FILMS
Julio Irigoyen:
Prontuario de un marginal
La hija del viejito guardafaro (1939) – Su primer título cuando aún era un proyecto fue
“La hija del viejito pescador”. Incluye imágenes del Carnaval en la Avenida de
Mayo, probablemente las mismas tomadas por JI en 1924 para Los misterios del
turf argentino. Hay una radionovela y una pieza teatral de igual título, la
segunda representada por la compañía de Juan Carlos Chiappe desde el 24.10.1955
en el Variedades como inicio de una gira barrial. Y, como datos curiosos, el
sábado 24.6.1916 el Smart Palace exhibía La hija del guardafaro (La
fille du gardien de phare, 1910, producción corta de la Pathé francesa) y
en 1914 la danesa Nordisk también hizo algo que en español fue titulado La
hija del guardián del faro. Para la música y las canciones incorporó al
bandoneonista y compositor Antonio Sureda (1904-1951), integrante del Trío
América y del Trío Sureda y desde 1940 director de su propia orquesta: Antonio
y su hermano Gerónimo eran los autores del vals Ilusión marina (1930), cuya letra se acomodaba al argumento que
Irigoyen había imaginado diez años antes para su producción muda Alma en pena, de la que es una remake.
SIC Era la hija del viejito guardafaro/ la princesita de aquella soledad,/ y le decían con amor los pescadores/ que era la perla más bonita y blanca/ que guardaba el mar./ Fue para ella que cantaron los marinos/ que cruzaban las serenas aguas huérfanos de amor/ y en sus cantos llenos de cariño siempre le decían/ que brillaban sus ojos más que el faro y el sol./ Y escuchando las dulces palabras/ de aquellos marinos feliz sonreía,/ para todos guardaba esperanzas/ pues era tan buena y a todos quería./ Y el ensueño de aquellos cantares/ volcaba alegría en su corazón/ y solita en aquellos lugares/ también como todas forjó una ilusión./ Dicen que un día el capitán de un barco/ que navegaba a la deriva y sin timón,/ la vio en el faro radiante de belleza/ y en su mirada poniendo la nave de su corazón. / Y la niñita princesita de los mares/ sus caricias y ternuras llenas de pasión le dio,/ y ahora dicen con dolor aquellos rudos pescadores/ que la perla más linda el amor la llevó./ Ya no pasan los lobos marinos/ coreando en la proa humildes canciones,/ y la honda tristeza del faro/ aumenta la pena de sus corazones./ Y en las noches oscuras y tristes/ y la luz del faro en sus barcos va,/ le recuerdan aquellos ojazos/ y a veces algunos la ven lagrimear. [Letra de Gerónimo Sureda para el vals Ilusión marina, copiada de la grabación hecha por Ada Falcón con la orquesta de Francisco Canaro y registrada en los estudios Odeón el 18.11.1930].
Buenos Aires Film anuncia que terminó el rodaje de La cieguita de la
avenida Alvear, y que ha iniciado el de la tercera película de su plan para
este año: La hija del viejito guardafaro. Dirigidas las dos, como de
costumbre, por el propio productor, Julio Irigoyen. Los títulos son por demás
elocuentes. [El Mundo, 22.1.1939, sección Del Cine Nacional].
Un médico ama sin esperanzas a la esposa de un canalla que sufre toda
clase de vejámenes, sin divorciarse. El marido se dedica a la conquista de la
nieta de un guardafaro, pero cuando está a punto de seducirla descubre que se
trata de su hija. El guardafaro lo estrangula, dejando libre a su esposa para
reunirse con el médico. [Argumento, en Heraldo del Cinematografista,
7.6.1939: adviértase que el título es erróneo, ya que no se trata de la hija
sino de la nieta del guardafaro, traspié también advertible en la producción
estadounidense Jesse James meets Frankenstein’s daughter (William Beaudine,
1966), donde asimismo se trataba de la nieta y no de la hija].
¿Por qué? ...se siguen haciendo películas de calidad tan inferior como La hija del viejito guardafaros, indignas del progreso técnico y artístico alcanzado por el cine nacional? Malas películas – 5º-El cine argentino tuvo, en la época del mudo, su buen momento. Las películas de Buenos Aires Film, realizadas en esa época, anularon las perspectivas de la industria, por su pésima calidad, la pobreza de sus asuntos y su falta absoluta de aspiraciones artísticas. Ahora, especulando con el progreso logrado por otros productores, la misma compañía sigue realizando films de esa especie, que alejan al público de los cines y atentan contra la estabilidad de la industria. [Heraldo del Cinematografista, 5.7.1939, pág. 94, fragmentos de un artículo que se formula ocho preguntas y las respectivas respuestas].
–Y pasó lo que tenía que pasar, nomás. Se juntaron dos potencias.
–Cuando le venga bien, me aclara de qué está hablando. –Se lo voy a aclarar despacito:
Hace algunos meses Julio Irigoyen filmó La hija del viejito guardafaro,
¿no es cierto? –Sí, señor. ¿Y? –El tema fue sacado de un vals de Antonio Sureda
que empezaba así: “Era la hija del viejito guardafaro”... –No me lo cante más.
Lo conozco. Además, su voz parece un rayador de fonda. –Lo sabía, y le advierto
que mi voz ha mejorado mucho. Bueno, el caso es que Julio Irigoyen y Sureda se
han juntado y están filmando. Sureda hace la música y pone la orquesta. –¿Y qué
pone Irigoyen? –Irigoyen pone, además de su mejor voluntad, todo lo que puede,
que ya es bastante. [Sintonía, nº 352, 17.1.1940].
TAQ Lanzado en calidad de complemento de
programa, permaneció cuatro días en el Mitre, dos en el Ritz y dos en el Dante:
las dos salas simultáneas eran del Sur bonaerense, el Colonial (Avellaneda) y
el Moderno (Quilmes). Luego, fue abundantemente programado en salas de la CF:
en 1939, los días 8.6 en los cines Real, Hollywood, Gaona y Sena; 10 y
11.6 en los cines Hollywood, Cóndor, Gaona y Sena; 15.6 en el Estrella; 22.6 en
el Flores; 29.6 en el Regio y el Alberdi; 1 y 2.7 en el Regio; 8 y 9.7 en el
Capitolio; 11.7 en el Alberdi; 25.7 en el Continental; 8.8 en el Imperio de
Flores y el Alberdi; 15.8 en el Hollywood y el Gaona; 24, 25 y 26.8 en el
Canadian; 2 y 3.9 en el América; 5.9 en el Pompeya y el Alberdi; 7.9 en el
Capitolio; 13.9 en el Imperio de Flores; 12.10 en el 25 de Mayo; 19.10 en el
Imperio de Flores; 31.10 en el Cóndor; 4 y 5.11 en el Canadian; 14.11 en el
Gaona; 21.11 en el Odeón 2º; 30.11 en el Imperio de Flores; 7.12 en el
Hollywood; 13 y 14.12 en el Imperio de Flores; y 21.12 en el Hollywood. En 1940
fue detectado los días 18.1 y 16.5 en el Capitolio; 23 al 26.5 en el Follies
2º; 23.5 en el Taricco; 20.6 en el Argentino; 1.7 en el Palais Bleu; 2.7 en el
Parravicini; 11.7 en el Capitolio; 5.8 en el Argentino; 27.8 en el Alberdi y el
Parravicini; 11.9 en el Parravicini; 9.10 en el Canadian; y 28.10 y 8.11 en el
Parravicini. Reapareció tan sólo en 1945, el 10.7 y el 25.7 en el
Cinelandia. Aún en 1951 fue detectado el 22.1 en el Lima.
La modelo de la calle Florida (1939) – Uno de sus cuatro films sobrevivientes, lo
que significa que no sólo pudo ser visto, narrado y juzgado sino también
reproducir con fidelidad a sus actores y técnicos según los títulos de crédito.
Los Irigoyen lo relanzaron con otro título, La
canción de Buenos Aires, y una copia con este título fue adquirida en 2008
por la Filmoteca Buenos Aires de Fernando Martín Peña, quien la exhibió el
sábado 20.12.2008 y el domingo 27.11.2011 en el auditorio del MALBA y la emitió
el viernes 7.9.2012 a las 0.15 por el Canal 7 en su ciclo Filmoteca.
La acción se inicia con tomas
de la Capital Federal, sobre las que se imprime el siguiente texto: “¡Buenos
Aires! Cómo es de lindo mirarte a pleno sol, cuando el hervidero humano es una
ola que va y viene estrellándose entre tus costados de piedras...”. Luego, en
lo que parece ser una boîte auténtica y ante la mirada de una veintena
de extras en ropa de noche, se suceden tres números musicales: una canción
triste cantada por un mulato pobremente vestido, una danza cómica por dos
mujeres tocadas de marinero y un tango cantado por uno de los parroquianos que,
luego lo sabremos, se llama “Juan Carlos”. En el lugar también están “Márgara”
y “Aníbal”. “Pero el Buenos Aires abierto, que se divierte a franca luz
artificial a disposición de todo el mundo, tiene un aspecto escondido por cuyas
vértebras ruedan las perdiciones”.
“Hemos conocido en breves
brochazos el bajo fondo porteño, donde cada personaje lleva un drama o una
alegría que lo exterioriza con una canción o una puñalada. Pero vemos ahora en
otro rincón de esta gran ciudad, que como todas encierra en sus interiores
aspectos extraños”. La acción se traslada a la casa de “Márgara”: “Márgara, la
dueña de aquella casa, no era precisamente, una de esas que vienen de los
institutos de París. Era una criolla que vivió ...” [el texto continúa un
par de líneas más, pero no pudo ser registrado en la copia examinada]),
donde varias personas muy bien vestidas juegan a las cartas: un jugador es
descubierto haciendo trampa y otro protesta con acento extranjero. “Juan Carlos”
le cuenta a “Márgara” que intenta conquistar a una muchacha trabajadora, que se
resiste a ser seducida, por lo que le pide ayuda. Otro decorado, la trastienda
de una casa de modas: allí madame da órdenes a las mannequins,
una de las cuales es “Lucila”, la resistente. Hay luego una escena en los
jardines de Palermo, a los que dos parejas llegan en un lujoso automóvil: “Lucila”
y “Juan Carlos” y “Ernesto” (amigo de Juan Carlos) y “Jacquelina” (compañera de
trabajo y confidente de Lucila). Luego entra en escena la madre de “Lucila”:
ambas mujeres viven juntas en una modesta habitación de techo altísimo. La hija
le oculta las salidas con “Juan Carlos” y también su naciente amistad con “Márgara”,
quien agasaja a la muchacha para complacer a “Juan Carlos”, al cual, según
parece, le debe algún favor. Las salidas continúan e incluyen una visita al
Hipódromo, donde “Aníbal”, veterano amigo de “Márgara”, descubre el complot
para seducir a “Lucila” y se opone a ello.
Finalmente hay una fiesta en casa de “Márgara” donde la seducción debería consumarse tras varias copas de champán, pero “Aníbal” va a casa de “Lucila” y (sin anunciarse, entrando directo a la habitación) encara a la madre, quien se pone una pañoleta antes de partir rumbo a casa de “Márgara”, “antes de que sea demasiado tarde”. Llegan “a tiempo” y, para sorpresa del espectador (quien ya sabe que la pobre mujer tenía otra hija a la que “perdió”), “Márgara” y la vieja se intercambian “¡madre!” e “¡hija!”, “Juan Carlos” promete portarse bien y ser “un nuevo hijo” para la sufrida mujer, en tanto “Aníbal” declara su amor a “Márgara”. Fin.
OBS Aunque suele considerarse como
mediometraje un film cuya duración oscila entre los 30 y los 59 minutos, éste
de Irigoyen, que dura 47, es incluido entre sus largos pues con esa perspectiva
fue concebido aunque “le quedó corto”. Es versión sonora del mudo La casa
del placer.
TAQ De las dos salas que lo estrenaron en
calidad de complemento de programa, el Callao lo mantuvo apenas por un día, en
tanto en el Select Corrientes permaneció cuatro. Algunas otras exhibiciones en
salas porteñas fueron registradas ese mismo año los días 9.5 en el Coliseo 2º;
11.5 en el Select Flores; 18.5 en el Cervantes; 20 y 21.5 en los cines
Cervantes, Canadian, Imperio de Flores y Canadian 2º; 23.5 en el Continental;
25.5 en el Hollywood y el Gaona; 8, 10 y 11.6 en el San José de Flores; 15.6 en
el Gaona; 22.6 en el Rivadavia Palace; 13.7 en el Imperio de Flores; 3 y 9.8 en
el Rivadavia Palace; 31.8 en el Palais Bleu; 6.9 en el Imperio de Flores; 7.9
en el Alberdi; 14.9 en el Hollywood y el Gaona; 21 y 22.10 en el Imperio de
Flores; 31.10 en el Alberdi; 2, 4 y 5.11 en el Sena; 9.11 en el Imperio de
Flores y el Sena; 21.11 en el Odeón 2º y el 25 de Mayo; 29.11 en el Imperio de
Flores; 5.12 en el Sena; 7.12 en el Gaona; y 16 y 17.12 en el Imperio de
Flores. Reapareció en las carteleras porteñas tan sólo en 1945, el 16.7
y el 31.7 en el Cinelandia. Ya con el título La canción de Buenos Aires,
durante 1947 fue exhibido los días 17 y 18.5, 11.8 y 10.11 en el Radio
City. En 1948 aparece del 25.3 al 31.3 en el teatro Florida y el 12 y el
28.4 en el Estrella. En 1949, los días 15.3 en el Radio City; 14.4 en el
Eclair; y 28.9 en el Lima. En 1950 fue programado con su título original
del 27.4 al 2.5 en el Florida. En 1951 salió como La canción de
Buenos Aires el 13.6 en el Eclair y como La modelo de la calle Florida
el 27.6 en el Eclair. Por último, en 1954 fue programado como La
modelo de la calle Florida del 15 al 18.2 en el Soleil.
La hija del viejito guardafaro
Argentina, 1939
35mm / B&N / 68’ / SR
EQ CP: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen. F, CM: Roberto Irigoyen. S:
Domingo Tommasetta. C: Julio Irigoyen. M: Antonio Sureda. CN: Ilusión marina, vals, de Gerónimo Sureda
(l) y Antonio Sureda (m), por Laura Nelson con la orquesta de Antonio Sureda. LOC: BA y provincia de BA (Mar del
Plata). FR: enero y febrero 1939. CD: Cinematografía Julio Joly. LC: 1.6.1939, cines Mitre, Ritz y Dante
+ 2.
I&P Laura
Nelson, Arturo Sánchez, Enrique del Cerro, Yaya Palau, Alvaro Escobar, Warly
Ceriani, la orquesta de Antonio Sureda.
F&P Estrenado en 1942 en el cine Cerro, de Montevideo.
La modelo de la calle Florida
[luego La canción de Buenos Aires]
Argentina, 1939
35mm / B&N / 47’
/ SR
EQ CP, CD: Buenos Aires Film. [P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen]. D: Julio Irigoyen. AD: Guillermo Dimitre. [G: Julio Irigoyen, sobre argumento de
Leopoldo Torres Ríos]. [F],
CM: Roberto Irigoyen. RV: Sastrería Arce, Modelos Novel y Sombreros
Metrópolis. PN: Ruxton. [S: Domingo Tommasetta]. [C:
Julio Irigoyen]. CN: letra y música de A. [Alejandro] Scarpino y J.
[José] Scarpino [: una por un cantor desconocido, tres por Enrique del Cerro].
[TM: fragmentos de Ivanova nochna
lisoy gore, poema sinfónico de Modesto Mussorgsky]. LOC: BA (Plaza
de la República, Plaza de los dos Congresos; Hipódromo Argentino y parque 3 de
Febrero en Palermo). FR: marzo 1939.
LC: 20.4.1939, cines Callao y Select
Corrientes.
I&P Laura
Nelson (Márgara), Arturo Sánchez (Aníbal del Río), Enrique del Cerro (Juan
Carlos), Yaya Palau (Lucila), Aurelia Musto (madre de Lucila), Celia Méndez
(Jacquelina), Agustín Martínez (Ernesto, galán de Jacquelina) / Roberto Díaz
(asistente de madame), Genaro Tórtora (jugador tramposo), Nené Méndez (mannequin
que se burla de madame), Susy Morales (mucama de Márgara), Luz Real (una
jugadora), Mina Keller (madame), Diana Wilson (una mannequin),
Elvira Franco (vecina doña Rosa) / na Nélida E. D’Amico (hijita de doña
Rosa).