CINEASTAS
Tres
marginales
Francisco Vassallo (Giovanni Francesco Vassallo Laporta; San Cono, provincia de Catania, Sicilia, Italia, 16.11.1927) fue un pintoresco personaje del submundo de la industria, con toques surrealistas y un ego descomunal. Había estudiado Ciencias Económicas y en 1948, a sus 21 años, desembarcó en la Argentina con su familia. Poco después ingresó a la productora Emelco, en cuyos estudios de Martínez hizo de todo un poco. Más adelante se lo ubica como reflectorista, pizarrero y ayudante y asistente de dirección, en estos dos rubros de realizadores de probado talento (Torres Ríos, Feldman, Birri, Kohon, Martínez Suárez, Saslavsky, Favio), de los que no aprendió nada. Su opera prima (y única), Los ratones, que también produjo y adaptó de su propia novela, alterna –en inmodestas palabras suyas impresas en un folleto– “acertados enfoques sicológicos junto a agudos apuntes de crítica social, ensamblados en vivencias con las cuales podremos identificarnos muchos de nosotros: Va el hombre o la mujer de la ciudad, intoxicados de cemento, hambrientos de pureza”. Con un elenco bizarro, pretensiones de Nuevo Cine Argentino y guiños de sexploitation, el engendro fue calificado por el INC “de exhibición no obligatoria”, por lo que permaneció merecidamente en sus latas hasta que, 34 años más tarde y aunque ya había sido varias veces emitido por TV, tuvo un estreno oficial en el “complejo” Tita Merello sólo porque había una copia disponible y porque Julio Márbiz necesitaba engrosar las cifras del organismo que entonces dirigía. Vassallo resultó tan bruto –o descuidado– que en los títulos de crédito permitió que imprimieran su nombre como “Fransisco”.
Luego de lo cual se dedicó a vender casas y chalets desde una inmobiliaria situada en Villa del Parque, a continuar escribiendo novelas, piezas teatrales y guiones en cantidades industriales y, de tanto en tanto, a amenazar con volver a dirigir. Su último intento lo anunció hacia 1987: en un colmo de delirio –registrado en una entrevista concedida a La Razón (10.2.1987)– dijo haberle ofrecido la dirección de fotografía de su proyecto a un amigo italiano: “Entonces le dije: «Vittorio, me conformo con que puedas venir aunque sea por cuatro o cinco semanas», y quedó en contestarme”. Storaro le contestó –si es que lo hizo– que estaría ocupado por al menos los siguientes tres años… En 2013 apareció una cineasta llamada Lucía Vassallo: consultada que fue sobre su posible parentesco, quedó en averiguarlo y evacuar la duda –algo que nunca cumplió–, no sin antes advertir que su familia también es de San Cono pero que allí “el apellido Vassallo es como García en España”. Un año más tarde apareció en los cines un film de otra Vassallo, Alejandra, pero ésta ni siquiera fue consultada sobre el posible parentesco: ya no importaba.
Su connacional Carlos Biaghetti (Carlo Edoardo Biaghetti;
Turín, provincia de Turín, Italia, ¿? / Buenos Aires, 26.9.1983) radicó también
él, como Vassallo, desde 1948. De profesión fotógrafo, egresó en 1935 de la
Academia de Bellas Artes de su ciudad natal. En Buenos Aires montó ArgenPress,
dedicada al fotoperiodismo y más adelante a la realización de fotonovelas,
modalidad gráfica que tuvo su apogeo en los años 50 y de la que él fue uno de
sus más entusiastas propulsores. A mediados de los 60 ejerció la vicepresidencia
de la Cooperativa Cinematográfica Sudamericana Ltda., que no produjo nada,
aunque por medio de otra de sus “empresas”, Fulgor, produjo, escribió y dirigió
un par de cortos que le merecieron una efímera reputación, El progreso, que hasta tuvo un estreno en cines (25.10.1962,
Paramount) y Capacidad, 20 pasajeros.
Su único largometraje, Rebeldía, pasó
por completo inadvertido cuando su tardío estreno, al punto de que no fue
registrado ni siquiera por los semanarios gremiales: hijo putativo de
una mente reaccionaria y del imperativo de la moda, este horrendo ejemplar del
subgénero “juventud descarriada” presenta al carilindo Germán Kraus engatusado
por un grupo de amigos de la dolce vita universitaria para que robe
drogas a su padre, dueño de una industria farmacéutica. En 1982, Biaghetti presidió una efímera
Asociación de Cineastas y Artistas Argentinos cuyo subdirector era Homero
Cárpena.
Osvaldo Andéchaga (Buenos Aires,
12.12.1954 / 16.8.1998) accedió a su primer largometraje desde la nada, puesto
que no había integrado equipos de rodaje ni estudiado cine en escuela alguna:
en un artículo publicado por el diario Convicción
(14.12.1982) se dice que “luego de
deambular por algunas carreras «especializadas», decidió encarar un trabajo más
afín a su vocación. Así comenzó a realizar cortos y mediometrajes para la
industria farmacéutica”. Prima Rock,
su primer largo, registra a algunos de los grupos y cantantes que intervinieron
en el festival homónimo realizado en las ex piletas de Ezeiza los días 20 y
21.9.1981, con resultado paupérrimo: carente de ritmo, de creatividad y de
auténtico espíritu rockero (Osvaldo era más bien tanguero), pasará a la
historia chica sólo por el hecho de que una de las cámaras utilizadas era una steadycam, que debutaba en un
largometraje local. Tras otro intento, “A
contramano”, del que apenas logró rodar tomas sin actores durante
febrero 1983, pudo concretar La ciudad
oculta, historia de marginales ambientada en una villa de emergencia que
hubiera sido mucho más interesante despojada de su machacona reivindicación del
folklore justicialista. Su empresa Profilm International, de la que era titular
con su mujer, Isabel Eugenia Lettner (“Elizabeth” para sus muchos amigos del
gremio), prestó servicios de producción para dos largos italianos dirigidos aquí
por Martin Dolman –pseudónimo de Sergio Martino–, Sulle tracce del condor (1989-1990) y Spiando Marina (Espiando a Marina, 1991): en el primero
figuraba acreditado como paymaster y
en el segundo como director de producción, cargo este último que también
detentó en Al filo de la ley (Desanzo,
1991). Su último contacto con el cine se verifica en El amante de las películas mudas (Pablo Torre, 1993), para el que
otra empresa suya llamada Orsai Cine facilitó el equipamiento técnico.
Andéchaga falleció muy joven tras sufrir un infarto, al que con seguridad contribuyeron su notoria afición a las bebidas alcohólicas, su permanente resentimiento por ser un “negrito” marginal –condición a la que adjudicaba el ninguneo del que era objeto en la industria, concepto dicho por él mismo al autor de este texto–, su irascible carácter pendenciero –del que fui testigo en una trasnoche marplatense en el Hermitage, del que lo rescataron la sufrida Elizabeth y un agente de Policía– y su consiguiente y quejosa frustración artística. Por si todo ello fuera poco, en octubre 1983 integró la efímera Comisión de Directores Cinematográficos Peronistas. Su hija Eva fue meritoria de fotografía en Carlos Monzón (Gabriel Arbós, 1995).
FILMOGRAFIAS
Vassallo
01. Los ratones –El disconforme– (1964-1965)
35mm, B&N, 86’. CP: Producciones
Vassallo (Olivos, BA). G: FV, sobre
su novela. F: Carlos Orgambide. I: Alberto Argibay, Zulma Faiad, Jorge
Marchesini, Paula Gales, Floren Delbene. LC:
6.8.1998.
Otras actividades en cine: R en Adiós muchachos y Sin familia (Armando Bo, 1954) / PZ en Horizontes de piedra (Román Viñoly Barreto, 1955: NA), Demasiado jóvenes (Leopoldo Torres Ríos, 1957), Sabaleros (Bo, 1958: acreditado como Francisco Vasallo) y Heimat unter heißer sonne / Hombres salvajes (Richard von Schenk y Albert Arliss, RFA/A, 1958: NA) / AYD en Río abajo (Enrique Dawi, 1959: acreditado como Francisco Vasallo), Questo amore ai confini del mondo / Casi al fin del mundo (Giuseppe Maria Scotese, I/A, 1960), Los de la mesa 10 (Simón Feldman, 1960: acreditado como Francisco Vasallo), Libertad bajo palabra (Alfredo Bettanín, 1960: acreditado como Francisco Vasallo), Los inundados (Fernando Birri, 1961: acreditado como Francisco Vasallo), Tres veces Ana (David José Kohon, 1961: acredita como F. Vasallo), Dar la cara (José A. Martínez Suárez, 1961: acreditado como Francisco Vasallo), El televisor (Guillermo Fernández Jurado, 1961), La chacota (Dawi, 1962: NA) y Placeres conyugales / Las mujeres los prefieren tontos (Luis Saslavsky, A/E, 1963: acreditado como Francisco Vasallo) / AD en Crónica de un niño solo (Leonardo Favio, 1964: acreditado como Francisco Vasallo).
Biaghetti:
01. Rebeldía (1968-1969)
35mm, B&N, 65’. CP: Producciones
Cinematográficas Andes Film SRL. COD:
Aldo Brunelli Ventura. G: CB, con la
colaboración de Aldo Brunelli Ventura, Luis Bardón, Daniel Desaloms y Hugo
Quintero. F: Julio César Lavera. I: Francisco de Paula, Delfy de Ortega,
Germán Kraus, Marta Cerain, Gabriela Gili, Elida Marletta, Oscar Casco. LC: 17.7.1975. [+ socio de la CP].
Cortos: El progreso (1958: + P y G), Capacidad, 20 pasajeros (1960: + P y G),
Gronchi a Buenos Aires (1961:
acreditado como Carlo Biaghetti), Crucero
a Tierra del Fuego y sus glaciares (1970), Vacaciones en Brasil (1970).
Otras actividades en cine: FF en Tiernas ilusiones (Dino Minniti, 1959) /
JP en El amigo (Favio, 1960, corto:
acreditado como Carlo Biaghetti) / FF NA y AANA como “Jorge Rocca, jefe
de producción de los Laboratorios Farina” en Mannequin alta tensión (Massimo G. Alviani, 1967-1968).
Andéchaga:
01. Prima Rock (1981)
35mm, C, 90’. CP: Empresa de
Servicios SA – BEA Cine. P: Isabel
Eugenia Lettner. G: Mauricio Belek y
OA. F: Juan Carlos Lenardi. LC: 2.12.1982. Documental.
02. La ciudad oculta (1985-1986) 35mm, C, 90’. CP: Orsai Cine. PE: Isabel Eugenia Lettner. G: OA, con la colaboración de Miguel Briante, Chino Collado y Nacho Wisky. F: Miguel Rodríguez. I: Edgardo Suárez, Leandro Regúnaga, María Vaner, Alberto Benegas, Raúl Lavié, Isabel Quinteros, María Fiorentino. LC: 9.11.1989.
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