TEMAS
Galleguitas
y provincianas
Es una costumbre muy argentina la
de fulminar con un “gallego” a todos los españoles, con un “tano” a los
italianos (la tana Rinaldi, el tano Stagnaro), con un “ruso” o un “turco” a
cualquiera de la Europa oriental (el ruso Sofovich, el turco Sarquis). La
inmigración de fines del siglo XIX y comienzos del XX depositó en el país a
muchos de ellos, pero acaso las más bastardeadas, la más ninguneadas, por el
cine y por la realidad que aquel reflejaba, hayan sido las mujeres españolas, algunas
de las cuales, provincianas iletradas o poco menos, terminaban su viaje y en
muchos casos también lo comenzaban sabiendo que servirían en casas de familia.
En aquellos tiempos se las denominaba “sirvientas”, calificativo luego
corregido por nombres que sólo los sindicalistas deben recordar: para el
imaginario popular siguen siendo “sirvientas”, a lo sumo –un escalón por
encima– “mucamas”.
Siempre atento a la realidad aunque la
concretara en decorados, el cine argentino recurrió a ellas en diversos films.
El primero, Galleguita (1925), era
mudo y por eso no importaba que su protagonista fuera la italiana Maria Vidali,
esposa del productor, argumentista y director, Mario Parpagnoli: narra, de
acuerdo a un aviso publicitario, “la
historia de una muchacha que llega a la Argentina con los ojos deslumbrados por
el sueño de América y que, una vez frente a la realidad, debe tener el corazón
de roca para no dejarse arrastrar por la vorágine de la turbia vida”. El caso
es que Parpagnoli se quedó sin un centavo en mitad del rodaje y recurrió a los
hermanos Irigoyen, quienes aportaron unos pesos así como a su amigo Leopoldo Torres Ríos, quien rehízo el guión original inspirándose
ahora en la letra de Alfredo Navarrine para el tango de igual título con el
resultado de que cronistas, investigadores e historiadores poco escrupulosos
adjudicaran todo el asunto a Julio Irigoyen.
Julio Irigoyen, nada sonso, dirigirá en 1939
una versión sonora de Galleguita que, a juzgar por las escasas fuentes
disponibles acerca de la historia que cuenta la versión muda, difiere en muchos
aspectos. El argumento lo firma él mismo y se basa sobre las peripecias
sentimentales y algo escabrosas de aquella inmigrante muda pero trasladadas
aquí al personaje que interpreta Haydée La Rocca. Así, el único film en el que
Inés Murray figuró a la cabeza del elenco apenas se ocupa de ella (la
galleguita) en las secuencias iniciales y la confina luego al gasto cómico con
Alvaro Escobar. En realidad, Irigoyen utilizó el título como gancho
publicitario, habida cuenta de que cuando lo produjo en diciembre 1939 acababa
de ser lanzado (el 4 de octubre) y continuaba siendo exhibido con enorme éxito
de público otro titulado Cándida (Bayón Herrera, 1939), en el que Niní
Marshall animaba a una gallega que, en la escena inicial, baja de un barco en
el puerto de Buenos Aires.
“Cándida Loureiro Ramallada” era en su origen un personaje creado por Marshall para sus audiciones radiofónicas, y el argumento de su primer film lo escribió ella misma con Hernán de Castro. El personaje llega a la Argentina de su Galicia natal ya con trabajo asegurado, sirvienta todo-terreno en casa de Juan Carlos Thorry, quien enviuda a poco de iniciarse la acción, ocupándose “Cándida” del cuidado de los tres hijos y de paso defendiéndolos del avance sobre el viudo de una cazadora de fortunas (Tulia Ciampoli) y, en los ratos libres, resistiendo los coqueteos del almacenero Augusto Codecá. El éxito comercial fue fulminante, y no sólo Irigoyen lo aprovechará en su inmediata Galleguita sino que historia y personajes principales serán continuados por Bayón Herrera en otros dos, Los celos de Cándida (1940) y Cándida millonaria (1941), para reaparecer bajo otras características argumentales en Cándida –La mujer del año– (Enrique Santos Discépolo, 1942-1943), en Santa Cándida (Luis César Amadori, 1944-1945) y en varias producciones mexicanas que Marshall protagonizó en su exilio. En Cándida millonaria terminaba casada con su patrón (Alberto Bello), y en Chiruca (Benito Perojo, 1945) otra sirvienta gallega (Elisa Galvé) se casa al final con el patroncito (Ricardo Passano junior), en sendas adaptaciones de piezas teatrales de Pedro E. Pico y Adolfo Torrado, pero antes y después el tema de la sirvienta enamorada del “niño” de la casa ha sido recurrente en el teatro, el cine y la televisión: un ejemplo tardío es el programa televisivo Mucama para todo servicio (10.5.1971, Canal 9), de Osvaldo Dragún, con Olga Zubarry como una sirvienta provinciana que, tras ser seducida por su patrón Ignacio Quirós, cae en la delincuencia.
La repercusión de la “Cándida” de Marshall
sólo fue superada por dos criaturas de similares características, imaginadas la
una por Abel Santa Cruz y la otra por Celia Alcántara. En entrevista concedida
a Siete Días Ilustrados (13.8.1973), Santa
Cruz estimó que “desde siempre hay dos fórmulas tradicionales, dos recetas
eternas de los folletines, que no fallan: la historia de la cenicienta, y la
del zorro. Carmiña, sin dudas, es la cenicienta”. Allí mismo recordó
cómo se le ocurrió encarar el tema: “En el año 1958 una noticia aparecida en
los diarios conmovió la sensibilidad de buena parte del mundo: el casamiento de
uno de los Rockefeller con la mucama que atendía su casa. Fue un hecho real”.
Así, el autor dio nacimiento a una saga que le ha hecho ganar fortunas a lo
largo del tiempo, y que reconoce estos mojones:
• Valentía para quererte, radionovela emitida durante 1959 por LR1 El Mundo, con Elcira Olivera Garcés y Jorge Salcedo. “Luego de un mes pasamos a Radio Splendid con la misma novela, pero otro nombre”.
• Valentía para quererte, pieza teatral
derivada de la radionovela, estrenada con Olivera Garcés y Salcedo el 17.9.1959
en el cine Río de la Plata, dando comienzo a una gira por los barrios.
• Tu nombre es María Sombra, radionovela
emitida desde el 1.10.1959 por LR4 Splendid, con los mismos actores. “Fueron
cinco meses de éxito y hasta salimos de gira por todo el país. La protagonista
era una chica que venía del interior a emplearse de mucama. Incluso quise
ponerle a la novela el título Cabecita negra, pero no pude porque ya
estaba registrado”.
• Tu nombre es María Sombra, pieza teatral
representada en gira, estrenada el 14.11.1959 en el Colón (Mar del Plata) por
la Gran Compañía de LR1 (Radio El Mundo) encabezada por Olivera Garcés y
Salcedo; el programa omite todo otro nombre, pero informa que se trata de una
“continuación de Valentía de quererte”; la compañía representó la pieza
más adelante en salas porteñas (Asamblea, Atlantic, Argos, Avellaneda, Río de
la Plata, Gran Sud, Once, Dante, Edison) y del conurbano bonaerense.
• Tu nombre es María Sombra, fotonovela
publicada por entregas en la revista semanal Idilio: “Llegó un momento
en que había una complementación, un paralelo entre los episodios de la radio y
lo que publicaba la fotonovela”.
• Olvídame, María Sombra, radionovela
emitida desde mayo 1961 por LR3 Belgrano, de lunes a viernes a las 16.05, a
manera de segunda parte de la anterior, con Salcedo y Olga Vilmar y dirección
de Salcedo.
• Olvídame, María Sombra, versión teatral
representada en gira porteña y suburbana por el mismo elenco, debutando el
miércoles 17.5.1961 en el 25 de Mayo.
• Tu nombre es María Sombra, telenovela
emitida desde el 1.11 hasta diciembre 1962 de lunes a viernes a las 15 por el
Canal 13 en su ciclo Teleteatro Colgate, con dirección de Manuel Vicente
y actuación de Teresa Blasco y Eduardo Rudy.
• A moça que veio de longe, telenovela de
Ivani Ribeiro basada sobre el original de Santa Cruz, emitida entre mayo y
julio 1964 por la TV Excelsior de San Pablo (Brasil) de lunes a viernes a las
19: “Fue la novela responsable de que el género llegara al Brasil para
quedarse” y “el primer gran éxito (anterior a El derecho de nacer)
transformando a Helio Souto (que venía del cine) y a Rosamaria Murtinho (de
efímero paso por el teatro) en estrellas número uno de la televisión
brasileña”, según Ismael Fernandes en su libro Memória da telenovela
brasileira.
• Nuestra galleguita, telenovela emitida
desde enero 1969 hasta agosto 1970 por el Canal 9, de lunes a viernes de 16.30
a 17, con dirección de Alejandro Doria (y Carlos Berterreix en los últimos dos
meses) y actuación de Laura Bove (Angelina Cervantes) y Norberto Suárez (Raúl).
“En 1966 Alejandro Romay se acordó de María Sombra y me dijo: «¿Qué te
parece, Abel, si cambiamos a la chica del interior por una inmigrante gallega?»
Así fue como nació Nuestra galleguita”. Fueron en total 400 capítulos,
con un pico de audiencia en el emitido el martes 25.11.1969, que registraba la
boda del señorito rico con su mucama pobre, grabado el viernes anterior en la
basílica del Espíritu Santo en Paraguay y Julián Alvarez.
• Nuestra galleguita, radionovela, en 100 episodios a lo largo de 1969.
• Nuestra galleguita, “comedia en tres
actos” representada en gira nacional que sumó Montevideo, estrenada el 13.6.1969
en el Olimpo (Rosario, Santa Fe), con Bove y Suárez.
• Los parientes de la galleguita, telenovela
estrenada el 1.9.1970 y emitida de lunes a viernes de 17 a 17.30 por el Canal 9
hasta el 31.12.1970, con el mismo elenco de Nuestra galleguita: una gacetilla
de la emisora informaba que esa novela “por razones circunstanciales, ha
comenzado a denominarse Los parientes de la galleguita”.
• Natacha, telenovela producida por la
Editora Panamericana de Producciones, de Lima, y emitida durante 1970 y 1971 por
el Canal 5 peruano, en un total de 300 episodios, según dirección de Carlos
Barrios Porras y Alberto Terry, producción de Vlado Radovich y actuación de
Ofelia Lazo (Natacha Cervantes) y Gustavo Rojo (Raúl Pereira). El éxito fue tan
fulminante que desde entonces en el Perú el nombre “Natacha” se convirtió en
sinónimo de sirvienta.
• Natacha, film con producción ejecutiva de
José Caparrós para la Editora Panamericana de Producciones, de Lima, rodado en
enero 1971 según guión de Tito Davison y Edmundo Báez, dirección de Davison y
actuación del mismo elenco de la telenovela.
• Carmiña –Airinhos da minha terra–,
telenovela emitida desde el 2.1.1973 por el Canal 9, los martes de 22 a 23.30,
según producción y dirección de Martha Reguera y actuación de María de los
Angeles Medrano y Arturo Puig. “Otra vez Romay me llamó. «Me parece que si
modificaras Nuestra galleguita, le pusieras Carmiña, por ejemplo,
y la ubicáramos en el año 30, sería un éxito». Y así fue. Malevo, otra
de mis novelas, la habíamos ubicado en el año 1918, y había dado resultado.
Pero con Carmiña no pasó lo mismo con respecto a la ambientación de
época. Por un chequeo de mercado que hicimos nos dimos cuenta que lo que
interesaba al público era la historia central. La parte política casi no la tenían
en cuenta. Así que duró sólo 10 ó 12 capítulos y la suprimimos [...] y siguió
siendo, simplemente, el eterno cuento de Perrault sobre la cenicienta”. La
telenovela concluyó sus emisiones el viernes 21.12.1973 a las 22 (“horario
especial”, decía la publicidad) y pocos días antes, el martes 11.12, el Canal 9
publicitó la boda de Carmiña y Raúl en otro “horario especial”, las 20.30, tal
como había hecho años antes con la boda de Nuestra galleguita.
• Carmiña, pieza teatral representada en gira y estrenada en fecha no precisada de 1973 en el teatro La Comedia (Rosario), con dirección de Reguera y actuación de Medrano y Puig.
• Rosa
salvaje, telenovela mexicana emitida en 1987 y 1988 con Verónica Castro
(Rosa García) y Guillermo Capetillo (Ricardo Linares) sobre libretos y
dirección de varios profesionales.
• Natacha, telenovela coproducida por la
Editora Panamericana de Producciones (Lima) y Radio Caracas Televisión
(Caracas), emitida desde octubre 1990 hasta entrado 1991, en 201 episodios
interpretados por Maricarmen Regueiro (Natalia Guzmán Aguirre, “Natacha”) y
Paul Martin (Raúl).
La
sirvientita de Celia Alcántara no difiere demasiado de la Santa Cruz. Pautada
en principio para tres meses de duración, su telenovela Simplemente María
debutó por el Canal 9 el 1.8.1967 siendo emitida de lunes a viernes de 17.30 a
18, con dirección de cámaras de Oscar Bertotto: la autora hubiera querido
–también ella– titularla “Cabecita negra”, pero Alejandro Romay, director de la
emisora, dictaminó que llevaría otra denominación pues ya había hecho los
arreglos para que el leit motiv fuera el tango María, música de
Aníbal Troilo cuya letra, de Cátulo Castillo, comenzaba con “Acaso te llamaras
solamente María...”. La historia, que Alcántara ya había difundido en 1959 por radio
El Mundo con el título Querer es una palabra, es la de una muchacha
pobre del interior del país que en Buenos Aires se emplea como sirvienta, es
seducida por el joven rico de la casa, con quien gesta un hijo no reconocido
por el padre, y al fin alcanza fama y fortuna como diseñadora de modas. En su
versión televisiva resultó un éxito de audiencias formidable y convirtió en
súper estrella a Irma Roy, hasta ese momento una discreta actriz que nunca
lograba despegar de papeles secundarios; su seductor era Rodolfo Salerno.
Continuó por esa emisora durante 1968 y 1969 hasta sumar 629 capítulos y además
provocó aventuras teatrales gestadas de apuro para aprovechar a algunas de sus
figuras, como Alcoba para tres de Jorge Bellizi (3.5.1968 en el Comedia,
de Córdoba), con Salerno, Roy y Alberto Argibay, y Adorables play boys
de Carlos Castaño (10.5.1969 en el Rafael de Aguiar, de San Nicolás), por la
así denominada Compañía Juvenil de Comedia del Elenco de Simplemente María
integrada por Osvaldo Brandi, Paula Maciel, María Martínez Leal (luego apenas
María Leal), Carlos Luzietti, Roberto Guthié y Elena Beatriz Soto.
Ese éxito
pronto devino internacional: Panamericana Televisión, poderosa empresa peruana
dirigida por Genaro Delgado Parker que operaba el Canal 5 de Lima, fue la
primera en comprar los derechos, en grabarla con un elenco diverso encabezado
por la peruana Saby Kamalich y en emitirlo desde abril 1969, primero por la
emisora limeña y de inmediato por las de otros países de la América central,
como México, Venezuela, Puerto Rico y Colombia, al punto de que en este último
país llegó a ser transmitido al mismo tiempo por radio y TV: en el comedor de
la Panamericana hasta se ofrecían platos con el nombre de la novela. Desde El
derecho de nacer, un par de años antes, no se conocía en la región un éxito
de tamañas dimensiones. En 1970 los brasileños grabaron su propia versión, Simplesmente
Maria, emitida por la TV-Tupi de San Pablo desde el 6.7.1970 hasta el
27.2.1971, primero a las 19 y luego a las 20, en adaptación de Benjamin Cattan
protagonizada por Ioná Magalhães. “En el Brasil fue un desastre. El adaptador,
Cattan, fue convocado por la emisora en el segundo mes de emisiones, y recibió
órdenes expresas de tirar a la basura los libretos existentes y reescribir la
novela por su cuenta”, recordó Ismael Fernandes.
Fue Delgado Parker quien, hacia 1969, tuvo la idea de concretar una versión cinematográfica, hecha en la Argentina por una cuestión de costos y, aunque financiada con capitales peruanos, formalmente fue una producción argentina de la empresa Producciones Unidas Buenos Aires SRL. La adaptación estuvo a cargo de Alcántara misma, quien trabajó el guión con su marido Enzo Bellomo, un actor devenido realizador televisivo, artífice en tanto responsable de la puesta en escena del éxito inicial de Simplemente María. A pesar de las declaraciones de la autora a la Gaceta de los Espectáculos 1969, pág. 153 (“Tenga por seguro que María no será otra, no puede ser otra que Irma Roy”), el personaje central fue adjudicado a Kamalich, en la ocasión rodeada de actores argentinos (Salerno volvió a ser el seductor), peruanos, un puertorriqueño y un mexicano, decisión que exacerbó el habitual estilo puteador de Irma.
En 1980,
Alcántara volvió a vender la historia, adaptada a la televisión en colores, la
rebautizó Rosa de lejos y logró otro éxito considerable, esta vez por el
Canal 7 y con Leonor Benedetto (estrella favorita de los militares del Proceso
de Reorganización Nacional en ese momento en el poder), actriz que también
animó su versión cinematográfica, en ambos casos con Pablo Alarcón. Una versión
mexicana de Simplemente María protagonizada por Victoria Ruffo en 1989
comenzó a ser emitida en la Argentina desde el 2.4.1990 por el Canal 9, de
lunes a viernes de 16 a 17.
Julián Tequiero
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