domingo, 16 de agosto de 2026

YO SE QUE AHORA VENDRAN CARAS EXTRAÑAS

Cántame en castellano… (III)

Blanquita Amaro | CUBA, 1923-2007

En su paso por el cine aborigen hizo films cada vez peores que el anterior pero ninguno tan insustancial como el último, Mi viudo y yo, cuyo personaje finge ser un fantasma de sí misma burlándose no sólo de los que la rodean sino también de la credibilidad de los espectadores. En Buenos Aires la vista también actúa –es tan sólo una manera de decir– su hija homónima. En cuatro de ellos la dirigió Bayón Herra, quien hizo lo propio en la producción hispana Una cubana en España (idem, 1950-1951), rodada inmediatamente después de Buenos Aires a la vista. • Cuidado con las imitaciones (Bayón Herrera, 1947-1948: “María Rumba”, 12º), Una noche en el Ta-Ba-Rin (Luis César Amadori, 1948-1949: “Gri Gri”, 2º), A la Habana me voy (Bayón Herrera, 1949: “Blanquita Arenas”, 1º), El seductor (Bayón Herrera, 1949: “Lucy”, 2º), Buenos Aires a la vista (Bayón Herrera, 1950: “Perlita Moreno, «La Novia de América»”, 2º), Locuras, tiros y mambo (Leo Fleider, 1951: “Blanquita, «La Cubana de Fuego»”, 6º), Bárbara atómica (Julio Saraceni, 1951-1952: “Bárbara Bow”, 2º), Casada y señorita (Carlos Rinaldi, 1953: “Blanquita”, 1º, acreditada como Blanca Amaro) y Mi viudo y yo (Enrique Cahen Salaberry, 1954: “Marión”, 2º, acreditada como Blanca Amaro).


Mi viudo y yo: Héctor Méndez y Blanquita Amaro


Conchita Piquer | ESP, 1908-1990

En su único film argentino –el último de los únicos seis en los que intervino– no sólo actúa y canta seis temas sino que lo produjo, asociada con Amadori y Sandrini en la fugaz empresa SPA. Se trata de una sencilla comedia de confusiones en la que Sandrini es un oscuro actor de reparto que, sin saberlo, termina casado por conveniencia (de ella) con la estrella de la compañía de la que, por otra parte, estaba enamorado en secreto: el contraste de esa situación y también el de Sandrini-Piquer depara los mejores momentos. La popular estrella no era en modo alguno una desconocida del público local, que ya la había aplaudido en una temporada de Romero y Bayón en 1933 en el teatro Sarmiento. • Me casé con una estrella (Luis César Amadori, 1950: “Gloria María del Carmen Soler, de nombre artístico Gloria Soler”, 2º).


Me casé con una estrella:
Conchita Piquer y Sandrini


Maruja Soler “La Mejicanita” | MX

Aunque nació en Buenos Aires se la conoce como artista mexicana: por lo general acompañada por el grupo Los Chinacos, impuso el hit ¡Qué te parece Cholito! en los teatros de revistas y night clubs porteños. En su segundo título interpretó a una asesina; en otro, Los sobrinos del Zorro (Leo Fleider, 1951), no actúa pero se alude a ella y a su conjunto, tan populares llegaron a ser. • Vuelva el primero! (Kurt Land, 1951: atracción musical) e Intermezzo criminal (Moglia Barth, 1953: “Tamara”, 5º).

Miguel de Molina | ESP, 1908-1993

Antes de radicar en la Argentina, el célebre cantor y bailarín había interpretado Alhambra (Antonio Graciani, 1936), rodado con el título “El suspiro del moro” al borde del inicio de la Guerra Civil y por ello nunca visto en España, aunque sí en Buenos Aires, en noviembre 1943 en el Cinelandia y con el título Noches de Granada; también protagonizó cuatro cortos musicales rodados uno detrás del otro en 1941 en los estudios Orphéa de Barcelona. Aquí protagonizó un asunto mentiroso desde su título mismo, Esta es mi vida, ya que difícilmente se hubiera podido abordar en aquellos tiempos su verdadera vida, al menos la personal, por lo que ofrece una convención narrativa tan vieja como el cine, la del artista famoso que un buen día abandona todo a causa de un secreto, en este caso la muerte de su madre: Molina presta su nombre al personaje ficticio, por lo que cabe deducir que si el hecho no fue cierto contó al menos con su complicidad. Es curioso, pero el argumento oculta la homosexualidad de su protagonista tanto como Las cosas del querer de Chávarri pondrá en 1988 el énfasis en ello. El resultado de esta incursión cinematográfica de Molina en momentos en que gozaba del éxito en los teatros y en los tablaos de la Avenida de Mayo no es, sin embargo, el desastre que tantas mentiras presagiaban: los números musicales son imaginativos, aunque participan de la convención hollywoodense de desarrollar en un enorme set lo que se supone transcurre sobre un pequeño escenario. El peso actoral ha sido puesto sobre Adolfo Stray y Fidel Pintos, y otra curiosidad reside en el hecho de que los personajes que interpretan Argentinita Vélez (la cantante descubierta por Molina, quien la protege) y Claudio Martino (el pianista) son equivalentes a los que en el de Chávarri animaron Angela Molina y Angel de Andrés. Molina será interpretado por Miguel Fernández Alonso en Gatica (Favio, 1991-1992) y por Manuel Bandera en el citado Las cosas del querer así como su continuación hispano-argentina Las cosas del querer –2ª parte–, en los tres casos sin que se lo mencione por su nombre. “Mientras esperábamos que el salón se vaciara de los concurrentes a un acto previo, me presentaron a un señor español que también hablaría sobre el autor y su libro. De pronto dijeron: «¿Saben quién está? ¡Miguel de Molina! Viejito, muy viejito, es claro». Recuerdo que en sus buenos tiempos era una persona notoria por su vanidad, admirado por gente de algún jet-set, un bailarín andaluz, ignoro si bueno o malo, pero famoso por sus desplantes, por su homosexualidad y por su presencia en grandes fiestas. Ahora, como todo lo del otro tiempo, es mirado con afectuosa admiración” [Adolfo Bioy Casares, Descanso de caminantes, pág. 437]. • Esta es mi vida (Román Viñoly Barreto, 1952: “Miguel de Molina, alias Fernández”, 1º) y Luces de candilejas (Enrique Carreras, 1956: atracción musical).


Esta es mi vida: Egle Martin y Miguel de Molina


Carmen Torres | MX

En su único film local –el último de Moglia, por otra parte–, canta tres canciones, dos de ellas con letra suya, y actúa en el principal personaje femenino. • Dringue, Castrito y la lámpara de Aladino (Moglia Barth, 1953: “princesa Olaia, del reino de Democrania, en realidad Maritza Moltay” y “mujer saliendo de un edificio”, 3º).

Carmen Sevilla | ESP, 1930-2023

Cantante y actriz de particular belleza y encanto, ya era una gran estrella en su patria cuando hizo Requiebro, el primero de sus tres intentos locales: todo su asunto es de neto cuño hispánico pero se desarrolla en el campo bonaerense, donde una ex actriz (Amalia Sánchez Ariño) recoge y protege a una colega en ascenso mientras Angel Magaña, hijo de la vieja, la pretende al igual que el joven médico Luis Dávila. El final es previsible, pero el buen gusto del director, su ritmo indeclinable y, por qué no, lo plausible del argumento aligeran el trámite. Mucho más interesante resultó el segundo, Buscando a Mónica, en el que, como en el japonés Rashomon (idem, Akira Kurosawa, 1950), una misma historia es contada por varios personajes sólo que ésta es mucho menos interesante (las idas y vueltas sentimentales de la heroína), lo cual torna incomprensible que en su escritura colaboraran cinco profesionales (Giovanni D’Eramo, Vicente Coello, Jaime de Armiñán, Alfonso Paso y Forqué), aunque de todos modos resulta entretenido por obra y gracia de la seguridad con la que fue narraso, a pesar de que algunas líneas de diálogo resultan ridículas, como cuando, ante una salida de Carmen Sevilla, Enrique Alvarez Diosdado reflexiona en que son “cosas de juventud”: Sevilla ya había pasado los 30... Ninguno de los cinco guionistas explica al espectador por qué estos dos actores hablan en español de España en tanto Adolfo Marsillach y el brasileño Jardel Filho fueron doblados en “argentino”. En su último intento la actriz no sólo tuvo que descender a secundar a Sandro sino que, en los diálogos, le doblaron la voz con la de Gloria Raines. • Requiebro (Carlos Schlieper, 1955: “Paloma Reyes”, 1º), Buscando a Mónica / El secreto de Mónica (José María Forqué, 1961: “Mónica Durán, 1º) y Embrujo de amor (Leo Fleider, 1971: “la duquesa Sovirá”, 2º).


Requiebro: Ricardo Castro Ríos y Carmen Sevilla


Miguel Aceves Mejía | MX, 1915-2006

Ya había actuado en teatro (julio 1954 en el Comedia, en la revista El Folies se hizo porteño) y también en radio y TV cuando protagonizó tres coproducciones con empresas mexicanas que se hicieron aquí por cuestiones meramente financieras pero resultaron igualitas a los innumerables “rancheros” originales, sólo que trasplantados al campo argentino. La despedida cuenta un romance otoñal (con Virginia Luque) aliviado por cómicos veteranos, Amor se dice cantando está sin disimulo “inspirado” en The taming of the shrew de Shakespeare, con Julia Sandoval dominando al macho Mejía, y Dos tipos con suerte fue el peor de todos. • La despedida / Que me toquen las golondrinas (Miguel Morayta, A/MX, 1956: “Miguel del Solar”, 1º), Amor se dice cantando (Morayta, A/MX, 1957: “Miguel Medina”, 1º) y Dos tipos con suerte / ¡Viva quien sabe querer! (Morayta, A/MX, 1959: “Miguel Ito”, 1º).


La despedida:
Miguel Aceves Mejía y Virginia Luque


Pedrito Rico | ESP, 1931-1988

El joven cantante alicantino debutó en Buenos Aires a principios de los 50 con un éxito fulminante y ya en 1954 era una estrella consagrada, tanto que Juan Carlos Mareco hizo una imitación suya, exagerando su mariconería, en Pobre pero honrado (Edgardo Togni). Su debut cinematográfico se produjo en la Argentina, y en su país hará varios otros. • Venga a bailar el rock (Carlos M. Stevani, 1957: atracción musical), El Angel de España (Enrique Carreras, 1957: “Pedro Sánchez, luego Pedrito Navarra”, 1º) y Buenas noches, Buenos Aires (Hugo del Carril, 1964: “cliente de la disquería que canta un tango”, 15º).


El Angel de España:
Elcira Olivera Garcés y Pedrito Rico


Antonio Prieto | CHILE, 1926-2011

Cantante y compositor con sobredosis de almíbar que hacía furor por la TV y era un pésimo actor, a pesar de lo cual sólo en la Argentina hizo nada menos que siete largometrajes. Desde mediados de los 50 obtuvo una creciente popularidad continental que aquí explotó desde su debut por TV, el 4.1.1961, en el ciclo Casino Phillips que el Canal 13 emitía los miércoles a las 21.30, tras el cual de inmediato (desde el 2.2) encabezó un ciclo propio los jueves a las 21.30, Cita con Antonio Prieto, desde abril retitulado El Show de Antonio Prieto. Vivió largos años en el país y su primer protagónico fue el mega éxito La novia, modesto, previsible film-de-cantante que comienza como una rutinaria comedia romántica pero termina con gusto amargo, con la heroína casada con otro hombre y destinada a morir joven: fue producido de apuro por un grupo independiente, y un buen chiste lo proporciona Nelly Cobella, una de los numerosos y ruidosos amigos de Elsa Daniel, la novia en cuestión: cuando llegan al modesto club de barrio donde debutará Prieto, le dice a otro muchacho “¿Y por ésto me hiciste dejar La dolce vita?”. Casi al mismo tiempo fue producida una fotonovela de igual título, por supuesto con Prieto. En el cine argentino hubo otro Antonio Prieto, cameraman y director de fotografía activo desde que los tiempos del mudo, y para agregar confusión un actor español homónimo intervino en algunas coproducciones hispano-argentinas rodadas allá, como El sol en el espejo (Antonio Román, 1961-1962) y La boda (Demare, 1963). • Socios para la aventura (Miguel Morayta, A/MX, 1957: “Antonio”, 5º), La novia (Ernesto Arancibia, 1961: “Pablo Miranda”, 2º), Cuando calienta el sol (Julio Saraceni, 1962-1963: “Gerardo Mansilla”, 1º), Buenas noches, Buenos Aires (Hugo del Carril, 1964: “Antonio”, 14º, animando un play-back), La pérgola de las flores (Román Viñoly Barreto, A/E, 1964-1965: “Carlucho”, 2º), La industria del matrimonio (1964-1965: AP interviene en el tercer episodio, Romántico… (Fernando Ayala: “Fernando Videla”, 1º) y De profesión sospechosos / De profesión: sospechosos (Enrique Carreras, A/E, 1965: “Joaquín Frías”, 2º).


La novia: Antonio Prieto y Elsa Daniel


Cuco Sánchez | MX, 1921-2000

En su única aparición local canta tres canciones de su autoría e interpreta un breve papel secundario. • Socios para la aventura (Miguel Morayta, A/MX, 1957: “el Huérfano”, 4º).

Nati Mistral | ESP, 1928-2017

El primero de sus dos únicos títulos lo hizo animando un personaje que había sido ofrecido a Sara Montiel en ocasión de su actuación en el Avenida porteño, en julio 1960. Mistral llegó a Buenos Aires el 26.11 siguiente y obtuvo el personaje, de cualquier modo irrelevante para cualquiera de ambas actrices-cantantes. • Mi Buenos Aires querido (Francisco Mugica, A/E, 1960: “Soledad Castillo”, 5º) y Frutilla (Enrique Carreras, 1979: “Lola Membrives”, 10º). [Concluirá mañana]

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