jueves, 2 de abril de 2026

TEMAS

Las islas y el cine

Señor inglés: “Pero, las Malvinas ¿de quién son?”.
Pepe Iglesias: “Suyas, argentinas”.
Diálogo de Piantadino (Francisco Mujica, 1949).

Se cumple hoy otro aniversario del día en que la República Argentina le declaró la guerra al United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland. También se cumple un año más (no hoy, sino en general) desde que las islas que provocaron esa guerra insensata dejaron de ser argentinas.

   La polémica por la titularidad de un par de islas perdidas en el archipiélago del Atlántico Sur lleva siglos, y nadie parece decidido a ponerle fin más allá de garabatear contra una pared “las Malvinas son argentinas” o “ingleses piratas”, de pegar stickers en el automóvil, de imprimir la leyenda en una remera y de litigar de cuando en cuando ante la Organización Naciones Unidas en jugadas de cancilleres que se han revelado inútiles de toda inutilidad. Sin embargo, hubo un intento anterior y “de facto” por recuperarlas cuando en 1966, en tiempos de otra dictadura, la de Juan Carlos Onganía, un grupo de civiles encabezado por Dardo Cabo “secuestró un avión de Aerolíneas Argentinas y lo llevó a Malvinas, mientras el dictador de turno estaba en la cancha de polo de Hurlingham junto al Príncipe consorte de Inglaterra. Ahí hizo flamear banderas argentinas como símbolo de nuestra soberanía. A ese hecho heroico se lo llamó Operativo Condor. A su regreso fue puesto en prisión por el régimen de entonces”, según la internet me refresca la memoria. Mal que nos pese, hay que reconocer que quien más lejos llegó fue un milico represor, asesino y amante del alcohol que aquel 2.4.1982 decidió, con menos inteligencia y reflexión que audacia, echar la carne al asador y comenzar una invasión, que falló, dejando un tendal de muertos, mutilados y sobrevivientes mantenidos –cuando lo consiguen– por el Estado y a menudo mendigando en el transporte público.




   Esas islas pertenecían originariamente al Virreinato del Río de la Plata, esto es, la corona española, aunque era nominal pues nunca fueron habitadas hasta que una expedición francesa al mando del capitán Louis-Antoine de Bouganville desembarcó en ellas en enero 1764, quedándose a vivir allí veintinueve colonos provenientes de la ciudad de Saint-Malò, “quienes se convirtieron en los primeros pobladores del archipiélago, y con cuyo gentilicio, en su femenino plural, bautizaron las islas con el inconfundible nombre de Iles Malouines”, según el documentado artículo de Cecilia Scalisi publicado en el suplemento El Berlinés de La Nación el 20.11.2022. “A poco del primer desembarco ya se había erigido un fuerte, un obelisco conmemorando la gesta y varias construcciones con las que establecieron un poblado que, el 5 de abril de ese 1764, se inauguró en honor al soberano francés bajo el nombre de Fort Saint Louis”. En otros dos viajes (1765 y 1766) Bouganville intentó seguir habitando las islas, pero ínterin una expedición inglesa (1765) comandada por John Byron ignoró a los franceses ocupándolas por la fuerza y rebautizando Fort Saint Louis como Port Egmont. España protestó ante Francia reclamando la devolución, los franceses reconocieron la soberanía española, abonaron una indemnización por las inversiones concretadas y “en abril 1767 pasaron a depender formalmente de la Capitanía General de Buenos Aires, nombrándose un gobernador en las islas, conservándose el nombre traducido de Islas Malvinas y cambiándose el original de Fort Saint Louis por el de Puerto de la Soledad”. Los ingleses ocuparon todo el territorio de manera definitiva el 3.1.1833 denominándolas Falkland Islands. Hoy mimo siguen allí.

David Masajnik y Diego Reinhold en Guarisove


   De la reveladora lectura del artículo de Scalisi se desprende que, bien mirado, los tan proclamados derechos de la Argentina sobre las islas podrían ser inexistentes: serían argentinas sólo por herencia de los colonizadores españoles, pero no es menos cierto que ni aquellos ni los argentinos aborigenes jamás movieron un dedo para establecerse en su territorio. Por lo cual todo se reduce a la pregunta ¿quién usurpó a quién?

   Como sea, las dichosas islas merecieron apenas ocasionales comentarios periodísticos hasta que el aludido milico argentino decidió recuperarlas mediante el atrevido trámite de iniciarle una guerra a los británicos. Sobre aquella apropiación-madre hay dos interesantes, extensos artículos en La Razón, uno el 6.9.1928 (2ª sección, pág. 1), bajo el título “En 1929 se cumplirá un siglo del decreto creando la gobernación argentina de las Malvinas”, texto que reseña “Crónica de los sucesos históricos desarrollados en Buenos Aires durante los años de 1828-29 – Las islas Malvinas fueron tierras de colonización en sus épocas iniciales – Don Luis Vernet, precursor de la industria pesquera en nuestro país”, y el otro en la edición del 6.11.1928 (pág. 5), titulado “Nuestro pleito con Inglaterra sobre las islas Malvinas”.

Pepe Iglesias y José Maurer en Piantadino


   Antes de 1982, en sus ásperas tierras fueron filmados unos pocos títulos: The battles of Coronel and Falkland islands (Las batallas de Coronel y las islas Falkland –Malvinas–, GB, 1927), documental dirigido por Walter Summers en el que se “reconstruyen los dos memorables encuentros, los únicos decisivos de la guerra naval, sostenidos por las escuadras alemana e inglesa en Coronel, costas chilenas, ganado por los alemanes y donde los ingleses perdieron los cruceros ligeros Good Hope y Monmouth (1º de Noviembre de 1914) y en las Islas Malvinas del 7 al 8 de Diciembre del mismo año, donde los alemanes perdieron su flota, excepto el crucero Dresden”, de acuerdo al texto incluido en el aviso publicitario en ocasión de su estreno porteño, el 2.9.1928 en el Grand Splendid y el Palace, distribuido por Max Glücksmann. Casi medio siglo más tarde otras cámaras cinematográficas registraron secuencias in situ para Argentinísima 2 (Héctor Olivera, 1972: apenas un play back con Carlos Di Fulvio), Esta es mi Argentina (Leo Fleider, 1973: sólo tomas sin actores ni músicos) y El mar nos une –Islas Malvinas– (Alberto Larrán, 1974: corto documental), así como para el canadiense Killers of the wild (Había una vez en el Sur, Robert J. Ryan, 1976). Aparte el citado Piantadino, las Falkland son aludidas en La mujer del zapatero (Armando Bo, 1964), cuya heroína es acuciada por deudas y acreedores, uno de los cuales permite una broma geopolítica: “¡Un inglés! Primero las Malvinas y ahora yo...”. Y en 1955 fue anunciado por la Cinematográfica Argentina Plvs Ultra Producciones Internacionales SCA (Alberto Soifer, León Klimovsky y Emilio Villalba Welsh) un proyecto titulado “Romance en las islas Malvinas”, guión original de Villalba Welsh “a través de cuyos episodios surgen claramente las reivindicaciones argentinas a ese archipiélago” (Heraldo 6.7.1955): iba a dirigir Arturo Mom.

   Entonces, Los chicos de la guerra fue el primero argentino industrial en tratar el asunto de la guerra. Fue realizado en caliente y resultó la primera aproximación no documental ni militante al tema. El Bebe Kamin se apoyó en un libro del periodista Daniel Kon y, con inteligencia, obvió cuanto pudo las acciones bélicas, imposibles de concretar de manera verosímil en una producción de bajo costo y además filmada en 16mm. Optó, en cambio, por centralizar el asunto en un puñado de chicos que terminarán combatiendo en las islas, tomándolos desde niños y siguiendo su crecimiento, pautado de pequeños apuntes de su día-a-día. Es preciso decir que fue sobrevaluado por la crítica, debido menos a sus méritos intrínsecos –que los tiene, sin duda– que a una cuestión emotiva propia de los argentinos ante temas como el expuesto.

Gabriel Rovito y Héctor Alterio en
Los chicos de la guerra


   Por motivos diversos también destacan La deuda interna, opera prima del jujeño Pereira que parte de un handicap, su argumento, muy parecido al que cuentan Shunko, la novela de Jorge W. Abalos (1950) y la versión de Lautaro Murúa (1960): un docente enfrentado a un medio y a gente de otra situación social y su cariño por uno de sus alumnos. La vuelta de tuerca aquí puede ser tachada de doblemente oportunista, ya que maestro y alumno atraviesan la historia en plena dictadura militar 1976-1983, con un final que alude a la guerra en el Atlántico Sur. En Cipayos “la intención era traducir la guerra con los ingleses por las islas Malvinas (o Falklands, depende de la geografía de quien observa) en números de canto y baile, teniendo West side story como modelo. La producción está bien cuidada y la música no es mala. Incluso la coreografía repetitiva no molestaría si Cipayos no utilizara como materia prima esencial un discurso nacionalista que ahoga por su artificialidad y oportunismo primario”, comentó Edmar Pereira en Jornal da Tarde (San Pablo, 2.2.1990). De regreso es la típica primera obra en la que un director joven intenta abarcar el universo todo, desde la “realidad argentina” hasta los “desaparecidos” pasando por la Guerra de las Falklands, el primer amor adolescente y “la ilusión de una patria”; por fortuna, Postiglione creció, y no sólo cronológicamente. Casi lo mismo se puede decir de Loraldia, otro primer film cuya ambición fue excesiva resultando en una mezcolanza de exilio, dictadura, guerra de las Falkland, homosexualidad mal digerida, “memoria”, “sentidos” y “sensaciones”, todo ello por fortuna poco dialogado pero abundante en puestas de sol “poéticas” en las que sus personajes deambulan con muy poco que hacer y menos que expresar, con o sin palabras.




   Por su parte, Fuckland semeja una aventura adolescente y revanchista: su única idea fue la de grabarlo en digital y de manera ilegal en las mismas narices de autoridades y pobladores de las islas, y eso es casi todo, ya que no cuenta una historia sino que apenas esboza alguna cuyo trámite carece del más mínimo interés y cuyo aspecto técnico es nulo. El engendro llegó a los cines con pompa y circunstancia y hasta recibió el efímero honor de ser aceptado por Lars von Trier & Co. como el nº 8 de su Dogma 95. Tristán Bauer, en fin, dedicó varios años a la realización de Iluminados por el fuego, superproducción argumental sobre el conflicto que resultó tendenciosa y no aportó nada significativo a su temática específica, aunque en general fue muy bien recibida por los críticos, en especial los extranjeros.

Michael Berg

FILMOGRAFIA:

Todos argentinos salvo aclaración en contrario. Listado que tal vez no sea exhaustivo. “Inédito” significa no lanzado comercialmente en cines de Buenos Aires.

Alerta roja (Eduardo A. Rotondo, 1982: inédito)

A través de las ruinas (Claudio Caldini, 1982, corto)

Battle for the Falklands (Martyn Lewis, GB, 1982)

Argie (Jorge Blanco, GB, 1983)

Malvinas –Historia de traiciones– (idem, Jorge Denti, MX, 1983)

Los chicos de la guerra (Bebe Kamin, 1984)

Llora por mí, Argentina (Grupo de Cine del Interior, 1984, MM)

Islas Malvinas (Antonio Rocha, 1984-1985, corto)

La deuda interna / Veronico Cruz (Miguel Pereira, A/GB, 1987)

Bajo mis ruedas (Néstor Sanz, 1987, inconcluso)

Resurrected (La historia de los otros, Paul Greengrass, GB, 988)

Tumbleton (Robert Lawrence, GB, 1988)

Cipayos –“La tercera invasion”– (Jorge Coscia, 1988)

De regreso –El país dormido– (Gustavo Postiglione, A/CU, 1989)

Héctor Molina en De regreso


For Queen and Country (Martin Stellman, GB, 1989)

Desmalvinas (Carlos Essmann, 1989, MM)

Loraldia –El tiempo de las flores– (Oscar Aizpeolea, A/E, 1989)

Hundan al Belgrano / Rule Britannia (Federico Urioste, A/GB, 1993)




Malvinas –Historias de la historia– (Miguel Monforte, 1993, corto)

Guarisove, los olvidados (Bruno Stagnaro, 1994, corto)

El visitante (Javier Olivera, 1998)

Fuckland (José Luis Marqués, 1999)

Los hijos de nadie (Marcelo Murray, 1999: inédito)

Peligro nuclear (Milos Twilight, 1999: inédito)

Malvinas –Historia de dos islas– (Diego Alhadeff, 1999, corto)

Ceibo y Taba (Santiago Calori, 2000: inédito)

Vamos ganando (Ramiro Longo, 2001, corto)

El refugio del olvido (Diego Alhadeff, 2002, MM)

Malvinas (Martín Fox Douglas, 2002, corto)

Operación Algeciras (Jesús Mora, E/A, 2002)

Malvinas –La lucha continúa– (Fernando Cola, 2002: inédito)

Iluminados por el fuego (Tristán Bauer, A/E, 2002-2004)

Locos de la bandera (Julio Cardoso, 2003-2004)

No tan nuestras (Ramiro Longo, 2003-2004)

Cartas a Malvinas (Rodrigo Fernández, 2003-2004)

Palabra por palabra (Edgardo Cabeza, 2004)

Markarián 348 (Francisco Ananía, 2004: inédito)

Huellas (María Claudia Raimondi, 2005, corto)

El Belgrano –Historia de héroes– (Juan Pablo Roubio, 2006)

Malvinas –25 años de silencio– (Myriam Angueira, 2007, MM)

Secuelas de guerra (Víctor Hugo Zamudio, 2007, corto)

Las islas (Antonio Levesi Cervi, 2009: inédito)

El héroe del monte Dos Hermanas (Rodrigo H. Vila, 2009)

Desobediencia debida (Victoria Reale, 2010)

El silencio después de las bombas –Malvinas– (Cristian Salas, 2011-2012: inédito)

 

Malvinas 30 miradas (2014), serie de cortos oficiales: El abrazo del Poseidón (Norman Ruiz), Teoría sobre las colonias (Israel Adrián Caetano), Qué hacemos (Alex Bowen), La tumba sin nombre (Arnaldo André), Con amigos así (David Blaustein), Regimiento 7 regresa a casa (Fernando Spiner), Una tarde en la vida de dos niños kelpers (Flávio Tambellini), Mi mar adentro (Juan Carlos Valdivia), La grieta (Carlos Galettini), El agujero (Juan Bautista Stagnaro), Abril (Juan Pablo Laplace), El retorno de las naves (Judith Vélez), El retorno (Luis Alejandro y Andrés Rodríguez), El viaje de abril (Julio Cardoso), Tao, el camino (Lucía Cedrón), Comodoro (Lucía Puenzo), Entrevista (Sergio Bellotti), En la colonia (Mausi Martínez), CP 9409 (Miguel Mato), De muestra basta un botón (Néstor Montalbano), Fragmentos (Nicolás Gil Laavedra), Tratado sobre la crueldad (Paula de Luque), Prohibido el olvido (Roberto De Biase), Apto (Rodrigo Grande), La mano de Dios (Rodrigo de Triana), Un juego del silencio (Rolando Almirante), Certeza (Sabrina Farji), Los intrusos (Pablo Fendrik), Epica (Sandra Gugliotta) y Por derecho (Víctor Arregui)

 

Mal vino (Alejandro Magnone, 2014, corto)

Héroe corriente (Miguel Monforte, 2015)

Exilio de Malvinas (Federico J. Palma, 2015)

Detrás del silencio (Diego Grosman, 2015, MM)

QTH (Alex Tossenberger, 2016)

Soldado argentino –Sólo conocido por Dios– (Rodrigo Fernández Engler [Rodrigo Fernández], 2016)




Un día perfecto (Tomás Badino Lynch, 2016, corto)

Las aspirantes (Gretel Suárez, 2017, corto)

El viaje (Equipo de Comunicación de la Comisión Provincial por la Memoria, 2017-2019, MM)

No me olvides (Miguel Monforte, 2018, corto)

Buenas noches Malvinas (Ana Fraile y Lucas Scavino, 2019: inédito)

Ni héroe ni traidor (Nicolás Savignone, 2019)

Nosotras también estuvimos (Federico Strifezzo, 2019)

1982 (Lucas Gallo, 2020)

Operación Chocolate (Carlos Castro y Silvia Maturana, 2020)

Falklinas (Santiago García Isler, 2020)

Detrás de la sombra (Matías de Lellis, 2020: inédito)

Malvinas: una pausa no es el fin (Waldo Román Martínez, 2021: inédito)

1982 –La gesta– (Nicolás Canale, 2022: inédito)

Los sueños de Elma –Historia de una madre de Malvinas– (Miguel Monforte, 2023: inédito)

Volví vivo (Rocío Rodríguez Rojas, 2023, corto)

1982: nuestros héroes (Marcelo Pizzio y Martín Taborda, 2023, corto)

De Troya a Malvinas (Juan Oyharçabal, Osvaldo Peluffo y Gabriel Scavelli, 2024: inédito)

Las voces del silencio (Gabriela Naso, 2024: inédito)

Teniente linyera (Fabián Benítez, 2025: inédito).

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