viernes, 16 de enero de 2026

PERFILES

Pondal Ríos & Olivari

“Tendrás un cuarto para tus labores,/ ¡oh la tijera y el dedal de plata!/
Tendré un cuartito para mi costumbre/ inofensiva de hilvanar palabras”.
Baldomero Fernández Moreno, Invitación al hogar (1916).

Hubo una época en que mencionarlos individualmente era casi imposible: se decía “Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari”, o “Pondal y Olivari”, al menos en el ambiente artístico. Una veintena de piezas teatrales, algunas de ellas –las iniciales– firmadas con pseudónimos intercambiables (Cantalicio Peralta, Lupercio Gorgonzola, Buster Keaton), varios libretos para la radiofonía y nada menos que 43 largometrajes escritos a cuatro manos avalaban esa especie de matrimonio cuasi legal: Blackie, esposa de Olivari, dijo alguna vez que estaba casada con ambos... “Se conocieron en mi casa. Fue un caso de amor instantáneo (autoralmente hablando, por supuesto). No dejaron de trabajar juntos, mientras vivió Olivari”, recordó Ulyses Petit de Murat en Reportaje al cine argentino (1978). ¡Si hasta tenían una casa en el Uruguay, en Carrasco!

Sesión de lectura: Elías Alippi, CO, SPR y Enrique Muiño

   El tucumano Sixto Pondal Ríos (San Miguel, provincia de Tucumán, 8.4.1907 / Buenos Aires, 22.9.1968) y el porteño Carlos Alberto Olivari (Buenos Aires, 18.7.1902 / 27.8.1955) conformaron la más respetada y productiva pareja de autores de la historia del cine argentino: destacó por su continuidad y por la prolijidad y originalidad de su estilo, con diálogos pulidos hasta la perfección. Periodistas, hombres de vasta cultura, tenían sin embargo la suficiente “calle” como para abordar todo tipo de temas, ambientes y personajes, lo que resulta evidente en sus guiones.

   Pondal tuvo su inicio literario cuando el suplemento Artes-Letras de La Nación le publicó sus poemas Los caminos (2.9.1928) y Poema sobre nuestra soledad (24.3.1929), ambos firmados como S. Pondal Ríos, lo mismo que el posterior ensayo “Categoría sentimental de la velocidad” (21.7.1929). Elocuente charlista, se inició como tal ofreciendo una breve conferencia sobre “Concepto botánico y concepto social del destino” en el marco de una función (22.4.1932) de la segunda temporada de Teatro del Pueblo. Olivari, en cambio, siempre cultivó un perfil más bajo en relación con el de su socio, algo reflejado en la ausencia de referencias en los diarios de su época. Tal vez su mayor acontecimiento “mediático” –como se catalogaría hoy– fue el haberse casado con Blackie (1912-1977), quien ya era una popular cantante de jazz y luego se convirtió en una de las más destacadas productoras y conductoras de TV.

Adolescencia: Angel Magaña y Tilda Thamar

   En el libro citado, Francisco Mugica los recuerda con calidez: “Ahí tienen un equipo que funcionaba sensacionalmente. El «arquitecto» de los libros era Pondal y el «decorador» era Carlitos. Olivari era un hombre muy desorganizado, pero con una chispa… una gracia… Carlitos era muy chistoso. Pondal era quien hacía el libro, de acuerdo con el otro, por supuesto. Yo a Carlitos no lo veía escribiendo libros. Lo veía salpicándolo con su gracia y con su ingenio, pero la estructura la armaba Pondal. Trabajábamos muy de acuerdo. Eran ingeniosísimos. Dialogaban… Empezaban a conversar entre ellos sobre la vida diaria. Se planteaban las situaciones: «Vos sos Fulano y yo Zutano». Empezaban a hablar y a hablar como se habla en la vida. Y así salían los diálogos: con naturalidad”.

   En los 40 y los 50 hubo otros teams creativos importantes como los que formaron Homero Manzi & Ulyses Petit de Murat, Alejandro Verbitsky & Emilio Villalba Welsh y Enrique Amorim & Román Gómez Masía, pero Pondal & Olivari destacaron por su continuidad, sólo truncada por la muerte de Olivari. En cine debutaron en 1938 y aunque por lo general escribían por encargo ofrecieron historias memorables, felices viñetas costumbristas que solían atender el costado social en el que se movían sus personajes. Refulgen sus contribuciones a la obra de Soffici (8 títulos), Demare (9) y Mugica (13). En otro sentido, sus historias se dispararon en varias direcciones, incluyendo internacionales: como se refleja en la filmografía que complementa este artículo, le fueron producidos varios de sus argumentos originales en los EEUU, México, Chile y España, una internacionalización de la que no gozaron otros colegas contemporáneos. Además, en el orden local algunos se convirtieron en piezas teatrales (Chingolo, Los martes, orquídeas…, El solterón) y un par de ellos eran versiones de argumentos ajenos, sin olvidar que varios de sus guiones y de sus comedias escénicas fueron adaptados a la radiofonía y a la televisión, en ciertos casos con títulos diversos a los originales, provocando alguna confusión a sus futuros investigadores.

Bailando nace el amor: Rita y Fred

   Su fuerte era la comedia costumbrista, que podía ser cómica (Sandrini nunca tuvo mejores vehículos que los que ellos le escribieron) o bien “amable”, como las que dirigía Mugica. Algunas incursiones en el melodrama tuvieron exponentes memorables en los que urdieron para Tita Merello (Pasó en mi barrio, Mercado de Abasto, Para vestir santos y La Morocha). El punto más bajo en esa obra ejemplar tal vez sea Dos ángeles y un pecador, donde abordaron un subgénero para ellos infrecuente, por lo que terminó siendo una fantasía apenas discreta, apenas correcta, en la que nadie puede seriamente creer a Pedro López Lagar ni a Zully Moreno en esos personajes, meros títeres de sendos improbables ángeles: Pondal & Olivari trabajaban a destajo por aquellos tiempos y con seguridad liquidaron este encargo en un par de noches de escritura estimulada por el whisky.

   Para sus piezas teatrales escribían, además, las letras de las canciones. Una de aquellas, Si Eva se hubiese vestido… (7.7.1944, Astral, con música de Paul Misraki, quien por entonces vivía en Buenos Aires), incluía un tema que, independizado, terminó convirtiéndose en un popularísimo éxito internacional: el bolero Una mujer, cuya letra comenzaba diciendo que “La mujer que al amor no se asoma no merece llamarse mujer” y dictaminaba que “Una mujer debe ser soñadora, coqueta y ardiente, debe darse al amor con frenético ardor para ser una mujer”. El texto de la obra no fue publicado y todas las fuentes consultadas –incluyendo el programa de mano del día del estreno– omiten informar quién lo cantaba; sin embargo, una pista mínima la ofrece el anónimo cronista de El Mundo, quien el día siguiente destacaba el trabajo de Juan Carlos Thorry “en el papel del célibe que al fin encuentra su ideal en la mujer representada por Gloria Guzmán”. Fue grabado por numerosos cantantes de la época, aún hoy se sigue replicando y fue incluido en al menos cuatro films argentinos: Desnuda en la arena (Armando Bo, 1968) cantada por Carlos Alonso, 100 veces no debo (Alejandro Doria, 1989) por Andrea del Boca, De regreso (Gustavo Postiglione, 1989) por alguien no identificado y Siempre es difícil volver a casa (Jorge Polaco, 1992) tarareada por Miguel Del Sel frente a un grupo de monjas y novicias. Podría asegurarse que el tema en cuestión eclipsó a la obra que lo contenía: en su primera adaptación televisiva (1955, Canal 7, ciclo Comedias musicales) fue anunciada con el título Una mujer.


   En compañía de Blackie partieron en febrero 1946 y regresaron en julio siguiente. En México, con la ayuda del productor Juan José Guthman, vendieron los derechos para cine de varios de sus argumentos. En mayo estaban en Hollywood, donde gestionaron Romance musical con la Warner Bros., que terminó convirtiéndose en Romance on the high seas, una comedia musical con canciones de Sammy Cahn y Jule Styne y coreografía de Busby Berkeley.

De viaje con Blackie

   Olivari falleció en agosto 1955 y un mes más tarde caía el gobierno de Juan Perón. Aunque ambos hechos no guardan relación, significaron un cimbronazo en la vida y en la carrera de Pondal, quien en diversos reportajes y hasta en una extensa “carta abierta” (Heraldo del Cinematografista 1956, pág. 290) se excusó por haber firmado solicitadas en apoyo de aquel gobierno, aduciendo que todos debían hacerlo, lo cual no era cierto: algunos eligieron el (y se vieron obligados al) exilio. En cambio, sí es cierto que un par de argumentos suyos de esos años incluían propaganda implícita. Como sea, Pondal firmó su primer guión da solo, el de Después del silencio, a manera de diatriba contra los excesos del “régimen depuesto” (expresión habitual de “la contra” en aquellos turbulentos días), que resultaba chocante en su denuncia precisamente por haber sido hecho por tres personas que se beneficiaron de los favores del peronismo, como lo fueron él mismo, el productor Eduardo Bedoya y el director Demare. Todo el batifondo alrededor de ese film-bisagra provocó un nuevo viaje suyo al DF, éste mucho más extenso (septiembre 1956 a abril 1957), incluyendo agasajo de despedida de sus colegas en la sede de Argentores. En esos siete meses vendió viejas historias y escribió guiones diversos, entre los cuales resalta el de La mafia del crimen menos por sus valores literarios que por haber significado la última aparición en cine de la actriz Laura Hidalgo.

   A su regreso trabajó en estrecha relación con Demare, en films como Detrás de un largo muro y Zafra, que coinciden en abordar asuntos melodramáticos pero con un telón de fondo vagamente “social”, que impresionaron mucho más a críticos extranjeros. En 1959, ambos montaron Selecciones Huincul SRL, productora que dependía de los Mentasti y que aportó cuatro largometrajes (Plaza Huincul, La boda, Los evadidos y Los guerrilleros), el segundo de los cuales no tuvo escritura de Pondal sino de Augusto Roa Bastos a partir de una novela española. Demare la bautizó Huincul en homenaje al personaje de Pampa bárbara, el cacique del que todos hablan pero no es visto por nadie, ni siquiera por los espectadores.

La doctora quiere tangos: Marianito y Mirtha Legrand

   Otras ocupaciones de Pondal en ese período final de su brillante trayectoria lo muestran como presidente del Jurado Oficial en la edición 1960 (la segunda) del Festival Cinematográfico Internacional de Mar del Plata, que otorgó el premio mayor al germanofederal Die brüke (El puente, Bernhard Wicki, 1959), y como vicepresidente de la edición 1961, no del jurado sino del Festival mismo. También integró el directorio inicial de la Compañía Argentina de Televisión (CADETE), licenciataria del Canal 9, inaugurado en 1960, directorio en el figuraban sus colegas Ariel Cortazzo y Emilio Villalba Welsh. Fue presidente del jurado del segundo ciclo de Odol pregunta por un millón de pesos (1962, Canal 7); debutó como libretista televisivo con La mujer del año (7, 14, 21 y 28.9.1961, Canal 9), escrito a la medida de Virginia Luque, quien interpretaba a “Matilde”, una actriz que ayuda a los pobres, y finalmente un episodio titulado Maison Polyana para el ciclo Teleteatro de las estrellas (1965, Canal 9). A pesar de que la abrumadora mayoría de las fuentes equivoca que ocurrió el 29.9.1968, Sixto Pondal Ríos falleció el domingo 22 de ese mes; en 1981, su colega Ulyses Petit de Murat publicó una biografía lacónicamente titulada Sixto Pondal Ríos.

Para vestir santos: Tomás Simari, Tita,
Alba Mujica, Beatriz Taibo y Dora Ferreiro

FILMOGRAFIAS

Ordenadas según fechas de rodaje, no de estreno. Excepto aclaración en contrario, los autores firman el argumento y el guión. Abreviaturas utilizadas: G: guión / P: productor / PA: productor asociado.

Pondal Ríos & Olivari:

Kilómetro 111 (Mario Soffici, 1938: con Enrique Amorim; los autores figuran acreditados como E. Amorim, S. Pondal Ríos y C. Olivari, en ese orden), El viejo doctor (Soffici, 1938: con [Enrique] Amorim), Héroes sin fama (Soffici, 1940), El solterón (Francisco Mugica, 1940), Chingolo (Lucas Demare, 1940), Cita en la frontera (Soffici, 1940: con Amorim), El mejor papá del mundo (Mugica, 1940), Los martes, orquídeas… (Mugica, 1941), Persona honrada se necesita (Mugica, 1941), Adolescencia (Mugica, 1941) y El piyama de Adán (Mugica, 1942) – EEUU: You were never lovelier (Bailando nace el amor, William A. Seiter, 1942: G de Michael Fessier, Ernest Pagano y Delmer Daves sobre su argumento para Los martes, orquídeas…) – Argentina: El viaje (Mugica, 1942), La hija del ministro (Mugica, 1942), El espejo (Mugica, 1943), La guerra la gano yo (Mugica, 1943), Mi novia es un fantasma (Mugica, 1943-1944), El muerto falta a la cita (Pierre Chenal, 1944: sobre argumento de Chenal, dato que no figura en los títulos), Dos ángeles y un pecador (Luis César Amadori, 1945), Cristina (Mugica, 1945), No salgas esta noche (Arturo García Buhr, 1945: sobre su pieza teatral; CO figura acreditado como Carlos A. Olivari), Romance musical (Ernesto Arancibia, 1945) y Deshojando margaritas (Mugica, 1945-1946) – Chile: El diamante del maharajá (idem, Roberto de Ribón, 1945-1946) – México: Los maridos engañan de 7 a 9 (idem, Fernando Cortés, 1946: G de Cortés sobre la pieza teatral de SPR y CO), Su última aventura (idem, Gilberto Martínez Solares, 1946: los credits indican “argumento y adaptación cinematográfica” de SPR y CO; es una remake de Persona honrada se necesita), La vida íntima de Marco Antonio y Cleopatra (idem, Roberto Gavaldón, 1946: G, sobre argumento de Leopoldo Baeza y Aceves) y Cinco rostros de mujer (idem, Martínez Solares, 1946: G, sobre argumento de Yolanda Vargas Dulché) – Argentina: Por ellos… todo (Schlieper, 1947) – EEUU: Romance on the high seas (Romance en alta mar, Michael Curtiz, 1948: G de Julius J. Epstein y Philip G. Epstein, con diálogos adicionales de I. A. L. Diamond, sobre argumento de “S. Pondal Ríos y Carlos A. Olivari”; nueva versión de Romance musical) – México: El embajador (idem, Tito Davison, 1949: G de Davison, con diálogos adicionales de Ricardo López Méndez, sobre argumento de SPR y CO) – Argentina: Fascinación (Carlos Schlieper, 1949), Miguitas en la cama (Mario C. Lugones, 1949: sobre su pieza teatral Ya es hora de que te cases, papá…), Vendrás a medianoche? (Arturo García Buhr, 1949-1950: sobre su pieza teatral ¿Vendrás a medianoche?), El otro yo de Marcela (Alberto de Zavalía, 1950: sobre su pieza teatral), Pasó en mi barrio (Soffici, 1951: CO figura acreditado como Carlos Alberto Olivari), Especialista en señoras (Enrique Cahen Salaberry, 1951), Ellos nos hicieron así (Soffici, 1952) y Dock Sud (Tulio Demicheli, 1952-1953) – España: El seductor de Granada (A la buena de Dios, Lucas Demare, 1952) – Argentina: Mujeres casadas (Soffici, 1953) y Sucedió en Buenos Aires (Cahen Salaberry, 1954: CO es acreditado como Carlos A. Olivari, y ambos fueron también PA)– México: Educando a papá (Fernando Soler, MX/E, 1954, filmado en España: G de Soler y Fernando de Fuentes sobre argumento de “Pondal Ríos y Olivari” sobre Ya es hora de que te cases, papá…) – Argentina: Mercado de Abasto (Demare, 1954), El hombre que debía una muerte (Soffici, 1954), Para vestir santos (Leopoldo Torre Nilsson, 1954-1955: único de sus films en el que el ordenamiento habitual se invierte, figurando CO y SPR), La Morocha (Ralph Pappier, 1955) y Sangre y acero (Demare, 1955) – México: Escuela para suegras (Martínez Solares, 1956: G del director sobre adaptación de María Luisa Algarra y Fernando de Fuentes Jr. “basada en una obra de SPR”; en realidad, es una nueva versión de Chingolo, de ambos).

Luna Park: Elsita Daniel y Vidarte

Pondal Ríos:

Argentina: Después del silencio (Demare, 1956) – México: La mafia del crimen (Julio Bracho, 1957: G, sobre argumento de Jaime Salvador) y Bajo el cielo de México (idem, Rafael Baledón, 1957: G de Carlos Orellana sobre argumento de SPR y CO, remake de Mercado de Abasto) – Argentina: Detrás de un largo muro (Demare, 1957) – México: Una golfa (Demicheli, 1957: G de Demicheli y SPR con la colaboración de Alfredo Varela Jr.) y Mis padres se divorcian (idem, Julián Soler, 1957) – Argentina: Zafra (Demare, 1958) y Luna Park (Rubén W. Cavallotti, 1959: G de Wilfredo Jiménez sobre argumento de SPR) – España: El amor que yo te di (idem, Demicheli, 1959: G de Emilio Canda, sobre adaptación de SPR de una novela de Sergio Duval [Miguel Cussó]) – Argentina: Plaza Huincul –Pozo 1– (Demare, 1960: + P) – México: Una joven de 16 años (idem, Martínez Solares, 1962: G de Edmundo Báez sobre argumento de “Pondal Ríos y Olivari”; otra versión de Los martes, orquídeas…) – Argentina: Los viciosos (Enrique Carreras, 1962), Los evadidos (Carreras, 1963: + PA), La boda (Demare, E/A, 1963: únicamente como socio de la compañía productora), Los hipócritas (Carreras, 1964: + PA), Los guerrilleros (Demare, 1964: + P) y Mi primera novia (Carreras, 1965: G, PA y letrista de la canción Siempre en mi recuerdo, con música de Palito Ortega; nueva versión de Adolescencia).

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