NATIVE MALE BEAUTIES
Carlos
Estrada
Tal parece que su vocación inicial era la de convertirse en locutor radiofónico, lo cual suena lógico por cuanto en su adolescencia ese medio atravesaba su época de esplendor. Demetrio Jorge Otero Logares (Buenos Aires, 22.10.1927 / 16.11.2001) devendría, en cambio, actor, tal vez gracias a su madre que lo llevó a los estudios de Argentina Sono Film en Martínez para que le tomaran una prueba: se la tomaron y así fue elegido para interpretar el personaje de Alberto Vila en su niñez (tenía 12 años en aquellos días) en La casa del recuerdo. No mucho después, Borcosque le echó el ojo y lo sumó a la enorme galería de niños, adolescentes y jovencitos que pueblan su entera obra.
Entonces,
tras esas experiencias infanto-adolescentes,
su debut profesional se registra a mediados de los 50 en una comedia
protagonizada por Juan Carlos Mareco “Pinocho”: tenía ya 27 años, un buen
físico, un aspecto de novio ideal para chicas casaderas y un talento actoral en
ciernes pero de algún modo fogueado en representaciones teatrales de
aficionados. Su filmografía suma 81 títulos, incluyendo un par de
cortometrajes, algunas apariciones amistosas, una tv movie alemana, dos doblajes y hasta un rodaje inconcluso.
Actoralmente fue creciendo a la par de tantos otros de sus colegas que en el
mundo entero han sido: de personajes irrelevantes a los secundarios, de algunos
destacados al protagonismo, en su caso 9 en total, siendo el primero el
atribulado sacerdote de Angustias de un
secreto que Enrique Carreras calcó del de Montgomery Clift para el clásico
de Hitchcock I confess (Mi secreto me condena, 1952). Carreras
fue, por lejos, quien más veces lo dirigió (10), seguido por Kurt Land, León
Klimovsky y Pedro Mario Herrero con 3 cada uno. Con su mujer, Erica Wallner
(1941-2016), coincidió en apenas cuatro oportunidades, aunque juntos hicieron
teatro y TV. En su etapa inicial logró evadir el tener que secundar a la
cantante de turno, faena que delegó en Alberto Dalbes y Luis Dávila, pero en
España tal parece que no tuvo escapatoria: fue el ladero romántico de Lilián de
Celis, Rocío Dúrcal y Marujita Díaz.
Poco a poco fue forjando un estilo de macho recio y bien plantado que alcanzó su cenit en El rufián, sólido drama erótico de Tinayre en el que interpreta a un ex presidiario que sirve como chofer de un matrimonio en el que ella es Egle Martin y el esposo un homosexual que no la satisface; por supuesto, ella se deja seducir por el recio chofer y cuando el marido los sorprende en la cama protesta: “¡Con un sirviente!”, ante lo cual ella contesta, saciada, “¡Pero es un hombre!”. Esa digresión de los personajes que venía encarnando llamó la atención de otros directores. Torre Nilsson lo consideró para su Martín Fierro de 1968 y Ralph Pappier para una biografía no concretada del salteño Martín Güemes. Al gaucho hernandiano, sin embargo, se dio el gusto de recrearlo en una versión televisiva española dirigida por Julio Diamante en 1973, con su compatriota Héctor Sturman como el “sargento Cruz”: una cronista poco espabilada de La Nación (16.11.2023) menciona su labor en la TV española si entrar en detalles (nada de nombres ni de títulos ni de autores), sólo apunta que “gracias al cual ganó un Martín Fierro”. Bueh…
España, por cierto. Algunas coproducciones filmadas en la Argentina le abrieron el camino cuando, con su mujer, decidió mudar sus operaciones a aquel país, donde sentó base para luego rodar en cualquier lugar de Europa, aunque de vez en cuando se hacía un tiempo para aceptar alguna propuesta de productores locales. Carlos Aguilar y Jaume Genover, en su libro El cine español en sus intérpretes, estimaron que era un “actor sin duda apuesto, aunque proclive al exceso y el narcisismo, cuyo caso guarda no pocas concomitancias, y de toda índole, con el de su paisano Alberto de Mendoza, durante los años 60 ganó bastante consideración al intervenir en films de cineastas entonces jóvenes y prometedores, casi siempre adscriptos al denominado «Nuevo cine español» (Miguel Picazo, Julio Diamante, José Luis Borau, Basilio Martín Patino). Amén de popularidad desempeñando papeles de galán cínico o achulado en films de género, a veces coproducciones. Tras irrumpir la década de los 70, sin embargo, decayó en categoría cinematográfica”. Estrada obtuvo el carnet sindical con el nº 643; Alberto de Mendoza el nº 642: quizá fueron juntos el mismo día a la Calle de Castelló 18, sede del Sindicato Nacional del Espectáculo.
La adaptación de Picazo del clásico de Unamuno La tía Tula fue sin duda su mejor actuación en el cine hispano, destacada por el historiador Luis Quesada en su estudio La novela española en el cine, agregando que “También el actor argentino Carlos Estrada desempeña con perfección el difícil papel de Ramiro”. El crítico Sigfrid Monleón (en Imágenes compartidas, 2011) aporta el dato de que “Picazo optó por el actor en contra de la opinión de los productores, que lo veían «demasiado galán» para el papel. Aunque apartado de su imagen convencional, Estrada, luciendo una camiseta imperio en buena parte del metraje, potenció el tórrido trasfondo sexual de la historia y se consolidó tanto como actor dramático como sex symbol. Su interpretación le valió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y desde entonces fue uno de los actores más respetados y cotizados de la década”. En un tono por completo opuesto, una de sus interpretaciones más cálidas la concretó en La barrera, producción modesta en la que encarna un personaje sin nombre, el nuevo maestro que llega a un pueblecito y enfrenta hostilidades diversas, y eso con el hándicap de tener que competir con niñito principal y varios encantadores niñitos secundarios.
Un especialista en teatro, al ser consultado sobre la actividad escénica de Estrada en la Argentina, me sorprendió cuando su palabra inicial fue un categórico “¡Excelente!”, agregando que “tenía una voz que se escuchaba claramente desde la última fila, una dicción perfecta y una presencia fenomenal”. Y me instruyó sobre sus más notables performances: Long day’s journey into night de O’Neill (Odeón, 1957) dirigido por Francisco Petrone; el estreno argentino de Sweet bird of youth de Tennessee Williams (Astral, 1959), producido por Blackie, dirigido por Esteban Serrador e interpretado por Pepita Serrador; Divinas palabras de Valle Inclán (Coliseo, 1964), con María Casares, según puesta de Jorge Lavelli; A delicate balance de Albee (Regina, 1967) en el montaje de Luis Mottura; y el “Menelao” de Las troyanas de Eurípides pasado por Sartre (San Martín, 1972), dirigido por Osvaldo Bonnet. “Sus interpretaciones eran las del actor clásico, no parecían aprendidas en alguna escuela”, resumió mi amigo. También hizo otro tipo de teatro, el llamado “comercial”, en el que destacan el “Paseo de Julio” de El conventillo de la Paloma de Vacarezza en el montaje de julio 1980 en el Cervantes, y con Luis Sandrini en una de sus varias producciones de El baile de Edgar Neville.
Incursionó en el rubro “fotonovelas”, en auge entre mediados de los 50 y mediados de los 60, en su caso con al menos una, Ana la del arroyo, con Nelly Cobella, dirigidos por Enrique de Rosas (h). También hizo mucha televisión, aquí y en España: en la de su país, aparte las consabidas telenovelas y las comedias familiares de rigor, destacó recreando el personaje de Roberto Escalada en una versión del film de Ayala Ayer fue primavera (Canal 9, 1971) y el “Julio Solís” de La maestra normal de Manuel Gálvez (Canal 9, 1977), así como nadie menos que Isaac Albéniz en un breve ciclo emitido desde el 6.5.1977 por el 9 según libreto de Hellén Ferro. En sus últimos trabajos desde fines de los 80 debió luchar contra una dentadura postiza y contra un peluquín renegrido: no le importó, continuó en la brecha hasta el final.
[Cuando éramos adolescentes, mis primos Bonari noviaban (y más adelante
casaron) con dos de las adolescentes hermanas Bonanno –había una tercera, a la
que pretendían endilgarme, sin éxito–, en cuya severa casona en la avenida
Congreso, en Villa Urquiza –que aún subsiste transformada en una clínica, o
algo así– solíamos perder el tiempo, así como algunos fines de semana lo
perdíamos en la casa-quinta que los Bonanno tenían en Castelar. El padre de las
chicas era abogado y tramitó el divorcio de su vecina de Castelar Erica
Frauwallner Masch de su primer marido, Hugo Puiggios Blá. En aquellos días
felices y despreocupados no podía imaginar que una década más tarde conocería y
trataría a Erica Waller, primero cuando coincidimos en una muestra de cine en
Río Hondo (junio 1969) y más adelante, ya como esposa de Carlos Estrada, quien
protagonizó dos films (La fidelidad y
Paño verde) de los que fui jefe de
Prensa. A Erica la traté poco, pero de Carlos sólo puedo sumar elogios, en
particular por su condición de persona,
en absoluto carente de cualquier tipo de vanidad tan propia de los actores,
aunque a Aguilar y Genover les pareciera lo contrario. Tipo cordial, sencillo,
bien humorado, gentil anfitrión en su piso de Marcelo T. de Alvear casi esquina
Callao en el que el matrimonio vivió largamente y conservó incluso residiendo
en España].
Filmografía
[Aviso: La IMDb suma la
producción mexicana Noches prohibidas
y la coproducción ítalo-hispana Il fiore
dai petali d’acciaio, en las que no intervino].
Los inicios: La
casa del recuerdo (Luis
Saslavsky, 1939-1940: “Carlos Lóyzaga, cuando niño”, NA), Fragata Sarmiento (Carlos Borcosque, 1940: “nieto
del viejo desertor [Enrique Giacobino] en Nueva York”, NA) y Nosotros…
los muchachos (Borcosque, 1940:
“Mingo”, 15º, acreditado como Carlos Otero).
El profesionalismo: Su seguro servidor
(Edgardo Togni, 1954: “Lucio, periodista de Cosas
de Parra Seca”, 14º), La
delatora (Kurt Land, 1955:
“inspector de Policía”, 8º), Los maridos
de mamá (Togni, 1955: “Norberto, novio de Isabel” [Hilda Rey], 7º), Pecadora (Enrique Carreras, 1955:
“inspector Ruiz”, 5º), Alejandra
(Carlos Schlieper, 1955-1956: “Oscar, primo de Alejandra” [Delia Garcés], 4º), Estrellas de Buenos Aires (Land, 1955: “médico
doctor Julio Mendoza”, 15º), Catita es una dama (Julio Saraceni, 1956: “Enrique”, 4º), Oro bajo (Mario Soffici, 1956:
“Jacinto”, 2º), Procesado 1.040
(Rubén W. Cavallotti, 1958: “Roberto Mayorga”, 4º), Angustias de un secreto (Carreras, 1958-1959: “RP Carlos Bernal”,
1º), Los sueños de Chingolo (Joaquín
Franco, 1958-1959, corto), Punto y banca –Patricia mía– / Patricia mía (Carreras, A/E, 1959-1960: “Daniel de Luca” 2º),
El dinero de Dios
(Román Viñoly Barreto, 1959: “Ramiro Forteza”, 2º), Todo el año es Navidad (Viñoly Barreto, 1959: “arquitecto
Enrique, marido de Esther” [Olga Zubarry], 3º; en el episodio Una
mujer), Obras maestras del terror
(Carreras, 1959: “Maurice Frappeau”, 2º; en el episodio El tonel de amontillado), Una americana en Buenos
Aires / ¿? / ¿?
(George M. Cahan, A/F/EEUU, 1960: “Ramón Madero”, 4º), Hijo de hombre –Choferes del Chaco– / La sed (Lucas Demare, A/E,
1960: “teniente”, 3º), El rufián
(Daniel Tinayre, 1960: “Héctor Medrano”, 1º), Socia de alcoba / Sócio de alcôva (Cahan, A/BR, 1961: doblaje de
Jean-Pierre Aumont para la versión argentina) y Canción de arrabal / La cumparsita (Carreras, A/E, 1961: “Pablo Aldao”, 2º).
España: Siempre es domingo (Fernando Palacios, 1961: “Julio, cuñado de Carlota” [María Mahor]), Héroes de blanco / Hombres y mujeres de blanco (Carreras, E/A, 1961: “Dandy”, 4º), Júrame (José Ochoa, 1961), Accidente 703 / Los culpables (José María Forqué, E/A, 1962: “Jorge Castro”, 2º), Canción de juventud (idem, Luis Lucía, 1962: “Rafael Luzón”), Plaza de Oriente (Mateo Cano, 1962: “Santiago Ardanaz”), Ensayo general para la muerte (Julio Coll, 1962: “Jean”, 2º), Rocío de la Mancha (idem, Lucía, 1962: “Francis Casanueva”, 2º), La casta Susana (idem, Luis César Amadori, 1962: “Rone”), Pacto de silencio (idem, Antonio Román, 1963: “Carlos Salazar”), La tía Tula (idem, Miguel Picazo: “Ramiro”), La hora incógnita (Mariano Ozores, 1963: “el fugitivo”), Sfida al re di Castiglia / Pedro el cruel (Desafío al rey de Castilla, Ferdinando Baldi, I/E, 1963: “Diego González”, 5º), Tiempo de amor (Julio Diamante, 1964: “José”; en el episodio La mañana), Romeo e Giulietta / Los amantes de Verona (Riccardo Freda, I/E, 1964: “Mercuzio”, 4º) y Crimen de doble filo (José Luis Borau, 1964: “Andrés Salas”).
Argentina: Dos en el mundo (Solly, 1964: “Emilio”, 2º) y Pampa salvaje (Hugo Fregonese, E/A, 1965: doblaje de Ty Hardin para la versión argentina, NA).
España: La barrera (Pedro Mario Herrero, 1965: “el maestro”, 1º), El marqués / Der marquis / O marquês (Niels Larsen, E/DIN/POR, 1965:
“Christopher Kay”), Lola, espejo oscuro
(Fernando Merino, 1965: “Juan Vivar”), Rose
rosse per Angelica / El aventurero de la rosa roja / Le chevalier à la rose
rouge (El aventurero de la rosa roja,
Steno, I/E/F, 1965: “barone La Fleche”, 5º), Adiós, cordera (Herrero, 1965: “Antón”), Despedida de casada (Juan de Orduña, E/MX, 1966: “Raúl Santos”), El bordón y la estrella (León Klimovsky,
1966: “Geraud”, 1º) y Club de solteros
(Herrero, 1966-1967: “Juan”).
Argentina: Humo de marihuana (Demare, 1967: “médico doctor Carlos Ocampo”, 1º), La culpa (Land, 1967: “comandante Rodolfo Guerrero, marido de Márgara Ramos”
[Libertad Leblanc], 2º) y Los muchachos de antes no usaban gomina (Carreras, 1968: “el guapo Rivera”, 5º).
España: Hora cero: Operación Rommel / L’urlo dei giganti (Herman Mankiewicz [Klimovsky], E/I, 1968: “Stuart Latimore”, 5º), Casi
jugando (Luis Sánchez de Enciso, 1968), Las crueles (Vicente Aranda,
1968: “Enrique, el editor”), La felicità… (Raoul Wolfgang Schnell, RFA, 1969: “Alberto”; TVM), Réquiem por un
hombre solo (José Carlos Garrido, 1969, corto), Del amor y otras
soledades (Basilio Martín Patino, 1969: “Alejandro Leñador”), El
gran crucero (José Gutiérrez
Maeso, E/A, 1969: “Juan Santamaría”, 1º; parcialmente filmado en la Argentina,
donde permanece inédito) y Las gatas
tienen frío (Carlos Serrano, 1969: “Alberto
Durán”).
Argentina: La fidelidad (Juan José Jusid, 1970: “Mauricio”, 1º), Paño verde (Mario David, 1972: “Miguel Acuña, apodado El Púa”, 1º), Allá en el Norte (Saraceni, 1972: “ingeniero Daniel Rivera”, 2º) y La piel del amor (David, 1973: AA como él mismo, 11º).
España: Los muertos, la carne y el Diablo (José María
Oliveira, 1973: “Juan Ardenas”), La casa / Prigionieri dello spazio [luego Intrighi tra le stelle]
(Angelino Fons, E/I, 1973: “Paul Stone”), El talón de Aquiles (Klimovsky,
1974: “Héctor Vladó”, 2º), Perversión (Francisco Lara Polop, 1974:
“Ricardo Arencibia”), The Black Pearl / La Perla Negra (Saul Swimmer,
EEUU/E, 1974: “Blas”), Vida íntima de un seductor cínico (Javier Aguirre,
1975: “Alejandro”, 1º) y Una noche embarazosa / Il pupazzo / Una noche
embarazosa (Una noche embarazosa, René Cardona, MX/I/E, 1976-1977:
“Pablo Copeka”, 4º).
Argentina: Los médicos (Fernando Ayala, 1977: “doctor Víctor Valcelli hijo” [de Arturo García Buhr], 3º), Los drogadictos (Carreras, 1979: “Custodio Vega”, 4º), Queridas amigas (Carlos Orgambide, 1979: “ingeniero Enrique de la Torre, esposo de Mary” [Graciela Dufau], 7º), Las barras bravas (Carreras, 1985: “fiscal”, 6º), Sin querer, queriendo (Hebert Posse Amorín, 1985: “Andrés Solari Campos, marido de Julia” [Erica Wallner], 7º), Mingo y Aníbal contra los fantasmas (Carreras, 1985: “Carlos Fortuna”, 4º), Rage of honor (Gordon Hessler, EEUU/A, 1985-1986: “anfitrión”, 7º; inédito en la Argentina), El cóndor de oro (Enrique Muzio, 1994-1995: “Grilli”, 5º), Las razones del amor (Posse Amorín, 1995; rodaje inconcluso) y Comisario Ferro –Bajo el deber de la justicia– (Juan Rad, 1996-1997: “comisario mayor”, 7º).