lunes, 2 de febrero de 2026

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Los porteños de Jesús Franco

Hacia mediados de los años 60 del siglo XX comencé a rastrear la carrera en el extranjero de cineastas argentinos y, en tal sentido, una fuente invalorable resultaron los catálogos anuales de la producción de ciertas industrias europeas, como España, Italia, la RFA y Francia, ya que un gran número de compatriotas trabajaba entonces en ese continente. La frecuentación de esos catálogos me puso en contacto con un mundo fascinante: la coproducción europea múltiple, por regla general serie B y a manera degenerada de los subgéneros tradicionales, del western al de espías, del policial al de terror.

Gogó Rojo en La mano del hombre muerto

   Así, la cada vez más gozosa inmersión en ese submundo me depositó inadvertidamente en brazos del español Jesús Franco (Madrid, 12.5.1930 / Málaga, 2.4.2013), quien, por alguna extraña razón comenzó a interesarme cada vez más. En esos catálogos, pero también en revistas diversas (en particular Le Film Français, que ostentaba el mérito adicional de registrar las fechas de rodaje), sin olvidar la ayuda desde Roma de mi amigo y también periodista y cinéfilo Ernesto Pérez, fui recopilando todo dato posible sobre su evanescente obra, de la que llegué a tener tanta información que no sabía cómo y dónde aplicar, ya que no tenía nada en común con mi interés investigativo principal, esto es, el cine argentino. Al mismo tiempo, de Franco me faltaba lo esencial, sus films, a los que distribuidores y canales de TV ignoraban, incluso tras la aparición de las señales de cable. Algo aportaron más adelante algunas ediciones en VHS y en DVD.

Diana Lorys y Milo Quesada
en El proceso de las brujas

   El 20.3.1990 le envié una carta requiriendo su colaboración para clarificar esa trayectoria. Adjunté fotocopia de un artículo mío (1981) sobre él, pero no recibí respuesta: tal vez esa carta ni siquiera llegó a sus manos. Luego supe de un colega español al que llegué a conocer, también él especializado en nuestro objeto de deseo cinéfilo: Carlos Aguilar, claro está, corría con ventaja, puesto que vivía en Madrid, tenía acceso a los films y además ¡era amigo de Franco y había actuado en algunos de sus engendros! Carlos tuvo la gentileza de hacerme llegar, en mayo 1993 el codiciado nº 4 de la revista Dezine (noviembre 1991), íntegramente dedicado a su amigo, y luego el Catálogo del ciclo-homenaje que en abril-mayo 1993 le dedicó la Filmoteca Española. En las páginas de ambas publicaciones y en las de otra de 1989, Archivos de la Filmoteca, ésta la de Valencia, confronté mis datos reunidos al azar que luego durmieron en mi biblioteca durante varios años hasta que un día, de manera fatal e inevitable, encaré una severa filmografía, una misión imposible habida cuenta de que estaba en la Argentina aI (antes de la internet) y por lo tanto no disponía de todos sus largometrajes, que a su vez variaban de título según los países coproductores, con infinidad de pseudónimos (propios y de sus elencos y equipos). Es muy probable que ni siquiera Franco pudiera establecer su propia filmografía, pero acaso en esa imposibilidad residía su mayor atractivo. “Con Jesús Franco toda pretensión de exhaustividad choca con el laberinto casi jeroglífico de su fecunda y desordenada actividad”, concluyeron Ramón Freixás y Joan Bassa en la citada Dezine.

Hugo Blanco y Marcelo Arroita-Jáuregui
en El secreto del dr. Orloff

   Antes de que todo ese material, que he depositado en una caja ad hoc, se convierta en historia –y que estaré dispuesto a donar a alguien a quien le interese–, he decidido rescatar una parcialidad: los actores y otros colaboradores argentinos que adornaron su obra. Algunos residían desde tiempo antes en España, otros estaban de paso; ninguno de ambos fue lo que suele ser considerado una “estrella”, lo cual es de algún modo coherente.

   Finalmente, no es cierto que ignorara mi repentino interés por un cineasta como él: es porque mi corazón cinéfilo estuvo, está y estará con los B, los ocultos, los inadvertidos, los de reparto, los segundones que en la Historia del cine han sido. Entonces, por orden de entrada en escena y aclarando que todos los títulos son de producción española salvo aclaración en contrario, he aquí a los porteños en la obra de Jesús Franco:


• Ernesto Arancibia y María Angélica Spaltro [Alexis de Arancibia]: argumentistas de La reina del Tabarín / La belle du Tabarin (E/F, 1960).

• Perla Cristal, actriz: Gritos en la noche / L’horrible Dr. Orloff (El horrible Dr. Orloff, E/F, 1961), El secreto del Dr. Orloff / Les maîtresses du Dr. Jekyll (E/F, 1964).

• Victoria Zinny, actriz: La muerte silba un blues (1962).

• Hugo Blanco, actor: La mano de un hombre muerto (1962), El secreto del Dr. Orloff / Les maîtresses du Dr. Jekyll (E/F, 1964).

• Gogó Rojo, actriz: La mano de un hombre muerto (1962, acreditada como Gogo Robins), Los amantes de la Isla del Diablo / Quartier des femmes (E/F, 1971).

• Mabel Karr, actriz: Miss Muerte / Dans les griffes du maniaque (E/F, 1965).

Mabel Karr, Lucía Prado y Antonio Giménez-Escribano

• Adolfo Waitzman, compositor: Residencia para espías (1966), Al otro lado del espejo / Le miroir obscène (E/F, 1973).


• Ana Casares, actriz: El caso de las dos bellezas / Rote Lippen –Sadisterotica– (E/RFA, 1967), Bésame, monstruo / Kuß mich, monster (E/RFA, 1967).

• Rosanna Yanni, actriz: El caso de las dos bellezas / Rote lippen –Sadisterotica– (E/RFA, 1967), Bésame, monstruo / Küß mich, monster (E/RFA, 1967).

Chris Howland y Rosanna Yanni en El caso de las dos bellezas


  Milo Quesada, actor: El caso de las dos bellezas / Rote Lippen –Sadisterotica– (E/RFA, 1967), El proceso de las brujas –El juez sangriento– / Der hexentöter von Blackmoor / Il trono di fuoco –Il giudice sanguinario– (El espanto de las brujas, E/RFA/I, 1969).

• Nélida Quiroga, actriz: Bésame, monstruo / Kuß mich, monster (E/RFA, 1967).

• Alberto Dalbes, actor: El Diablo que vino de Akasawa / Der Teufel kam aus Akasawa (E/RFA, 1970), Drácula contra Frankenstein / Dracula prisonnier du Frankenstein (E/F, 1971), La fille de Dracula (F, 1971), La maldición de Frankenstein / Les expériences érotiques de Frankenstein (E/F, 1972), Les démons du sexe / Os demonios (F/POR, 1972), Sangre en mis zapatos (1972, inconcluso: JF volvió a filmar esta historia en 1983, pero sin Dalbes), Un capitán de 15 años / Un capitaine de quinze ans (E/F, 1972), La noche de los asesinos (1973), Un silencio de tumba (1973), El misterio del castillo rojo (1973), Tendre et perverse Emanuelle (F, 1973), Relax, baby (1973, inconcluso), Embrasse-moi –Tango au claire de Lune– (F, 1974).

• Tilda Thamar, actriz: Les prédateurs de la nuit (F, 1987).

• Luis Enriquez Bacalov, compositor: La baie d’emeraude / La bahía esmeralda (F/E, 1988).

   Una curiosidad: en Killer Barbys vs. Drácula / Killer Barbys vs. Dracula (E/AL, 2002), el actor Paul Lapidus interpreta un personaje llamado “Martín Fierro”; este film, por otra parte, fue el último suyo del que tomé nota: fue su largometraje nº 151… y no fue el último. Franco, debe constar, coincidió con más argentinos pero no en las producciones que dirigió sino en las realizadas por otros: de León Klimovsky fue guionista y cumplió una aparición amistosa en Miedo (1955), director de producción de Viaje de novios (1956) y guionista en Llegaron los franceses (1959) y Ama Rosa (1960), en tanto de Tulio Demicheli fue argumentista de Misión Lisboa / Da 077: Intrigo a Lisbona / 077 Intrigue à Lisbonne (Los súper-espías, E/I/F, 1965). Y con el compositor Isidro Maiztegui coincidió en el equipo de Expreso de Andalucía / Il mondo sarà nostro (El expreso de Andalucía, Francisco Rovira Beleta, E/I, 1955), en el de Il maestro / El maestro (El maestro, Aldo Fabrizi, I/E, 1956) y en el de su cortometraje El destierro del Cid (1959).

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