domingo, 22 de marzo de 2026

TEMAS

Boedo 51

Para los más veteranos de entre los observadores de los meandros del cine nacional, la dirección del título devino mítica. Es que allí, en el barrio de Almagro, a media cuadra de la avenida Rivadavia, entre Maza y Colombres, fueron impresionados los primeros films argentinos, mudos por supuesto, y también algunos de los iniciales sonoros. Un buen día, no más allá de finales de los años 30, desaparecieron, barridos por la evidencia de los flamantes estudios industriales, copiados por sus dueños y arquitectos de los estadounidenses, los franceses y los alemanes: los primeros, a gran escala, fueron construidos en 1932 y en Munro por los socios de la SA Radio Cinematográfica Argentina Lumiton. Siguieron varios otros, pero esa es otra historia y, además, ninguno ha quedado en pie, y si alguno ha quedado en pie ya no se dedica a producir cine, que ahora se hace en “locaciones”, ese otro anglicismo.

Enrique Luchetti, Benoît y Capellani en Boedo 51


   El galpón de la calle Boedo fue equipado con los “tachos” que se podían conseguir en aquellos tiempos heroicos, y quienes los aportaron fueron el actor y empresario Héctor Quiroga y Georges Benoît más sus asociados Miguel De Rizzo y Marcel Morhange. Los dos primeros eran los dueños de la Platense Film SA, que produjo su opera prima entre noviembre 1917 y marzo 1918 en esos “talleres cinematográficos”, como pomposamente los mencionaban ellos mismos y la prensa: su título era ¿Hasta dónde..? y fue dirigida por otro francés (como Benoît y Moranghe), Paul Capellani, quien trajo consigo y adaptó la pieza teatral Trente ans, ou la vie d’un joueur, de Jacques-Félix Beaudin y Prosper-Parfait Goubaux, con Camila Quiroga y Capellani al frente de un elenco en el que aparecían dos niños que luego hicieron carrera, Nélida Quiroga como actriz y Julio Saraceni como director. Al año siguiente, Quiroga y Benoît reincidieron con Juan sin Ropa, hoy consagrado como un clásico, un argumento de José González Castillo, que “está filmando la nueva empresa Quiroga-Benoit Film. Asunto genuinamente argentino, viene a ser la simbolización diabólica del vencedor de Santos Vega, tema de la leyenda popular que introdujo en nuestra poesía lírica uno de nuestros mejores poetas [se refiere a Rafael Obligado], y que, bajo otro aspecto, se asimila a la lucha del trabajo y el progreso que invade la Pampa y derrota a los últimos vástagos del gaucho; quiere encarnar, en fin, el símbolo, el ideal nuevo, el capital moderno, substituyendo en nuestra civilización la antigua vida, venciendo los egoísmos de la naturaleza nativa”, explicaba La Razón el martes 20.8.1918. Camila Quiroga, esposa del productor, fue otra vez, por supuesto, la actriz principal, secundada por su marido en el personaje del título, pero la compañía productora ya no se denominaba Platense sino Quiroga-Benoît Film, tras la cual Benoît volvió a Francia no sin antes vender su parte al matrimonio Quiroga, que en adelante denominó a su empresa Quiroga Film, que no produjo nada.

Capellani y Camila Quiroga en Hasta dónde..?


      No se descarta que en Boedo 51 hayan sido rodados otros proyectos de productores independientes hasta que en 1921 fueron adquiridos por la Colón Film de los hermanos Vicente y Luis Scaglione, quienes le dieron un uso intensivo con producciones propias y ajenas, período en el que destacan El remanso, la opera prima del popular actor Nelo Cosimi en tanto director (“Remanso ha sido filmado casi totalmente con luz artificial, esfuerzo notable en nuestro medio si se tiene en cuenta que aun en muchos países europeos se limita a filmar con luz natural”, informaba La Razón el martes 11.4.1922) y dos producciones rosarinas, El último centauro, con Carlos Perelli como “Juan Moreira”, rodada en localizaciones santafesinas, cordobesas y del conurbano bonaerense así como del territorio de Chaco, cuyos escasos interiores se hicieron en la Capital Federal porque en Rosario ni siguiera había galpones adecuados, e Historia de un gaucho viejo, rodada en Mendoza, que en Boedo 51 concretaron las tareas (improvisadas, chapuceras) de lo que más adelante sería considerado un “laboratorio”. La primera producción personal de los Scaglione fue La chica de la calle Florida, “cine-drama del ambiente porteño” del Negro Ferreyra, ya entonces un director consagrado. Allí se inició Ber Ciani, vendedor de puerta-en-puerta que cierto día de 1927 tocó el timbre para ofrecer sus productos, lo hicieron pasar y nunca más salió (del cine).


   Su siguiente dueño habría sido, de acuerdo a un aviso publicitario en La Película (nº 555, 12.5.1927), la empresa O. H. Rodríguez y Cía., que “inauguró sus estudios y laboratorios cinematográficos en la calle Boedo nº 51” y que “a precios convenientes arrienda su galería perfectamente equipada”, recomendando a los lectores interesados que “soliciten presupuesto”. Durante su locación fue producido apenas un título, Ni siquiera un beso, título del que nunca más se tuvo noticias. Sin embargo, poco después esa misma revista informó que los socios de Boedo 51 eran los señores Ramos, Reta y Biasotti, quienes habían decidido bautizarlos Ariel, que era el nombre de la Compañía Cinematográfica Ariel que Biasotti había establecido en 1918 en sociedad con Roberto Guidi y Mario Ponisio. Con o sin Ramos y Reta, Biasotti continuó siendo el titular de la Ariel por varios años: en sus talleres fueron rodados algunos de los iniciales sonoros, incluyendo ¡Tango!

   Biasotti pasó a formar parte de la SIDE en calidad de jefe de Laboratorios y en abril 1934 vendió ese set a Lemson SI de Cinematografía, de Juan Favre, que en apariencia los mantuvo inactivos hasta que dos años más tarde fue realizado allí el cortometraje El milagro de la radio, último rastro de Boedo 51. “Nosotros hicimos más producción porque empezamos a tener la casa propia, el estudio propio, que era muy importante, porque no se podía seguir filmando en SIDE o en los gallineros aquellos que había”, sinceró Atilio Mentasti en Reportaje al cine argentino (pág. 70), y lo sabía de primera mano porque las producciones iniciales de Argentina Sono Film fueron registradas en uno de ellos, en Bulnes 41. Otro pionero, Moglia Barth precisó para el mismo libro (pág. 273) que “En aquel tiempo no había más estudios que el de Valle, y yo no quería recurrir a Valle porque el estudio no estaba en condiciones, era muy precario. Quedaba el estudio de la calle Boedo, el de Biasotti, que estaba también en ruinas”.

Alberto Biasotti


    En las tres décadas iniciales del siglo XX, esto es, cuando el cine era mudo, hubo otros galpones/sucuchos/gallineros/depósitos/barracas denominados “talleres cinematográficos”: los de la Cinematografía Valle en Gavilán 1079, Caballito; los de Italo Fattori en Tucumán 692, San Nicolás; los Talleres Industriales Cinematográficos Filmgraf-A. Lipizzi & Cía. de Atilio Lipizzi en San José 1456, Constitución; los de Eduardo Martínez de la Pera y Ernesto Gunche en Bogotá 2701 y luego en Andrés Arguibel 2887, Palermo, éstos luego adquiridos por la Orbis Films Corporation de Moglia Barth y Julio A. Tello; los de la Ortiz Film de Gumersindo F. Ortiz en Virrey Cevallos 1479, Constitución; los de la FIFA de Pio Quadro y Gabriel Lapeyrière en la avenida Caseros 3239, Parque Patricios; los de Armando Films de Federico Vidal en Franklin 1915 y los de Ariel en Manuel Ricardo Trelles 2651-2671, ambos en el barrio Villa General Mitre; y los Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos (TYLCA) de Enrique Quintana, Aquiles Marchesi y Rafael Parodi en Rivadavia 5094, Caballito.

   Días pasados fui hasta “el lugar del crimen”: en ese predio se levanta un edificio de departamentos con dos locales sobre la vereda, uno de los cuales luce la chapa 51.

Emile Carcassone

FILMS REGISTRADOS EN BOEDO 51
[Se indican director, fecha de inicio de rodaje y compañía productora]
MUDOS:
¿Hasta dónde..? (Paul Capellani, noviembre 1917, Platense Film SA)
Juan sin ropa (George Benoît, julio 1918, Quiroga-Benoît Film)
El remanso (Nelo Cosimi, octubre 1921, Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos)
La muchacha del arrabal (José A. Ferreyra, marzo 1922, Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos)
La chica de la calle Florida (José A. Ferreyra, septiembre 1922, Colón Film)
Mi alazán tostao (Nelo Cosimi, octubre 1922, Mundial Film)
Melenita de oro (José A. Ferreyra, enero 1923, Colón Film)
Corazón de criolla (José A. Ferreyra, mayo 1923, Colón Film)
El último centauro –La epopeya del gaucho Juan Moreira– (Enrique Queirolo, mayo 1923, Lautaro Film Sindicato Argentino –Rosario, Santa Fe–)
Audacia y nobleza (Jorge Lafuente, julio 1923, Colón Film)
Historia de un gaucho viejo (José J. Romeu, febrero 1924, Internacional Film –Rosario, Santa Fe–)
El caballero de la rambla (Francisco P. Donadio, febrero 1924, Sociedad General Cinematográfica Ltda.)
Carne de presidio (Leopoldo Torres Ríos, marzo 1924, Colón Film)
Era una provincianita (Jorge Lafuente, junio 1924, Arte Nacional)
Mi último tango (José A. Ferreyra, enero 1925, San Martín Film)
Y en una noche de Carnaval… (Enzo Longhi, enero 1925, Colón Film)
Galleguita (Mario Parpagnoli, abril 1925, Buenos Aires Film)
El organito de la tarde (José A. Ferreyra, junio 1925, Colón Film)
La costurerita que dio aquel mal paso (José A. Ferreyra, marzo 1926, San Martín Film)
Ni siquiera un beso (NN, mayo 1927, Charrúa-Film)
La borrachera del tango (Edmo E. Cominetti, 1927-1928, Maipo Film)
Historia de una vida (Enriqueta Salas Martínez, agosto 1928, NN)
Dios los cría… (Vitale de Stefano, octubre 1928, Compañía Argentina Productora de Películas SA)
El buitre blanco (G. de Costanzo, octubre 1928, Güemes Film)
La casa del placer (Julio Irigoyen, noviembre 1928, Buenos Aires Film)
Las aventuras de Pancho Talero (Cristiani, enero 1929, Capitol Film)
Destinos –Romance estudiantil– (Edmo E. Cominetti, mayo 1929, Compañía Cinematográfica Ariel)

Filmando Destinos

Variedades Sonoras Ariel-Fonografía SIDE (Eleuterio Iribarren – Edmo E. Cominetti, noviembre 1929, Compañía Cinematográfica Ariel; en Boedo 51 sólo se hizo el proceso de laboratorio, fue rodado en los estudios SIDE)

El amanecer de una raza (Edmo E. Cominetti, abril 1930, Compañía Cinematográfica Ariel)
Muñequita porteña (José A. Ferreyra, febrero 1931, Patagonia Film)
La vía de oro (Edmo E. Cominetti, mayo 1931, Productora Cinematográfica Sur)
SONOROS:
¡Tango! (Moglia Barth, noviembre 1932, Argentina Sono Film; rodaje iniciado en Boedo 51 y completado en 1933 en los talleres de Valle)
Dancing (Moglia Barth, julio 1933, Argentina Sono Film)
Riachuelo (Moglia Barth, marzo 1934, Argentina Sono Film; sólo el proceso de laboratorio)
El milagro de la radio
(Rafael Salvatore, 1936, corto, Heliotón Argentina)

Arturo García Buhr y Amanda Ledesma en Dancing



No hay comentarios:

Publicar un comentario

TEMAS Boedo 51 Para los más veteranos de entre los observadores de los meandros del cine nacional, la dirección del título devino mítica...