martes, 3 de febrero de 2026

BIOGRAFOS

Subiendo por Corrientes

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Inaugurados con un año de diferencia, apenas separados por la acera, dividieron a los porteños en la cuestión estética: algunos preferían el estilo palaciego del Opera [véase este blog: 3.3.2025] y otros las depuradas líneas modernistas del Gran Rex, sala icónica no sólo de Buenos Aires sino de la Argentina y del Sur del continente americano. Diseñada por el arquitecto Alberto Prebisch para la empresa Cordero, Cavallo y Lautaret, fue inaugurada el jueves 8.7.1937 a las 21 con un programa que se inició con el Himno Nacional Argentino “interpretado por la gran orquesta sinfónica de LR1 Radio El Mundo dirigida por Eduardo Armani” y se completó con el estreno de Suerte a medias, ofrecido como complemento, y Los enredos de una dama a manera de film principal o de base. El aviso publicitario publicado ese mismo día en algunos diarios prometía los siguientes atractivos: “La sala más grande de Sud América” (lo cual era cierto: 2.960 localidades), “Dotada de todo el confort moderno”, “Grandes playas de estacionamiento para 200 autos”, “Tres pisos de lujosa confitería”, “Bowling y billares” y “Sistemas ultramodernos de calefacción y refrigeración”. La platea costaba 2 pesos y la pullman 1,50. Dos días antes, esto es, el 6.7.1937, otra publicidad ya había advertido que el nuevo cine contaría con “ascensores de comunicación entre dichas playas [de estacionamiento] y el cine” y que “la platea baja consta de 1.400 butacas, la superior de 60 y el tercer piso, designado como pullman, de 1.500 localidades”.


   La empresa se tomó su tiempo antes de decidirse a estrenar una producción vernácula: ésta fue Ultimo refugio (21.8.1941) y se tomó aún más tiempo hasta ofrecer la siguiente, Siete mujeres (30.3.1944). Hacia finales de la década de los 80 los propietarios comenzaron a alternar en su programación diversos recitales musicales: el último estreno nacional fue La muerte blanca (1.8.1985) y el último extranjero Henry V (25.4.1991). Nunca jamás volvió a ofrecer cine: hasta hoy continúa exclusivamente dedicado a recitales musicales. [Véase también el libro Palacios plebeyos de Edgardo Cozarinsky, pág. 49-54].

 

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Inaugurado el 11.10.1930, el Broadway fue, desde el primer momento, uno de los cines más confortables de la Capital Federal y, desde años más tarde, tal vez el mejor dotado en sus aspectos técnicos, especialmente en el sonido. Su dueño era Augusto Alvarez y su diseñador el arquitecto Jorge Kalnay. La gala de apertura contó con la actuación en escena de la orquesta típica de Edgardo Donato, la jazz de Scolati Al Meyda y el conjunto de Eddie Mayo y Los 8 Vagabundos, con una de Garbo ya estrenada, Las emancipadas, y con el estreno de La tragedia submarina. En comparación con otros cines céntricos de primera línea, el Broadway pasó poco cine nacional: el primero en ser allí exhibido (no estrenado, ya que lo había sido en el Select Lavalle) fue La vía de oro desde el 27.10.1931 y por cuatro días. El primero en ser estrenado (31.10.1935) fue la comedia deportiva Por buen camino, y el último (1.4.1993) Funes, en este caso tras poco más de un año dedicado sólo a espectáculos teatrales y musicales. De hecho, en la década de los 30 hubo períodos en que alternaba films con espectáculos teatrales: en diciembre 1935, por dar un ejemplo, se instaló allí la Compañía Argentina de Grandes Artistas Los Ases, dirigida y encabezada por Enrique de Rosas con Santiago Arrieta, Olinda Bozán, Héctor Calcaño, Felisa Mary, Fernando Ochoa, José Otal y Leopoldo Simari e integrada por Luisa Vehil, Isabel Figlioli y Tito Lusiardo, estrenando la comedia de Eduardo Pappo Casado-pronto-verte-quiero, más adelante adaptada al cine con el título Hay que casar a Ernesto.


   El Broadway también estrenó una quincena de cortometrajes argentinos, entre ellos el celebrado documental Camino del indio (31.5.1943) y al menos tres de directores adscriptos a la Generación del 60, Buenos Aires (15.1.1959), Biografías (15.9.1960) y Diario (3.5.1962). En algún momento adosó un pequeño bar, y eso fue en los años en que su administrador era “Ramitos”, dueño de una gentileza infrecuente en su medio. La sala aún subsiste, aunque dividida en dos.

 

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Federales y unitarios fue el primer film argentino estrenado (8.7.1927, con dos días en cartel) en el flamante cine Astral, que había sido inaugurado el 1.7.1927 y al que las carteleras y la publicidad calificaban como “el maravilloso palacio del cine”: de acuerdo al especialista Alberto N. Manfredi (h) en su invalorable serie de notas publicadas en la revista Sin Cortes, sus dueños eran los hermanos Méndez, llamados Virgilio, José y Francisco, pero a los pocos días lo alquilaron a Clemente Lococo. En el Astral también fueron lanzados No salgas de tu barrio (29.4.1928), uno de los cinco cortometrajes mudos producidos por la Armando Films, “tangos filmados” exhibidos con acompañamiento orquestal en vivo; Jira presidencial por las provincias del Norte (6.4.1931), documental de 45’ registrado durante la visita de José Félix Uriburu a Salta, Jujuy, Tucumán y Córdoba estrenado con pompa y circunstancia a las 21.30 con la presencia de Uriburu, aunque se ignora si el Presidente del Gobierno Provisional –así se hacía mencionar el jefe de la dictadura militar– se quedó a ver el film estrenado a continuación, Angeles del Infierno; así como el 2.5.1931 tres de los famosos cortos con Gardel, El carretero, Rosa de otoño y Yira yira.


   Desde el sábado 4.1.1930 comenzó a alternar cine y teatro, en este caso sólo en las secciones vermouth y segunda noche: el espectáculo inaugural tuvo por título El mundo empieza en jarana y era ofrecido por la Compañía de Revistas Porteñas de los también autores Alberto Ballestero y León Alberti, encabezada por Segundo Pomar, María Esther Podestá, Manuel Rico, Amanda Ledesma, Carmen Olmedo y Carlos Marambio Catán. El jueves 24.9.1931 las carteleras anunciaban “último día de espectáculos cinematográficos”: al día siguiente se produjo el debut de la compañía mexicana encabezada por Lupe Rivas Cacho, y desde entonces el Astral será dedicado sólo a representaciones teatrales, siendo en este terreno uno de los más visitados por los espectadores, incluyendo las cinco temporadas consecutivas (1949-1953) en las que Luis Sandrini representó Cuando los duendes cazan perdices.

FILMS MENCIONADOS
Biografías (Manuel Antín, 1960, corto)
Buenos Aires (David José Kohon, 1958, corto)
Camino del indio (Hans Mann, 1942, corto)
El carretero (Eduardo Morera, 1930, corto)
Diario (Juan Berend, 1959, corto)
Federales y unitarios (Nelo Cosimi, 1927)
Funes –Un gran amor– (Raúl de la Torre, 1992)
Hay que casar a Ernesto (Orestes Caviglia, 1940)
Hell’s angels (Angeles del Infierno, Howard Hughes, 1930)
Henry V (idem, Kenneth Branagh, GB, 1990)
Jira presidencial por las provincias del Norte (Renée Oro, 1931, mediometraje)
Libeled lady (Los enredos de una dama, Jack Conway, 1936)
La muerte blanca / Cocaine wars (Héctor Olivera, A/EEUU, 1985)
No salgas de tu barrio (Federico Vidal, 1927, corto)
Por buen camino (Eduardo Morera, 1935)
Rosa de otoño (Eduardo Morera, 1930, corto)
Siete mujeres (Benito Perojo, 1943-1944)
The single standard (Las emancipadas, John S. Robertson, EEUU, 1929)
South sea Rose (La tragedia submarina, Allan Dwan, EEUU, 1929)
Two in a crowd (Suerte a medias, Alfred E. Green, 1936)
Ultimo refugio (John Reinhardt, 1941)
La vía de oro (Edmo E. Cominetti, 1931)
Yira yira (Eduardo Morera, 1930, corto)

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