NO-FILMS
El doble fracaso de Carlos Monti
y el flop con Miguel Amador
La historia del cine nativo da para todo, realmente. Entre los varios largometrajes
que restaron sin terminar hay dos que tienen como principal responsable a un
mismo hombre, Carlos Monti, cuyo nombre completo era Carlos Roberto Celestino
Monti Cazeneuve pero, tan oscuro fue su paso por la industria, de quien se
ignoran otros datos, como por ejemplo dónde y cuando nació y murió. Marginal
entre marginales, Monti deambulaba hacia mediados de los 70 por los bares del
barrio del cine, la caspa cayendo a torrentes sobre su sempiterno saco azul a
rayas finitas, un cigarrillo siempre encendido amarilleándole los dedos y el
bigote, el hablar ronco y florido: a veces se ganaba unos pesos haciendo una
changa para alguna distribuidora. Un día, Monti ya no estaba en la mesa de la
ventana del bar del hambre, a la espera de quién sabe qué.
Sus escasos antecedentes
configuran un rosario de fracasos. Se inició como actor, mencionado apenas como
Roberto Monti, en la compañía teatral de los Ratti (marzo 1937) y en la radiofónica
de Raimundo Pastore (1938), y era cronista deportivo cuando en 1939 se atrevió
a ser argumentista y productor de Almas
perdidas, proyecto del puede deducirse lo siguiente: en marzo 1939 se
habrían rodado en Tandil algunos exteriores, presumiblemente sin actores, bajo
la dirección de Carlos Schlieper en la que hubiera sido su opera prima, tras lo cual la producción se paralizó por las
consabidas dificultades financieras; habría sido reanudado el 25.9.1939 con
otro director, Isidoro Navarro. Cine Argentino indica, aparte Elsa
O’Connor y Santiago Gómez Cou, a Aurelia Musto, Claudio Martino, Paquita Vehil,
Warly Ceriani, Lea Franco, Antonio Novoa [Amadeo Novoa], Gloria Venegas, Tomás
Hartich [Lalo Hartich], Olga Mito, Liliana Renard y Angel Boffa como
intérpretes “previstos”; apunta, además, que los exteriores serían tomados “a
principios de octubre” de 1939. Para componer la música se mencionaba a George
Andreani. Jamás fue terminado.
Luego fue guionista y asistente de dirección de Fronteras de la ley (Isidoro Navarro, 1940); en 1941 fue designado jefe de producción de Marina Films, empresa que no produjo nada pero que anunció dos títulos que rodaría al mismo tiempo (“Estaño –La vida de Tauler–” y “Tierra dormida”); en 1952 produjo la segunda puesta en escena porteña de Las furias, de Enrique Suárez de Deza (24.10, Lassalle). En 1959 integraba el directorio de lo que quedaba de los Establecimientos Filmadores Argentinos SA (EFA) –que había dejado de producir años antes– cuando renunció para embarcarse en su última aventura, Culpas ajenas, versión apenas disimulada de su viejo argumento para Almas perdidas, que esta vez dirigiría él mismo: la primera información encontrada indicaba que sería una producción EFA (“Resurge una distribuidora de renombre en el país”, en Clarín, 4.6.1959), que George Andreani había sido apalabrado para componer la partitura musical y que Alba Castellanos y Blanca del Prado lo fueron para otros personajes, aunque ninguno de los tres intervino. El rodaje comenzó el 16.11 otra vez en Tandil –un toque de coherencia–, pero una semana más tarde, cuando el equipo debía entrar a las galerías de Lumiton, otra vez todo se vino abajo, el dinero desapareció y cada uno volvió a su casa. En el camino quedó su siguiente proyecto, “Once amores y una viuda”, previsto en CinemaScope y colores, con Rosita Quintana y Miguel Amador, coproducción con México y rodaje en varias capitales de la América latina: demasiado para él.
En la década de los 60
escribía crónicas de cine en el diario Correo de la Tarde, en junio 1969
fue designado jefe de Publicidad de Universal Films Argentina SA –acaso su gran
momento–, en agosto 1970 era director del Departamento de Producción de la
distribuidora Mundialcine SRL, y el 26.4.1971 en la sala Altos de Florida
estrenó bajo su dirección una pieza teatral titulada El prestamista, del
chileno Fernando Josseau, representada apenas un par de veces. Triste, todo muy
triste.
Buenas noches, mi amor es otro film de rodaje inconcluso. Hubiera sido el primero en su patria del popular cantante melódico Miguel Amador (Héctor Pontón; Buenos Aires, 25.12.1920 / Grasse, departamento de Alpes-Maritimes, Francia, 22.2.2006), quien debutó a finales de los años 40 por radio El Mundo secundando a Pepe Iglesias “El Zorro” y que desde mediados de los 50 se hizo popular en Francia, apadrinado por Maurice Chevalier: allá intervino, sólo cantando, en Le chasseur de Chez Maxim’s (Henri Diamant-Berger, 1953) y en Une nuit au Moulin-Rouge (Jean-Claude Roy, 1957), ninguno de ellos estrenado en cines porteños.
Responsable principal del
desastre fue José Roberto Patrón, quien supo ser el jefe de la División
Contralor de la Dirección General de Espectáculos Públicos durante la primera
presidencia de Juan Perón, cargo al que renunció en febrero 1951. Un año más
tarde editó la Guía Patrón de la
Cinematografía tratando de seguir los exitosos pasos en el mismo terreno de
la Guía Heraldo, y en 1956 fue socio
de Alberto Du Bois en la Intercontinental Films que produjo Los torturados bajo la dirección de Du
Bois y en el que se acreditó como productor y como director de producción pero
apenas como Roberto Patrón. Su moderado éxito comercial lo instó a repetir la
experiencia y en 1959 fue a por más y estableció una empresa modestamente
denominada Producciones Patrón SA Cinematográfica, en la que tenía como socios
a dos veteranos de la industria, Armando Lemme y Arturo Volonteri. Su única
producción fue Del cuplé al tango,
una ñoñería escrita por Abel Santa Cruz y dirigida por Julio Saraceni para
aprovechar la enorme popularidad de la que gozaba Virginia Luque gracias al
ciclo televisivo La famila GESA se divierte, que la empresa General
Electric SA auspiciaba los viernes con un elenco en el que alternaban Dringue
Farías, Adela Adamowa, Chela Ruiz, Carlos Fioriti y, sumado en la segunda
temporada, Juan Carlos Thorry. Todos tenían su cuota de lucimiento, pero el must
eran las apariciones de Luque, y por tres razones: su intensa versión de tangos
clásicos –con insistencia, Uno y Nostalgias–; los primerísimos primeros
planos que le dedicaba el director Edgardo Borda; y la abismal profundidad de
los escotes de los vestidos que le diseñaba el modisto Luis Bocú, tanto que
hasta propiciaron una sanción oficial a la actriz, suspendida por una emisión
en octubre 1959.
El factor Luque no fue el único en generar la producción de Del cuplé al tango. Por un lado, estaba el sostenido éxito internacional del español El último cuplé (idem, Juan de Orduña, 1957, con Sara Montiel), que vomitó una seguidilla de cuplés diversos en todo el mercado hispanohablante. Por otro lado, Virginia Luque venía batallando en radio, cine y teatro desde comienzos de los años 40 y el cine no le había sido propicio: fue figura de reparto en una decena de títulos y los que protagonizó resultaron fracasos de boletería (la producción venezolana La balandra Isabel llegó esta tarde, Sangre y acero, La despedida). Se esperaba que uno diseñado a su medida y en el momento de su apogeo le ofrecería ese éxito tan anhelado, pero la inexperiencia de Patrón y las obviedades del argumento que le escribió Santa Cruz provocaron el efecto contrario. Un viejo axioma del espectáculo dice que el público es reacio a pagar para ver aquello que recibe gratis en su casa, y en este caso la sobredosis de primeros planos de “La Estrella de Buenos Aires” cantando ¡once temas! logró que los espectadores perdieran interés en el ofrecimiento. Aguantó apenas una semana en sus salas de lanzamiento, luego tuvo una circulación restringida y obtuvo buenos resultados en los barrios.
Patrón esperó dos años antes de embarcarse en su siguiente proyecto, Buenas noches, mi amor, que resultó el último. Se sabe fehacientemente que antes de la suspensión del rodaje alcanzaron a filmar Amador, Gilda Lousek, Elena Lucena y Floren Delbene, pero no hay seguridad de que lo hicieran otros actores que habían sido anunciados, como Tincho Zabala, Nelly Beltrán, Carlos Enriquez, Libertad Leblanc y Rita Varola. Se ignora también si Tito Ribero, mencionado como compositor, alcanzó a componer la partitura. Viñoly Barreto le notificó por telegrama que suspendía el rodaje “por falta de garantías profesionales. Viñoly entiende que la falta de pago a actores, personal técnico y gastos generales impide continuar el trabajo”, informó el Heraldo el 19.4.1961.
La lápida se la colocó nadie menos que Tomás Eloy Martínez, cuando era cronista cinematográfico y escribió en la revista Platea (8.12.1961) lo siguiente: “Para indicar que no todo es eglógico en la industria, se ha citado la inminente quiebra de una empresa estimada como fuerte [se refiere a Tecuara], que debe ahora un millón y medio de pesos a un establecimiento fotográfico, o la fuga de un productor a Venezuela, tras haber interrumpido los trabajos de su film Buenas noches mi amor, con abundantes cuentas impagas por detrás”.
Almas perdidas
Argentina, 1939
35mm / B&N
EQ CP: Monti Films. P:
Carlos Monti. D: Carlos Schlieper – Isidoro Navarro. G:
Carlos Monti. F: Julio César Lavera.
E: Santiago Andrés Martín. EF: Filmadora Argentina Santiago
Andrés Martín (FASAM). LOC: provincia de BA (Tandil). FR: marzo y septiembre 1939.
I&P Elsa
O’Connor, Santiago Gómez Cou.
Culpas ajenas
Argentina, 1959
35mm / B&N
EQ CP: Organización Cinematográfica
Argentina-Artistas y Técnicos Asociados. P: Carlos Monti. D: Carlos
Monti. G: Carlos Monti. F: Oscar Melli. LOC:
provincia de BA (Tandil). FR: comenzó el 16.11.1959.
I&P Juan José Míguez, Delma Ricci, Nora Massi,
Jorge Villoldo, Enrique Talión.
Buenas noches, mi amor
Argentina, 1961
35mm / B&N
EQ CP: Producciones Patrón SA Cinematográfica. P:
José Roberto Patrón. JP: Julio Godoy. AP: Gustavo Ghirardi. D:
Román Viñoly Barreto. AD: Felipe López. AYD: Eliseo
Zanusso. G: Ariel Cortazzo, sobre una idea de Gilberto Peyret. F:
Antonio Merayo. CM: Carmelo Lobótrico. FQ: Salvador Paolillo. JR:
Juan Rocino. E: Gori Muñoz. DC: Dimas Garrido. V: Bergara
Leumann. MQ: Oscar Combi. PN: Haydée Aued. S: José Ramón Feijóo. AS: Juan Carlos Bertola. COR: Héctor Estévez. EF: Argentina
Sono Film SACI (Martínez, BA). L: Laboratorios Alex SACI. FR:
iniciado el lunes 3.4.1961, paralizado tras la jornada del miércoles 12.4,
reiniciado el viernes 14.4 y definitivamente suspendido tras la jornada del
lunes 17.4.1961.
I&P Miguel Amador (Miguel), Gilda Lousek (hija
de Evelina), Elena Lucena (Evelina), Floren Delbene (esposo de Evelina).
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