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gente del cine
I fratelli De Maio
Aunque su producción inicial la concretaron tan
sólo en 1951, los hermanos De Maio no eran en absoluto unos recién llegados a
la industria. Egidio Alberto (n. 15.3.1918) y Antonino Eduardo (n. 16.2.1920)
eran hijos de Antonio, dueño de cuatro salas de cine en las que sus hijos cimentaron
su pasión por ese medio desde su adolescencia transcurrida en el barrio de la
Boca. Cultores del bajo perfil, fueron, sin embargo, muy importantes en el
negocio, al que abarcaron en sus tres puntales: la exhibición, la distribución
y la producción (con estudios propios), lo cual los convirtió en opulentos
empresarios puesto que tenían “la sartén por el mango y el mango también”.
Juntos, individualmente o en sociedad con terceros (Galimberti, Genaro Véspoli, Humberto Garabatos, Vicente Marco) detentaron la propiedad o fueron arrendatarios de los cines porteños Canadian 2º (Liniers), Dante y Olavarría (la Boca) y Libertador, Casino y Paramount (San Nicolás), de los suburbanos Ciudadela y Liniers (Ciudadela), General Belgrano (Ramos Mejía) y San Martín (Avellaneda), así como de los platenses Gran Rocha y Mater y el marplatense Regina.
Al rubro
distribución se acercaron hacia 1948 con Pan European Film, sociedad con Luis
Scalella, de corta vida, que estrenó apenas cuatro italianos, entre ellos nada
menos que Ossessione (Obsesión, 1943), de Visconti, lanzado
tan sólo en junio 1949 en el Iguazú. Siempre con Scalella –que con el tiempo
será él también un destacado distribuidor– el 1.1.1951 fundan Cinematográfica
Libertador SRL Productora y Distribuidora Argentina de Films, tal su extensa y
oficial denominación. De inmediato adquieren a Francisco Canaro sus estudios
del barrio de Mataderos que operaban con el nombre Río de la Plata; contratan
como su jefe al veterano Carmelo Santiago y los alquilan a un ex diplomático
costarricense llamado Otto Lam, que allí rueda Mujeres en sombra (Catrano Catrani, 1951), su única producción, que
algunas fuentes atribuyen a los De Maio, quienes apenas adelantaron algunos
dineros a cuenta de su distribución. La Libertador distribuirá a lo largo de
los 50 una gran cantidad de títulos europeos, preferentemente italianos. En ese
rubro detentarán luego Bell Films SRL (1967, sólo de Antonino) y, desde los 70,
Centuria Cinematográfica SRL, asimismo especializada en producciones europeas
poniendo el acento en las francesas: sólo con una de ellas, Les aventuriers / I tre avventurieri (Los aventureros, Robert Enrico, F/I,
1967), ganaron fortunas.
Tras el inicial Vuelva el primero! (Kurt Land, 1951), Libertador produjo apenas otros dos largometrajes, La Parda Flora (León Klimovsky, 1952) y Ayer fue primavera (Fernando Ayala, 1954-1955), en los cuales sólo figura en tanto productor uno de los hermanos, acreditado en los dos primeros como Egidio A. De Maio y en el restante como E. Alberto De Maio, quien de inmediato será productor asociado en las sombras de Una viuda difícil (Ayala, 1956), ésta una producción de AAA. Figurando como E. Alberto De Maio y Antonino E. De Maio, volvieron a la producción a través de Centuria con Con alma y vida (David José Kohon, 1970). Asociado con el exhibidor Sebastián Martínez, Alberto conformó otra empresa, Inca Cinematográfica SRL, que sólo produjo El amor infiel (Mario David, 1973), en el cual ninguno de ellos se acreditó. A Antonino el gremio entero lo apodaba “Lolo”.
Don Julio
Así le decían sus empleados a Julio Korn (Buenos
Aires, 19.7.1906 / 18.4.1983), descendiente de padre rumano, en su juventud
empleado de una imprenta, diariero y precoz editor de partituras musicales,
intentos que, de ganarse el sustento, lo convirtieron en un magnate
periodístico que hizo fortuna con revistas populares y de venta masiva como La Canción Moderna, Radiolandia, Goles,
Anteojito, Vosotras, Antena
y TVGuía. Su primera incursión en la
industria cinematográfica se verifica cuando en abril 1954 se incorpora en
calidad de socio y de director general a la Cinematográfica Cinco SRL,
establecida un año antes por Hugo del Carril, Soffici, Demare, Tinayre y
Amadori: de inmediato contrató a Vicente Marco como supervisor general, a Pedro
Livschitz como gerente administrativo, a Roberto Fonollosa y a Alejandro
Fernández Noguera respectivamente como gerente y jefe de Ventas y a Federico
Zagalsky como publicista; además, alquiló otro local para atender el movimiento
de las copias, en Lavalle 1880, y una sucursal en Bogotá, desde donde se haría
la distribución para el resto de la América latina. Korn nunca se acreditó en
los films distribuidos por esa empresa, como tampoco lo hizo en Isla brava, único título de Producciones
KS SRL, su efímera sociedad con el director Soffici.
Fue también empresario en otros rubros, en especial el televisivo y desde que Alejandro Romay era el dueño del Canal 9, al que accedió en 1962 como presidente del directorio del Canal 9. Una sociedad satélite de esta emisora, Raytel SACI (“radio y televisión”), integrada por Hugo del Carril, Mariano Mores, Nicolás Mancera y Korn y que había nacido un año antes “al servicio de promotores y agencias publicitarias” (aviso en Clarín, 19.1.1961), sólo produjo La calesita como una miniserie televisiva en cuatro capítulos, luego editada para los cines provocando la ira de los dueños de cines, quienes consideraban desleal que se estrenara antes por la TV. Una de sus hijos, Francis (1935-2024), fue una destacada antropóloga, docente y socióloga.
Filmografía: Isla brava (Mario Soffici, 1958: socio de la compañía productora, NA), La patota (Daniel Tinayre, 1960: PA), La calesita (Hugo del Carril, 1962: socio de la compañía productora, NA), Mil intentos y un invento (García Ferré, 1969-1972: PA), Las aventuras de Hijitus (García Ferré, 1971: PA) y Petete y Trapito (García Ferré, 1972-1974: PA).
Richard Blaine
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