domingo, 18 de octubre de 2026

NO-FILMS

Escenarios y reflectores

Uno de Aries sin terminar

En su trayectoria iniciada en 1956, la empresa Aries tuvo éxitos fabulosos, dos o tres fracasos estrepitosos y alguno que no estrenó (No exit, 1961), pero nunca se había permitido dejar uno inconcluso: Buenos Aires Music Hall fue la excepción. El proyecto le fue ofrecido a Fernando Ayala, Héctor Olivera y Luis Osvaldo Repetto por una empresa de cortos publicitarios denominada Productores y Distribuidores Asociados SRL, de la que eran socios Roberto Gil junior, Guillermo Smith (éste, un antiguo jefe de producción de Aries) y Brian Welsh, a los que luego se sumó el publicista y bon vivant Felipe del Canto, amigo personal de Ayala, además. La idea era la misma que rigió para las dos ediciones de Argentinísima (1971-1973), sólo que en lugar de artistas del folklore mostraría a representantes de otros ritmos enmarcándolos en un término, music hall, que había devenido moda desde comienzos de la década gracias a los nombres poco musicales de Cipe Lincovsky, Antonio Gasalla, Edda Díaz y Carlos Perciavalle, a los que poco a poco fueron sumándose cantantes cono Nacha Guevara, María Elena Walsh y Susana Rinaldi, todos los cuales encabezaban espectáculos que se desarrollaban en lugares pequeños e incómodos por los cuales el espectador pagaba una entrada carísima.


   Como sea, se concretaron rodajes intermitentes de play backs a cargo de Astor Piazzolla en los laboratorios de sonido Phonalex, de Oscar Aráiz y ballet en el Pigalle de la Recoleta, del guitarrista Cacho Tirao al aire libre en los corrales de Mataderos y de la veterana cantante Tania en un bar de San Telmo, todos ellos dirigidos por Welsh en el que debió ser su debut como realizador de un largometraje tras años de experiencia en comerciales. Paternostro, por su parte, dirigió a Edmundo Rivero en un decorado de los estudios Baires en Don Torcuato. Para todas estas filmaciones se acudió a profesionales diversos, ya que los habituales de Aries estaban para entonces sobrecargados de trabajo. El proyecto, sin embargo, nunca fue terminado, por razones que se ignoran pero que tendrían que ver con un conflicto de intereses entre ambas empresas productoras. Un aviso publicitario de Aries publicado en la Guía Heraldo 1975 lo incluye en su plan de estrenos para ese año, ofreciéndolo como “una recorrida por la noche porteña, con sus figuras más representativas” y adjudicando la dirección a “Bryan Welsh”.

 

Adellach por Alventosa

Chau, papá es otro de esos largometrajes cuyo rodaje se completó en tiempo y forma pero no así su proceso de laboratorio: fue el último de Ricardo Alventosa (1930-1995) y también del director de fotografía Diego Bonacina, fallecido en 1998. Adaptaba un texto de Alberto Adellach (Carlos Alberto Creste, 1933-1996), una pieza estrenada el 2.7.1971 en el teatro Payró con puesta en escena de Jorge López Vidal y actuación de Norberto Vieyra (Norberto), Susana Langan (Susana), Mario Fogo (Mario), Alberto Curetti (tío Juancho), Margarita Zoroddu (tía Margarita) y Francisco Armas [Pachi Armas] (funebrero), siendo anunciada como parte del ciclo “Encuentros con el Teatro Nuevo”; ese mismo montaje cruzó desde el siguiente 9.10 al Teatro del Centro. El anónimo crítico de La Nación (21.7.1971) apuntó que se trataba de “la agonía y la muerte de un viejo político y el deambular en su rededor de los parientes más cercanos, quienes cometen toda clase de depredaciones, expuestas de una manera directa y virulenta”. Otra producción de la pieza fue estrenada el 3.10.2013 en la sala Orestes Caviglia del Cervantes, con dirección de Manuel Vicente y actuación, según orden de aparición, de Pablo De Nito (Norberto), Verónica Piaggio (Susana), Julio Marticorena (padre), Héctor Díaz (Mario), Roberto Carnaghi (tío Juancho), Graciela Stefani (tía Margarita) y Julián Vivar (empleado de la funeraria): este montaje incorpora al padre, ausente en el original, y fue representado en gira antes de su estreno porteño.


   Raúl Manrupe y Fernando Martín Peña tuvieron oportunidad de ver el material original y apuntaron (en la revista Film, nº 18, pág.66) que “Algunos años después, Alventosa hizo un montaje en video, a título de boceto provisorio, que ocasionalmente mostraba. Chau, papá tenía aciertos, como los inserts de documentales en blanco y negro que el realizador había hecho en villas de emergencia durante los ‘60 y los ‘70, reiteraciones de algún material de archivo muy visto desde el estreno de La república perdida y algún inteligente toque de humor negro, duro y hasta gore, como una escena de tiro al blanco practicado con una rata clavada por la cola a una puerta. Alventosa sostenía que, de disponer del dinero necesario, Chau, papá debía tener un montaje muy diferente al de ese boceto. Ya en el primer gobierno menemista, el realizador sentía que el tema había quedado desactualizado y aunque en algún momento manifestó cierto interés por terminar el film, lo cierto es que pasó el tiempo y nunca se decidió a hacerlo”.

   El músico Julián Plaza fue en el inicio de la producción mencionado, pero se ignora si alcanzó a componer la partitura.

Clara García de Pérez

 

Buenos Aires Music Hall
Argentina, 1974-1975
35mm / EastmanColor

EQ     CP: Aries Cinematográfica Argentina SA – Productores y Directores Asociados SRL. P: Luis Osvaldo Repetto. PE: Guillermo Smith y Roberto Gil (h). PA: Felipe del Canto. SPVD: Fernando Ayala y Héctor Olivera. D: Brian Welsh – Néstor Paternostro. G: Roberto Gil (h), Guillermo Smith y Brian Welsh, sobre una línea argumental de Fernando Ayala y Héctor Olivera. EF: Baires Film SRL (Don Torcuato, BA). JEF: Jorge Paracca. LOC: BA (estudios de sonido Phonalex en Núñez, music hall Pigalle en Roberto M. Ortiz 1835 en Recoleta, corrales de Mataderos, un bar en San Telmo). L: Laboratorios Alex SACI. LS: Phonalex SAIC. FR: comenzó el 20.12.1974 y fue paralizado a mediados de enero 1975.


I&P     Astor Piazzolla, Oscar Aráiz, Cacho Tirao, Tania, Edmundo Rivero.

 

Chau, papá
Argentina, 1987
16mm / color-B&N

EQ     CP: Mundo Cinematográfico Cooperativa de Trabajo Ltda. DP: Antonio Ottone. D: Ricardo Alventosa. G: Gius y Ricardo Alventosa, sobre la pieza teatral de Alberto Adellach. F: Diego Bonacina. S: Mario Antognini. C: Hennie Bouwmeester. FR: 26.1.1987 al 18.3.1987.


I&P     Ricardo Bartís (Norberto), Silvia Baylé (Susana), Matías Hacker (Mario), Onofre Lovero (tío Juancho).

sábado, 17 de octubre de 2026

CHUCHERIAS / EN PRIMERA PERSONA

Otras historias breves

Actor, periodista, dramaturgo, escritor, en fin, artista multitalentos, Kado Kostzer publicó en 2011 Personajes (por orden de aparición), libro en el que evoca en un rico anecdotario su encuentro, profesional o amistoso, con gente del espectáculo de todo el mundo. Podría tal vez haber tenido por título “famosos a los que conocí”, lo cual supondría el reverso de la leyenda alrededor de nuestro colega Carlos Morelli, también él famoso pero por su avidez por fotografiarse con las estrellas a las que entrevistaba o con las que se topaba casualmente, tanto que sus compañeros de la redacción de Clarín solían bromear diciendo que estaba escribiendo un libro titulado “Famosos que me conocieron”. Tal cual: espero que Carlitos no se ofenda por este recuerdo, a esta altura de nuestras vidas un tanto inocente. No voy a ser menos que Kado ni que Carlos, pero a mi manera: ocurre que también tuve encuentros profesionales con estrellas del show business, en mi caso del de cabotaje; que de alguno de éstos fuera amigo o amigote es apenas un accidente que no modifica la anécdota.


Favio

La primera exhibición pública de Crónica de un niño solo, su notable opera prima, tuvo lugar, antes de su estreno en cines, en una doble función nocturna del Cine Club Núcleo, del que era miembro. Saliendo de la segunda función y venciendo mi (todavía vigente) aprensión hacia las “estrellas”, lo abordé en la escalinata del Cine Arte y le pregunté si sabía cuáles eran los temas musicales: “¿Cómo no lo voy a saber, si yo los elegí?”, me contestó sin alterarse, y me dio la información, que anoté prolijamente como el buen investigador en ciernes que me sentía. Hoy me avergüenza esa anécdota, y hoy Leonardo Favio hubiera agregado a su pregunta el “boludo” de rigor. Nunca más tuve relación directa con él hasta que hacia mediados de 1974 me hizo llamar por su joven y bonitillo secretario personal (Rubén Martínez), quien me citó en su departamento-oficina de la calle Paraná para ofrecerme la jefatura de Prensa de Nazareno Cruz y el lobo, de inminente filmación. Acepté y nos dimos un apretón de manos: error, debí haber firmado un contrato, como lo hacía con Ayala y Olivera y con otras empresas, que fueron muchas en esos años juveniles en que aceptaba todo lo que me ofrecían.


   Llevé a algunos periodistas a cubrir el primer día de rodaje, el 16.9.1974 en un pueblecito soñado en las sierras cordobesas, La Paisanita, en Alta Gracia. Favio hacía sonar Vivaldi por unos altoparlantes a manera de despertador y para comenzar el día plácidamente, aunque las tomas obtenidas en esos tres o cuatro días (la secuencia de las lavanderas) fueron descartadas y refilmadas en Mar del Plata durante el verano 1975, ya terminado el rodaje principal. Para entonces, yo ya estaba fuera de la producción, por la sencilla razón de que dejaron de pagarme las cuotas convenidas a pesar de que el dinero sobraba: Julio Broner, por entonces titular de la Confederación General Económica, era uno de los inversores ocultos, y su hija Marcela fue una de las lavanderas originales; pero además, la empresa Choila SRL, de la que Favio era titular, contaba con financiación secreta (para la gilada, no para el equipo) proveniente del Ministerio de Bienestar Social y, más específicamente, de la Cruzada de Solidaridad Justicialista, especie de pozo ciego que administraban la Presidente María Estela Martínez y sus secuaces José López Rega, la hija de este, Norma Beatriz López, y el marido de ésta, Raúl Lastiri, dinero que también financiaba a la organización criminal paraestatal Alianza Anticomunista Argentina y del que se sirvió la Presidente para liquidar deudas personales. Favio sería peronista, pero no boludo.

 

Haceme shock

Héctor Olivera filmó Los neuróticos entre enero y marzo 1969 con el título “Los psexoanalizados”, ya que era una segunda parte de las peripecias del terapista Norman Briski iniciadas en la muy exitosa opera prima del director, Psexoanálisis (1967-1968). Inicialmente prohibido por la censura, el film fue autorizado tan sólo en diciembre 1970: para entonces, yo era el jefe de Prensa de la productora Aries y me ocupé del preestreno en Mar del Plata, desde el 1.2.1971 en las trasnoches del cine Ambassador, tal como Olivera y Ayala habían hecho en el verano 1966 con Hotel Alojamiento en la misma sala con resultados históricos. Viajamos Héctor y yo, él en el Hermitage, yo en el Astor con mis gacetillas, mis fotos y mis contactos con colegas de la ciudad.

Briski y Giménez en Los neuróticos

 El único miembro del estelar elenco disponible para aportar la cuota de glamour era Susana Giménez, en 1969 apenas una modelo publicitaria más, vistosa y bella como tantas otras pero sin la “clase” de Chunchuna o Claudia Sánchez: una parvenue, diría Felisa Mary. Interin, hizo un spot para el jabón Cadum, ¡Shock!, dirigido por Carlos Orgambide y lanzado por TV en el verano 1970, por lo que cuando Los neuróticos fue liberado había devenido una módica celebridad. Tuve que recibirla en Camet algo así como a las 7 u 8 de la mañana, por lo que ambos estábamos con cara de culo. Pero lo divertido –según quién lo mire, claro está– ocurrió al inicio de la proyección: Olivera no modificó los títulos de crédito, en los que Susana figura en el puesto nº 9, en un cartón compartido con Horacio Bustos (10º) y Linda Peretz (11º); sentado a su lado la escuche murmurar algo así como “qué horror... al mismo nivel que Linda Peretz”.

 

Bioy Casares en Mar del Plata

En algún momento de 1975 tuve que entrevistar para La Opinión, el matutino de Jacobo Timerman al que había ingresado en enero, al “compañero” Osvaldo Papaleo, director artístico del Canal 13. Antes de despedirnos me preguntó si me interesaría cubrir “en exclusiva” la grabación en exteriores de Mar del Plata de una versión del cuento de Bioy Casares Cavar un foso, adaptada por Carlos Lozano Dana [que está disponible en YouTube]. Mi jefe, Kive Staif, me autorizó y de ese modo días después viajé en el coche de Juan José Camero –con quien éramos amigotes por entonces– en la grata compañía de Bárbara Mujica y de Eva Dongé. Nos alojamos en el hotel designado por la producción, ellas en una habitación y nosotros en otra: era la segunda vez que con Juanjo debimos compartir habitación después de la posada de La Paisanita cuando Nazareno Cruz y el lobo, aunque en rigor de verdad Juan nunca durmió en esas ocasiones en el hotel sino en algún otro lugar nunca revelado.

Camero, Dongé y el legendario
apuntador Carlos Morasano

   Ya desde el largo viaje por la Ruta 2 se hizo evidente que Juan y Bárbara “simpatizaban”: él era soltero y ella estaba ya separada de Stivel. La dulzura fue creciendo y al día siguiente lo hablamos con Eva y decidimos dejarles las habitaciones libres, por si las moscas. Esa tarde no se grababa, hacía un frío terrible y emponchados con todo lo que teníamos nos pasamos desde el mediodía hasta el anochecer deambulando por la ciudad, de boliche en boliche, conscientes de estar haciendo de celestinos en una especie de vodevil. Con Eva nos conocíamos desde 1972, cuando me ocupé de la Prensa de una pieza teatral que encabezaba con Duilio Marzio, Alpha-Beta de Ted Whitehead, que el querido Constantino Juri montó en una salita sindical de la calle San José con el título La danza del lenguaje muerto. A pesar de su prestigio, de su enorme talento, de sus estudios con Lee Strasberg y de su aire misterioso a lo Garbo, era una mujer directa y durante la cena, solos y ya entrados en calor, me pregunto: “¿Y… cogieron o no cogieron?”. Tal parece que todo quedó en miraditas soñadoras y conversaciones en voz baja mientras nosotros literalmente nos cagábamos de frío…

jueves, 15 de octubre de 2026

FILMS / GREATEST HITS

Avivato

Aparte su título y las características del personaje protagónico, el film nada tiene que ver argumentalmente con la popular historieta de Lino Palacio que publicaba el diario vespertino La Razón: de hecho, durante su preproducción y rodaje el título era “El rey de los vivos”, y tan sólo a mediados de junio 1949 se lo modificó al definitivo.


   Fue el francés Raymonde Horvilleur el principal responsable de uno de los más grandes éxitos del cine argentino, aunque no hay cifras precisas de cuántos espectadores sumó. El trajo el guion de la segunda versión (1945) de una comedia que, al igual que el original (1930), había devenido un fenómeno de taquillas en toda Francia, en ambos casos titulada Le roi des resquilleurs (“Celui qui se faufile en un lieu de plaisir, sans payer; qui profite d’un avantage auquel il n’a pas droit”, esto es, un garronero, un avivado). Ese argumento le calzaba como anillo al dedo al protagonista del comic, redondeado tras la adaptación hecha por Ariel Cortazzo y el director Cahen Salaberry y la notable performance de Pepe Iglesias, en una caracterización en verdad irresistible de su personaje. Ese guion basa la mayor parte de su atractivo menos sobre una historia específica que sobre los diversos gags que refuerzan y confirman su condición de garronero, de un tipo que no vacila en aprovechar la más mínima posibilidad para zafar de pagar lo que sea que tuviera que pagar. El enorme éxito de Avivato se debió, sin duda, a que el público se sintió de alguna manera identificado: el argentino, sobre todo el porteño, ha tenido desde siempre una singular tendencia al garroneo, y este film lo confrontó como ante un espejo.

   El comediante francés George Milton, creador del personaje en 1930, vino a la Argentina en agosto 1929 al frente de su compañía con la que se presentó en el Odeón. El lunes 9.9, su colega argentino César Ratti, quien tocaba la misma cuerda, le ofreció un “almuerzo campestre” servido en el recreo Los Mellizos, en Olivos, donde los invitados llegaron en una “bañadera”, vehículo singular, especie de ómnibus sin techo: los invitados eran las enteras compañías de Milton y de Victor Boucher, otro francés que en esos mismos días actuaba en el Maipo. Eran tiempos en que se podía tirar manteca al techo.

Milton en el film original francés

   Hacia 1982 se insinuó la posibilidad de reflotar a la criatura de Lino Palacio, esta vez animada por un estrafalario personaje llamado Guillermo Nimo, árbitro futbolístico devenido un voluntariamente ridículo bufón televisivo.

OBS     El original francés, Le roi des resquilleurs (1930) fue una producción Pathé Natan dirigida por Pierre Colombier sobre un guion de René Pujol a partir del argumento de Pujol y Pierre Colombier; su protagonista, el popular George Milton, encarnaba a “Bouboule”, y tuvo su estreno en Buenos Aires con el título El rey de los garroneros. En Francia gozó de un gran éxito comercial que posibilitó varias continuaciones: Le roi du cirage (El rey del betún, Colombier, 1931), La bande à Bouboule (La barra de Bubul, Léon Mathot, 1931), Bouboule 1er., roi nègre (Bubul I, rey negro, Mathot, 1933), estos dos producidos por la poderosa Gaumont, y, la última y tardía, Prince Bouboule (Jacques Houssin, 1938), de otra empresa, Productions Parisiennes, en la que el personaje, aparte el apodo “Bouboule”, tiene un nombre, “Eugène Leroy”. En 1945, la productora Gray Films concreta una nueva versión del argumento original y con igual título, Le roi des resquilleurs, adaptado por Colombier, Henri Diamant-Berger y Richard Pottier, dirigido por Jean Devaivre y protagonizado por otro cómico exitoso, Rellys, cuyo personaje ahora se apodaba “Mimile”: esta vez, el éxito fue esquivo y ahí acabó la historia… hasta que aquel anciano personaje aterrizó en la lejana América del Sur. Sin embargo, y como prueba de la vigencia del personaje, en 1974 y en Francia se anunció un proyecto de remake dirigida por Claude Zidi y adaptada para el grupo cómico Les Charlots, que no llegó a ser concretado.

El Zorro, Valmar y Terrones

SIC     El público porteño demuestra preferencias verdaderamente curiosas: llena el Gran Rex con un film de Pepe Iglesias y forma largas colas en el Ambassador donde se exhibe La bella y la bestia [La belle et la bête, Cocteau, 1945], una película considerada “difícil” por los entendidos. La contradicción es más aparente que real. Buenos Aires tiene espectadores para ambas producciones, pues su población ha cambiado sustancialmente en los últimos tiempos. Al par que sube el nivel de cultura de grandes masas, aumenta por otra parte el poder adquisitivo de amplios sectores, para quienes resultan ya insuficientes las reducidas salas de barrio y desbordan el centro los días feriados. [Clarín, 5.9.1949, sección Cine por Gotas].

Avivato, película de Interamericana, continúa batiendo récords de entradas en su sala de estreno, el Gran Rex. [Clarín, 7.9.1949, sección Cine por Gotas].

Jamás película alguna logró permanecer más de cuatro semanas en el Cine Gran Rex. Logrando lo imposible [...] inicia su 5ª semana record. Hoy función extraordinaria festejando este acontecimiento. Pepe Iglesias “El Zorro” hará acto de presencia y firmará autógrafos en la función nocturna. [Aviso publicitario, 29.9.1949].

Con un cocktail que se sirvió después de la función nocturna, Interamericana festejó ayer en el cine Gran Rex el éxito que obtiene en dicho cine la comedia Avivato, interpretada por Pepe Iglesias. [Clarín, 30.9.1949].

(Un dibujo de Lino Palacio muestra al personaje de la historieta y a Pepe Iglesias, éste cargando a sus espaldas un enorme número 9 y diciendo:) –Tendré que aguantar la novena! –No te aflijas, yo te ayudo. [Aviso publicitario, 28.10.1949].

5.1.1949: Publicidad previa a la filmación

(Otro dibujo, en el que Pepe carga colchón, mesa y jaula, mientras Avivato le dice:) –No te aflijás ché, nos vamos ahí... a la vuelta. [Aviso publicitario, 10.11.1949, día en que pasó al Gran Palace, ahora llevando complemento, el mexicano Cásate y verás (idem, Carlos Orellana, 1946), con el argentino Luis Aldás].

(Dibujo de Avivato con el nº 1 y Pepe con el número 6, a la carrera:) Toda la gente aplaude y comenta la resistencia de estos dos puntos que en las espaldas llevan la cuenta de las semanas que corren. [Aviso publicitario, 17.12.1949].

(Dibujo de Avivato y Pepe corriendo detrás de una señorita que se introduce entre el 1 y el 7:) Van detrás, como un cohete / Pepe El Zorro y Avivato / pues al Gran Palace se mete / la chica del diez y siete / que esperaban hace rato. [Aviso publicitario, 23.12.1949].

(Dibujo de Avivato y Pepe mirando pasar a una vieja: Pepe la señala y dice “¿Diez y nueve? ¡En cada pata!”; Avivato aclara: “No, me refiero a las 19 semanas que estamos en el cartel”).

13.7.1949: Publicidad posterior al rodaje

TAQ     Nunca antes de Avivato un film, fuera argentino o extranjero, permaneció diez semanas en el Gran Rex, una de las salas del país con mayor cantidad de butacas: 3.269 entre plateas (1.429), pullman (1.300) y súper pullman (540). Y no solo eso: de inmediato, desde el 10.11, pasó a la del Gran Palace (1.200 localidades), donde sumó otras quince semanas, esto es, un total de veinticinco semanas en el centro. A la altura de la 13ª comenzó a ser programado en cines del GBA, con resultados asimismo sorprendentes: tres semanas en el Presidente Avellaneda (Avellaneda), dos en el Rivadavia (Quilmes), el Ocean (Morón), el Cabildo (Avellaneda) y el Gran Liniers (Ciudadela), por dar algunos ejemplos. El 23.2.1950, al iniciar su 26ª semana, cruzó a los cines Capitol, Petit Splendid y Plaza, mientras al mismo tiempo continuaba siendo exhibido en el conurbano bonaerense. Tan sólo el 2.3, esto es, al iniciar su 27ª semana, fue programado en salas de la CF, simultáneamente en los cines París, Gran Norte, Gran Rivadavia, Gran Córdoba, Dilecto, Guaraní, Rivera Indarte (en su inauguración), Río de la Plata, Primera Junta, Callao, General Paz, Flores, Ritz, Sarmiento, Constitución, National Palace, Once, General Belgrano, Florida, 9 de Julio, Güemes, Atlantic, Cecil, Cervantes, Victoria, El Nilo, Los Andes, Alvarez Thomas, Regio, Febo, El Plata, Grand Palais, Park, Patricios, Sáenz, Yapeyú, El Sol de Mayo, Aconcagua, Lastra, Nobel, General Pueyrredon, 25 de Mayo, Dante, Astro, Cóndor, Lope de Vega, Alba, Sena, Cumbre, Select Buen Orden, Villa Crespo y Parque, sumando así 52 salas, a las que en las semanas siguientes se agregaron otras, de menor categoría. Fue reestrenado el 30.4.1959 en el Metropol y cinco suburbanos, distribuido por Films Mundiales junto con Juan Globo, con avisos que proclamaban “Juntos por primera vez” (en referencia a Pepe Iglesias y Luis Sandrini) y mentían agregando que eran exhibidos en “Filmvisión”: ese doble programa se mantuvo en el Metropol durante dos semanas.

 

Avivato –El rey de los vivos–
Argentina, 1949
35mm / B&N / RCA / 79’ / SR

EQ     CP, CD: Interamericana [SRL]. PE: Raimundo Horvilleur. JP: Francisco Tarantini. D: Enrique Cahen Salaberry. AD: Luis María Cáceres. AYD: Luis Reny. G: Ariel Cortazzo, sobre adaptación de Ariel Cortazzo y Enrique Cahen Salaberry de la obra [el argumento] Le roi des resquilleurs [de Pierre Colombier y René Pujol]. F: Roque Giacovino. CM: Alberto Curchi. [FF: G. Montes de Oca]. E: Gori Muñoz. AE: Dimas Garrido. RV: Casa Giselinor. MQ: Víctor Anzil. PN: Roberto Rovegno. S: Hugo Gaggianessi y J. [José] María Paleo. RG: Mario Fezia. C: Jorge Garate. M: Rodolfo Sciammarella. DO: Silvio Vernazza. IM: Orquesta Lagna Fietta. [CN: una, por Pepe Iglesias imitando a varios cantores]. [PUB: Ricardo de Angelis]. EF, LS: Argentina Sono Film [SACI] (Martínez, BA). LOC: BA (Hipódromo Argentino en Palermo, estadio del CA River Plate en Núñez, estadio Luna Park en Retiro, subterráneo, calles). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 7.2.1949 al 22.4.1949. LC: 1.9.1949, cine Gran Rex.



I&P     Pepe Iglesias “El Zorro” (Roberto “Tito” Márquez) / Benita Puértolas (Angélica Sicleton, “La Palomita”) / Lilián Valmar (Lucía Racedo) / Alberto Terrones (don Gervasio Racedo, padre de Lucía) / Tono Andreu (Agustín Reyes), Roberto Blanco (secuaz de Puentecito) / Salvador Fortuna (secuaz de Puentecito), Ramón Garay (borracho en la boîte El Fin del Mundo), Germán Vega (secuaz de Puentecito), Olga Simaítis (Carmen, mucama española de la pensión), Alberto Soler (Carlos Racedo, “Rayo de Oro”), Domingo Mania (presidente del club Juniors) / Graciliano Batista (señor de Olavarría en el hipódromo), Jorge Villoldo (Benito, portero de El Fin del Mundo), Liana Moabro (jefa de Lucía en el instituto de belleza), Wanda Wery (empleada del instituto de belleza), Francisco Audenino (pensionista), Camelia de Maucci (jefa del instituto de belleza), Alberto Quilés (maître de El Fin del Mundo), Miguel Caiazzo, Miguel Cossa (control en la pelea), Carmen Salmerón (la trapecista), Marisa Núñez (empleada del instituto de belleza), Juan Carrara (hombre 1º del Banco Internacional) / Manuel Sojit “Corner” (él mismo, locutor de radio Goal LX6) / na Carlos Gordillo (pensionista), Rafael Diserio (hombre 2º del Banco Internacional), Aída Villadeamigo (señora ingresando al subterráneo), Manuel Alcón (portero de la casa de Lucía), Pablo Cumo (h) (jugador del Juniors), María Aurelia Bisutti (extra). [Personajes en busca de actores: mucama joven de la pensión / pensionista Mechita / doctor, pensionista del sombrero / comisario Martínez / boxeador Novaiz / pasajeros del colectivo / chicas en el instituto de belleza / hinchas en la cancha de fútbol].

F&P     AACCA: premio Cóndor a la adaptación / ACCA: premio a la adaptación / Estrenado el 5.8.1953 en Barcelona y el 21.12.1953 en Madrid como El rey de los vivos.

martes, 13 de octubre de 2026

FILMS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

Mingo y Aníbal contra los fantasmas (1985) – Estableciendo un breve paréntesis a la serie de Olmedo y Porcel, EC volvió a la Cinematográfica Victoria para dirigir el segundo de los tres largometrajes en los que el productor Héctor Báilez se propuso, con éxito, establecer otra pareja de cómicos, integrada por Juan Carlos Altavista y Juan Carlos Calabró, el primero de los cuales se había hecho un año antes con el título Mingo y Aníbal y el subtítulo Dos pelotazos en contra. Desde que la serie de Olmedo y Porcel se consolidó como un gran negocio, fueron varios los intentos por imitarla, pero ninguno con el éxito suficiente como para perdurar. Así, los hermanos Sofovich y los hermanos Kaminsky anunciaron en 1975 a Tristán y el boxeador Ringo Bonavena en un proyecto titulado “Tristán y Bonavena contra el rayo láser”, que ni siquiera fue concretado. Sí, en cambio, se hicieron comedias con Jorge Martínez y Ricardo Espalter (Los irrompibles), con Calabró y Tristán (La guerra de los sostenes), con Palito Ortega y Carlos Balá (Dos locos en el aire, Brigada en acción, Cosa de locos), con Julio De Grazia y Javier Portales (Las muñecas que hacen ¡pum!) y con Tristán y Portales (La noche viene movida). La idea de juntar a Altavista y Calabró, sin embargo, ya había aparecido en un proyecto de 1982, cuando Gerardo Sofovich y Pino Farina se asociaron para producir “El curro”, que tampoco prosperó.


   Altavista y Calabró fatigaban los personajes “Mingo” y “Aníbal” en sus respectivos espacios televisivos: “Aníbal” representaba la quintaesencia del porteño “piola” y “canchero”, ordinario en sus intentos por ser fino y moderno, pero no accedió al medio con una historia detrás, todo lo contrario de “Mingo”, que escondía bajo una apariencia de bondad y ternura a un ser tan conformista como sensiblero. Acerca de “Mingo”, en cambio, hay una historia para contar: había sido creado en 1955 por el popular libretista y productor radiofónico Juan Carlos Chiappe para su ciclo Por las calles de Pompeya llora el tango y la Mireya, donde respondía al nombre “Minguito Tinguitella”. Un artículo aparecido en 1987 en el diario Clarín echa un poco de luz al asunto:

          “Era una tipificación del villero, que recorre la quema con un carro juntando «algo
          rescatable para vender». El éxito fue inmediato en teatros y la radio, pero cuando pasó a la
          televisión, en Canal 9, el ciclo duró solamente dos meses. Altavista vistió y caracterizó al
          personaje in situ: justamente en las zonas marginales de la ciudad le dio a luz con boina,
          pañuelo al cuello y campera desgarbada. «El Minguito de Chiappe era un ciruja –recordó
          alguna vez–, y yo fui a las quemas, al Camino Negro, al Bañado de Flores y trataba con
          cirujas auténticos». Con el tiempo, Minguito dejó de ser Tinguitella, aunque nunca dejó
          de ser Altavista. En 1964, este arquetipo «pegó el cambiazo» cuando el actor comenzó a
          trabajar con Gerardo Sofovich en Operación Ja Ja. [...] Este Mingo era más porteño,
          «más de café». La televisión, entonces, no tomó nada de Tinguitella, salvo la
          caracterización de un personaje típico de Buenos Aires: uno, el primero, de la villa, y
          otro, el más joven, del «rioba». [...] «Para elaborarlo me puse ropas de mi padre:
          sombrero, camisa, saco, cinturón grueso de cuero y le agregué zapatillas de paño y un
          escarbadientes en la boca
»”.

Chiappe

   El aludido pase del personaje a la TV tuvo su debut el 1.7.1962 a las 12.30 por el Canal 9 con el título Minguito Tinguitella, con libretos de Chiappe: era emitido los domingos. Más adelante pudo ser escuchado por la radio uruguaya Colonia, con libretos de Augusto Korneta. Desde 1975 lo escribió Roberto Peregrino Salcedo, primero para El Clan del Aire por radio Mitre y luego por radio Belgrano, en el espacio Belgrano Show. “Mi personaje no tiene nada que ver con el de Chiappe –informó Peregrino Salcedo–. Son otras situaciones. La coincidencia más destacada entre Minguito Tinguitella y Mingo es el ángel que emana del rostro de Juan Carlos Altavista”. Cuando era un chico, a Altavista lo llamaban indistintamente “Pocho”, “Nené”, “Bicho” y “Minguito”, y cuando tenía 14 años debutó en una obra en la que su personaje se llamaba “Minguito”. La compenetración del actor con el personaje fue tal que, en su abundante carrera cinematográfica iniciada en 1941 es posible encontrar rastros de “Mingo” a partir de Los evadidos, aunque allí se llamara “Eusebio Carmona” y fuera un presidiario. En circunstancias y bajo nombres cambiantes, recreó a su criatura hasta convertirlo en protagonista de Minguito Tinguitella, papá...!!! El nombre “Minguito” resurgió en una aparición amistosa no acreditada en Diablito de barrio para establecerse como “Mingo Picarola” (apellido mencionado sólo en el primer film) y sólo “Mingo” en la serie producida por Báilez.

   Todo ello en medio de una batalla legal iniciada en 1981 por Hilda Etelvina Reboiras, la viuda de Chiappe, contra Altavista, Sofovich y Peregrino Salcedo. La demanda por presunta violación de derechos intelectuales fue rechazada en noviembre 1985 por el juez en lo Civil Alejandro Olazábal, quien sostuvo que “el verdadero titular de Mingo es Altavista” y que “toda originalidad que hay en el personaje es fruto de su propia e intransmisible creación artística”. La viuda apeló y, en abril 1987, la sala E de la Cámara Civil de Apelaciones volvió a rechazar la demanda. Esta situación se refleja en los títulos de crédito de la serie, en los que como responsable del guion se menciona a Peregrino Salcedo aunque en realidad fueron escritos en las sombras por Salvador Valverde Calvo, según éste admitió en privado.

Calabró y Altavista

   Como sea, Mingo y Aníbal contra los fantasmas es otro film-clon, en este caso de Ghostbusters, estrenado en Buenos Aires el 20.12.1984 con un éxito tan significativo que generó, en los años siguientes, otras comedias “de terror” y aledaños, como Los superagentes contra los fantasmas, Los matamonstruos en la mansión del terror, Las locuras del extraterrestre y algunas de EC. Para el libreto, EC hizo adaptar una pieza teatral de su amigo José Gordon Paso, titulada ¡Qué noche de fantasmas!, nunca representada, al menos en la Argentina. La historia los presenta como empleados de una concesionaria de autos cuyo dueño (Carlos Estrada) está “en la ruina”; utiliza entonces a sus empleados para una maniobra criminal llevada a cabo en su quinta en el Tigre, en la que tiene como cómplices a su esposa (Ethel Rojo) y a su tío (Alfredo Iglesias). La Jefatura Tigre de la Prefectura Naval Argentina y la Policía Federal Argentina colaboraron en esta producción barata en la que EC no se priva de reiterar el gag de Sálvese quien pueda..! en el que alguien se sienta sobre un paquete con merengues (en este caso, “bolas de fraile” rellenas de dulce de leche), se ensucia la ropa y el cómico de turno le moja el trasero con un sifón...

   El español José Gordon Paso (Madrid, 20.1.1923 / Buenos Aires, 18.3.1983) era nieto de Antonio Paso y primo del archipopular Alfonso Paso y llegó a la Argentina en septiembre 1963 como director de una compañía denominada Teatro Popular de Madrid, en la que revistaban, entre otros, su esposa Hebe Donay (que apareció en Las procesadas) y su suegra Delfina Jauffret. La compañía debutó el 24.10 en el Argentino representando La malcasada de Lope de Vega, y durante todo el año siguiente se instaló en el Ateneo, donde hizo varias obras de Alfonso Paso que alternaba con otras de Lope, de Michel André, de Antonio Pérez Carmona y hasta una comedia musical de Gordon Paso y Tito Ribero. Más adelante, Gordon produjo un ciclo televisivo por el Canal 9, con más comedias musicales puestas en escena por EC. Mingo y Aníbal contra los fantasmas fue su única e involuntaria colaboración con el cine argentino. Dos hijos de Gordon Paso y Donay se vincularán al realizador: Soledad aparecerá sin ser acreditada como una “enfermera” en Las barras bravas y José Luis será administrador en una temporada teatral en Mar del Plata en los años 90.

OBS     2º título de la serie de Mingo y Aníbal. Ultima aparición en cine de Ethel Rojo, fallecida el 23.6.2012. Debut de Iliana Calabró, hija de Juan Carlos Calabró, la que en ocasiones será acreditada como Ileana Calabró.


SIC     Vuelve a reunir al más bien sensiblero y conformista Minguito (Juan Carlos Altavista) con el porteño “grasún” y repetido (Juan Carlos Calabró), esta vez, en complicaciones sugeridas por un libro del español Alfonso Paso. El responsable (¿) del resultado no es otro que el prolífico y ubicuo Enrique Carreras, ese señor que, como ninguno, domina el arte de hacer que la última de sus películas sea aún peor que la anterior. A la paleolítica realización de esta verdadera astracanada del peor cuño televisivo, debe agregársele el peso de su total falta de gracia. Para masoquistas, se incluye la presencia del inexplicable Tristán. ¡Qué tristeza! [Alvaro Gustavo Loureiro en Cinemateca Revista, nº 44, pág. 27, Montevideo, Uruguay, febrero 1987: adviértase que el crítico adjudica el argumento a Alfonso Paso, que sí lo fue del siguiente vehículo de EC para Altavista-Calabró-Tristán, Mingo y Aníbal en la mansión embrujada, o quizá lo que confundió es el título del film en el encabezado del artículo: en cualquier caso, es exactamente lo mismo].

TAQ     Con un total de 849.942 espectadores en todo el país, resultó el 2º argentino más rendidor de 1985. Hizo dos semanas en el Monumental, el Pueyrredon, el Mignon y el Lope de Vega y cuatro en el Losuar, sumando desde la 2ª (18.7) 35 simultáneos por fuera de la CF; desde la 3ª (25.7) los cines Concorde, Atalaya, Gran Urquiza –por dos semanas en cada uno–, Fénix y Argos + 36; y desde la 4ª (1.8) los cines Gran Lugano, Continental y Bernasconi + 34. Luego, desde el 8.8, fue programado en el Lorange, el Suipacha –por dos semanas en cada uno– y el Gran Rivadavia, agregándose desde el 15.8 el Rivas y el Aconcagua.

 

Mingo y Aníbal contra los fantasmas
Argentina, 1985
35mm / EastmanColor / 90’ / ATP

EQ     CP, CD: Cinematográfica Victoria [SRL]. PE: Héctor Báilez. PA: Daniel Peralta. DP: Mario Gomelsky. AP: Aldo Faroni. ADMP: Evelyn S. [Szapira] de Camandule. D: Enrique Carreras. AD: Ricardo Cuevas. AYD: Enrique Carreras (h). PZ: Juan Iribas. G: Roberto Peregrino Salcedo [Salvador Valverde Calvo], sobre argumento [la pieza teatral ¡Qué noche de fantasmas!] de José Gordon Paso. F: Leonardo Rodríguez Solís. CM: Nicolás Paradiso. FQ: Enrique Felipelli [Filipelli]. [ACM: Raúl Moreno]. FF: Marcelo Balboa. JR: Angel Bianquet [Blanquet]. E: Alvaro Durañona y Vedia y Mario Figliozzi [Aramburu]. [U: Atilio Maggi]. [CPT: Honorio Pascoli]. V: Horace Lannes. MOD: Beatriz Rocino. MQ: Elvira Ramos. PN: Susana Fernández. S: Abel Scotti. AS: Alberto Ciufardi [Ciuffardi]. C: Serafín Molina. AC: Francisco A. Mirada. CNGT: Nieves H. Pérez [Nieves Pérez]. M, DO: Mike Ribas. [CN: El porteñito, tango, de Angel Villoldo, en versión instrumental]. [PUB: Alicia Silenzi de Stagni]. EE: Trentuno. LOC: BA (local de Wolkswagen en la esquina de las avenidas Córdoba y Callao) y GBA (Tigre, San Fernando, la quinta de Gatti en Olivos). L: Citeco [SAICAFIM]. LS: Syncroson [Studios]. TT: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 25.3.1985 al 3.5.1985. LC: 11.7.1985, cines Monumental, Losuar, Pueyrredon, Mignon, Roca, National Palace, Cervantes, Biógrafo Uno, Moreno, Lope de Vega y Autocine Río de la Plata + 33.


I&P     Juan Carlos Altavista (Mingo), Juan Carlos Calabró (Aníbal) / Tristán (Hércules Pérez), Carlos Estrada (Carlos Fortuna), Alfredo Iglesias (Roberto Fortuna, padre de Carlos – Lorenzo Fortuna, tío de Carlos), Adolfo García Grau (comisario Herminio Iglesias), Guido Gorgatti [Gorgati] (vecino de El Fantasma), Ethel Rojo (Natalia, esposa de Carlos) / Letizia [Leticia] (Marcela, esposa de Hércules), Héctor Armendáriz (capitán del Sosiego V), Edgardo Mesa (locutor por TV), Anaclara Altavista (marinera rubia), Iliana Calabró (marinera morocha) / Carlos Trigo (agente de Policía que atiende el teléfono), José Luis Membrives y Horacio Taicher (ladrones), Carlos Romero (ladrón al que le dicen “doctor”), Carlos Isse (Pedro, asistente del comisario), Julio Pelleri y Osvaldo Caruso (empleados), Horacio Di Paolo (agente de Policía en la comisaría), Mario Ernesto Olivietti (lanchero), Osvaldo García Chimino (mozo del yate) / na Alfredo Quesada (transeúnte), Luis Sturla (pasajero bajando del colectivo) / aana Mike Ribas (él mismo, pianista).

Ficha supervisada en 1985 por Ricardo Cuevas.

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OTROS FILMS MENCIONADOS:
Brigada en acción (Palito Ortega, 1977)
Cosa de locos (Enrique Dawi, 1981)
Diablito de barrio (Antonio Cunill, 1982)
Dos locos en el aire (Palito Ortega, 1976)
Ghostbusters (Los cazafantasmas, Ivan Reitman, EEUU, 1984)
La guerra de los sostenes (Gerardo Sofovich, 1976)
Los irrompibles (Emilio Vieyra, 1975)
Las locuras del extraterrestre (Carlos Galettini, 1988)
Los matamonstruos en la mansión del terror (Carlos Galettini, 1987)
Mingo y Aníbal –Dos pelotazos en contra– (Enrique Cahen Salaberry, 1984)
Minguito Tinguitella, papá!!! (Enrique Dawi, 1974)
Las muñecas que hacen ¡pum! (Gerardo Sofovich, 1979)
La noche viene movida (Gerardo Sofovich, 1979)
Los superagentes contra los fantasmas (Julio Saraceni, 1986)

PERFILES / DESPEDIDAS Jorge Goldenberg , d el conurbano bonaerense al mundo (latino) Su filmografía, al final de este texto, indica co...