CHUCHERIAS
Yo sé que ahora vendrán caras
extrañas
El valenciano Jorge Mistral (Modesto Llosas Rosell, 1920-1972) fue considerado por Aguilar y Genover “un auténtico ídolo nacional” que durante los 50 “mantiene su rango estelar, trabajando indistintamente en España y la casi totalidad de los países latinoamericanos”, entre ellos, por supuesto, el nuestro o, también, para el nuestro. Su voz grave de perfecta dicción, su tez morena, su cabello enrulado y sus labios carnosos aptos para chupetearse con las más atractivas actrices, aparecieron en:
• El conde
de Montecristo (León Klimovsky, 1952: “Edmundo
Dantés, conde de Montecristo, alias lord
Wilmore”, 1º), coproducción argentino-mexicana –la primera de la historia, dicho sea de
paso– en la que encarnó al más popular personaje de la novelística francesa,
imaginado por Alexandre Dumas.
• El tren expreso (Klimovsky, 1954: “Mario Sandoval”, 2º), coproducción hispano-argentina hecha en estudios madrileños y en localizaciones de la provincia de Castilla, compartiendo estelares con Laura Hidalgo.
• Amor
prohibido (Luis César Amadori, 1955: “capitán Alejandro Brown”, 2º), otra
vez en un personaje literario, el zarpado “conde Vronski” al que le cambiaron el nombre, con
Zully Moreno como la trágica “Ana Karénina”.
• Esposa o
amante / Creo en ti (Alfonso Corona Blake, 1959: “Roberto Ordóñez, 2º), coproducción
de mayoría mexicana sin embargo rodada en Buenos Aires y suburbios, que
significó el retorno al cine de su país de la exiliada Libertad Lamarque.
• Bajo un
mismo rostro (Daniel Tinayre, 1961: “teniente coronel Jaime Alonso”, 3º, doblado por
Fernando Siro), donde hace a un aviador militar que se enamora de Mirtha Legrand sin
saber que es una puta, tal como muy sonoramente se lo refresca su macrô Ernesto Bianco.
• Crimen sin
olvido, del que me ocuparé más abajo.
• Los
debutantes en el amor (Leo Fleider, 1969: “médico doctor José María del Cerro”, 10º), horrorosa comedia
picaresca disfrazada de “trascendente” y “aleccionadora”, indigna despedida de
Mistral del cine argentino.
Supo ser
dirigido por argentinos en el exterior, como Tulio Demicheli en el mexicano rodado
en Cuba Más fuerte que el amor (idem,
1954) y en el español Carmen, la de Ronda
(idem, 1958), y como Luis Saslavsky en su remake
española de Historia de una noche
(idem, 1961). Mistral debutó como director con dos producciones mexicanas hechas
en 1964 en Puerto Rico, una detrás de la otra, La fiebre del deseo y La piel
desnuda, ésta con la argentina Libertad Leblanc.
En 1965 se encontraba en el Perú, contratado por Panamericana Televisión para encabezar con Saby Kamalich la novela El precio del orgullo, uno de cuyos directores era el actor argentino Roberto Airaldi. Allí conoció a Graciela Dufau, iniciando una relación tormentosa de la que nació una hija, todo ello mientras El Astro (así lo menciona Dufau en su libro de memorias) abusaba del alcohol y la cocaína. Mistral vivió largamente en Buenos Aires desde que llegó el sábado 1.4.1967 contratado por el Canal 9 de TV, para el que de inmediato (el lunes 3.4.1967) intervino en el programa inicial de la nueva temporada del ciclo Cuatro hombres para Eva y desde el día siguiente como actor principal de la telenovela Mujeres en presidio, que fue mantenida en el aire durante dos temporadas: en esos años también se enredó con Pablo Palitos saliendo de gira con Aló, aló, número equivocado, una “rascada”.
Fue en esas
circunstancias que le ofrecieron protagonizar un film boliviano realizado por
argentinos (por entonces en Bolivia no había actividad cinematográfica) que
debía dirigir Jorge Mobaied: cuando éste renunció, Mistral se hizo cargo y allí
comenzaron los problemas que derivaron en un rodaje complicado en La Paz
primero y en Buenos Aires más tarde. Crimen
sin olvido terminó convertido en una coproducción con la Argentina tras un
año en que el material obtenido estuvo enlatado en los laboratorios Alex a la
espera de que alguien se animara a editarlo. Hubo que agregar planos
adicionales y hacer desaparecer personajes para darle cierta coherencia a una
confusa historia sobre jerarcas nazis refugiados en las minas bolivianas,
tareas finales concretadas en 1969 en las que Mistral nada tuvo que ver y que
fueron realizadas por Sergio Móttola. Mistral vivió sus tres últimos años en México, en
cuya capital cometió suicidio.
La gran mayoría de los exiliados españoles que
recalaron en la Argentina tras el estallido de la Guerra Civil 1936-1939 era
republicana, con al menos una excepción notable, la actriz Amalia Sánchez
Ariño, cuyas discusiones durante el rodaje de turno con sus connacionales
antifranquistas eran tan explosivas cuan notorias. Otra la configura Antonio Solano, pionero del sonoro
español que, tras el comienzo de la contienda, se unió a la Delegación de
Prensa y Propaganda de la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de
Ofensiva Nacional Sindicalista (FET-JONS), cuya Sección Iberoamericana se había
formado “para acompañar a la misión que con destino a Latinoamérica salió de la
España rebelde organizada por el falangista Augusto Atalaya. Instalado en la
Argentina, el equipo emprendería la edición de un Noticiario Intercontinental,
especial para distribuir en los países de América del Sur; su tono, en general,
es más rabioso, y la aparición de los líderes de Falange está rodeada de
un mayor boato, de lo que deducimos que quizá la distancia eliminó cuidados”,
según informan Ramón Sala y Rosa Alvarez Berciano en Cine español 1896-1983.
Realizados en 1937, esos cortos se titulaban La guerra en España, que
dirigió Solano, Alma y nervio en España, Voluntad –Falange en
Argentina–, España azul, Nota extraordinaria del II año triunfal
y los números 1 y 2 de la edición intercontinental del Noticiario de la
Falange Española, todos ellos dirigidos por el uruguayo Joaquín Martínez
Arboleya, fotografiados por Solano y sonorizados en los laboratorios de Lumiton
por Luis Marquina.
A pesar del triunfo del general Francisco Franco, Solano se quedó en la Argentina: fue director de fotografía en Gente bien (Romero, 1939) y director técnico de la productora del noticiario Sucesos Argentinos, para la que dirigió una gran cantidad de cortos documentales, todos con Martínez Arboleya y firmados “Marsol”, así como el mediometraje Buenos Aires canta. De Solano se sabe, además, que firmó –con sus dos apellidos: el otro era Ruiz– la fotografía del corto propagandístico La mujer puede y debe votar (Moglia Barth, 1947); que dirigió el corto Por sendas cordobesas (1950), producción Cine Service; que hacia 1956 produjo y dirigió para la Solano Films y la Trans América Films una serie de cortos con temas de breves relatos, musicales y documentales turísticos y folklóricos, y que en abril 1963 inauguró los Laboratorios Tecnitrom SAIC en la calle Yerbal 5266, de los que fue su director técnico. Es posible que además haya fotografiado el largometraje uruguayo Esta tierra es mía, dirigido en 1948 por su ex socio Martínez Arboleya.
A propósito de Buenos Aires canta: fue uno de esos documentales de Solano para Sucesos, “casi” un largometraje (55’) producido en 1946-1947 y lanzado el martes 3.6.1947 en el cine Alvear publicitado como “Ases de la música y la canción”, que ofrecía fragmentos musicales de origen tan diverso cuan incierto, de los cuales de sólo uno se tiene certeza de su procedencia, el corto Mano a mano (Eduardo Morera, 1930, con Gardel). Sucesos Argentinos Editorial Film SACI, empresa fundada en 1938 por Antonio Angel Díaz, tenía por actividad principal el noticiario semanal Sucesos Argentinos que exhibían los cines de todo el país. No resulta difícil imaginar, entonces, el origen del material: las variedades musicales que solían acompañar esas noticias. Tras su fugaz paso por el cine Alvear, Buenos Aires canta fue programado a mansalva durante el resto de 1947, casi siempre por apenas un día en salas de barrio (Lumière, Carlos Gardel, Canadian, Varela, Roxy, Edén Palace, Cecil, El Plata, Gaona, Febo, Sena). La desaparición de toda copia impide detectar el posible diverso origen de los números musicales incluidos, salvo el de Morera-Gardel. Tal parece que lo único dirigido por Solano y Martínez Arboleya se redujo a la presentación de cada fragmento, a cargo de Homero Cárpena y Lilia Bedrune.
El rubro
en el que incursiona Buenos Aires canta reconoce antecedentes y
seguidores, por lo general corto o mediometrajes lanzados oscuramente en salas
de barrio o en cines céntricos poco importantes, films que la Historia ha
pasado por alto. Algunos ejemplos: Música que llega al alma (4.4.1941,
Melody, 10’), La cabalgata del tango (18.12.1942, Renacimiento, 45’), Calandrias
y zorzales (21.11.1944, Cinelandia, mediometraje que reaparece el 28.6.1962
en el Cuyo), Estampa criolla (6.12.1945, 10’) y Arrabal y tango
(23.1.1962, Devoto, mediometraje producido en 1957).
Charlie
Oakley
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