ESPECIAL SEMANA PERONACHA
IN
MEMORIAM DEL 80º ANIVERSARIO
DEL 17 DE OCTUBRE DE 1945
–UNA REIVINDICACION DEL GORILAJE–
5. El compañero Soria
El lector que sigue esta saga tal vez haya
advertido que, en el capítulo 4º, dedicado a los cortometrajes propagandísticos
de la Subsecretaría de Informaciones, aparece un nombre recurrente. En efecto,
uno de los cineastas que más cantidad de ellos dirigió fue Alberto Soria,
hombre del que casi todo se ignora y que no existe para las enciclopedias,
catálogos y libros especializados en cine y mucho menos para la internet. En principio, no debe ser
confundido con Roberto “Tito” Soria, un “Borcosque boy”, actor infanto-juvenil en su Alas de mi patria (1938, donde figura erróneamente acreditado como
Alberto Soria) y La juventud manda
(1943), aunque antes ya había intervenido en Campeón por una mujer (Eugenio Gersbach, 1938) y vaya a saberse en
qué otros films de la época.
Las primeras noticias periodísticas en torno al Soria que interesa en este texto fueron publicadas por el Heraldo del Cinematografista en 1946: en la página 170 (del 9.10) se informa que “Llegó, procedente de Hollywood, Alberto Soria, joven técnico argentino que ha hecho brillante carrera en estudios norteamericanos. Permanecerá en el país hasta fin de mes, regresando luego a los Estados Unidos”. Tres semanas más tarde (30.10), da cuenta de que el viajero “ofreció ayer un cocktail a los periodistas locales, antes de su regreso a Hollywood”, y en su edición del 18.12 publica un breve informe suyo relatando las novedades relacionadas con la visita a los EEUU de Hugo Fregonese llevando una copia de Donde mueren las palabras. La “brillante carrera” en Hollywood en el que consta su participación lo hizo como uno de los supervisores extranjeros que colaboraron con Walt Disney en la realización de uno de sus dibujos animados: algunas fuentes imprecisas en la internet (donde todo es impreciso, en realidad) lo mencionan como voz de doblaje al español de otro Disney, Bambi (idem, David Hand, 1942), pero el dato no figura en el film mismo aunque podría ser cierto por cunto esa versión castellana fue dirigida por Luis César Amadori, a quien Soria estará ligado cuando regrese a su patria.
En algún momento impreciso, en efecto, volvió a su país, donde adhirió al peronismo e intervino en varios films dirigidos por Amadori. En los dos primeros figura acreditado como “asesor de diálogos”, rubro que solía ser utilizado a manera de comodín cuando la persona cubría alguna función no sindicalizada, lo cual podría ser real en este caso y lo que hizo fue una asistencia personal de Amadori. Entre rodaje y rodaje, en enero 1950 casó con Nina Briand, joven actriz que nunca superó el estadio de secundaria en la media docena de títulos en los que participó. De inmediato dirigió nada menos que ocho de los cortos mencionados, a los que llegó gracias a su estrecha relación con Amadori, quien era –para decirlo brutalmente– culo y calzón con el poderoso Raúl Alejandro Apold, el amo y señor de la industria del cine.
Una de las escasas referencias encontradas sobre el personaje la proporciona Silvia D. Mercado en El inventor del peronismo, su biografía de Apold: en la página 234 la autora apunta que “Apold tenía particular predilección por Soria. Venía del periodismo, hablaba perfecto inglés (había sido corresponsal de La Prensa en los Estados Unidos) y se lo había «robado» a la contra. Creía, además, que era uno de los pocos que interpretaba «exactamente» lo que él quería transmitir en estos documentales, y lo atribuía a su inmersión en la cultura norteamericana, a la que calificaba de «superior y pragmática», aunque trataba de no decirlo fuera del mundo del cine”.
Con el
peronismo entre paréntesis, Soria asomó a la TV como libretista y productor de Terraza al cielo, ciclo dedicado ad majorem Dei gloriam del grupo vocal
The Jazz Singers, emitido desde el 20.12.1960 los martes a las 22 por el Canal
9, y en 1962 produjo para la misma emisora un espectáculo musical con miembros
de la Tuna de la Universidad de Madrid, titulado Serenatas estudiantiles, emitido por única vez el 8.2.1962 a las 21
con el madrinazgo en cámaras de Lolita Torres. Luego de todo lo cual desapareció
de la Argentina para, insólitamente, reaparecer en 1987 como director de
posproducción de The kulies, film
fantasma rodado por completo en la Argentina. En cualquier caso, el suyo fue un
final de carrera a todas luces indigno hasta de un peronista.
Filmografía: En los EEUU: Saludos amigos (Saludos, Bill Roberts – Jack Kinney – Ham [Hamilton] Luske – Wilfred Jackson, 1941-1942, mediometraje: acreditado entre los foreign supervisors associates con el brasileño Gilberto Souto y el mexicano Edmundo Santos) – En la Argentina: Almafuerte (Luis César Amadori, 1949: ASE de diálogos), Nacha Regules (Amadori, 1949: ASE de diálogos), Me casé con una estrella (Amadori, 1951: AYD), Way of a gaucho (El camino del gaucho, Jacques Tourneur, 1951-1952: COORP, no acreditado, producción estadounidense rodada en la Argentina), La pasión desnuda (Amadori, 1952: AYD) – Los cortos que dirigió: Ahora soy un “más” (1952), Cuando la plata se hizo argentina (1952), Horas inolvidables (1952), Dos pueblos unidos (1953, no acreditado), Por tierra, por aire y por mar… (1953), Los agrarios con Perón (1953), Luz en el ocaso (1953) y UES (1954) – En los EEUU: The kulies (Efraín Tobalina, 1987: DPP, filmado en la Argentina).
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