sábado, 6 de diciembre de 2025

TEMAS

Los parientes pobres

“No siempre es fácil soportar las miradas de los hambrientos”.

Paul Bowless, The sheltering sky (1949).

Todos recuerdan Esperando la carroza, la comedia de Alejandro Doria de 1985, verdadero fenómeno popular que generó una continuación, un documental ad hoc y fanáticos incondicionales que saben de memoria los diálogos. La familia Musicardi imaginada por el autor original, Jacobo Langsner, es clase media de barrio, con uno de los hijos que hizo fortuna al calor de la dictadura militar 1976-1983. Los Musicardi clase media tienen, sin embargo, una hermana pobre (Lidia Catalano) al borde la indigencia y con un hijo “pelotudo” (Darío Grandinetti). Toda familia tiene sus “parientes pobres”, incluyendo la artística, y en este caso no se trata de posición económica sino de su ubicación en la escala farandulesca.

Elsa O'Connor, Hugo del Carril y
Amelia Lamarque en La vida de Carlos Gardel

   Libertad Lamarque, por ejemplo, tenía a su hermana Amelia Lamarque, cuya entera carrera cinematográfica está adornada de mucamas, vestidoras de la estrella de turno (incluyendo a Libertad) y caseras de pensión, siempre personajes minúsculos y al fondo de los títulos de crédito, con un brusco descenso a “cuidadora del guardarropas de la boîte” en La orquídea (Arancibia, 1951), su última aparición. Libertad, se sabe, fue la más grande de entre las grandes estrellas femeninas de su época, por lo cual permitir que su hermana actuara como sirvienta suya se parece mucho a una humillación pública. Otra vedette del cine clásico, Amelia Bence, estaba asimismo dotada de una hermana llamada Esther Bence, que en algunos films ni siquiera era listada. También Luisa Vehil portaba los suyos, al menos en el cine, puesto que el fuerte de sus hermanos era el escenario: Paquita Vehil debutó en el corto Pibelandia (Vatteone, 1934) y luego arrancó muy bien como la hija de Luis Arata en Mateo (Tinayre, 1936-1937), donde figuraba con el nombre Marga Montes, que pronto descartó; entre compromisos menores y ciertamente opacos, Torre Nilsson la destacó en La casa del ángel (1956) como la amante de Lautaro Murúa. Peor le fue a Juan Vehil, que apenas filmó dos largometrajes, a no ser que apareciera en algún otro de esos no estrenados o no terminados: fue “Martino, empleado del Banco Argentino Ahorro” acreditado como Juanito Vehil en Rigoberto (Mottura, 1944) y, un cuarto de siglo más tarde, el “asistente del cirujano” Juan Carlos Galván en Kuma-Ching (Tinayre, 1968). [En el elenco de La cieguita de la avenida Alvear (Julio Irigoyen, 1924) actúa Dora Vehil, aunque no sería pariente, ni rica ni pobre].

Elina Colomer, Francisco Martínez Allende y
Esther Bence en El hombre de las sorpresas

   Jorge Salcedo, por su parte, tenía un hermano, Antonio Salcedo, que no era actor, pero que apareció en uno de sus films, El crack (Martínez Suárez, 1959), haciendo a “Bernabé, el tipo con el toscanito en el partido inicial”, de acuerdo a la memoria privilegiada de “Josecito”. Sobre Carmen Campoy, hermanita de Ana María Campoy, ya me he ocupado en el artículo de este blog (25.7.2025) dedicado a su familia. El español Alberto Closas tenía asimismo a su hermano Jorge Closas, que integró el elenco de Vivir un instante (Demicheli, 1950), y luego hizo apenas otros dos largos, Mujeres en sombra (Catrani, 1951) y Acorralada (Julio C. Rossi, 1951). Otro súper galán de los 40 y los 50, Pedro López Lagar, tenía a su hermana Carmen López Lagar, pero ocurre que no hizo cine en la Argentina, sino en España, asimismo en personajes apenas visibles. La hermanita del popular Oscar Valicelli, Blanca Valicelli, que no filmó, fatigaba con Alfredo Anastacio y Germín García locales nocturnos en los 50 integrando el trío Los Filósofos de la Risa; ambos eran hijos de Carlos Valicelli, quien en las décadas de los 20 y los 30 actuaba infatigablemente en teatro, en especial en sainetes. Y ni hablar de las chicas Darín o de Claudia Cárpena, cuyos únicos cinco minutos de fama los obtiene defendiendo delincuentes K por FaceBook… Estos son apenas algunos ejemplos, pues un listado exhaustivo es imposible de establecer.

Lautaro Murúa y Paquita Vehil
en La casa del ángel

   Sin embargo, las palmas académicas de este rubro le corresponden a Luis Sandrini, que tuvo no uno sino varios “parientes pobres” con la sola excepción de sus sucesivas mujeres (Chela Cordero, Tita Merello, Malvina Pastorino), que ostentaban brillo propio: su padre, Santiago Sandrini, cirquero de cuño y actor teatral muy secundario, compartió al menos una temporada con Luis haciendo a “Severo” en una producción de Los tres berretines (Maipo, 1935), así como dos de sus films, El hijo de papá (John Alton, 1933) y Un tipo de suerte (Carlos Calderón de la Barca, 1938), film este producido por una empresa de Luis. Una de sus hijas con Pastorino, Sandra Sandrini, y sus nietas Roberta Vadino Sandrini y Carla Pantanali Sandrini, se han dedicado al espectáculo en rubros diversos, todas ellas en un muy bajo perfil.

Eduardo Sandrini y Ana María Lynch
en La suerte llama tres veces

   En cuanto a su hermano, Eduardo Sandrini, fue, en cine cuanto en el teatro, siempre la sombra de Luis, el villano de la historia, vestido con elegancia, envarado en su postura, de dicción por momentos errática a pesar de su voz grave. Eduardo filmó en abundancia, presente en gran parte de los films de Luis pero también en otros, en secundarios destacados. Su único personaje estelar se lo ofrendó Luis en su producción Sombras en la frontera, encabezando con Pastorino, en aquel momento esposa reciente de Luis, con lo cual éste, se diría, mató dos pájaros de un tiro… Y a propósito de esposas, la señora de Eduardo, una “civil” llamada Blanca, aparece de manera amistosa en una breve secuencia de Fantoche, al lado de Horace Lannes en el palco del Comité de Recepción. Eduardo y Blanca, por otra parte, contribuyeron a la saga con Rubén Sandrini, quien a pesar de tan ilustre apellido sólo hizo un puñado de títulos y de manera menos que inadvertida.

Los hermanos Sandrini en
Cuando los duendes cazan perdices

   A manera de homenaje a todos los “parientes pobres” del cine argentino, despliego a continuación la entera filmografía de Eduardo Sandrini, tal vez el nombre más emblemático del apartado. Los títulos señalados con un asterisco (*) son aquellos en los que secundó a Luis:

Dancing (Moglia Barth, 1933), Don Quijote del altillo* (Manuel Romero, 1935-1936: “Ricardo Martínez, jefe de Urbana” [Nuri Montsé], 3º, acreditado como Ed. Sandrini), La sangre de las guitarras (Vicente G. Retta, 1937: inconcluso), Melodías porteñas (Moglia Barth, 1937: “Julio Márquez, esposo de Alicia” [Amanda Ledesma], no acreditado [NA]), Callejón sin salida (Elías Alippi, 1937-1938), El canillita y la dama* (Luis César Amadori, 1938: “empleado-espía de Fuentes” [Juan Mangiante], NA), Mandinga en la sierra (Isidoro Navarro, 1938), Cuatro Corazones (Enrique Santos Discépolo, 1938: “Giménez, ex marido de Malena” [Irma Córdoba], 7º), Un tipo de suerte (Carlos Calderón de la Barca, 1938), Intrusa (Julio Saraceni, 1938-1939: “Ramírez hijo” [de Héctor Calcaño]), Caprichosa y millonaria (Enrique Santos Discépolo, 1939: “Ferrini”, 8º),  Bartolo tenía una flauta* (Antonio Botta, 1939: “abogado doctor Marcelo Almanza”, 3º), La luz de un fósforo (Leopoldo Torres Ríos, 1940: “Polo”, 3º), Un bebé de contrabando* (Eduardo Morera, 1940: “diputado González Peña”, 7º), El mozo nº 13 (Torres Ríos, 1940: “doctor Jupé”, 8º), Si yo fuera rica…! (Carlos Schlieper, 1940-1941: “don Ezequiel Mármol, marido de Aurora” [Felisa Mary], 7º), En la luz de una estrella (Discépolo, 1941: “Marcos”, 7º), Peluquería de señoras* (Bayón Herrera, 1941: “De la Vega, periodista del diario La Capital”, 8º), Pasión imposible (Bayón Herrera, 1942-1943: “médico doctor Ricardo Ramos”, 4º), La suerte llama tres veces* (Bayón Herrera, 1943: “Moleco Márquez”, 6º) y El Diablo andaba en los choclos* (Manuel Romero, 1945: “Pirro”, 3º) – En México: La sin ventura (Tito Davison, 1947: “Ricardo Gallegos Lara”) – En la Argentina: Todo un héroe (Bayón Herrera, 1948: “Rolando”, 4º), Juan Globo* (Amadori, 1948: “Gonzalo Castro Rivas”, 4º), El hombre de las sorpresas (Torres Ríos, 1949: “Enrique Esperert”, 3º), La culpa la tuvo el otro…!* (Lucas Demare, 1949-1950: “Eduardo”, 3º) y Sombras en la fontera (Leo Fleider, 1950-1951: “oficial auxiliar Alfredo Roldán”, 1º) – En España: Maldición gitana* (idem, Jerónimo Mihura, 1953: 7º) – En la Argentina: Cuando los duendes cazan perdices* (Luis Sandrini, 1954: “abogado doctor Juan Carlos Soto, hermano de Eulogio” [Luis Sandrini], 3º; + P), El hombre virgen* (Román Viñoly Barreto, 1955: “Camilo Saldívar”, 4º; + DP), Fantoche* (Viñoly Barreto, 1957: “Gustavo Medrano”, 3º; + P), El hombre que hizo el milagro* (Luis Sandrini, 1958: DP y AANA (“voz de un locutor radiofónico”), Mi esqueleto* (Demare, 1959: sólo fue DP) y Chafalonías* (Mario Soffici, 1960: “Gastón Rivera”, 3º; + DP).

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