lunes, 15 de diciembre de 2025

FILMS

¡Kitsch, camp, trash!

–El cine de Enrique Carreras–

Obra

Angustias de un secreto – “Esta no es una historia imaginada. Los hechos han sucedido y los personajes han tenido vida... es una historia acaecida en un lugar cualquiera, con gentes comunes y sencillas, pero de pronto surge, vigoroso el sentido heroico de la vida, en el sacrificio que por su fe, realiza un modesto servidor de Dios. A él, y a todos aquellos que como él, tienen el valor de sus creencias, dedicamos este tributo de admiración y gratitud”, dice un texto tras los títulos de crédito. Otro, le pone la firma institucional: “No juzguéis según lo que parece; más juzgad justo juicio. San Juan, cap. VII, v. 24”.

   La historia en cuestión es la de un sacerdote de pueblo chico (convincente Carlos Estrada) acusado de un crimen que no cometió: aunque sabe quién es el asesino, el secreto de confesión le impide revelar su nombre. El cura va a parar a un pelotón de fusilamiento y el verdadero criminal (sobreactuado Guillermo Battaglia) termina cometiendo suicidio. Si el tema genérico suena a déja vu es porque detenta una larga tradición en literatura, teatro y cine. En Clarín (11.3.1948) se asegura que el asunto existió y fue un “episodio que la historia atribuye a un sacerdote polaco, condenado a muerte por un delito que no había cometido”. Como sea, y con variantes diversas, el asunto central aparece en:

Nos deux consciences, pièce en cinq actes en prose del francés Paul Anthelme –pseudónimo del periodista Paul Burde, 1851-1914– estrenada el 15.11.1902 en el Théâtre de la Porte Saint-Martin, en París, con Coquelin hijo en el papel de Pioux, el sacerdote.


El secreto del sacerdote, pieza teatral de B. de la Parra estrenada en 1904 en México DF por la compañía de la prestigiosa actriz Virginia Fábregas: el autor no debe ser confundido con Bonifacio de la Parra, nacido en España en 1900 y desde joven radicado en la Argentina, donde fue periodista, asesor literario en Estudios San Miguel y jefe de Publicidad de la General Belgrano y de Argentina Sono Film, entre otras actividades.

The confession, pieza teatral del estadounidense Hal Reid, cuatro actos estrenados el 13.3.1911 en el teatro Bijou (Nueva York), con W. J. Brady.

The confession, versión cinematográfica producida en 1919 con dirección de Bertram Bracken y con Henry B. Walthall como el sacerdote.

Bajo la mirada de Dios (1925), film argentino de Edmo E. Cominetti sobre argumento original de Manuel Lema Sánchez, con Augusto Zama como el RP Luis.

Full confessions (La última confesión, 1939), film estadounidense de John Farrow, con Joseph Calleia como el sacerdote Loma.

Creo en Dios –Labios sellados– (idem, 1940), film mexicano dirigido y adaptado por Fernando de Fuentes de la pieza teatral El secreto del sacerdote: “A principios de siglo, un cura pueblerino (Fernando Soler) se ve en peligro de ser fusilado por guardar un secreto de confesión. Este melodrama bien actuado recibió en su momento elogios críticos explicables, sobre todo, por la situación política del momento en que fue hecho”, escribieron Emilio García Riera y Fernando Macotela.

El secreto del sacerdote (1940), film mexicano producido al mismo tiempo que el anterior, lo que ha generado históricas confusiones, pero escrito por Luis Leal Solares, convertido en guión por Ismael Rodríguez, dialogado por Alvaro Gálvez y Fuentes y dirigido por José Rodríguez Ruelas –quien en adelante firmará como Joselito Rodríguez–. Arturo de Córdoba interpretaba a un sacerdote, pero la confesión que recibía era de otra índole y no le significaba la prisión ni la muerte.

Gelosia (Secreto de confesión, 1942), film italiano dirigido por Ferdinando M. Poggioli y adaptado de la novela Il marchese di Roccaverdina, que el guionista Luigi Rovere ambientó en Sicilia: Ruggero Ruggeri era el sacerdote don Silvio. Fue estrenado en Buenos Aires con bastante retraso (14.12.1955 en el Libertador), exhumado para aprovechar el éxito de Mi secreto me condena.

Creo en Dios (1948), pieza teatral asimismo derivada de El secreto del sacerdote: véase más abajo, en OBS.

Yo soy el criminal (1951), film argentino dirigido por Alberto Du Bois cuyo protagonista, un demente con delirio criminal, confiesa sus supuestos crímenes a un sacerdote (José Guisoni = RP Gervasio), aunque ahí acaban las similitudes. El argumento es de Arturo García Portela y Horacio Priani.

I confess (Mi secreto me condena, 1952), film estadounidense de Alfred Hitchcock adaptado por George Tabori y William Archibald de Nos deux consciences y protagonizado por Montgomery Clift como el sacerdote Michael Logan. Donald Spotto reveló en su libro sobre el director que “educado en las tradiciones del catolicismo romano, Hitchcock se sintió fascinado por la premisa del argumento: que un sacerdote no puede revelar la identidad de un asesino que, bajo el secreto de la confesión ritual, le ha contado su crimen, y que esta ley del silencio debe ser mantenida incluso aunque el sacerdote resulte finalmente acusado del crimen”. Este, uno de los títulos más famosos de Hitchcock, brilla como la perla preciosa que es en esta ruta de “secretos de confesión” del espectáculo.


The rosary murders (1986), film estadounidense dirigido por Fred Walters, con Donald Sutherland como el RP Robert Koesler en un argumento de Elmore Leonard.

Le confessionale (1995), film cánado-franco-británico en el que el argumentista y director Robert Lépage entremezcla ficción con una reconstrucción del rodaje en Quebec de I confess, en la que el cura (Pierre Lamontagne) es interpretado por Lothaire Bluteau.

Secreto de confesión (2013), film venezolano dirigido por Henry Rivero cuyos autores, Rivero y Joaquín Jordanes, actualizan el asunto haciendo confesar a un sicario que su próxima víctima será... el sacerdote que lo está confesando.

   Angustias de un secreto, mientras tanto, deriva de Creo en Dios, la pieza teatral generada a partir de la de B. de la Parra (El secreto del sacerdote) más algunos diálogos y situaciones de su primera versión cinematográfica adaptada por Fernando de Fuentes con agregados de su empresario, director e intérprete Roberto Salinas, lo cual justifica que lleve la firma de ellos tres. Salinas era un actor argentino mucho mejor conocido en la América central –en cuyas ciudades se encontraba en una especie de gira permanente– que en su propio país, donde solía interpretar personajes protagónicos por la radiofonía y secundarios en teatro además de ocasionales apariciones en cine en, por ejemplo, Mañana es domingo (Ferreyra, 1934), su debut en ese medio, donde interpretó al protagonista, y en El viejo hucha (Demare, 1942), donde hacía el novio de Haydée La Rocca acreditado en el 8º puesto.

   Una de las características del cine de EC reside en su falta de rigor en el costado escrito de sus producciones: el crédito de los autores de las canciones de El Angel de España, por dar un ejemplo concreto, está plagado de errores; los textos introductorios de algunos de sus largometrajes son erráticos en su gramática y sus signos de puntuación parecen arrojados al texto en vez de pensados; en la solicitada suya reproducida más abajo confunde el título mencionándolo en singular (“angustia”), y los títulos de crédito aseguran que está basado sobre una “novela”.


Myriam de Urquijo y Carlos Estrada

   El motivo principal que llevó a EC a rodar esa “novela” no fue esa ya vetusta pieza teatral sino, por cierto, el gran éxito de taquillas y el impacto que produjo en el público Mi secreto me condena, tanto que, lanzado en Buenos Aires el 24.8.1955, ya en enero 1956 el Heraldo señalaba que EC tenía en sus planes filmar Creo en Dios. Ese mismo mes, él y Julio Porter hicieron un viaje relámpago a las sierras cordobesas para elegir los exteriores. De inmediato, Porter escribió el guión, dirigió La sombra de Safo (1956) y partió a México, donde trabajó durante largo tiempo. Aunque tres años después de lo previsto, EC se dio el gusto de concretar su propia versión de un tema que, como a Hitchcock, también le fascinaba, aunque no precisamente por sus connotaciones de falsa culpabilidad o por permitirle manejar el suspenso, sino apenas para satisfacer su evidente costado “chupacirios”. Además, tenía ganas de encarar un asunto dramático, algo que no hacía desde Pecadora. El título tentativo “Creo en Dios” fue cambiado a otro que incluyera la palabra “secreto”, para así reforzar ante el espectador el recuerdo del film de Hitchcock.

   Se ignora si EC vio alguna vez la producción de Fernando de Fuentes, pero de todos modos ya desde la escena inicial concretó un folletín muy al estilo mexicano, sensación que se consolida a medida que avanza el metraje: la historia no transcurre en ningún lugar preciso, los personajes se tratan de “tú”, el ambiente es rural, se alude a que “si se entera la justicia, lo fusilarán”, es decir, la ambientación era del todo ajena a la Argentina. La realización es anticuada; los diálogos (en los que colaboró Villalba Welsh cuando Porter ya estaba en México) están puntuados por frases siempre grandilocuentes; oleadas de música con mucho órgano en primer plano invaden a menudo la banda sonora; el director no ahorra al espectador ningún elemento común al subgénero “fusilamientos” (la formación de los soldados, los tambores ominosos, el clarín ritual, la venda para los ojos que, por supuesto, el cura rechaza) y, en fin, la molesta insistencia en la cosa religiosa, desde la mención en no menos de cinco oportunidades al hecho de que el sacerdote es “un santo” hasta frases como “la religión que produce tales héroes no puede menos que ser vivida” (dicha por el hasta ese momento gozoso ateo interpretado por Santiago Arrieta), para concluir, justo antes del fin, con el siguiente diálogo, tan natural él: Carreras: “Han matado a un santo”, Arrieta: “Sí, a un santo; su sacrificio heroico ilumina mi alma. Ahora sí, ahora sí creo en Dios”.

   Además de confundir “pieza teatral” con “novela”, los títulos de crédito indican “la presentación cinematográfica” de Myriam de Urquijo, aunque esto también es una mentira, demasiadas para una obra impregnada de religiosidad: la actriz había debutado en cine como protagonista de La vida de una mujer (Facundo J. Martínez, 1947), desaparecido desde poco después de su estreno en 1951, y luego tuvo papeles menores pero muy visibles en Deshonra (Tinayre, 1951) y en Para vestir santos (Torre Nilsson, 1954). Cuando EC la contrató para el personaje de “Luisa”, Urquijo protagonizaba ciclos televisivos que le dieron la popularidad que no había obtenido antes en teatro, cine y radio, convirtiéndola de paso en una especie de emblema de “lo dramático”. EC volverá a convocarla en otras oportunidades.

OBS     El título de rodaje fue “Creo en Dios”, al igual que la “comedia dramática en tres actos y siete cuadros”, con su acción centralizada “en un pueblo imaginario, época actual”, estrenada en la Argentina el 10.3.1948 en el Astral porteño por la Compañía Argentina de Comedia encabezada por Roberto Salinas (RP Bernal) y completada por Rodolfo Onetto (José), Josefina Ríos (Carmen), César Fiaschi (RP obispo), Ilde Pirovano (Gertrudis), Antonio Provitillo (Antonio), Carmen Llambí (Luisa), Agustín Barrios (Teófilo), Víctor Eiras (defensor), Pedro Fiorito (comisario), Salvador Fortuna (don Rosso), Francisco Vázquez (fiscal), Juan Couto (Pancho), Osvaldo Carmona (ayudante del comisario), Francisco Delay (Matías), R. [Roberto] Villadeamigo (presidente del tribunal), Leo Martín (secretario) y Luis G. Linares (guardián): el programa de mano del Astral asegura que era “¡la más intensa y emocionante obra que se ha escrito en los últimos años!”, que fue “aprobada y recomendada por las Altas autoridades del Arzobispado de Buenos Aires” y que Salinas la había paseado antes por “las principales ciudades del Pacífico”. Un proyecto anterior de filmar esa pieza se originó en España, según adaptación de José María Pemán, con rodaje previsto para agosto-septiembre 1957 en Barcelona con actuación protagónica del argentino Angel Magaña.

Enrique San Miguel, Domingo Garibotto y Estrada

SIC     Público agradecimiento – La mayor satisfacción de mi carrera de director cinematográfico me la ha brindado el excelentísimo señor ministro de Educación, Dr. Luis Mac Kay, al aceptar primero una invitación para presenciar una exhibición de mi película Angustia de un secreto y al felicitarme al finalizar la proyección con palabras que no olvidaré: “Lo felicito como católico y como espectador. Sería de desear que el cine argentino realizara muchas películas como Angustia de un secreto”. Cabe señalar además que con exquisita gentileza aceptó remitir oficialmente, por su intermedio, una copia en 16 milímetros a Su Santidad Juan XXIII, para que Angustia de un secreto se encuentre entre las producciones que integran la cineteca del Sumo Pontífice. Antes de partir a España para cumplir compromisos de filmación, quiero dejar expresado al excelentísimo señor ministro mi público agradecimiento. Enrique Carreras. [Aviso publicitario en Clarín, 3.2.1960: obsérvese que Carreras recuerda con exactitud las palabras que le prodigó el excelentísimo señor ministro, pero ignora el título correcto de su propio film no una sino tres veces].

TAQ     Distribuido por Cosmos en la CF y el GBA y por Argentina Sono Film en el resto del país, se mantuvo en cartel por apenas una semana en sus salas de estreno: la publicidad destacaba el hecho inusual de que un largometraje argentino fuera lanzado al mismo tiempo en el Opera y el Metro. Luego desapareció hasta el 20.8, cuando fue programado en el Gloria y el Victoria: una semana más tarde, el 27.8, salió a los barrios en los cines Fénix, Parque Chás, Príncipe, Cervantes, Coliseo Palermo, Aconcagua, Moreno, Mignon, Medrano, Olavarría, Gaona, Ritz, Gran Lugano, Los Andes, Continental, San Martín de Flores, Pompeya, Edison, El Plata, Alba, General Urquiza, Sena, Parravicini, 9 de Julio, Rívoli, Nobel y Yapeyú. El 24.9 volvió al centro, al cine Paramount, por una semana. Y a menos de un año de su estreno oficial, fue emitido el domingo 15.5.1960 a las 23.30 por el Canal 7 en el ciclo De lo nuestro lo mejor, pero anunciado con el título “Creo en Dios”.

Angustias de un secreto
Argentina, 1958-1959
35mm / B&N / RCA / 78’ / SR

EQ     [CP: Producciones Vicente Marco]. P: V. [Vicente] Marco. GP: Ricardo C. [César] Graña. JP: Carlos Roig. AP: Enrique Duben. D: Enrique Carreras. AD: Gilberto Sierra. AYD: Pedro [L.] Tubello. PZ: Alejandro Psomas. G: Julio Porter, con la colaboración de Emilio Villalba Welsh, sobre la novela [la pieza teatral] Creo en Dios, de B. de la Parra, Roberto Salinas y Fernando de Fuentes. F: Antonio Merayo. CM: Aníbal Di Salvo. FQ: José Schiavone. ACM: Julio Lavera. [E: Emilio Rodríguez M.]. [DC: Dimas Garrido]. MQ: Blanca Olavego. AMQ: Maruja Soto. PN: Leonor Picone [Piccone]. S: Jorge Castronuovo. AS: Abel Scotti. RG: Mario Fezia. C: José Gallego. AC: Francisco Gallego. CNGT: Sara Gallego. M: Vlady. TM: fragmentos de Toccata y fuga [en re menor, de Johann Sebastian] Bach; de Meditación de Thais de Massenet [Méditation, de la ópera Thaïs, de Jules Massenet]; y del Ave María de Schubert [el lied Ellens dritter Gesang opus 52 nº 6, de Franz Schubert]. EF, LS: Argentina Sono Film [SACI] (Martínez, BA). LOC: provincia de Córdoba (Villa Carlos Paz). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 8.12.1958 al 16.1.1959. CD: Cosmos Film SRL. LC: 4.6.1959, cines Opera, Metro, Grand Splendid, Pueyrredon, Roca, Argos y Gran Sud.

I&P     Carlos Estrada (RP Carlos Bernal), Mercedes Carreras (Carmen Andrade) / Santiago Arrieta (don José de la Serna), Guillermo Battaglia (Antonio Andrade, padre de Carmen) / Myriam de Urquijo (Luisa, señora de Serna) / Francisco Alvarez (Rosso Flores de la Flor), María Luisa Santés (doña Gertrudis, “Tula”) / Homero Cárpena (prestamista don Valentín), Mario Baroffio (Teófilo, vecino de Valentín) / Rodolfo Onetto (fiscal), Domingo Garibotto (sacristán Pancho), Enrique San Miguel (RP obispo), Francisco Vázquez (juez presidente del Tribunal), José Maurer (defensor), Carlos Bianquet (comisario). [Personaje en busca de actor: voz off de Dios].

F&P     INC: 10º premio al film / 2º Festival de Cine Argentino, Río Hondo, Santiago del Estero, 19-28.6.1959 / 7º Festival Internacional de Cine, San Sebastián, 11-20.7.1959, sección Informativa / 7º Festival Cinematográfico do Brasil, Río de Janeiro, 23-30.11.1959 / Estrenado el 27.11.1959 en el cine Art Palace, de Río de Janeiro, distribuido por Mar del Plata Filmes con el título Angústia de um pecado / Estrenado el 30.3.1961 en Madrid y el 19.4.1962 en Barcelona con el título Angustia de un secreto.

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