lunes, 13 de octubre de 2025

PERFILES

Nedda Francy

“La belleza es tener el coraje de ser lo que uno es”.
Dominique Sanda, Perfil, 29.8.2020.

Sólo hubo tres Nedda en la historia del espectáculo argentino: las otras tenían por apellidos Castel, actriz muy secundaria en la primera producción local de Un chapeau de paille d’Italie de Labiche y Marc-Michel, estrenada en 1962 en el Instituto de Arte Moderno según puesta en escena de Marcelo Lavalle, y Ruffo, actriz tan inadvertida que ni siquiera fue acreditada en el extenso elenco del film El bulín (Angel Acciaresi, 1967-1968), donde interpreta a la “esposa del gordito con la escopeta” (Víctor Tasca). Sólo una Nedda, entonces, resultó memorable.


    Francy debutó directamente como protagonista en La borrachera del tango, luego de haber sido seleccionada “entre cuarenta aspirantes a actriz cinematográfica” (La Razón, 20.9.1927) y se convirtió, acaso, en la primera superestrella vernácula parida por el cine, que tendrá su gran lucimiento en la etapa sonora. Ese mismo vespertino esbozó, en su edición del 13.7.1928, un primer perfil suyo: “La señorita Francy es hija de un conocido periodista extranjero residente entre nosotros desde hace muchos años. Su ingreso en la cinematografía ha sido puramente accidental. Soñaba ella, según nos ha manifestado, el sueño común a la mayoría de las jóvenes: ser estrella, pero no pensó que llegaría a actuar en la pantalla. Más, como la señorita Francy ha viajado mucho y es muy culta y a ello hay que agregar los atractivos de su bella figura y de su fina espiritualidad, el señor Cominetti, que supo ocasionalmente sus aficiones cinematográficas, le brindó la oportunidad de ser intérprete. No obstante que es ésta la primera vez que aparece en la pantalla, la señorita Nedda Francy actúa con gran aplomo y eficacia y seguramente su debut ha de constituir una bella revelación”. Tras el estreno, el crítico de ese diario juzgó (29.8.1928) que “tiene excelentes condiciones para hacer carrera en la cinematografía. Es agraciada y muy femenina. Con esta su primer labor para la pantalla deja una impresión muy grata, pero tiene mucho que estudiar y adquirir mucha más experiencia. Posee, además de su encantadora femineidad, un temperamento capaz de sentir los momentos de emoción del personaje, como lo demuestra en ciertas situaciones, pero por culpa de su inexperiencia o falla de la dirección no marca bien el carácter del personaje, el cual se torna unilateral, sin contrastes que le den relieve”.

Con Nelo Cosimi en La borrachera del tango

   Nedda Francalanci había nacido en Buenos Aires en una fecha distraída por ella misma pero que de manera inevitable se supo: 29.11.1908. Fue la primera actriz del período sonoro en adquirir categoría de diva, antes aún que su contemporánea Libertad Lamarque, a diferencia de la cual Francy aportaba un estilo personal, alejado de todo naturalismo, que resaltaba su belleza y su indudable magnetismo agregándole un indefinido misterio y una forma de disparar sus líneas que todavía no reconocía rivales. En tanto actriz no era especialmente talentosa, pero aportaba un tipo de glamour a lo Hollywood y una personalidad cinematográfica única, algo de lo que carecían sus colegas generacionales, y que tendrá una renovada versión años más tarde, cuando aparezca Zully Moreno.

   El lunes 22.10.1928, esto es, poco después del estreno de su primer film, Francy fue agasajada por la colectividad italiana y por algunos colegas con un “vino de honor” en la paquetísima Confitería del Aguila, de Callao y Santa Fe, ya que al día siguiente, por la noche, embarcó en el Conte Verte con destino a Alemania, “en cuyos estudios cinematográficos iniciará su actuación” (La Nación) “contratada para actuar en varias compañías cinematográficas alemanas” (La Prensa), precisando este último el 12.2.1929 que “inició hace algunos días su labor ante las cámaras” para la “Grembaun Filmproduktion” y en pareja con “el conocido galán” Iván Petrovich, nada de lo cual fue concretado. Durante su estancia en Berlín, Francy fue notificada del fallecimiento de su padre, Alfredo O. Francalanci, ocurrido el 3.4.1929. Sin embargo, todo ese período europeo aparece, visto a la distancia, un tanto oscuro, ya que no hay constancia fehaciente de que actuara en alguna producción alemana –salvo que lo hubiera hecho bajo pseudónimo– ni de que ofreciera recitales en teatros de Berlín, París y Londres “en los tres idiomas”, como sugieren algunas fuentes, como tampoco se conoce la fecha exacta de su vuelta al país: en noviembre 1929 se informó que “debió interrumpir” su gira europea “para regresar a ésta por duelo de familia”.

Una porteña optimista

   Al retornar intervino en un par de films mudos. Su labor en La vía de oro fue “atendida” por el anónimo cronista de La Prensa (22.10.1931): “La protagonista, Nedda Francy, que acusa un parecido físico con Greta Garbo, desluce visiblemente al pretender remedarla en su labor escénica. Fáltale aplomo, naturalidad, sus gestos y ademanes son rebuscados, artificiosos, no dicen jamás de vida real, de acción espontánea y se torna fatigoso su decir lento, tardío, en que va sopesando cada una de las sílabas. Este es defecto que se generaliza en todos los intérpretes. Pronuncian como dictando palabras difíciles de comprender”. Se incorporó al sonoro con El linyera repitiendo el personaje que había estrenado en el teatro y que volverá a interpretar por radio Belgrano.

   Tras su liaison con el director Arturo Mom se sucederán sus mejores interpretaciones, que la convirtieron en “el único gesto del cine argentino en dirección a Marlene”, como admirablemente sintetizó Alberto Tabbia. En Palermo está espléndida animando a una especia de “buchona” de la Policía, fuerza a la que ayuda a atrapar a un conocido hampón: Francy aparece a los 13 minutos de iniciado, pero un notorio error de montaje (una mirada de Pedro Quartucci editada a destiempo) la hace pasar inadvertida. En magníficos decorados art-déco, la heroína –una rareza– se acuesta con José Gola, algo que queda muy explícito.  Y en su último trabajo conjunto, la deliciosa comedia sofisticada Busco un marido para mi mujer, Mom mostró a su mujer tan bella y refinada como nunca antes, sin duda otra herencia de la admiración del director por Hollywood y su cine de géneros. Francy filmó muy poco, apenas doce títulos incluyendo uno italiano en el que su voz fue doblada, y en su última aparición en cine (en Las aventuras de Jack) aparecía bellísima aún, como la madre del protagonista, una cortesana que oculta un secreto pasado. Con Tinayre hizo Una porteña optimista, incursión en la comedia en la que también cantaba; además, formó parte de la empresa productora, Artistas Argentinos Asociados, con Juan La Rosa, Tinayre, Mom y Angel Mentasti.

Con Florindo Ferrario y Francisco Petrone en Monte Criollo

   Desarrolló mayor actividad en el teatro: apenas regresada de Europa integró una compañía teatral encabezada por Miguel Faust Rocha y el veterano Augusto Zama, que cumplió una brevísima (20.11 al 1.12) temporada en el Ateneo representando apenas tres piezas, de las que Francy fue “Nelly” en Le pêcheur d’ombres de Jean Sarment. Luego actuó con Armando Discépolo (1930, Argentino) y con Matilde Rivera y Enrique de Rosas (1932, Ateneo), y llegó a cabeza de compañía animando a la protagonista de Eclipse de Sol de García Velloso en una producción con la que el 24.4.1942 fue inaugurado el Presidente Alvear. Sus créditos teatrales incluyen a “Pury”, el interés sentimental de Luis Sandrini en el estreno (1943, National) de El Diablo andaba en los choclos; a la protagonista femenina original de Sábado del pecado (1951, Empire), y a la “niña Lucy” de El mucamo de la niña con Fidel Pintos como el mucamo (1953, Buenos Aires). Con Roberto Lagos encabezó un elenco de radionovelas (enero 1950 por Belgrano), y en diciembre 1953 fue asistente del director Román Viñoly Barreto en la puesta en escena de una producción extraordinaria y all star del clásico de Vacarezza El conventillo de la Paloma, representada en el teatro Colón en una única función organizada por la Unidad Básica Cultural Eva Perón. Menos divulgada fue su actividad en la flamante televisión: el 7.10.1954 encabezó un ciclo titulado Mi camarín, que dirigía Esteban Serrador y en el que era secundada, entre otros, por Enrique Chaico, Pascual Nacaratti, Jorge Rigaud, Berta Moss, Miguel Ligero y Frank Nelson: iba los jueves a las 20.35 y se mantuvo en el aire hasta diciembre.

Palermo

   Como agregó Tabbia, “su carrera se extinguió sin brillo”. En 1955 radicó en Italia, donde falleció (Roma, 26.1.1982) como señora de Hartmann. Su nombre figura en los créditos finales de La cabalgata del circo (Soffici, 1944) entre otros artistas a los que rinde homenaje.

Gustavo Cambón Zurbarán

Filmografía: La borrachera del tango (Edmo Cominetti, 1927: “Lucía”), El adiós del unitario (Cominetti, 1929, corto), El drama del collar (Arturo Mom y José Bustamante y Ballivián, 1930, inédito), La vía de oro (Cominetti, 1931: “Mecha de Oro”), El linyera (Enrique Larreta, 1933: “Pastora”), Monte Criollo (Mom, 1934: “Lucy”), Una porteña optimista (Daniel Tinayre, 1936: “Graciela”), Palermo (Mom, 1937: “Ana María Nielsen”), Busco un marido para mi mujer (Mom, 1938: “Julieta González”) – En Italia: Finisce sempre così (Enrique T. Susini, 1939: “Elisabetta”) – En la Argentina: Juan Moreira (Nelo Cosimi, 1947: “la Pajarito”), Las aventuras de Jack (Carlos Borcosque, 1948: “condesa Ida de Barancy”).

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