesa de El Quebracho en La mujer y la selva / Tilda Thamar en Margarita, Armando y su padre / Malisa Zini como una amiga de Irma Córdoba en la secuencia en el parque de Los muchachos de antes no usaban gomina… [Ya actriz consagrada, Zini hizo de extra de cine en Los ojos llenos de amor].

Premium Economy

Nélida Bilbao como empleada de las grandes tiendas Stanley Ltd. en Mujeres que trabajan / Betiana Blum no individualizada en Sombras en el cielo / Leticia Brédice tampoco reconocible en La peste / Guillermo Francella bailando en una boîte en Los caballeros de la cama redonda e inadvertible en Bodas de cristal / Susana Giménez como una invitada en la fiesta de cumpleaños de Erica Wallner en La novela de un joven pobre y haciendo de modelo en El gran robo / Marta González, cuando a fines de los 40 y comienzos de los 50 era niña, en varios títulos: La cuna vacía, Qué hermanita…!, La edad del amor, El cura Lorenzo, Sucedió en Buenos Aires (sobrina de Olga Zubarry), Marianela, Mercado de Abasto, Más pobre que una laucha y El amor nunca muere (niña en el circo en el 1º episodio) / Jorge Luz como un paisanito en De la sierra al valle / Elvira Onetto en el corto Los duelistas, como pasajera del colectivo / Nelly Panizza en El fabricante de estrellas / Luis Politti, cuando aún vivía en

Mendoza, en El cartero / Alita Román siendo una niña en 5)1942.53)tivo o)ienzos de los 50 era  alguna probable emociadicionales, pero en general se trata de gente mayor Destinos –Romance estudiantil–, film mudo / Oscar Valicelli en Monte Criollo / Chunchuna Villafañe como una invitada en la fiesta en casa de Nora Cárpena en El galleguito de la cara sucia.

Quiero llenarme de ti: Linda Peretz y Sandro,
y todos los demás son extras

Economy

Nelly Beltrán en Con el dedo en el gatillo / César Bertrand en Los ojos llenos de amor / Susana Brunetti como una chica en el picnic de Gringalet y una muchacha en el bailongo de Hombre de la Esquina Rosada / Hugo Caprera adolescente en Adolescencia / Patricia Castell en Hay que casar a Paulina / Eva Duarte como una espectadora en el circo de La muchacha del circo, una paisana en Melgarejo y una invitada en la fiesta de casamiento de ¡El más infeliz del pueblo! / Zulma Faiad como la niña Amelia Botwinik (Amelia Bence), alumna del Labardén, en la secuencia en que aparece con su profesora Alfonsina Storni (Amelia Bence) en Alfonsina / Mario Faig en Los muchachos de antes no usaban gomina… / Alejandro Fiore como un alumno sentado al fondo del aula en El profesor punk / Gustavo Garzón en Cosa de locos / Divina Gloria como pasajera del hotel de La noche del hurto / José “Toti” Glusman en Gatica –“El Mono”– / Antonio Grimau como un muchacho en la boîte de Paula contra la mitad más uno / Noemí Laserre en Mosquita muerta / Enrique Liporace como un muchacho en una jam sesión de El perseguidor / Diana Maggi como una muchacha que grita “¡fuego, fuego, llamen a los bomberos!” en Mujeres que trabajan, aunque esa escena desapareció de las copias disponibles / Alberto Mazzini como el detenido rubio en la rueda de presos de Los viciosos / Palito Ortega en Amor se dice cantando / Alejandro Rey como un esquiador en Arroz con leche / Raúl Ricutti bailando en El Gato Amarillo en Mary tuvo la culpa y tomando cerveza con Castrito en Buenos Aires a la vista / Irma Roy en Hay que casar a Paulina, Lauracha, El capitán Pérez y Deshojando margaritas / Vicente Rubino en Goal! / Damián De Santo como un estudiante en Sofía / Juan Ricardo Bertelegni, el futuro Semillita, como niño en Melgarejo / Beatriz Taibo en Emigrantes / Gloria Ugarte como una interna del convento en Pájaros sin nido / Mariano Vidal Molina en el hall del cine de La noche de Venus / Julián Weich en Darse cuenta / Marcos Zúcker en Los muchachos de antes no usaban gomina…

Alfonsina: Bence mira a Faiad

No-actores, o todos los demás

El director brasileño nacido en la Argentina Héctor Babenco en una secuencia de las tomadas en Mar del Plata para Un italiano en la Argentina / El médico de la TV Alberto Cormillot en Amor se dice cantando, en La caída, como el estudiante que felicita a Alberto Castillo cuando éste se recibe de médico en Nubes de humo y no individualizado en En la ardiente oscuridad: a propósito del primero de los citados, un día de noviembre 2014, por la mañana y por Radio Mitre, tuvo un repentino ataque de soberbia y, mientras se escuchaba cantar a Miguel Aceves Mejía –protagonista del film y súper estrella mexicana–, dijo muy suelto de cuerpo –y es cierto: yo lo escuché– “trabajó conmigo en Amor se dice cantando”. Bueh... / El director, argumentista y guionista Tulio Demicheli como un camillero en el accidente del tren de Historia de una noche y no individualizado en La casa de los cuervos / El director de fotografía y realizador Aníbal Di Salvo, antes de su ingreso oficial a los Estudios San Miguel, en Petróleo y en Novios para las muchachas / El dramaturgo Osvaldo Dragún como uno de los curiosos en la estación de trenes de El crimen de Oribe / El director teatral Augusto Fernandes como un niño en Almafuerte / De manera involuntaria, el director Oscar Barney Finn como uno de los cientos de niños que saludan el paso del protagonista de Almafuerte / La Pimpinela Lucía Galán barriendo la vereda en ¡Viva la vida! / El libretista televisivo Luis Gayo Paz como un espectador que se burla de Walter Vidarte en Luna Park / Margot Moreyra, la futura musa de Jorge Polaco, en Luna Park / El comediógrafo y libretista televisivo Gilberto Rey como un joven intelectual en el bar musical de Concierto para una lágrima, un actor en el pasillo de camarines en Amor a primera vista, un parroquiano de Le Tourbillon en Los viciosos, un pasajero en el aeropuerto para su amigo Saslavsky en Las ratas y uno de los sospechosos detenidos en Los evadidos / El periodista de chimentos baratos Jorge Rial en No toquen a la nena / El montajista Antonio Ripoll muy jovencito en Elvira Fernández vendedora de tienda y de inmediato en Ven!.. mi corazón te llama / La vedette revisteril Nélida Roca en Hoy canto para ti / El empresario y conductor televisivo Alejandro Romay como un mozo-camarero de El Gato Escaldado en Cinco grandes y una chica y bailando en la boîte con Mirtha Legrand en Esposa último modelo / El político Felipe Solá en Los hijos de Fierro / El animador de la TV Silvio Soldán como un médico practicante en En carne viva, donde todavía lucía su cabello propio en dos secuencias en las que –tal vez a codazo limpio entre otros extras– se las arregló para acomodarse justo frente a la cámara; como un invitado en la fiesta de compromiso de Un novio para Laura y como un oficial de Policía en el allanamiento del hotel en Bacará / La directora Julia Solomonoff como una de los estudiantes de La noche de los lápices / El director y productor Emilio Vieyra –que en los 40 comenzó como actor– en Son cartas de amor… y como un modelo al que llaman “Carlos” –pero que no responde porque era un extra– en Su hermana menor.

Elena Zampognatto

FILMS MENCIONADOS
Adolescencia (Francisco Mugica, 1941)
Alfonsina (Kurt Land, 1956)
Almafuerte (Luis César Amadori, 1949)
Ambición (Adelqui Millar, 1939)
El amor nunca muere (Luis César Amadori, 1955)
Amor se dice cantando (Miguel Morayta, A/MX, 1957)
Arroz con leche (Carlos Schlieper, 1940)
Asalto en la ciudad (Carlos Cores, 1964)
Avivato –El rey de los vivos– (Enrique Cahen Salaberry, 1949)
Bacará (Kurt Land, 1955)
Bajo bandera (Juan José Jusid, A/I, 1997)
Bodas de cristal (Rodolfo Costamagna, 1974)
Bruma en el Riachuelo (Carlos Schlieper, 1942)
Buenos Aires a la vista (Bayón Herrera, 1950)
Los caballeros de la cama redonda (Gerardo Sofovich, 1973)
La caída (Leopoldo Torre Nilsson, 1958)
El capitán Pérez (Enrique Cahen Salaberry, 1945)
La carga de los valientes (Adelqui Millar, 1940)
El cartero (Homero Cárpena, 1953)
La casa de los cuervos (Carlos Borcosque, 1941)
Chimbela (José A. Ferreyra, 1938-1939)
Cinco grandes y una chica (Augusto César Vatteone, 1949)
Una cita con la vida (Hugo del Carril, 1957)
Concierto para una lágrima (Julio Porter, 1954)
Con el dedo en el gatillo (Moglia Barth, 1940)
Cosa de locos (Enrique Dawi, 1981)
El crimen de Oribe (Leopoldo Torres Ríos y Leopoldo Torre Nilsson, 1949-1950)
Cuando en el cielo pasen lista (Carlos Borcosque, 1945)
Culpable (Hugo del Carril, 1959)
La cuna vacía (Carlos Rinaldi, 1948-1949)
El cura Lorenzo (Augusto César Vatteone, 1953-1954)
El curandero (Mario Soffici, 1955)
Darse cuenta (Alejandro Doria, 1984)
De la sierra al valle (Ber Ciani, 1938)
La delatora (Kurt Land, 1955)
De nuestras pampas (Julio Irigoyen, 1923)
Deshojando margaritas (Francisco Mugica, 1945-1946)
Después del silencio (Lucas Demare, 1956)
Destinos –Romance estudiantil– (Edmo E. Cominetti, 1929)
Divorcio en Montevideo (Manuel Romero, 1939)
Los duelistas (Daniel Pensa y Miguel Angel Rocca, 1996-1997, corto)
La edad del amor (Julio Saraceni, 1953)
Elvira Fernández vendedora de tienda (Manuel Romero, 1942)
Emigrantes (Aldo Fabrizi, I/A, 1948)
En carne viva (Enrique Cahen Salaberry, 1954)
En la ardiente oscuridad (Daniel Tinayre, 1959)
Esposa último modelo (Carlos Schlieper, 1950)
Esquiú (Ralph Pappier, 1964)
Los evadidos (Enrique Carreras, 1963)
El fabricante de estrellas (Manuel Romero, 1942)
La frontera olvidada (Juan Carlos Neyra, 1970)
El galleguito de la cara sucia (Enrique Cahen Salaberry, 1965)
Gatica –“El Mono”– (Leonardo Favio, 1991-1992)
Gente bien (Manuel Romero, 1939)
Goal! (Moglia Barth, 1936)
El gran robo –Il rubamento– (Rossano Brazzi, I/A, 1968)
Gringalet (Rubén W. Cavallotti, 1959)
Hay que casar a Paulina (Manuel Romero, 1944)
Hay que educar a Niní!.. (Luis César Amadori, 1940)
La hermosa mentira (Julio Saraceni, 1957)
Los hijos de Fierro (Fernando E. Solanas, A/F/RFA, 1972)
Historia de una noche (Luis Saslavsky, 1941)
Hombre de la Esquina Rosada (René Mugica, 1961)
Hoy canto para ti (Kurt Land, 1949-1950)
Un italiano en la Argentina (Dino Risi, I/A, 1964)
El juego del amor y del azar (Leopoldo Torres Ríos, 1943)
El juguete rabioso (José María Paolantonio, 1984)
Lauracha (Arturo García Buhr, 1944)
Luna Park (Rubén W. Cavallotti, 1960)
Margarita, Armando y su padre (Francisco Mugica, 1938)
Marianela (Julio Porter, 1954)
Mary tuvo la culpa (Carlos Torre Ríos, 1950)
¡El más infeliz del pueblo! (Bayón Herrera, 1940-1941)
Más pobre que una laucha (Julio Saraceni, 1954)
Melgarejo (Moglia Barth, 1936),
Melodías porteñas (Moglia Barth, 1937)
Mercado de Abasto (Lucas Demare, 1954)
Monte Criollo (Arturo Mom, 1934)
Mosquita muerta (Luis César Amadori, 1945-1946)
La muchacha del circo (Manuel Romero, 1936)
Los muchachos de antes no usaban gomina… (Manuel Romero, 1936)
Mujeres perdidas (Rubén W. Cavallotti, 1963)
Mujeres que trabajan (Manuel Romero, 1938)
La mujer y la selva (José A. Ferreyra, 1940-1941)
La noche del hurto (Hugo Sofovich, 1976)
La noche de los lápices (Héctor Olivera, 1986)
La noche de Venus (Virgilio Muguerza, 1954)
No toquen a la nena (Juan José Jusid, 1976)
La novela de un joven pobre (Enrique Cahen Salaberry, 1967-1968)
Un novio para Laura (Julio Saraceni, 1955)
Novios para las muchachas (Antonio Momplet, 1940)
Nubes de humo (Enrique Carreras, 1958)
Los ojos llenos de amor (Carlos Schlieper, 1953)
Pájaros sin nido (José A. Ferreyra, 1940)
Paula contra la mitad más uno (Néstor Paternostro, 1970)
El perseguidor (Osías Wilenski, 1962)
La peste (Luis Puenzo, F/GB/A, 1991)
Petróleo (Arturo Mom, 1940)
El profesor punk (Enrique Carreras, 1988)
Qué hermanita…! (Kurt Land, 1950)
Las ratas (Luis Saslavsky, 1962-1963)
Safo –Historia de una pasión– (Carlos Hugo Christensen, 1943)
Sobre todas estas estrellas (Eliseo Subiela, 1964, corto)
Sofía (Alejandro Doria, 1986)
Sombras en el cielo (Juan Berend, 1961)
Son cartas de amor… (Luis César Amadori, 1943)
Sucedió en Buenos Aires (Enrique Cahen Salaberry, 1954)
Su hermana menor (Enrique Cahen Salaberry, 1943)
Las venganzas de Beto Sánchez (Héctor Olivera, 1972)
Ven!.. mi corazón te llama (Manuel Romero, 1942)
Los viciosos (Enrique Carreras, 1962)
El viejo doctor (Mario Soffici, 1938)
El viejo hucha (Lucas Demare, 1942)
Villa Discordia (Arturo Mom, 1937-1938)
¡Viva la vida! (Enrique Carreras, 1969)
Week end / Week end –Una donna e un uomo da sabato a domenica– (Jean-Luc Godard, F/I, 1967)

sábado, 7 de marzo de 2026

ARGENTINOS FOR EXPORT

Más porteños en Brasil

Rodolfo Sánchez (Buenos Aires, 1944) – Salvo error u omisión, Tiro de gracia (Ricardo Becher, 1968) fue el único largometraje argentino en el que intervino –o, al menos, el único en el que fue acreditado– este profesional que, en esa ocasión, ofició de primer asistente de cámara, operada por Carlos Parera, asimismo el DF. Sin embargo, no era un novato en esas lides, sólo que las ejercía exclusivamente en el terreno del film publicitario, de gran auge hacia finales de los 60. Luego se lo ubica en Brasil, donde radicó y trabajó en más publicitarios y en los siguientes largometrajes, todos brasileños o rodados allí y todos como director de fotografía salvo indicación en contrario:


O detetive Bolacha contra o gênio do crime (Tito Teijido, 1971), Pixote –A lei do mais fraco– (Pixote, la ley del más débil, Héctor Babenco, 1980: + CM), O beijo da mulher aranha / Kiss of the spider woman (El beso de la mujer araña, Babenco, BR/EEUU, 1983-1984), Vera (Sérgio Vejar, 1986), Quebrando a cara (Ugo Giorgetti, 1986), The blue iguana / La iguana azul (John Lafia, EEUU/MX, 1987), Sonho de valsa (Ana Carolina, 1987), Festa (Giorgetti, 1988), One man’s war / One man’s war (Sergio Toledo, GB/EEUU, 1990, TVM), Capitalismo selvagem (André Klotzel, 1993: sólo FADIC), Sábado (Giorgetti, 1995), Boleiros –Era uma vez o futebol...– (Giorgetti, 1997), Até que a vida nos separe (José Zaragoza, 1999), Amélia (Ana Carolina, 2000), Noite de São João (Sérgio Silva, 2002), Por um fio (João Batista de Andrade, 2003), Gregório de Mattos (Ana Carolina, 2003), Boleiros 2 –Vencedores e vencidos– (Giorgetti, 2005), 400 contra 1 –Uma história do crime organizado– (Caco Souza, 2009), Jogo das decapitações (Sérgio Bianchi, 2013), A primeira misa (Ana Carolina, BR/POR, 2013) y A cidade imaginária (Giorgetti, 2014).

 

Alberto Gieco (Santa Clara de Buenavista, Santa Fe, 1952) – A sus 17 años dejó su ciudad natal y en la capital provincial cursó Letras, se convirtió en docente y como miembro de un cineclub realizó tres cortos experimentales en Súper 8mm. Vivió un breve tiempo en los EEUU antes de radicar desde 1978 en Brasil, más precisamente en San Pablo, donde fue escenógrafo, vestuarista y asistente de dirección en varios títulos del popular subsubgénero pornochanchada, abismo del que fue rescatado por su compatriota Héctor Babenco, a quien asistió en dos de sus films, tras el segundo de los cuales decidió mudar a Los Angeles, continuando su carrera de técnico que sólo interrumpió en 1983 para dirigir un mediometraje sobre el movimiento punk, film que, vaya a saberse el por qué, es considerado “de culto”. A fines de los 90 regresó a Brasil e intervino en un último largometraje en el que coincidió con otro argentino, el director de fotografía Rodolfo Sánchez. En estos últimos años volvió a Santa Fe, donde pudo concretar su opera prima de largometraje y de ficción, adaptación de una novela de Alicia Barberis, a la que su primo León Gieco contribuyó con una canción especialmente escrita. Su hijo Giovanni es escritor y actor.

Gieco (izq.) con el DF Marcelo Camorino

Argentina: D de los cortos Deseo (1975), En los extremos de la noche (1976) y A nuestros silencios (1977) – Brasil: A prisão (Osvaldo de Oliveira, 1980: E y V), A filha de Calígula (La hija de Calígula, Ody Fraga, 1981: E y V), O sexo nosso de cada dia (Fraga, 1981: AD), As prostitutas do Dr. Alberto (Alfredo Sternhaim, 1981: E y V), Curral de mulheres (Guerreras del Amazonas, Oliveira, 1982: AD), As aventuras de Mário Fofóca (Adriano Stuart, 1982: AD), Bacanal na ilha das ninfetas (Oliveira, 1982: AD), Amor de perversão (Sternheim, 1982: AD), As vigaristas do sexo (Ary Fernandes, 1982: E), Punks (1983, mediometraje: D con Sarah Yakhni), Os bons tempos voltaram –Vamos gozar outra vez– (1983: AD del episodio Primeiro de abril, John Herbert), Jeitosa –Assunto muito particular– (Nello Rossi, 1983: AD), O beijo da mulher aranha / Kiss of the spider woman (El beso de la mujer araña, Héctor Babenco, BR/EEUU, 1983-1984: AYD, script), Variações do sexo explícito (Sternheim, 1984: AD) y Chá (Paulo Maurício Caldas, 1988, corto: E) – EEUU: At play in the fields of the Lord (Jugando en los campos del Señor, Babenco, 1990-1991, rodado en Brasil y Venezuela: AD), The foot shooting party (Anette Haywood-Carter, 1993, corto: AD), Mutual needs (Robert Angelo, 1997: AD), How to make the cruelest month (Kip Koenig, 1997: PA), First love, last rites (Jesse Peretz, 1997: AD), They come at night (Lindy Laub, 1998: AD e I), Liar’s poker (Jeff Santo, 1998: AD) y Chuck & Buck (Miguel Arteta, 1999: SPVP) – Brasil: Amélia (1999-2000, Ana Carolina: AD) y Gregório de Mattos (Ana Carolina, 2003: AD) – Argentina: La mujer hormiga (Betania Cappato y Adrián Suárez, 2023: actor), El Infierno de los vivos (2023: PE, D y G), Un Carnaval llamado resistencia (realización colectiva incluyendo a Gieco, 2024, corto), El mensaje (Iván Fund, A/E/U, 2024: PA NA), El viaje de Eliseo (Matías Médici, 2024-2025: P, AD, CM, C y actor), De la piel suave (2024-2025: D y G) y La frontera del deseo (D, corto).

 

Tito Teijido (José María Teijido; Córdoba, Córdoba, 1938) – Antes de radicar en San Pablo en 1968 estudió en la Asociación de Cine Experimental (ACE), colaboró con el director de fotografía Pablo Tabernero e intervino en al menos tres cortometrajes, como asistente de cámara en Un acto (Federico Padilla, 1962) y en Kosice (Alejandro Vignati, 1962), en ambos acreditado como José M. Teijido, y como jefe de producción en Reflexión ciudadana (Fernando E. Solanas, 1963). Dirigió cortos documentales, publicitarios y apenas un largometraje, una comedia orientada al público infantil adaptada de la popular novela O gênio do crime (1969) de João Carlos Marinho Silva: el staff incluye a dos compatriotas, el director de fotografía Rodolfo Sánchez y el actor Osvaldo Tesser, además de su hijo Andrés Teijido. En el afiche figura como “Dito Eijido” y en su blog se presenta como “poeta” y “diretor cinematográfico” cuyo principal interés es “celebrar a vida!”. [Datos mayormente tomados del Dicionário de cineastas brasileiros de Luiz F. A. Miranda].


Brasil: O detetive Bolacha contra o gênio do crime (1971: + G y letra de las CN).

 

Genny May – “Procedente de Río de Janeiro llegó al país, Jenny May, joven actriz argentina que intervino en un film brasileño dirigido por Luis de Barros”, informaba el Heraldo del Cinematografista del 4.2.1948 en su sección Noticioso. Y ésa, con sus errores, es la única información encontrada.

Brasil: O cavalo 13 (Luiz de Barros, 1946).

 

Florencia Grassi – Actriz radicada en Brasil. [La IMDb suma dos films españoles y un cortometraje argentino que, salvo error u omisión, no parecen corresponder a la misma persona].

Brasil: A cor de seu destino (Jorge Durán, 1985).

NO-FILMS Un Discépolo que no pudo ser Armando Discépolo concibió Babilonia en la provincia de Córdoba, durante una estancia en La Caler...