TEMAS
Todo el cine de Piazzolla (I)
Mi amigo Italo Manzi, cuyos conocimientos acerca del cine sólo eran
equiparables a la cantidad de idiomas que dominaba a la perfección, tenía por
costumbre anotar, en una hoja y a mano, cada nuevo trabajo de sus actores
favoritos, en especial las actrices y entre estas con particular dedicación las
checoslovacas, las alemanas, las polacas, es decir, las más difíciles de
rastrear en épocas anteriores a la internet.
Cuando alguno de esos actores fallecía, Italo nos comentaba, compungido: “Ya le
tracé la raya”.
En mi caso, establezco la filmografía de alguien vinculado al cine sólo después de su fallecimiento, ubicándola como addenda a la ficha del último. Cuando murió Astor Piazzolla [en adelante AP], reconstruí su aporte al cine y lo agregué a la ficha de Sur, producción 1987-1988 pero limitada por partida doble, por la falta de instrumentos de consulta suficientes y/o por mi escaso dominio sobre ellos, aunque en los años siguientes registraba cada nuevo título suyo que encontraba al azar.
A pesar de que mi padre
militaba a D’Arienzo; de que dos hermanos de mi madre Monteleone, el mayor
(Mario) y el menor (Víctor Osvaldo, “Pocholo”), eran contrabajistas e
integraban orquestas tangueras clásicas, y que Pocholo solía llevarme, siendo
un niño, a las audiciones de los domingos al mediodía por Radio Belgrano en las
que tocaba con Alberto Castillo; y de que siempre gusté de unos buenos
Vargas-D’Agostino, Maderna, Pugliese y Troilo, en algún momento de mi adolescencia
comencé a saborear la música de AP. Pero quien me dio el empujón definitivo en
ese sentido fue, sin duda, Héctor “Tito” Vena, creador y fundador del Cine Club
Núcleo, que frecuenté durante algunos años de mi primera juventud. Tito y su
mujer, Delia, eran sus fans y casi me
obligaban a acompañarlos a los muchos recitales que ofrecía en aquellos años
finales de los 60 y comienzos de los 70. También con ellos asistí, maravillado,
a una función en la sala Planeta de María
de Buenos Aires.
Un año más tarde, Guillermo
Fernández Jurado me consiguió un trabajo ocasional en la oficina de Prensa del
Festival Iberoamericano de la Danza y de la Canción organizado por la
Municipalidad porteña: trabajábamos en el Centro Cultural General San Martín y,
cuando se corría la voz de que AP estaba allí ensayando, me escapaba para oír
el que sería su tema en concurso, nada menos que la Balada para un loco. También estuve presente en la noche
(inolvidable, por cierto) de su estreno en el Luna Park. La única vez que lo
tuve, por así decirlo, tête-à-tête,
fue una noche de marzo 1976 en la que Antonio Berni y su mujer Silvina Victoria
(mi amiga) ofrecieron una comida en su piso de Caballito no recuerdo festejando
qué: él estaba con Laura Escalada, su muy reciente nueva mujer, y se improvisó
un falso casamiento en el que el Gordo Bergara Leumann ofició de sacerdote y
Berni y Mercedes Sosa de padrinos. Fue unos días antes del golpe de Estado
militar perpetrado el 24.
En abril 2021 recibí un correo electrónico de mi colega Raúl Manrupe. Lo habían designado coordinador de un libro que publicaría el Festival marplatense en adhesión al centenario del nacimiento del músico y me ofrecía colaborar en el proyecto. Quedamos en que me ocuparía de recopilar sus aportes al cine, pero los meses pasaban y la prometida confirmación brillaba por su ausencia. Fiel a mi costumbre de no comenzar un trabajo hasta no tener las condiciones arregladas, esperé con suma paciencia, en vano. Por la página web del Festival me enteré, en noviembre, que sí se publicaría un libro-homenaje… pero de otro autor (Marcelo Gobello), libro del que Manrupe y sus colaboradores apalabrados fuimos dejados fuera. En el apartado “Películas con bandas de sonido de Astor Piazzolla” de ese libro son enumeradas (año, título y director) apenas 42, entre ellas alguna inexistente, y mezclando partituras originales con temas incluidos sin su participación directa.
A pesar del contratiempo, el
bichito ya me había sido inoculado (extraña metáfora en tiempos de peste), por
lo que desde diciembre 2021 me dediqué con ahínco –los ancianos jubilados
podemos darnos esos lujos– a trabajar en una filmografía lo más exhaustiva que
me fuera posible, todo ello sin tener seguridad alguna acerca de su eventual
publicación: per piacere… Lo hice con
la permanente colaboración, principalmente afectiva y solidaria, de mi amigo
Jorge H. Andrés, quien mucho sabe de cine, de música y de AP, y con la suerte
adicional de que de gran parte de las producciones involucradas hay copia
disponible en YouTube, en Vimeo y en otros sitios de la inconmensurable internet.
La dividí en siete secciones: Partituras originales suma las bandas de
sonido compuestas por AP a pedido de sus productores o directores, en un total
de 36, de las cuales 7 son producciones extranjeras; Temas especialmente compuestos (14) son canciones independiente
incluidas en algunos films; Apariciones
personales resume tan luego eso, los 14 en los que aparece en pantalla,
solo o con sus músicos; Acerca de AP
recuerda los títulos (7) centralizados en su figura y su obra; AP como personaje se reduce a un título
en el que es interpretado por actores; Alrededores
se explica en esa palabra; y Films que
incluyen temas suyos es la sección más nutrida y remite a aquellos en los
que se escuchan obras de su autoría en versiones propias o ajenas, en especial
muchísimos cortometrajes que, se sabe, suelen evadir el pago de derechos por la
música que incluyen. Evité sus aportes a la TV, asimismo numerosos, tanto en
recitales cuanto en entrevistas. Salvo indicación en contrario, todos los títulos
mencionados son de producción argentina. El lector disculpará la reiteración de
algunos términos (tema, partitura, composición, música, film), pero en un
asunto tan específico en ocasiones no alcanzan los sinónimos.
Que en dos oportunidades sendas composiciones suyas fueran incluidas en episodios de The Simpsons resultaría quizá la prueba más elocuente de la popularidad internacional a la que accedió su música, más allá del talento y el prestigio tácitos. “¿Estás familiarizado con la música del argentino Astor Piazzolla?”, le preguntó la periodista Victoria Pérez Zabala (en La Nación Revista, 9.1.2022) al músico estadounidense Jon Batiste: “Sí. Amo a Piazzolla. Me acuerdo de la primera vez que aprendí su música en el acordeón. Es algo que nosotros tocamos en la música cajun de Luisiana. Ahí pensé que lo bello de la humanidad es que estamos todos conectados. Fue algo increíble encontrar estas familiaridades en las distintas músicas. Entender lo grande que Piazzolla fue como compositor. Piazzolla es como el Beethoven de la Argentina”. Batiste nació en 1986, AP falleció en 1992: su nombre completo era Astor Pantaleón Piazzolla Manetti, nació en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, el 11.3.1921, y murió en Buenos Aires el 4.7.1992.
Partituras
originales
• Con los mismos colores (Carlos
Torre Ríos, 1949) – La primera se deja escuchar en la asimismo primera
producción de los hermanos Nicolás, Luis y Enrique Carreras. En el libro de
Natalio Gorín sobre el compositor (Astor Piazzolla –A manera de memorias–,
1991), AP cuenta que fueron los productores quienes le encargaron la música y
que, acaso porque “no entendía una jota de fútbol”, lo que escribió “no tenía
nada que ver con las imágenes” y que “estaba enloquecido por contar con una
orquesta de setenta músicos”. [Véase Temas especialmente compuestos].
• Bólidos de acero (Carlos Torre Ríos, 1949) – Los Carreras volvieron a contratarlo pero esta vez acreditando su apellido como “Piazzola”: “Debe haberles gustado [la música de Con los mismos colores], porque los mismos productores me llamaron para ponerle música a un filme sobre automovilismo. Por cada película me pagaron siete mil pesos de entonces, lo que para mí era mucha plata”, le contó a Gorín, quien hizo el cálculo y concluyó en que 7.000 pesos de 1949 equivaldrían a 1.000 dólares en 1991. En ambos títulos, sin embargo, su partitura es convencional, apenas breves ilustraciones de lo que ocurre en la historia, sin que en momento alguno se advierta su futuro estilo. Un dato curioso es que entre ambos fue rodado Alma de bohemio (Manuel Romero, 1949), vehículo para Alberto Castillo cuya partitura fue la única para el cine compuesta por Eduardo Rovira (1925-1980), otro músico joven, compositor y bandoneonista con intenciones renovadoras.
• El cielo en las manos (Enrique de Thomas, 1949) – El popular periodista
“Wing”, ocasionalmente director de cine con su nombre verdadero, convocó a
“Piazzola” a pedido del argumentista y actor Homero Cárpena, también él
marplatense: su partitura es convencional. [Véase Temas especialmente compuestos y Apariciones personales].
• Stella Maris (Homero Cárpena, 1952) – Otra partitura impersonal,
de aquellas que sólo subrayan los climas propuestos por la imagen: suena como
interpretada por una orquesta numerosa, pero la única copia existente no sólo
es de pésima calidad sino que además carece de títulos de crédito. “Conocía al abuelo, a todos ellos, de Mar del
Plata, porque tenían una pista de bicicletas. Le dije: «Rengo –porque caminaba
medio así–, ¿querés hacer una película?». Cuando lo propuse me querían matar.
«¿Cómo vas a poner a un tanguero para una historia de pescadores?». Pero lo
puse igual. Transpiraba dirigiendo una orquesta de 40 o 50 profesores…”.
(Fragmentos de una entrevista a Cárpena concretada hacia 1998-1999 y subida a
YouTube –con sonido apenas audible– en 2013).
• Sucedió en Buenos Aires (Enrique Cahen Salaberry, 1954) – Esta es la primera
de sus bandas sonoras “con carácter”, tanto que ya desde el comienzo resuenan
compases de Nonino: a los momentos
convencionales le suma un permanente aroma a tango, muy apropiado a su
contenido. Fue el primer contrato de los cuatro que hizo para Artistas
Argentinos Asociados SA Cinematográfica y para la unidad de producción que
dirigía José Huberman.
• Marta Ferrari (Julio Saraceni, 1955) – Drama sentimental en el que Duilio Marzio interpreta a un joven compositor, lo que permitió a AP introducir, aunque sea en pequeñas grajeas, música que la protagonista (Fanny Navarro) considera clásica: “Clásica no, moderna”, le responde Marzio. El resto es magnífico, una de sus mejores partituras para el cine local, interpretada por una gran orquesta dirigida por él mismo (aunque los créditos no lo mencionen), con Washington Moreno en solos de piano. Navarro simula cantar tres temas de autores ajenos (Angel Greco, Azucena Maizani y Enrique Santos Discépolo), pero quien la dobló fue Aída Denis. A los 54 minutos Navarro y Santiago Gómez Cou bailan un tango en el que resuenan ecos de Verano porteño.
• Los tallos amargos (Fernando Ayala, 1955-1956) – Título inaugural de la
extensa y fructífera colaboración entre Ayala y AP, en el que se permite una
banda de carácter se diría experimental, con solos de piano y de cello, temas
jazzísticos, una secuencia que alude a la guerra europea en una pesadilla del
protagonista y, a los 58 minutos, un tango a lo AP para la secuencia en el
cabaret, que incluye compases de Nonino.
• Continente blanco (Bernard-Roland, 1956) – Services movie en favor de la Marina, escrita por la muy
oficialista actriz Olga Casares Pearson, dirigida por un francés de paso por la
Argentina y producida por una empresa denominada Mar del Plata Films SRL (con
sede en Buenos Aires, sin embargo) liderada por los hermanos Nino y Danilo
Persello. Sólo destaca su partitura. [Véase Temas
especialmente compuestos].
• Violencia en la ciudad (Enrique de Rosas hijo, 1956) – Es una pena que este largometraje
en dos episodios nunca fuera lanzado en cines, pues es de lo mejor que compuso
en aquella primera época de contacto con el cine: su partitura es ya AP puro y
la interpreta él mismo al frente del Octeto Buenos Aires, con abundante
percusión y, a los 18 minutos, un bello solo de bandoneón en el que se
inmiscuyen algunos compases de Quejas de
bandoneón de Filiberto.
• Tango Ballet (Enrique de Rosas hijo, 1956, corto) – Tras la satisfactoria experiencia de Violencia en la ciudad, Rosas –hijo de los actores Matilde Rivera y Enrique de Rosas– encargó a AP algunos temas que serían bailados en un cortometraje que rodaría ese mismo año según coreografía de Paulina Ossona. Los grabó al frente del Octeto Buenos Aires bautizándolos Títulos –esto es, la música durante los créditos–, La calle, Encuentro-Olvido, Cabaret, Soledad y otra vez La calle. En algún momento de los años 90 busqué y encontré a Rosas junior, quien me recibió una mañana en su chalet de Haedo: charlamos sobre su cine y días después recibí por correo una hoja escrita a máquina (con la parte roja de la cinta), agregando datos más precisos. En relación a Tango Ballet dice –rigurosamente sic– lo siguiente: “Es que la palabra tango ballet (inventada por De Rosas y muy bien llevada por el cuerpo de baile dirigido por Paulina Osona (vestido todos con pantalón y camisa y las mujeres con sencillo vestido pues la acción se desarrolla en una fábrica –calles y cabaret todo en decorados sintéticos muy bien realizados por Alicia Finkel y Ana Natalia. En este corto fue la primera expresión de Tango ballet que se hiciera en la Argentina. Años después Di Núbila en una presentación de Tango ballet en la cual estábamos presentes Piazzolla y yo, aquel dijo que nos había adelantado a Amos sin barreras en cuanto al Ballet ejecutado en la calle y en vestuario para bailar”. El film al que se refería Domingo Di Núbila es, por supuesto, West side story (Amor sin barreras, Robert Wise y Jerome Robbins, EEUU, 1960-1961).
• Una viuda difícil (Fernando Ayala, 1956) – Basado sobre la pieza
teatral clásica de Conrado Nalé Roxlo, fue concebido (pero no logrado) como un musical, con canciones integradas al
relato: partitura original y música de las canciones son de AP, estas últimas
con letra de Nalé Roxlo, interpretadas por Jorge Sobral, por Mario Ponce de
León y por coro. Tratándose una historia ambientada en épocas del virreinato,
AP debió resignar personalismo y componer una música juguetona, apropiada al
tono de comedia.
• Sábado a la noche, cine (Fernando Ayala, 1960) – Música ilustrativa pero de sostenido
porteñismo, incluyendo compases de un chamamé, de un falso vals vienés y hasta
del clásico Swanee de
Gershwin-Caesar: la banda sonora incluye dos temas ajenos, uno por Angel
Cárdenas y otro en la voz de Gardel.
• Las furias (Vlasta Lah, 1960) – La partitura original de “Piazzola” incluye su
tango instrumental Las furias,
compuesto para ser bailado (por El Ballet del Plata, apenas un hombre y dos
mujeres), con lo cual repitió la experiencia de Tango Ballet. [Véase Apariciones
personales].
• 5º año Nacional (Rodolfo Blasco, 1960) – Primera partitura de
“Piazzola”, interpretada por su quinteto, de las cuatro que compondrá para el
grupo productor liderado por Emilio Vieyra, hombre cuya ideología ultra
reaccionaria estaba –según Diana Piazzolla– en sintonía con la del músico. El
resultado es convencional pero efectivo.
• Detrás de la mentira (Emilio Vieyra, 1961) – Además de la banda original,
apenas “adecuada”, AP es acreditado como director orquestal: una curiosidad es
que a su música se le agregan dos temas ajenos interpretados por el Quinteto
Real, cuyos miembros (el pianista Horacio Salgán –su gestor–, el bandoneonista
Pedro Láurenz, el contrabajista Rafael Ferro, el violinista Enrique Mario
Francini y el guitarrista Ubaldo De Lío) también practicaban un estilo
vanguardista del ritmo tanguero. Para una secuencia en un club ideó un tema de
jazz.
• Los que verán a Dios (Rodolfo Blasco, 1961) – Además de la partitura, AP
es acreditado como director orquestal: a su música típica le agregó algo de
“ye-yé”, algo de bolero y abundante jazz.
• La Fin del Mundo (Emilio Vieyra, 1962) – La música es interpretada por
el quinteto de AP y orquesta de cuerdas, pero desde tiempos inmemoriales no
existen copias, quemadas junto con el negativo en un incendio en los
laboratorios Alex. [Véase Temas
especialmente compuestos].
• Paula cautiva (Fernando Ayala, 1963) – Gran trabajo de AP, con un
tema central de fuerte emotividad, un malambo para la secuencia en La Cabaña,
sonidos folklóricos para las de la estancia y hasta el Madison twist de Johnny
Hallyday. [Véase Temas especialmente
compuestos y Apariciones personales].
• Con gusto a rabia (Fernando Ayala, 1964) – Hay poca música en este
drama sentimental con trasfondo político que enfoca a un grupo extremista de
ultraderecha, y entre esa poca apenas se escucha el bandoneón o algo parecido al
tango: sí predominan los aires folklóricos. [Véase Temas especialmente compuestos].
• Las locas del conventillo –María y la otra– / María
y la otra (Fernando Ayala,
A/E, 1965) – Ritmos tangueros pero con espíritu alegre y ligero. [Véase Temas especialmente compuestos].
• Las pirañas / La boutique (Luis G. Berlanga, A/E, 1967) – Este fue el único contacto
suyo con Argentina Sono Film, la más antigua de las compañías productoras en
actividad, y lo hizo por imposición de Berlanga, que no lo conocía pero a quien
se lo habían recomendado con entusiasmo: Atilio Mentasti, en cambio, se
obstinaba en que la música fuera compuesta por su habitual e insulso Tito
Ribero. Berlanga tenía razón, pues sus imágenes modernas conjugan muy bien con
la partitura de AP.
• La fiaca (Fernando Ayala, 1968) – Música de situaciones: incluye un valsecito integrado a la acción y cantado –es apenas una manera de decir– por Jorge Rivera López, pero se ignora quiénes lo compusieron y tampoco figura en los padrones de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC).
• Pulsación (Uruguay, Carlos Páez Vilaró, 1969) – AP grabó en agosto 1969 con “su
orquesta” los cuatro temas destinados a esta producción que se pretende
experimental y vanguardista, emprendida por el artista plástico uruguayo Páez
Vilaró, que resultó “maldita” puesto que casi no ha circulado por el mundo. En
la contratapa del LP que recoge esa música se reproduce una carta de Páez
Vilaró a Alfredo Radoszynski, director de la editora Trova, carta fechada en
París el 5.6.1969, de la que destaco estos fragmentos: “Piazzolla tiene la culpa de haberme regalado un tango de papel. Un
tango que se dobla en muchas partes, que me cabe en el bolsillo. Hace tres años
que la idea de esta película nos ata. Hacer un film que no lo sea. Prolongar
hacia el cine la pintura. Filmar sin premeditación y sin guiones. Y construir
una historia sin historia. Hacer de mi collage un decollage, un cine de
«imágenes en libertad». «Y no te olvides de grabar todo. Moscas, estornudos,
pisotones, ruidos naturales. No busques la perfección. Quiero lo más nuevo de
ti, que compongas sin presiones ni guías de trabajo». Astor Piazzolla nos
comprendió y recolectó en Bs. As. la pulsación de sus músicos, guitarras,
fuelles, y ahora la pulsación de nuestro cine tiene emoción de tangodisea”.
• Con alma y vida (David José Kohon, 1970) – Unica colaboración
personal entre AP y Kohon: la banda musical incluye dos tangos de Julián Plaza
por Troilo y una canción beat por La
Barra de Chocolate. “Fue la primera vez
que trabajé con un músico como se hace tradicionalmente. Porque en las otras
películas utilicé música ya compuesta, que en algún caso en particular fue
transformada (ralentada, acelerada, etc.). Pero en Con alma y vida [el productor A. Egidio] De Maio me
preguntó: «¿Con qué músico quiere trabajar?», y rápidamente le contesté: «Con
Astor Piazzolla… al fin voy a poder contar con este fenómeno desde el
principio». Y trabajé sin conocer demasiado el sistema, le tengo miedo a esa
forma de trabajo, a mí me gusta prever la música que voy a utilizar, pero ¿cómo
se le explica a un compositor lo que uno quiere? Por suerte con Piazzolla me
entendí muy bien, porque había usado varias veces su música y él había
colaborado mucho para cine. […] [El film] le había gustado y proponía varias
alternativas. Era un tipo muy ágil, tenía una riqueza imaginativa
impresionante. Cuando terminé el montaje a doble banda la vi con él,
conversamos un largo rato sobre climas y ritmos en relación al lenguaje visual,
señalé especialmente las secuencias donde irían los fragmentos musicales: como
la persecución y luego el tiroteo en el bosque, que no eran muy habituales. Yo
pretendía que allí la música no fuera muy armada, muy compuesta. Y Piazzolla
propuso música aleatoria. Me acuerdo que les explicó a los intérpretes la
dinámica de mi deseo y les dijo: «Piedra libre muchachos, el sentido es éste,
lárguense como quieran». Y armó un despelote extraordinario de música
aleatoria, grabó una enormidad. Presenciar la composición de la banda sonora en
el estudio de grabación fue una hermosura, hasta el productor lagrimeaba, era
una belleza verlos trabajar. Entonces, de todo el material que grabaron
seleccioné lo que necesitaba y así quedó la música del bosque, que genera una
sensación no común. […] En cambio, en la escena del strip-tease, cometí una
pequeña traición, porque la música que Astor había escrito para ese momento en
particular no me gustó. En sí era muy buena, pero no la veía para esa
situación. Yo quería utilizar La cumparsita (en aquel momento un strip-tease con esa música hubiese sido una
provocación), pero el productor se negó porque consideraba que era muy costoso.
Finalmente utilicé un tema de Julián Plaza, interpretado por Aníbal Troilo, y
Astor no se molestó. Era un gran tipo: su aporte a todo el desarrollo musical,
en los leit motiv, en los acentos, en el humor implícito de su presencia
melódica, fue invalorable. Se editó un disco con todos sus temas” (Un film de entrevista –Conversaciones con
David José Kohon–, por Javier Naudeau, 2006).
• Il pleut sur Santiago / ¿? (Helvio Soto, F/BUL, 1975) – El primero europeo: producido por el actor Jacques Charrier, se hizo en Bulgaria simulando Santiago de Chile y fue dirigido por un chileno exiliado que focalizó su argumento el día (11.9.1973) del golpe de Estado encabezado por el de inmediato dictador Pinochet que resultó en el suicidio del Presidente Salvador Allende. La música original fue luego distribuida por AP en algunos de sus LP con los títulos Jorge adiós, Bidonville, Salvador Allende e Il pleut sur Santiago.
• Lumière / Scene di un’amicizia tra donne (Lumière, Jeanne Moreau, F/I, 1975) – Opera prima en tanto directora de la
prestigiosa actriz francesa: son cuatro temas titulados Solitude, Mort, L’amour y L’évasion, luego reunidos en un LP para cuya edición argentina AP
escribió (sic) lo siguiente: “Esta suite Lumiere se refiere a los 4
momentos y personajes del film. La música fue escrita primero, y luego el
filmado. Cada personaje con su música. Jeanne quedó satisfecha, yo también.
Ella es una belleza, yo tampoco. Mayo 1976, B. Aires”.
• Armaguedon / Quel giorno il mondo tremerà (Asesino Calibre 45, Alain Jessua, F/I, 1976) – Protagonizado y producido por Alain Delon, este policial cuenta con música compuesta, arreglada y dirigida por AP.
• A intrusa (La intrusa, Carlos Hugo Christensen, BR, 1979) – Adaptación
del cuento de Borges que traiciona el original y ofrece a cambio una versión
homosexual del conflicto entre dos hermanos que comparten una mujer. Es la
primera partitura de AP que ambienta una historia que transcurre en pleno
campo, y fue interpretada por su quinteto. [Véase Temas especialmente compuestos].
• El Infierno tan temido (Raúl de la Torre, 1980) – Esta versión infiel del
cuento del uruguayo Juan Carlos Onetti rezuma tango a partir de las
características de vida de su principal personaje masculino (“Juan Risso”:
Alberto de Mendoza): la partitura apoya esa vertiente y la banda sonora la
refuerza con tangos ajenos, Garúa de
Cadícamo-Troilo, cantado por Viviana Varesse, e Ivette de Contursi-Costa & Roca, por Beba Bidart con el Trío
Yumba, uno de los cuales era mi tío “Pocholo” Monteleone.
• Somos? (Carlos Hugo Christensen, 1981) – Tras la feliz experiencia de A intrusa, Christensen volvió a convocar
a AP para componer y dirigir la partitura de esta producción bochornosa en la
que ni siquiera la música destaca: la interpretó con su quinteto.
• Volver (David Lipszyc, 1982) – El inminente retorno de la Argentina al estado
democrático produjo también mucho título oportunista: esta opera prima de Lipszyc cuenta entre sus menguantes logros el
original logotipo del título y, por supuesto, la música de AP interpretada por
el Quinteto Astor Piazzolla. [Véase Temas
especialmente compuestos].
• Enrico IV (Marco Bellocchio, I, 1984) – Versión modernizada del clásico teatral
de Pirandello, ofrece una de sus mejores partituras, incluyendo Oblivion, tema que, con Libertango, es de los más requeridos:
esa versión tiene solos de trombón por Juan Pablo Torres, y la banda sonora
incluye un tema compuesto por Dimitri Nicolau.
• Cuarteles de invierno (Lautaro Murúa, 1984) – La partitura original es
interpretada por el Quinteto Astor Piazzolla. La banda de sonido incluye un
tema ajeno, Tristeza de olvido, letra
de Osvaldo Soriano –autor de la novela homónima– y música de Gogó Andreu,
cantado por este último, con lo cual vuelven a coincidir AP y Gogó tras el ya
lejano El hombre del sábado (1947).
• Der callboy (Axel Schulz, RFA, 1984) –
Todo se ignora acerca de esta producción inhallable.
• Tangos –L’exil de Gardel– / El
exilio de Gardel –Tangos– (Fernando E. Solanas, F/A, 1985) – En esta
primera colaboración con Solanas su partitura fue interpretada por el Quinteto,
pero a decir verdad pasa un tanto inadvertida, ahogada como está por una banda
musical (asesorada por José Luis Castiñeira de Dios) que, como se trata de un musical, incluye coreografías y temas
diversos firmados por Solanas, Castiñeira, Pugliese, Le Pera-Gardel y
Cadícamo-Barbieri interpretados por Goyeneche, Susana Lago –madame Castiñeira–, la orquesta de
Pugliese y Gardel. Fragmentos de este film –y de su banda sonora, claro está–
fueron incluidos en Cómo se hizo “El
exilio de Gardel” (Fernando Martín Peña, 2007), documental producido por
Solanas para su mayor gloria.
• Sur / Le Sud (Fernando E. Solanas, A/F, 1987) – Su última partitura original fue interpretada por su Quinteto. Sin embargo, al igual que en El exilio de Gardel, la permanente exageración del director –en todos los niveles imaginables– logra minimizarla entre una exagerada variedad de temas ajenos (de Manzi-Troilo, de Cátulo Castillo-Troilo, de Ricardo Rico –el merengue Palo bonito–, de Cadícamo-Troilo, de los Expósito, de José María Contursi-Mariano Mores, de Zitarrosa y de Fito Páez) interpretados por Goyeneche, el bandoneonista Néstor Marconi, Fontova y sus Sobrinos, Zitarrosa y Fito. [Véase Temas especialmente compuestos].
[Continuará mañana]