domingo, 28 de junio de 2026

EN PRIMERA PERSONA

Por los siglos de los siglos, amén.

La chismosa continúa mintiendo

“A Hitler no le gustaban los detalles burocráticos,
leer demasiados documentos. Hitler se sentía por encima de la ley.
La ley era una serie de restricciones artificiales a su libertad de acción”.
El profesor sir Richard Evans en la serie inglesa Rise of the nazis (2019).

 “Lo único que yo hago es ver asombro donde los demás ven costumbre”.
Jorge Luis Borges.

“Les he dado mi vida”, suele decirle Mirtha Legrand a sus fans. Parafraseándola, podría argumentar que, a punto de cumplir 81 años, he dedicado aproximadamente 50 a la investigación de la historia del cine argentino, casi siempre ganándole tiempo a mi trabajo formal como periodista y crítico de cine. Y cuando digo investigación no la reduzco a la colección del Heraldo, de La Película, de Imparcial y de Excelsior: no, me refiero a revisar no menos de tres diarios desde el 1.1.1910 en adelante, día a día, incluyendo otras secciones, con especial detenimiento en la cartelera de cines y teatros, tarea que me insumió muchos de esos 50 años. En todo este ya demasiado lapso, hay un solo asunto que en verdad me pone nervioso al punto de la irritación cercana a la furia: una información errónea (bad information, como dijo una mujer que está presa por ladrona) que se transmite a lo largo de los años como si fuera verdadera. Pasó, por dar un ejemplo representativo, con el affaire Romero-Gardel-Thorry y El caballo del pueblo.

   Hoy será exhibido en un microcine de la Boca La chismosa, film producido por Lumiton en 1938 con Lola Membrives de protagonista. La gacetilla anunciándola recuerda que “fue exhibida el 7 de septiembre de 1939 con el título La Pettezola en la VI edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, fuera de concurso y en carácter no oficial, pese a la negativa del Instituto Cinematográfico Argentino. Obtuvo una Copa de Plata (Copa Volpi) otorgada por el Ministerio de Cultura Popular y el Instituto de Cinematografía italianos”. Y es este párrafo el que me puso los pelos de punta, porque 88 años más tarde una información equivocada continúa siendo difundida sin que nadie se tomara, ínterin, la molestia de corregirla. Yo lo hice, ya hace mucho tiempo, aunque no tuve dónde publicarla: el que sigue es el resultado.


José Olarra, Lola Membrives,
Augusto Codecá, Luis Arellano y Germán Vega


   Alguien, con seguridad su melómano (y megalómano) director Enrique Susini, difundió en su momento aquel dato, publicado en el Heraldo 1938, pág. 213 (“...ha recibido un premio oficial de la Cinematografía Italiana: una copa de plata otorgada por la dirección de la misma”), y desde entonces repetido sin pudor ni interés alguno por confirmarlo, al punto de que en septiembre 1988 el diario La Nación dedicó un importante artículo –sin firma– al cincuentenario de tan magno acontecimiento, indicado como “el primer premio internacional obtenido por un film argentino” y agregando por su cuenta y riesgo que fue otorgado por “el Ministerio de Cultura Popular y el Instituto de cinematografía italiano”.





   Sin embargo, en ocasión de la edición 1985, el mismísimo Ente Autonomo La Biennale di Venezia del que depende la Mostra publicó un voluminoso libro titulado Tutti i film di Venezia 1932-1984, en el que su recopilador, Ernesto G. Laura, ofrece año por año un riguroso, minucioso listado de títulos, secciones y premios, cuya seriedad está fuera de duda no sólo por el prestigio de Laura sino también porque despliega información oficial. En el libro, que mi amigo Ernesto Pérez me trajo de regalo desde Roma, consta que ese año 1938 La chismosa fue presentado a concurso y que un jurado internacional presidido por Giuseppe Volpi di Misurata e integrado por dieciocho personalidades –entre ellas el realizador brasileño Humberto Mauro– entregó los siguientes premios:





Grande Trofeo d’Arte della Biennale al estadounidense Snow White and the seven dwarfs (Blanca Nieves y los siete enanos, NN, producción Disney, 1937);

Coppa al francés Prison sans barreaux (Cárcel sin rejas, Léonide Moguy, 1937);

Coppa della giuria internazionale alla selezione dei film francesi;

Coppa del Ministero dell’Educazione Nazionale per la migliore regia a Carl Frölich por el alemán Heimat (Magda, 1938);

Coppa del Ministero della Cultura Popolare (Direzione Generale della Cinematografia) al japonés Go-nin no sekkonei (Tomotaka Tasaka, 1937);

Coppa Mussolini per il miglior film, compartida por el alemán Olympiad –1. Fest der schönhet– (Olimpia –Los dioses del estadio–, Leni Riefenstahl, 1937) y el italiano Luciano Serra pilota (El último vuelo, Goffredo Alessandrini, 1938);

Coppa del Partito Nazionale Fascista per il miglior film italiano a Giuseppe Verdi (La vida de Verdi, Carmine Gallone, 1938);

Coppa del Partito Nazionale Fascista per il miglior film straniero al estadounidense The adventures of Tom Sawyer (Las aventuras de Tom Sawyer, Norman Taurog, 1937);

Coppa Città di Venezia al inglés The drum (La llamarada, Zoltan Korda, 1937-1938);

Coppa Volpi per il migliore attore a Leslie Howard por el inglés Pygmalion (Pigmalión, Anthony Asquith y Leslie Howard, 1938);

Coppa Volpi per la migliore attrice a Norma Shearer por el estadounidense Marie Antoinette (María Antonieta, W. S. Van Dyke II, 1937-1938);

Coppa Istituto Luce per il miglior film presentato da una nazione a produzione limitata al checo Cech panen kutnohorských (Otakar Vavra, 1938);

Medaglia di segnalazione per la regia al francés Quai des brumes (El muelle de las brumas, Marcel Carné, 1938), el alemán Urlaub auf ehrenwort (Licencia bajo palabra de honor, Karl Ritter, 1937) y el suizo Michelangelo –La vie d’un titan– (Curt Örtel, 1938);

Medaglia di segnalazione per il complesso artistico al mexicano Allá en el rancho grande (idem, Fernando de Fuentes, 1936), a los estadounidenses Jezebel (Jezabel, la tempestuosa, William Wyler, 1937-1938) y Vivacious lady (Al fin solos, George Stevens, 1938) y al sueco En kvinnas ansikte (La que vendió su alma, Gustaf Molander, 1938), así como a dos cortos, el belga Thèmes d’inspiration (Charles Dekeukeleire, 1938) y el húngaro La caza en Hungría (sin mención de título original ni director);

Medaglia di segnalazione per l’interpretazione a Heinz Rühmann por el alemán Der mustergatte (Un marido modelo, Wolfgang Liebeneiner, 1937), a Ludvik Solski por el polaco Geniusz sceny (Romuald Gantkowski, 1938) y al elenco del estadounidense The rage of Paris (Escándalo matrimonial, Henry Koster, 1938);

Medaglia di segnalazione per la recitazione al italiano Hanno rapito un uomo (Han raptado un hombre, Gennaro Righelli, 1938);

Medaglia di segnalazione per il soggetto al inglés Break the news (Un muerto que huye, René Clair, 1938);

Medaglia di segnalazione per i tecnici al italiano Sotto la croce del Sud (Guido Brignone, 1938) y el estadounidense The Goldwyn follies (Las follies de Goldwyn, George Marshall, 1937);

Medaglia di segnalazione per i documentari al corto holandés Nederland (director no indicado);

Medaglia per il complesso artistico al alemán Fahrendes Volk (Jacques Feyder, 1937);

Medaglia al corto alemán Natur und technik (Ulrich K. T. Schulz, 1938);

Targa per il miglior cortometraggio a soggetto al francés Karakoram (Henri de Ségogne, 1937), el italiano Armonie Pucciniane (Giorgio Ferroni, 1938) y el húngaro Sv. István (director no mencionado);

Targa per il miglior cinegiornale di attualità compartida entre el francés Voyage en France des souverains britanniques (Roger Weil Lorac, 1938), el alemán UFA Wochenschau (1938) y el inglés Review of the year (1938);

Targa per il miglior film educativo e scientifico compartido entre el corto alemán Der bienenstaat (Ulrich K. T. Schulz y Wolfram Junghans, 1938) y el italiano Un mondo meraviglioso (Roberto Omegna, 1938);

Targa per il miglior documentario al corto italiano Nella luce di Roma (director no indicado, 1938) y al mediometraje estadounidense The river (Pare Lorentz, 1937).





   El representante argentino, está clarísimo, no obtuvo premios ni menciones en la 6º Mostra –que se desarrolló en 1938 y no en “septiembre de 1939”–, y tampoco figura en el libro como La pettezola sino como La chismosa. Pero la tal newsletter depara otra sorpresa cuando escribe: “La chismosa de Luis Marquina y Enrique Telémaco Susini”. Aparte el hecho de que la PC en la que fue escrita parecería carecer de caracteres en bastardillas y de las usuales comillas, los títulos de crédito dicen que el director fue Susini (que nunca utilizaba su segundo nombre, remplazándolo por la inicial) y Marquina apenas “director adjunto”, que no es lo mismo que “director” porque en tal caso ese crédito lo hubieran compartido. Al respecto se pronunció Marquina mismo, en entrevista con Carlos Fernández Cuenca por Radio Nacional de España en el seno de su revista cinematográfica Fotogramas, a comienzos de 1943, transcripta en El cinema de Luis Marquina, pág. 127: “–Si no me equivoco, después de El bailarín y el trabajador [idem, 1936], que tuvo un éxito enorme, trabajaste en Buenos Aires. –Es que la guerra me sorprendió en Madrid, y después de muchos trabajos conseguí el pasaporte para la República Argentina, donde estaba entonces mi padre. Allí hice varias adaptaciones y guiones y dirigí una película, en colaboración con Enrique Susini, que tenía a Lola Membrives como protagonista. La chismosa era su título. Susini, que luego resultó un excelente director de películas, procedía del campo teatral, tenía mucho sentido del cine, pero carecía de la base técnica del oficio. Y me confiaron la misión de conducirle en sus primeros pasos, como colaborador en la realización del film. Después me pidieron que hiciese lo mismo en otra película, Así es la vida [Francisco Mugica, 1939] de la que ya había escrito el guión, pero renuncié a ello para volver a España”.





   Inevitablemente, no estaré en pie dentro de 88 años y por lo tanto no sufriré otro ataque de nervios porque, estoy seguro, alguien entonces volverá a escribir sobre el “premio a La chismosa en Venecia 1939”.

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