viernes, 14 de agosto de 2026

YO SE QUE AHORA VENDRAN CARAS EXTRAÑAS

Cántame en castellano… (I)

Por si el título de este artículo (advierto que salió largo, muy largo) no resultara la suficientemente explícito, se trata de cantantes españoles y de la América latina que participaron en films argentinos y en coproducciones en ambos casos rodados aquí, excluyendo a quienes, aun participando en alguna coproducción, rodaron sus secuencias en su país de origen o aquellos que sólo actuaron sin cantar una sola nota, como la cubana Cuquita Carballo y la española Ana Belén. Los films con canciones, los films-de-cantante, los films-disco y los escasos musicals fueron poco a poco desapareciendo de la industria cinematográfica nativa hacia mediados de los 80. Los sujetos en cuestión son mencionados en el orden en que hicieron el primero en nuestro país. Es posible que se me escapara algún nombre, por lo que pido disculpas.

Adria Delhort | MX, ¿?-1991

Actriz y cantante que actuó en largometrajes sonoros en su país entre 1933 y 1938, varios de ellos dirigidos por Fernando de Fuentes. Durante una de sus temporadas porteñas se presentó primero en el Astral y luego en el Paramount, cuando le cupo el honor de ser la primera canora extranjera en aparecer en tres de los primeros cortos sonorrizados mediante el primitivo sistema Phono Film: interpretó sendas canciones tradicionales de su patria, anónimas, acompañada por sus compatriotas el cantante Angel Las Heras y el guitarrista José Muñoz. • El sepulturero, Cielito lindo y La mano del muerto (Francisco P. Donadio, 1928).


Adria Delhort


Paquita Garzón | ESP, 1913-1999

Llegó por vez primera el 9.4.1929 contratada por Arturo De Bassi para la temporada de revistas del teatro Porteño –no por Manuel Romero, como desinforma un diccionario: ese año Romero fue empresario de otras compañías–, debutando el 26.4 en las revistas ¡Otra vez París! y En plena juventud, ambas de De Bassi, Pablo Suero y Alfredo Le Pera; al día siguiente, el cronista de La Nación estimó que “tiene gracia y cierta picardía contenida y fina”. Se quedó a vivir e intervino en un puñado de títulos, siendo Historia del 900 el único en el que no canta. • Dancing (Moglia Barth, 1933), …Y pasa la cumparsa (Albert Arliss, 1937: “la nuera”; inconcluso), La dama duende (Luis Saslavsky, 1944: “Jerónima de Olmedo, la tonadillera”, 7º), Milagro de amor –Leyenda– (Francisco Mugica, 1946: “la posadera”, 5º) e Historia del 900 (Hugo del Carril, 1948: “Angélica de la Fuente, señora del doctor Díaz” [Florindo Ferrario], 15º).

Alberto Vila | URU, 1903-1981

Iniciado en la Troupe Ateniense montevideana, conjunto humorístico-musical amateur que se presentó por vez primera en Buenos Aires desde el 19.10.1927 en el teatro Coliseo en un espectáculo en el que intervenía en la tercera parte, protagonizando el cuadro IV, “Carlitos Gardel (Cantor criollo del dúo Gath y Chaves)”, en una imitación muy festejada por público y críticos. En su debut en el cine local hace un malo de pacotilla que termina cantando jingles. En su país sólo fue el protagonista de Soltero soy feliz (idem, Edmundo Bianchi, 1938) y el “Aramis” de Los tres mosqueteros (idem, Julio Saraceni, 1945). • Radio Bar (Manuel Romero, 1936: “Carlos Torres”, 5º), Cuatro corazones (Enrique Santos Discépolo, 1938: “Juan Carlos”, 4º), Retazo (Elías Alippi, 1938-1939: “Tito Aguilar”, 2º), La casa del recuerdo (Luis Saslavsky, 1939-1940: “Carlos Lóyzaga”, 3º), Confesión (Moglia Barth, 1940: “Ernesto Correa”, 2º), Mañana me suicido (Carlos Schlieper, 1942: “Ernesto Rojas”, 2º), Amor, último modelo (Roberto Ratti, 1942: “Héctor Fernández Toledo”, 1º), Camino del Infierno (Saslavsky, 1945: “Esteban Morel”, 9º) y Adiós pampa mía (Romero, 1946: “Carlos Suárez”, 2º).


Mañana me suicido: Amanda Ledesma,
Adrián Cúneo y Alberto Vila



Bola de Nieve | CUBA, 1911-1971

Mítico músico del que este blog se ocupó el 13.5.2025. Apareció en tres largometrajes en carácter de atracción musical. • Adiós Buenos Aires (Leopoldo Torres Ríos, 19378, como el pianista de la orquesta Habana-Casino), Embrujo (Enrique T. Susini, 1941: “el corta orejas”, 14º) y Melodías de América (Eduardo Morera, 1941).

Rosita Moreno | MX, 1911-1993

Gran estrella internacional del cine hablado en castellano. Acerca de su nombre verdadero y de su nacimiento hay datos encontrados, aunque la fuente más lejana en el tiempo (y, por eso mismo, la más confiable) es un recorte de diario, sin fecha, circa septiembre 1933, que asegura que su nombre real es Carmen Gabriela Victoria Viñolas y que nació el 18.3.1911 en Machuca, México. Hija de padres actores (Paco y Pilarica Moreno, el apellido artístico que ambos eligieron), debutó siendo niña en Buenos Aires, durante una gira de la compañía de sus padres, que habían radicado en los EEUU. Ya señorita, integró los elencos de los espectáculos revisteriles del circuito Keith-Orpheum (1925 a 1929) y en 1930 fue contratada por la Paramount, iniciando así una fulgurante carrera en cine que incluye rodajes en Hollywood, en Joinville, en Nueva York (como compañera de Carlos Gardel en dos títulos) y en Buenos Aires, ciudad en la que estuvo varias veces aparte para hacer cine y también teatro, en dos revistas de Botta y Amadori dirigidas por Amadori en 1933 en el Maipo, La estrella de Los Angeles y ¡Good bye, Rosita! Volvió en junio 1936, en junio 1938 y en abril 1940, esta vez para secundar a Sandrini en La dama y el canillita en el teatro Casino, “gran revista de espectáculo y visualidad, en 15 cuadros cómico-lírico-bailables, hilvanados con ritmo alegre y moderno, sobre libro de Antonio Botta y música de los compositores más celebrados”. Estuvo casada con Melville Shauer, poderoso empresario que orientó su carrera en la madurez. En El canillita y la dama interpreta a una “millonaria aburrida con el novio impuesto por el padre, propia del cine de Frank Capra, y una vuelta al personaje de la ricachona y el pobrete, como en Puerto Nuevo” (1935), según estimó Claudio España, el biógrafo de Amadori. El segundo y último, La Hora de las Sorpresas, es lo más parecido que el cine argentino clásico produjo en relación a un musical estadounidense: en medio de muy buenos decorados y de una fotografía excelente transcurre una decena de números musicales con un débil pretexto argumental (la cacería de una muchacha millonaria al corazón de un astro de la radio, para lo cual finge ser pobre) provisto por dos guionistas hollywoodenses, de los cuales Harry Clork carece de antecedentes mientras a Erwin Gelsey le sobran (Flying down to RioVolando a Río, Thornton Freeland, 1933–, entre otros laureles), argumento que tal vez disfrace el de algún otro asunto previo de Gelsey, aunque ninguno de los que ofrece la web coincide en su argumento con este argentino. El ritmo en ocasiones decae, lo cual denota que a Tinayre todavía le faltaba algo de experiencia, pero el resultado permite constatar cuán graciosa era Lydia Lamaison antes de su carrera “dramática” y “prestigiosa”, con cuanta elegancia bailaba Esteban Serrador y cuan incomprensible era el castellano de Rosita Moreno. • El canillita y la dama (Luis César Amadori, 1938: “Martha Fuentes”, 2º) y La hora de las sorpresas (Daniel Tinayre, 1941: “Rita Montes, de nombre real Angela Curapaligüe”, 1º).


El canillita y la dama: Rosita Moreno y Sandrini


Angelillo | ESP, 1908-1973

Súper estrella del cine del período republicano de quien poco antes de su llegada al país en el primer semestre 1938, fueron estrenados en Buenos Aires La hija de Juan Simón (idem, José Luis Sáenz de Heredia, 1935) y ¡¡Centinela alerta!! (idem, Jean Grémillon, 1935). Angelillo había visitado la Argentina por primera vez en marzo 1930, contratado por la empresa del teatro Avenida para sumarlo a su espectáculo La copla andaluza, de Pascual Guillén y Antonio Quintero. Su primera producción local fue defenestrada por Di Núbila en apenas dos adjetivos, “modesta y chata”: se trata de un largometraje orientado por españoles (el productor Urgoiti, el iluminador Beltrán) y escrito para esa ocasión por el celebrado comediógrafo, también español, Carlos Arniches. No han sobrevivido copias como para comprobar si en realidad era tan modesto y tan chato. En el siguiente, es otro de los numerosos estudiantes crónicos que en realidad quisieran ser cantantes o actores y por lo general lo consiguen cerca del final, quedándose además con la chica de sus sueños: Mi cielo de Andalucía es uno más, y cambiando nombres, ambientes, canciones y circunstancias podría haber sido protagonizado por Alberto Castillo o por Palito Ortega. Por fortuna, está Angelillo, quien compensa sus escasas dotes de actor con sus evidentes atributos en tanto cantante. Murió en su casa de Vicente López. • La canción que tú cantabas (Miguel Mileo, 1939: “Angelillo”, 1º) y Mi cielo de Andalucía (Ricardo M. de Urgoiti, 1941: “Rafaelillo Medina del Río”, 1º). [Continuará mañana]


Mi cielo de Andalucía: Antonia Calderón,
Angelillo y Trini Morén

No hay comentarios:

Publicar un comentario

YO SE QUE AHORA VENDRAN CARAS EXTRAÑAS Cántame en castellano… (I) Por si el título de este artículo (advierto que salió largo, muy largo...