TEMAS
Alguna vez fui un extra de cine
“Son asesinos los
extras, peor que el equipo.Y todos
aplaudieron al final de la toma. No me engañan, créeme”.(Diálogo
de la miniserie Bardot, 2022).
“Hoy se iniciará en los estudios Baires el rodaje de un baile de máscaras
de época para el film El juego del amor y del azar [...] A esta
filmación concurrirán los doctores José María Cantilo y Mariano de Vedia y
Mitre, además de otras altas personalidades. Fue necesario trasladar el equipo
de filmación [...] desde los estudios Río de la Plata a los sets de
Baires, en vista de que el baile de máscaras que tiene lugar en la película se
desarrolla en un gran salón, con 500 extras, para cuya concurrencia resultaba
demasiado pequeño el primero de los estudios nombrados”. [El Mundo,
viernes 10.12.1943].
Toda vez que vemos en la pantalla
que los personajes principales, o uno de ellos, asiste a una fiesta, come en un
restaurante o toma café en un bar, penetra en una iglesia, combate en una
guerra, baila en un bailongo, discurre en el patio del colegio o asiste a una
proyección en algún cine, todos los que lo rodean son extras. Un extra no habla
ni gesticula, no destaca del montón: de hecho, es el montón, el escalón más bajo en la escala artística; si dice
“la mesa está servida” o “sí señor” o “buenas tardes”, deja de ser un extra y
se convierte, según las escalas de la Asociación Argentina de Actores, en un
“bolo menor”, esto es, un actor contratado por día. De allí para arriba, todo
es posible.
Me pregunto cuál habrá sido el primer film en requerir personal artístico extra, categoría que desde entonces ha quedado instituida sencillamente como “extra”. No tengo la respuesta, ni siquiera en relación con la industria local, pero sí puedo aportar los nombres de algunos extras que luego pasaron al primer plano. La memoria me dispara imágenes diversas, por ejemplo el homenaje clever de Godard que aparece en Week end en la secuencia en que un numeroso grupo de caminantes que nada tiene que ver con la historia que se cuenta es interrumpido por alguien que les pregunta quiénes son y adónde van y uno de ellos (que no es un extra, puesto que habla) aclara: “siamo l’apporto italiano a la coproduzione”. [Gracias, JHA].
Hay un corto de Subiela, Sobre todas estas estrellas, cuyo texto
inicial precisa: “Un film sobre los extras de cine”.
Fue rodado en las instalaciones de los Estudios San Miguel al mismo tiempo que Esquiú, del que Subiela fue pizarrero y
cuyo protagonista (Hugo Mujica) pone su voz para contar la historia de la
profesión. En el centro hay una bonita extra llamada “Bettina”, desde que se
anota en una agencia ad hoc y es
entrevistada por alguien a quien no vemos pero que tiene la voz de Carlitos
Galettini hasta que se reúne en un bar con otros compañeros, pasando por su
primer día de rodaje en el que debe besarse con un muchacho. “Bettina” es
interpretada por una actriz, puesto que habla, actriz cuyo nombre los créditos ignoran
pero que es Nené Morales.
Un pequeño aviso publicitario da cuenta de que ya en 1938 existía una Compañía Argentina de Extras Cinematográficos. En un anuario fechado 1944 se da cuenta de la existencia de una Asociación Argentina de Extras Cinematográficos. En otro anuario, éste de 1949, pasó a ser –peronismo mediante– el Sindicato Unico Argentino de Extras Cinematográficos y Teatrales, con sede en Chacabuco 145, luego mudada a Rivadavia 1691 y, como cuadra a un sindicato aborigen presidido al menos hasta 1970 por Julio Heredia, quien lo convirtió en la “Rama Extras” del Sindicato Unico de los Trabajadores del Espectáculo Público (SUTEP), que terminó absorbiéndolo. Heredia instituyó el Día del Extra, festejado el 21 de diciembre siempre en alguna cantina de la Boca, concediendo el premio Amigos del Extra, una medalla de oro que, tal vez entre otros cuyos nombres no trascendieron, supieron recibir Daniel Tinayre (1960), René Mugica y Chas de Cruz (1961), Enrique Carreras y Juan Sires (1962), Julio Saraceni, Rubén Cavallotti, el jefe de producción Carmelo Vecchione y el periodista Ricardo Olveira (1964) y Carlos Rinaldi y Carlos Stevani (1967).
¿Quién los selecciona? Hasta mediados de los
80 lo hacían los asistentes de dirección y sus dos ayudantes, pero la responsabilidad
sobre los extras en cada rodaje recae sobre el primer ayudante (script). Hay extras que suelen mirar el
ojo de la cámara sin ser advertido sino cuando ya es tarde, en la cabina de
montaje. Algunas gaffes: La
delatora es una evidente services movie en favor de la Policía
Federal, pero los extras que interpretan a los uniformados se mueven tan
torpemente que terminan provocando el efecto contrario; en El curandero se advierte a algunas extras con zapatos de taco alto
en la escena de la procesión de Misa Chico, que se supone transcurre en el
campo catamarqueño pero fue rodada en estudios; las escenas de
batalla de La frontera olvidada
resultan patéticas por la escasez de extras; en Mujeres perdidas, Reina del Carmen aparece dos veces en el mismo
decorado, el andén 7 de la estación Retiro del Mitre, pero, de acuerdo al argumento,
en fechas diversas; la misma extra, un año después en Un italiano en la Argentina, vuelve a aparecer en dos
secuencias en decorados diversos y se supone que en distintos momentos. En
1965, una quinceañera que se hacía llamar Marilyn Marcó promovió un fugaz
escándalo cuando sus padres denunciaron judicialmente a Carlos Cores y otros
intervinientes en Asalto en la ciudad
por haber permitido que la nena menor de edad apareciera desnuda en la
secuencia de la piscina, pero el asunto resultó falso porque Cores exhibió la
autorización firmada por sus padres. Y un detalle curioso: en la secuencia del
asalto al banco de Culpable, una
extra morocha cautivó al protagonista y director y entonces Violeta Courtois
devino la señora de Hugo del Carril.
Tal vez la señorita Courtois no llegó al set con la intención de “cazar” a alguien, pero motiva la pregunta ¿qué lleva a una persona a trabajar como extra de cine? No lo que le pagan, por cierto: al mínimo (ropa de calle) se le podía sumar más dinero si llevaba ropa de “media etiqueta, esmoquin, frac, soirée o jackett”, según informa el corto de Eliseo. Ninguno vive de esa profesión, por lo tanto cabe imaginar que son empleados u obreros con necesidades adicionales, pero en general se trata de gente mayor con tiempo libre, estudiantes, solitarios en busca de alguna probable emoción, cholulos que gustan codearse con las estrellas.
Así como la selección de actores (casting) pasó del anonimato a tener un
rango estelar, con el nombre de sus responsables en los créditos principales,
la de extras ganó desde mediados de los 80 especialistas
diversos, con Rosa Seco como la pionera seguida de inmediato por Mirta
Distefano, Jorge Gómez, la Agencia Puzzle, Marilyn Producciones, Jorge Dorio,
Norma Perrotta de Callao Producciones, Leonor Espeche, Pablo Pérez Giménez,
Martha Rodríguez Rosso & Walter Quarto, María Rivera de Diciembre
Producciones, Franco Lippi y, muy fuerte desde el inicio de este siglo, la
dupla María Inés Teyssié-Lelia González, mujeres a las que he tratado y a las
que aprecio, María Inés (que supo ser la señora de César D’Angiolillo) iniciada
como foto-fija y luego directora de fotografía, y Lelia en equipos de
dirección, casada con el DF Hugo Lescano. Algunos largometrajes del siglo XX
incluyen el rubro “coordinación de extras” y hasta hubo un “director de
extras”, Manuel González Gil, en la versión de Cocho Paolantonio de El juguete rabioso.
Algunos extras históricos y emblemáticos que nunca pasaron de ese estadio fueron Rodríguez Egaña y Mario Benigno, infaltables ambos en los films de Martínez Suárez; José Arias Callicó, Pablo Cumo (h), cuyo padre jamás fue un extra; Roberto Braceras, Oscar García y Carlos Brown, que daban “señores elegantes” y, por lo tanto, solían figurar como invitados en fiestas y banquetes, ejecutivos o miembros del directorio de una empresa; los hermanos Garegnani (Eduardo y Ricardo); la gordita Reina del Carmen, Erico Khunt, alto, de aspecto cadavérico; Luis Sturla, Francisco Lizzio, el pelado Ricardo Carrizo; Fedora Marini y Jorge Villoldo, que lograron ascender, aunque no demasiado; el petiso pero fornido Jaime Saslavsky; Carlos Benso, dueño de una cara marcada por las grietas de la vida y de expresión torva muy apropiada para malvivientes de toda laya; el musculoso Jorge Brisco, el flaco dientudo Joaquín Piñón… A ellos y a otros que he olvidado, vaya este artículo a manera de homenaje.
El siguiente, quizás extenuante pero siempre sorpresivo, revelador listado, incluye nombres de los cuales doy fe de su presencia por cuanto los he reconocido en acción, así como de otros cuyos trabajos no he descubierto pero que ellos mismos han asegurado haber hecho. Cabe aclarar que no es lo mismo un extra que más adelante accede a cierta popularidad que un “famoso” haciendo de extra: a esto último se lo llama cameo o aparición amistosa no acreditada. Para hacer menos tediosa la siguiente enumeración (y de paso para divertirme practicando un pequeño grado de maldad), decidí simular un viaje en avión, sentando a cada pasajero en la categoría que le corresponde de acuerdo sólo a la evolución de su filmografía y no a su evolución en otros rubros ni mucho menos en su vida personal. Despegamos…
First Class
Leonardo
Favio
cuando aún no era Leonardo Favio sino Fuad Jorge Jury, como uno de los niños
del coro en Cuando en el cielo pasen
lista, en una aparición involuntaria / las adolescentes Martínez, cuando aún no se llamaban Silvia y
Mirtha y mucho menos Legrand, en el patio de la escuela de Hay que educar a Niní!.. y en la
estación Flores en Novios para las
muchachas / Zully Moreno como una empleada de Stanley Ltd. en Mujeres que trabajan, como una de las
camareras del restaurante-dancing Trianón
de Gente bien y no individualizada
por falta de una copia en La carga de los
valientes / Lolita Torres, porque ella lo contó alguna vez, no
porque se la identifique, en Bruma en el
Riachuelo / Olga Zubarry como la chica disfrazada de fantasma en la
secuencia del Carnaval de Safo.
Business
Dora
Baret
como una invitada en el festival en La
hermosa mentira y no identificada en los inmediatos Una cita con la vida y en Amor
se dice cantando / María Aurelia Bisutti en Avivato –El rey de los vivos– / Armando Bo en Chimbela y, ya reconocible, arrojando a
un tipo por una ventana en Ambición /
María Duval haciendo a una planchadora en Pájaros sin nido / José Gola doblemente mudo en la
producción muda De nuestras pampas / Jorge
Hilton como uno de los presos políticos liberados en Después del silencio / Alberto de Mendoza en El viejo hucha / Fanny Navarro en
varias secuencias no relacionadas de Melodías
porteñas y como una paisana en la secuencia de la kermesse de Villa Discordia / Susú Pecoraro
en Las venganzas de Beto Sánchez, como
una jovencita en la confitería, sentada a la mesa de Pepe Soriano / Guillermo
Pfening en Bajo bandera / Nathán
Pinzón en De la sierra al valle, El
viejo doctor,
Divorcio en Montevideo y como un
parroquiano sentado a una mesa de El Quebracho en La mujer y la selva / Tilda Thamar en Margarita, Armando y su padre / Malisa Zini como una amiga
de Irma Córdoba en la secuencia en el parque de Los muchachos de antes no usaban gomina… [Ya actriz consagrada,
Zini hizo de extra de cine en Los ojos
llenos de amor].
Premium Economy
Nélida
Bilbao
como empleada de las grandes tiendas Stanley Ltd. en Mujeres que trabajan / Betiana Blum no individualizada en Sombras en el cielo / Leticia Brédice
tampoco reconocible en La peste / Guillermo
Francella bailando en una boîte
en Los caballeros de la cama redonda
e inadvertible en Bodas de cristal / Susana Giménez como una invitada en la fiesta de cumpleaños de Erica Wallner en La novela de un joven pobre y haciendo
de modelo en El gran robo / Marta
González,
cuando a fines de los 40 y comienzos de los 50 era niña, en varios títulos: La cuna vacía, Qué hermanita…!, La edad del
amor, El cura Lorenzo, Sucedió en Buenos Aires (sobrina de Olga
Zubarry), Marianela, Mercado de Abasto, Más pobre que una laucha y El
amor nunca muere (niña en el circo en el 1º episodio) / Jorge Luz como un paisanito en De la sierra al valle / Elvira
Onetto
en el corto Los duelistas, como
pasajera del colectivo / Nelly Panizza en El fabricante de estrellas / Luis Politti, cuando aún vivía
en
Mendoza,
en El cartero / Alita Román
siendo una niña en Destinos –Romance estudiantil–, film
mudo / Oscar Valicelli en Monte
Criollo / Chunchuna Villafañe como una invitada en la fiesta en casa
de Nora Cárpena en El galleguito de la
cara sucia.
Economy
Nelly
Beltrán
en Con el dedo en el gatillo / César
Bertrand en Los ojos llenos de amor
/ Susana Brunetti como una chica en el picnic de Gringalet y una muchacha en el bailongo de Hombre de la Esquina Rosada / Hugo Caprera adolescente en Adolescencia / Patricia Castell
en Hay que casar a Paulina / Eva
Duarte como una espectadora en el circo de La muchacha del circo, una paisana en Melgarejo y una invitada en la fiesta de casamiento de ¡El más infeliz del pueblo! / Zulma
Faiad como la niña Amelia Botwinik (Amelia Bence), alumna del Labardén, en
la secuencia en que aparece con su profesora Alfonsina Storni (Amelia Bence) en
Alfonsina / Mario Faig en Los muchachos de antes no usaban gomina…
/ Alejandro Fiore como un alumno sentado al fondo del aula en El profesor punk / Gustavo Garzón en Cosa de locos / Divina Gloria
como pasajera del hotel de La noche del
hurto / José “Toti” Glusman en Gatica
–“El Mono”– / Antonio Grimau como un muchacho en la boîte de Paula contra la mitad más uno / Noemí Laserre en Mosquita muerta / Enrique Liporace
como un muchacho en una jam sesión
de El perseguidor / Diana Maggi como una muchacha que
grita “¡fuego, fuego, llamen a los bomberos!” en Mujeres que trabajan, aunque esa escena desapareció de las copias
disponibles / Alberto Mazzini como el detenido rubio en la rueda de
presos de Los viciosos / Palito
Ortega en Amor se dice cantando /
Alejandro Rey como un esquiador en Arroz
con leche / Raúl Ricutti bailando en El Gato Amarillo en Mary tuvo la culpa y tomando cerveza con
Castrito en Buenos Aires a la vista /
Irma Roy en Hay que casar a
Paulina, Lauracha, El capitán Pérez y Deshojando margaritas / Vicente Rubino en Goal! / Damián De Santo como un
estudiante en Sofía / Juan Ricardo
Bertelegni, el futuro Semillita, como niño en Melgarejo / Beatriz Taibo en Emigrantes / Gloria Ugarte como una interna del convento en Pájaros sin nido / Mariano Vidal
Molina en el hall del cine de La
noche de Venus / Julián Weich en Darse
cuenta / Marcos Zúcker en Los
muchachos de antes no usaban gomina…
No-actores, o todos los demás
El director brasileño nacido en la
Argentina Héctor Babenco en una secuencia de las tomadas en Mar del
Plata para Un italiano en la Argentina
/ El médico de la TV Alberto Cormillot en Amor se dice cantando, en La
caída, como el estudiante que felicita a Alberto Castillo cuando éste se
recibe de médico en Nubes de humo y
no individualizado en En la ardiente
oscuridad: a propósito del primero de los citados, un día de
noviembre 2014, por la mañana y por Radio Mitre, tuvo un repentino ataque de
soberbia y, mientras se escuchaba cantar a Miguel Aceves Mejía –protagonista
del film y súper estrella mexicana–, dijo muy suelto de cuerpo –y es cierto: yo
lo escuché– “trabajó conmigo en Amor se dice cantando”. Bueh... / El
director, argumentista y guionista Tulio Demicheli
como un camillero en el accidente del tren de Historia de una noche y no individualizado en La casa de los cuervos / El director de fotografía y realizador Aníbal
Di Salvo, antes de su ingreso oficial a los Estudios San Miguel, en Petróleo y en Novios para las muchachas / El dramaturgo Osvaldo Dragún
como uno de los curiosos en la estación de trenes de El crimen de Oribe / El director teatral Augusto Fernandes
como un niño en Almafuerte / De
manera involuntaria, el director Oscar Barney Finn como uno de los
cientos de niños que saludan el paso del protagonista de Almafuerte / La
Pimpinela Lucía Galán barriendo la vereda en ¡Viva la vida! / El libretista televisivo Luis
Gayo Paz como un espectador que se burla de Walter Vidarte en Luna Park / Margot Moreyra, la
futura musa de Jorge Polaco, en Luna Park
/ El comediógrafo y libretista televisivo Gilberto Rey como un joven
intelectual en el bar musical de Concierto
para una lágrima, un actor en el pasillo de camarines en Amor a primera vista, un parroquiano de
Le Tourbillon en Los viciosos, un
pasajero en el aeropuerto para su amigo Saslavsky en Las ratas y uno de los sospechosos detenidos en Los evadidos / El periodista de
chimentos baratos Jorge Rial en No
toquen a la nena / El montajista Antonio Ripoll muy jovencito en Elvira Fernández vendedora de tienda y
de inmediato en Ven!.. mi corazón te
llama / La vedette revisteril Nélida
Roca en Hoy canto para ti / El
empresario y conductor televisivo Alejandro Romay como un mozo-camarero
de El Gato Escaldado en Cinco grandes y
una chica y bailando en la boîte
con Mirtha Legrand en Esposa último
modelo / El político Felipe Solá en Los hijos de Fierro / El animador de la TV Silvio Soldán
como un médico practicante en En carne
viva, donde todavía lucía su cabello propio en dos secuencias en
las que –tal vez a codazo limpio entre otros extras– se las arregló para
acomodarse justo frente a la cámara; como un
invitado en la fiesta de compromiso de Un
novio para Laura y como un oficial de Policía en el allanamiento del hotel
en Bacará / La directora Julia
Solomonoff como una de los estudiantes de La noche de los lápices / El director y productor Emilio Vieyra
–que en los 40 comenzó como actor– en Son
cartas de amor… y como un modelo al que llaman “Carlos” –pero que no
responde porque era un extra– en Su
hermana menor.
Elena Zampognatto
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