jueves, 12 de marzo de 2026

FILMS

Julio Irigoyen:

Prontuario de un marginal

3. Visiones (1919) – Producción inicial de la Buenos Aires Film, establecida formalmente con ese nombre un año antes. Es un cortometraje hecho por encargo de una escritora y actriz conocida como La Rubens, que financió el asunto para su mayor gloria: se ignoran detalles argumentales. Se pasó en privado el 7.6.1919 en el cine Tucumán, en el 826 de la calle homónima, y allí parece haberse agotado su exhibición en la Argentina. La enigmática aunque en apariencia poderosa señora Rubens partió poco después a Italia, en compañía del actor James Devesa: este encargo quizá lo pensó para llevarlo consigo como elemento promocional a fin de conseguir trabajo en Europa. Tampoco debe ser casual que el siguiente y último trabajo local de Devesa (¡Padre nuestro!.., 1925) fuera producido por la Buenos Aires Film. [Una duda picaresca me asalta de improviso, casi cogiéndome por sorpresa: esta señora La Rubens, ¿acaso sería el transformista Rubens que mencioné en el texto introductorio?].


4. Reía Carnaval... (1920) – Esta “cine novela en 2 actos” estrenada “gratis”, que registra el debut de la futura estrella muda Mary Clay, es un corto comercial “confeccionado para cierta mercería”, como consigna La Película del 9.9.1920, bromeando con que JI “según parece la ha cobrado a buen precio”. En su ejemplar del 23.9 agrega que estaría preparando otro titulado “Cuando el amor manda”, y en el del 7.10 se registra uno de los escasos comentarios favorables a un producto suyo, que vale la pena transcribir: “Días pasados hemos tenido ocasión de ver en un cine central, este film editado por Julio Irigoyen, y, francamente, no esperábamos ver una cinta nacional tan hábilmente confeccionada, la cual nos ha dejado la mejor impresión, porque vemos con agrado, que a este paso pronto se llegará al triunfo definitivo de la producción local, pues tanto los encuadres como la fotografía son dignas del más sincero elogio, presentándonos efectos admirables y de una nitidez absoluta. Los intérpretes muy correctos en sus roles”. Un aviso publicitario de página entera en la misma publicación cita todos los cines porteños que lo exhibirían gratis hasta el 31.8.1920, aunque no agrega las respectivas fechas.

Mary Clay, cuando ya era una estrella,
con Felipe Farah en El poncho del olvido

5. El sueño de dos enamorados (1921) – Cortometraje publicitario, “cine-comedia en 2 actos” según definía un aviso comercial, hecho para la firma Kalisay –que elaboraba ese popular aperitivo–: al igual que Reía Carnaval... y otros encargos posteriores, fue distribuido en forma gratuita.



6. El guapo del arrabal [luego La pulpera de Santa Lucía] (1922) – A pesar de que ya sumaba cinco títulos desde 1915, JI despegó a partir de El guapo del arrabal, que fue su primer (relativo) largometraje. En él sentó las bases narrativas, estéticas –si este término puede ser aplicable a su obra– y ambientales de su masiva producción futura. Contando con un argumento provisto por Torres Ríos, su inspiración parece recalar en la obra del pionero Ferreyra, quien también mostraba los arrabales de Buenos Aires con sus percantas y sus guapos viviendo historias metidas de lleno en el melodrama.

   Por otra parte, con este film también inauguró una práctica comercial que a la postre le resultará muy perjudicial, la de vender gato por liebre. En efecto, hacia mediados de 1929 era un gran éxito un vals-canción titulado La pulpera de Santa Lucía, que Enrique Maciel musicalizó a partir del poema homónimo de Héctor Pedro Blomberg publicado en el suplemento Letras-Artes de La Nación el domingo 24.6.1928. El tema musical fue estrenado y popularizado por Ignacio Corsini en 1929 primero por LOO Radio Prieto y luego en una versión inmortal grabada en abril de ese año. Esa letra glosa las andanzas de un personaje a medio camino entre la realidad y la leyenda que devino mito bajo el apelativo “la pulpera de Santa Lucía”. Santa Lucía era un barrio de la aldea en épocas de Rosas, tiempos que Blomberg gustaba recuperar literariamente. Algunas de esas letras las convirtió en novelas, y con seis de ellas (La pulpera de Santa Lucía, La mazorquera de Monserrat, La sangre de las guitarras, La leona de los llanos, La guitarrera de Cerrito y Panchita Nelson) armó un libro que con el título más popular, esto es, La pulpera de Santa Lucía, fue publicado a mediados de 1930. Todas estaban ambientadas en “la época más singular, trágica y heroica de nuestro desenvolvimiento, y ha tenido el acierto de la sobriedad en sus narraciones huyendo en lo posible de los efectos sombríos”, como juzgó el cronista de la sección Comentarios Bibliográficos del diario La Prensa del 1.6.1930. A todas esas canciones, sumando La canción de Amalia y Los jazmines de San Ignacio, deberá sumarse su exitosa radionovela Bajo la Santa Federación (desde el 11.6.1933 por LS4 Porteña), un año más tarde rodada por Daniel Tinayre con igual título.


   Así, JI se apropió de un título popular para sacar su tajada en tiempos en que la noción de copyright era cosa de los gringos. Cuando habían transcurrido seis años de su estreno y El guapo del arrabal ya estaba por todos olvidado, tomó una copia y, a pesar de que su ambientación nada tenía que ver con el Buenos Aires de la Mazorca, modificó algunos intertítulos y lo lanzó otra vez al mercado en 1929 en una copia sin ningún disimulo retitulada La pulpera de Santa Lucía. Este falso film no es mencionado por quienes escribieron sobre JI, y si lo fue se lo consideró independiente de El guapo del arrabal: acaso hubiera pasado por otro de no mediar dos detalles: la pareja Labardén-Vismara y un par de frases de un aviso publicitario que decía: “Feliz urdiembre de un retazo de vida que tuvo obscuro origen en la taberna típica de los mazorqueros de la Santa Federación. La tragedia de dos almas buenas perdidas en las siniestras sombras del hampa porteña” (La Película, nº 698, 6.2.1930), nombres y bastardillas que remiten a El guapo del arrabal.

   Ya se lo había dicho Hitchcock a Truffaut: “En aquella época, gracias a la utilización de los títulos narrativos, se podía cambiar por completo la concepción del guión. [...] El actor simulaba hablar y el diálogo aparecía después en un rótulo. Se podía hacer decir cualquier cosa al personaje y, gracias a este procedimiento, se salvaron frecuentemente malas películas. Si un drama había sido mal rodado, mal interpretado, y resultaba ridículo, se escribía un diálogo de comedia y la película se convertía en un gran éxito porque se la consideraba como una sátira. Se podía hacer realmente cualquier cosa... Coger el final de una película y ponerlo al principio... sí, todo era posible”.

OBS     El actor Adolfo de Torres en ocasiones figura acreditado como Matías A. de Torres. Existe la duda de si Noemí Labardén es la misma Yolanda Labardén que por esos años actuó en otros productos de la fábrica de los Irigoyen.

SIC     He aquí la vera efigie del galán criollo Rodolfo Vismora, artista perteneciente al elenco de la Buenos Aires Film y que veremos en tres films que dicha casa estrenará en la presente temporada. [Epígrafe de una foto titulada “Rodolfo Vismora”, en Crítica, 19.3.1923: muestra a un señor buen mozo, de portentosos bigotes, de unos 30 años de edad].

Rodolfo Vismara

En el Select Lavalle la Buenos Aires Film, ante crecida concurrencia, pasó ayer en privado su primera producción artística que titula El guapo del arrabal. Con ella hacía sus primeras armas como director el conocido operador Julio Irigoyen, conocidísimo en el gremio cinematográfico, usando el argumento de un joven y novel escritor también, Leopoldo Torres Ríos, cuyos conocimientos y afición al arte cinematográfico son bien conocidos en el ambiente. El guapo del arrabal es un cinedrama que trata la historia de un joven obrero de suburbio que se convierte en un sujeto maleante para buscar venganza en el individuo que asesinó a su madre. Es así como vemos al obrero de ayer, feliz con el afecto de la madre a quien amaba entrañablemente, convertirse en un ladrón, en una fiera, para buscar en el hampa al autor de la muerte de su madrecita querida, que mataron para robarle sus ahorros. Pensaba, y esa era su obsesión, que algún día conviviendo con esa ralea de maleantes, llegaría a saber qué fiera fue aquella que estranguló a la madre esa mañana poco después de abandonar su hogar. En sus correrías, por su arrojo, carácter y despego a la vida, era el jefe de una banda de ladrones en la que se hallaba Lechuza, elemento dirigente desde un café de gente de mal vivir. Lechuza tenía una hermosa criatura como de unos diecisiete años, que amaba al guapo y era correspondida por éste. No obstante el ambiente en que vivía Mariposa, que tal era su nombre, no había llegado a ser salpicada por el barro de ese lodazal, era pura, era buena, en su alma no se cultivaba más que el bien y el deseo de abandonar pronto, pero con su guapo, las miserias que la rodeaban. Pero... el guapo todavía no había hallado su néctar... al asesino de su madre. En vano ella trataba de persuadirlo, él también quería abandonar esa vida que no sentía, pero ¿cómo retroceder cuando tanto había perdido moral y materialmente? Querubí era un ladrón de la banda del Guapo, que tenía envidia a éste y además gustaba de Mariposa. Un día en un incidente Querubí pretendió eliminar de la banda al guapo y obtuvo este pedido de Lechuza con una delación de éste a la policía que concluyó con la prisión de Querubí. Cuando salió de la cárcel éste se dirigió a casa de Lechuza y vengó la traición matándole, entonces Lechuza confesó a Mariposa que no era su padre y diciéndole dónde había sido robada cuando era niña. Y aquí termina el drama. Muerto Lechuza queda desamparada Mariposa, quien es objeto de cuidado del guapo y a quien lleva a casa de sus desconsolados padres, que en vista del gran amor que se tienen los dos muchachos, permiten su casamiento. Ella vuelve a lo que era y él a ser el hombre de trabajo y útil a la sociedad, en cuya alma todavía existen sus sentimientos de bondad.

   Alrededor de este asunto se ha tejido un interesante y movido drama de bajo fondo que fue objeto de parte del público de los mejores elogios. Los intérpretes muy bien, sobre todo Mariposa, Rodolfo Vismara y Matías A. de Torres. Salvo algunos cortes que necesita este film, ha de ser ésta una de las películas de éxito en la presente temporada. Tampoco estaría de más la supresión de algunos letreros que hacen hablar al guapo en un estilo que no es propio del medio en que vive. Antes de poner punto final a estos pequeños comentarios que ampliaremos en otra oportunidad, cabe hacer resaltar la labor del señor Irigoyen, que debuta en estos difíciles menesteres. [Crítica, 16.4.1923].

Hace dos domingos se exhibió en privado una película nacional titulada El guapo del arrabal y, francamente, hacía tiempo que no veíamos nada más malo. Es deplorable esto, porque va en contra de los esfuerzos que, a favor del cine nacional, hacen algunos esforzados productores. La Buenos Aires Film carecía de antecedentes que hicieran presumir alguna bondad en sus películas, soi disant artísticas, pero El guapo del arrabal colma la medida, pues es peor que lo que podíamos suponer. ¿Por qué se pondrán a hacer películas si no saben? [“Informaciones Cinematográficas”, en Imparcial, nº 209, 24.4.1923].

La novela del señor Héctor P. Blomberg La pulpera de Santa Lucía que tanta popularidad ha logrado será llevada a la pantalla. Dirigirá el film el señor J. Vitale de Stéfano, actor y director italiano que actuó en films como Cabiria, La nave y otras, en Italia y Alemania, quien se halla en nuestro país, desde hace algún tiempo, habiéndose ocupado oportunamente este diario de sus prestigios de cinematografista. El señor de Stéfano, persona de vasta cultura y con larga experiencia cinematográfica, ha trazado los escenarios del film, que será sonoro, parlante y cantado.

   A propósito de este trabajo nos dice el señor Destéfano que el consentimiento del señor Blomberg para sacar una película de su novela lo obtuvo a condición de que la película fuera realizada con elementos idóneos. En el film aparecerán escenas con grandes muchedumbres, reconstrucciones históricas y han sido estudiados todos los detalles respecto a la parte musical, coros, encargándose de esto último a maestros conocidos. [La Razón, 1.6.1930, sección Teatros, Conciertos, Artistas y Cinematógrafos. El proyecto nunca fue concretado, pero confirma que La pulpera de Santa Lucía de Irigoyen es una impostura].

TAQ     Exhibido, tras su estreno, los días 1.5 en el Crystal Palace y el Eslava; 11.5 en el Alhambra; y 15.5 en el Soleil Palace. En 1924, el 3.1 en el Alhambra. En 1925, el 15.12 en el Crystal Palace y el 28.12 en el Alhambra. En 1926, el 6.1 en el Jorge Newbery y el 13.8 en el Los Andes (el de la avenida Boedo). Con el título La pulpera de Santa Lucía fue detectado en 1929 los días 15.11 en el Capitolio (“notable estreno nacional, p. N. Labardén”); 19.11 en el Imperio y el Armonía 1º; 4.12 en el Alvarez Thomas; 16.12 en el Social (Rosario, Santa Fe); 18.12 en el Los Andes; 27.12 en el Sol de Mayo (Rosario); y 31.12 en el Lima. En 1930, los días 7.1 en el Moderno y 8.2 en el Elite (“p. Noemí Latarier”). En 1931, los días 3.5 en el Presidente Roca; 2.7 en el Select Flores; 18.7 en El Nilo; y 2.9 en el Atenas.

 

Visiones
Argentina, 1919
35mm / B&N / 16’

EQ     CP, CD: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. PA: La Rubens. D: Julio Irigoyen. G: La Rubens. F, CM: Roberto Irigoyen. FR: mayo 1919.

I&P     La Rubens.

 

Reía Carnaval...
Argentina, 1920
35mm / B&N / 2 actos = aproximadamente 19’

EQ     CP, CD: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. F, CM: Roberto Irigoyen. FR: julio 1920. LC: 30.7.1920, cine Empire.

I&P     Mary Clay.

 

El sueño de dos enamorados
Argentina, 1921
35mm / B&N / 2 actos = aproximadamente 15’

EQ     CP, CD: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. F, CM: Roberto Irigoyen.

 

El guapo del arrabal
[luego La pulpera de Santa Lucía]
Argentina, 1922
35mm / B&N / 6 actos = aproximadamente 55’

EQ     CP, CD: Buenos Aires Film. P: Julio Irigoyen y Roberto Irigoyen. D: Julio Irigoyen. G: Julio Irigoyen, sobre argumento de Leopoldo Torres Ríos. F, CM: Roberto Irigoyen. C: Julio Irigoyen. FR: octubre 1922. LC: 30.4.1923, cines Teatro de la Princesa y Electric Palace.

I&P     Noemí Labardén (Mariposa), Rodolfo Vismara (el guapo), Adolfo de Torres (Lechuza), Luis Poublán (Querubí), Raquel Garín.

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