NO-FILMS
Dos-fracasos-dos
El inocente –
Este debió haber sido el quinto largometraje del tucumano Gerardo Vallejo. El
guión, escrito por él mismo a partir de la novela de su comprovinciano Julio
Ardiles Gray, publicada en 1964 y permanente tentación para cineastas diversos,
tiene como protagonista a un changuito santiagueño criado en la mística de su
abuela curandera y con la idea de que, cuando crezca, irá a trabajar a la zafra
del azúcar. Paralelamente, se produce en la zona el asalto a un camión
recaudador de caudales: antes de morir, el ladrón confía el dinero al niño para
que lo entregue a Mecha, una prostituta, con el resultado de que el niño
termina por enamorarse de la mujer. Enterado de la historia, el periodista
Werner escribe una serie de artículos en los que convierte al asaltante muerto
en un héroe justiciero, mientras un comisario investiga la verdad pues no cree
en la posibilidad de una especie de Robin Hood local. El dinero estaba marcado,
y por un descuido Mecha y el niño terminan muertos.
El guión fue presentado al Concurso de Largometrajes del Interior del País, convocado por el INCAA en abril 1996. El jurado, que integraban los directores David Blaustein, Nemesio Juárez y Zuhair Jury, los escritores Juan Fernando Oliva y Antonio Dal Masetto y el escenógrafo Miguel Angel Lumaldo, consideró ganadores los guiones La pasión acorralada, de Gustavo Wagner, y Cicatrices, de Patricio Coll, y destacó el de Vallejo en calidad de suplente. Cicatrices fue filmado en marzo 1997, pero el de Wagner se fue demorando y jamás llegó a ser producido, por lo que el monto del premio, equivalente a la coparticipación del INCAA, fue transferido al proyecto de Vallejo.
Comenzó entonces un largo
proceso burocrático. La demora de Wagner en concretar La pasión acorralada
llevó a Vallejo y a su productor Carlos Piwowarski a interponer un recurso ante
el organismo, pues la reglamentación del concurso no establecía plazo alguno
para la concreción de los proyectos ganadores. Tan sólo cuando el de Wagner
quedó claramente sin efecto, el INCAA derivó ese premio a El inocente,
cuyo rodaje principal debía ser concretado en la provincia de Tucumán. Así, se
armó una producción con tres puntas: el organismo estatal, que designó a Javier
Leoz como su delegado; Carlos Piwowarski –cuñado de Vallejo, además–, quien
puso en manos del abogado Azar todo el manejo legal de la producción; y los
integrantes del equipo técnico, organizados, ¡cuándo no!, en cooperativa. En
ese contexto, Vallejo terminó siendo una especie de rehén, pues poco a poco el
abogado se adueñó del proyecto. Oscar Mario Azar venía asesorando a diversos
productores en sus cuestiones legales, tenía una llegada directa al entero
edificio del INCAA y sabía como pocos otros colegas “dibujar” presupuestos para
quedarse con algún que otro vuelto, lo cual lo tornaba una persona a la que sotto voce todos en el gremio pero de la
que resultaba difícil prescindir. Sus manejos poco claros tuvieron un marco
mucho más receptivo en las gestiones de Jorge Coscia, Jorge Alvarez y Liliana
Mazure al frente del organismo estatal, todos éstos asimismo expertos
“dibujantes”.
El rodaje comenzó el lunes
8.11.1999 y durante una semana completa, hasta el viernes 12, se rodaron
interiores en localizaciones porteñas con apenas tres actores (Chernicoff,
Adjemián y un niño tucumano cuyo nombre nadie recordaba): el plan era continuar
las semanas restantes en Tucumán, con los actores mencionados más los ya
contratados María Fiorentino (para Mecha) y Juan Palomino (para el asaltante).
Piwowarski cobró el importe del premio pero derivó el dinero a otra producción
suya, Cabecita rubia, hecho ese mismo año y con problemas para completar
su posproducción, lo cual provocó un doble conflicto: entre Vallejo y
Piwowarski, con el resultado de que aquel denunció públicamente (marzo 2000) a
su cuñado, y entre ambos con el INCAA, cuyo delegado Leoz no se jugó por
ninguna de las dos partes enfrentadas.
El rodaje nunca pudo ser reiniciado. El director del INCAA, José Miguel Onaindia, canceló de manera oficial el compromiso, y una larga serie de conflictos administrativos incidió en que todo el asunto terminara siendo olvidado. El material filmado quedó en custodia en los laboratorios Cinecolor. En palabras de Ewa Piwowarski –hermana de Carlos y Jorge y por entonces todavía casada con Vallejo, aunque por poco tiempo más–, el caso ejemplifica el “deterioro moral de una época nefasta”, refiriéndose al gobierno presidido por Carlos Menem y a la gestión de Julio Márbiz al frente del INCAA. Los Piwowarski, no obstante, parecen haber mantenido los derechos cinematográficos de la novela, puesto que años más tarde produjeron, terminaron y estrenaron una versión grabada y exhibida en video, Las puertas del cielo (Jaime Lozano, 2011). [La mayor parte de los datos de este artículo se debe al testimonio de Eva Piwowarski, el 6.8.2004 en el bar El Trébol, de Lima al 300. Eva, mujer bellísima y buena amiga, falleció en enero 2019, a los 62 años].
Más allá del tema
– “¿Cómo puede hacerse un film sin actores? «Apostando a la imaginación del
espectador. Cuando alguien lee un libro, apela a su manera de convertir en
imágenes lo que le presentan las palabras. Para esta experiencia la cámara se
convierte en todos los actores. Su ojo atento no solo observa los escenarios,
sino que también da las pistas para identificar a quienes interpretan cada
secuencia del argumento». Oscar Cabeillou expresa finalmente que «Más allá
del tema es un relato policial que muestra seis crímenes cometidos por
un anormal que elige sus víctimas entre las mujeres de la noche. Un policía
está dispuesto a desentrañar el misterio y el relato, que además de no contar
con intérpretes, carece también de diálogos y de narradores, se adentra en lo
más típico del thriller. Con un lenguaje narrativo nuevo retornamos a un
viejo y siempre vigente género cinematográfico»”. [Fragmentos de un artículo
publicado en La Nación, 20.12.1989]. El rodaje, que sufrió
interrupciones aunque fue completado, comenzó con Marzialetti en fotografía,
más tarde suplantado por Caula, pero nunca fue concretada la posproducción.
Enrique Bellarini fue mencionado como autor de la partitura musical, aunque se
ignora si llegó a componerla. Resultó el último film de Cabeillou (¿?-1998): el
anterior y único se titula Furia en la
isla (1976).
Sin embargo, tal vez lo más destacable
de este fracaso resida –al menos para la gente del cine– en el nombre de su DF,
Pedro Marzialetti (Pedro Felipe
Marzialetti; Bahía Blanca, BA, 26.1.1914 / BA, enero 2004), quien, instalado
con su familia en la Capital Federal, estudió en el colegio Don Bosco y trabajó
durante tres años en una fábrica de embutidos en Munro: allí se enteró de que
se estaban construyendo los estudios Lumiton y, como lo atraía “ese mundo
desconocido”, se presentó a solicitar trabajo, siendo contratado en octubre
1933 como empleado administrativo. Su primera actividad concreta se verifica como
ayudante general y extra en Crimen a las 3 (1934), producción
independiente allí filmada, y luego, sucesivamente, como microfonista, 2º
asistente de cámara, 1º asistente de cámara (foquista) y operador de cámara:
hasta Adán y la serpiente (1946) fue exclusivo de Lumiton, pasando luego
a trabajar con productores diversos, incluyendo estadounidenses y brasileños.
Tan sólo en 1961, con El último montonero, debutó en calidad de director
de fotografía, especialidad de la que ya nunca se bajaría, aunque a medida que
pasaban los años, y sobre todo desde mediados de los 70, era solicitado para proyectos
cada vez más berretas. Marzialetti, que era un tipo encantador, llegó a experimentar
el formato video en un largo musical-testimonial titulado Che, Virulazo,
que fue su penúltimo trabajo. Una filmografía suya acaso incompleta arroja la
suma de 128 largometrajes en los que intervino… y también hizo algunos cortos.
El inocente
Argentina, 1999
35mm / KodakColor
EQ CP: Producciones Carlos Piwowarski – Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. PE: Carlos Piwowarski. PD: Javier Leoz. DP: Mónica Roza. JP: Jorge Piwowarski. D: Gerardo Vallejo. AD: Juan Pablo Lacroze. G: Gerardo Vallejo, sobre la novela de Julio Ardiles Gray. F, CM: Carlos Torlaschi. ASE legal: Oscar Azar. LOC: BA. L: Industrias Audiovisuales Argentinas SA (Olivos, BA). FR: comenzó el 8.11.1999.
I&P Rudy Chernicoff (Werner), Martín Adjemián.
Más allá del tema
Argentina, 1989
16mm / color
EQ CP: Joaquín Franco Producciones. PE:
Joaquín Franco. PA: Hugo Ventimiglia. JP: Sergio Móttola. D: Oscar
Cabeillou. AD: Horacio Reale. G: Oscar Cabeillou. F:
Pedro Marzialetti – Víctor Hugo Caula. CM: Francisco Mirada. LOC:
BA (alrededores de la plaza Miserere). FR: 4.9.1989 a diciembre 1989.
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