miércoles, 19 de noviembre de 2025

CHUCHERIAS

Otras historias breves

TV por adelantado

“Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la BBC One de la BBC en Inglaterra el 2 de noviembre de 1936”, informa Wikipedia. En la Argentina, el acontecimiento tuvo lugar tardíamente, en 1952. Sin embargo, algunos films locales anteriores a ese año  ya meneaban el asunto: en Bartolo tenía una flauta (Antonio Botta, 1939), Luis Sandrini le dice al pibe Jorge Petrosino: “Más difícil era inventar la televisión y ya la tenemos”; en Amor… (Bayón Herrera, 1940, Pepita Serrador reclama: “La televisión, ¡por qué no tendremos ya la televisión!”; en No salgas esta noche (Arturo García Buhr, 1945) Enrique Serrano es un oligarca cuyas únicas ocupaciones visibles son tomar el té, concurrir a la Sociedad Rural y quejarse (“¡Qué lástima que no haya televisión!”); en Don Bildigerno en Pago Milagro (Ber Ciani, 1948) incluye una secuencia ambientada en un estudio radiofónico en el que, además, se concreta la “realización inaugural de una de las últimas conquistas científicas del siglo: la televisión”; en Un tropezón cualquiera da en la vida (Manuel Romero, 1948) Fidel Pintos le pregunta a Francisco Alvarez: “¿Usted me va a contratar para radio o televisión?”; y en Una noche en el Ta-Ba-Rin (Luis César Amadori, 1948-1949) Pepe Iglesias “El Zorro” vaticina que “La televisión se acerca a pasos agigantados”. Por otra parte, los hermanos Jaime y David Cabouli establecieron en 1943 la distribuidora Guaranteed Pictures de la Argentina SRL, franquicia de la Guaranteed Pictures Company Inc. estadounidense, pero cuando decidieron comenzar a producir (Emigrantes, Aldo Fabrizi, 1948) fundaron una filial visionariamente denominada Guaranteed Pictures de la Argentina SA Cinematográfica, Teatral, Radial y Televisora. Por si las moscas…

No salgas esta noche:
Arturo García Buhr, Alicia Barrié y Enrique Serrano

El yuyo brujo

En cualquier país existen personas a las que se las considera “mufa”, por lo general estigmatizadas así por competidores envidiosos: “mufa” es el vocablo lunfardo que proviene de la voz italiana jettatura (mal de ojo), una singularidad que ha provisto tema para una gran cantidad de manifestaciones artísticas, incluyendo un clásico del teatro argentino, ¡Jettatore!.. (1904), de Gregorio de Laferrère, y su consiguiente versión cinematográfica por Bayón Herrera (1938). Aparte de la literatura y el teatro, el cine asumió varias veces el asunto de la mufa, por ejemplo en Seven years bad luck (Jettatore, Max Linder, EEUU, 1921) y en los argentinos ¡Fúlmine! (Bayón Herrera, 1948) y La suerte está echada (Sebastián Borensztein, 2004). Lo que nadie imaginaba es que habría films-mufa, al menos tres argentinos:

• A comienzos de noviembre 1960, en pleno rodaje de 5º año Nacional, el productor Emilio Vieyra y el actor Alfonso De Grazia sufrieron un accidente automovilístico sin consecuencias mayores; el 17.11.1961 fue estrenado en un cine de la ciudad bonaerense de Ensenada: volviendo a Buenos Aires en la madrugada siguiente, el coche en el que viajaban el director Rodolfo Blasco y los actores Gastón Marcheto y Luis Calán además de Rodolfo Biancardi (jefe de producción de la industria) y Abelardo Ortega (fotógrafo profesional) se estrelló contra un ómnibus a la altura de la ciudad de Gonnet, provocando la muerte de Blasco, Calán, Marcheto y Ortega; luego, a finales de ese mismo mes, afectado por el accidente, murió de un síncope cardíaco Raúl Norberto Vieyra, hermano del productor.

5º año Nacional:
Guillermo Bredeston y Pablo Moret

El Diablo metió la pata fue el segundo: resultó el último de su compañía productora, Latinoamericana Producciones SRL y el último de varios de sus involucrados –algunos de ellos por muerte y otros por razones diversas–, como el director Carlos Rinaldi, el guionista Ulyses Petit de Murat, el director de fotografía Américo Hoss y los actores Héctor Méndez, Pedro Quartucci, Roberto Escalada, Jorge Salcedo, Jesús Pampín, María Aurelia Bisutti y Paquita Mas.

• El tercero, Tres alegres fugitivos, provocó que el actor Tristán desarrollara una aguda depresión, creciente a lo largo del rodaje, que el director Enrique Dawi falleciera una semana antes del estreno por un fulminante infarto que lo sorprendió mientras apuraba el finish en laboratorios, trabajando contra reloj para llegar a tiempo, y que el productor Héctor Báilez experimentara de inmediato una extraña forma de melancolía, sufriera luego una hemiplejia y de inmediato falleciera; además, resultó la última aparición en cine de Juan Carlos Altavista, Malvina Pastorino, Juan Carlos De Seta y Carlos Balá.

Fantasmas en San Nicolás

La piel de zapa (Bayón Herrera, 1943) contiene la última aparición en cine de Ambrosio Radrizzani, actor más activo en teatro que en cine, medio que solía requerirlo para papeles muy menores: Radrizzani falleció víctima del incendio que estalló el 6.12.1943 en el teatro Maipo, pero lo curioso es que personas serias como el empresario Lino Patalano y la actriz Norma Aleandro, ambos muy ligados desde fines del siglo XX a la tradicional sala de la calle Esmeralda, aseguran que el de Radrizzani es uno de los dos fantasmas que la habitan.

Ambrosio Radrizzani

Saslavsky, el reciclador

Un libro que recopile los proyectos no concretados sería quizá tanto o más voluminoso que uno con los efectivamente filmados. Luis Saslavsky era un hombre previsor, no descartaba nada. En 1935 escribió un argumento titulado “Primavera en Río” para el que sería su segundo film luego de Crimen a las 3 (1934), que hubiera sido animado por María Nils y el brasileño Ivor Novães: lo concretó tan sólo en 1948 con Mirtha Legrand y Arturo de Córdova con el título Pasaporte a Río. En 1938 escribió una historia denominada “Sexta edición”, que vendió a los Mentasti para que la dirigiera Moglia Barth: con muchas variantes, esa historia terminó convertida en su film Ceniza al viento (1942). En 1945 escribió (con Ariel Cortazzo) y dirigió la comedia Cinco besos y en octubre 1971 él personalmente contrató a Susana Giménez para tres films, uno de los cuales fue anunciado primero como “Salsa picante” y luego como “Perdiz con chocolate” –en Cinco besos Roberto Escalada decía “Mi plato preferido: perdiz con chocolate”–, aunque ninguno de ellos fue rodado. En 1946 escribió el argumento original para su film A sangre fría, a cuya apasionante historia luego dio forma de novela, que publicó con el mismo título en 1947 por Editorial Schapire.


   También en 1946, en fin, escribió para Argentina Sono Film un proyecto titulado “Una maestra alemana” en el que hubiera dirigido a Sabina Olmos y Mecha Ortiz y que terminó, un cuarto de siglo más tarde, travestido en Allá en el Norte (1972), con Lolita Torres e Idelma Carlo dirigidas por Saraceni: el guión fue reescrito por Abel Santa Cruz y los créditos omiten toda mención a Saslavsky, por lo que éste intentó demandar al productor Gilberto Forti Glori, quien decidió no pagarle ni un centavo puesto que el argumento le había sido presentado por Saslavsky cuando era asesor literario de su empresa Glori-Art, esto es, su empleado; lo más gracioso –o patético, según se mire– de este lance de Saslavsky fue que en su demanda, presentada en marzo 1973, pedía lisa y llanamente la “destrucción” del film.

R.

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