lunes, 16 de marzo de 2026

CINEASTAS

Tres teatreros

Como casi todos sus colegas contemporáneos, Enrique García Velloso (Rosario, provincia de Santa Fe, 22.2.1880 –alguna fuente cita 2.9.1880– / Buenos Aires, 27.1.1938) fue escritor, periodista y crítico además de docente, director, adaptador, traductor y hasta pionero benefactor, puesto que organizó y resultó el primer presidente de la Casa del Teatro, sin olvidar su costado empresarial, ya que supo ser el concesionario del teatro al aire libre José Hernández (1920), diseñado por Lola Mora, además su socia en el negocio. Su teatrografía suma un centenar de títulos: Alberto Luis Quaranta apunta (en La Prensa del 24.5.1964) que “ha sido comparado con Sardou en el cultivo de todos los géneros”, puesto que “escribió zarzuelas, entremeses, sainetes gauchescos, piezas de enredo, comedias de costumbres, dramas sociales e históricos, tragicomedias y hasta operetas, dejándose llevar en cada ocasión por las tendencias dominantes del momento. Sus obras lo enhestaron indiscutiblemente a una situación de privilegio dentro de nuestra producción dramática, no sólo por el carácter limpio, bien intencionado de las piezas, sino también por la pulcritud del estilo, la fluidez del diálogo y la opulencia de su ingenio desbordante”, y agrega que “fue uno de los iniciadores de la «era ciudadana» de nuestro teatro, en contraposición a las muestras gauchescas de los primeros tiempos”. Quaranta no deja de señalar que García Velloso fue “acusado” por la crítica de que, “valido de su habilidad como constructor y confiado a la exuberancia de su ingenio, sacrificó la calidad a la cantidad, sin crear grandes caracteres ni estudiar con detención hondas pasiones”.



   Accedió al cine por la puerta grande y en momentos en que era el crítico teatral más respetado de su tiempo desde las páginas de La Nación. Gestionado e interpretado por personas de la sociedad porteña considerada “alta”, a cuyos fastos y dolencias ese matutino dedicaba varias columnas diarias, Amalia fue ampliamente difundido en sus páginas también porque la presidenta de la Sociedad del Divino Rostro era una Mitre, esto es, el apellido dueño del diario, y porque García Velloso pertenecía asimismo a la high class y, como jefe de la página de teatro, estaba en condiciones de “chivear” a su antojo. Aparte su estreno en función de gala en el teatro Colón, el film tuvo luego una exitosa carrera comercial.

   La impresión que, un siglo después, deja una visión de Amalia es la de que se trataba, en verdad, menos un hecho artístico que una ostentosa muestra del señorío de la alta burguesía porteña, que por entonces era en verdad poderosa y con este film hizo cuestión de que la plebe lo comprobara y eventualmente la envidiara. Como sea, es sin lugar a dudas el primer gran clásico de la historia del cine argentino y un título influyente por diversas razones: también fue el primero de lo que luego se consideró “largometraje”, esto es, de más de una hora de duración; la primera superproducción; el primero en contar con una amplia promoción periodística; y el primero en ser exportado, en este caso a Uruguay y Chile. Aunque no disimula su estructura teatral, la fuerza de su historia y de sus personajes logra que sea visto con agrado, como si se estuviera hojeando un álbum de viejas fotos.

   García Velloso insistió en el rubro con Mariano Moreno y la Revolución de Mayo, sobre aspectos de la vida política de Mariano Moreno (1778-1811), abogado argentino que fue secretario del primer gobierno americano fundado el 25.5.1810 y uno de sus más activos revolucionarios, y con Un romance argentino, argumento original suyo que sigue la senda romanticoide y benéfica de Amalia y cuya realización algunas fuentes atribuyen a Angélica García de García Mansilla. A comienzos de 1928 el mítico editor Manuel Gleizer le publicó dos volúmenes que en total reunían seis cuentos, La jugadora de póker y El falsificador de emociones. El mismo, en 1942, publicó un libro de memorias. Su popularidad y prestigio fueron tales que Luis Macchi lo convirtió en personaje –secundario, por cierto– de Parra (1.4.1976, Ateneo), pieza en la que fue interpretado por Ricardo Martínez Paz. Su hermano Armando era cronista hípico en La Razón hacia 1930.

 

 

El enorme prestigio ganado por el español Antonio Cunill Cabanellas (Barcelona, provincia de Cataluña, 27.8.1894 / Buenos Aires, 17.2.1969) en el ámbito teatral resultó inversamente proporcional a su sonoro fracaso en el del cine. Hijo del actor Juan Cunill, estudió teatro con el renombrado Adrián Gual, viajó a la Argentina en 1910 y volvió, ya para radicar, en 1915. Al principio fue actor, y ya en 1916 protagonizó, escribió y dirigió dos réplicas criollas y cortas a los films de Chaplin. Hacia finales de los 20 estrenó sus primeras piezas como autor: “Con sólo dos producciones logró imponer condiciones de escritor culto y un sentido de modernidad en sus concepciones” (La Prensa, 3.5.1931). El comediógrafo y el director le ganaron al actor, y casi sin quererlo se encumbró como maestro de actores, en un principio desde la Escuela Nacional de Arte Dramático y desde 1936 como director del Teatro Nacional de Comedia, que él creó, lo mismo que el Instituto Nacional de Estudios de Teatro: en ese medio su nombre es legendario.



   Atentos a tamaños méritos, los directivos de Lumiton le ofrecieron dirigir la versión cinematográfica del clásico Locos de verano, que había sido estrenado en 1905 y una de cuyas producciones posteriores, la de 1936, había dirigido Cunill mismo. El film demuestra que su director carecía del más mínimo sentido visual, ya que mantuvo intacta la estructura teatral aunque acentuó el humor; su labor descuella, en cambio, en el rendimiento de su notable elenco. Los problemas que el novel director afrontó durante el rodaje debieron ser solucionados, una vez concluido, por el joven Carlos Hugo Christensen, quien debió refilmar algunas escenas y reorganizar la compaginación; de cualquier modo, se sigue viendo con agrado porque, más allá de sus evidentes renuncios en términos formales, hace prevalecer la furibunda diatriba de Gregorio de Laferrère contra una clase social a la que indisimulablemente aborrecía pero a la que observaba con cierta piedad disfrazada de ternura. Luego fue contratado por la Pampa Film para dirigir Delirio, versión de un éxito teatral de Darthés y Damel, que comenzó a realizar el 13.9.1943: al no dar pie con bola, días después fue reemplazado por Arturo García Buhr, quien lo firmó.

   En mayo 1960 decidió retirarse de la actividad, por lo que fue despedido en un multitudinario y respetuoso acto público seguido por una comida privada que le dedicó la gente del teatro. Su hijos se dedicaron al cine, Antonio, apodado “Tito”, como director y Carlos como ayudante de dirección, nacidos ambos de su matrimonio con Isabel Santos, una “civil” que era hermana de María Santos, a su vez casada con Olimpio Bobbio, ambos notables actores. Inaugurada en abril 1979, la sala del tercer subsuelo del teatro General San Martín fue bautizada “Antonio Cunill Cabanellas”.

 

Vehemente hombre de teatro, precursor del término “independiente” en épocas en que la actividad era comercial a ultranza; polemista virulento que supo hacerse de enemigos (el más salvaje, el diario El Nacional); escritor que adscribía al Grupo de Boedo; vocal de la primera Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores fundada en octubre 1928, Leónidas Barletta (Leónidas Agesilao Barletta; Buenos Aires, 29.8.1902 / 15.3.1975) publicó la novela Vidas perdidas (1926) y también algunos cuentos en La Prensa, el primero de los cuales fue Tormento el 1.1.1930, pero pasó a la historia por haber creado, a inicios de los años 30, el mítico Teatro del Pueblo, cuyo primer espectáculo tuvo lugar el viernes 14.8.1931 en el cine Social –ex Universal Palace y futuro Hollywood– que estaba ubicado en Lácar (actual Francisco Solano López) y la avenida San Martín, barrio de Agronomía: esa única noche se ofreció un programa que escuetas gacetillas en algunos diarios enumeran en el orden siguiente: La conferencia por José Petriz, El cafetín, canciones por Virgilio San Clemente, La madre ciega de Juan Carlos Mauri por José Petriz y María Novoa, Comedieta burguesa de Alvaro Yunque por Hugo Devieri, Amelia D. de Korn, Virgilio San Clemente y María Novoa, y El pobre hogar de Juan Carlos Mauri por Hugo Devieri, María Rosa Fernández y Américo Bigot. Sin embargo, su “verdadero debut” se produjo el 7.10 siguiente en el auditorio de la Asociación Wagneriana (Florida 936) con la representación de La madre ciega y El pobre hogar además de Títere de pies ligeros de Ezequiel Martínez Estrada, títulos que, curiosamente, no eran piezas teatrales sino adaptaciones escénicas de cuentos (los dos primeros) y un poema. El grupo inauguró sala propia el 18.12.1931 en Corrientes 465.



   El Teatro del Pueblo estaba conformado por un grupo fijo de actores (incluyendo a Josefa Goldar, esposa de Barletta) y estrenó la obra Los afincaos el 12.9.1940 en su nueva sala de la avenida Corrientes 1530. Las críticas fueron entusiastas y el público apoyó el espectáculo, por lo que alguien tuvo la idea de que fuera adaptado al cine. El film, rodado en marzo y abril 1941 en los Estudios San Miguel con personal técnico de esa empresa, resultó una experiencia adversa ya que Barletta no le había “tomado la mano” al cine: es lento hasta la exasperación y produce el efecto contrario al que buscaron sus autores, de denuncia social, mostrando a sus personajes del interior del país como vagos, sometidos, ladinos, entregadores, salvajes, indolentes, ignorantes, borrachos y brutos. Inteligentemente, Barletta no reincidió.

   El hombre, que se consideraba un “socialista defensor de los pobres” y era visto como un “militante romántico de la izquierda”, publicó, además de los citados textos iniciáticos en La Prensa, una importante cantidad de novelas, cuentos, ensayos y poemas y fundó al menos cinco publicaciones cuyos títulos son muy significativos acerca de su posición ética: Metrópolis, Conducta, Principios, Presente y Propósitos. A sus 66 años de edad le fue amputada una pierna. El corto estudiantil La flor (Julio Babenko, 1968) adapta uno de sus relatos breves. Un sobrino-nieto suyo llamado Miguel Colombo se dedicó al cine documental y el cuarto de los videos de largometraje que escribió, dirigió y compaginó se titula Leónidas (2018).

 

FILMOGRAFIAS

Enrique García Velloso:

01.  Amalia (1914) 35mm, B&N, 105’. CP: Max Glücksmann. P: Max Glücksmann. G: EGV, sobre la novela de José Mármol. F: Eugenio Py. I: Susana Larreta y Quintana, Luis García Lawson, Jorge Quintana, Lucía de Bruyn, José Miguens, Raquel Aldao, EGV. LC: 12.12.1914.



02.  Mariano Moreno y la Revolución de Mayo (1915) 35mm, B&N, 70’. CP: Max Glücksmann. P: Max Glücksmann. G: EGV. F: Eugenio Py. I: Pablo Podestá, José J. Podestá, Héctor Quiroga, César Fiaschi, Celestino Petray, Juan Ciencia, José Casamayor, José Brieva, Angel Quartucci, Luis Fagioli, Alfredo Lliri, Héctor Calcaño, Casimiro Ros, Elías Alippi, Camila Quiroga, Blanca Vidal, Aurelia Ferrer, Pedro Quartucci. LC: 20.4.1915.

03.  Un romance argentino (1915) 35mm, B&N. CP: Max Glücksmann. P: Max Glücksmann. G: EGV. F: Eugenio Py. I: Jovita García Mansilla, Estanislao Pirovano, marquesa de Salamanca, Delfín Huergo. LC: 6.12.1915.

Otras actividades en cine: Gabino el mayoral (Py, 1907, cortometraje que recorta apenas un número musical de su pieza teatral) / G de Trinidad Guevara (Francisco Defilippis Novoa, 1920, sobre su novela, de rodaje inconcluso) / Te quiero con locura (idem, John Boland, EEUU, 1935, versión de su pieza teatral Una cura de reposo), Besos brujos (José A. Ferreyra, 1937, adaptación de su cuento), Eclipse de Sol (Luis Saslavsky, 1942-1943, sobre su pieza teatral), El baño de Afrodita (Una cana al aire, Tito Davison, MX, 1949, versión de Una cura de reposo) y El tango en París (Arturo Mom, 1956, sobre su pieza teatral).

 

Antonio Cunill Cabanellas:

01.  Carlitos en Buenos Aires (1916) 35mm, B&N, 15’. CP: Cooperativa Biográfica. G, I: ACC. F: Emilio Peruzzi. LC: 6.4.1916.

02.  Carlitos de Buenos Aires y la huelga de barrenderos (1916) 35mm, B&N, 15’. CP: Cooperativa Biográfica. G, I: ACC. F: Emilio Peruzzi. LC: 28.5.1916.

03.  Locos de verano (1941) 35mm, B&N, 75’. CP: SA Radio Cinematográfica Argentina Lumiton. G: Tito Davison, sobre la pieza teatral de Gregorio de Laferrère. F: José María Beltrán. I: Eva Franco, Enrique Serrano, José Olarra, Arturo García Buhr, Irma Córdoba, Guillermo Battaglia, María Santos, Florindo Ferrario, Semillita. LC: 25.2.1942.



04.  Delirio (1943) 35mm, B&N, 72’. CP: Pampa Film SA. D: ACC – Arturo García Buhr. G: Conrado Nalé Roxlo, sobre la pieza teatral ¡Delirio!, de Camilo Darthés y Carlos Damel. F: Hugo Chiesa. I: Irma Córdoba, Raimundo Pastore, Arturo García Buhr, Roberto Fugazot, Rosa Rosen, Iris Portillo. LC: 17.3.1944.

Otras actividades en cine: AANA como “un jugador” en El jugador (León Klimovsky, 1947).

Actividad como autor teatral: Comedia sin título (5.10.1927, Marconi), ¡Ni él, ni ella! (9.8.1928, Marconi), Tú mandas (24.7.1931, Liceo), Chaco (1.9.1932, Liceo).

Actividad como D de puesta en escena en TV: Para el ciclo Teatro en TV (1954, Canal 7): La soif de Bernstein, La rosa azul de Borrás, La cola de la sirena de Nalé Roxlo y Cyrano de Bergerac de Rostand / Para Teatro en la noche (1955, Canal 7): Pygmalion de Shaw / Para Teatro universal (1955, Canal 7): The petrified forest de Sherwood, Born yesterday de Kanin y Primavera en otoño de Martínez Sierra / Para Teatro del sábado (1957, Canal 7): Delirio de Darthés y Damel (21.9), Rigoberto de Mook (28.9), En familia de Florencio Sánchez (5.10), La soif de Bernstein (La sed, 12.10), Querer… y cerrar los ojos de Pico (19.10), La importancia de ser ladrón de Gustavino (26.10), Los mirasoles de Sánchez Gardel (2.11), Requiem for a nun de Faulkner (Requiem para una mujer, 9.11: en el aviso publicitario no figura Cunill, pero debe haber sido un olvido involuntario), Cartas de amor de José León Pagano (16.11), El hombre de mundo de Ventura de la Vega (23.11), La jaula de oro de Cayol (30.11) y tal vez también Por arte de magia de Juan Carlos Ferrari (¿?) / Para Teatro del sábado (1958, Canal 7):  Locos de verano de Laferrère (6.9), Servidumbre de Martínez Cuitiño (13.9), M’hijo el dotor de Sánchez (20.9), La conquista de Iglesias Paz (27.9), La rosa azul de Borrás (4.10), La mujer del otro piso de Homero Guglielmini (11.10), 3.000 pesos de Darthés y Damel (18.10), La novia de los forasteros de Pico (25.10), Un guapo del 900 de Eichelbaum (1.11) El caballero Varona de Jacinto Grau (8.11), Olympia de Molnar (15.11), El baile de Neville (22.11), Trenta secondi d’amore de Aldo De Benedetti (29.11), Mon crime de Verneuil (Mi familia es muy decente, 6.12), Viaggio di nozze de Ezio D’Errico (13.12) y Gli ultimi cinque minuti de Aldo De Benedetti (Cinco minutos antes, 20.12) / Para La Casa del Teatro (1960, Canal 9): Bajo la garra de Laferrère.

 

Leónidas Barletta:

01.  Los afincaos (1941) 35mm, B&N, 85’. CP: Teatro del Pueblo. G: LB, sobre la pieza teatral de Bernardo González Arrili y Enzo Aloisi. F: Mario Pagés. I: Catalina Asta, José Alvarez, Remo Asta, Juan Carlos Bettini, Juan Eresky, Celia Eresky, Rosa Eresky, Mari Galimberti, Josefa Goldar, Mario Genovesi, Fernando Guerra, Oscar Gutiérrez, Roberto Leydet, Emilio Lommi, Mecha Martínez, Olga Mosin, Pascual Naccarati, José Petriz, Nélida Piuselli, Marister Uslenghi, José Veneziani. LC: 28.10.1941.




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