martes, 25 de agosto de 2026

FILMS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

La mamá de la novia (1977) – El gran éxito de taquillas de La sonrisa de mamá indujo a los capitostes de Argentina Sono Film a producir otra reunión de Lamarque y Ortega. En 1973, mucho antes de que el proyecto entonces titulado “La madre de mi novoa” fuera concretado con Andrés Percivale en lugar de Ortega y producido por los Carreras en lugar de los Mentasti, la idea original había sido la de adaptar una vieja pero muy exitosa y efectiva pieza teatral que Narciso Ibáñez Serrador firmó como Luis Peñafiel y estrenó en 1959 con el título Aprobado en castidad. Un despropósito: ¿alguien puede imaginar a Palito Ortega interpretando a un nerd durante toda la acción y hasta el último minuto sospechado de homosexual y a Libertad Lamarque como su madre entregadora de señoritas?

Cosens y Lamarque

   Por lo tanto, luego de un largo descanso cinematográfico de más de siete meses, EC lo encaró con otra historia y otro título. La diferencia con La sonrisa de mamá es que aquel era una superproducción y éste es de una pobreza apabullante, advertible en todos sus rubros. En ambos casos, el universo estético del director, que año a año involucionaba, congenia a la perfección con la imagen cache que la actriz supo elaborar durante toda su carrera y que los años 70 potenciaron por su solo peso. Lamarque, por supuesto, quedó chocha, como escribió en sus memorias: “En cuanto a las dos películas que filmé en la Argentina en esta última década, están La sonrisa de mamá, con Palito Ortega, y La mamá de la novia, con Mercedes Carreras. Como ven por los títulos entré de lleno en las filas de las mamás; y si la suerte sigue conmigo, podré incursionar con papeles de abuela y bisabuela, con mi inédito nuevo aspecto (new look) de mi cabeza blanca de venerable anciana, con todos los problemas nobles, amargos o risueños, que son el dulce, la sal, y la pimienta, en la vida cotidiana de una familia normal... y si así no fuera, deseo dejar a Enrique Carreras, el feliz e inspirado director de mis dos últimas películas citadas, este fraterno abrazo de despedida, que pondría fin a mi carrera cinematográfica... en la Argentina”.

Percivale y Carreras

   El argumento original de EC y Porter bordado por Abel Santa Cruz, tiene como protagonista a una gran estrella del cine, el teatro y la canción (“Cuando Victoria Vidal filma una película, la que manda es ella”), cuya hija “Lucy”, ya grandecita, permanece soltera (“Mi carrera y mi madre, eso es todo”) hasta que (“Lucy ya está en edad de tener novio”) se casa con el joven actor “Rodolfo Leiva”. Acompañando a su marido a un rodaje en España, “Lucy” muere tras un accidente automovilístico. “Victoria”, deprimida, abandona su carrera y la retoma años después sólo para apoyar el debut de su nieta “Silvia”, que decide continuar la tradición artística familiar. La historia es pobrísima y en el guion de Santa Cruz no se advierte ni siquiera su consumado oficio: las secuencias que sirven de relleno son insustanciales hasta el patetismo, con chistes viejos y naderías sentimentaloides que van estirando la acción que, durante la primera hora, tiene un sostenido tono de comedia. Luego, todo se precipita y, de la nada, se suceden la declaración de amor de “Rodolfo” a “Lucy”, las respectivas despedidas de soltero, el casamiento, el anuncio del embarazo, el parto y, cuatro o cinco años más tarde, el viaje a España, todo más o menos en cinco minutos tras los cuales la historia se transforma en un melodrama a la mexicana.

   La pobreza se traslada a la producción, rodada por entero en localizaciones (mayormente interiores) porteñas y bonaerenses y, para un playback, en Rosario, la ciudad santafecina en la que nació Lamarque: hay inserts que muestran las Cataratas del Iguazú y el puerto de Mar del Plata, extraídos de anteriores títulos de EC. La producción de los diez números musicales es asimismo paupérrima, sin mencionar el anticuado criterio que prevaleció en la elección de esos temas. En cuanto al aspecto visual, el film es oscuro, recargado de pesadas cortinas, sillones de cuerina bordó, plantas de plástico en todos los decorados y vajillas floridas, esto es, un verdadero horror estético.

OBS     Ultima producción de la General Belgrano y última aparición en cine de Libertad Lamarque (Libertad Lamarque Bouza; Rosario, Santa Fe, 24.11.1908 / México DF, México, 12.12.2000), quien aparecerá como personaje, interpretada por Victoria Almeida, en Juan y Eva (Paula de Luque, 2011). El personaje “Rodolfo Leiva” fue pensado para Palito Ortega y luego ofrecido a Elio Roca. El crédito inicial dice “Productora Cinematográfica General Belgrano y Alfredo Malerba presentan a”.

Carreras, Percivale y Lamarque

TAQ     Permaneció cuatro semanas en el Normandie y entre tres y una en las restantes salas, sumando desde la 2ª (11.5) el Cabildo + 16; desde la 3ª (18.5) el Los Andes, el Rosedal y simultáneos; y desde la 4ª (25.5) los cines Olavarría, Select San Juan, Rialto, Loria y algunos simultáneos. Luego, desde el 22.6, cruzó al Electric Palace. Durante 1978 fue visto por 442.442 espectadores en todo el país, según datos del INC.

La mamá de la novia
Argentina, 1977
35mm / EastmanColor / RCA / 95’ / ATP

EQ     CP: Productora Cinematográfica General Belgrano [Productora General Belgrano SRL]. [P: Nicolás Carreras, Luis Carreras y EC]. PA: Alfredo Malerba. GP: Luis Nicolás Carreras. JP: Carlos Roig. D: Enrique Carreras. AD: Orlando Zumpano. [AYD: Ricardo Cuevas]. [PZ: Miguel Angel Fernández Alonso]. G: Abel Santa Cruz, sobre argumento de Enrique Carreras y Julio Porter. F: Antonio Merayo. CM: Enrique Filipelli. [FQ: Juan José Fabio]. [ACM: Atilio Pascual]. FF: Enrique Laviada. JR: Angel Blanquet. [CR: Ernesto Rosales]. E: Alvaro Durañona y Vedia. [DC: José Tasín]. [U: Enrique Castillo]. [CPT: Rubén Acosta]. V: Horace Lannes. [MOD: Beatriz Rocino]. MQ: Vicente Notari. PN: Roley y Susana Fernández. S: Jorge Castronuovo. [AS: Alberto Ciuffardi]. C: Jorge Garate. [AC: Serafín Molina]. [CNGT: Teresa Torchetti de Garate]. M: Tito Ribero. CN: Rosario de Santa Fe, de Lito Bayardo (l) y A. [Agustín] Irusta (m), [por Libertad Lamarque y Los de Salta]; Porque no, de Eber Lobato, [por Andrés Percivale y ballet]; A trabajar, de Eber Lobato, [por Andrés Percivale, Mercedes Carreras y Libertad Lamarque]; Vieja América [Vecchia America], de Lelio Lutazzi, [por Mercedes Carreras y Andrés Percivale]; Júrame, bolero, de María Grever [en arreglo para ritmo de tango, por Libertad Lamarque]; Cuando me enamoro, de M. [Mauricio] Cardozo Ocampo, [por Mercedes Carreras]; Salud, dinero y amor, de Rodolfo Sciammarella, [por Libertad Lamarque, Mercedes Carreras, Andrés Percivale y coro]; El cornetín, de C. [Cátulo] Castillo y H. [Homero] Manzi (l) y P. [Pedro] Maffia (m), [por Libertad Lamarque y ballet]; Tango mío, de E. [Emilio] Fresedo (l) y Osvaldo Fresedo (m), [por Libertad Lamarque]; y Mamá bonita, de M. [Marsilio] Robles (l) y Tito Ribero (m), [por Mercedes Carreras y coro]. COR: Eber Lobato. [PUB: Alicia Silenzi de Stagni]. LOC: BA (plaza San Martín, instalaciones de los Laboratorios Alex en Núñez, Fundación Salvatori en Belgrano), GBA (confitería Saint-George y un chalet en Olivos, pizzería El Mundo de la Pizza en Martínez, San Isidro, Museo de Morón, Luján, Máximo Aguirre) y provincia de Santa Fe (Rosario). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 19.9.1977 al 28.10.1977. CD: Argentina Sono Film SACI. LC: 4.5.1978, cines Normandie, Callao, Gran Norte, Flores, Cuyo, Belgrano, El Plata, 25 de Mayo y Gran Odeón + 28.



I&P     Libertad Lamarque (Victoria Vidal), Mercedes Carreras (Lucy Vidal – Silvia Leiva, hija de Rodolfo y Lucy) / Andrés Percivale (Rodolfo Leiva, marido de Lucy), Marty Cosens (Armando Solari), Jorge Martínez (Juan Carlos Domínguez), Javier Portales (Fermín Garay) / Jorge Barreiro (Gabriel Carranza) / Menchu Quesada (Carmen), Juan Alberto Mateyko (animador por TV), Stella Maris Lanzani (actriz española), Ursula Díaz (Silvia niña) / Rodolfo Onetto (manager de Solari), Luis Corradi (Castro), Carlos Luzietti (asistente de Castro) / Chesita (la perra de Victoria) / na Los de Salta, Enrique San Miguel (calesitero), Coco Fossati (jefe de bomberos), Edgardo Montiel (portero del cine), Mario Savino (espectador pelado en el cine), Joaquín Piñón (médico español que atiende a Lucy), Cristina Arizaga (enfermera española) / aana Enrique Carreras (espectador en la proyección privada de A trabajar), María Carreras y Marisa Carreras (invitadas en la fiesta en lo de Carranza), Orlando Zumpano (asistente del film español). [Personajes en busca de actores: Cantilo, chofer de Victoria / enano que sale del buzón / vagabundo en la plaza / mozo del bar / amigos en la despedida / dos periodistas en el cine / director del film español / mucama en España / chofer en España / guardia civil en España / niña que dice “mirá abuela, es Victoria Vidal” / admirador que dice “gracias por haber vuelto, Victoria Vidal”].

F&P     2ª Muestra de Cine Argentino, Punta del Este, 2-5.3.1978 / Muestra de Cine Argentino, San José, Costa Rica, 29.5-2.6.1978 / Semana de Cine Argentino, Panamá, 4-6.6.1978 / Semana de Cine Argentino, Santo Domingo, Dominicana, 9-13.6.1978 / Muestra de Cine Argentino en la URSS, Moscú-Baku-Voronezh, 25-31.5.1979.

Ficha técnica supervisada en 1977 por Miguel Angel Fernández Alonso.

lunes, 24 de agosto de 2026

PERFILES

El catalán Borrás

Antes de abandonar España huyendo de la dictadura franquista, la vida de Eduardo Borrás (Barcelona, 15.8.1907 / Buenos Aires, 17.2.1968) tuvo más de aventura que de literatura o teatro: como periodista (pseudónimo: El Caramelero), sus ideas anarquistas lo llevaron a cubrir la Guerra Civil Española en franca adhesión al bando republicano, y en tanto político, aunque ya desligado de la Federación Anarquista Ibérica, conoció la prisión, de la que pudo escapar sobre el final de la contienda. Su primera obra, El proceso Ferrer, asume la historia del pedagogo y político anarquista Francisco Ferrer Guardia, quien, fusilado, “murió víctima de la injusticia social” y “fue mártir de la libertad y fundador de la Escuela Moderna”, de acuerdo al programa del estreno. Desde Francia emprendió viaje a la lejana América, recalando primero en la Dominicana, luego en Cuba y al fin en la Argentina, donde vivió desde 1942 hasta el final. Aunque en su patria había estrenado dos piezas teatrales, fue aquí donde desarrolló la mayor parte de su obra, que se extendió al periodismo, al ensayo de contenido político (Un tal Adolfo Hitler, 1944), a las traducciones, pocas veces a la radiofonía y a la televisión, y sobre todo al cine, medio para el que no sólo escribió argumentos originales y adaptaciones en un total de 27 largometrajes, 11 de ellos para Hugo del Carril y otros 6 para Tinayre, sin olvidar producciones españolas, brasileñas y mexicanas, sino que fue productor de, entre otros, los megaéxitos La patota y La Cigarra no es un bicho. Fue un hombre dedicado a la cultura a tiempo completo.

Hugo del Carril, EB y Bardem

   La historiadora Perla Zayas apunta que “su teatro refleja los más variados conflictos de las relaciones familiares, los enfrentamientos generacionales y ahonda en problemas filosóficos como el libre albedrío, la libertad moral del hombre y el determinismo”, temas todos ellos trascendentes y significativos que, vaya a saberse por qué razones, no pudo plasmar convincentemente en el cine, medio en el que obtuvo resultados muy desparejos que, en tanto argumentista van desde la potencia de La Quintrala hasta la excesiva retórica religiosa de La patota. En cambio, fue mucho más hábil adaptando textos ajenos, con un pico de talento y creatividad en Más allá del olvido.

   Su prestigio provocó que directores y productores extranjeros contrataran sus servicios. El crítico brasileño Alex Viany le filmó Rua sem sol, que “focaliza um aspecto social interesante. A história é fraca, com vestigios do dramalhão mexicano”, según Cena Muda. Muchos años más tarde viajó con su esposa, María Nieves Cuenya, a Río de Janeiro y durante casi dos meses trabajó en la adaptación de una exitosa pieza teatral, Procura-se uma Rosa, que tenía la particularidad de que cada uno de sus tres actos, versiones de una misma historia, había sido escrito por otros tantos autores, Vinícius de Moraes, Pedro Bloch y Gláucio Gil: Borrás adaptó el de Gil con destino a una producción planteada como brasileña pero que terminó, por esos avatares del negocio del cine, en una italiana de Franco Cristaldi hecha en Río con Claudia Cardinale (inminente signora Cristaldi) y Nino Manfredi. En México adaptaron su drama teatral La lámpara encendida, versión que Emilio García Riera y Fernando Macotela desestimaron escribiendo con algún error (en La guía del cine mexicano, pág. 94) que se trataba de un “Melodrama basado en una trama española de Eduardo Borrás adaptada al medio mexicano. Trata de los conflictivos amores entre un escritor ([Carlos] Rivas), en dificultades para ganarse la vida, y su pobre y abnegada mujer (Marga López), que llega a prostituirse para ayudarlo. Con todo eso, se procura en la película la crítica social”. Además de escribir a destajo para quien se lo solicitara, el cine de Borrás está ligado a la obra de dos realizadores.

Tinayre y EB

Los films con Hugo del Carril – Con él logró una perfecta simbiosis creativa, puesto que ambos compartían una misma mirada sobre el ser humano. “Para mí, la palabra de Borrás era la palabra definitiva. Fue el hombre que no falló nunca, porque tenía una visión muy exacta de lo bueno y de lo malo, y era un crítico increíble. Razón por la cual todas las películas que adaptó, invariablemente, fueron sucesos. A pesar de que fue muy combatido (…). Cosa que yo jamás le perdonaré a nuestra crítica”, expresó alguna vez el director. Críticos, historiadores, estudiosos e investigadores coinciden en señalar a Las aguas bajan turbias como su obra maestra; tanta coincidencia hace ruido, sin embargo: el aliento trágico y socialmente reivindicatorio terminó cediendo al melodrama que fulgura en primer plano. Es un film notable, sin embargo, pero no la obra maestra que se quiere ver. La Quintrala, como informan las leyendas en los créditos, se inspira en un personaje real cuya vida fue biografiada por Magdalena Petit y otros escritores chilenos, pero como él mismo se vio impelido a aclarar, Borrás trató con libertad tanto los documentos históricos cuanto la leyenda en torno al personaje, aunque los créditos lo presentan como “adaptación cinematográfica”; como sea, es uno de sus más logrados guiones conjuntos. Pero será Más allá del olvido, sin duda alguna, su guion mejor estructurado que, unido a la realización, resultaron en una obra maestra (de la que este blog se ha ocupado en un artículo publicado el 15.2.2025 y reiteró con agregados el 18.5.2025).

Mabel Dai y Enzo Viena en Una cita con la vida

   Además, Carril concretó dos de sus piezas teatrales: Culpable había sido estrenada con puesta en escena y actuación principal de Narciso Ibáñez Menta. El protagonista se llama “Lázaro Dieudonné” y su pesado conflicto de conciencia se tornó en contra de una producción rimbombante y carísima que terminó resultando un completo fracaso que casi decreta la quiebra del empresario Francisco Gallo, no obstante lo cual y a instancias de Carril sus derechos para cine fueron adquiridos por la empresa Tecuara, que disponía de abundante dinero que agotó en apenas seis producciones, la primera de las cuales fue ésta, cuyos conflictos trasladaron al Buenos Aires contemporáneo. Un texto inicial advierte que “los hechos y personajes de esta historia son una fantasía sin ningún nexo con el mundo real. Pero a través de lo fantástico buscan una realidad más profunda del hombre: la realidad de su conciencia”. A pesar de los nombres en juego y del elenco all star (Roberto Escalada, Elina Colomer, Myriam de Urquijo, María Aurelia Bisutti, Ernesto Bianco), éste fue tal vez el peor fruto de su extensa colaboración, film confuso, petulante, aburrido, grandilocuente, sólo aligerado por la buena resolución de las escenas de acción, ubicadas justo al comienzo. Mucho mejor les fue con Amorina, pieza inicialmente publicada en mayo 1957 y luego estrenada con dirección de Eugenio Filippelli. Desde un principio pensada para Tita Merello, ese personaje le iba como anillo al dedo: es una mujer madura cuyo esposo la engaña con una jovencita (que no aparecía en escena) y cuyos hijos comienzan a independizarse, todo lo cual va configurando un cuadro que lleva a la sufrida mujer de la depresión a la locura. En este caso Borrás no escribió la adaptación: lo hizo César Tiempo, quien dio vida a la amante joven (María Aurelia Bisutti) y que resultó un potente melodrama que destaca con habilidad los elementos –internos y externos– que conducen a la protagonista a la locura.

Tita Merello y Golde Flami en Amorina

   El último jalón de esa extensa colaboración fue La sentencia, una historia que sigue las huellas de Una cita con la vida en su tratamiento de una problemática juvenil, aunque con menor fortuna y en un tono diverso. Aquí también hay una pareja muy joven, una muchacha marginal, tocada por todo vicio posible, que conoce a un joven suburbano honesto quien se casa con ella para sacarla del reformatorio de menores. Si el planteo es interesante todo se desmorona tras una serie de peripecias que ningún favor le hacen a la obra de ambos y que sí, en cambio, señalan el definitivo extravío de Borrás en los bajos fondos de las miserias humanas a las que otorga un tratamiento sensacionalista más propio de Tinayre que de Carril.

Luis Medina Castro, Mirtha Legrand, Alberto
Argibay y Walter Vidarte en La patota

Los films con Daniel Tinayre – “Después tuve a un colaborador muy querido, con el cual hice muchas cosas: Eduardo Borrás. Eduardo Borrás era un hermano para mí, un ser superinteligente que, desgraciadamente, nunca pudo llevar al papel la gracia permanente y la espontaneidad que tenía en el diálogo. Uno podía estar horas con Borrás, preparando un libro o jugando al ajedrez, y era de una brillantez formidable. No la reflejaba siempre en los libros pero la construcción cinematográfica de los mismos era buena. […] Era realmente técnico en lo que se llama llevar a la pantalla un libro, porque sabía descomponer en imagen. Trabajamos varios años juntos, nos transformamos en productores juntos, ganamos mucho dinero juntos, perdimos mucho dinero juntos; pasamos por todo lo que se debe pasar…”, lo recordó Tinayre en Reportaje al cine argentino (pág. 347).

   Su primer film conjunto fue el vigoroso La bestia humana, en el que no sólo cambiaron el final de Zola sino que tanto manipularon la novela que del original sólo quedó la anécdota principal (véase este blog: 10.9.2025). Su cénit fue La patota, drama sombrío y efectista en el que Mirtha Legrand –empeñosa pero impotente para resolver el personaje más jugado de su trayectoria– encarna a una señorita de 24 años que disfruta de “dinero, familia, alegría y amor”, esto es, un padre juez, un novio oficial y veladas de ballet en el Colón, no obstante lo cual se empecina en dar clases nocturnas en una escuela ubicada en un barrio bravo, con funesto resultado, ya que resulta violada por un grupo de sus alumnos que la confunden con una prostituta vecina. Todo ello empapado en una religiosidad in extremis, con frases del calibre de “entraron en su vida, le arruinaron su vida” (por los patoteros), “ese lugar en el que siempre es posible la esperanza” (por la iglesia), “un profundo temblor se alzaba dentro de mí” (por el embarazo resultante) y “¿cómo puede pedírsele a una mujer que arriesgue su alma por no tenerlo?”, “mi sufrimiento es mío, creo en Dios” y “yo sé lo que es el sufrimiento, pero cumplo con mi deber” (ante la posibilidad de abortar). Ni a Tinayre ni a Borrás se les cruzó la posibilidad lógica de que esos muchachos contrataran los servicios de la prostituta vecina porque, claro, entonces no hubiera habido film alguno. El mamotreto, sin embargo, gustó al público, y más de medio siglo después un nieto de Tinayre llamado Ignacio Viale fue uno de los numerosos productores de una nueva versión cuyo argumento original los créditos atribuyen a Borrás y Tinayre. Su restante labor conjunta es por completo diversa de la encarada con Hugo del Carril y desciende en casi todos los casos a la más extrema sexploitation, que en cierta manera la consagrada habilidad técnica del director rescata en lo formal. Juntos fueron socios de Producciones Cinematográficas Tinayre-Borrás SRL, que trabajaba en plena connivencia (estudios, personal técnico y distribución) con Argentina Sono Film.

Malvina Pastorino, Héctor Méndez, Narciso
Ibáñez Menta y Lucio DeVal en
La Cigarra no es un bicho

   Sin Tinayre, Borrás fue titular de Producciones Borrás SRL, que coprodujo con España el notable Los inocentes de Bardem, pero esa empresa era ficticia, apenas una delegación de la Sono en tiempos en que el INC restringía la cantidad de créditos anuales; de cualquier modo, Borrás fue algo más que el guionista y el prestanombres, fue el decisivo gestor de que se hiciera en la Argentina. Curiosamente, su actividad radiofónica y televisiva ha sido menguante: tradujo y adaptó a la medida de Alberto Closas y Mirtha Legrand la comedia teatral de André Maurois Cours de bonheur conjugal (1951) con destino a un ciclo radiofónico titulado Lecciones de felicidad conyugal, que debutó el 24.8.1953 por LR4 Splendid en su espacio Noches estelares K. C., con Raúl Astor como maestro de ceremonias, emitido hasta fines de ese mes de lunes a viernes a las 21.05. Esos mismos libretos fueron más adelante trasladados a la TV pero con Angel Magaña en lugar de Closas, emitidos entre noviembre 1956 y enero 1957 por el Canal 7. La otra solitaria incursión de Borrás por la televisión se registra en 1971, cuando adaptó The trial of Mary Dugan de Bayard Veiller para una de las emisiones del ciclo del Canal 9 Alta comedia.

Paloma Valdés y Alfredo Alcón en Los inocentes

   Una curiosidad reside en que la primera pieza de su autoría, El proceso Ferrer, al ser representada en una segunda producción (enero 1932, salón Cataluña, en Terrassa) lo fue por una compañía encabezada por Anita Tormo, madre de Carmen y Ana María Campoy. Integró el jurado oficial en la quinta edición del Festival de Mar del Plata (1963) y no era pariente del célebre actor español Enrique Borrás, quien supo actuar en reiteras temporadas en teatros argentinos, ni tampoco de otros Borrás del arte (Juan, Rafael, Tomás), ya que ese apellido era muy común en Cataluña. Pero tal vez –y sólo tal vez– sí lo tuviera, en el grado de sobrino, con un actor argentino asimismo llamado Enrique Borrás, puesto que intervino en breves partes de, entre otros, dos films escritos por Eduardo, “el Mocho” en Del otro lado del puente y en un personaje no identificado de Un hombre cualquiera.

Don Birnam

Filmografía

[Algunas fuentes lo registran como guionista de De los Apeninos a los Andes (Folco Quilici, I/A, 1958), pero ese dato no es exacto: de haber intervenido, el peso de su prestigio hubiera obligado a acreditarlo, aunque es probable que aportara algún tipo de asesoramiento no oficial].

Rua sem sol

Esperanza (Francisco Mugica – Eduardo Boneo, A/CHI, 1948-1949: G, sobre tema de Enzo Ardigó), Volver a la vida (Carlos Borcosque, 1949: G de Borcosque sobre argumento de EB, quien no figura en los títulos de crédito) y Surcos de sangre (Hugo del Carril, A/CHI, 1949-1950: G, sobre la novela Frau Sorge de Hermann Sudermann). España: El negro que tenía el alma blanca (Carril, 1950: no hay copias disponibles como para confirmar si EB figura en los créditos, aunque se sabe que escribió una primera adaptación de la novela de Alberto Insúa; otros guionistas mencionados en diversas fuentes son José Luis Salado, Carlos Fernández Cuenca, Carril e Insúa mismo). Argentina: Llévame contigo (Juan Sires, 1950: ARGM y G), Las aguas bajan turbias (Carril, 1951-1952: G, sobre la novela El río oscuro de Alfredo Varela) y Del otro lado del puente (Carlos Rinaldi, 1953: G, sobre argumento de Alfredo Ruanova). – Brasil: Rua sem sol (Alex Viany, 1953: ARGM y G, sobre idea de Mario del Rio, con escenas y diálogos adicionales de Viany incorporando sugestiones de Carlos Alberto de Souza Barros). – Argentina: La Quintrala –Doña Catalina de los Ríos y Lisperguer– (Carril, 1953-1954: ARGM y G) y Un hombre cualquiera (Rinaldi, 1953-1954: ARGM y G). España: El tren expreso (León Klimovsky, E/A, 1954: G de Klimovsky, sobre ARGM y DIAL de EB sugeridos por el poema en tres cantos de Ramón de Campoamor). – México: De carne somos (Roberto Gavaldón, 1954: G de Julio Alejandro y Gavaldón sobre la pieza teatral La lámpara encendida de EB).



Argentina: La bestia humana (Daniel Tinayre, 1954: G, sobre la novela La bête humaine de Emile Zola), Más allá del olvido (Carril, 1955: G, sobre la novela Bruges-la-morte de Georges Rodenbach), Una cita con la vida (Carril, 1957: G, sobre la novela Calles de tango de Bernardo Verbitsky), Las tierras blancas (Carril, 1958: G, sobre la novela de Juan José Manauta), En la ardiente oscuridad (Tinayre, 1959: P con Tinayre y G, sobre la pieza teatral de Antonio Buero Vallejo), Culpable (Carril, 1959: G, sobre su pieza teatral ¡Culpable!], La patota (Tinayre, 1960: P con Tinayre, ARGM y G), Esta tierra es mía (Carril, 1960: G, sobre la novela ¡Esta tierra es mía! –Novela del Chaco argentino– de José Pavlotzky), El rufián (Tinayre, 1960: G de Tinayre, sobre argumento de Enrique Albrit [EB y Tinayre]), Amorina (Carril, 1960: G de César Tiempo, sobre la pieza teatral de EB), Los inocentes (J. A. Bardem, A/E, 1962: G, sobre argumento de Bardem, Antonio Eceiza y Elías Querejeta), La Cigarra no es un bicho (Tinayre, 1962: P con Tinayre; G, con la colaboración de Juan Carlos Colombres “Landrú”, sobre la novela de Dante Sierra; y letrista de una canción con música de Lucio Milena), La sentencia (Carril, 1963: ARGM y G) y Extraña ternura (Tinayre, 1963-1964: G, con DIAL de Luis Pico Estrada, sobre la novela Cette étrange tendresse de Guy des Cars). – Italia: Una Rosa per tutti (Una Rosa para todos, Franco Rossi, 1965: G con Ennio De Concini y Rossi con la colaboración de Nino Manfredi, sobre un acto de Gláucio Gil para la pieza teatral Procura-se uma Rosa). – Argentina: La patota / Paulina / Paulina (Santiago Mitre, A/F/BR, 2014: G de Mitre y Mariano Llinás sobre ARGM de EB).

Actividad como dramaturgo: En España: El proceso Ferrer (24.11.1931, Talía, de Barcelona) y En nombre del rey (1938) – En la Argentina: La rosa azul (18.11.1947, Empire), La estrella cayó en el mar (9.3.1951, Odeón), La lámpara encendida (13.6.1952, Cómico), ¡Culpable! (29.3.1955, Astral) y Amorina (27.3.1958, Buenos Aires).

domingo, 23 de agosto de 2026

 FILMS / CINEASTAS

Rarezas vernáculas

XXXII Congreso Eucarístico Internacional registra las instancias del Congreso desarrollado en Buenos Aires entre el 10 y el 14.10.1934 y que, tal vez debido a un milagro, una reducción a 27’ del metraje original puede ser vista por Youtube. Allí constan algunos intertítulos: “Film sonoro, oficializado por el Presidente del Comité Ejecutivo del XXXII Congreso Eucarístico Internacional Monseñor Dr. Daniel Figueroa”, “Miércoles 10 de Octubre – Día del Pontífice – Solemne Apertura del 32º Congreso Eucarístico Internacional”, “Jueves 11 de Octubre de 1934 – Día de los Niños”, “Noche del Jueves 11 de Octubre de 1934 – Comunión de los Hombres – En la concentración asisten más de 500.000 personas. Comulgan más de 200.000 hombres a medianoche”, “Viernes 12 de Octubre de 1934 – Día de la Raza – Misa Pontifical al Pie de la Cruz de Palermo”, “Sábado 13 de Octubre de 1934 – Homenaje Nacional e Internacional a la Virgen de Luján – Día de la Patria”, “Domingo 14 de Octubre de 1934 – Día del Triunfo del Congreso Eucarístico Internacional” e “Y pasarán los meses, los años, los lustros, acaso los siglos, y se mantendrá indeleble el recuerdo de los días de paraíso vividos en Buenos Aires, durante la celebración del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, en el que se tributó a Jesús Sacramentado… [no puede leerse el final del texto].





   La empresa Valle tenía la exclusividad de las imágenes, y las exhibía al día siguiente en su noticioso Film Revista en algunas salas del centro de la ciudad. Luego se compaginó la totalidad del material obtenido durante esos cinco días además de algunos previos y posteriores. Fue presentado en una función especial a las 18 del lunes 26.11 en el teatro Colón. Estrenado comercialmente, permaneció ocho días en cartel, y exhibiciones posteriores se registran desde el 1.12 en el Palace –por cinco días– y desde el 6.12 en el Petit Splendid y el Select. En el número 163 del Heraldo del Cinematografista (15.8.1934), Chas de Cruz escribió que “son innúmeros los negocios que se proyectan al margen del Congreso […]. En lo que respecta a cinematografía, podemos agregar el que se desprende de la siguiente noticia: se filmará una película de tema porteño afín al Congreso, cuyo título, intérpretes y dirección, por razones que ignoramos, se guarda en el más estricto de los secretos”. Es posible que se refiriera a Virgencita de Pompeya (Enrique Cadícamo, 1934), cuyo rodaje comenzó a fines de agosto.

   El pasado 2.8.2026, La Nación publicó el artículo “Adelia Harilaos de Olmos. Fue la mujer más rica de su época y legó su hogar al Vaticano”, firmado por Paula Ikeda, del que interesa el siguiente fragmento: “En 1934, Adelia organizó el XXXII Congreso Eucarístico Internacional en Buenos Aires, «el gran acontecimiento católico del siglo XX». Para su realización, vendió una estancia y puso su hogar, el Palacio Fernández Anchorena, a disposición. Allí recibió al cardenal Eugenio Pacelli, enviado por el Vaticano. Pacelli llegó acompañado por una monja, sor Pascualina, que atendía sus necesidades. Adelia se hizo amiga de Pascualina y esa relación resultó clave en el futuro. Cinco años más tarde, en marzo de 1939, Pacelli fue elegido sumo pontífice y adoptó el nombre de Pío XII. A través de su amiga Pascualina, la viuda argentina alcanzó un privilegio único: comunicación directa con el Papa, sin demoras ni intermediarios”. El Palacio aún se erige en la esquina de Montevideo con la avenida Alvear.

 

Salvando a la humanidad es un documental científico con médicos en plena cirugía. Fue el único film dirigido por Juan Sánchez Rojas, que no tenía antecedentes en cine, así como por Héctor Dasso B., quien apareció mencionado por primera vez en la sección Notas Sociales de La Nación (2.9.1914): “El sábado próximo [día 5] será obsequiado con un banquete en el Hotel Majestic el Dr. Héctor Dasso, con motivo de la terminación de sus estudios universitarios”. Al cine se acercó como jefe de Publicidad de la distribuidora Cinematográfica Sud-Americana (hasta 1921) y luego, con su hermano Juan L., como titular de la distribuidora Selección Nacional, que en 1924 estrenó La loba, de Francisco Defilippis Novoa. En su estreno en diciembre 1936, como era previsible, pasó raudo por una sala céntrica, pero una copia reapareció el 30.10.1941 en el Villa Alvear, al día siguiente en el Alvarez Thomas, el 29.11.1945 en el Radio City y desde el 28.12.1945 en el Comedia, “en común para ambos sexos”, publicitado mediante avisos que ofrecían “la película más completa en su género”, manteniéndose ocho semanas en cartel. El 11.2.1948 fue exhibido en el Florida de la Galería Güemes, por apenas un día y si te he visto no me acuerdo.





¡Qué tiempos aquellos!, en fin, recopila films cómicos mudos, en su mayoría estadounidenses, intercalados con secuencias también de índole humorística expresamente registradas. Su primer título fue “Platos voladores”. Los avisos publicitarios prometían “La risa de ayer con la técnica de hoy”, “El expreso de la risa para que Vd. se divierta como nunca!”, “Ría como un chico”, “Exhumación de cómicos famosos del mundo, originalmente combinados con artistas de nuestro radio-teatro” y “Medio siglo de humorismo con Charles Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, Laurel y Hardy, Larry Semon, Ben Turpin, Tripitas [Fatty Arbuckle], Slim Summerville, Sidney Chaplin y Chupitegui [Harry Pollard]”.

   Resultó el único título del rosarino Alberto Zaraik Navarro, hijo de Jacobo Zaraik, exhibidor –suyo era el teatro-cine Nacional, inaugurado en 1927 en aquella ciudad santafesina– y distribuidor desde su empresa Zaraik Film SA constituida en 1929 –su logo lucía la frase “Non vide me di me chi vide il vero”– con local en Tucumán 1460 y cuyo primer lanzamiento fue la producción francesa Madame Récamier (idem, Gaston Ravel, 1928). Toda copia de ¡Qué tiempos aquellos! parece haber desaparecido, pero es posible inferir que los fragmentos originales provinieran de cortos distribuidos en Santa Fe por el padre, enlazados con escenas (muy delirantes y muy pobretonas, de acuerdo a las fotos que alguna vez pude ver) interpretadas por actores de segunda línea. Luego de tres semanas en el Premier desapareció como si hubiera sido secuestrado por “platos voladores”: reapareció el 26.7 en el Trocadero, por otras dos semanas y fue repuesto desde el 1.1.1953 en el Paramount por otras dos semanas y desde el 17.12.1953 en el Trocadero por siete días. [Los avisos fúnebres de La Nación dan cuenta del deceso el 29.1.1995 de alguien llamado Alberto J. Zaraik Navarro, mencionado “profesor”, que podría o no ser la misma persona].




XXXII Congreso Eucarístico Internacional
Argentina, 1934
35mm / B&N / De Forest Phonofilm / 64’ / SR


EQ     CP, L: Cinematografía Valle. [F, CM: Alberto Sorianello]. [TM: introducción orquestal al Himno Nacional Argentino, de Vicente López y Planes (l) y Blas Parera (m), y temas sacros no identificados]. LOC: BA (puerto, avenida Callao al 00 –frente del cine Callao–, Plaza de los dos Congresos, Avenida de Mayo, Catedral Metropolitana, Plaza de Mayo, avenida Alvear, Palermo)]. FR: octubre 1934. CD: José María Cavalieri. LC: 29.11.1934, cine Grand Splendid.

[I&P     RP monseñor doctor Dionisio R. Napal Calvo (narrador)].

 

Salvando a la humanidad –Nuestros médicos–
Argentina, 1936
35mm / B&N / 60’ / IM16

EQ     CP, CD: Garibotto y Cia. SPVD: C. F. Reyes. D: Héctor Dasso y Juan Sánchez Rojas. F, CM: Roque Funes. FR: mayo y junio 1936. LC: 17.12.1936, cine Renacimiento.

I&P     Luis Elías Sojit (narrador) y los doctores José Valls, Federico Chrhismann, Carlos F. Rophille, Manuel Cieza Rodríguez, Victorio Monteverde, Max Birabén, Alberto Gascón, Frank L. Soler y José Belbey.

 

¡Qué tiempos aquéllos!
Argentina, 1949
35mm / B&N / 70’ / SR

EQ     CP: Al-Za Films (Rosario, Santa Fe). P: Alberto Zaraik Navarro. D: Alberto Zaraik Navarro. G: Alberto Zaraik Navarro. LOC: BA (parque 3 de Febrero en Palermo). CD: Julio O. Villarreal y Cía. LC: 2.2.1951, cine Premier.

I&P     Tincho Zabala, Juan Laborde, Héctor Pasquali, Betty Nell, Bernardo Salas, Juan Campos, Bernardo Campos.

sábado, 22 de agosto de 2026

CINEASTAS

Ber Ciani

[Antonio Carlos Berciani; Santa Fe, provincia de Santa Fe, 22.8.1907 / Buenos Aires, 22.6.2001]

Hasta el final fue un dandy, el último del cine mudo que paseaba gallardos sus años, el bigote minúsculo, bien trajeado y tocado con una corbata de moño sobre camisas siempre celestes que cubrían su piel oscura, aunque nadie lo apodaba “Negro”. Desde muy joven instalado en la Capital Federal, Ber Ciani hizo de todo, en el cine y en la vida; vendiendo quién sabe qué producto de puerta en puerta un día tocó el timbre en un galpón de Boedo 51 y allí se encontró con un mundo insospechado al que nunca abandonaría: en esos improvisados estudios filmaban los interiores muchos de los pioneros de la época preindustrial. Así, el joven vendedor de 22 años se convirtió en actor de reparto, profesión a la que con mucho placer adhirió. En aquellos comienzos también supo ser bailarín en teatros de revistas y, según confesó, gigoló de alguna millonaria; en el otro extremo, candidato a diputado por la Unión Cívica Radical. Sus interpretaciones de la etapa muda fueron por lo general destacadas por la crítica, en particular su “linyera” de El amanecer de una raza.


Miguel Gómez Bao y BC en Muchachos de la ciudad


   En 1937, los hermanos Alfredo y Emilio Murúa, dueños de los estudios SIDE, le ofrecieron dirigir algunos de los cortos que la empresa producía para lanzar junto con sus largos. Poco después concretó su primer largometraje, El forastero, que, al igual que el siguiente, De la sierra al valle, fueron vehículos para el popular actor teatral León Zárate. “Realmente no sé por qué soy actor ni director. No podría explicarlo, porque jamás tuve ninguna intención. Pienso que soy una especie de instrumento de la providencia o del destino, aunque me gusta definirme como un intérprete de la voluntad de Dios”, dijo en 1981 en una entrevista publicada en el nº 3 de la revista Todo Cine. La menguante obra del Ber Ciani director suma apenas ocho títulos, todos ellos de apelación popular, serie B por donde se los mire aunque alguno fuera producido por empresas importantes: una adaptación teatral del venerable Pedro E. Pico (La novia de los forasteros, cuyas copias no sobrevivieron), dos musicales con el cantante tanguero Roberto Quiroga, uno para el insoportable recitador gauchesco Fernando Ochoa (Don Bildigerno en Pago Milagro, derivado de un éxito radiofónico), una simpática comedia con Enrique Serrano y, en fin, un drama rural para el cual importó de Italia a la actriz Adriana Benetti, de moda por entonces. Films sencillos, de alguna manera primitivos, beneficiados por su falta de pretensiones artísticas, que dirigía alternando actuaciones en algunos otros. También realizó unos cuantos cortometrajes para la Secretaría de Prensa y Difusión de la gestión Apold, documentales turísticos en su mayor parte, subgénero en el que parecía ser experto: uno de ellos, El pato, mereció el honor de ser exhibido en Berlín y Karlovy Vary, una proeza en épocas en que representar al país en un festival internacional no era algo habitual.


BC, en el centro de la foto, en una cabina de montaje


   Desde que dejó de dirigir y actar, Ber Ciani desarrolló una intensa actividad gremial y societaria, como la presidencia del Comité Asesor de Cultura de la UNESCO, una asesoría en Medios de Comunicación para la Universidad de El Salvador, cargos diversos en la Comisión Directiva de DAC, director del CERC, subdirector del INC (febrero 1975, en la gestión de Juan Bartolomé Llabrés) y alguna ocasional incursión teatral. Fue, sobre todo, un hombre siempre dispuesto a dar batalla en defensa del cine argentino, siendo infaltable en cuanta comisión requiriera de su apoyo. En 1981, cuando ya casi nadie lo recordaba, imprevistamente interpretó al director de una porno de los años 20 en El hombre del subsuelo: fue su última aparición en pantalla. En los films en los que participó figuraba acreditado de maneras diversas: consultadas las copias disponibles –que no son todas–, aparece como Ber Ciani (14 veces), Antonio Ber Ciani (6), Antonio Ber (6), Ber (1), Antonio Berciani (1) y, sólo en la publicidad y las gacetillas, Carlos Ber (1). Un pico de confusión se da en su opera prima, donde figura Ber Ciani como director y Antonio Ber Ciani como guionista.


Su film-debut, como improvisado actor


FILMOGRAFIA

01.  El forastero (1937) 35mm, B&N, 84’. CP: Estudios Argentinos SIDE. P: Alfredo Murúa. G: BC, sobre la pieza teatral ¡Ya cayó el chivo en el lazo!, de Carlos Goicoechea y Rogelio Cordone. F: Gumer Barreiros. I: León Zárate, Irma Córdoba, Pepita Muñoz, Eloy Alvarez, José Mazilli, Amelia Bence, Anita Jordán. LC: 3.11.1937.

02.  De la sierra al valle (1938) 35mm, B&N, 78’. CP: Estudios Argentinos SIDE. P: Alfredo Murúa. G: BC, sobre argumento de Claudio Martínez Payva. F: Adam Jacko. I: León Zárate, Alberto Gómez, Aída Luz, Milagros de la Vega, Carlos Perelli. LC: 28.12.1938.

03.  La novia de los forasteros (1942) 35mm, B&N, 73’. CP: Generalcine Distribuidora Cinematográfica Argentina. G: Pedro E. Pico, sobre su pieza teatral. F: Adam Jacko. I: Miguel Faust Rocha, Pepita Serrador, Aída Alberti, Nicolás Fregues, Guillermo Battaglia, Alfredo Jordán. LC: 23.10.1942.

04.  El cantor del pueblo (1947) 35mm, B&N, 78’. CP: Cosmos Film SRL. G: José Ramón Luna, sobre argumento de Carlos Goicoechea y Rogelio Cordone. F: Gumer Barreiros. I: Roberto Quiroga, Tito Lusiardo, Mario Fortuna, Perla Mux, Herminia Franco. LC: 23.1.1948.

05.  Don Bildigerno en Pago Milagro (1948) 35mm, B&N, 68’. CP: Estudios San Miguel. PE: Guillermo Zúñiga. G: Yamandú Rodríguez. F: Mario Pagés. I: Fernando Ochoa, Pierina Dealessi, Horacio Priani, Eduardo Cuitiño, Marcelo Ruggero. LC: 10.12.1948.

06.  Otra cosa es con guitarra (1948-1949) 35mm, B&N, 102’. CP: Interamericana SRL. P: Carmelo Santiago. G: César Tiempo. F: Roque Funes. I: Roberto Quiroga, Francisco Charmiello, Adriana Alcock, Marcelo Ruggero, Jesús Gómez. LC: 15.6.1949.


Quiroga y Alcock


07.  Martín Pescador –Biografía de un ilustre desconocido– (1950) 35mm, B&N, 81’. CP: SA Radio Cinematográfica Argentina Lumiton. G: César Tiempo y Arturo Cerretani. F: Andrés Martorell. I: Enrique Serrano, Francisco Alvarez, Oscar Freyre, Elsa del Campillo, Beatriz Taibo. LC: 19.1.1951.

08.  Donde comienzan los pantanos (1951) 35mm, B&N, 93’. CP: Huemul SRL. G: César Tiempo, sobre adaptación de Eliseo Montaine y José Dominianni del cuento de Elbio Bernárdez Jacques. F: Américo Hoss. I: Adriana Benetti, Alberto Gómez, Carlos Perelli, Eloy Alvarez, Elisardo Santalla, Joaquín García León, Maruja Gil Quesada. LC: 23.7.1952.


Gómez y Benetti


Cortos: Hasta la vuelta (1936), Fotoescultura –Un invento argentino– (1937: + voz off), El pato –Un deporte gaucho– (1953), Historia de un río (1953), Festival Internacional Cinematográfico (1954), Estancias argentinas (1954), Estancias pampeanas (1956), Festival de Río Hondo (1959), Estancias patagónicas (1959), La caza del ciervo rojo (1960), Argentina, paraíso de la pesca (1960), Bariloche en verano (1962), Tigre y delta argentino (1963), Atención en los hospitales (1969), La virgen gaucha (1969), Juanita y los siete soles (1975).





Otras actividades en cine: actor en La borrachera del tango (Edmo E. Cominetti, 1927-1928: “Carlos Lettoni, pretendiente de Lucía [Nedda Francy] cuando eran jóvenes”, NA), Las aventuras de Pancho Talero (Lanteri, 1929: “Valero”), Destinos –Romance estudiantil– (Cominetti, 1929: “Mancasola, el estudiante de anteojos”, NA), El amanecer de una raza (Cominetti, 1930: “linyera”), ¡Pancho Talero en Hollywood! (Lanteri, 1930-1931: “Valero”), El cantar de mi ciudad (José A. Ferreyra, 1930: “Hermenegildo”) y Muñequita porteña (Ferreyra, 1931: “Rodolfo”, 6º) / AP en Calles de Buenos Aires (Ferreyra, 1933) / AD en El alma del bandoneón (Mario Soffici, 1934) y Monte Criollo (Arturo Mom, 1934) / AD en La barra mendocina (Soffici, 1934-1935: + AANA como “amigo de Enrique [José Gola] que le hace un encargo para Buenos Aires”) / actor en Por buen camino (Eduardo Morera, 1935: “pasajero borracho en el colectivo”, 8º) / AD en Puerto Nuevo (Luis César Amadori y Soffici, 1935), Don Quijote del altillo (Manuel Romero, 1935-1936: + AANA como “empleado de Martínez” [Eduardo Sandrini]), Pibelandia (Augusto César Vatteone, 1935, corto), Ayúdame a vivir (Ferreyra, 1936) y Muchachos de la ciudad (Ferreyra, 1936: + actor, “Roberto, alias Malamusa”, 5º) / actor en Caprichosa y millonaria (Enrique Santos Discépolo, 1939: “Antuco, novia de Coca” [Paulina Singerman], 5º) y Fortín Alto (Moglia Barth, 1941: “un amigo de don Patricio Cernadas” [José Castro], NA) / ASETEC en Delirio (Antonio Cunill Cabanellas – Arturo García Buhr, 1943) / AD en Lauracha (Ernesto Arancibia, 1944-1946) / actor en El hombre del subsuelo (Nicolás Sarquis, 1981: “director del film pornográfico”, 10º).

Actividad como D teatral: Entre el no y el sí de José María Pemán (diciembre 1962, auditorio del Instituto de Cultura Religiosa Superior).

FILMS ¡Kitsch, camp, trash! –El cine de Enrique Carreras– La mamá de la novia (1977) – El gran éxito de taquillas de La sonrisa de ma...