FILMS
Julio Irigoyen:
Prontuario de un
marginal
7. La aventurera
del pasaje Güemes (1922-1923) – Este fue el primero de dos títulos de JI sobre argumentos escritos
por el comediógrafo Alberto Weisbach. El diario La Razón del 24.2.1923
ofrece otro apellido para la actriz protagonista: “baronesa de Neubourg”.
SIC La Buenos Aires Film, productora que se
viene destacando por su laboriosidad, hizo exhibir en privado, como lo
anunciamos en su oportunidad, su nueva película, La aventurera del pasaje
Güemes, obra en la cual se nota el esfuerzo realizado por darnos un nuevo
aspecto de la repetición de asuntos gauchescos o del suburbio. La acción de
este film se desarrolla en un ambiente donde los compadritos y los gauchos se
hallan ausentes para dar paso a una moraleja, si bien gastada, al menos útil,
para presentarnos tipos de otra cultura que condice más bien con las exigencias
de nuestro teatro silencioso. No queremos decir con esto que la lacra de esta
otra sociedad bien vestida, no exista al igual que en el suburbio, no, pero es
grato a veces ver gente bien vestida, saloncitos bien hornamentados y dentro de
este cuadro la misma maldad y los mismos crímenes, pero efectuados con más
refinamientos. Es por eso que La aventurera del pasaje Güemes tiene esta
excelente condición que la distingue. Su argumento es pobre, tanto, que es más
la labor de los artistas la que da valor que su verdadera base. El señor
Weisbach ha hecho una obra diluída que recién cobra calor en su tercer acto.
Pero es preciso llegar a este término para poder saborear el resto del film.
Trata en ella de la vida de un muchacho, enamorado de una compañera de oficina, de la que es correspondido y a la cual abandona cuando ésta es habilitada en el comercio, por el prejuicio de que pueden pensar que es el interés material y no el amor el que lo induce a seguir sus relaciones amorosas. Esta situación es aprovechada por los miembros de un sindicato de gente sin escrúpulos que quieren apoderarse de los secretos de la fabricación de perfumes de la casa donde trabajan los enamorados. Para lograr estos propósitos el secretario del sindicato hace intervenir a la aventurera a fin de que enamore al joven y obtener los secretos por el cual pagarán una buena suma. Para esto se le prepara al joven mesas de Pocker, en el cual se le hace perder para comprometerlo, se le lleva a las carreras con igual propósito y cuando creen tener la presa en sus manos pues el joven hizo uso del dinero de su patrón ante un pedido de la aventurera se le revela y se da cuenta de su situación. La habilitada que sigue enamorada confiesa a su patrón sus amores y éste le dice que lo reconquiste. Sabe algo de sus relaciones con la aventurera pero ignora que ha robado a la caja. Una circunstancia la entera de éste hecho y lo salva. El amor que todo lo redime y purifica encuentra en esta moraleja que cuando el alma es sana y los sentimientos son honrados, el error en que se incurre no llega a agravarse, sino más bien a mejorar dentro del arrepentimiento.
A grandes rasgos éste es el
asunto que ha servido para filmar La aventurera del pasaje Güemes,
película que está destinada a gustar donde quiera que se exhiba. Acertada la
dirección y apropiada y de buen gusto la mise en escena y buena la fotografía.
Hay detalles en la película muy interesantes, como aquellos de las regatas y la
carrera de caballos; esta última muy bien tomada y que será de gran emoción en
el público si se le agregan algunos letreros indicadores. La interpretación
excelente, destacándose la protagonista en su doble papel que ha sido de gran
eficacia, el Sr. Morgan correcto y mesurado y Matías de Torres, el galán
Vismora y demás intérpretes. El Sr. Irigoyen merece dentro de la modestia de
actuación de lo novel en el mettier de director, un buen aplauso. La
aventurera será estrenada brevemente. [Crítica, 8.5.1923].
Una carrera sensacional – Llena de incidencias y emociones es la que usted podrá ver mañana en el – Cine Esmeralda – En la interesante película nacional – La aventurera del pasaje Güemes – Toman parte en ella los populares jockeys – Vicente Fernández (Tapón), Ramón Pelletier, Francisco Arcuri, José Canal, Ramón Peña y otros – Exclusividad: Buenos Aires Film, Lavalle 1059. [Crítica, 22.5.1923, aviso publicitario ilustrado con una foto de caballos corriendo y al pie de una columna con información turfística].
La película nacional filmada en los estudios Buenos Aires La
aventurera del pasaje Güemes, fue dada ayer a conocer. De este nuevo
esfuerzo de la cinematografía nacional nos ocuparemos mañana con mayor
extensión. [La Nación, jueves 24.5.1923, “Notas Cinematográficas” en la
sección Teatros y Conciertos: “mañana” se convirtió en el día 5.6, pero
obsérvese que ya en 1923 a una producción nacional se la consideraba como un
“esfuerzo”, latiguillo que se siguió proclamando ad infinitum: la pregunta pertinente sería ¿por qué ningún empleado
bancario, canillita, vendedora de tienda o ejecutivo industrial habla de su
trabajo cotidiano como de un “esfuerzo” y para la gente del cine siempre lo fue
–y lo sigue siendo?].
La película La Aventurera del Pasaje Güemes recientemente
estrenada, puede contarse entre los ensayos felices de la cinematografía
nacional. Está, por lo demás, concebida con el mismo espíritu que las otras
cintas con motivos metropolitanos y si bien en cierto modo algunos episodios
son el resultado de una visión acertada de las mil cosas que la ciudad ofrece
al cinematografista como materia prima de primer orden para la ficción, adolece
también de una falta, que otras veces hemos señalado y que consiste en la
valoración extremosa de los aspectos externos de la vida urbana a costa de su
sentido íntimo. Como ven nuestros cinematografista a la ciudad, como presentan
en sus películas las modalidades colectivas que nos caracterizan, las ve todo
transeunte. No quiere esto decir que esperemos ver en la pantalla lo que quizás
sea tema únicamente abordable en el teatro o la novela; pero sí que se tratara
de profundizar algo, por poco que fuera, la vida de la ciudad tan llena de
sugestiones. Tiene, no obstante lo apuntado, La Aventurera del Pasaje Güemes
momentos bien logrados. Algunos realizados con la eficacia que sólo es dado
encontrar en las buenas cintas de los estudios importantes del extranjero y
técnicamente también, como la parte de la carrera de caballos, es elogiable en
su factura. [La Nación, martes 5.6.1923, “Notas Cinematográficas en la
sección Teatros y Conciertos].
La Buenos Aires film estrenó su segunda producción, titulada La aventurera del pasaje Güemes, con argumento de Weisbach. Es un film sin pretensiones, bastante bien hecho, en el que se destacan una carrera de caballos, tomada con habilidad. De los intérpretes se lucen Vismara, la baronesa de Elinova, Torres y de la Vega. [Imparcial, nº 216, 12.6.1923, “Informaciones Cinematográficas”. La mención de un actor “de la Vega” puede ser un error, ya que así se llama un personaje, el dueño de los laboratorios en los que trabajan “Ricardo” y “Lidia”].
TAQ La función privada tuvo lugar el domingo
6.5.1923, a las 10.30, en el cine Select Lavalle. Exhibiciones posteriores a
las de su estreno se registran los días 28.5 en los cines Majestic, Palais
Bleu, Teatro de la Princesa y Mignon Palace; 29.5 en los cines Florida,
Majestic y The American Palace; 30.5 en el The American Palace; 5.6 en el
Soleil Palace; 7.6 en el Almagro; 9.6 en el Alhambra; 12.6 en el Bijou; 15 y
19.6 en el Select (La Plata, BA); y 11.7 en el Standard. En 1924 aparece
los días 6.1 en el Alhambra y 24.6 en el Standard. En 1925, el 18.12 en
el Alhambra. En 1926, el 11.3 en el Miriam. En 1929, el 19.11 en el Imperio.
8. De nuestras pampas
(1923) – Filmado antes de Sombras de Buenos Aires, fue sin embargo
estrenado después. Un aviso publicitario publicado el 20.10.1923 en Imparcial
dice que en su elenco “se destacan entre otros, el viejito Dillon (El Teodoro Roberts
criollo)”: según la opinión de los especialistas del Halliwell’s Filmgoer’s
and Video Viewer’s Companion (10ª edición, 1993), Theodore Roberts
(1861-1928) fue “the grand old man of the silent screen”. Debut de José
Gola.
SIC El amor de una mujer de cabaret y la
pasión noble y fuerte de un gaucho, sirven de tema a esta producción, en la que
con fidelidad se retrata nuestras costumbres camperas y se ofrece el rudo e
interesante contraste de la mujer pervertida y el hombre sano y fuerte, en
lucha amorosa que complica la sensibilidad de un muchacho de la ciudad,
obsedido por el oropel de la morbosa flor de cabaret, que es la cortesana. Los
escenarios de este film son naturales en su mayor parte, lo cual contribuye a
dar un aspecto más característico a la producción. No faltan, sin embargo, los
interiores de lujo y los típicos aspectos del cabaret porteño, en que vuelcan
sus fortunas los ricos viciosos y dejan su salud ciertos jóvenes amantes de los
paraísos artificales. [Crítica, martes 9.10.1923, fragmento].
Fue bien recibida esta mañana por el público de invitados a la
exhibición privada, el film de producción local De nuestras pampas, una
de cuyas escenas principales reproducimos. La historieta de una mujer que huye
“del negro océano de la inmunda ciudad” y que cuando cree haber hallado un poco
de tranquilidad a su espíritu en el campo donde se ha refugiado, despierta en
un adolescente campesino una loca pasión, a la que no quiere corresponder por
no considerarse digna de ella, regresando a vivir su execrable vida pasada; y
la casi perdición del enamorado que está a punto de estrangularla en el cabaret
y a quien salva providencialmente su hermano que presentía la tragedia, da
oportunidad para presentar los consabidos cuadros de contrastes entre el limbo
de la vida pastoril y el infierno de la vida metropolitana. Pero, el mérito de
la película está en su presentación, en donde se acusa una vez más los
progresos técnicos que ha alcanzado ya la industria cinematográfica argentina.
Caracterizaciones de personajes muy interesantes, fotografías excelentes,
bellos paisajes, dan una idea de lo que está en condiciones de hacer
artísticamente el film local. [La Razón, domingo 28.10.1923, “Novedades
Cinematográficas” en la sección Teatros-Arte-Artistas-Cine].
Ilustramos estas páginas con cuatro escenas del próximo estreno de la Buenos Aires Film, la simpática entidad productora, a cuya labor se debe un número de películas no presentadas hasta ahora por ninguna otra productora argentina en una sola temporada. De nuestras pampas, es un film bien realizado, con argumento interesante y con intérpretes eficaces. Ha sido dirigida esta película, como las anteriores de la misma empresa, por el señor Julio Irigoyen, quien da muestras de indiscutibles calidades de director. [Imparcial, nº 237, sábado 3.11.1923].
Un trozo de nuestra vida campera llena de emociones y sentimientos –
Domadas de potros; Rodeo; Yerra; Payada de contrapunto y otras diversas notas
de nuestras costumbres nacionales – Un film que gustará a todos. [Texto
publicitario, martes 6.11.1923].
Cuando los estudios cinematográficos del país logren abandonar esa
predisposición a lo sainetesco que los caracteriza, habrán avanzado un trecho
considerable en la distancia que separa su producción de la de aquellos que en
Estados Unidos y Europa marchan a la cabeza de esa industria. Cada vez que los
cinematógrafos de la ciudad anuncian el estreno de una película nacional, el
público que se dispone a presenciarlo sabe de antemano que van a poner ante sus
ojos la figura fuerte y sana de un muchacho de campo, la menos sana, pero más
perturbadora de una mujer de la ciudad y a referirle en seguida cómo aquel cayó
en la red de seducciones que ésta le tendiera y abandonando su hogar corrió
tras ella para encontrarla, por fin, en Buenos Aires con la mente ajena
completamente a todo recuerdo de su amor pasajero. Así el desarrollo de la
película no logra interesarlo como fuera de desear: fijada la atención en el
desenlace previsto, el espectáculo se da a barajar cálculos acerca de si el
protagonista la matará al encontrarla o si, por el contrario, la fulminará con
una mirada de desprecio. Y cuando después de algunos actos, se llega al
desenlace, se encuentra al espectador con que la comedia ha terminado sin
haberla podido gustar en sus hermosos paisajes, en sus escenas camperas y en
los mil detalles que concurren para el éxito de una buena película.
Nos sugiere este breve
comentario De nuestras Pampas, película de asunto campero filmada por la
Compañía Buenos Aires, que acaba de estrenarse. Sus comienzos predisponen
favorablemente: la visión del campo, el trabajo en la tierra y las rudas faenas
del rodeo, han sido tomadas con una nitidez acaso no superada hasta hoy por la
cinematografía nacional. La fábula se desenvuelve con armoniosa unidad y, al
propio tiempo, salpicada de incidencias hermosas, como la payada que da ocasión
a transcribir algunas conocidas y elogiadas por el ingenio que en ellas
demuestran los payadores, las que se suceden en la pulpería y entre las cuales
se ha tenido la habilidad de intercalar algunas cómicas realizadas a costa de
recursos simples y, por lo mismo, eficaces; pero el asunto pierde buena parte
de su interés cuando traslada los personajes a Buenos Aires, los hace desfilar
por los antros del vicio, para dejarlos, por fin, en un cabaret donde la obra
encuentra su epílogo.
Blanca Oliver y Rodolfo
Vismara, que hemos visto actuar en otras películas, realizan en ésta una labor
que, sin despertarnos mayor entusiasmo, consideramos ajustada; José A. Dillon,
actor nuevo en el cinematógrafo, encarna hábilmente el papel de un viejo
criollo, y el actor Rocha, cuyo nombre no se consigna en los programas, es, a
nuestro juicio, el que se destaca entre todos al caracterizar la ruda y noble
figura de Juan Luis. [La Nación, jueves 8.11.1923, “Notas
Cinematográficas” en la sección Teatros y Conciertos].
Las continuas exhibiciones de esta película, cuya programación no puede ser más extraordinaria, han ido interesando al público, hasta poder señalarse como un éxito la explotación. [Imparcial, nº 239, sábado 17.11.1923].
TAQ La exhibición privada para invitados
especiales fue concretada el domingo 28.10.1923, por la mañana, en el cine
Select Lavalle. Tras su estreno oficial, fue programado los días 7.11 en los
cines Gaumont, Teatro de la Princesa, Select Lavalle, Petit Splendid, Crystal
Palace y The American Palace; 8.11 en los cines Select Lavalle, Soleil Palace,
Cervantes, Apolo y The American Palace; 9.11 en los cines The American Palace,
Ideal Palace, Palais Bleu, Palais Blanc y Bijou; 10.11 en los cines Moderno,
Universal, Las Familias, Rivadavia Palace y Montes de Oca; 11.11 en los cines
Standard, Jorge Newbery, Royal Park, Saavedra y Juan de Garay; 12.11 en los
cines Teatro de la Princesa, Select Lavalle, Standard, Soleil Palace y
Universal; 13.11 en los cines San Martín de Flores, Atenas, Minerva, Primera
Junta, Moreno y Las Familias; 19.11 en el Etoile Palace; 20.11 en el Park;
27.11 en el Elite; 29.11 en el Presidente Roca; y 22.12 en el Alhambra,
comenzando 1924 precisamente en esta última sala, el 10.1. En 1925
fue programado el 14.12 en el Alhambra, y en 1926 el 25.2 en el Miriam.
La
aventurera del pasaje Güemes
Argentina, 1922-1923
35mm / B&N / 6 actos = aproximadamente 55’
EQ CP,
CD: Buenos Aires Film. P:
Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen, sobre argumento de
Alberto T. Weisbach. F, CM: Roberto
Irigoyen. C: Julio Irigoyen. LOC: BA (Hipódromo Argentino en
Palermo) y provincia de BA (Delta del Tigre). FR: diciembre 1922 a febrero
1923. LC: 23.5.1923, cine Esmeralda.
I&P Rodolfo Vismara (Ricardo), baronesa de Elinova (Lidia – madame
Lafond), Adolfo de Torres, Henry Morgan (comerciante de la Vega), Augusto
Goçalbes y la aparición como ellos mismos de los jockeys Ramón Pelletier,
Ramón Peña, Vicente Fernández “Tapón”, Francisco Arcuri y José Canal.
De
nuestras pampas
Argentina, 1923
35mm / B&N / 6 actos = aproximadamente 55’
EQ CP,
CD: Buenos Aires Film. P:
Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen, sobre argumento de
Leopoldo Torres Ríos. F, CM: Roberto
Irigoyen. C: Julio Irigoyen. LOC: BA y provincia de BA. FR:
enero y febrero 1923. LC: 6.11.1923, cines Esmeralda y Petit Splendid.
I&P Blanca Olivier (Susana), Rodolfo Vismara (Horacio), Adolfo de Torres
(Anastasio), Cesáreo Rocha (Juan Luis), José A. Dillon (Lauro Alemany), Totón
Podestá, Ana Murray (Jacinta), Saturnina Medina, Elena Viesi, Alfredo de
Treviño “Oñiverta”, Gloria Grat, José Ramírez, José Gola (extra).