jueves, 6 de agosto de 2026

CINEASTAS

Julio Irigoyen:

Prontuario de un marginal

La distribuidora (II)

Y también están las “realistas”…, sin duda el mayor enigma en una obra pautada por los enigmas: no eran films eróticos ni mucho menos pornográficos, doce títulos de los que apenas constan, en la mayor parte de los casos, unas pocas réclames de tono grandilocuente en los que antes que nada importaba un título escabroso que sugiriera más de lo que ofrecía. Un pico de distribución de ese tipo de material, por lo general europeo y en particular alemán o austríaco, se dio entre 1928-1931 y, salvo error u omisión, es posible precisar cuándo se inició la moda. Fue en agosto 1926 y en Rosario que el distribuidor local Angel M. Barrirero estrenó a través de su distribuidora Kultur Film un largometraje presumiblemente alemán, o austríaco, quizá suizo, al que denominó Los averiados, promocionado como una “obra científico-cultural del Dr. Oelze”. En Buenos Aires fue lanzado el 1.9.1926 en el cine Paramount y de inmediato programado en muchas otras salas, presentado en las carteleras como una “obra de cultura contra los males venéreos” y como un “film de profilaxis social no apto para menores de 18 años”. Los averiados tuvo un reestreno el 16.1.1947 en el Florida de la Galería Güemes en una versión sonorizada en la Argentina bajo la dirección de Mario Montanaro con el agregado de una introducción explicativa a cargo de dos periodistas locales: en esa ocasión el Heraldo mencionó su origen como argentino, lo cual provocó confusiones históricas de investigadores e historiadores, incluyéndome.





   Como sea, su moderado éxito parece haber estimulado la importación de otros por el estilo que en ocasiones eran caprichosamente retitulados para estimular el morbo de sus posibles espectadores, como los brasileños Morfina (Sensualismo y morfina, Francisco Madrigano, 1927), Vício e beleza (Vicio y belleza, Antônio Tibiriçá, 1926), enorme éxito de taquillas en todo Brasil, estrenado en Buenos Aires el 8.7.1927 en el teatro Porteño con una publicidad que ofrecía “El jazz-Charleston-Cocaína-Morfina-Champagne y cabaret-Desnudo artístico-Bellezas-Placeres” pero que luego de dos días en cartel fue prohibido por la Municipalidad “por cuanto contraría las reglamentaciones en vigor”, prohibición de inmediato desestimada pues el 18.7 era repuesto en la misma sala, y, publicitado como “súper realista”, el futuro gran clásico brasileño Barro humano (Los venenos sexuales, Adhemar Gonzaga, 1929), así como los alemanes Mädchenhandel (La trata de blancas, Jaap Speyer, 1926-1927) y Die Hölle der jungfrauen (El Infierno de las vírgenes, Robert Dinesen, 1927), entre muchos otros. El historiador suizo Hervé Dumont recuerda que “en los años veinte, las pantallas alemanas estaban saturadas de películas pseudo pornográficas, presentadas bajo la etiqueta de «testimonios sociales»”.


Barro humano


   La moda fue combatida con vehemencia por la prensa. En La Película (1.11.1928) se lee –no sin cierta dosis de hipocresía tratándose de una publicación orientada por los empresarios de los cines que, además, aceptaba la abundante publicidad alrededor de ese material–: “Parece que la llegada del calor trae aparejada, la aparición de cuanta película pornográfica tienen atesorada en el archivo ciertas alquiladoras de menor cuantía. Salen como las vizcachas al amparo de las sombras que en este caso son los cines de dudosa moralidad, material nutritivo para sus exhibiciones de sensualidad morbosa”. En lo que se refiere a “ciertas alquiladoras de menor cuantía”, el libelo se equivoca en tanto se refiriera a las empresas no estadounidenses: la mayor parte de los “realistas” del período eran europeos, muchos de ellos importados por la Filmreich de Desiderio Reich, por la Cinematográfica Terra de A. Z. Wilson y por Juan Probst, que no sólo no eran “de menor cuantía” sino que publicaban al menos una página de publicidad semanal, y durante todo el año, en esa revista gremial.

   Ya nadie puede asegurar –eso creo– que las “realistas” de los Irigoyen fueran producciones suyas y no extranjeras adquiridas para luego ser travestidas de argentinas, esto es, la operación inversa a la que por esos mismos años practicó Moglia Barth firmando algunas de las suyas con un pseudónimo francés. Como sea, se trata de los siguientes films:

Amor prohibido, obra de valioso argumento realista que nos muestra la vida nocturna en los templos de alegría y corrupción. Presentación de los célebres desnudos que se exhibieron con gran éxito en el Teatro Apolo”: se trata de la producción alemana Die liebe einer königin (Ludwig Wolff, 1923), con Henny Porten y Harry Liedtke, exhibida desde el 17.6.1930 en el teatro Florida, calificado no apto para menores y en doble programa con otro titulado Su primer pecado, manteniéndose en cartel por 10 días.


Die liebe einer königin


Los templos del vicio contiene carnes de pecado, manida y cansada que ofrecen su corrupción elegante a la lubricidad inconsciente del prójimo que ha de recoger sus tristes frutos”. Posiblemente sea otro título para Amor prohibido. Fue programado desde el 13.12.1930 en el teatro Smart Palace.

Mujeres ardientes centraliza su asunto en una “Miss América, la mujer más hermosa del mundo, secundada por el más nutrido conjunto de esculturales bellezas femeninas. El formidable film que presenta con lujo de detalles y colorido la vida íntima de un Internado de Señoritas”, sinopsis que permite sospechar se trate de un nuevo título para Mujeres viciosas. Lo que sea que fuera Mujeres ardientes fue lanzado el 20.12.1930 en el Smart Palace, en doble programa con Amor prohibido.

Traficantes de carne humana, en el que “seres, frutos del pecado, que poseídos de su instinto malsano, ofrecen su corrupción refinada y elegante al desenfreno morboso del prójimo, que ha de recoger sus dolorosos frutos para desdicha del ser humano”, y que fue exhibido a partir del 26.12.1930 en el Smart Palace llevando como complemento Mujeres ardientes; tal vez se trate del film de Speyer con otro título.





Los placeres sexuales y sus consecuencias, película realista que comprende una finalidad altamente científica pues en su desarrollo se muestra cómo y dónde se contraen las enfermedades sociales, cómo se curan y cómo se previenen. Escenas de cabaret y de todo otro sitio pecaminoso con pasajes voluptuosos sirven de encabezamiento a la película, continuándola con tratamientos médicos curativos y preventivos, intervenciones quirúrjicas, presentación de tarados, heredos, etcétera”. Tuvo su première el 16.1.1931 en el Smart Palace.

Amor y sensualismo fue lanzado el 14.1.1931 en el Smart Palace: “sacado de la célebre novela de F. Trigo, es una de las obras más valientes por su regia presentación y por la crudeza de sus escenas, donde una joven princesa rusa desheredada por la revolución, tiene que luchar denodadamente por mantener su pureza”: en principio, F. Trigo, que en otro aviso es mencionado como I. Trigo, es en realidad el español Felipe Trigo (1864-1916), autor de novelas, folletines, cuentos y ensayos híper realistas que en 1911 estuvo en Buenos Aires, donde tuvo lugar su primer intento de suicidio; pero ocurre que ninguno de sus textos parece haber sido llevado al cine hasta 1987 en España (Jarrapellejos, Antonio Giménez-Rico, estrenado en la Argentina como Jarrapellejos, historia de una violación).

Noches de lujuria, una hermosa obra realista, en cuanto a su problema se refiere; pinta el ejemplo con tonos vivos, pero precisos. La ley natural de los que sufren el rigor de la sensualidad dominante”: apareció por vez primera en una cartelera el 4.2.1931 en el Alvear.

El paraíso de la corrupción se ofrece como una “interesante producción de un realismo asombroso, que se desarrolla en un país imaginario del lejano Oriente”: La casa del placer, según algunas fotografías, mostraba algún decorado con aire “oriental”.


Morfina


   Dando fin al despropósito, un aviso de la Buenos Aires Film publicado el 12.11.1931 y repetido en números subsiguientes agrega una especie de carta, titulada “Se acabó la crisis!...”, dirigida al “Señor empresario y amigo que dice lo siguiente: El lema de todo buen comerciante es buscar la solución a este difícil problema para atraer al público con espectáculos interesantes. Esta solución se la damos nosotros. Exhiba en su salón nuestras películas realistas, todas ellas de temas valientes, que a pesar de su crudeza, no llegan jamás a las burdas escenas pornográficas con el exclusivo deseo de despertar los instintos morbosos; nuestros propósitos son más elevados y el material que le ofrecemos de carácter realista son films seleccionados que llevan un fin noble, que debía ser el principio de una gran cruzada en bien de la educación sexual que está pidiendo a gritos la salud humana. Dedique un día por semana en su sala a estos espectáculos exclusivamente para mayores, que a más de ser para usted una solución para los días flojos, hará una buena obra en bien de la humanidad y le brindará a su público un espectáculo moderno como se exhibe en las principales salas del mundo. A continuación detallamos la lista de películas realistas que podrá exhibir en su salón y que tenemos la seguridad que encontrará en usted favorable acogida. Saludamos a usted muy atentamente, sus amigos y S. Ss.”.

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