CHUCHERIAS
Más historias breves
Romance
brasileño
Producidos al mismo tiempo, Cinco besos y Romance musical significan una especie de culminación del breve pero intenso idilio que la industria cinematográfica argentina sostuvo con Brasil: la acción del primero transcurre en su mayor parte en Río de Janeiro y la del otro en un barco que allí se dirige; en ambos hay personajes de ese origen y canciones en su idioma. Acaso estimulado por lo que los EEUU denominaron “política de buena vecindad” de ese país al resto del continente y en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, y en parte debido a la intención de la Argentina por conquistar el enorme mercado brasileño de la exhibición, hacia mediados de los años 40 fueron producidos varios films que de diversas maneras guardaban relación con el país vecino.
En 1943, Siete mujeres y Mi novia es un fantasma incluyen, sin que sus instancias argumentales lo justifiquen, varias canciones en ese idioma. En 1945, Eramos seis adaptaba una popular novela de Maria José Dupré, aunque trasladó la acción a Buenos Aires en lugar del San Pablo original. En 1946, La tía de Carlos llegaba del Brasil, El ángel desnudo fue parcialmente rodado en Río, donde ocurre lo principal del drama, y Mirad los lirios del campo adapta una prestigiosa novela de Erico Veríssimo. En 1947, uno de los más estrepitosos éxitos comerciales de toda la historia del cine argentino, Dios se lo pague, fue adaptado de una pieza teatral del popular comediógrafo Joracy Camargo. Y en 1948, en fin, fueron producidos No me digas adiós, que no solo está ambientado y filmado en Río sino que fue la primera coproducción sonora oficial argentino-brasileña; Pasaporte a Río, que incluye localizaciones cariocas, y ¿Por qué mintió la cigüeña?, en parte ambientado en esa ciudad aunque para ello se utilizó material de stock. Por supuesto, la relación entre ambas industrias había comenzado antes y será renovada en los años siguientes, pero no deja de resultar singular esa breve fugaz zafra de los 40.
Rareza holandesa
Aunque no
parece existir para los espacios virtuales dedicados al cine, Octubre a octubre existe: quien escribe
estas líneas lo vio. Es un documental de origen holandés, producido por la SNT Nederland BV (Zoetermeer, Holanda Meridional) y la Nederlandse
Christelijke Radio Vereniging (Hilversun, Holanda Septentrional), armado
sobre la base de materiales de archivo que alternan con testimonios a cámara tomados
entre 1983 –poco antes de las elecciones presidenciales– y mediados de 1984 en
localizaciones porteñas, entre otras la plaza Roberto Arlt en Esmeralda y
Rivadavia, la esquina de San Martín con la diagonal Sur, el frente de la
Catedral Metropolitana y el teatro Payró, donde se registró una breve escena de
la pieza de Jorge Goldenberg Knepp,
estrenada en septiembre 1983, en la que aparecen Luisina Brando y Lautaro
Murúa. Entre los materiales de archivo destacan los cortometrajes La ciudad infantil (NN, 1949) y ¡Eva Perón inmortal! (Amadori, 1952).
Figuran como directores Victor Olivier, cuya nacionalidad se ignora, y Mauricio Rubinstein, un brasileño activo en la industria cinematográfica de los Países Bajos y luego en la estadounidense, director de fotografía de estrecha relación creativa con Alejandro Agresti. Productor ejecutivo fue Alcides Chiesa (ex herr Meerapfel). La duración original es de 75’ y así fue editado en videocasete en la Argentina en 1988 por Macs Video y distribuido por Video Makers, empresas a las que estaba de alguna manera vinculado el productor y distribuidor argentino Joaquín Franco, que lo ofrecían como si fuera una producción nacional. Hacia 2023 podían encontrarse fragmentos en YouTube, unos 57’ en total subidos a esa red por Michel Olivier, tal vez hijo de Victor Olivier: cabe agregar que la escasa documentación encontrada menciona este video como “De octubre a octubre”, nueva confirmación de que nadie presta atención a los títulos de crédito: a propósito, si hubo más colaboradores locales tal vez fueron mencionados en los créditos finales, ausentes en la copia examinada. Entre los testimoniantes figuran el almirante (RE) Isaac Francisco Rojas, el citado Goldenberg, el locutor Juan Carlos Rousselot, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, el candidato a Presidente Italo Luder y la dirigente de Madres de Plaza de Mayo Hebe Pastor, que en un film tan serio y “comprometido” como éste se permite hacer un chiste al afirmar que “las Madres somos totalmente apartidarias”.
Idas y vueltas para alcanzar la nada
Este blog se ocupó días atrás (23.10) de
Leonardo Calderón, pero cómo accedió a su opera
prima es una historia aparte que vale la pena ser contada. Marc, la sucia rata adapta la novela de
José Sbarra, publicada en 1987, que a su vez adaptaba y expandía su pieza
teatral Los pro y los contra de hacer dedo, estrenada en el Mediomundo
Varieté con actuación de David Di Napoli y Adrián Blanco. El proyecto de llevar
al cine ese asunto atravesó diversas instancias: en 1990 iba a ser producido
por MTC Realizaciones SRL, la empresa de Teresa Costantini, en coproducción con
la Edelweiss Films de Kazajistán en localizaciones en Tiblis y Batumi, Georgia,
con dirección del debutante Pablo Moyano sobre un guion que escribió con
Sbarra.
Desvinculada Costantini por razones que se desconocen –aunque se intuyen: el universo drogón del autor no se condecía en absoluto con su estilo high class–, el paquete –guion y director incluidos– pasó en 1991 a manos del Grupo SUAr Emprendimientos SRL, sociedad entre José Glusman y Ralph Haiek de la que ése hubiera sido su primer film: tras rodar una semana de agosto 1991, el 19 de ese mes se produjo el fin de la URSS (¡¡¡la fin del mundo!!!), el rodaje fue suspendido y los argentinos involucrados debieron regresar con las manos vacías, ya que el material obtenido se perdió en un incendio. Siete años más tarde, una nueva adaptación fue concretada por una empresa denominada La Fin del Mundo, sociedad informal entre el director y guionista Calderón, Horacio Labraña y Carlos Piwowarski, con Nicolás Sarquis como productor asociado. El asistente de Dirección era un flaco desgarbado, un extraño de pelo largo llamado Lisandro Alonso: un cuarto de siglo más tarde, Alonso es un realizador reconocido en los principales festivales de cine, pero ¿quién reconoce a Calderón?
Olga Tatiana
Anastasia Sofía Alexándrovna Fiedórovna Vanínskaia
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