jueves, 2 de octubre de 2025

CINEASTAS

Octavio Getino

[Gustavo Octavio Getino; León, provincia de León,
España, 6.8.1935 / Buenos Aires, 1.10.2012]

“La ley de la sociedad era benévola comparada con la de la conciencia”.
Patricia Highsmith, Strangers on a train (1950).

Teórico cinematográfico y director de un solo film, vivió en la Argentina, en la ciudad bonaerense de Temperley, desde sus 17 años. No mucho tiempo después ingresó a la Asociación de Cine Experimental (ACE) mientras en paralelo escribía cuentos, uno de los cuales resultó galardonado en un concurso organizado por la entonces prestigiosa revista cultural El Escarabajo de Oro. A mediados de los 60 conoció a Fernando E. Solanas y durante algunos años fue su principal colaborador en varios frentes: el más notorio fue la creación del grupo Cine Liberación, en el que coincidían sus puntos de vista acerca de cómo encarar un cine de militancia “antiimperialista”. Para la productora de Solanas dirigió publicitarios antes de embarcarse en un proyecto mayor, La hora de los hornos, documental del que Getino fue –según los títulos de crédito– guionista, asistente general, asistente de dirección y sonidista, a pesar de que toda mención posterior asegura que ese documental es “de Solanas y Getino”. Juntos perpetraron dos documentales que recogen (y separan) un extenso reportaje al ex Presidente Perón, aunque es arriesgado aseverar que los dirigieron, ya que, luego del reportaje que sí efectuaron ambos en Madrid, la edición final la hizo Solanas da solo: un chisme de la época, que con un dejo de picardía circulaba en los pasillos de Alex, en las productoras de films publicitarios y en las agencias que los contrataban para realizar publicidad de empresas multinacionales e “imperialistas”, indicaba que le habrían “sacado” 100.000 dólares al “Viejo” para hacerlo hablar frente a una cámara, suma que, al parecer, habría terminó pagando el multimillonario Jorge Antonio, dilecto amigo y financista de Perón.


   Disuelto Cine Liberación, en septiembre-noviembre 1972 Getino concretó El Familiar con liras aportadas por la RAI, largo que formaría parte de su ciclo “América latina vista por sus cineastas”: partiendo de una leyenda norteña, el film asumía un fuerte cariz ideológico que lo tornaba discursivo y confuso, lo cual determinó el más absoluto desinterés de los espectadores; además, era una copia tardía y en colores del “estilo” de Glauber Rocha. En 1973 integró el efímero Frente de Liberación del Cine Nacional, y el 7.8.1973 el gobierno de signo justicialista encabezado por Raúl Lastiri lo designó interventor por noventa días en el Ente de Calificación Cinematográfica (ECC), organismo que hasta ese momento sólo había servido para tensar los nervios de productores, distribuidores y cinéfilos por sus irracionales cortes y prohibiciones. La breve primavera de Getino lo convirtió en poco menos que un héroe, ya que autorizó sin cortes títulos que hasta ese momento estaban prohibidos por cuestiones sexuales e ideológicas y de otros que ni siquiera habían sido calificados, entre ellos La hora de los hornos y, notoriamente, Ultimo tango en París de Bertolucci, estrenado por fin en octubre 1973 con enorme repercusión. Homero Alsina Thevenet recordó aquella epopeya en estos lúcidos términos: “A los trece días, una orden judicial suspendió esas exhibiciones en Buenos Aires y confiscó las copias. En las semanas siguientes, Getino quedó destituido y además fue sometido a proceso judicial por haber autorizado ese film. Años después, puesto a narrar en un reportaje la historia de su gestión, declaró que su cese coincidió con la «contraofensiva imperial». Allí Getino le está echando la culpa a Estados Unidos. Pero es obvio que Estados Unidos no podía tener el menor interés en destituir a un censor liberal que estaba autorizando films difíciles y de distribución norteamericana. Por lo contrario, Getino fue destituido por el ala derecha del peronismo, como parte de un proceso reaccionario que comenzó cuando Perón en persona ascendió por tercera vez a la presidencia argentina (octubre 1973). Desde luego, a Getino le es más fácil hablar de «imperialismo americano» que de las culpas de Perón. Esa es una de las trampas verbales más frecuentes en la izquierda latinoamericana” (El cine: gente películas hechos, pág. 204-205).


   El interventor peronista en el Canal 9 de TV, Juan Carlos Mareco “Pinocho”, lo contrató en agosto 1974 para “seleccionar todo el material fílmico que emita la emisora” (Clarín, 26.8). Cuando en marzo 1976 sobrevino el golpe de Estado militar Getino marchó al exilio, primero en el Perú y más tarde en México, donde trabajó para la Universidad Nacional Autónoma (UNAM). Desde su regreso no volvió a filmar y sólo se dedicó a la burocracia, la investigación, la docencia y la escritura de artículos y libros. Ha publicado Notas sobre cine argentino y latinoamericano (1983), Cultura, comunicación y desarrollo en América latina (1985), Turismo y desarrollo en América latina (1987), estos tres editados en México, Cine latinoamericano, economía y nuevas tecnologías (1988), Cine argentino, entre lo posible y lo deseable (1998) y El capital de la cultura –Las industrias culturales en Argentina y en la integración MERCOSUR– (2006), todos los cuales son, podría decirse, one subject books.


   Si su gestión en el ECC lo mostró en su mejor forma, su costado “negro” merece un párrafo propio. Un hito negativo en su trayectoria, que mostró la cara oscura del hombre de las utopías, las gestas y las reivindicaciones vagamente “latinoamericanistas” y “antiimperialistas” se produjo tras haber sido designado en 1989 por el Presidente Carlos Menem como subdirector del Instituto Nacional de Cinematografía (INC), organismo del que, tres meses más tarde y golpe de estado interno mediante, se había convertido en director desplazando a René Mugica, quien, en un gesto de dignidad insólito, prefirió renunciar; ese petit scandale fue recordado por Getino años más tarde, con un cinismo a prueba de balas, de la siguiente manera: “Cuando me tocó asumir la dirección del Instituto, una vez que renunció René Mugica, a quien recuerdo y aprecio mucho”... Un año más tarde y tras negarse a renunciar como se lo habían pedido sus superiores, Getino fue echado mediante un decreto firmado por el subsecretario de Cultura de la Nación Julio Bárbaro dado que, dijo, en un año de gestión “lo único que obtuvo fueron críticas: estaba ya un poco cansado de la manera de comportarse de esos izquierdistas del Instituto. Yo le advertí a Getino y hubiera preferido que se fuera por la puerta de adelante y no del modo como lo tengo que sacar” (La Nación, 25.11.1990): Bárbaro, cabe aclararlo, no es un agente de la CIA ni un militante imperialista, sino tan peronista como lo era Getino.

   Estuvo casado con Susana Velleggia (¿? / 7.8.2018), escenógrafa y organizadora de festivales. Y fueron realizados dos largometrajes documentales sobre él: Octavio Getino (Gabriel Mateu, 2011), con su participación en calidad de entrevistado-estrella, y Crónicas de un exilio (Micaela Montes Rojas y Pablo Guallar, 2020). Solanas le dedicó El legado estratégico de Juan Perón (2015). En la historia del cine argentino hubo directores talentosos y mediocres, brillantes y opacos, exitosos y fracasados, pero pocos tan patéticos como “y Getino”.


FILMOGRAFIA

01.  Perón –La revolución justicialista– (1971) 16mm, B&N, 180’. CP: Cine Liberación. P, D: Fernando E. Solanas y OG. F: Gerardo Vallejo. Inédito. Documental rodado en Madrid y dividido en dos partes: 1. Antes del gobierno; 2. a) En el gobierno y b) En la resistencia.

02.  Notas sobre actualización política y doctrinaria para la toma del poder (1971) 16mm, B&N, 140’. CP: Cine Liberación. P, D: Fernando E. Solanas y OG. F: Gerardo Vallejo. Inédito. Documental rodado en Madrid.

03.  El Familiar (1972) 16mm x 35mm, C, 100’. CP: Terfilm SRL. PD: Edgar Triveri. G: OG y Jorge Hönig, sobre argumento de OG. F: Gustavo Moris – Carlos Bartolomé. I: Carlos Lagos, Noemí Manzano, Hugo Alvarez, Morena Lynch, Miguel Narciso Brusse, Carlos Muñoz, Martín Adjemián, Emilio Alfaro, Ricardo Gil Soria, Oscar Vega, Víctor Proncet. LC: 9.10.1975. [+ narrador off].

Cortos: Trasmallos (1964) y dos episodios para el largo colectivo Argentina: mayo 1969 (Realizadores de Mayo, 1969).

Otras actividades en cine: guionista, asistente general y sonidista en La hora de los hornos (Solanas, 1966-1968) / colaborador en el guión de El camino hacia la muerte del viejo Reales (Vallejo, 1968) / guionista y supervisor de La familia Pichilín (Perú, 1977, mediometraje) / testimoniante en La noche de las cámaras despiertas (Hernán Andrade y Víctor Cruz, 2000), Donde comienza el camino (Hugo Grosso, 2005), Fragmentos rebelados (David Blaustein, 2008) y La revelación de nosotros mismos (Gerardo Panero, 2008, mediometraje).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DINASTIAS + CINEASTAS Los Torre: Leopoldo Torres Ríos [Leopoldo Manuel Torre Ríos; Buenos Aires, 27.12.1899 / Vicente López, provincia d...