PERFILES
Susana
Campos …y la otra
“Un amor de persona”, la recuerda hoy Carlos Hugo
Aztarain, quien fue colega y amigo suyo y que la conoció y trató cuando ambos
vivían en Madrid. Además, Susana Campos (Buenos Aires, 31.8.1934 / 16.10.2004)
era bella como rubia y como morocha, con “ese lunar que tienes, cielito lindo” en su mejilla derecha, una voz por
fortuna grave, unas piernas como cinceladas por Divito, un porte distinguido,
recto, firme el paso. En tanto actriz, hizo de todo, incluyendo las fotonovelas
de rigor de fines de los 50, pero de alguna manera el cine fue preponderante en
su trayectoria de nada menos que 74 largometrajes, de entre los cuales 51 los
hizo en su país (incluyendo uno inconcluso), 21 en España y 2 en Italia.
Comenzó hacia finales de los 40 como la
mayoría de los actores, con pequeñas partes que de a poco iban expandiéndose
hasta el nivel del cuarto o quinto puesto en los títulos de crédito. Fue “la
chica” de Los Cinco Grandes del Buen Humor en dos de sus disparates, hacía bien
la comedia tanto como el drama, tenía una manera especial de destacar gracias a
cómo disparaba sus a veces breves parlamentos y a un temprano dominio de su
relación con la cámara. Carlos Schlieper fue, tal vez, el primero en advertir
sus condiciones al dirigirla en su segundo film (La serpiente de cascabel) y no por casualidad la convocó en otras 6
oportunidades, haciéndola brillar como nadie en el esplendor de su juventud.
Con Carreras hizo 8, con Rinaldi 4 y con Amadori, Kurt Land y Forqué 3.
Su debut teatral tuvo lugar como “una bailarina” en la puesta original de Blum de Discépolo y Porter (28.10.1949, Presidente Alvear), pero en ese medio, aunque trabajó con asiduidad en ambos países, no pasó de las comedias livianas, muchas de ellas para las temporadas marplatenses, con un pico de éxito en Brujas de Moncada: una excepción tal vez la configurase su doble papel (“Madó” e “Isabel”) como segunda de Narciso Ibáñez Menta en el montaje de ¡Culpable! de Borrás (29.3.1955, Astral), actor con el que estrechó un sólido compañerismo que los llevó a trabajar juntos en varios programas de televisión; de hecho, fue ella quien sugirió a Soffici y Atilio Mentasti que Narciso sería el actor adecuado para el “Camilo Canegato”, previsto para Renato Rascel y que terminó en manos de Verdager. Lo mismo podría decirse en relación a la TV: telenovelas, sainetes y comedias de línea, sin destaque especial, y con el hándicap de tener que secundar a Osvaldo Pacheco, a Darío Vittori o, mucho peor, Andreíta del Boca: tal vez una excepción haya sido el protagónico de Stella de César Duayén (1.5.1967, Canal 7), que en cine había animado Zully Moreno.
En 1953 hizo su primer trabajo en los dominios de Argentina Sono Film, en la comedia-con-niño La niña del gato. En los estudios de Martínez y en uno de sus ejecutivos encontró protección y consejos en tiempos en que reinaban Zully Moreno, que era mimada sólo por su marido Amadori, y Laura Hidalgo que lo tenía a Narciso para esos menesteres. Susana Campos no ocupó esos espacios de vamp: ni siquiera los buscó. Ella estaba para otro tipo de papeles, tal vez porque su pechera no podía competir con las de sus colegas: de ese período destaca la secretaria ligera de cascos de Caídos en el Infierno. En la Sono hizo un total de 15 producciones, pero fue con las dos previas a su partida a España que alcanzó su consagración.
Uno fue, por supuesto, el personaje del título en Rosaura a las 10, el capolavoro de Soffici, en el que despliega un amplio registro de emociones que van desde el azoramiento por ser recibida en la pensión de manera tan familiar hasta la mueca desagradable de la prostituta que se revela en el final de la estupenda historia de Marco Denevi. El otro, el de Detrás de un largo muro, donde practica un desnudo parcial, de frente y de la cintura hacia arriba, y a pesar de que los créditos la registran en segundo lugar es la auténtica protagonista de la historia, puesto que toda la acción pasa por su mirada, la de una bella muchacha de campo que, harta de ordeñar vacas, de cocinar para su padre, de vivir en la pobreza y de tanta calma provinciana, viaja a la gran ciudad. El enfrentamiento con Buenos Aires no resulta nada glamoroso, ya que ella y su padre terminan viviendo en una villa miseria donde se metejonea con un hampón de pacotilla que, de algún modo, marcará su destino de pobreza e inseguridad. Finalmente volverá al campo y al cariño simple y honesto de un antiguo pretendiente. Para el anecdotario: ambos roles habían sido ofrecidos a (y rechazados por) Mirtha Legrand. Mil gracias, madame.
En 1957, cuando ambos fueron rodados, se produjo la más grave crisis a todo nivel sufrida por la industria cinematográfica argentina en toda su historia. Campos tomó el toro por las astas y con su marido de entonces se fue a España. Llegó a mediados de 1958, cuando su nombre resonaba en aquella industria (floreciente a pesar de la censura franquista) por el pase de Rosaura a las 10 en concurso en Cannes y por el inminente pase del de Demare en Venecia; esto es, los productores sabían quién era, y además llevaba consigo unas cartas de presentación que no admitían dudas ni excusas. Comenzó a trabajar a poco de llegar y en el primero, Bombas para la paz, aparece rubia muy rubia en pareja con Fernando Fernán Gómez y compartiendo una estupenda secuencia casi sin cortes con el gran Pepe Isbert. De inmediato la misma empresa, Hispamex Films, la envió a Italia para interpretar un rol muy secundario en la coproducción Il padrone delle ferriere, discreta nueva versión de una novela varias veces adaptada al cine. Otros personajes en los que destacó –a pesar de que en casi todos su voz era doblada– resultaron los de Los culpables y el magnífico “solo” frente a Arturo de Córdova en Cena de matrimonios. Es curioso que de su labor en Europa sólo cuatro tuvieran estreno comercial en cines porteños, y que dos de ellos fueran coproducciones con la Argentina.
“En lo concerniente al cine español, su período de mayor actividad y relevancia se registró entre 1960 y 1965, y coincide curiosamente con la época en que mantenía formada una Compañía de Teatro con Alberto Closas. Debe destacarse que durante estos años de cierto esplendor la actriz demostró una gran versatilidad interpretativa, al compaginar composiciones dramáticas de no poca fuerza (en especial en Accidente 703, Ensayo general para la muerte, La boda o Crimen de doble filo) con papeles verdaderamente graciosos en varias comedias de tono ligero”, consideraron Aguilar y Genover en El cine español en sus intérpretes. Por fortuna, zafó de hacer de grupí de cantantes a la moda, con la excepción de Pili y Mili en Como dos gotas de agua, así como de los miles de manzanilla westerns, con apenas una incursión, Mestizo, donde tuvo que soportar aparecer en el tercer puesto cuando el primero lo ocupaba Hugo Blanco, que era un secundario en la Argentina cuando ella ya había hecho a la Rosaura…
En un breve paréntesis a su etapa española viajó a Buenos Aires y en apenas dos meses se mandó otros dos personajes magníficos: El bruto, versión de una novela de Arturo Cerretani tan poco conocida cuan apasionante, que tiene un protagonista ausente, desaparecido, tal vez asesinado, dejando una mujer codiciada por otros dos hombres, uno muy maduro que la quiere poseer por la fuerza y otro, jovencito, que la adora en silencio; y en Hombre de la esquina rosada –otra vez en la Sono…– fue nadie menos que “la Lujanera” imaginada por Borges. A mediados de los años 60 regresó a la Argentina y trabajó mucho para la TV, pero en cine su talento se fue diluyendo en picarescas de hoteles y en horrorosos engendros marca Carreras, con tal vez dos personajes destacados en los que aún restaba algo de su esplendor: la rubia “Mireya” de Los muchachos de antes no usaban gomina y la cornuda esposa de Los viernes de la eternidad.
Y al igual que había hecho en 1961 pero a la inversa, sorprendió cuando en un mismo año retornó a España contratada por Orfeo, empresa de la familia Forqué, para la que intervino en breves partes de dos films hechos uno detrás del otro: en el segundo, una soporífera biografía del compositor Julián Gayarre, también intervino Rudy Carrié, al igual que con sus anteriores compañeros sentimentales coincidió en algún trabajo. Ellos fueron el cantante y ocasional actor Jorge Leval y el actor Alberto Berco, con quien concibió a su hija Roxana, también ella devenida actriz. Su última aparición en pantallas es conmovedora: Como pasan las horas fue rodado poco antes de su muerte y allí anima a una mujer aquejada de un cáncer terminal en una tensa relación con su hija –la suya propia, lo que agrega emotividad–; vale decir, la actriz moribunda interpretando a una mujer moribunda, situación insólita que, bien mirada, podría convertir esa ficción en un documental. Un homenaje a su trayectoria le fue ofrecido en la sección La Mujer y el Cine de la 20º edición del Festival de Cine de Mar del Plata (2005).
La otra
Hubo, sin embargo,
otra Susana Campos, actriz chilena cuya ya de por sí oscura filmografía se vio
aún más sepultada tras la aparición de su homónima, aparición que coincide
temporalmente con la desaparición de la trasandina de los sets que solía frecuentar. Inútil resultó la búsqueda de sus
antecedentes: consultado que fue el sitio web
cinechile, no parece haber hecho nada en su país. Los citados investigadores Aguilar y Genover, al igual que todos sus colegas, confunden la
filmografía de nuestra Susana Campos con la de la chilena, evidente cuando
aseguran que “se inicia en la
interpretación a temprana edad […] cuando acababa de cumplir nueve años”.
Las cuentas no cierran. De acuerdo a mi archivo
personal y salvo error u omisión, la chilena intervino en los siguientes largometrajes
argentinos: El comisario de Tranco Largo
(Leopoldo Torres Ríos, 1942: “Luciana Vargas, la maestra”, 10º), Mi novia es un fantasma (Francisco
Mugica, 1943-1944: “una costurera en el primer baile del salón Viena”, 14º), La importancia de ser ladrón (Julio Saraceni,
1944: “mucama Luisa”, NA), El tercer
huésped (Eduardo Boneo, 1945: “Esther, esposa de Carlos Cisneros” [Rodolfo
Onetto], 14º), Tres millones… y el amor!
(Bayón Herrera, 1946: “una curiosa en el juicio”, NA), Un marido ideal (Bayón Herrera, 1946: 21º) y El barco sale a las 10 (Mugica, 1947: “madre de Catito” [Jorgito
Arias], NA).
Filmografía:
[A tener en cuenta: la IMDb ubica
Cita en las estrellas en 1934, ¡el
año en que nació!].
Los años 40: Novio,
marido y amante (Mario C.
Lugones, 1947: “mucama de Violeta Locatelli” [Amelita
Vargas], 20º), La serpiente de cascabel (Carlos Schlieper, 1947: “una alumna”, 7º), La novia de la Marina (Benito Perojo,
1948: “una amiga de Susana Montero” [Susana Freyre], 13º), La cuna vacía (Carlos Rinaldi, 1948-1949: “muchacha
en el teatro que pide compartir un palco”, NA), Cita en las estrellas (Schlieper, 1948: “un ángel que fuma”, 12º, acreditada
como Susy Campos), ¡Fúlmine! (Bayón
Herrera, 1948: “sobrina de doña María Carmela”, 14º), Fascinación
(Schlieper, 1949: “una amiga de Sonia [Elisa
Galvé] en la fiesta”, 26º), Vendrás a medianoche? (Arturo García Buhr, 1949-1950: “secretaria del doctor
Fuentes” [Guillermo Battaglia], 13º) y Cuando
besa mi marido (Schlieper, 1949-1950: “una amiga de Luisa” [Malisa Zini],
11º).
1950-1954: Arroz
con leche (Schlieper, 1950: “amiga
de Mónica Vieytes [Malisa Zini] en el palco”, 25º), Los árboles mueren de pie (Schlieper, 1950: “la mujer del collar”, 11º), El hermoso Brummell (Julio Saraceni,
1950-1951: “Sonia Vischinsky”, 9º), Fantasmas
asustados (Rinaldi, 1951:
“Liliana Elizalde”, 6º), Mi hermano Esopo
(Luis Mottura, 1951: “Rosita”, 6º), La
patrulla chiflada (Rinaldi, 1951-1952: “Diana”, 6º), La niña del gato (Román Viñoly Barreto, 1952-1953: “María Elena”,
7º), Uei paesano! (Manuel Romero,
1953: “Elvira, hija de Ferrini” [Gregorio Cicarelli], 3º), Romeo y Julita (Enrique Carreras, 1953: “Amanda”, 4º), Caídos en el Infierno (Luis César
Amadori, 1953-1954: “secretaria Renata Brissol”,
5º), Detective
(Schlieper, 1954: “Lidia Figurola del Palacio, esposa de
Pedro Pérez” [Héctor Méndez], 6º), La cigüeña dijo: sí (Carreras, 1954: “Pilar,
apodada Pili y Pilarín, hija de Eduardo” [Tomás Blanco], 4º), La
noche de Venus (Virgilio Muguerza,
1954: “Haydée Iriarte”, 4º) y Vida
nocturna (Kurt Land, 1954-1955: “Clarita, encargada
del guardarropas del night club
Paradis, 8º).
1955-1957: La
delatora (Land, 1955:
“Virginia, una de las ex mujeres de Gerardo Lafont” [Jorge Rivier], 7º), Bacará (Land, 1955: “Marta, esposa de
Santiago Olivera” [Alberto Berco], 6º), Amor
a primera vista (Leo Fleider, 1955: “Lucía,
prima de Matilde Albareza” [Lolita Torres], 4º), Amor prohibido (Amadori, 1955: “Mónica,
prima del capitán Alejandro Brown” [Jorge Mistral], 5º), Graciela (Leopoldo Torre Nilsson, 1955: “Ena Salgado”, 3º), Pecadora (Carreras, 1955: “Rosa”, 3º), Historia de una soga (Enrique de Thomas,
1956: “Manón”, 5º), Todo sea para bien
(Rinaldi, 1956: “Palma Lori, hija de Martín Lori”
[Francisco Petrone] y “Silvia Agliani, esposa de Martín Lori en las fotos”,
3º), Rosaura a las 10 (Mario Soffici, 1957: “María
Correa, alias Marta Córrega,
inventada Rosaura”, 2º) y Detrás de un
largo muro (Lucas Demare, 1957: “Rosa”, 2º).
España: Bombas para la
paz (Antonio Román, 1958: “azafata Celia”,
3º). Italia: Il padrone
delle ferriere / Felipe Derblay (Anton Giulio Majano, I/E, 1959: “Sophie de
Préfont”, 8º).
España: Mi calle (Edgar Neville,
1960: “Petra, criada de los marqueses de Abanto”, 6º), 091 policía al habla
(José María Forqué, 1960: “Julia, esposa del inspector de Policía Andrés Martín”
[Adolfo Marsillach], 3º), Un bruto para Patricia (León Klimovsky, 1960:
“Patricia de Carvajal”, 2º), La vida privada de fulano de tal (José
María Forn, 1960: “Eva”, 2º) y Siempre es domingo (Fernando Palacios,
1961: “Teresa”, 15ª).
Argentina: El bruto (Rubén W.
Cavallotti, 1961: “Justina, mujer de Celaya”, 1º) y Hombre de la esquina rosada (René Mugica, 1961: “la Lujanera”, 2º).
España: Accidente 703 / Los culpables (José María Forqué, E/A, 1962: “Paula, amante de Jorge Castro” [Carlos Estrada], 8º), Escuela de seductoras (Klimovsky, 1962: “Alicia”, 1º), Cena de matrimonios (idem, Alfonso Balcázar, 1962: “Elisa, esposa de Antonio” [Angel del Pozo]), Ensayo general para la muerte (Julio Coll, 1962: “Arlette, esposa de Jean” [Carlos Estrada], 1º), Usted tiene ojos de mujer fatal (José María Elorrieta, 1962: “Carmen, la actriz que interpreta a Elena”, 1º), Los culpables (Forn, 1962: “Arlette, esposa de Pablo Ibáñez” [Tomás Blanco], 1º), Una tal Dulcinea (Rafael J. Salvia, 1963: “Marcela, esposa de Gerardo” [César del Campo], 1º), Como dos gotas de agua (idem, Amadori, 1963: “Teresa, tía de Mili” [Mili], 3º), La boda (Demare, E/A, 1963: “Rosa, esposa de José Fernández Castillo” [Hugo Pimentel], 3º), Piedra de toque (Julio Buchs, 1963: “Dora, secretaria de Enrique Rivera” [Alfonso Godá], 3º), Rueda de sospechosos (Ramón Fernández, 1964: “Mara”, 2º) y Crimen de doble filo (José Luis Borau, 1964: “Laura, esposa de Andrés Salas” [Carlos Estrada], 1º). Italia: Le sette vipere –Il marito latino– (Renato Polselli, 1965: “Milù”, 6º). España: Mestizo (Buchs, 1965: “Helen”, 3º).
Argentina: Del brazo y por la calle (Carreras, A/E, 1965: “Fernanda”, 3º), Villa Cariño –Bosque alojamiento– (Saraceni, 1967: “acompañante del chofer de la ambulancia” [Juan Carlos Altavista], 9º), Coche cama alojamiento (Julio Porter, 1967: “Gloria”, 6º), Digan lo que digan (Mario Camus, A/E, 1967: “tía de Blanca” [Serena Vergano], 4º), El bulín (Angel Acciaresi, 1967: “ejecutiva con el gerente” [Vicente Rubino], 5º), Los muchachos de antes no usaban gomina (Carreras, 1968: “Mireya”, 2º), El día que me quieras (Enrique Cahen Salaberry, 1968: “Andrea, mujer de Alfredo Argüelles” [Hugo del Carril], 5º), Vamos a soñar con el amor (Carreras, 1970: “Leonor, esposa de Mariano” [Enzo Viena], 3º), Muñequita de medianoche (Patricia Gal, 1974: “esposa [de Guillermo Murray] en el matrimonio de ricos”; rodaje inconcluso), Los chicos crecen (Carreras, 1974: “Cristina, amante de Enrique Zapiola” [Eduardo Rudy], 3º), Bodas de cristal (Rodolfo Costamagna, 1974: “Silvia, esposa de Luis Peña” [Alberto Closas], 2º), Así es la vida (Carreras, 1976: “Eloísa Castañaga, esposa de Ernesto Salazar” [Luis Sandrini], 2º) y Los viernes de la eternidad (Héctor Olivera, 1980: “Paula, esposa de Gervasio Urquiaga” [Héctor Alterio], 3º).
España: El orden cómico (Alvaro Forqué, 1985: “Odette”, 5º) y Romanza final –Gayarre– (José María Forqué, 1985: “madre de Alicia” [Sydne Rome], 5º). Argentina: Loraldia –El tiempo de las flores– (Oscar Aizpeolea, A/E, 1989-1990: “Alicia, hermana de Juan” [Luis García], 3º), Cautiva (Gastón Birabén, 2001-2002: “Elisa Dominich, abuela de Sofía Lombardi” [Bárbara Lombardo], 2º) y Como pasan las horas (Inés de Oliveira Cézar, 2004: “Virginia, madre de René” [Roxana Berco], 4º).
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