CINEASTAS
Los muchachos Madanes
El apellido Madanes evoca, en la Argentina, poder y dinero. Uno
(Manuel) fue fundador de las monumentales empresas FATE SAICI, automotriz, y
Aluminio Argentino SAIC (ALUAR). Otros se dedicaron al dibujo (Dorita), a las
artes plásticas (Edgardo), al teatro y la ópera (Cecilio, primo de Manuel), a
la filosofía (Leiser, hijo de Manuel) y a la investigación de los temas
familiares (Clöe). Pero sólo dos al cine.
Marcos Madanes (Buenos Aires, 4.10.1921 / 14.4.2004) participó en
su adolescencia en varias agrupaciones teatrales vocacionales en calidad de
actor y director. Graduado por la UBA en 1947 como ingeniero industrial, en
1959 realizó su primer corto y de inmediato viajó a París y allí realizó otros
tres, el primero de ellos sobre la obra del psicólogo Jean Piaget. La fortuna
familiar –su padre fue, además, el dueño de la fábrica de impermeables
Perramus– le permitió satisfacer todo aquello que se le ocurría, por oneroso y
estrafalario que pareciera. Así, al regresar a la Argentina montó varias piezas
teatrales al tiempo que comenzaba a interesarse por los escritores de la
América latina: adaptó, produjo y dirigió entonces tres cortos sobre sendos
relatos de Silvina Ocampo, Santiago Dabove y Miguel Angel Asturias, que luego
estrenó bajo el título genérico Tres
historias fantásticas.
En 1965 fundó Imago Producciones y convirtió el sótano de una galería de la calle Florida al 800 en el Auditorio Kraft, con lo cual se aseguraba la distribución y exhibición de los films que produciría, cortos y largos que tuvieron escasa y tardía difusión: La cosecha, sobre un cuento de Ezequiel Martínez Estrada, y Soluna, extravagancia para la que trajo de España a la bailaora flamenca Mikaela y de Francia al cotizado director de fotografía Claude Renoir. En marzo 1969 comenzó el rodaje del que sería el programa inicial (y el único concretado) de un ciclo que habría de titularse “Los premios Nobel”: El señor Presidente, sobre la novela del guatemalteco Asturias, insumió más de cinco meses de rodaje, casi 50.000 metros de negativo capturado primero por una cámara de 16mm importada de Alemania (que se descompuso al promediar el rodaje, lo que obligó a recomenzarlo en 35mm) y una fortuna dilapidada por cuanto, al ser exhibido en Venecia 1970, recibió pésimas críticas y un generalizado rechazo, incluyendo el de Asturias mismo, quien rápidamente acusó a Madanes de haberlo filmado sin contar con los correspondientes derechos legales pero olvidando que se los había vendido (junto con los de Venado de las Siete-Rozas y Soluna) antes de ganar el Nobel de Literatura en 1967.
Además de su preocupación por
historias de la América latina, otra característica de su cine es la
prescindencia de estrellas y, en cambio, la recurrencia a actores que por lo
general concretaban personajes de apoyo: el simbólico Presidente de la obra de
Asturias, por ejemplo, fue interpretado por Pedro Buchardo. En tanto
distribuidor, tuvo un gusto exquisito para comprar material extranjero,
incluyendo el tardío estreno porteño del clásico francés Drôle de drame (Drama raro,
Marcel Carné, 1937), así como otros de los cineastas contemporáneos Berlanga,
Patino, Rogosin, Picazo, William Klein, Ivory, Henning Carlsen, Berri, Ferenc
Kosa y Révesz. En su Auditorio Kraft supo estrenar abundante material local,
cortometrajes pero también largos de contenido político de alto riesgo, y
también solía prestar sus instalaciones a jóvenes realizadores que filmaban
clandestinamente y necesitaban un espacio para trabajar en el primer armado:
todo un mérito tratándose de un señor muy adinerado que tenía todo por perder
si era descubierto por los militares. Poco después del golpe de Estado de marzo
1976 marchó a Europa, se estableció en Londres y regresó a la Argentina en
marzo 1979.
“El rebelde de una familia prestigiosa” tituló Daniel Dátola un artículo-reportaje
publicado por La Razón el 25.10.1986,
una de las pocas notas sobre este realizador oculto: el periodista decía que Claudio Madanes (Claudio Alejandro
Madanes Salita; Buenos Aires, 23.7.1945 / 23.1.2008) era entonces “un cuarentón
orgulloso de haber abandonado la licenciatura en Economía faltándole una
materia y que pasó los últimos veinte años entre la dirección de cine, una
suerte de retiro espiritual en un campo de Entre Ríos y una breve estadía en
los Estados Unidos donde dirigió películas de psicoterapia familiar”, en
alusión a Heroin, my baby (1977),
mediometraje que concibió y realizó junto con su hermana Clöe. También hacia
1986 regenteaba La Verdulería, que primero había sido en verdad una verdulería
y luego, sofisticación mediante, pasó a ser un bar con show: estaba ubicado en
la triple esquina de Corrientes-Ríobamba-Rauch y el local era propiedad de
Marcos Madanes. Hacia comienzos de los 90 estuvo sentimentalmente relacionado
con la actriz Edda Bustamante.
Aquel “semita errante”, según su amigo Bebe Kamin, contribuyó con El tiempo del desprecio a la filmografía militante peronista de comienzos de los 70: era un documental ambientado en la villa de emergencia del barrio de Núñez (justo detrás de los laboratorios Alex), asentamiento que era un bastión montonero y en el que actuaba el sacerdote Carlos Mugica. Madanes lo terminó e incluso obtuvo un primer armado antes de entrar en pánico porque las huestes isabelino-lópezrreguistas acababan de asumir el poder agazapadas detrás del bronce del mismísimo general. Por lo tanto, tomó la copia y desapareció de los lugares que solía frecuentar. Nunca reincidió en el medio salvo para colaborar con su hermana Clöe, con la cual además publicó el libro El significado oculto del dinero (1997), un tema que su familia conocía al dedillo.
Hay otros Madanes que hicieron cine, pero no en calidad de directores.
El más notorio fue Cecilio Madanes (1921-2000),
quien destacó por sus puestas teatrales más espectaculares que rigurosas y por
su agrio y dictatorial carácter, que provocaba a sus colaboradores cercanos a
pasar del “querido Cecilio” al “ese rengo de mierda”. Sus pocos contactos con
el medio están ligados a la obra de su amigo Luis Saslavsky, compinche suyo en
todo tipo de aventuras, incluyendo las artísticas: fue sucesivamente asesor
artístico en A sangre fría (1945), en
La gata (Mario Soffici, 1947) y en la
producción española La corona negra
(idem, 1950); colaborador artístico en Las
ratas (1962) y actor (“jurista”) en Camila
(María Luisa Bemberg, 1983-1984).
De los otros no tengo seguridad de que sean parientes: son el actor Fernando Madanes y la escenógrafa Cecilia Madanes.
FILMOGRAFIAS
Marcos Madanes
01. Tres historias fantásticas (1962-1963) 35mm, B&N, 84’. CP:
Producciones Cinematográficas Marcos Madanes. P: MM. LC:
1.10.1964. Recopilación de tres cortometrajes: 1. La red. G: MM, sobre el cuento de Silvina Ocampo. F:
Ricardo Younis. I: Virginia Lago, Beatriz Barbieri. 2. El experimento. G: MM, sobre el
cuento El experimento de Varinsky, de
Santiago Dabove. F: Pedro Marzialetti. I: Homero Cárpena, Pedro
Buchardo. 3. El venado de las Siete Rosas.
G: MM, sobre el capítulo Venado de
las Siete-Rozas de la novela Hombres
de maíz, de Miguel Angel Asturias. F: Ricardo Younis. I:
Héctor Carrión, Eduardo Galán.
02. La cosecha (1966) 35mm, B&N, 80’. CP:
Imago Producciones SRL. P: MM. G: MM, sobre el cuento de Ezequiel
Martínez Estrada. F: Adelqui
Camusso. I: Pedro Buchardo, Héctor
Carrión, Güerino Marchesi, Margarita Corona, Bernardo Perrone. LC: 28.10.1970.
03. Soluna (1966-1967) 35mm, C, 90’. CP:
Imago Producciones SRL. P: MM. G: Augusto Roa Bastos y MM, sobre la
pieza teatral de Miguel Angel Asturias y algunos personajes de su novela Hombres de maíz. F: Claude Renoir. I: Luis
Medina Castro, Mikaela, Dora Baret, Lola Palombo. LC: 6.3.1969.
04. El señor
Presidente (1969) 35mm, B&N, 130’. CP: Cinematográfica Latinoamericana
SACIC. P: MM. G: MM, sobre la novela de Miguel Angel Asturias. F: Ignacio Souto. I: Pedro Buchardo, Luis Brandoni, Alejandra Da Passano, Nathán
Pinzón, Margarita Corona, Nelly Prono, David Llewellyn, Lilián Riera, Zelmar
Gueñol, Luis Politti. Inédito.
Otros cortos: Jim (1959) / En Francia, Premiers régards sur le monde y Dangers
de la lecture (1961) y Réunion
d’artistes (Reunión de artistas, 1962) / En la Argentina, Esperando un hermanito (1965), Martínez Estrada y su tiempo y Las invasiones inglesas (1969).
Actividad como
director teatral: Risas y lamentos de Irlanda, espectáculo integrado por
las obras cortas In the shadow of the glen y Riders to the sea de
John Millington Synge y Bedtime story de Sean O’Casey (13.3.1964,
Candilejas), Mesyats v derevne de Iván Turguéniev (Un mes en el campo,
21.5.1965, Auditorio Kraft: + adaptador), ...De las edades del hombre,
espectáculo integrado por dos piezas cortas de Thornton Wilder, Infancy
y Childhood (25.9.1965, Gregorio de Laferrere –Morón, BA–, y 19.5.1966,
Auditorio Kraft: + traductor), Die verfolgung und ermordung Jean Paul Marats
dargestellt durch die schauspielgruppe des Hospizes zu Charenton unter
anleitung des Herrn de Sade de Peter Weiss (Persecución y asesinato de
Jean Paul Marat representado por el grupo teatral del Hospicio de Charenton
bajo la dirección del señor De Sade, 1.8.1967, Teatro del Globo).
Claudio Madanes
01. El tiempo
del desprecio (1973) 16mm, B&N. CP: Estela Producciones. P: CM. G: CM y Oscar Gamardo. F:
Miguel Monte. Documental. Inconcluso.
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