sábado, 15 de agosto de 2026

YO SE QUE AHORA VENDRAN CARAS EXTRAÑAS

Cántame en castellano… (II)

María Antinea | ESP, 1915-1991

Residente argentina desde 1936, de permanente actuación en teatros y salas de variedades, intervino en unos pocos largometrajes pero protagonizó apenas uno, La doctora Castañuelas, paupérrima, desangelada producción en la que ella y su marido, Enrique Kotliarenco, pusieron algunos dineros y en la que uno de los bailarines que la rodea es el más tarde famoso Alfredo Alaria. • Los pagarés de Mendieta (Leopoldo Torres Ríos, 1939: “Lía, amante de Tegodi” [Severo Fernández], 8º), Explosivo 008 –Dr. Recalde, penalista– (James Bauer, 1940: “Alicia”, 3º), La doctora Castañuelas (Moglia Barth, 1950: “doctora Emilia Sáenz, La Romerito”, 1º), La niña de fuego (Carlos Torre Ríos, 1952: MA no actúa ni canta en esta ocasión, sólo fue la autora del argumento con Carmelo Santiago) y La Cigarra no es un bicho (Daniel Tinayre, 1962: “María, esposa de Serafín Maffei” [Luis Sandrini], 2º).

Tito Guízar | MX, 1908-1999

Cuando los dueños de los Establecimientos Filmadores Argentinos lo contrataron puso como condición que sumaran al paquete a Richard Harlan, su director en cuatro producciones estadounidenses habladas en castellano. Guízar era muy popular en todo el continente americano a través de la radiofonía, los locales nocturnos y el cine de su país, en el que había debutado como protagonista de un enorme éxito comercial, Allá en el rancho grande (idem, Fernando de Fuentes, 1936). La idea de producción fue juntarlo con Amanda Ledesma, su entonces estrella exclusiva: el resultado es una comedia apenas simpática con algo de humor y muchas canciones cuya acción comienza en Buenos Aires, prosigue en Río de Janeiro (apenas unas vistas panorámicas de archivo) y culmina en el campo argentino. Se incluyen escenas que documentan el trabajo rural (sólo con Guízar y José Olarra) y una muy bien producida fiesta de Carnaval con numerosos extras. Guízar había llegado vía Panagra el 6.4.1940 y el siguiente día 12 debutó por LR1 El Mundo actuando los lunes, viernes y domingos en audiciones auspiciadas por Magnesia S. Pellegrino (“purga-refresca-normaliza”); además, el 17.4 la Paramount estrenó en el Normandie The Llano Kid (El beso del bandolero, Edward D. Venturini, EEUU, 1939). • De Méjico llegó el amor (Richard Harlan, 1940: “Mario Palacios”, 1º).


De Méjico llegó el amor: Tito Guízar y Tito Gómez


José Mojica | MX, 1896-1974

Como Guízar, intervino en apenas un título nativo, Melodías de América, costosa cabalgata musical de los Estudios San Miguel que en muchos sentidos es deudora no sólo de Hollywood sino de la política estadounidense. En primer lugar, está imbuida del espíritu de “buena vecindad” que por esos años impulsaba el gobierno de Roosevelt hacia los países latinos del continente: ambientada en el mundo del cine, sus personajes actúan en “una película panamericana”, June Marlowe da a Pedrito Quartucci un “beso de buena vecindad” y la empresa se denomina “Productora Independiente de Películas Americanas”. La deuda con Hollywood, en cambio, es generalizada, desde el mismo plan original hasta su género, romántico-musical. Con bastantes localizaciones, su trámite es ágil: la acción comienza y termina en Buenos Aires con un intermedio en Río de Janeiro (del que apenas se muestran unas panorámicas, material de stock), es decir, el mismo esquema del de Tito Guízar incluyendo el asunto de las identidades cambiadas; de hecho, dos de sus guionistas (Conrado de Koller y Ariel Cortazzo) lo fueron de ambos títulos. • Melodías de América (Eduardo Morera, 1941: “José Montero”, 1º).


Melodías de América: José Mojica


Elvira Ríos | MX, 1913-1987

“Una cruza entre María Félix y Katy Jurado con la voz de Zarah Leander”, según acertada definición de Fernando Martín Peña, Ríos había participado en apenas dos largometrajes, el mexicano Esos hombres (Rolando Aguilar, 1936) y el estadounidense Tropic holiday (El embrujo del trópico, Theodore Reed, 1938), en los que sólo se limitaba a cantar. Para su primer contrato argentino, titulado con un verso del célebre bolero Desesperadamente, Romero le escribió una historia en la que interpreta a una estrella de la canción mexicana con un asesinato en su curriculum. Otra vez con el mismo director-argumentista, en El tango vuelve a París es una femme fatale con captura recomendada, de la que Alberto Castillo se siente atraído. “Yo no puedo dar nombres propios, pero una actriz que hacía soñar a todo el mundo cantando boleros, de repente salía y se iba a la cantina que teníamos nosotros y se tomaba tres whiskies. Cuando se terminaba el whisky, seguía con el vino tinto. Famosa en el estudio por escupir gargajos a cinco metros”, la recordó sin nombrarla (un caballero) el escenógrafo Ricardo Conord en Reportaje al cine argentino, pág. 202. Para los registros de datos inútiles: hubo una actriz argentina Elvira Ríos, que desde octubre 1931 integraba con su ¿hermano? ¿marido? Angel Ríos la compañía en gira de Gloria Ferrandiz. • Ven!.. mi corazón te llama (Manuel Romero, 1942: “Sombra Rey”, 1º) y El tango vuelve a París (Romero, 1947: “María Tovar, alias Lupe Torres”, 2º).


Ven!.. mi corazón te llama: Tito Lusiardo,
NN, Elvira Ríos, Segundo Pomar y Alicia Barrié


Juan José Padilla | ESP

Definido como “estilista”, se encontraba en Buenos Aires desde el 8.10.1941 actuando en el teatro Maravillas cuando más adelante Amadori lo incorporó en el segundo rol destacado de su única aparición en la industria del cine argentino. • Carmen (Luis César Amadori, 1943: “actor que interpreta a Escamillo”, 2º).

Carlos Tajes | URU, 1909-1977

Barítono además de actor, trabajó en España y en la Argentina mucho más que en su propia patria. • Muchachas que estudian (Manuel Romero, 1939: “Pedro Fuentes”, 11º), Los muchachos se divierten (Romero, 1940), Embrujo (Enrique T. Susini, 1941: “Moraes”, 7º), Los martes, orquídeas… (Francisco Mugica, 1941: “Oscar Benítez, novio de Clarita” [Silvana Roth], 10º), Sinfonía argentina (Jacques Constant, 1941-1942: “Pablo”), Carmen (Luis César Amadori, 1943: “actor que interpreta al brigadier José Navarro”, 5º) y Lucrecia Borgia (Bayón Herrera, 1947: “Alfonso de Aragón”, 10º).


Carmen: Niní Marshall y Carlos Tajes


Imperio Argentina | ESP, 1906-2003

La maja de los cantares registra el tardío debut en el cine de su patria de la celebrada cantante y actriz española de teatro y cine que desembarcó del Cabo de Hornos el sábado 5.1.1946 a las 7: una delegación de ejecutivos de Argentina Sono Film había viajado a Montevideo para acompañarla en el tramo final del viaje. Aguilar y Genover informan, en El cine español en sus intérpretes, que era hija del guitarrista Antonio Nile y de la actriz Rosario del Río, que nació durante una gira de sus padres –ambos españoles–, que debutó a sus 12 años en el Teatro de la Comedia de Buenos Aires, que en esos inicios era presentada como Petit Imperio –ya que había sido descubierta por la bailarina Pastora Imperio– y que su definitivo nombre artístico le fue sugerido por Benavente. Quien “llegó a ser la más famosa estrella del cine español –a partir del advenimiento de la sonoridad, por sus cualidades de cantante, verdaderamente maravillosa–, debió a Florián Rey, a su visión certera de descubridor de nuevos valores, su gran carrera artística, que nadie puede discutir. Venida de Buenos Aires con sus padres, actuaba en el teatro Romea como número de variedades, interpretando a la guitarra tangos argentinos. Florián la señaló en el acto, nada más verla, para protagonista de su película, adivinando las posibilidades de éxito de su intervención. Y téngase muy en cuenta que el papel era escolloso, propio para una avezada actriz ante las cámaras de rodaje. El gesto audaz del realizador fue subrayado por el triunfo clamoroso de su elegida, de interesantísimo y fotogénico rostro, expresivo hasta en su quietud de gesto”. Ese primero aludido por el historiador Fernando Méndez-Leite era La hermana San Sulpicio, que además dio inicio a una relación sentimental entre el director y su actriz que concluyó en casamiento tan sólo en 1934 y duró hasta 1947. • La maja de los cantares (Benito Perojo, 1946: “Soledad”, 1º), La copla de la Dolores (Perojo, 1947: “Dolores”, 1º) y Café Cantante (Antonio Momplet, 1950-1951: “Rosario, la petenera”, 1º). Años más tarde registró su testimonio en el mediometraje en video El Gardel que conocí… –Imágenes y recuerdos de Eduardo Morera– (Morera, 1995).


La copla de la Dolores:
Imperio Argentina y Enrique Alvarez Diosdado


Amelita Vargas | CUBA, 1928-2019

“Martes 23 – Sensacional debut de: – Amelita Vargas – Escultural vedette cubana contratada directamente en la Meca del Cine”, la anunciaba un aviso publicitario del colmao Goyescas en El Mundo del domingo 21.4.1946. Poco después, el 19.6, se presentaba en el teatro El Nacional actuando en El Congreso canta y Veinte años después, revistas firmadas por Juan Domingo Coronel y José Timbales –pseudónimos de Antonio de Bassi y Tito Insausti–, en cuyo cartel figuraba en tercer término tras Pablo Palitos y Leandro y Celia: ya entonces cantaba La ola marina. Alguna fuente señala su debut en teatro en otra revista, Se acabó el jabón, pero ésta fue estrenada tan sólo el siguiente 20.7. Ya había actuado en la producción estadounidense Perilous holiday (Misión secreta, Edward H. Griffith, 1945), en la que aparecía como una bailarina sin ser acreditada en títulos, cuando se incorporó al cine aborigen, para el que filmó tupido aunque, como de costumbre, fue Schlieper quien mejor supo explotar su belleza y su estilo. El problema se presenta cuando actúa, ya que sus carencias en ese terreno fueron siempre insalvables, a pesar de su irresistible simpatía. En La mujer del León, su primer protagónico, está muy bien como la temperamental cantante cubana que regentea la boîte La Maraca Rosa, regalo de su sugar daddy Héctor Calcaño, acaudalado bancario que la visita todos los días a las 5 de la tarde pero utilizando otro nombre, el de su contador Miguel Gómez Bao (“el mejor de los maridos”), mientras, contra toda lógica, la cubana se enamora de Castrito, quien no solo es pobre sino que pretende ser escritor y ganar el Nobel: “¿Por qué no te quedás con los dos?”, le aconseja su sabia y cínica amiga María Esther Gamas, compañera de la noche y a la vez dactilógrafa en el banco del vejete. Ese no fue su único papel de mantenida de lujo. Su curriculum sentimental sumó tres directores, Demicheli, quien era asistente de Soffici en La Secta del Trébol, Lugones y Carreras. Aunque su última aparición fue indigna incluso de su carrera pautada por mayoría de títulos baratos y mediocres, Amelita fue la mayor alegría que el Caribe dispensó a esta módica industria, y para la eternidad. • Con el Diablo en el cuerpo (Carlos Hugo Christensen, 1946.1947: “Angora Berajá, hija de Ahmed Berajá” [Diego Martínez], 6º), Novio, marido y amante (Mario C. Lugones, 1947: “Violeta Locatelli”, 3º), La Secta del Trébol (Mario Soffici, 1947: “Tamara, alias Zombie, alias Angelita”, 3º), Un hombre solo no vale nada (Lugones, 1948: “Diana Beltrán, 2º), Miguitas en la cama (Lugones, 1949: “Kikí Cienfuegos”, 4º), Piantadino (Francisco Mugica, 1949: AANA como sí misma), Cuando besa mi marido (Carlos Schlieper, 1949-1950: “Sirena, «La Reina de la Rumba»”, 4º), Cartas de amor (Lugones, 1950: AV sólo figura como autora de la letra de la canción Divina, con música de George Andreani), Arroz con leche (Schlieper, 1950: “Chelita Ríos”, 4º), Qué hermanita…! (Kurt Land, 1950: “Pamela Moon”, 3º), La mujer del León (Lugones, 1950-1951: “Nina”, 1º), Qué rico el mambo (Lugones, 1951: “Amelita Moreno”, 1º), La mano que aprieta (Enrique Carreras, 1952: “Mercedes”, 2º), Los tres mosquiteros (Carreras, 1953: “Delfina”, 2º), Romeo y Julita (Carreras, 1953: “Julita, 2º), Ritmo, amor y picardía (Carreras, 1954: “Margarita Romero”, 2º), El fantasma de la opereta (Carreras, 1954: “Amalia”, 2º), Escuela de sirenas y tiburones (Carreras, 1955: “Sirena Lindford”, 2º), Mi marido hoy duerme en casa (Carreras, 1955: AANA como ella misma, en la secuencia en la boîte), Música, alegría y amor (Carreras, 1955-1956: “Sisebuta Segunda Rodríguez, alias Laura, «La Reina del Cha Cha Chá»”, 2º), Luces de candilejas (Carreras, 1956: “Amneris, falsa hija de Dino Grassi” [Francisco Charmiello], 2º), Venga a bailar el rock (Carlos M. Stevani, 1957: atracción musical), La procesión (Francis Lauric, 1959: “Teté”, 2º), Cleopatra era Cándida (Julio Saraceni, 1964: “Berta, tía de Johny” [Johny Tedesco], 5º) y La obertura (Saraceni, 1976: “Beba Márquez”, 3º). [Continuará mañana]

Cuando besa mi marido: Malisa Zini,
Esteban Serrador, Amelita Vargas y Angel Magaña




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