lunes, 8 de junio de 2026

CHUCHERIAS

Otras historias breves

Biondi, antes de ser Pepe

Aunque en las copias disponibles no fue posible localizarlo, en Cándida (Bayón Herrera, 1939) se produjo el debut en cine (por supuesto, no acreditado) del años más tarde popularísimo actor Pepe Biondi, en este caso integrando el dúo cómico Dick y Biondi. Dick era ruso, se llamaba Zalman Ver Dvorkin, era acróbata y se lo ubica actuando en números de variedades en cines y teatros porteños casi siempre conformando rubro con algún otro, por ejemplo en 1919 en el Majestic de Lavalle 843 como Charlot & Dick; en 1927 como Peter & Dick; en 1928 como Fred & Dick London; en 1931 primero como Guss and Dick, “excéntricos”, hacia abril como Manolito and Dick, en este caso considerados “clowns excéntricos saltadores” integrantes de un elenco liderado por Vincent Maryland que debutó el 18.4 en el Coliseo Podestá de La Plata, desde el 26.8 en el cine Florida como The Great Dick acompañado por “el perro Rin-Tin-Tín (argentino)”, y desde el 5.12 en el Monumental como Little George & The Great Dick. Hacia abril 1932 actuaba en el cine Etoile Palace.




   Desde 1933, Dick se unió al porteño Biondi (José Biondi Cavalleri; 4.9.1906 / 4.10.1975), quien se había iniciado en el circo y aproximadamente desde 1928 en las variedades de teatros y cines porteños, en abril de ese año en el San Martín presentado sólo como Biondi, y en 1932 conformando el dúo de “acróbatas cómicos burlescos” Peter y Biondi, que actuó en el Ba-Ta-Clan y el General Belgrano. El “dúo cómico-acrobático” Dick y Biondi debutó el 14.8.1936 en el Teatro de Mayo en el sainete de Antonio Botta y Manuel A. Meaños Yo voy derecho a los mangos –Foot Ball, Catch as Catch Can y Radio– integrando la Compañía Argentina de Sainetes y Comedias de Gregorio Cicarelli, Domingo Sapelli y Juan Dardés, en la que concretaba la parodia de una pelea de catch en la que Dick era presentado como “El Tigre de la Pampa” y Biondi como “El Rompe Costillas de la Patagonia”. El dúo intervino después en otros espectáculos teatrales; en la temporada 1932 del ciclo radiofónico de Tito Martínez del Box La Caravana del Buen Humor; en los films argentinos De Méjico llegó el amor (Richard Harlan, 1940), como una pareja bufa en las festividades del Carnaval, y Flecha de oro (Borcosque, 1940), donde aparecen como electricistas, acreditados como Dicky y Biondi, y en los mexicanos Ni pobres ni ricos (Fernando Cortés, 1952), Música mujeres y amor (Chano Urueta, 1952), Mi papá tuvo la culpa (José Díaz Morales, 1952), Reventa de esclavas (Díaz Morales, 1953) y Me gustan todas (José J. Ortega, 1953), ninguno de ellos estrenado en cines argentinos.

   Actuaron en varias ciudades de América, tanto por la radiofonía cuanto en teatro y en la incipiente televisión con un éxito espectacular, y terminaron radicando en Cuba, donde decidieron separarse, al parecer en forma traumática. La caída de la dictadura batistiana de extrema derecha y su reemplazo por la dictadura castrista de extrema izquierda empujó a Biondi primero a Venezuela y luego a la Argentina, contratado por las autoridades del flamante Canal 13 de TV, cuyo presidente era el cubano exiliado Goar Mestre, debutando el 7.4.1961 a las 21.30 en un ciclo en un principio denominado Noches de Cinzano pero que de inmediato, debido al impacto que provocó el actor, fue retitulado Viendo a Biondi. El éxito de este ciclo determinó su pase al cine, donde sin embargo no tuvo la misma repercusión con sus únicos dos protagónicos, El desastrólogo (Carlos Rinaldi, 1963-1964) y Patapúfete (Julio Saraceni, 1967). Más popular resultó su frase-muletilla, “patapúfete”, tanto que continuó utilizándose popularmente y hasta originó un “pájaro volador para que jueguen los niños” publicitado desde su lanzamiento en diciembre 1962 con el nombre Pata-Púfete. En 2025 fue realizado el documental biográfico En honor de Pepe Biondi, escrito, producido y dirigido por Leonardo Mauricio Greco.

 

El cuñado

Leopoldo Torre Nilsson tuvo una hermana, Graciela, que a comienzos de los 50 casó con un señor llamado Juan Carlos Ciancaglini, siendo el matrimonio muy cercano a la pareja Leopoldo-Beatriz Guido. Al instalarse en Mar del Plata, Graciela y Ciancaglini establecieron en Falucho y San Luis la Mar del Plata Day School, que con otra denominación no era sino una especie de sucursal del Highlands familiar, que continuó dando de comer al menos a tres generaciones de los Torre. Sobre esa base, Ciancaglini fue socio, figurando como productor (P) o como productor asociado (PA) de su cuñado en tres de sus largometrajes, y luego participó en otros de su petite famille, como Marito Sabato y Aníbal Di Salvo. A finales del siglo XX fundó una empresa denominada Digiart Multimedia Art Center SA, que coprodujo con Bolivia Escrito en el agua, del cineasta de ese origen Marcos Loayza. Será siempre un misterio el por qué en algunos de ellos Juan Carlos Ciancaglini se acreditaba como José Antonio Ciancaglini. Su filmografía es la siguiente:

Ciancaglini, Torre Nilsson y el
Negro Anastasio en Mar del Plata 1970


Piel de verano (Torre Nilsson, 1961: PA, acreditado como José Antonio), Martín Fierro (Torre Nilsson, 1968: PA), Güemes –La tierra en armas– (Torre Nilsson, 1971: P), Hola señor león! (Mario Sabato, 1972: P, DP y AANA como él mismo), Matías y los otros (Miguel Angel Materazzi y Aníbal Di Salvo, 1981, video: PA NA), El caso Matías (Aníbal Di Salvo, 1983-1984: PA NA) y Escrito en el agua (Marcos Loayza, A/BOL, 1997: P, ARGM con Graciela Torre Nilsson y actor –“ejecutivo”, 17º–, acreditado José Antonio).

 

Nuestras mrs. Danvers

El lector cinéfilo (y lo es si está aquí en este momento) coincidirá en que uno de los más notables personajes secundarios de la historia del cine es la “Mrs. Danvers” del clásico de Hitchcock Rebecca (Rebecca, una mujer inolvidable, 1939), interpretado por Judith Anderson. “La heroína es Cenicienta y la señora Danvers es una de sus malvadas hermanas”, bromeó Hitchcock ante Truffaut, y precisó: “La señora Danvers no anda casi, nunca se la veía moverse. Por ejemplo, si entraba en la habitación en que estaba la heroína, la muchacha oía un ruido y la señora Danvers se encontraba allí, siempre, en pie, sin moverse. Era un medio de mostrarlo desde el punto de vista de la heroína: no sabía jamás dónde estaba la señora Danvers y de esta manera resultaba más terrorífico; ver andar a la señora Danvers la hubiera humanizado”.

Rebecca: Joan Fontaine y Judith Anderson


   Por supuesto, la industria cinematográfica argentina, como las de todas las latitudes, tuvo a sus propias mrs. Danvers, amas de llaves más o menos ominosas. En una selección lo bastante rigurosa destacan, por orden de aparición, Elsa O’Connor (“Juliana”) en la casa del matrimonio Roberto Airaldi y Aída Luz en El deseo (Schlieper, 1944), personaje tan importante que el portugués Eça de Queiros, en su novela que el film adapta (O primo Basílio) especifica que los herederos deben satisfacer el último deseo de la dueña de casa, la tía “Margarita” –omitida en esta versión–, plasmado en su testamento: que su sobrino y su esposa conserven a su servicio a “Juliana”; Angelina Pagano (“Francisca”) en la mansión de Eva Duarte en La pródiga (Soffici, 1945); Ilde Pirovano (“Rosario”), a la vez madre de Amelia Bence en la misma casa en la que viven las tías-víctimas en A sangre fría (Tinayre, 1946); y Antonia Herrero como la cruel “Constancia” que tiene a maltraer al baby face Juan Carlos Barbieri en Las aventuras de Jack (Borcosque, 1948).

   En la década de los 50 aparecen Cécile Lézard (“Peggy”), empleada en la casa de la chica blanca violada de Sangre negra (Chenal, 1950); Amalia Bernabé, quien interpretó tres compuso tres, todas memorables: la inicial, “Rita”, que cuida la casa de la rica anciana Angelina Pagano que toma a Sandrini como chofer en Juan Globo (Amadori, 1948), y las siguientes en sendos Viñoly Barreto, primero como la buenaza “Matilde” de La bestia debe morir (1952) y luego como la bravísima “Gregoria” que lo tiene cortito a Enrique Muiño en El abuelo (1954); Margarita Burke animó dos en dos años y con Amadori, la “Nanina” de nadie menos que María “la Doña” Félix como la poco respetable heroína de La pasión desnuda (Amadori, 1952), y otra sin nombre que atiende la casa de Laura Hidalgo y Eduardo Cuitiño en Caídos en el Infierno (1953); Leda Zanda fue la circunspecta “Alejandra”, que asiste a la paralítica esposa (Gloria Castilla) de Roberto Escalada en El vampiro negro (Viñoly Barreto, 1953); Gloria Ferrandiz (“Sabina”), especie de mrs. Danvers benévola y comprensiva de las sucesivas señoras (Laura Hidalgo) del sufrido protagonista de Más allá del olvido (Hugo del Carril, 1955); y la notable Lydia Lamaison (“Felicitas”), algo más que el ama de llaves de Arturo García Buhr en Fin de fiesta (Torre Nilsson, 1959).

   Ese tipo de personaje desaparece de la narrativa cinematográfica más moderna, aunque hay sorpresivos nichos: Alba Mujica (“Andrea”), una tortillera desenfrenadamente caliente con su patrona Isabel Sarli en Fuego (Armando Bo, 1968); Mecha Ortiz (“mrs. Randall”, que sirve a los Webster (Roberto Airaldi y Leonor Manso) y Nora Cullen (“Cookie”), exclusiva de mrs. Howard (Yvonne De Carlo), sacándose chispas en inglés en el film d’époque House of shadows (Wulicher, 1976); y la última del siglo, Dora Prince (“Vasca”), personaje que se llamaba Avelina en la vida real de Victoria Ocampo, retratada en Cuatro caras para Victoria (Finn, 1988).

El hombre que amé:
Pedro López Lagar, Berta Moss y Delia Garcés


   Sin duda, la que más se aproxima a mrs. Davers fue la que compuso Berta Moss (“Talma”) en El hombre que amé (Zavalía, 1947), fantasía en la que “todo es demasiado misterioso”, según grafica uno de los personajes. Protagonista de la historia es una imponente mansión, al estilo de la de Rebecca (Rebeca, una mujer inolvidable, EEUU, 1940, dir. Alfred Hitchcock), con lujos por donde se la mire, espaciosas habitaciones –incluyendo una cuya puerta no se abre a los extraños–, un enorme parque, una reja con monograma y hasta un perro, sin olvidar el ama de llaves sigilosa que esconde algún secreto. No se llama Manderley sino El Baluarte, tiene un órgano cuyo dueño –¡gracias al cielo!– apenas ejecuta y carece de ubicación precisa, aunque un insert de olas rompiendo sobre rocas sugiere que está cerca de algún mar. Allí vive López Lagar, viejo millonario que atesora valiosos cuadros y objetos de arte y que al conocer a Delia Garcés supone ser “como una hoja seca, y usted la savia que puede darle vida”. Ella tiene un pretendiente (Jorge Salcedo, vulgar para ese contexto) pero termina enamorándose de un jugador empedernido (López Lagar, also) cuyo lema es “todos los caminos conducen a Montecarlo”. El jugador es sobrino del viejo, con quien hace un pacto sobre un cuchillito que apenas cabe en sus manos y mediante el cual el viejo le dejará su fortuna a cambio de su juventud. El viejo muere, el jugador y la chica se casan, se mudan a El Baluarte y allí, poco a poco, López Lagar es maquillado hasta parecer su tío, mientras Berta Moss, con un maquillaje oscuro con el que se supone luce india, observa todo ominosamente y deja entrever (“La misma fatalidad nos unía”) que entre ella y el viejo hubo “algo más”. Al fin, como dice Garcés (“El amor lo puede todo”) y como repite López Lagar (“El amor hace posible lo imposible”), todo se arregla sin mayores explicaciones, que por algo es un drama fantástico. Este fue el único film argentino adaptado de un texto del estadounidense Guy Endore (Samuel Goldstein; 1900-1970): se ignora cuándo publicó su Retour de Lazaro, pero no debe haber sido mucho antes o mucho después de que Daphne Du Maurier publicara en 1938 su Rebecca.

Ellen Dean

domingo, 7 de junio de 2026

TEMAS

Mil perdones, Oscar

“Mencionar el nombre de Wilde es mencionar a un dandy que fuera también un poeta, es evocar la imagen de un caballero dedicado al pobre propósito de asombrar con corbatas y con metáforas. También es evocar la noción del arte como un juego selecto o secreto –a la manera del tapiz de Hugh Vereker y del tapiz de Stefan George– y del poeta como un laborioso monstruorum artifex (Plinio, XXVIII, 2). Es evocar el fatigado crepúsculo del siglo XIX y esa opresiva pompa de invernáculo o de baile de máscaras. Ninguna de esas evocaciones es falsa, pero todas corresponden, lo afirmo, a verdades parciales y contradicen, o descuidan, hechos notorios. […] Como Chesterton, como Lang, como Boswell, Wilde es de aquellos venturosos que pueden prescindir de la aprobación de la crítica y aun, a veces, de la aprobación del lector, pues el agrado que nos proporciona su trato es irresistible y constante”. [Párrafos inicial y final de “Sobre Oscar Wilde”, por Jorge Luis Borges, en Otras inquisiciones, 1952].

Una mujer sin importancia:
Santiago Gómez Cou y Mecha Ortiz



   Excepto por el film de Saslavsky, el cine argentino tiene una gran deuda –que jamás será saldada, por cierto– con Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde Elgee (Dublín, Gran Bretaña, 16.10.1854 / París, Francia, 30.11.1900), nacido en la ciudad que actualmente pertenece a Irlanda. En realidad, esa deuda no es obligatoria –nadie está compelido a adaptar su obra–, sino más bien del tipo moral, habida cuenta de la ligereza –por utilizar un término caballeroso– con la que fueron encarados los otros tres largometrajes que la abordaron en los años 40 del siglo anterior.

   Los cuatro derivan de sendas piezas teatrales, y los dos primeros fueron producidos por los estudios EFA y dirigidos por Bayón Herrera, hombre acostumbrado a la frivolidad intrínseca de las revistas musicales. Una mujer sin importancia adapta A woman of no importance, estrenada el 19.4.1893 en el Haymarket de Londres. Wilde hubiera repudiado esta horrorosa versión de su comedia, versión que reniega de su sutileza y de su ironía en pos de un realismo “cordobés” que confunde elegancia con pomposidad, que sufre de unos diálogos acartonados, que evita toda noción de glamour aunque sus actrices estén muy bien vestidas y que comete el pecado mortal de otorgar a un actor insufrible como Hugo Pimentel un personaje de tan vital importancia y para el cual no está a la altura; la única que pareció entender a Wilde fue Golde Flami.

Un marido ideal: Santiago Gómez Cou,
Golde Flami y Alicia Barrié


   La segunda es Un marido ideal (An ideal husband en el original, que tuvo su première el 3.1.1895 en el Royal), una de sus cuatro piezas a las que definió como “trivial comedy for serious people”: las otras son Lady Windermere’s fan, A woman of no importance y The importance of being earnest. Cuenta la historia de un político al que una mujer chantajea so pena de hacer público un negocio poco transparente, presión que el hombre revierte cuando descubre un delito cometido por esa mujer. La versión de Rodolfo M. Taboada y Bayón, precedida por un texto inicial que aclara que “la acción en la capital de un país imaginario… o en cualquier parte, menos aquí”, resultó, como cabía esperar, un despropósito, no tan enorme como el anterior, puesto que Taboada era talentoso aunque por lo general lo obligaran a volar bajo: hizo lo mejor que pudo, pero en su favor hay que señalar que probablemente ningún guionista no inglés sería capaz de penetrar en el farsesco, epigramático, brillante mundo del autor, cuyos diálogos incisivos, tocados por el genio, son tan difíciles de reproducir en otro idioma y en otro contexto histórico, social y político. Así, el film pasa como un producto sólido (en ambientación, en vestuario, en elenco) pero por completo ajeno al espíritu de Wilde. Gómez Cou está muy bien en el protagónico y Barrié luce bonita como su esposa, pero quien se lleva las palmas es, como de costumbre, Golde Flami, bella, sensual y enigmática como la condesa que arma todo el embrollo.

Historia de una mala mujer: Dolores del Río


   La siguiente invasión al mundo del autor es Historia de una mala mujer, y la idea de trasladarla al cine databa de 1946, cuando la anunció Estudios San Miguel según adaptación de Alejandro Verbitsky y Emilio Villalba Welsh y actuación protagónica de Mecha Ortiz. Aquel proyecto no pudo ser, y los Machinandiarena vendieron los derechos a los Mentasti, quienes contrataron al ideal director, Luis Saslavsky, el único que en aquellos días estaba en condiciones de aproximarse a las reglas del juego de Wilde. La furibunda pero elegantísima sátira a la aristocracia snob que propone Lady Windermere’s fan –A play about a good woman–, estrenada el 20.2.1892 en el St. James londinense, aparece travestida en un melodrama de “aventurera con pasado” y tuvo en esta versión argentina a Pedro Miguel Obligado, Saslavsky y Ariel Cortazzo como dignos traductores del burlón espíritu del autor. La mexicana Dolores de Río está sencillamente maravillosa como “Rita D’Erlynne”: “Esa horrible mujer... Figuresé: muchas mujeres tienen un pasado, pero ésta me han dicho que tiene por lo menos una docena”, la presenta Amalia Sánchez Ariño, quien con María Santos y Amalia Bernabé compone un trío que oficia de coro griego pero en tren chusma. María Duval anima a la hija de la protagonista y logra una de sus mejores interpretaciones. Decorados, fotografía y vestuario son de primerísimo nivel, y el final es de aquellos que ponen la piel de gallina, incluyendo una puerta que se cierra detrás de la mala mujer.

   “Nadie que no la haya conocido se puede imaginar –cuenta confidencialmente Luis Saslavsky– la belleza y la gracia de Dolores del Río, que ha muerto hace apenas dos meses. Cuando ella ya tenía cincuenta años yo la dirigí en una película que se llamaba Historia de una mala mujer, y estaba espléndida. Dolores tenía muchas ganas de conocer a Victoria Ocampo, más que por lo que Victoria significaba porque le habían dicho que Victoria, en su juventud, se había parecido bastante a ella. Y bueno, la conoció, Victoria la invitó a tomar el té junto con otras personas, y volvió muy desilusionada, diciéndome: «Esa señora nunca ha sido preciosa como yo, que fui, verdaderamente, una belleza», y siguió extendiéndose en detalles poco halagüeños para el físico de Victoria, que ya en la década del 50 era una mujer de cierta edad. Pero, tres semanas después, Victoria la invitó a pasar un fin de semana en su casa de Mar del Plata y el lunes Dolores entró en el estudio de filmación impresionadísima y me contó: «Nunca he visto un cutis tan lindo, parece la piel de un durazno, y qué ojos... Es maravillosa, es preciosa... Y que charme; la escuché fascinada durante 48 horas...». Lo que ocurre –termina Saslavsky– es que Victoria, cuando ponía un poquito de empeño, era muy seductora”. [“Un poquito de empeño”, por María Esther Vázquez en su sección Instantáneas de La Nación, 22.5.1983].


Al compás de tu mentira: Lalo Maura,
Anaclara Bell, Delfy de Ortega y Pedro Quartucci


   En cuanto a Al compás de tu mentira, versión de The importance of being earnest (14.2.1895, St. James), Wilde jamás pudo haber imaginado que una de sus más celebradas comedias serviría para una comedia argentina con tangos. Los principales personajes de la pieza son dos amigos de la high class londinense de finales del siglo XIX quienes, para justificar sus escapadas nocturnas ante sus hipócritas familias, inventan a un hermano llamado Ernest el primero y a un pariente enfermo el segundo. El título original juega con el parecido fonético entre “Ernest” e “earnest” (serio, formal): lo que Abel Santa Cruz hizo con esa maravillosa construcción escénica edificada con inteligencia y astucia no es, como se atajan los títulos de crédito, tomar “una situación” de la obra para llevarla por otro carril: en todo caso, la tal “situación” es nada más ni nada menos que su punto de partida. A la suplantación de personajes de Wilde se le suman en este desangelado film la de la alta sociedad londinense por una familia de porteños ricos con casa en el campo y la de las correrías galantes de los amigos por su afición al tango: aunque muy lejos de este despropósito, el asunto de Wilde permanece presente a lo largo de todo el argumento.

   Sobre la literatura de Wilde se hicieron en la Argentina dos cortos y un largometraje. Derlis M. Beccaglia produjo, adaptó y dirigió aquellos, El pescador y su sombra (1948), sobre el cuento The fischerman and his soul, 1891) y Balada de la cárcel de Reading (1961), sobre el poema The ballad of the Reading gaol, 1898), desaparecidos ambos de la faz de la Tierra, triste noticia confirmada por Beccaglia en los 90. El largo es de dibujos animados: se titula El gigante egoísta y fue adaptado (con la colaboración de Daniel José Azar) y realizado en 2019 por los especialistas Liliana Romero y Norman Ruiz a partir del cuento The selfish giant (1888); sus créditos dicen “una película de Liliana Romero”, de inmediato “dirección Liliana Romero y Norman Ruiz” y para generar más confusión “dirección de actores” –los del doblaje– “Gonzalo García Luna”: ¿cómo debe entenderse todo eso?

Henry Wotton

Una mujer sin importancia
Argentina, 1944
35mm / B&N / RCA Victor / 85’ / IM16

EQ     CP, EF: Establecimientos Filmadores Argentinos [SA]. JP: Pedro Petralli. D: Bayón Herrera. AD: Julio C. Rossi. AYD: Fanny Stein. PZ: Domingo Marinelli. G: Bayón Herrera, sobre adaptación de Arturo S. Mom [Arturo Mom] de un argumento [la pieza teatral A woman of no importance] de Oscar Wilde. F: Roque Funes. CM: Carmelo Lobótrico. FQ: Juan Caraballo. ACM: Enrique Scarsi. E: Juan Manuel Concado. [DC: Fortunato Tabocchini]. V: Lía de los Heros. MQ: Miguel Tcharovsky. PN: Salvador Mammana. PEL: Casa de Combi. S: Oscar L. Nourry. AS: Alejandro Saracino y Orestes Ferrari. C: José Cardella. AC: Amelia Furlani. CNGT: Delia Manuele. M: Alberto Soifer. ARR: Juan Ehlert. [PUB: Juan José Godeol]. ASE literario: León Klimovsky. LOC: provincia de Córdoba (sierras). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 2.8.1944 al 26.9.1944. CD: Cooperativa Argentina de Exhibidores Cinematográficos SA. LC: 1.3.1945, cine Gran Rex.



I&P     Mecha Ortiz (Raquel Miramar) / Santiago Gómez Cou (Jorge Fernández Nágera) / Lidia Denis (Ester Jaunarena), Hugo Pimentel (Gerardo Miramar, hermano de Raquel), Golde Flami (Alcira Nelson) / Blanca Vidal (Juana, viuda de López Góngora), Sara Barrié (Carolina, esposa de Juan), Yolanda Alexandrini [Alessandrini] (Leticia Stufield), Carlos Enriquez (periodista doctor Galindo), Lucía Barausse [Barause] (chismosa 1ª), César Mariño (Juan Suárez Méndez) / Lea Briand (chismosa 2ª), Margarita Burke (empleada de El Recuerdo), Carlos Gordillo (intendente) / Yuky [Yuqui] Nambá (chismosa 4ª, la que grita “¡Ahí bajan la piedra!”), Luis Quilés [Alberto Quilés] (conserje del Gran Hotel), Pablo Donatti (empleado del Gran Hotel), Milka Jubel, Fanny Stein, Chola Rossi, Inés Faure, Luisa Perx, Sra. Muñoz Maine, Raúl Trecenza (niño enfermo). [Personajes en busca de actrices: chismosa 3ª, de acento provinciano / chismosa 5ª / madre del niño enfermo / mucama de la señora de López Góngora / Alicia, mucama de los Miramar / mucama del hotel].

Un marido ideal
Argentina, 1946
35mm / B&N / RCA Victor / 90’ / SR

EQ     CP, EF, CD: Establecimientos Filmadores Argentinos [SA]. JP: Pedro Petralli. D: Bayón Herrera. AD: Julio C. Rossi. AYD: Chola Rossi. PZ: Domingo Marinelli. G: Rodolfo M. Taboada, sobre argumento [la pieza teatral An ideal husband] de Oscar Wilde. F: Roque Funes. CM: Juan Caraballo. FQ: A. Scarsi [Enrique Scarsi]. ACM: E. [Esteban] Guzzi. E: Juan Manuel Concado. DC: Fortunato Tabochini [Tabocchini]. [U: Máximo Berrondo]. V: Jaumandreu [Paco Jamandreu]. RV: Manuela Gutiérrez y Sastrería Danyans. MQ: Michel Tcharoussky [Miguel Tcharovsky]. AMQ: Ramona C. de Francés. PN: Delfy Mammana. PEL: Casa de Combi. APN: Haydée Aued. S: Alejandro Bousquet. AS: A. Sarasino [Alejandro Saracino] y O. [Orestes] Ferrari. C: José Cardella. AC: J. Cascalles [Jacinto Cascales]. CNGT: D. [Delia] Manuele. M: A. [Alejandro] Gutiérrez del Barrio. [PUB: Juan José Godeol]. ASE literario: León Klimovsky. LOC: BA. L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 26.8.1946 al 11.10.1946. LC: 7.2.1947, cine Monumental.



I&P     Santiago Gómez Cou (doctor Raúl Campomar), Alicia Barrié (Verónica C., esposa de Campomar) / Florindo Ferrario (Jorge de Alba) / Golde Flami (Laura Castellón, duquesa de Fragonard) / Ivonne de Lys (Mabel Campomar, hermana de Raúl) / René Cossa (Ernesto, secretario de Raúl), Enrique Vico (barón del Soto), Francisco P. Donadio (ministro Ladislao de Alba, padre de Jorge) / Domingo Mania (legislador doctor De la Calle), Zema Gasperi, César Mariño (Jaime, mayordomo de Jorge), Inés Faure, Tito Serrano, Herminia Lorente [Llorente], Juan C. Videla, Elena Pagés, Juan Pecci (viejecito en la fiesta) / Carmen Nogeras, José Castro, Erna Deams, Eugenio Nigro, Susana Campos, Lalo Bosch [Luis García Bosch], Gloria Ugarte, Sebastián Picone [Piccone], María Delor, Renée Cantón / Susana Viana, Félix Tortorelli (legislador), Marta Espejo, Fausto Etchegoín, María Ladaga, Ricardo Schlieper, Eugenia Miró, Enrique Borrás, Betty Campos, María Súnico, Georgette Bastien / na Warly Ceriani (legislador), Rafael Chumbita y Carlos Morasano (periodistas). [Personajes en busca de actores: En la fiesta, dos parejas, dos mujeres, hija y madre, tres chicas, Humberto Ruiz López y su esposa Julia / dos legisladores / Urbano, mayordomo de los Campomar / Martín, pretendiente de Mabel / ordenanza del Congreso / mucama del hotel].

F&P     Estrenado en marzo 1947 en el cine Campoamor, de La Habana, distribuido por Justo Suárez / Estrenado en agosto 1949 en Lima.

Historia de una mala mujer
Argentina, 1947
35mm / B&N / RCA / 92’ / IM18

EQ     CP, CD: Argentina Sono Film SACI. AP: Edgardo Togni. [AYP: Adolfo Cabrera]. D: Luis Saslavsky. AD: Orlando Zumpano. G: Ariel Cortazzo, sobre adaptación de Pedro Miguel Obligado y Luis Saslavsky de la obra El abanico de Lady Windermere [la pieza teatral Lady Windermere’s fan –A play about a good woman] de Oscar Wilde. F: Alberto Etchebehere. CM: Roque Giacobino [Giacovino]. [FQ: Roberto Matarrese]. [ACM: Ricardo Agudo]. DA: Raúl Soldi. E: Gori Muñoz. V: Eduardo Lerchundi. RV de Dolores del Río y María Duval: Ana de Pombo. MQ: Bruno Boval. PN: Vicenta Miguel. S: Carlos Marín. [AS: Ricardo Brovelli]. RG: Mario Fezia. C: José J. Serra. M: Víctor S. Lister [Víctor Schlichter]. [TM: fragmentos del preludio al segundo acto y del coro Chi del gitano i giorni abbella de la ópera Il trovatore, de Giuseppe Verdi; del nº 2 de los Nocturnes en re bemol opus 27, de Frédéric Chopin; y del nº 3 en re bemol mayor de los Trois études de concert, de Franz Liszt, en adaptación para piano y cuerdas]. [PUB: Mariofelia]. EF, LS: Argentina Sono Film SACI (Martínez, BA). LOC: GBA (Golf Club Argentino). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 20.10.1947 al 5.12.1947. LC: 18.5.1948, cine Ambassador.



I&P     Dolores del Río (Margarita, “Rita d’Erlinne”) / María Duval (Margarita hija) / Francisco de Paula (Arturo Saville), Alberto Closas (Gerardo Trevelyan, marido de Margarita hija), Fernando Lamas (Guillermo Delor) / Amalia Sánchez Ariño (baronesa de Nantes), María Santos (Ada), Amalia Bernabé (Cirila), Berta Moss (Olga) / Homero Cárpena (Cecilio), Luis Otero (Gustavo Allroy, marido de Margarita y padre de Margarita hija), José Castro Ríos [Ricardo Castro Ríos] (Alberto Duncan), Roberto Bordoni (Tomás, amigo de Gerardo) / na Rafael Diserio (señor dormitando en el palco), Aurelia Ferrer (criada Ana), Pura Díaz (secretaria de la Asociación Femenina), Iris Martorelli (presidenta de la Asociación Femenina), Manuel Alcón (vendedor del abanico), Berta Ortegosa (acompañante de Alberto en el casino), Alberto de Mendoza (joven en el club), Pablo Cumo y Amadora Gerbolés (invitados en la fiesta). [Personajes en busca de actores: dos viejas en el palco con el señor que dormita / chismosos y chismosas en el teatro / mucamo Tomás / Agata, la hija de la condesa / viejas varias en el golf / amigos en el club / mayor Trevelyan, padre de Gerardo].

F&P     AACCA: premio Cóndor a la escenografía y medalla a la adaptación / ACCA: premio a la escenografía / 1º Congreso Hispano-Americano de Cinematografía, Madrid, 25.6-4.7.1948 / Estrenado en agosto 1948 en La Habana / Estrenado en agosto 1949 en el cine Rex, de Santiago, Chile / Estrenado el 25.10.1949 en Barcelona y el 16.1.1950 en Madrid / Estrenado en Italia con el título Storia di una donna perduta.

Al compás de tu mentira
Argentina, 1949
35mm / B&N / 86’ / SR

EQ     CP, CD: Cosmos Film [SA]. P: Eduardo L. Carbonell. D: Héctor A. Canziani. AD: Alfonso Gargano. AYD: Alfredo Barajón. G: Abel Santa Cruz, sobre adaptación de Alfonso Gargano inspirada en una situación de [la pieza teatral] La importancia de llamarse Ernesto [The importance of being earnest] de Oscar Wilde. F: Vicente Cosentino. CM: Carmelo Lobótrico – Carlos Bonatti. E: Juan Manuel Concado. AMB: Juan de Becque. DC: Ernesto Mouriño. MQ: José Fernández. PN: Casa Sebastián [Sebastián Piccone Bardón]. S: Douglas Poole. C: Nicolás Proserpio. M: Rodolfo Sciammarella. CN: Plegaria a la virgen, de F. [Francisco] Alvarez, [por Lalo Maura]; Triste estoy, zamba, de y por Margarita Palacios; La milonga del amor, milonga, de H. [Héctor] A. Canziani (l) y R. [Rodolfo] Sciammarella (m), [por Lalo Maura]; Con el mayor gusto, tango, de S. [Santiago] Adamini (l) y F. Federico [Domingo Federico] (m), [por la orquesta de Domingo Federico y sus tres cantores]; No te engañes corazón, tango, de Rodolfo Sciammarella, [por Edmundo Rivero y conjunto de guitarras]; Tango fantasía, tango, de A. [Alfredo] de Angelis y O. [Osmar] Maderna, [por sus orquestas]; Pequeña, vals, de H. [Homero] Expósito (l) y O. [Osmar] Maderna (m), [por Delfy de Ortega]; y Al compás de tu mentira, tango, de H. [Héctor] A. Canziani (l) y R. [Rodolfo] Sciammarella (m), [por la orquesta de Domingo Federico con el cantor Jorge Casal]. EF: [Compañía Argentina de Films] Río de la Plata – EFA [Establecimientos Filmadores Argentinos SA]. LOC: GBA. L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 3.10.1949 al 25.11.1949. LC: 29.3.1950, cine Iguazú.



I&P     Francisco Alvarez (tío Quique), Pedro Quartucci (Enrique Vitale Urquijo), Delfy de Ortega (Graciela Perbuono) / Héctor Gagliardi (Héctor) / Lalo Maura (Manuel Navarro, “Rodolfo Navarro”), Ana Clara [Anaclara] Bell (Adriana Vitale, hija de Enrique) / Herminia Lorente [Llorente] (Josefa), Ramón Garay (doctor Acuña, juez de Maizales), Fina Suárez (doña Clara Mendiondo, esposa de Enrique) / Liana Lombard (mucama de los Vitale Urquijo) / Adolfo Meyer (RP), Olga Vilmar (invitada), J. La Martín, Irma Roy (invitada rubia que se chupa un dedo), Julio César Barton (narrador off), Mario Massey, Kelo Palacios, Sebastián Piccone [Bardón], Juan Laborde / Alfredo de Angelis, Osmar Maderna, Domingo Federico, Edmundo Rivero, Margarita Palacios (Margarita, mucama de Los Veinte Sauces), Jorge Casal. [Personajes en busca de actores: vecino que llega a la iglesia / animador de la boîte / recepcionista de la radio / afeminado que quiere bailar raspa / empleado de la radio / capataz de Los Veinte Sauces / agente policial de Maizales].

F&P     Muestra de Cine Argentino en Celebración de los 50 Años de la Muerte de Carlos Gardel, Medellín, junio-julio 1985.

sábado, 6 de junio de 2026

NATIVE MALE BEAUTIES

Fernando Lamas




En una inicial, ligera búsqueda de datos, la palabra que aparece con mayor frecuencia para definirlo es handsome (“buen mozo”). Y lo era, menos por su “belleza” a lo Delon, Cruise o Pitt que por su apostura rotundamente masculina y por la elegancia y suavidad que, no obstante, transmitía en sus desplazamientos frente a la cámara, de una seguridad a prueba de titubeos.

    Fernando Alvaro Lamas y De Santo; Buenos Aires, 9.1.1915 / Los Angeles, California, EEUU, 8.10.1982) sufrió en plena niñez, al igual que Alberto de Mendoza [véase este blog: 24.5.2026], un duro choque tras la muerte de sus padres españoles, por lo que fue criado por sus abuelas, quienes lo indujeron a practicar natación al punto de representar al país en la edición 1940 de los Juegos Panamericanos, el mismo año en el que casó con Perla Mux, joven actriz también ella en busca del estrellato. Cuando, poco después, decidió que prefería actuar, su más cercano amigo en la búsqueda de oportunidades fue Armando Bo, a quien lo unía no sólo su aspiración a devenir actor sino su afición a los deportes y las minas –no precisamente las de carbón. Armando consideraba que Lamas le llevaba ventaja, porque “era mucho más pintón, hablaba inglés, algo que yo nunca logré, y además sabía cantar, el hijo de puta…”; de hecho, tenía coloratura de barítono y lo hizo en la mayor parte de sus films en la MGM, aunque ese don nunca fue aprovechado por los productores y directores argentinos.

Con Dolores del Río en
Historia de una mala mujer


   Aparte algunas incursiones poco memorables en la radiofonía y en el teatro, Lamas destacó de inmediato en el cine, dueño de una fotogenia que atraía el ojo de la cámara rescatándolo de los pequeños papeles iniciales. Su ascenso fue imparable: en su debut figuraba acreditado en el 20º puesto de los títulos de crédito; en el segundo, un año más tarde, en el 9º, y así ascendiendo, aunque nunca logró el 1º. Su especialidad eran los canallas (rufián, ladronzuelo, gigoló) y fue Manuel Romero quien más hizo por su carrera otorgándole personajes destacados en cuatro de sus producciones de los años 40. En Navidad de los pobres hace a un malvado culpable de seducción y embarazo de la heroína (Irma Córdoba), a quien, tras cuatro años de cárcel, intenta extorsionar para robar la tienda en la que ella trabaja: memorablemente, “Catita” (Niní Marshall) le pide: “¿Por qué no se regenera un poco?”. En La rubia Mireya su nombre iba después del de Mecha Ortiz, índice inequívoco de su estatus: Mireya se enreda con él y lo lleva consigo a París a sabiendas de que se trata de “un parásito” que ha “devorado una fortuna” trampeando en el póker. Otro director que le confió personajes de relevancia fue Luis Saslavsky, primero como uno de los babosos alrededor de Dolores del Río en Historia de una mala mujer y luego como el muy machote capitán de caballería de Vidalita, confusamente atraído por ese ambiguo “muchacho” en el que se traviste la heroína (Mirtha Legrand); la secuencia en la que Lamas se baña desnudo en una tina frente a las mujeres es un prodigio del doble sentido del que sólo ese director hacía gala.

Con Mecha Ortiz en La rubia Mireya


   La historia del tango resultó su último film local: el rodaje concluyó en abril 1949 mientras al mismo tiempo rodaba en inglés The avengers para la Republic Pictures Corporation de Hollywood, obligándolo a correr de los estudios Lumiton en Munro a los de Mapol en Martínez. Las versiones acerca de por qué Lamas y sus compañeros de elenco Roberto Airaldi y Osvaldo Miranda debieron viajar (el 29.6.1949) a completar su trabajo en los EEUU son diversas y contradictorias, pero el caso es que hubo un brazo roto –real o fingido– y una prolongación para Lamas de aquella estadía, lo que le valió el famoso contrato de siete años con la Metro-Goldwyn-Mayer, período en el que tampoco obtuvo el preciado 1º puesto en los credits. Allí fue sucesivamente galán de Jane Powell, Greer Garson, Lana Turner, Elizabeth Taylor, Esther Williams, Arlene Dahl, Rhonda Fleming, Ann Blyth y Rosalind Russell. En Hollywood pisó fuerte desde el principio, pero pese a su dominio del idioma gran parte de los personajes que le encomendaban eran latinos, por lo cual –en palabras de Jorge H. Andrés– “se convirtió en sinónimo de latin lover y supo estar vigente toda su vida”. Varios de ellos cantaban, lo cual le posibilitó un contrato para actuar en Broadway, en el musical Happy hunting (1956-1957), casi un año en cartel en el Majestic durante el cual –dicen los chismes– se llevó a las patadas con su co-star, Ethel Merman; ambos fueron postulados al premio Tony.

Con Amalia Sánchez Ariño y Mirtha Legrand
en Vidalita


   Sin embargo, como tantos otros astros estadounidenses, también Lamas sufrió su particular “mio Dio, come sono caduto in basso” y fue cooptado por la muy productiva industria europea de los 60, para la que hizo algunos títulos olvidables. Uno de ellos, el español La fuente mágica, lo convirtió en director, que reiterará en otro largometraje y en una gran cantidad de episodios de series televisivas. De hecho, al volver a los EEUU su principal actividad se concentró en ese medio, fuere como actor, director, productor o invitado en numerosas series y talk shows, e incluso alcanzó a actuar en una de las primeras así llamadas “miniserie” (The dream merchants, 1979).

Con Arlene Dahl



   Excepto la segunda, una millonaria uruguaya llamada Lydia Valeria Babacci, tuvo publicitados casamientos con colegas como Perla Mux, Arlene Dahl y Esther Williams, con ésta hasta que la muerte los separó. Con Babacci concibió a Alejandra Lamas, que interpretó dos pequeñísimos papeles, el de una oficinista en Adiós, Roberto… (Enrique Dawi, 1984) y una de las secretarias de Duilio Marzio en Pobre mariposa (Raúl de la Torre, 1985). Con Dahl parió a Lorenzo Lamas, quien destacó a partir de los 80 en el mismo tipo de personajes que había cultivado su padre. Pero ese padre también fue hombre de conquistas fulminantes: ya en Hollywood y cuando aún estaba casado con Babacci, tuvo un affaire (muy difundido, por cierto) con Lana Turner mientras rodaban The merry widow, encuentro que Diego Curubeto registra en su libro Babilonia gaucha ataca de nuevo (1998) acudiendo al testimonio de la citada esposa: “Cuando se enganchó con Lana Turner, Fernando sonreía con la satisfacción del gato que acaba de comerse al canario. Pero no se daba cuenta de que era un canario que ya había sido saboreado por todo el mundo. Y eso no lo dije yo, sino Stewart Granger”. Turner, a quien Curubeto señala como “una de las más veloces estrellas de la era” –y no se refería a que practicara running– fue quien divulgó entre sus amigas el impactante, demoledor tamaño de su… talento, sumándole así otro tipo de fama.

Con Lana Turner en The merry widow


   Un dato poco difundido, del que me alertó JHA, es que el barítono grabó un LP titulado Fernando Lamas with love (1958), dos de cuyos temas (Clavel del aire de Filiberto y Mujer) fueron arreglados por Astor Piazzolla: más aún, Mujer fue compuesto por Piazzolla sobre una letra de Lamas. En 1963 fue considerado para interpretar al “Luciano Fernández Castillo, el Negro” de la novela de Angel María de Lera La boda en la versión Lucas Demare a rodarse en España en coproducción con la Argentina, pero Lamas se negó a intervenir porque su contrato estipulaba que la estrella femenina debía tener categoría internacional y consideraba, con razón, que Graciela Borges no la tenía –ni nunca la tuvo.




   Víctima de un cáncer, tal parece que falleció sonriendo, y sus restos fueron cremados y esparcidos en el océano Pacífico tras ser despedido en un funeral por viejos amigos como Ricardo Montalbán (con quien competía en el apartado latin lover), Richard Benjamin, Jane Wyman, Red Buttons, Angie Dickinson y Sidney Poitier, además, claro está, de su viuda y sus hijos. Por cierto, Esther Williams lo recordó con calidez y entusiasmo en su autobiografía de 1999 The million dollar mermaid: no era para menos.

"De tal palo, tal astilla"


FILMOGRAFIA

[Aclaración necesaria: FL figura en el elenco de Backtrack (Earl Bellamy, 1968), pero en realidad no actuó allí sino que aparece en una secuencia injertada, correspondiente a la serie TV The virginian, de 1965].

Argentina: En el último piso (Catrano Catrani, 1941: “un amigo de Ana María” [Zully Moreno], 20º), Frontera Sur (Belisario García Villar, 1942: “teniente Siles”, 9º), Stella (Benito Perojo, 1943: “Montero”, 8º), Villa Rica del Espíritu Santo (Perojo, 1945: “capitán Guzmán”, 8º), Navidad de los pobres (Manuel Romero, 1947: “Reyes”, 5º), Evasión (Ignacio Domínguez Riera, 1947: “Bruno”, 3º), El tango vuelve a París (Romero, 1947: “Flores”, 5º), Historia de una mala mujer (Luis Saslavsky, 1947: “Guillermo Delor”, 5º), La otra y yo (Antonio Momplet, 1948: “Miguel Monti”, 3º), Corrientes… calle de ensueños (Román Viñoly Barreto, 1948: él mismo, en la secuencia de la fiesta, acreditado 45º), La rubia Mireya (Romero, 1948: “Alberto Torres” 2º), Vidalita (Saslavsky, 1948: “capitán Mariano Sucre”, 3º), De padre desconocido (Alberto de Zavalía, 1948-1949: “abogado doctor Hugo Maidana, hijo de Pablo Maidana” [Enrique Muiño], 3º), La historia del tango (Romero, 1949: “doctor Juan Carlos Maldonado, marido de Aurora y padre de Rosita” [ambas Virginia Luque], 3º) y The avengers (Los vengadores, John H. Auer, EEUU, 1949: “André Le Blanc”, mayormente rodado en la Argentina).

La historia del tango:
Severo Fernández, Pepita Muñoz, Tito Lusiardo,
FL, Virginia Luque y Juan José Míguez


EEUU: Rich, young and pretty (Rica, joven y bonita, Norman Taurog, 1950-1951: “Paul Sarnac”, 4º), The law and the lady (La impostora, Edward H. Knopf, 1951: “Juan Dinas”, 3º), The merry widow (La viuda alegre, Curtis Bernhardt, 1951: “conde Danilo”, 2º), The girl who had everything (Almas libres, Richard Thorpe, 1952: “Victor Y. Ramondi”), Dangerous when wet (Charles Walters, 1952: “André Lanet”), Sangaree (idem, Edward Ludwig, 1952: “abogado doctor Carlos Morales”, 1º), Jivaro (El tesoro del Amazonas, Ludwig, 1953: “Rio Galdés”, 1º), The diamond queen (La reina de los diamantes, John Brahm, 1953: “Jean-Baptiste Tavernier”, 1º), Rose Marie (idem, Mervin LeRoy, 1953: “James Severn Duval, apodado Jim”, 3º), The girl rush (Hotel Flamingo, Robert Pirosh, 1954-1955: “Victor Monte”, 2º) y The lost world (El mundo perdido, Irwin Allen, 1960: “Manuel Gómez”, 5º).

Europa: España: La fuente mágica (1961: “Alberto”, 2º, + D) – Italia: Duello nella sila (Umberto Lenzi, 1961: “Antonio Franco”, 1º) y D’Artagnan contro i tre moschettieri (D’Artagnan contra los tres mosqueteros, Fulvio Tului, 1961-1962: “D’Artagnan”, 1º) – RFA: Die hölle von Manitoba / Un lugar llamado Glory (Gringo, prepara tu Colt, Sheldon Reynolds, RFA/E, 1964: sólo G, con Edward Di Lorenzo y Jerold Hayden Boyd, sobre la novela de Jerold Hayden Boyd, rodado en España).

Con Esther Williams en La fuente mágica


EEUU: The violent ones (1966: “Manuel Vega”, 1º, + D), Valley of mystery (Joseph Leytes, 1966: “Francisco Rivera”, 7º), Kill a dragon (Michael Moore, 1967: “Nico Patrai”, 2º), 100 rifles (idem, Tom Gries, 1968: “Verdugo”, 4º), The lonely profession (Douglas Heyes, 1969: “Dominic Savarona”, 9º; TVM), Powderkeg (Heyes, 1970: “Chucho Morales”, 3º; TVM), Murder on flight 502 (George McCowan, 1975: “Paul Barons”, 7º; TVM), Won Ton Ton –The dog who saved Hollywood– (Michael Winner, 1975: “actor en la función de estreno”, 39º entre una multitud de apariciones amistosas), The cheap detective (El detective barato, Robert Moore, 1977: “Paul DuChard”, 11º) y Samurai (Lee H. Katzin, 1978: sólo PE; TVM).

CHUCHERIAS Otras historias breves Biondi, antes de ser Pepe Aunque en las copias disponibles no fue posible localizarlo, en Cándida (...