FILMS
Julio Irigoyen:
Prontuario de un
marginal
1. Espectros
en las sierras (1915) – Su
primer film, un drama carcelario, no parece haber tenido estreno comercial, al
menos, no lo he podido ubicar en las carteleras de cines y teatros de los
diarios de la época. El único testimonio de su existencia lo aporta JI –bien
conocido por su megalomanía– en una entrevista publicada en Mundo Argentino
(nº 2129 del 5.12.1951, pág. 9): creer o reventar.
2. Carlitos
y Tripín del Uruguay a la Argentina (1916) – El inglés Charles Spencer Chaplin
(1889-1977) debutó como actor de cine hacia finales de 1913 en los dominios de
la empresa estadounidense Keystone y, huelga aclararlo, su éxito fue inmediato
y a nivel mundial. Sobre él se han escrito miles de páginas (periodísticas,
biográficas, literarias) y no es en absoluto éste el espacio para sumar otras:
sí, en cambio, para intentar desentrañar cual fue la trayectoria de sus films
en la Argentina, al menos en Buenos Aires.
Salvo error u omisión, no
conozco un trabajo local que detalle sus estrenos en salas porteñas. Los
diarios no mencionan su nombre hasta casi finales de 1915: en rigor, toda información
acerca del cinematógrafo era hasta aquel año un tanto azarosa y errática. Sólo
las carteleras de esos diarios –que incluían algunos cines, y de entre ellos
apenas un puñado agregaba el título de lo que exhibía cada día– permiten una
especie de rastreo tentativo, inseguro, de los de Chaplin. El primer título
encontrado que podría ser uno suyo es El agradecimiento del vagabundo
(29.3.1915, Select American), pero el término “vagabundo” puede confundir con
el personaje que encarnaba Billie Ritchie (1877-1921), otro actor inglés que
hizo cine en los EEUU al mismo tiempo que Chaplin, a quien acusaba de haberle
copiado el “tipo”: de hecho, los films con Ritchie solían ser estrenados en
Buenos Aires con el apelativo “Canillita”, como, por ejemplo Canillita
bombero (False friend and fire alarms,
NN, 1915), Canillita mozo de café (Bill’s
new pal, Harry Edwards, 1915) y Canillita enamorado de una millonaria
(After her millions, Henry Lehrman,
1914). El apodo “Carlitos” es registrado por primera vez en esas carteleras con
Carlitos campeón (The champion,
Chaplin, 1915) estrenado el 26.8.1915 en el Select American y el Smart Palace,
al que, cual avalancha, se suceden numerosos “Carlitos” hasta el punto de
perderles el rastro, pues es fácilmente advertible que, en vista del éxito,
distribuidores inescrupulosos lanzaron con títulos diversos algunos estrenados
con otros. Me temo que una cronología veraz es, más de un siglo más tarde,
imposible de establecer.
La primera publicidad relativa
a los films de Chaplin apareció el 14.10.1915 en La Razón: el aviso, a 1
columna x 30 centímetros, era presidido por su figura icónica y un texto que
decía: “Si quiere usted ver mis últimas extravagancias, si quiere hartarse de
reir vaya mañana tarde y noche al Salón Moderno Corrientes 980 y Salón Eslava
Suipacha 685 – Cuatro secciones de contínua carcajada en las películas
interpretadas por Chaplin, servidor de ustedes”. Diez días más tarde otro aviso
de idénticas características revelaba el nombre de la empresa que los publicaba,
la distribuidora Sociedad General Cinematográfica, de Lavalle 464, cuyo
propietario era Julián de Ajuria, quien continuó publicándolos a razón de dos
por semana, expandidos de inmediato a 2 columnas x 30 centímetros, indicando
fechas, salas y direcciones de cada exhibición y, por la ausencia de títulos,
revelando de manera indirecta que no se trataba de novedades, que eran, en ese
año al menos, importadas y distribuidas por el poderoso Max Glücksmann, quien
los lanzaba en sus salas sin publicidad ni promoción alguna. Ajuria, en cambio,
continuó publicando su publicidad hasta diciembre 1915, y desde 1916
publicitaba ser el único poseedor de los derechos para la Argentina de todo
nuevo film del actor.
La primera respuesta aborigen al fenómeno se tituló Carlitos en Buenos Aires, “en 8 partes y de 3.000 metros” –lo cual no parece ser cierto pues se trataba de un cortometraje y 3.000 metros equivalían a casi dos horas– estrenado el 6.4.1916 en el Smart Palace, que las crónicas de la época indican que fue distribuido por la Cooperativa Biográfica y fotografiado por Emilio Peruzzi en Palermo, el puerto y Mar del Plata. Según Di Núbila, habría sido “escrito, dirigido e interpretado” por Antonio Cunill Cabanellas, el célebre director y maestro teatral nacido en España que había llegado poco antes a la Argentina, donde radicó, pero los diarios sólo informan que su protagonista era Carlos Cunill, hábil aprovechamiento de la marca “Carlitos”. “El gran éxito que Carlos Chaplin ha tenido en los cinematógrafos, ha producido, como no podía menos de suceder, gran número de imitadores. Uno de ellos, que se nos dice es muy exacto, ha impresionado una película que ayer, en exhibición privada, agradó mucho por la fuerza cómica de sus escenas y divertidos lances. [...] baste recordar que durante el último carnaval infinidad de muchachos se disfrazaron tomando por modelo esa figura”, reseñaba El Diario (6.4.1916).
Poco más tarde, en mayo, los
diarios publicaban pequeños avisos anunciando el estreno, para el día 28 en el
Politeama Argentino, de otro film, éste también “en 8 partes” titulado Carlitos
de Buenos Aires y la huelga de barrenderos, del que se omiten más datos
aunque la foto que ilustra ese aviso es la misma (esto es, el mismo Cunill) que
aparecía en los de Carlitos en Buenos Aires y, además, también se
menciona en este caso a la sociedad Cooperativa Biográfica, lo que confirma que
se trata de un nuevo trabajo del mismo equipo que el anterior. Como dato
adicional, al mismo tiempo fue estrenada el 29.5.1916 en el Variedades la pieza
teatral La huelga de barrenderos por la compañía de Mariano Galé, “cuya
originalidad se la atribuye un perico de los palotes, aun cuando sabemos es de
un aplaudido autor”, como misteriosamente informaba el diario Tribuna
ese mismo día. Tampoco hay referencia concreta al que algunas fuentes suelen
mencionar como Carlitos en Mar del Plata, por lo que es posible suponer
que se trata del mismo Carlitos en Buenos Aires que, como se indicó, fue
en parte rodado en Mar del Plata.
La “carlitosmanía” prosiguió
con este suelto aparecido en Crítica el lunes 12.6.1916, con el título
“Carlitos, se precisan”: “Jóvenes aficionados que quieran dedicarse al cine y
que se crean con condiciones para imitar a Carlito [sic] Chaplin, pueden
pasar por el teatro Apolo, de 4 a 5 p.m. Conviene que vengan ya con los bigotes
arreglados, si es posible. El señor Traversa nos ha pedido esta publicación”.
Traversa era el actor Julio C. Traversa, empresario de esa sala de Corrientes
1372. México también tuvo su imitador de Chaplin, el ruso Arcady Boytler, que
actuó en agosto 1924 en el porteño teatro Florida y que en la década siguiente
devino director de cine, incluyendo en su obra las primeras incursiones de
Cantinflas.
Así como Chaplin en la
Argentina era “Carlitos”, otros actores cómicos recibieron apodos particulares
para la exhibición local de sus films: al ya mencionado “Canillita” (Billie
Ritchie: “Billie” en el original) se sumarán, entre otros, “Tripitas” (Roscoe
Arbuckle: “Fatty”), “Toribio” (Andrée Deed: “Gribouille” y “Boireau”), “Lucas”
y/o “Cacaseno” (Harold Lloyd: “Lonesome Luke), “Casimiro” (Ben Turpin: “Happy
Hooligan”), “Chupitegui” (Harry Pollard: “Snub”), “Agapito” (Harry Semon),
“Periquete” (James Aubrey), “Sisebuto” (Hank Mann), “Pepita” (Penny Singleton:
“Blondie”), “Floripondio (Charles Murray: “Hogan”), “Cayena” (Harry Carey:
“Cheyenne Harry”), “Salustiano” (el francés Charles Prince: “Rigadin”), “El
Pecoso”, “Julito” y “Tarquino”, siendo Max Linder el único cuyos films
incorporaban su nombre y su apellido en el título. Un dato acaso poco conocido,
u olvidado, es que cuando en Buenos Aires fue estrenado el primero con Buster
Keaton (8.6.1923, cines Grand Splendid y Palace), la publicidad lo ofrecía así:
“Hoy – Presentación del nuevo y popular bufo yanki – Mosquito (Buster Keaton)
en – Por no pagar alquiler”, corto cuyo título original es The
electric house (Edward F. Cline y Keaton, 1922), aunque sorprende que los
distribuidores locales hayan perdido tanto tiempo en importarlos, habida cuenta
de que los venía haciendo desde 1917.
En años muy posteriores el
cine argentino recreará a Chaplin al menos en cuatro films: en los tres
primeros, sendos personajes practican su imitación como modo de ganarse la
vida, por un auténtico imitador callejero en el cortometraje Carlitos
(Carlos Orgambide, 1964), por Norman Briski en el tercer episodio (La
jubilación) de La guita (Fernando Ayala, 1969-1970) y por Roberto
Carnaghi en Los insomnes (Orgambide, 1984); el cuarto es El amante de las películas mudas (Pablo
Torre, 1993), en el que aparece interpretado por Diego Varela Paz. Además,
Francia tuvo un imitador “oficial” de Chaplin: se llamaba Charlie Rivels y
actuó en la Argentina debutando el 17.5.1930 en el teatro Casino, sala dedicada
a números de variedades.
Tras los dos cortos de Antonio
Cunill Cabanellas, fueron los Irigoyen quienes se sumaron a la ola. “Hoy es día
de moda en el Smart, lo que equivale decir día de lleno. Se estrenará una
notable film cómica nacional titulada Carlitos y Fripín del Uruguay a la Argentina,
la que por su buen desarrollo, trama, variedad y nitidez hacen de ella una
producción cinematográfica digna de elogio”, según Tribuna (15.6.1916,
con abundantes sic). Sólo que los Irigoyen, por las dudas, sumaron la
imitación de otro cómico estadounidense, cuyos films, aunque en menor medida,
también tenían éxito en los cines del país. Roscoe Arbuckle (1887-1933)
fatigaba a su “Fatty” desde 1910 y a sus producciones se las publicitaba
en la Argentina como de “Tripitas”: salvo error u omisión, el primero en
figurar en las carteleras de los diarios fue El debuto de Tripitas (Fatty’s
debut, 1914: 8.8.1915, cine Juan de Garay), seguido por Pantalones
mágicos de Tripitas (Fatty’s magic pants, 1914: 15.8.1915, Mignon
Palace), La vida de casado de Tripitas (Mabel and Fatty’s married
life, 1915: 29.10.1915, Eslava) y Tripitas en el nuevo papel (Fatty’s
new role, 1915: 9.12.1915, Eslava), todos ellos dirigidos por Arbuckle y
Eddie Dillon.
Hábil ya desde sus inicios, siempre pronto a capitalizar éxitos ajenos, JI junta a Carlitos y Tripín y, para interpretarlos, acude a dos hermanos, los Torre, que merodeaban el ambiente del cine tratando de encontrar un lugar, cualquiera fuese: en Jesús encontró similitudes con Chaplin, y al apenas menor Leopoldo le adjudicó la imitación de Arbuckle. El biógrafo de Leopoldo, Jorge Miguel Couselo, se equivoca cuando escribe que Irigoyen era “ya campeón de los quickies” (en todo caso lo será más adelante, sin duda), pero acierta cuando afirma que “asimilaba cualquier colaboración oficiosa y generalmente gratuita o poco menos”. Tras animar a “Carlitos”, Jesús adoptó para siempre el nombre de su personaje y así toda su obra futura en tanto director de fotografía y realizador la desarrollará con el nombre Carlos Torre (en ocasiones Torres) Ríos. Leopoldo seguirá ligado a Irigoyen escribiéndole historias para sus producciones de la década siguiente.
Hubo más intentos de films con
imitadores de Chaplin, al parecer: “A la extensa lista de películas
interpretadas, impresas y explotadas por elementos nacionales, débese agregar
una más. Según se nos informa en breve dará comienzo la impresión de una serie
de films cómicos, imitaciones de Carlitos Chaplin, cuyo principal desempeño
estará a cargo del pebete Nicolás Messuti. Messuti, afortunado compositor de
tango, ducho secretario de teatros, espera salir airoso en el arte que se
iniciará” (Tribuna, 4.9.1916), proyecto que no prosperó. También por
esas mismas fechas hubo en España un imitador de Chaplin: se hacía llamar
“Peladilla” y lo interpretaba (y escribía, dirigía y producía) Benito Perojo.
Una aclaración parece
pertinente respecto de las fechas y salas de estreno: hacia 1916, y por varios
años, las informaciones sobre cine en general y sobre cine argentino en
particular aparecían en los diarios entremezcladas con las mucho más abundantes
referidas al teatro y a la ópera, y la crítica, tal como se la practicó más
adelante, sencillamente no existía. Por otra parte, las carteleras de
espectáculos sólo incluían, con suerte, una veintena de salas de cine, la mayor
parte del centro de Buenos Aires y del barrio Norte, y de éstas sólo unas pocas
indicaban los títulos que exhibían. Por todo lo cual se hace difícil la
investigación exhaustiva y mucho menos la precisión absoluta.
En su “Historia del cine
uruguayo” publicada en 1965 en la revista argentina Tiempo de Cine (nº
20-21, pág. 21), el prestigioso periodista, investigador e historiador José
Carlos Alvarez aventura que “en 1918, cuando el cine ya había alcanzado mayoría
de edad en todo, o casi todo el mundo, se realiza burda y parcialmente en
Montevideo, una coproducción argentino-uruguaya: Carlitos y Tripín de Buenos
Aires a Montevideo”, y concluye en que “esta cómica en dos rollos podría
ser considerada, en cierto modo, como la primera película uruguaya de ficción”.
El colega Alvarez, de entrada, erra el año, salvo que reemplace “se realiza”
por, acaso, “se estrena”. Luego, no aporta ninguna certeza acerca de la posible
coproducción, concepto desconocido en 1916 y aún en 1918, pero que para serlo
debería incluir una compañía productora uruguaya: lo más probable es que JI
hubiera filmado alguna secuencia en Montevideo, como para responder al título.
Alvarez, en cambio, parece estar más cerca de la realidad cuando asevera que duraba
dos rollos (unos 20’), que resulta mucho más creíble que la hora y cuarto o los
50 minutos proclamados por su autor.
OBS La duración es incierta: JI menciona 75’ en una entrevista concedida a Cine Argentino (22.2.1940: “...se trataba de una cinta de largo metraje, de una hora y quince minutos de duración”); antes, en Imparcial (3.11.1923), había declarado que era “una cómica en cinco actos”, lo que equivalía a aproximadamente 50’, en tanto el aviso publicitario dice apenas “20 partes”; en tren de arriesgar, debió tratarse de un cortometraje de no más de 15’, habida cuenta de que ésa era la duración estándar de los films de Chaplin y de la mayor parte del cine humorístico de la época. Un aviso publicado en La Película (2.11.1916) menciona el título como “Carlitos y Tripín o del Uruguay a la Argentina”.
TAQ De acuerdo a las carteleras de los
diarios, habría aguantado apenas dos días (15 y 17.6) en el Smart para luego
desaparecer de las mismas, lo que no significa que no continuara siendo
exhibido.
Espectros
en las sierras
Argentina, 1915
35mm / B&N
EQ CP: Empresa Cinematográfica Julio Irigoyen. P:
Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G:
Julio Irigoyen. F, CM: Roberto
Irigoyen. C: Julio Irigoyen. LOC: provincia de BA. FR:
diciembre 1915.
I&P Graciano Luluengo, Julio Irigoyen.
Carlitos
y Tripín del Uruguay a la Argentina
Argentina, 1916
35mm / B&N / 20 partes
EQ CP,
CD: Empresa Cinematográfica
Julio Irigoyen. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen. F, CM: Roberto Irigoyen. C: Julio Irigoyen. LOC: BA
(azotea de la casa de JI en Brasil 1328, esquina Santiago del Estero). FR:
mayo 1916. LC: 15.6.1916, cine Smart Palace.
I&P Jesús Torre Ríos [Carlos Torre Ríos] (Carlitos), Leopoldo Torres Ríos
(Tripín).