FILMS / MISMA HISTORIA, DOS VERSIONES
De los telos
1: La Cigarra no es un bicho
Una cosa eran los prostíbulos, o los hoteluchos
sórdidos como, por ejemplo, aquel en el que se conocían Arturo de Córdova y
Mirtha Legrand en Pasaporte a Río (Tinayre, 1948) o el otro, llamado La
Media Luna, en el que Juan Verdaguer y Susana Campos pasaban su noche de bodas
en Rosaura a las 10 (Soffici, 1958). Desde mediados de los 50, el idioma
municipal denominó “hotel alojamiento” a lo que antes los franceses conocían
como hôtel meublé y la muchachada porteña simplificó a “amueblada”, esto
es, un hotel “de pasajeros”, la mayor parte de los cuales lo conformaban
parejas necesitadas de un lugar discreto para tener sexo.
El cine
argentino comenzó, al principio muy discretamente, a mostrar estos hoteles: en Yo
quiero vivir contigo (Rinaldi, 1959), Alberto de Mendoza y Susanne Cramer
intentan suicidarse en uno de ellos; en Libertad bajo palabra (Bettanín,
1960), Lautaro Murúa y Marcela López Rey retozan en otro tras la secuencia en
la academia de baile; en La tierra, el primer episodio de Tres veces
Ana (Kohon, 1961), Luis Medina Castro embaraza a María Vaner en un
alojamiento de Retiro; en Dar la cara (Martínez Suárez, 1961), Leonardo
Favio y sus amigos estacionan el jeep frente a un edificio en el que
entran y salen automóviles, a uno de los cuales le gritan “¡Vivan los novios!”
en tren de burla, y luego Favio y Nuria Torray hacen el amor en el piso de la
habitación de otro; en La herencia (Alventosa, 1962-1963), Verdaguer y
Nathán Pinzón van caminando y se detienen frente a una puerta en la que una
chapa de bronce dice “hotel alojamiento”, al que de inmediato ingresa una
pareja. Pero el primero ambientado enteramente en una amueblada (aunque el
cartel luminoso sólo dice “hotel”) fue La Cigarra no es un bicho.
“Alimentamos al cine argentino durante 5 años. Todo el mundo hizo «cigarritas». Y enseguida se pusieron ordinarias. ¡Fue algo excepcional!”, le contó Tinayre a Guillermo Russo en 1979. Si su cine deslumbra por el aparataje técnico (suntuosos travelling, complicados planos-secuencia, un montaje pulido hasta la perfección), aquí todo aquello desaparece para dar lucimiento a los actores y al tema, adaptado por Eduardo Borrás de la novela de Dante Sierra en la que varias parejas confluyen al hotel del título y deben permanecer encerradas durante cuarenta días porque allí se ha declarado un caso de peste bubónica. Un pretexto, está claro, aunque verosímil, para que director y guionista (ambos, además, socios en la producción) se entreguen a una frenética exhibición de mujeres semidesnudas, a una seguidilla de procacidades y a la palabra “pelotudo” dicha por nadie menos que Luis Sandrini.
Una
explicación posible para esa chatura visual puede residir en que Tinayre lo completó
en apenas seis semanas, una insignificancia teniendo en cuenta que sus rodajes
por lo general insumían entre diez y doce: su principal tarea fue equilibrar el
tiempo en pantalla de sus costosas estrellas. En cuanto al guion, sólo está
atento al lucimiento de esos actores, cuyos personajes denotan su “superficialidad sicológica”, según apuntó
Couselo en Tiempo de Cine. Es también cierto, y el colmo de lo ridículo
se da en el caso de la pareja de novios que animan Elsa Daniel y Guillermo
Bredeston, que salen del hotel vestidos, ella de tules y él de esmoquin, rumbo
a la iglesia... En el personaje de Elsa Daniel, Tinayre y Borrás se divirtieron
marcándolo con todos los tics de la Generación del 60: es una estudiante de
Filosofía, usa lentes oscuras y piloto, habla en un susurro, como la actriz
había hecho para Torre Nilsson y Kuhn. El film suministra, además, el dato de que
la habitación en uno de esos hoteles costaba 500 pesos por día.
El enorme éxito de La Cigarra no es un bicho tuvo diversas consecuencias, la más importante de las cuales fue que el público comenzó a otorgar mayor credibilidad al cine argentino. También algunas remakes, aunque su consecuencia más trascendente cambiaría drásticamente la habitualidad de la industria inaugurando el subgénero “comedia picaresca”, si no por el resto de sus días por lo menos hasta mediados de los 90, cuando por fin se extinguió, dejando paso hasta hoy mismo a iguales escatologías pero por la TV. Por increíble que parezca, La Cigarra no es un bicho no fue copiado ni imitado hasta tres años después de su estreno, en que comenzó a ser producida una enorme cantidad de comedias asimismo ambientadas en hoteles alojamiento y en las más insospechadas variantes: colegios de señoritas, bosques frondosos, trenes, bulines, prostíbulos fin de siècle, autocines, clínicas, pensiones, saunas, obviando otros ejemplares de comedias picarescas que no necesitaban de hoteles para sus picardías, como los 36 de la serie Olmedo-Porcel. La herencia del tío Pepe (Hugo Sofovich, 1997) extendió la partida de defunción al subgénero.
Artículo originariamente publicado en el libroLas grandes películas del cine
argentino –50 títulos significativos–.Editorial Losada SA, Buenos Aires, 2008. Versión
corregida y aumentada.
OBS Ultima aparición en cine de María Antinea
y debut de Fernando Vegal y Carlos Perciavalle, éste sin figurar en los
títulos, ni con su nombre ni como “Héctor Perciavalle”, según se equivoca el
anónimo (y ciego) contribuyente de Wikipedia. Hay un texto inicial, impreso y
también dicho off: “¿Qué es La
Cigarra? ¿Es un bicho? No señor: La Cigarra es una... es un... ¡Ah!... entonces «La Cigarra» no es un bicho” (y sigue sólo off)
“¿Qué pasó en La Cigarra? Pasó algo muy
raro. Una curiosa historia que nos van a contar...” (y siguen los títulos
de crédito). Y hay textos intercalados durante la acción, a la manera del cine
mudo: “No eran gritos de amor...”; “Verás que todo es mentira...”; “Qué noche de amor... maldita!”; “Por fin una vida tranquila!”; “Desayuno para dos”; “Viaje por un pasillo”; “Amor, dulce amor...”; “Como en familia”; “Serenata en solfa para una viuda”; “¡Quitate la caretita, que te quiero conocer”; y “¡Chau! Y si van a La Cigarra que sea con
buena suerte”. Al menos por televisión, circularon copias en la que los
principales actores eran acreditados según orden alfabético. En la
preproducción fueron considerados los nombres de Tita Merello, Elina Colomer y
la española Maruja Asquerino (para “María”), Nélida Roca, Libertad Leblanc y
Diana Maggi (para “Carla Carmine”), Pepe Biondi (para “Severino”) y Hugo del
Carril (para “Horacio Galiana”): de hecho, Diana Maggi integraba el elenco
hasta pocos días antes del comienzo del rodaje y estuvo presente en la rueda de
prensa de presentación. Este resultó el único texto de Dante Sierra (1916-1981)
adaptado al cine: fue publicado en 1957 por la editorial Siglo XX y reeditado
por la Editorial Freeland en coincidencia con el estreno. Según declaró su
autor, el primer interesado en adaptar su novela había sido Pierre Chenal para
una producción francesa prevista para 1961.
SIC ...observaciones de origen eclesiástico y oficial determinaron la exclusión de una escena en el script de La cigarra no es un bicho. La escena: un sacerdote entraba en una casa de citas para casar a una joven pareja retenida allí por una cuarentena. [Heraldo del Cinematografista 1962, pág. 245, sección Trascendió que…].
...La cigarra no es un bicho, con cerca de
100 millones de pesos de recaudación, es ya holgadamente el mayor éxito de
todos los tiempos en el país; el segundo puesto estaría ocupado por Espartaco
[Spartacus, Stanley Kubrick, EEUU, 1960], con unos 75 millones. En vista
de los ingresos que logra en el interior –en general cuatro veces por encima de
lo normal– se estima que La cigarra, en el primer año de su explotación,
superará los 120 millones de entradas, de los cuales 60 millones serán para la
película; a esta cifra habrá que descontar unos 10 millones por complementos y
publicidad, pero sumar entre 25 y 30 millones por recuperación industrial y
premio del INC. En suma, quedarán entre 75 y 80 millones para la película, sin
contar los ingresos del exterior y lo que recaude en el país después del primer
año. No se sabe cuánto costó producirla; quizás entre 10 y 15 millones.
...No obstante este fabuloso negocio, las
relaciones entre Tinayre y Borrás –coproductores de La cigarra– habrían
llegado a un punto muerto de por ahora imprevisibles consecuencias. Al parecer,
Tinayre llevó a Europa, para negociar coproducciones, dos libros, entre ellos
“La sentencia”, de Borrás. Este libro interesó a [Georges de] Beauregard,
fuerte productor francés asociado con [Carlo] Ponti, y diversas circunstancias
favorecieron la concreción de un arreglo: el buen resultado comercial del
estreno de El rufián en París, la favorable acogida a La cigarra
en el festival de Moscú (a Jean Marais, miembro del jurado, le gustó mucho) y
la excelente impresión causada por la versión en francés de Las hermanas
[Bajo un mismo rostro], a estrenarse en París, por medio de Pignéres,
durante el próximo invierno europeo. Quedó convenido que Beauregard-Ponti
coproducirían “La sentencia” aportando 40.000 dólares, cifra que incluía la
actuación de Jean Marais, Charles Vanel y Serge Reggiani; por Argentina,
Tinayre-Borrás y Sono aportarían otros 40.000 dólares. Pero al llegar Tinayre a
Brasil se enteró que entretanto Borrás había vendido “La sentencia” a Hugo del
Carril y que éste ya había empezado a filmarla. No se sabe que hayan existido
recriminaciones ni ruptura. Borrás está en Río hasta fin de mes –terminó el
guión de “Una rosa para todos” y firmó con Richards [Herbert Richers] para la
coproducción por la parte brasileña–, y Tinayre, en Buenos Aires, considera un
proyecto de alternativa: la versión de una novela de Guy des Cars, con Juliette
Greco. A Ponti y Beauregard, para no dar sensación de informalidad, se les
habrían dado elaboradas excusas. [Heraldo del Cinematografista 1963,
pág. 187 y 191, sección Trascendió que...].
...La cigarra no es un bicho, que fue
vendida a precio fijo para México, produjo 250.000 dólares en ese territorio. [Heraldo
del Cinematografista 1965, pág. 63, sección Trascendió que…].
Una película argentina se convirtió la semana
pasada en la más vista de nuestra televisión en varios años: La cigarra no es
un bicho, al promediar 38,7 puntos de rating en Canal 9, superó los
registros que desde hace largo tiempo encabezaba el film de Sissi ofrecido por
el Canal 13 en el espacio anterior a la emisión en directo de una pelea de
Locche por el título mundial de su categoría. [Gaceta de los Espectáculos
1972, pág. 283].
TAQ Resultó no sólo el más taquillero de 1963 sino uno de los más grandes éxitos comerciales de toda la historia del cine argentino, antes y después. Vale la pena un detalle del mismo: • Fue lanzado en día lunes, algo para nada habitual tratándose de producciones nacionales. • Desde el jueves 9.5 fue exhibido, además, en los cines Pueyrredon, Roca y Argos + 4. • En el Opera se mantuvo en cartel durante siete semanas y un día, en el Pueyrredon y el Roca durante dos y en el Argos durante cuatro. • El martes 14.5 un aviso publicitario aseguraba que “ha batido todos los récords de afluencia de público en el cine Opera en los últimos treinta años”. A partir de la 2ª semana se sumaron más y más salas: • 2ª (16.5): cines Fénix –por siete semanas–, Medrano, Aconcagua –por seis semanas en cada uno–, Príncipe, Nobel –por cuatro semanas en cada uno– y Moreno –por tres semanas–. • Desde el miércoles 22.5 al Opera se le sumó el Premier, donde se mantuvo durante seis semanas. • 3ª (23.5): cines Ritz, Gran Lugano, El Plata, Gran Sud, Cervantes y Los Andes, en todos por dos semanas. • 4ª (30.5): cines Coliseo de Flores –por tres semanas–, Dante, Pellegrini, Gaona, Gran Rivadavia, California, Palais Blanc, Roxy, Cumbre, Coliseo Palermo –por dos semanas en cada uno–, Gran Córdoba, Gran Buenos Aires, Alba y Parque. • 5ª (6.6): cines Majestic, El Sol de Mayo –por tres semanas en cada uno–, Rivas, Grand Bourg –por dos semanas en cada uno–, Gran Savoy, Gran Norte, National Palace y 25 de Mayo. • 6ª (13.6): cines El Nilo –por dos semanas– y Select Buen Orden. • 7ª (20.6): cines Rialto –por dos semanas–, Alberdi y Saavedra. • Desde el martes 25.6, esto es, un día después de dejar el Opera y mientras continuaba en el Premier, cruzó al Suipacha, donde se mantuvo durante siete semanas y un día, sumando desde entonces todavía más salas: • 8ª (27.6): cine Lezica. • 9ª (4.7): únicamente en salas del Gran Buenos Aires. • 10ª (11.7): cine Social, por dos semanas. • 11ª (18.7): cines Cecil, Regio, Select Flores, Lorena, 9 de Julio y Unión. • 12ª (25.7): cines Hollywood, Olavarría y Aesca. • 13ª (1.8): cines Asamblea, Continental, Loria, Parravicini y Nobel. • 14ª (8.8): cine Nueva Chicago. • 15ª (15.8): volvió a una sala céntrica, la del París, por una semana y cinco días, y también en el Dilecto. • 16ª (22.8): concluye su explotación en el Alcázar. • El 12.9 reapareció, por una semana, en el Victoria. • Y el 29.10, en lo que fue el último intento por sacarle el jugo, Argentina Sono Film lo programó en double bill con Los viciosos (“Dos grandes éxitos!!! Reunidos en un solo programa!”) en los cines Renacimiento y Nobel, a los que dos días más tarde (31.10) se sumaron el Loria y el Aconcagua. Ese doble programa pasó desde el 7.11 al Príncipe y desde el 14.11 al Coliseo Palermo y el Saavedra, culminando así su campaña 1963, aunque eventualmente continuó siendo exhibido aquí y allá, de manera intermitente, como cuando fue programado desde el 27.1.1964 en el Select Lavalle junto con La patota. Vale aclarar que durante todo ese tiempo fue programado, además, en cines del GBA y del interior. También, que en algunas salas en las que se mantuvo durante varias semanas, éstas no siempre eran consecutivas. Algunos avisos publicitarios iban mencionando la cantidad de espectadores: 322.342 (29.5), 500.325 (5.6) y 613.824 (21.6). El film taponó la cartelera de cines porteños, impidiendo la salida masiva de nuevos títulos argentinos durante casi tres meses. Y los Mentasti aprovecharon para dar salida –en aquellos tiempos las salas de barrio daban programas dobles y triples– a algunos fracasos recientes de su stock. Varios de los involucrados (Tinayre, Borrás, los Mentasti y los Lococo en primer lugar) incrementaron sus respectivas fortunas gracias a La Cigarra no es un bicho. Aún más: a sus recaudaciones domésticas, estimadas a comienzos de 1965 en 100 millones de pesos, debe sumarse las de países extranjeros, que Tinayre y Borrás (y sólo ellos dos) tuvieron la habilidad de alquilar a porcentaje, y no a precio fijo, como solía estilarse: por dar un ejemplo, en cines de Santiago (Chile) estuvo en cartel durante más de quince semanas. Un reestreno en copias nuevas tuvo lugar desde el 25.2.1982 en los cines Plaza y Callao, con avisos publicitarios que rezaban “prohibida en televisión – ahora sin cortes” y mencionaban sólo a estos actores y en el orden siguiente: Legrand, Sandrini, Bredeston, Elsa Daniel, Julio De Grazia, Pastorino, Ibáñez Menta, Ingro “y 20 figuras más”. Sin embargo, esta vez el público brilló por su ausencia y sólo fue mantenido siete días en cartel, tras los cuales apareció desde el siguiente 1.4 en el San José de Flores, como complemento. El 4.7.1975 obtuvo su licencia de exhibición en España, aunque “no consta” su estreno en salas. [Concluirá mañana]
La Cigarra no
es un bicho
Argentina, 1962
35mm / B&N / RCA / 107’ / PM18
EQ [CP: Producciones
Cinematográficas Tinayre-Borrás SRL]. P: Daniel Tinayre y Eduardo
Borrás. JP: Adolfo Cabrera. AP: Juan Manuel Campo. D: Daniel
Tinayre. AD: Jorge Mobaied. AYD: Eliseo
Zanusso. [PZ: Juan Carlos Codazzi]. G: Eduardo Borrás, con la
colaboración de Juan Carlos Colombres “Landrú”, sobre la novela de Dante
Sierra. F: Alberto Etchebehere. CM: Enrique Filipelli. [FQ:
Roberto Maccari]. [ACM: Ever Latour]. [FF: Juan Ritter – Annemarie Heinrich]. JR: Juan Rocino. [CR:
Edmundo Sánchez]. E: Gori Muñoz. [DC: Alejandro Fratessi]. MQ:
Orlando Viloni. [AMQ: Jorge Bruno]. PN: Haydée Aued. S: Jorge
Castronuovo. [AS: Miguel Babuíni]. RG: Mario Fezia. C: Jorge
Garate. [AC: Higinio Vecchione]. [CNGT: Nieves Pérez]. M:
Lucio Milena. [CN: una, sin título, de Eduardo Borrás (l) y Lucio Milena
(m), off por coro masculino]. [PUB: Nélida González]. EF, LS:
Argentina Sono Film [SACI] (Martínez, BA). LOC: BA (una calle). L:
Laboratorios Alex [SACI]. FR: 25.10.1962 al 7.12.1962. CD:
Argentina Sono Film SACI. LC: 6.5.1963, cine Opera.
I&P Luis Sandrini (Serafín Maffei, “el chofer”), María Antinea (María, “su señora”), José Cibrián (Horacio Galiana, “el industrial”), Enrique Serrano (Severino Requena, “el patrón”), Mirtha Legrand (Herminia, “la intelectual”), Angel Magaña (Rubén Cuperman, “el periodista” de Alerta), Malvina Pastorino (Dorotea Bretón, “la maestra”), Narciso Ibáñez Menta (Tulio Battisti, “el ventrílocuo”), Elsa Daniel (Patricia Bauer, “la novia”), Amelia Bence (“la prostituta”) / Diana Ingro (Carla Carmine, “la modelo”), Teresa Blasco (Leticia Ferreyra, “la mucama”), Guillermo Bredeston (Marcelo Medina, “el novio”) / Myrian [Myriam] de Urquijo (esposa de Galiana) / Homero Cárpena (encargado de La Cigarra), Guillermo Battaglia (médico doctor Solís), Miguel Ligero (telefonista Pascual) / Marcos Zúcker (policía de guardia), Héctor Méndez (sargento), Héctor Calcaño (comisario) / Oscar Valicelli (camarero maduro), Fernando Vegal (cocinero Jesús), Cayetano Biondo (camarero viejecito), Julio De Grazia (camarero joven), Lucio DeVal (sargento que registra los nombres), Leda Zanda (enfermera) / na Fedora Marini (abuela de los chicos Maffei), Mario Savino y Reina del Carmen (curiosos), Carlos Perciavalle (Antonio, el muchacho que grita “¡la peste bubónica!”), Rafael Carret (voz del muñeco de Tulio Battisti), Oscar Caballero (estudiante que toca el acordeón). [Personajes en busca de actores: locutor off / tres hijos y una hija de los Maffei / curiosos varios / Elkin, el marinero apestado / dos periodistas en el balcón de enfrente / estudiantes varios].
F&P INC: 9º premio al film / 3º Festival
Cinematográfico Internacional, Moscú, 6-15.7.1963, sección Oficial en Concurso
/ Estrenado el 10.10.1963 en los cines Auto del Este, Radio City, Junín y
Pinar, de Caracas, distribuido por Films Venezolanos CA / Semana de Cine
Argentino, Milán, 18-24.10.1964, y Roma, 21-27.10.1964 / Estrenado en 1964 en
Nueva York, en salas del circuito hispano / Estrenado en 1964 en México DF /
Estrenado en el cine Rivoli, de São Paulo, con el título A Cigarra não é um
bicho! / Estrenado en junio 1966 en Roma, distribuido por Romana Film con
el título Amore di quarantena en versión doblada al italiano / Estrenado
el 27.9.1967 en París, distribuido por Elysée Films con una duración de 90’ y
con el título L’amour en quarantaine / 8ª Festival Internacional de
Cine, Cartagena de Indias, 25-31.3.1968, sección Oficial / Estrenado en 1968 en
Nueva York, distribuido por Joseph Brenner Associates con el título The
games men play y en dos versiones, una doblada al inglés y otra doblada al
francés con subtítulos en inglés, ambas con una duración de 92’ / Estrenado a
mediados de 1968 en Bogotá / Reestrenado en marzo 1971 en el cine Capri, de San
José, Costa Rica / 1º Festival de Cine Argentino, Villa Carlos Paz, Córdoba,
25.11-1.12.1995, sección Homenaje a Daniel Tinayre / 29º Festival Internacional
de Cine, Mar del Plata, BA, 22-30.11.2014, sección Revisiones: Daniel Tinayre.
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