FILMS
¡Kitsch, camp, trash!
–El cine de Enrique
Carreras–
Los drogadictos (1979) – “Los estragos de la droga empiezan a
manifestarse en esta muchacha de no más de 19 años. Observen sus ojos rojizos,
su inexpresividad, su apatía. Es el comienzo de la caída. La enferma drogadicta
padecerá lo que se denomina síndrome de abatinencia [sic]: si no se trata adecuadamente puede hacer cualquier cosa para
conseguir la droga que alivie su angustia. Prosiga. La tolerancia es un
fenómeno importante: el organismo del individuo se torna más apto para dosis
mayores que la normal. Si luego es tratado y al salir del hospital reincide la
dosis alta, puede ser mortal, porque el organismo perdió la tolerancia. Es el
caso de este infeliz que murió mientras se inyectaba. La aguja hipodérmica sin
la menor desinfección es clavada en cualquier parte del cuerpo dando origen a
contagios de todo tipo y a verdaderas ulceraciones como puede apreciarse en
este ejemplo. Las drogas alucinógenas como el LSD producen cambios radicales en
el estado mental, caracterizados por una vívida fantasía y distorsiones de la
realidad. Fue descubierto en el hongo de un cereal por pura casualidad. El
individuo sueña en colores y se cree un ser poderoso capaz de vencer la ley de
la gravedad o de luchar triunfalmente contra mil enemigos. Basta una pequeña
dosis, como la que tiene ese terrón de azúcar, para causar pleno efecto”.
Con esta parrafada que la conferencista
policial Myriam de Urquijo dicta ante una platea colmada de agentes del orden y
que ilustra con algunas diapositivas, se inicia el 76º largometraje de EC,
realizado tras casi dos años de inactividad en cine y en un (para él) nuevo
estudio, el de Baires en Don Torcuato. A partir de un guion escrito con José
Dominianni, en un principio titulado “Las viciosas”, y amasado con elementos de
Los viciosos (ciertas coincidencias
argumentales: policía infiltrada, la Interpol investigando) y de Las procesadas (el afán didáctico), el
director prosigue con su cruzada en pro del bienestar de la humanidad a través
de la denuncia de algunas de las lacras que él cree que la flagelan. Basta para
ello con contar algunos tramos de su historia: Mercedes Carreras es una
sargento que se introduce en el mundo de los viciosos para descubrir a los
capos de la organización. En realidad, hay dos bandos rivales, respectivamente
liderados por Oscar Pedemonti y por Carlos Estrada, alrededor de los cuales hay
muchos malos que acentúan su
condición de tales adoptando poses de “pato vica”, fumando de costado y mirando
de reojo. La sargento, que tenía una hermana drogadicta cuyo cadáver fue
encontrado en una quema, se conecta con el junkie
y playboy Juan José Camero, un hombre
que “está en la cosa”, y a través de
él con los hermanos Graciela Alfano y Gonzalo Urtizberea –éste, excelente–,
viciosos sin remedio cuyo padre es nada más ni nada menos que Pedemonti. En el
medio hay mucho movimiento entre las bandas rivales, y no se termina de
entender muy bien qué es lo que pasa, aunque tampoco importa demasiado saberlo.
La sargento procura, en vano, regenerar a los hermanitos. Todo concluye en un
furibundo tiroteo entre las bandas: los que quedan vivos marchan presos y la
sargento paga con su vida tanto empeño.
EC busca el realismo con desesperación, pero casi nunca lo encuentra: tiene en su elenco a la máxima estrella sexy de esos años (Alfano), pero el único, tímido y pudoroso conato de desnudo se lo hace ejecutar a una actriz a la cual ni siquiera incluyó en los títulos de crédito; hay una escena de orgía en la que Alfano, tras haber hecho el amor (¡con Carlitos Vanoni!), baja las escaleras de manera provocativa, blandiendo un pucho con cara de éxtasis; hay una escena espectacular en la que un automóvil cae desde un barranco, destrozándose y explotando, escena que EC repite de inmediato, como para que no queden dudas de que en verdad se destruyó un auto en un film argentino. Siempre al borde de transformarse en una services movie, Los drogadictos muestra a Mercedes Carreras tocada à la Michèle Morgan en Quai des brumes y sobreactuando como para ganar otro premio internacional; reitera en su banda musical, con levísimas variantes armónicas, el tema dramático que Tito Ribero había compuesto para Los evadidos; ofrece un papel importante a “Titino” Pedemonti, actor uruguayo que descuidó su propia trayectoria para facilitar la de su esposa Thelma Biral; concreta el retorno a la obra carreriana de Carlos Estrada, ahora con una peluca renegrida que Viloni y Aued debieron haber disimulado; agradece la valiosa colaboración de la Prefectura Naval Argentina, la Policía de la Provincia de Buenos Aires y la Aeronáutica Militar, gestionada por el siempre servicial jefe de producción Julio Godoy, siniestro personaje de Lavalle y Ayacucho; y, en fin, concluye con un texto admonitorio que dice: “Todos debemos tomar partido en esta lucha, porque como dijo Paulo VI: «Estamos ante el mayor desafío que el siglo XX ha lanzado al rostro de la humanidad y la civilización»”.
Además, registra la única actuación con EC
de Graciela Alfano, una de las figuras más hermosas que ofreció el show business aborigen. En 1971 había
sido elegida Miss por la revista
semanal 7 Días Ilustrados, iniciando
de inmediato una carrera en cine, televisión y teatro. En cine debutó en La gran aventura y luego apareció una
veintena de títulos, con picos de cuatro en 1978, 1979 y 1980, en su gran
mayoría producciones horrorosas excepto La
nona y La invitación, esta última
producida por una de las empresas de su segundo esposo, el empresario Enrique
Cappozzolo. Sin embargo, antes que por sus actuaciones, la carrera de Alfano
fue pautada por el escándalo, la provocación, la vanidad, el exhibicionismo y
el coqueteo con el poder político. Sobre este último particular, el periodista
Claudio Uriarte escribió en su libro biográfico sobre el almirante Emilio
Massera, otro siniestro personaje de la dictadura militar imperante en la
época, que:
“Narcisista y en el fondo
inseguro de sí mismo, Massera tendía a rodearse de mujeres que lo adornaran,
cuya compañía lo «condecorara» de un modo u otro y que se correspondieran con
la idea que él tenía respecto de quiénes debían ser las mujeres que acompañaran
al magnífico antihéroe que quería ser. Uno de los affaires más renombrados del almirante, que fue la envidia de la
mitad de la población masculina de Buenos Aires y un fermento de admiración
rencorosa para muchos, fue la modelo publicitaria y actriz televisiva Graciela
Alfano, una muchacha alta y bien proporcionada, de facciones bellas, piel
blanca y cabellos rubios, rasgos que la convertían naturalmente en presa
codiciada para un universo masculino que se sentía espiritualmente europeo pero
temía ser visto como latinoamericano, y que buscaba mujeres de esa apariencia
para confirmar su lugar de pertenencia espiritual y cultural”.
La periodista Sylvina Walger, por su parte,
puso en letras de molde las relaciones entre Alfano y el presidente Carlos
Menem: “Incondicional del poder, la
estrella que en épocas más ingenuas estuvo a punto de casarse con Pablo Escobar
Gaviria, suele inclinarse por quienes lo detentan”, sugiriendo su
recurrencia a la magia negra y revelando cómo se benefició de su amistad
presidencial ganando espacios importantes en el canal televisivo estatal ATC.
Sin embargo, no todo es negativo en Los drogadictos: una secuencia fue registrada en el predio de la Fundación Salvatori en el barrio de Núñez, que los títulos de crédito traducen como “Fundación Renato Salvatori”, confundiendo a don Natalio con el popular actor italiano (1933-1988) que supo ser dirigido, entre otros, por Blasetti, Bolognini, Castellani, Visconti, De Sica, Ferreri, Costa-Gavras, Zurlini y Rosi y que ni siquiera se debe haber enterado de su sorpresiva mención en un film argentino berreta: el error se reproducirá en los créditos de Gran Valor en la Facultad de Medicina. Aunque no termina de desprenderse de la frenética utilización del zoom, éste es el primero de EC en muchos años en que sólo una toma concluye en la copa de un árbol. Es algo. [Films aludidos: Quai des brumes (El muelle de las brumas, Marcel Carné, F, 1938), La gran aventura (Emilio Vieyra, 1973-1974), La nona (Héctor Olivera, 1978), La invitación (Manuel Antín, 1981), Gran Valor en la Facultad de Medicina (Enrique Cahen Salaberry, 1981)].
OBS El proyecto fue gestado
hacia mediados de 1977 y en un principio fueron mencionados para integrar el
elenco Claudio García Satur (Ricardo Anselmi) y José Slavin (comisario Morán).
Incluye un brevísimo fragmento de Los
muchachos de mi barrio.
TAQ Discreto éxito comercial, con apenas
cuatro semanas en el Normandie y dos en El Plata y el 25 de Mayo, sumando desde
la 2ª (20.9) los cines Loria –por dos semanas–, Los Andes, San José de Flores,
Moreno y Select San Juan + 18; y desde la 3ª (27.9) los cines Lope de Vega,
Olavarría, Atalaya y Gran Buenos Aires.
Los drogadictos
Argentina, 1979
35mm / EastmanColor / 90’ /
PM18
EQ CP, CD: Cinematográfica Victoria
[SRL]. PE: Héctor Báilez. DP: Julio Godoy. JP: Carlos
Roig. AP: Gustavo Báilez. ADMP: Mario Gomelsky. D: Enrique Carreras. AD: Orlando Zumpano. AYD: Ricardo Cuevas.
PZ: Rodolfo Durán. G: José Dominiani [Dominianni] y Enrique Carreras. F: Antonio
Merayo. CM: Héctor Collodoro. [FQ: Enrique Filipelli]. [ACM: Atilio
Pascual]. FF: Enrique Laviada. [JR: Angel Blanquet]. [R: Raúl Castro, Alberto Tiero, Pablo
Mena y Fernando Reyes]. E: Alvaro Durañona y Vedia. [DC:
Francisco Mascareño]. [ADC: Ricardo Tonizza]. [U: Carlos Leyes].
[CPT: Américo De Vita]. V: Horace Lannes. [MOD: Ernestina
Castronuovo]. MQ: Orlando Viloni y Elvira Ramos. PN: Nélida Aued.
S: Ricardo Brovelli. AS: Mario Calabrese. C: Jorge Garate. AC: Serafín Molina.
CNGT: Teresa T. [Torchetti] de Garate. M, DO: Tito Ribero. PUB:
Helba Ferreira. EE: Ricardo La Paz. EF: Baires [Films SA] (Don
Torcuato, BA). [JEF: Jorge Paracca]. LOC: BA (Fundación
Salvatori en Núñez, local de la Asociación de Concesionarios de Automotores de
la República Argentina en la avenida Córdoba 3371, restaurante Le Jardin), GBA
(una quinta en las lomas de San Isidro, boîte
Cocoyoc en Don Torcuato) y provincia de BA (Mar del Plata). L: Laboratorios
Alex [SACI]. [LS:
Phonalex SAIC]. FR: 29.6.1979 al 17.8.1979. LC: 13.9.1979,
cines Normandie, Callao, Gran Norte, Rivera Indarte, Cuyo, Belgrano, El Plata,
25 de Mayo y Gran Odeón + 29.
I&P Mercedes Carreras (sargento Julia Donati), Graciela Alfano (Estela Sentino), Juan José Camero (Ricardo Anselmi), Carlos Estrada (Custodio Vega) / Jacques Arndt (Ludwig), Mario Pasik (Santos Ahumada), Rudy Carrié (Barcia), Jorge Salcedo (comisario Morán) / Myriam de Urquijo (conferencista policial), Oscar Pedemonti (Sentino, padre de Estela), Adriana Parets (Silvia Anselmi, madre de Estela), Gonzalo Urtizberea (Alberto Sentino, hermano de Estela), Norma López Monet (Albertina), Juan Carlos Lamas (Salinas), Abel Sáenz Buhr (Victorino), Constanza Maral (Marcela), Mario Lozano (Chino), Carlos Vanoni (Juanito Barcaza), Elida Suárez (Sonia) / Héctor Armendáriz (jefe de Policía), Héctor Méndez (Jordán), Jorge Sassi (Pipo), Raúl Florido (Nico), Aldo Mayo (Mangue), Rodolfo Onetto (capitán del Simbad), Luis Aranda (segundo del Simbad), Vicente Buono (Carlo), Adrián Martel (Buono), Héctor Doldi (Marcovecchio), Adolfo Duncan (tripulante del Simbad), Luis Corradi (abogado) / “El teatro Universal de Mar del Plata”: José Ricciardi (Giuseppe), Francisco Rinaldi (prefecto), Aníbal Montecchia (pescador), Osvaldo Didio (oficial de la Prefectura), Santiago Agulló (pescador) y Angel Ballestrini (oficial de la Prefectura) / Carlos Luzzietti [Luzietti] (Marcos, esposo de Albertina), Nino Udine (Laplace), Ricardo Suñez (capitán del Facundo), Ricardo Greco (presidiario), Amor Alonso (vecina de Julia), Ricardo Jordán (presidiario asesino), Joaquín Piñón (Aguirre), Elda Basile (Dorita), Lilí Navarro (esposa de Jordán) / na Lelio Lesser (barman de la boîte), Víctor Catalano (portero de la boîte), Sergio Malbrán (locutor por TV), Graciela Battistella (stripper Amanda), Alberto Peña (muchacho con Amanda), Norberto Lombardini (muchacho en la orgía), Damián Duard (secuaz de Ludwig), Karen Dominicov (agente de Policía) / aana Nélida Aued y Orlando Viloni (pareja paseando en la galería), Enrique Carreras (invitado en la fiesta de Sentino que le toca el hombro a Juanito), Orlando Zumpano (invitado en la fiesta de Sentino).
Ficha supervisada en 1979
por el Gordo Cuevas.
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