domingo, 15 de febrero de 2026

DINASTIAS + CINEASTAS

Los Torre:

Leopoldo Torre Nilsson –3ª parte

Excepto pintar, componer música, dirigir una ópera y bailar con el tutú, nada vinculado a la actividad artística parecía serle ajeno a LTN, como se deduce de sus otras, múltiples actividades.

Literatura

Fue su primer interés, no desarrollado por completo al haberle sido impuesto el del cine. Tan sólo a sus 23 años se animó a publicar un libro de poemas, Tránsito de una gota de agua (1947), al que siguieron la novela El derrotado, escrita en 1955, editada en 1964 y filmada por su hijo Javier en 2009; los cuentos El más allá (1965, en la compilación Crónicas del amor) y Seducción (1965, en Crónicas del sexo), publicados ambos por su amigo Jorge Alvarez; Entre sajones y el arrabal (cuentos, 1967), Del exilio (cuentos, 1973), Contar perdidas (poemas, 1977), Jorge, el nadador (novela, 1978) y El día del imperio (novela, 2002), además de artículos en revistas y diarios.


   En su novela El día del imperio (escrita entre 1976 y 1977, publicada tras su muerte) asoma una infinidad de rasgos autobiográficos, como nunca antes en su obra. Específicamente los capítulos 4, 7, 10, 13 y 16, en los que rinde un cálido homenaje a su padre y a su tío, más que evidente en los siguientes datos: cuenta que sus abuelos españoles llegaron a la Argentina entre 1880 y 1890 (Manuel Torre Garay y Hormecinda Ríos); que tuvieron nueve hijos (en realidad fueron ocho); que cuando su abuelo enviudó volvió a casarse; que su padre se llamaba Manuel (en realidad, Leopoldo Manuel) y su tío Saúl (en realidad Jesús); cuenta, deformada, la anécdota del cambio de nombre de su tío Saúl por Roberto (en realidad, Jesús pasó a llamarse Carlos tras animar a un sosías de Chaplin en un corto de 1916), y que “tío Roberto era quien realmente manejaba bien las máquinas fotográficas”. Y el pequeño Ronnie de la novela, en los capítulos narrados en primera persona, hijo de Manuel y una inglesa, no es otro, claro, que él mismo.

Televisión

Resulta curiosa, en cambio, su casi nula relación con la TV. Un primer intento debe ser tomado entre paréntesis, pues por más que lo investigué no pude avanzar demasiado: su existencia real, si la tuviera, se me resiste. En Torre Nilsson por Torre Nilsson (1985), página 213, Couselo escribe: “Mi paso por la televisión – Películas de aventuras – Cuatro entregas para la televisión norteamericana, de 1950 a 1954”, de las que, aclara, “no se encuentran fichas ni referencias”. Lo más lejos que he llegado, y con las debidas dudas, es a lo siguiente: hacia marzo-abril 1953 productores estadounidenses encararon una serie de trece episodios de media hora cada uno filmada, vaya a saberse por qué, en la Argentina y en Bolivia, para lo cual contrataron al equipo técnico de la Cooperativa Obrera de la Industria Cinematográfica Atlante Films Ltda. y los estudios Libertador (los de Mataderos, ex Río de la Plata) y a Carlos Rinaldi como editor y supervisor general, figurando entre otros Carlos Ochagavía (productor ejecutivo), Luis Oscar Giudice (jefe de producción), Vicente Cosentino (director de fotografía) y Germen Gelpi (escenógrafo). En ese contexto habrían dirigido episodios Alejandro Wehner, Kurt Land, Carlos Borcosque y LTN, todos ellos bilingües. Protagonista de esa serie habría sido John McQuade, actor habitualmente ubicado en personajes muy secundarios, pero nada en su filmografía en la IMDb se acerca siquiera a la América del Sur.

   En abril 1960 y con Gaffet estableció una filial televisiva de Producciones Angel, de vida efímera. Producciones Angel TV sumaba el siguiente equipo: Jack Feldbaum (director), Carlos Lozano Dana (director artístico), Horacio Carballal (director de producción), Salvador Salías (coordinador) y José A. Bianculli (gerente comercial), gestión en la que LTN tuvo intervención ocasional: su primer ciclo, el musical Sinfonía mundial, con la orquesta de Waldo de los Ríos y otras atracciones, salió al aire por el Canal 7 desde el 19.6.1960 los domingos a las 21.30. De inmediato, desde el 23.7 y por la misma emisora, presentó la telenovela María Trastorno, escrita por Lozano Dana y Enrique Gisbert, dirigida por Tito De Miglio y animada por Ana Casares y Alejandro Rey, emitiéndose los sábados a las 14.30, a veces mencionada como “María Trastorno y yo”.


   En 1961, para el Canal 13, Angel TV produjo el ciclo Obras maestras Philco, de media hora de duración: fueron tres novelas policiales que habían sido publicadas por Emecé en su colección El Séptimo Círculo, para el que dirigió la puesta en escena de apenas un programa, adaptación de Head of a traveller de Nicholas Blake (La cabeza del viajero, jueves 4, 11, 18 y 25.5.1961), con Carlos Cores, Aída Luz, Gilda Lousek, Luis Dávila y Hugo Caprera. LTN supervisó los temas de todo el ciclo, que incluyó versiones de Hamlet, revenge! de Michael Innes (Hamlet venganza, jueves 1, 8, 15, 22 y 29.6.1961) y de The case of the constant suicides de John Dickson Carr (Los suicidios constantes, jueves 6, 13, 20 y 27.7.1961), ambas dirigidas por Román Viñoly Barreto y todas adaptadas por Isaac Aisenberg. Un dato curioso en relación a Angel TV es que entre sus proyectos anunciados pero no concretados figuraba un ciclo titulado “Almorzando con las estrellas”.

   Otra incursión televisiva suya tuvo lugar en el extranjero, por encargo de la Television Series for the United Nations (TELSUN), organismo éste con el que había establecido contacto dos años antes, cuando fue jurado en uno de sus habituales concursos. Once upon a tractor (1965) fue rodado en 35mm en Nueva York y en Roma, duraba una hora, fue producido por Paul M. Heller, escrito por Arthur Ross, fotografiado por Piero Portalupi e interpretado por Alan Bates, Diane Cilento, Albert Dekker, Melvyn Douglas, Buddy Hackett, Clive Revill, Barbara Steele y Frank Wolff, en este orden en los credits. Milagrosamente, gracias a una gestión de Claudio España, pudo ser visto en la edición 2002 del Festival marplatense.

 

Teatro

Cuatro espacios para el cielo (1949) fue el título de su único intento como dramaturgo, aunque no logró que fuera representada. Su siguiente actividad en ese rubro la hizo en tanto director: The potting shed de Graham Greene (La casilla de las macetas, 25.9.1958, San Telmo), según traducción de Victoria Ocampo que, entre otros, interpretaron Lydé Lisant, Lydia Lamaison, Lautaro Murúa y Alicia Berdaxagar; LTN tuvo que hacer malabares para saltar de Chacabuco 966 hasta Corrientes al 1100, pues esa misma noche era lanzado en el Broadway El secuestrador.


   Nueve años más tarde y con producción de Marcelo Simonetti para Contracuadro y según traducciones de Manuel Baberá, puso en escena The homecoming de Pinter (La vuelta al hogar, 1.8.1967, Instituto de Arte Moderno), con Tino Pascali, Héctor Pellegrini, Sergio Renán, Fernando Siro, Fernando Vegal y Julia von Grolman, pero la Municipalidad prohibió de inmediato su representación. Entonces, el mismo equipo apuró los ensayos del que iba a ser su segundo Pinter, The birthday party, y con el título Fiesta de cumpleaños lo estrenó el 3.10.1967 en la misma sala, sin Pascali ni “Pajarito” Pellegrini pero sumando a Flora Steinberg.

   LTN y Renán quedaron calientes con la prohibición de The homecoming, renovaron los derechos y juntos dirigieron una nueva puesta (18.8.1972, Regina), con Héctor Alterio, Hugo Arana, Cipe Lincovsky, Renán mismo, Jorge Rivera López y Osvaldo Terranova.

 

Fotonovela

En el año en que su nombre se reveló en Cannes con La casa del ángel, dirigió a Jorge Salcedo y Nelly Meden en Noches sin estrellas (1957), para la revista Secretos.



Discos

En verdad, LTN tenía una voz de tonos graves, con una dicción muy diáfana y adecuada entonación: tal vez por esas cualidades le ofrecieron grabar un long play titulado Prohibido (1971), en el que lee sus cuentos Historia con espejos y Renata.


 

Publicidad

Piedra Libre fue su último largo: lo rodó entre octubre y diciembre 1975 y, censura mediante, le costó un año poder estrenarlo (septiembre 1976). Entre esas fechas y la de su muerte (septiembre 1978) barajó varios proyectos. Interin hubo un viaje a España, país en el que amenazó con radicarse visto y considerando las dificultades de todo tipo que atravesaba en la Argentina, desde la censura hasta su creciente enfermedad pasando por la caída de los proyectos mencionados.

   Entonces le fue ofrecido, y aceptó, dirigir films publicitarios, algo que nunca antes había hecho a pesar de que hacia 1969 su empresa Contracuadro ofrecía ese servicio. Fueron su canto de cisne, los hizo para subsistir y en medio de terribles dolores físicos, aunque ninguno de los artículos posteriores a su fallecimiento los menciona en detalle, excepto poco y mal en apenas cuatro líneas del libro Torre Nilsson por Torre Nilsson. Fueron los siguientes:


• Uno para los cigarrillos Benson & Hedges con el actor Mel Ferrer, concretado el 29 y el 30.11.1977.

• Uno institucional para el diario Clarín, hecho en enero 1978.

• Otros cuatro para Benson & Hedges: uno con Teté Coustarot titulado Joyas (abril 1978), dos filmados en Río de Janeiro con Marina Magalí en uno de ellos (abril 1978) y el otro rodado en el Palacio Alvear de Virreyes (mayo 1978).

• Dos para la gasesosa Crush, titulados Muñecas y Composición (junio 1978).

• Uno institucional para el Banco de Italia y Río de la Plata, titulado Argentina, mi amor, compaginado entre julio y agosto 1978 con material del archivo del Canal 7 y del Ente Autárquico Mundial de Fútbol 78. Excepto este último, de Cícero Publicidad SRL, los demás los realizó para la agencia Radiux IICFSA.

 

Sus empresas

Aparte las tres mencionadas en el apartado “Proyectos no concretados”, esto es, Allpa en 1952, Austral en 1954 y Balvanera en 1974, su primer logro en el rubro empresarial fue modesto: con los hermanos Carreras figura como productor de El protegido (1956), lo que en realidad significa que de alguna manera estuvo asociado a la producción, tal vez aportando su trabajo como guionista y director. Su etapa con los Mentasti (1954-1958) comenzó con Para vestir santos, se continuó con Graciela, La casa del ángel y El secuestrador y culminó con La caída, que, a diferencia de los anteriores en los que sólo fue director contratado, produjo él mismo, tal como evidencia el crédito inicial que dice: “Leopoldo Torre Nilsson presenta”: en rigor, éste fue el primero enteramente producido por él, hecho en los “Estudios Cinematográficos San Isidro de Argentina Sono Film SACI”, antigua denominación de los estudios que la productora y distribuidora detentaba en Martínez; por otra parte, el personal técnico era el habitual de esos estudios y la distribución también estuvo a cargo de ASF.

   Pero su inmersión plena en el empresariado se verifica de inmediato, cuando en 1959 y en sociedad con el doctor Gaffet establece Producciones Angel SRL, obvio homenaje a su film hasta ese momento emblemático. Angel produce uno detrás del otro cinco largometrajes, Fin de fiesta, Un guapo del 900, Prisioneros de una noche –el único no dirigido por él sino por David José Kohon, su opera prima de 1960–, La mano en la trampa y Piel de verano. En diciembre 1963 la Columbia Pictures adquirió La terraza para su distribución mundial, y ese fue el comienzo de su romance con Hollywood, que alcanzó su cénit cuando en marzo 1964 se anunció que esa productora financiaría cinco largometrajes por él dirigidos y que adelantaría 120.000 dólares por cada uno de ellos, versión confirmada a finales de abril cuando firmó contrato para producir y dirigir cuatro (ya no cinco), de los cuales sólo fue concretado El ojo de la cerradura, producción argentina a cargo de LTN.

   Durante el rodaje de los dos largos que hizo en Puerto Rico coproducidos por Gaffet (véase este blog: 15.8.2025), LTN –y con seguridad Beatrice– convencieron al industrial neoyorquino André Du Rona de invertir algo de su al parecer enorme fortuna en una productora de cine argentina. Así nació Contracuadro SCA, el proyecto empresarial más ambicioso de su vida y que mantendría activo hasta un par de años antes de su muerte. Du Rona era un chicano cuyos dólares provenían de una fábrica de juguetes y de una productora de films publicitarios con sede en el Bronx, que tenía acciones en Wall Street y un berretín por el cine. Los juguetes –muchos– conforman gran parte de la utilería de La chica del lunes, y durante la posproducción en Nueva York con Du Rona fueron dando forma a un proyecto más ambicioso al que sumarían a Marcelo Simonetti, joven-viejo amigo de la pareja. En la Argentina, la cuenta bancaria de Du Rona se multiplicaría: éste fue uno de los pocos casos –hay que decirlo– en toda la historia del cine argentino en que un millonario cholulo no fue esquilmado por porteños piolas.

Con Simonetti, Alfredo, Diego Muniz Barreto y Juancho Sires

   Contracuadro fue pensada como una distribuidora y como una usina de productos: establecida en 1967, su gerente administrativo era el “Gordo” Isidro Miguel (otro viejo compinche de los primeros años 60) y su jefe de Ventas el muy experimentado Alberto Rodríguez. Alquilaron un local en la planta baja al fondo de Lavalle 1625, compraron a Gaffet los derechos de La chica del lunes y Los traidores de San Angel, Simonetti aportó su producción Noche terrible además de films suyos anteriores para que sirvieran de complemento en las salas de barrio y de inmediato se abocaron al trabajo, intenso, como se verá, que incluyó puestas teatrales. En algún momento de finales de los 60 Du Rona abandonó Contracuadro y la Argentina dejándoles en préstamo su camión de exteriores, que había importado expresamente para las difíciles jornadas camperas que insumió el rodaje de Martín Fierro y que estaba equipado con tres cámaras, tres consolas de sonido, un dolly italiano y accesorios diversos, camión que provocó la envidia de Ayala y Olivera, que montaron uno similar bajo la supervisión de Víctor Hugo Caula.

   Así, LTN y Simonetti quedaron al frente de la empresa, ya consolidada gracias al enorme éxito comercial de Martín Fierro. Contracuadro siguió distribuyendo producciones de sus titulares y de realizadores amigos, diversificada además en productoras alternativas con socios diversos que partían de su pulmón, y hasta fue contratada como empresa de servicios por los productores europeos que rodaron en la Argentina la miniserie televisiva Il giovane Garibaldi, que dirigió Franco Rossi a gran escala en 1972. Ya en 1969 las oficinas de Lavalle quedaron chicas y debieron mudarse a una vieja casona reciclada en Ayacucho 335, donde se sumaron más viejos conocidos: “Juancho” Sires, Rodolfo Hansen y, como jefa de Publicidad, Rosita Brascó, gran amiga de Beatriz desde que le pasaba a máquina los originales de sus novelas. Con su propia denominación, Contracuadro produjo sólo dos films, ambos en 1968, Martín Fierro y Turismo de Carretera. Las siguientes son sus empresas-satélite:


No Tucán SRL, de LTN, Beatriz, Luis De Stefano y Du Rona, con una ayudita cash no acreditada de Fred Sill, flamante director de la filial local de la Paramount y amigo muy personal de Leonardo Favio. Produjo El dependiente (Favio, 1967).

• Producciones LT SRL, de la que eran socios LTN (40%), Simonetti (30%) y Hansen, Sires e Isidro Miguel (10% cada uno): produjo un solo título, Fuiste mía un verano (Eduardo Calcagno, 1969) en sociedad con LYF Producciones Artísticas Internacionales SA, de Favio, que se ocupaba principalmente de la edición de sus canciones.

Producciones Cinematográficas Maipú SACIFI, de LTN, Simonetti, Cecilia E. Laguarda de Simonetti, Beatriz, Rolf Gunnar de Fini Hansen Beskaby [Rodolfo Hansen], Isidro Miguel, Margarita Simonetti, Juan Bautista Pérez Etchévez, Anita Castañón y Luis Félix Pico [Luis Pico Estrada]: produjo el block buster El Santo de la Espada (1969). Resultó el último film de Simonetti, fallecido el 30.3.1970, esto es, cinco días después de estrenado.

Producciones Cinematográficas Cerrillos SRL, cuyos socios principales eran LTN y su cuñado Ciancaglini: produjo Güemes (1971).

Producciones Cinematográficas Litoral SACIFI, de LTN (presidente), José Slavin (vicepresidente), Hansen (gerente) y otros: produjo La maffia (1971) y Los siete locos (1972).

Directores Asociados SRL, esto es, LTN y “Juancho” Jusid: produjo Boquitas pintadas (1974).

Films Cuatro SRL, que, en realidad, tenía cinco socios, LTN, Jusid y los hermanos Emilia, Mario y Norberto Kaminsky: produjo Los gauchos judíos (Jusid, 1974-1975).

   Como dato adicional, el siguiente es el listado de los títulos distribuidos por Contracuadro, ordenados según fecha de estreno:

1967: La chica del lunes (18.7), Noche terrible (Eduardo Coutinho – Rodolfo Kuhn, 1966: 7.9) y Los traidores de San Angel (17.10).

1968: Turismo de Carretera (27.6) y Martín Fierro (4.7).

1969: El dependiente (1.1), Fuiste mía un verano (3.7), Tiro de gracia (Ricardo Becher, 1969: 2.10) y Eloy (Humberto Ríos, 1968: 23.10).

1970: El Santo de la Espada (25.3).

1971: Güemes (7.4), El milagro de Ceferino Namuncurá (Máximo Berrondo, 1971: 17.6) e Y que patatín, y que patatán (30.9).

1972: La maffia (29.3).

1973: Los siete locos (3.5) y Juan Moreira (Favio, 1972: 24.5).

1974: Boquitas pintadas (23.5) y La madre María (Lucas Demare, 1974: 4.7).

1975: El Pibe Cabeza (17.4), Los gauchos judíos (22.5), La guerra del cerdo (7.8) y el cortometraje Futaleufú –Un pedazo de patria– (Alberto Larrán, 1975: 7.8).

1976: No toquen a la nena (Jusid, 1978: 5.8), Adiós Sui Generis (Bebe Kamin, 1975: 2.9) y Piedra Libre (16.9).

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