jueves, 30 de octubre de 2025

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En busca del nombre ideal

[Gracias, JHA]

Amelia Mirel, que debutó en la etapa muda, más adelante eligió otro nombre, Alma Bambú. A Cuny Vera alguien le dijo que su carrera levantaría de perfil si se transformaba en Coni Vera: le mintieron. Cuando se fue a vivir a los EEUU, Ana María Lynch fue rebautizada Ana St. Clair. A nivel internacional, Prince se travistió en el símbolo para “amor”, obligando a mencionarlo como “El Artista Antes Conocido Como Prince”), en tanto su colega Cat Stevens, al adoptar la religión islámica, pasó a llamarse Yusuf Islam, lo que motivó hasta una gastada en el ciclo de TV Alf. El listado podría seguir con otros famosos y no tanto, pero esos ejemplos parecen suficientes. Y ello sin entrar en el cambio de nombre habitual, esto es, del de nacimiento al artístico.


   El caso argentino más emblemático y más inexplicable tal vez sea el de una muchacha nacida Leonora Ferrari Tedeschi (Buenos Aires, 25.7.1922 / Roma, Italia, 19.10.2000), que accedió al cine luego de ser seleccionada en un concurso que buscaba elementos jóvenes para un largometraje titulado Caras argentinas, uno más de los tantos que a lo largo de la historia del cine lo que en realidad buscaban era mano de obra gratuita, o al menos barata. El film desapareció de la faz de la Tierra, pero en las gacetillas y publicaciones de la época ella figuraba con el nombre Elisa Gálvez, que mantuvo en su siguiente trabajo, ya en un plano profesional, nada menos que en Prisioneros de la tierra, que devino un clásico indiscutible. Lo dirigió Mario Soffici, quien convocó a la joven actriz para sus siguientes cinco producciones y más adelante en tres más: Soffici la convirtió en estrella, le enseñó a actuar, le hizo cambiar su nombre a Elisa Galvé y la convirtió en su amante en una relación clandestina pero que, sotto voce, todos en la industria conocían, como en Hollywood al mismo tiempo ocurría lo propio con Katharine Hepburn y Spencer Tracy.

   Lo concreto es que tras dos títulos como Elisa Gálvez y catorce como Elisa Galvé, comenzó una nueva metamorfosis, la tercera pero no la última, sucediéndose seis como Elisa Christian Galvé, tres como Christian Galvé, dos nuevamente como Elisa Christian Galvé, uno again como Christian Galvé y los tres últimos un’altra volta como Elisa Christian Galvé, y todo este daterío siguiendo los títulos de crédito de cada film en el orden cronológico de rodaje. No sé a causa de qué habrá muerto aquella lejana Leonor Ferrari Tedeschi: es posible que por confusión de identidades.

Con Angel Magaña en Prisioneros de la tierra

   Sin embargo, con cualquier nombre fue una actriz notable en la mayor parte de su obra, y si en algunos títulos no dio todo lo que se esperaba de ella fue porque se embarcó, en particular en la década de los 50, en algunas producciones berretas hechas por buscavidas sin talento. A pesar de su belleza, su mirada triste siempre la hizo más apta para el drama que para la comedia. Logró evitar el ciclo de las ingenuas, aunque su nombre resonó para la de Los martes, orquídeas…: era evidente que su talento y su sensibilidad daban para más. Aunque hizo radionovelas, muy poco teatro –por ejemplo, en Ya es hora de que te cases, papá… de Pondal Ríos & Olivari (8.7.1948, Astral) y en Crimen en borrador de Porter & Gurruchaga (14.3.1951, Grand Splendid)– y una pizca de TV, fue una actriz de cine a tiempo completo.

Con Duilio Marzio en Dias de odio

   Además, tal parece que fue una buena persona y una excelente profesional. Duilio Marzio, su compañero en Días de odio, recordó (para Cinemanía, junio 2004): “Así debuté. El primer día de filmación lo compartí con Elisa, en la secuencia de la fiesta que no existía en el cuento de Borges: ambos conversábamos en la cocina. Elisa tuvo un gran gesto, ya que para mis primeros planos tuvo la gentileza de darme ella misma la réplica, sentada en el piso, detrás de cámara. Las estrellas no solían hacer eso, y menos aún por un debutante”. Ya madura casó con Cecilio Arpesani, quien financió y produjo su último trabajo ante las cámaras; Cecilio era hijo de Giustino Arpesani, embajador de Italia en la Argentina hasta agosto 1955, también él con interés por el cine, como se deduce de la visita que le hizo al subsecretario de Informaciones Raúl Apold el 13.10.1952 para tratar “lo concerniente a los aspectos cinematográficos que incluye el Convenio Comercial y Financiero firmado recientemente entre ambos países” (Democracia, 14.10.1952). Dos de las últimas apariciones de Galvé las hizo en la zafra de la Generación del 60. [Intento de chiste: el director de fotografía de I know what you did last summer (Sé lo que hicieron el verano pasado, Jennifer Kaytin Robinson, EEUU, 2024) se llama Elisha Christian].

Con Carlos Casaravilla en Cómicos


Un caso parecido al de Galvé, pero patético (por la ausencia de un estrellato y por la improbabilidad de confirmar algún talento), es el de una persona en sus documentos llamada Ana María Petryszyn. La historia que narra su presentación en la sociedad cinéfila, Póker amantes para tres, “gira en torno de dos hermanos físicamente iguales (hermanos mellizos). Uno, un humilde pescador que vive en las afueras de Mar del Plata y el otro, un típico play boy de vida rumbosa. Ambos hermanos se enamoran de una misma mujer, quien al mismo tiempo se siente atraída por igual hacia los dos hermanos, sin saber por cual decidirse, produciendose situaciones eróticas y emotivas”, según transcripción sic de una gacetilla de Prensa. En ese horrendo sexploitation cuya existencia resultaría atinado ignorar hizo su debut (estelar, a pesar del contexto) esa muchacha, joven, rubia y hermosa, con el apellido artístico Calí. Su “carrera”, al menos la cinematográfica, podría ser equiparada a esos caballos que en el hipódromo arrancan bien pero se quedan en el camino: hizo apenas un puñado de films, siempre en personajes ínfimos, destacando por cambiar de apellido como de pollera –en épocas en que las mujeres todavía las vestían–, por lo cual tal vez nunca cruzó el disco. Un dato elocuente resulta del hecho de que en Vení conmigo… su nombre figura en el 49º puesto, en tanto el de su representante, Coco Acevedo –que también era actor–, la antecede en el 36º…

   Rodando un episodio de un trabajo de estudiantes de cine conoció a uno de sus compañeros de elenco, Adrián Ghío, también él joven, rubio y hermoso, con quien casó poco después, conformando una pareja explosiva en más de un sentido. Petryszyn o Calí o Petricin o Petrycyn o Ferrer acabará –todavía bella en su madurez– como empleada de Argentores, donde permanecía trabajando la última vez que la vi (2017) respondiendo al nombre Ana Ferrer. [En toda la vastísima internet no he podido encontrar más que un registro fotográfico de uno de sus films].

Ana-Como-Se-Llame con Balá, Altavista,
Tristán y Malvina Pastorino en
Tres alegres fugitivos


FILMOGRAFIAS [el nº después del personaje indica su ubicación en los títulos]

Elisa Galvé

Como Elisa Gálvez: Caras argentinas (Carmelo Santiago, 1938) y Prisioneros de la tierra (Mario Soffici, 1939: “Andrea Else, apodada Chinita”, 6º) – Como Elisa Galvé: Héroes sin fama (Soffici, 1940: “Aurora Goyena”, 2º), Cita en la frontera (Soffici, 1940: “Chumbita” 3º), Yo quiero morir contigo (Soffici, 1941: “Laurita”, 2º), El camino de las llamas (Soffici, 1941: “Quilpara”, 2º), Vacaciones en el otro mundo (Soffici, 1942: “Sarita Podestá”, 1º), Juvenilia (Augusto César Vatteone, 1942: “Estela Aguirre”, 1º), Tres hombres del río (Soffici, 1942-1943: “Naimbý”, 1º), Cuando la primavera se equivoca (Soffici, 1943: “Lucila San Telmo, apodada Feúcha”, 1º), Despertar a la vida (Soffici, 1944: “Inés Marengo”, 1º), Chiruca (Benito Perojo, 1945: “Chiruca Loureiro”, 1º), El misterioso tío Silas (Carlos Schlieper, 1946-1947: “Maud Ruthyn”, 1º), La Hostería del Caballito Blanco (Perojo, 1947: “Any”, 1º), La gran tentación (Ernesto Arancibia, 1948: “Silvia Tulliver”, 1º) y Fascinación (Schlieper, 1949: “Sonia”, 2º) – Como Elisa Christian Galvé: Cartas de amor (Mario C. Lugones, 1950: “Celia Gamboa”, 2º), El gaucho y el Diablo (Ernesto Remani, 1950-1951: “Dolores”, 2º), Mujeres en sombra (Catrano Catrani, 1951: “Laura Miranda”, 1º; en la canción que se supone canta, su voz fue doblada), Sala de Guardia (Tulio Demicheli, 1951: “doctora Beatriz Deval”, 1º), El ídolo (idem, Pierre Chenal, CHI, 1952: “Elena”, 2º) y El domador (Adelqui Millar, 1952: “Bárbara Sigampa”, 1º) – Como Christian Galvé: Misión en Buenos Aires / Misión extravagante (Ricardo Gascón, A/E, 1952: “Cristina Ríos, 1º), Días de odio –Emma Zunz– (Leopoldo Torre Nilsson, 1953: “Emma Zunz”, 1º) y Cómicos (J. A. Bardem, E/A, 1953: “Ana Ruiz”, 1º; doblada por la española Mercedes Mireya) – Como Elisa Christian Galvé: Siete gritos en el mar (Enrique Carreras, 1954: “Julia Miranda”, 1º) y La bestia humana (Daniel Tinayre, 1954: “Flora”, 3º) – Como Christian Galvé: Embrujo en Cerros Blancos (Julio C. Rossi, 1954: “Alicia Aguirre”, 1º) – Como Elisa Christian Galvé: Sombras en el cielo (Juan Berend, 1961: “Andrea Durand”, 1º), Aconcagua (Leo Fleider, 1961-1962: “Mara”, 3º) y Dos en el mundo (Solly, 1964: “Laura”, 1º).

Elisa  en su último film, Dos en el mundo, con Carlos Estrada

Ana María Petrycyn

Como Ana María Calí: Póker de amantes para tres (Carlos Dimitriadis, 1969-1970: “Mabel”, 3º) – Como Ana María Petrycyn: El profesor patagónico (Fernando Ayala, 1970: “alumna”, 21º) – Como Ana María Petricin: La ñata contra el vidrio (1971: interviene en el segundo episodio, Violación, Jorge Enrique Freeland, “Ana Salgado”, 2º) – No acreditada: Estoy hecho un demonio (Hugo Moser, 1971-1972: “enfermera”) – Como Ana María Petrycyn: Vení conmigo… (Luis Saslavsky, 1972: “amiga del representante en el bar”, 49º) – No acreditada: Comedia rota (Oscar Barney Finn, 1978: “joven madre en la plaza) – Como Ana María Ferrer: La aventura de los paraguas asesinos (Carlos Galettini, 1979: “profesora Ofelia Madariaga”, 9º) – Como Ana Ferrer: Flores robadas en los jardines de Quilmes (Antonio Ottone, 1984-1985: “Silvia, esposa de Rodolfo” [Víctor Laplace], 20º), Los pilotos más locos del mundo (Galettini, 1987: “Susana, la azafata rubia”, 29º) y Tres alegres fugitivos (Enrique Dawi, 1988: “madre de la bebé” [Rosa Condito], 30º).

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