PERFILES
Antonio
Ripoll, la mano precisa
Ephraim Katz dedica al rubro casi cuatro columnas
de su indispensable The International
Film Encyclopedia (1979), divididas en cuatro entradas: editing, editor, negative cutter y
negative cutting. Ignoro si esas
valiosas apreciaciones han sido volcadas en alguna página web; pero, en caso contrario, el lector interesado debería
procurarse una copia del Katz para saber todo lo necesario sobre el arte
–extinguido tal como se lo conoció durante un siglo– de la compaginación de
imágenes en movimiento; de hecho, ahora se graba
aunque la palabra film se niega
desesperadamente a desaparecer del vocabulario de la gente del medio. En lo que
respecta al cine argentino, esa especialidad aparece tan sólo en los años 30,
ya que durante los 20 ni siquiera era mencionada como tal: se sabe que por lo
general la practicaba el director y de manera artesanal. A medida que la
industria comenzó a profesionalizarse no sólo llegaron las moviolas, sino
también quien supiera utilizarlas, como fue el caso del húngaro László Kish,
importado por la productora Lumiton. En los títulos de crédito de aquellos
primeros sonoros el rubro era mencionado como “sincronización”. A lo largo de
los años devino “compaginación”, “montaje” y, muchos años más tarde, “edición”,
otro de los tantos anglicismos a los que los cineastas aborígenes son muy
proclives. Y que, en este caso, deriva del hollywoodense film editor.
El primer especialista argentino parece haber sido Francisco Mugica, de inmediato acompañado por Daniel Spósito, Roberto Schmidt, José Gallego, Emilio Murúa y Juan Soffici; más adelante lograron destaque los hermanos Rinaldi (Atilio, Gerardo y Carlos) y Kurt Land, entre otros y sin llegar todavía a la década de los 70, en la que se produce la primera gran renovación del lenguaje cinematográfico. En aquella época industrial el compaginador “era de” algún estudio: Oscar Orzábal Quintana y Antonio Rampoldi de Lumiton, Jorge Garate y José J. Serra de Argentina Sono Film, José Gallego de San Miguel, Atilio Rinaldi y Ricardo Rodríguez Nistal de Artistas Argentinos Asociados; o bien “era de” algún director o productor en particular, como Nello Melli de Leopoldo Torres Ríos y Rosalino Caterbetti de Armando Bo y de Emilio Spitz, para mencionar algunos casos de fidelidad extrema. También estaban los “golondrina”, que saltaban de una empresa a otra.
Antonio Ripoll (Antonio Angel Felipe Ripoll; Bahía Blanca, Buenos Aires, 8.4.1930 / Buenos Aires, 14.9.2011) no sólo fue el más prestigioso montajista de la historia del cine argentino sino el que mayor cantidad de títulos ha sumado. Antes incluso de saber a ciencia cierta qué sería de su futuro, el cine parece haberlo tentado y, vaya a saberse en qué circunstancias, apareció a sus 12 años como extra en dos comedias de Romero rodadas una detrás de la otra en Lumiton. En sus inicios profesionales “era de” los estudios Emelco, a los que ingresó cuando apenas había cumplido 17 años: allí hizo trece largometrajes, los cuatro primeros como asistente de José Cañizares, Gerardo Rinaldi y Emilio Murúa. Debió ser un asistente brillante, pues ya en el quinto (Cita en las estrellas) la empresa le dio rango de titular con Rinaldi, posición de la que ya nunca descendería. Con Gerardo conformó una sociedad creativa –los créditos los nombraban juntos– que se prolongó hasta 1966 (La gran felicidad). Sin embargo, ese matrimonio tan productivo hace que, paradójicamente, resulte difícil discernir cuánto mérito le corresponde a cada uno: testigos de aquellos días aseguran que no siempre trabajaban juntos en un mismo film, que Gerardo se ocupaba de aquellos de un perfil más industrial en tanto Ripoll prefería a los directores jóvenes.
Aunque nunca dejaron de consultarse, algunos rasgos de esa obra conjunta o de Ripoll en solitario pueden ser precisados con cierta seguridad: el ritmo endiablado que confería a las comedias de Schlieper, el vértigo de las escenas de acción de La delatora, la quieta calidez de Una cita con la vida y Los de la mesa 10, el dinamismo otorgado a las batallas del filón épico-histórico de Torre Nilsson y Antín. En cuanto a Ripoll en particular, es de destacar su adhesión inmediata, desde Río abajo, a los realizadores de la Generación del 60, etapa en la que destacan el preciosismo aplicado a La cifra impar –en total comunión con el relato de Cortázar–, la cierta cuota de riesgo de participar en un film clandestino como La hora de los hornos, trabajo que firmó con su director y que, por la gran cantidad y diversidad de elementos en pantalla, consolidó uno de sus mejores trabajos, y, en fin, esas joyas de precisión que configura los que hizo para Favio. No sólo con Gerardo Rinaldi y con Solanas: Ripoll fue muy generoso en firmar algunos trabajos con colegas que en algunos casos habían sido sus discípulos, como se especifica más abajo, en su filmografía. Algunos otros asistentes-alumnos fueron luego muy destacados editores: Federico Parrilla, Oscar Souto, Juan Carlos Macías, Miguel Pérez, Enrique Juárez, Danilo Galasse, Alberto Buriel.
Tres testigos de su trabajo que además compartieron su amistad coinciden en algunas apreciaciones sobre el ser humano Antonio Ripoll, por ejemplo su dedicación total al trabajo, su sentido de la practicidad, su trato directo y frontal, su firme postura laboral e ideológica, su capacidad de emprendedor. Juan Carlos Fisner recordó que “siempre se distinguió entre sus pares e impuso en el cine argentino la modalidad del corte directo, sin apelar a los habituales esfumados”, además de destacar el hecho de que los cortos de los muchachos de la Generación del 60 solía compaginarlos ad honorem, “obligándolos indirectamente y no sin cierta picardía a que lo convocaran a la hora del primer largo”. Martínez Suárez aseguraba que se podía confiar en su criterio y que en el trabajo cotidiano aportaba muchas ideas útiles para el director, pero también lo recordaba “muy buen mozo, alto, elegante, de cabellos enrulados como una estatua griega, muy prolijo en su aspecto y sobre todo buen amigo de sus amigos, gran trabajador y paciente con los debutantes”. Oscar Barney Finn coincide en casi todas esas virtudes y evoca en especial al “amigo de muchos fines de semana, navegando en su yate con Teresa y los tres chicos”.
Ripoll, quien tal vez haya pasado menos tiempo de su vida en su casa que encerrado en su cabina de los laboratorios Alex, no podía menos que casarse con una colega, la cortadora de negativos Teresa Funari. En cambio, no estaba emparentado con el sonidista José Matías Ripoll ni con la sobrina de éste, Silvia Ripoll, destacada montajista de los años 80 en adelante. Tampoco con María del Carmen Ripoll, asistente de montaje en la industria cinematográfica española muy activa en los 60, por lo general acreditada como Mari Carmen Ripoll. Supo también ser empresario de, entre otras, Servicine SACIFM, que alquilaba cámaras y otros implementos para rodaje, de la que era socio con Armando Blanco, Eliseo “Coco” Zanusso y Juan Carlos Ciriano, con alguno de los cuales terminó a las patadas; Trama SCA, ésta en sociedad con Rodolfo Kuhn y dos inversionistas chilenos, que produjo apenas un largo que no pudo estrenar, Ufa con el sexo; y de un par de estaciones de servicio, costado inusual que años más tarde también interesó al matrimonio Puenzo.
En el libro Un film de entrevista, David Kohon recordaba: “Cuando uno repite el mismo compaginador en dos o tres películas, esa persona conoce de memoria al realizador y se produce una identificación casi automática. Me pasó con Antonio Ripoll, yo había trabajado con él en Tres veces Ana, (en Breve cielo con Armando Blanco, que era su discípulo y Ripoll hizo una supervisión), y en Con alma y vida trabajamos nuevamente juntos. Cuando filmé las secuencias en Punta del Este, le mandaba el material y él iba haciendo un prearmado sin que yo lo viera. Al regresar a Buenos Aires, vi todo el prearmado y estaba perfecto”.
La
influencia de Ripoll sobre el moderno cine local de los 60 resulta evidente en
un hecho concreto: para La cifra impar,
Antín lo hizo participar en la escritura del guion, menos “escribiéndolo” que
aportando ideas visuales. “Los que
nacieron con nosotros, Aronovich, Ripoll, los que emergieron con nosotros, ésos
eran de nuestra misma cepa”, recordó Manuel en el libro Generaciones 60/90. La 25ª
edición del Festival Internacional de Cine (Mar del Plata, 2010) le rindió
homenaje exhibiéndolo, así como también Los
inundados, Tres veces Ana, Eloy, Soñar soñar y El fantástico
mundo de la María Montiel.
FILMOGRAFIA
Es sólo apta para cinéfilos aguerridos y nerds irrecuperables y fue establecida
según fechas cronológicas de rodaje, que no siempre coinciden con las del
montaje / Los cortometrajes, cuyos datos de producción suelen ser evasivos, son
enumerados al final de cada año, luego de los largos, siendo muy posible que
haya compaginado más que los registrados / El puntito negro (•) detrás del
título indica que el trabajo fue firmado por Rinaldi-Ripoll o Ripoll-Rinaldi /
MM = mediometraje (más de 30’) / NA = no acreditado / En el elenco de Cinco gallinas y el cielo aparece acreditado
Enrique Ripoll, tal vez uno de sus hijos: allí figuran, entre otros niños
“pertenecientes a La Pandilla de Pancho Cárdenas”, Alberto Mateico [Juan Alberto Mateyko],
María de los Angeles [Mariángeles] y la beba María Elena Rial, hija del
director.
Extra: Elvira Fernández vendedora de
tienda y Ven..! mi corazón te llama
(ambos Manuel Romero, 1942) – Asistente de compaginación no acreditado: Rodríguez supernumerario (Enrique Cahen
Salaberry, 1947), El tambor de Tacuarí
(Carlos Borcosque, 1948), La novia de la
Marina (Benito Perojo, 1948) y Tierra
del Fuego –Sinfonía bárbara– (Mario Soffici, 1948).
Compaginador 1948-1954: Cita en las estrellas• (Carlos Schlieper,
1948), Fascinación (Schlieper, 1949),
Diez segundos (Alejandro Wehner,
1949), Cuando besa mi marido
(Schlieper, 1949-1950), La muerte está
mintiendo (Borcosque, 1949-1950), Arroz
con leche (Schlieper, 1950), Derecho
viejo (Romero, 1950), El gaucho y el
Diablo (Ernesto Remani, 1950-1951), Caballito
criollo• (Ralph Pappier, 1951-1953), La
muerte en las calles• (Leo Fleider, 1952), Intermezzo criminal• (Moglia Barth, 1953), Casada y señorita• (Carlos Rinaldi, 1953), El pequeño mundo de la Boca (Humberto Peruzzi, 1953, corto), Sucedió en Buenos Aires• (Cahen
Salaberry, 1954), La telaraña• (Kurt Land,
1954), El millonario• (Carlos Rinaldi,
1954), Pájaros de cristal• (Ernesto Arancibia,
1954), En carne viva• (Cahen
Salaberry, 1954), Pobres habrá siempre•
(Borcosque, 1954-1955) y Los peores del
barrio• (Julio Saraceni – Fernando Bolín, 1954-1955).
1955-1959: La delatora• (Land, 1955), Un novio para Laura• (Saraceni, 1955), Requiebro• (Schlieper, 1955), Bacará• (Land, 1955), Los hampones• (Alberto D’Aversa, 1955), Marta Ferrari• y El satélite chiflado• (ambos Saraceni, 1955), Los tallos amargos• (Fernando Ayala, 1955-1956), Continente blanco• (Bernard-Roland, 1956), Catita es una dama• (Saraceni, 1956), Cinco gallinas y el cielo• (Rubén W. Cavallotti, 1956-1957), Una cita con la vida• (Hugo del Carril, 1957), La caleta olvidada (Bruno Gebel, 1957, producción chilena procesada en Alex), Primera fundación de Buenos Aires (Fernando Birri, 1957, MM), Las tierras blancas• (Carril, 1958), Retablillo de Perico (César Caprio, 1958, corto: sólo ASEC), 5to. dedo varo (Elena G. F. de Azcuénaga, Regis Bartizzaghi y Enrique Urteaga, 1958, corto: NA), Mi esqueleto• (Lucas Demare, 1959), Simiente humana• (Sergio Leonardo, 1959), Yo quiero vivir contigo / Ich möchte mit dir leben• (Carlos Rinaldi, A/RFA, 1959), Río abajo• (Enrique Dawi, 1959), El asalto• (Land, 1959), El crack• (José A. Martínez Suárez, 1959), López Claro –Su pintura mural americana– (Juan F. Oliva, 1959, corto: sólo ASEC), Buenos días, Buenos Aires (Birri, 1959, corto) y Luz… cámara… acción… (Kuhn, 1959, corto).
1960-1962: Casi al fin del mundo / Questo amore ai
confini del mondo• (Giuseppe Maria Scotesse, A/I, 1960: Rinaldi y Ripoll
sólo hicieron una precompaginación, que el montajista italiano Roberto Cinquini
redondeó), Héroes de hoy• (Dawi,
1960), Esta tierra es mía• (Carril,
1960), Los de la mesa 10• (Simón Feldman,
1960), Libertad bajo palabra• (Alfredo
Bettanín, 1960), Amorina• (Carril,
1960), Biografías (Manuel Antín,
1960, corto), Tire dié (Birri, 1960,
corto, su versión definitiva), Bazán
(Ramito Tamayo, 1960, corto), Los
inundados• (Birri, 1961), Delito•
(Pappier, 1961), Tres veces Ana•
(Kohon, 1961), La respuesta•
(Leopoldo Castedo, 1961, producción chilena procesada en Alex), Los jóvenes viejos• (Kuhn, 1961), Mate Cosido• (Goffredo Alessandrini,
1961), Una jaula no tiene secretos / La
jaula sin secretos• (Agustín Navarro, A/E, 1961), La cifra impar• (Antín, 1961: + G con Antín), Dar la cara• (Martínez Suárez, 1961), El televisor• (Guillermo Fernández Jurado, 1961-1962), El cartero (Paulina Fernández Jurado,
1961, corto), No deben morir
(Feldman, 1961, corto), Los anclados
(Fuad Quintar, 1961, corto), La chacota•
(Dawi, 1962: acreditado como A. Ripoll), Los
inconstantes• (Kuhn, 1962), La
herencia• (Ricardo Alventosa, 1962), Carlos
Gardel, historia de un ídolo• (Solly, 1962), Rata de puerto• (René Mugica, 1962), La pampa gringa• (Birri, 1962, corto: acreditado como Ripoll), Buenos Aires en camiseta (Martín Schor,
1962, corto), Kosice (Alejandro
Vignati, 1962, corto), Seguir andando•
(Fernando E. Solanas, 1962, corto: acreditado como A. Ripoll) y De los abandonados (Mabel Itzcovich,
1962, corto).
1963-1965: Proceso a la ley / Proceso de conciencia• (Agustín Navarro, A/E, 1963), La gran carrera (Paul Rouger y Máximo Berrondo, 1963: C con Armando Blanco), El Demonio en la sangre• y El octavo Infierno• (ambos René Mugica, 1963), Placeres conyugales / Las mujeres los prefieren tontos• (Luis Saslavsky, A/E, 1963), El desastrólogo• (Carlos Rinaldi, 1963-1964), José (Enrique Raab, 1963, corto), Homero Manzi (Edmund Valladares, 1963, corto: acreditado como A. Ripoll), Soy de aquí (Itzcovich, 1963, corto), Los elegidos (Schor, 1963, corto), Carta de Fader (Alfredo Mathé, 1963, corto), El ciclo (Gleyzer, 1963, corto: acreditado como A. Ripoll, C con Blanco), Crónica de un niño solo• (Leonardo Favio, 1964), Un sueño y nada más –La muerte en las rosas– / Morte para um covarde• (Diego Santillán, A/BR, 1964: la versión brasileña fue C por Rafael Justo Valverde), El reñidero• (René Mugica, 1964-1965), Gente conmigo• (Jorge Darnell, 1964-1965), La industria del matrimonio• (Enrique Carreras – Saslavsky – Ayala, 1964-1965), Génesis del Chaco (Feldman, 1964, corto: C con Carlos Piaggio), Diario de campamento (Pablo Szir, 1964, corto), Borges• (Luis Angel Bellaba, 1964, corto), El nacimiento de un libro (Mario Sabato, 1963, corto), Todo sol es amargo• (Mathé, 1965), Nacidos para cantar• (Emilio Gómez Muriel, 1965), Muchachos impacientes• (Saraceni, 1965), Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más… (Favio, 1965: C con Blanco), Los tímidos visten de gris• (Darnell, 1965), El galleguito de la cara sucia• (Cahen Salaberry, 1965: acreditado como Ripoll), Gotan (Alventosa, 1965, corto), Mujeres 1965 (Paulina Fernández Jurado, 1965, corto), Shakers (Rodolfo Lest [Rodolfo Corral], 1965, corto: C con Blanco), Autitis –La rueda del éxito– (Quintar, 1965, corto), El bombero está triste y llora (Szir y Lita Stantic, 1965, corto), Mundo nuevo (Feldman, 1965, corto: C con Piaggio), Los Caras Sucias (Itzcovich, 1965, corto), Sinfonía plástica• (Adolfo R. Sánchez Carranza, 1965, corto) y Tiempo de sainete (Quintar, 1965, corto).
1966-1969: Cómo seducir a una mujer• (Alventosa,
1966), La perra• (Gómez Muriel,
1966), La gran felicidad• (Carlos Borsani
y Carlos F. Borcosque, 1966), La hora de
los hornos –Notas y testimonios sobre el neocolonialismo, la violencia y la
liberación– (Solanas, 1966-1968: C con Solanas, NA), Noche terrible / ABC do amor / El ABC del amor (A/BR/CHI, 1966:
tres episodios de los que AR compaginó el argentino Noche terrible, dir. Kuhn, y el chileno Mundo mágico, dir. Helvio Soto), Largo viaje (Patricio Kaulen, 1966-1967, producción chilena
procesada en Alex: C con Piaggio), Sin
tregua (Feldman, 1966, corto), Entrevista
A. Macchi (Eduardo F. Chappa, 1966, corto: C con Oscar Montauti), El dependiente (Favio, 1967), ¡Ayúdeme ud. compadre! (Germán Becker
Ureta, 1967-1968, producción chilena procesada en Alex: C con Blanco), Allegro (Ricardo Félix Vidaurre, 1967,
corto), Es un árbol y una nube (Szir,
U/A, 1967, corto: C con Blanco), Al
llegar el día (Vidaurre, 1967-1968, MM), Martín Fierro (Torre Nilsson, 1968), Crimen sin olvido (Jorge Mistral, BOL/A, 1968), Eloy (Humberto Ríos, CHI/A, 1968), Nosotros los monos (Valladares,
1968-1969), La flor (Julio Babenko,
1968, corto), Don Segundo Sombra (Antín,
1969), Fuiste mía un verano (Eduardo Calcagno,
1969), El Santo de la Espada (Torre
Nilsson, 1969), La casa en que vivimos
(Kaulen, 1969, producción chilena parcialmente procesada en Alex; C con Enrique
Muzio), Juegos (Sabato, 1969-1970,
corto) y Una mujer… un pueblo… (Carlos
Luis Serrano, 1970-1971: C con Mario Caprioglio).
1970 hasta el the end: La frontera olvidada (Juan Carlos Neyra, 1970), Con alma y vida (Kohon, 1970: C con Muzio), Paula contra la mitad más uno (Néstor Paternostro, 1970), Natacha (Tito Davison, 1971, producción peruana procesada en Alex), Güemes –La tierra en armas– (Torre Nilsson, 1971), Vuelvo a vivir… vuelvo a cantar (Saraceni, 1971), Juan Manuel de Rosas (Antín, 1971), La maffia (Torre Nilsson, 1971), Nino –Las cosas simples de la vida– (Federico Curiel, 1972: C con Blanco), El mundo que inventamos (Fernando Siro, 1972), Juan Moreira (Favio, 1972), La sartén por el mango (Antín, 1972: C con Blanco), Los golpes bajos (Sabato, 1972: sólo la PREC, la definitiva la hizo Emma Menenti en Roma), Los siete locos (Torre Nilsson, 1972-1973: C con Blanco), La balada del regreso (Oscar Barney Finn, 1973), Boquitas pintadas (Torre Nilsson, 1974), La Mary (Daniel Tinayre, 1974), Nazareno Cruz y el lobo –Las palomas y los gritos– (Favio, 1974-1975), La super-super aventura (Carreras, 1974-1975: C con Alfredo Levinsky), Más allá del sol (Hugo Fregonese, 1975), La hora de María y el pájaro de oro (Kuhn, 1975: sólo ASEC, NA), Los orilleros (Ricardo Luna, 1975: C con Sergio Zóttola), La película (José María Paolantonio, 1975: C con Silvia Ripoll), Desafío al coraje (Julio Garven, 1975), Soñar soñar (Favio, 1976: C con Carlos Alberto López), El fantástico mundo de la María Montiel (Zuhair Jury, 1977: C con Héctor Gazzolo), Comedia rota (Finn, 1978: C con Higinio Vecchione), Margarito Tereré (Waldo Belloso, 1978: sólo COORC), Antonio / Wheels to Hell (Claudio Guzmán, 1990: coproducción chileno-estadounidense parcialmente procesada en Alex; C con Levinsky), Con el alma (Gerardo Vallejo, 1992-1993: C con Liliana Nadal), Viva Crucis (Patricio Kaulen, 1994, producción chilena de rodaje inconcluso: sólo una PREC) y Veredicto final (Darnell, 1996: C con Nadal).
Además, en
fechas que se ignoran, AR realizó un corto (11’) en colores sobre la Antártida
Argentina, exhibido por Filmoteca Online
(YouTube, 11.7.2022) en una copia que carece de títulos excepto el crédito
“libro, montaje y dirección Antonio Ripoll” y la aclaración “Este film fue
realizado con el apoyo de la Armada Argentina”.
__________
Artículo originariamente publicado en el libro Homenajes II, editado en 2017 por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Versión corregida y aumentada: ínterin, fallecieron Fisner y Josecito.
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