NO-FILMS
Danza con los sueños
Desde su renacimiento en 1996, el Festival Internacional de Cine –que
había nacido en 1959 como Festival Cinematográfico Internacional y con esa
denominación se desarrolló hasta 1970 mayormente en la ciudad de Mar del Plata–,
sus nuevas autoridades establecieron la costumbre de que la compañía productora
del ganador del premio principal, el Ombú de Oro, recibiría uno adicional,
consistente en la suma de 625.000 pesos/dólares a ser invertidos en una
coproducción con la Argentina que debía ser dirigida por el mismo realizador
del título ganador.
Ese año 1996 el concedido a El
perro del hortelano no llegó a ser utilizado por Pilar Miró, ya que
falleció poco después no sin antes trabajar en un proyecto de adaptación de la Fröken
Julie de Strindberg: el monto, entonces, fue derivado por el productor
español Enrique Cerezo a su coproducción con la Argentina Hasta la victoria
siempre. El de 1997 a La lección de tango nunca se materializó en
otro puesto que su directora, sin darse cuenta, dejó pasar la fecha de
vencimiento, en tanto el vencedor de 1999, As bodas de Deus, originó un
pequeño escándalo cuando los miembros del Jurado Oficial denunciaron la
ausencia de aquel premio adicional, amenazando con declarar desierto el Ombú de
Oro si el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) no
garantizaba su pago, a pesar de todo lo cual no se concedió. Entuerto que jamás
hubiera ocurrido en Cannes, Venecia o Berlín.
El Ombú de Oro de 1998, en cambio, lo obtuvo el iraní Abr-o aftaab (“La nube y el sol naciente” sería su traducción), de Mahmoud Kalari, el primero dirigido por ese muy activo director de fotografía: su productor, Morteza Shayesteh, recibió el cheque por 625.000 pesos/dólares y, sumando aportes propios de su empresa en Teherán, los aplicó al que debía concretar en coproducción con la Argentina. Para ello cerró trato con Nicolás Sarquis, quien a través de un testaferro (su hermana Rosa Argentina, apodada “Tina”) se hizo cargo de la parte argentina. Nicolás anticipó al diario Ambito Financiero (26.10.1999) que el guión sería escrito por Abbas Kiarostami y los diálogos en castellano por Juan José Saer, aunque luego ninguno de ambos intervino. El argumento escrito por Kalari fue bien resumido por la directora de arte María Ibáñez Lago: “La historia que íbamos a filmar transcurría en dicho Festival. Kalari basó su historia en las sensaciones vividas por un director la noche en que se entera que es premiado en un festival internacional, en un país distante, y a la manera de un relato oriental, esa distancia lo hace deslizar a un mundo de introspección e irrealidad, y lo comunica con lo más cercano a él mismo”.
Dialogado en farsi, inglés y
castellano, el rodaje fue iniciado en Teherán en octubre 2000 y continuó en la
Argentina en marzo 2001, en coincidencia con la edición 16º del Festival
marplatense. El productor Shayesteh regresó a Teherán el 10.4.2001, y el 26.11
siguiente envió a los Sarquis un severo correo electrónico detallando los
problemas creados por ellos y solicitándole respuestas simples a preguntas
concretas, por ejemplo: 1) su deseo de hablar directamente con Nicolás para
clarificar los hechos; 2) su falta de respuesta ante los compromisos
financieros contraídos, sobre todo después de que los Sarquis recibieran
500.000 pesos del INCAA, de los que sólo remitieron, ¡seis meses más tarde!
–los admirativos son de Shayesteh–, apenas 4.000 a la cuenta del director de
fotografía Afshin Javadi; 3) que Hedayat Film Co. concretó todos los pagos
convenidos con el equipo iranio, sus boletos aéreos y otros transportes, el
material negativo fílmico y sonoro, equipos de cámara y otros gastos, en tanto
no hay registros de pago alguno hecho por los Sarquis. Shayesteh nunca obtuvo
respuesta.
En correo electrónico dirigido
a un programador del Festival de Mar del Plata que el 29.4.2002 le solicitó
saber el estatus del film con miras a su posible exhibición en la edición 2003,
Shayesteh reitera que los Sarquis jamás cumplieron con sus obligaciones
financieras y que todos los llamados telefónicos, correos electrónicos y cartas
intimándolos a cumplir con sus obligaciones resultaron inútiles y fútiles, al
igual que el pedido de intervención solicitado al nuevo director del INCAA,
José Miguel Onaindia, y también al encargado de negocios de la embajada
argentina en Teherán, de apellido Alvarez; confirma que rodaje y montaje fueron
completados gracias al solitario esfuerzo de la Hedayat Film Co.; y, puesto que
los Sarquis se rehúsan a enviarles el dinero que les corresponde, lamenta que el
futuro del film sea incierto y confuso.
Más de un año después (29.7.2003), el mismo programador del Festival volvió a la carga con miras a saber si podría exhibirlo en la edición 2004: Sayesteh respondió (4.8.2003) que continúa esperando que Sarquis le envíe la banda sonora grabada en la Argentina y le indica hablar al respecto con el sonidista Pablo Barbieri, quien por su parte confirmó (4.8.2003) lo dicho por Shayesteh. Interin, Nicolás Sarquis falleció el 19.4.2003, aunque su hermana y legalmente productora seguía vivita y coleando. Del film de Kalari nunca más se tuvieron noticias, y cabe la duda de si considerarlo una coproducción iranio-argentina o tan solo una producción 100% iraní: su título original es Raghs ba roya y no hay registros de que haya sido alguna vez exhibido. El chileno-argentino Franklin Caicedo formó parte del elenco.
Todo este desgraciado episodio
con los iraníes resultó la última trapisonda de Nicolás Sarquis [véase el artículo publicado ayer en este
blog], del que todavía se puede sumar la agresión verbal derivada en física a
un funcionario del INCAA, a la vista de numerosas personas en el vestíbulo de
un cine que debía, según él, continuar exhibiendo Facundo si el público hubiera respondido como para que tal cosa
ocurriera. Sin embargo, ninguno de estos conflictos alcanzó la gravedad (porque
en el medio había dineros del Estado) del que tuvo con Danza con los sueños, problema del que zafó debido a su muy oportuno
fallecimiento, dejando el fardo a su hermana Tina.
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