martes, 30 de septiembre de 2025

CINEASTAS

Luis Sandrini

“Había en sus ademanes esa suerte de inconsciente habilidad del músico
cuyos dedos recorren el instrumento sin que la mirada los acompañe”.
Guillermo House, El último perro (1947).

“Lo fui a ver a Reynaldi, que estaba levantando su carpa en unos potreros de la calle Pavón, cerca de Avenida La Plata. Le mostré la carta de mi padre y me contrató para su compañía. Yo había ido con mi mejor pilcha, una flamante galerita y bastón. […] Dos pesos con cincuenta centavos por día. […] El Milico III en Juan Moreira. […] Un día me vio actuar Alberto Vacarezza, que ya era el «as del sainete» y me contrató para estrenar un rol en su sainete Sunchales, estrenado en Rosario en 1929. Después, me trajeron al entonces teatro Ideal, hoy Comedia, de la calle Paraná, y de allí me sacó aquel gran maestro de artistas que fue Elías Alippi, para su famosa compañía con Enrique Muiño. Tuve la buena suerte de que se me confiara un rol importante en Los tres berretines”, recordaba en un extenso reportaje publicado en La Prensa del 20.3.1955.


   Luis Sandrini (Luis Santiago Sandrini Lagomarsino; Buenos Aires, 22.2.1905 / 5.7.1980) era hijo del actor circense Santiago Sandrini y sobrino del actor y escenógrafo Antonio Scelfo, por lo que su futuro parecía estar predestinado, lo mismo que el de su hermano Eduardo: ambos debutaron en 1924 en la obra El laboratorio de las alucinaciones, representada en el teatro París, en San Pedro, la ciudad bonaerense en la que por entonces vivía la familia. Poco después, ya de vuelta en Buenos Aires, Luis ingresó al circo que actuaba en el Teatro de Verano, donde dio sus primeros pasos profesionales como payaso, tony y actor, pero tan sólo hacia mediados de 1928 su nombre comienza a aparecer en los diarios como integrante de compañías de segunda línea, aquellas que recorrían las salas de barrio de la Capital, el conurbano y el interior, entre ellas una que ofrecía revistas en el teatro América del barrio de Boedo y las de Olimpio Bobbio y Pedro Pompilio en el Pablo Podestá, María Hernando y Antonio Daglio en el Excelsior, Aída Gómez en el Pablo Podestá, Elena Alvarez (“la esforzada actriz”, según La Razón) en el Colonial de Avellaneda: fue casi al finalizar esta larga temporada que Sandrini tuvo su primera “función extraordinaria en honor y beneficio”, suyo y de su compañero Aurelio Di Masi, “dos de sus más destacados elementos” (La Prensa, 15.12.1929); la dirigida por Alberto Vacarezza en gira, la de Adolfo Pissano y Héctor Bonatti en el 25 de Mayo, y la de José Ramírez en una gira en la que conoció a su primera mujer, Chela Cordero. A partir de 1930 su nombre ya aparecerá regularmente en una gran variedad de compañías, cimentando en un par de años una popularidad que permanecerá incólume hasta su muerte.

   La actividad de Sandrini ha sido intensa y exitosa en todos los medios: además de actor ha sido empresario, autor y director teatral, cinematográfico, radiofónico, televisivo y hasta publicitario, sin olvidar una solitaria incursión discográfica (en el tema Ovejitas blancas, bulerías grabadas en la RCA por Varela-Varelita y el trompetista Rondinelli). Su popularidad no se limitó a la Argentina sino que incluyó casi toda la América latina y España. A menudo se ha equiparado su carrera con la del mexicano Cantinflas, y la comparación es pertinente: ambos crearon prototipos muy festejados por el público, que en el caso del argentino era un muchacho de ojos saltones, humilde, honesto, de buen corazón, algo torpe para el habla (“no era un tartamudo, sino un tipo que no sabía explicarse”, lo definió), soltero y de poco éxito con las mujeres, que idolatra a su madre (cuando la tiene viva), siempre pacificando y haciendo el bien al resto de los personajes, desenmascarando a los malvados de turno, casi siempre su hermano Eduardo. Para Carlos Ulanovsky (en Satiricón, 9.7.1973), ese personaje eterno es “otro de los arquitectos que ayudaron a construir una filosofía de consumo masivo que es toda una actitud frente a la vida: la que intenta que todo quede como está, que nada cambie. Su producción artística siempre defendió directa e indirectamente la familia tradicional, el orden social instaurado, la moralidad aceptada, las costumbres consagradas como buenas”. Para Luis Mazas (Clarín, 5.7.1990) Sandrini “fue esencialmente eso, un ídolo popular que alimentó, de variadas maneras, la sabiduría de la gente. Representó a través de la vena humorística y sentimental que él había elegido nuestras alegrías y sinsabores”.

Con la mamma Buschiazzo

   Al cine accedió en 1932 con dos de los primeros films sonoros y trabajó sin descanso hasta pocos días antes de su muerte. Dos curiosidades poco conocidas de su actividad: la dirección de apenas una secuencia –aquella en la que intervenía Tita Merello– de P’al otro lao (1942), labor no acreditada en títulos que el productor y director Bohr concedió por expreso pedido de Merello, entonces en pareja sentimental con Sandrini, y la autoría, apenas oculto tras el pseudónimo “Drinisan”, de un par de comedias en los años 30. Cabe destacar un rasgo ejemplar del Sandrini hombre: en toda su actividad estelar gustaba rodearse de sus antiguos compañeros de las primeras “rascadas” teatrales, actores a los que la falta de oportunidades relegó a personajes siempre secundarios: él no los olvidaba y además los hacía lucir.

   En tanto director, Sandrini hizo apenas dos films. Cuando los duendes cazan perdices es adaptación de su más grande éxito teatral, cinco temporadas a partir de su estreno el 17.3.1949 en el Astral, que dirigió, según contó alguna vez, porque ya se la sabía de memoria, y El hombre que hizo el milagro, sobre una obra de Paulino Masip que ya había sido filmada en México en 1941 y era un antiguo proyecto suyo cuya dirección había ofrecido en 1955 a Vittorio De Sica. Ambos son films rutinarios que bien podrían haber sido firmados por cualquiera de sus directores habituales.

   Mereció, y obtuvo, reconocimientos, premios, cargos oficiales (supervisor artístico ad honorem de todos los canales de TV estatizados, designado en agosto 1975 por la Secretaría de Prensa y Difusión) y homenajes (Museo del Cine, agosto 1977; Cinemateca Argentina, febrero 2005). Tuvo un imitador oficial, el actor Pedro Martínez, cuya “presentación” como “el doble de Luis Sandrini” fue registrada en el cuadro 15º, Y seguimos con las dudas..., de La revista de las 100 mujeres, de Petit-Sciammarella (10.5.1946, Casino), así como en el cuadro 20º, Sandrini versus Cantinflas, en este caso acompañado por Manuel Casares: Martínez había coincidido con su imitado en el film Secuestro sensacional!!! y volverá a coincidir en algún otro. Por otra parte, Arístides Soler lo imita en Cuidado con las imitaciones (Bayón Herrera, 1947), Romeo Segré en Intriga y sexo (Branislaf, 1966) y Damián De Santo en Yo soy así –Tita de Buenos Aires– (Costantini, 2016). Una sala de cine en Campo Largo, Chaco, llevaba su nombre, al igual que el Salón Cultural del Centro de Empleados de Comercio de Mar del Plata. Una Muestra (luego Festival) de Cine Argentino concretado desde 1990 en la ciudad bonaerense de Pergamino también fue bautizada Luis Sandrini. El director y productor Palito Ortega, en fin, le dedicó Qué linda es mi familia.

Con Chela Cordero, su primera mujer

   Ha tenido relaciones sentimentales prolongadas con las actrices Chela Cordero y Tita Merello y contrajo matrimonio con otra, Malvina Pastorino; una de sus hijas con Pastorino, Sandra, y sus nietas Roberta Vadino Sandrini (cantante que intervino en dos videos cortos de Lilián Morello, Mañana en 1994 y Once en 1999) y Carla Pantanali Sandrini (actriz que debutó en el film Natural, 1999, dir. Marcelo Mangone) también se han dedicado al espectáculo, lo mismo que su sobrino Rubén, hijo de Eduardo. De hecho, Sandra Sandrini dirigió y otros herederos participaron en el video de largometraje Sandrini (2017), producido por el INCAA en homenaje al actor.

   Nunca paró de trabajar, y en su caso es posible recurrir a ese lugar común que asegura que “sólo la muerte lo detuvo”. En efecto, aquejado por una semiparálisis desde varios años antes, en sus últimos seis meses de vida dirigió y protagonizó la pieza teatral de Edgar Neville El baile, uno de sus recurrentes “caballitos de batalla”, montada esta vez junto con Pastorino, Carlos Estrada y Ovidio Fuentes primero en la temporada de verano en Necochea y luego en el Electra de Vicente López, el teatro de su barrio. Interin, filmó y dobló Qué linda es mi familia mientras estudiaba un nuevo proyecto de film con su viejo amigo Carlos Rinaldi. “Sólo la muerte lo detuvo”.

FILMOGRAFIACOMO DIRECTOR

01.  Cuando los duendes cazan perdices (1954) 35mm, B&N, 108’. CP: Producciones Luis Sandrini SRL. P: Eduardo Sandrini. G: Carlos A. Petit, sobre la pieza teatral Cuando los duendes cazan perdices…, de Orlando Aldama. F: Humberto Peruzzi. I: LS, Malvina Pastorino, Eduardo Sandrini, María Esther Buschiazzo, Elda Dessel, Lalo Malcom, Iván Grondona, Josefa Goldar, Max Citelli. LC: 12.1.1955.

02.  El hombre que hizo el milagro (1958) 35mm, B&N, 95’. CP: Producciones Luis Sandrini SRL. PE: Luis Oscar Giudici. G: Emilio Villalba Welsh y Ariel Cortazzo, sobre argumento de Paulino Masip. F: Antonio Merayo. I: LS, Diana Ingro, Andrés Laszló, Nelly Panizza, Aurelia Ferrer, Vicente Ariño, Lalo Malcom, Norma Nor, Warly Ceriani, Armando Lopardo. LC: 3.7.1958.

Filmografía como actor, siempre acreditado en el 1º puesto excepto los casos que se indican: ¡Tango! (Moglia Barth, 1932-1933: “Berretín”, acreditado 6º), Los tres berretines (NN, 1932: “Eusebio Sequeiros”, 2º), El hijo de papá (John Alton, 1933: film mudo), Riachuelo (Moglia Barth, 1934: “Berretín”), Loco lindo (Arturo Mom, 1935: “Miguelito Andrade”), La muchachada de a bordo (Manuel Romero, 1935: “conscripto Juan Roquete”), Don Quijote del altillo (Romero, 1935-1936: “Eusebio”), El cañonero de Giles (Romero, 1936: “Lorenzo Fierro, alias Patada de Burro”), ¡Segundos afuera! (Alberto Etchebehere y Chas de Cruz, 1937: aparición amistosa no acreditada [AANA]), La casa de Quirós (Moglia Barth, 1937: “Casimiro Carranque y Pérez”), El canillita y la dama (Luis César Amadori, 1938: “Carlos Sanguineti, alias Cachuzo”), ¡Palabra de honor! (Amadori, 1939: “Pitango”), Bartolo tenía una flauta (Antonio Botta, 1939: “Bartolo Carlomagno”), Un bebé de contrabando (Eduardo Morera, 1940: “Inocencio Carreño”), Chingolo (Lucas Demare, 1940: “Chingolo Domínguez”), ¡El más infeliz del pueblo! (Bayón Herrera, 1940-1941: “Pantaleón Cordero y Manso”), Peluquería de señoras (Bayón Herrera, 1941: “Nicéforo Mistón, alias Tom Mix”), Secuestro sensacional!!! (Bayón Herrera, 1942: “Juan Martínez”), La casa de los millones (Bayón Herrera, 1942: “Fortunato Rico”), Amor, último modelo (Roberto Ratti, 1942: “pasajero del tranvía que compra dos boletos”, 12º, aparición amistosa [AA]), Capitán Veneno (Enrique Martinent, 1943: “capitán Jorge de Córdoba, alias Capitán Veneno”), La suerte llama tres veces (Bayón Herrera, 1943: “Lorenzo Ferrari”), La danza de la fortuna (Bayón Herrera, 1943-1944: Fortunato Rico, alias Chiche”), Los dos rivales (Bayón Herrera, 1943-1944: “Oscar Gorosito”) y El Diablo andaba en los choclos (Romero, 1945, + P: “Filoteo Tortosa, alias Filo”) – En Chile, El diamante del maharajá (idem, Roberto de Ribón, 1945: “Toribio, alias Abachid”) – En México, La vida íntima de Marco Antonio y Cleopatra (idem, Roberto Gavaldón, 1946: “Marco Antonio”), El ladrón (idem, Julio Bracho, 1946: “Plácido López”) y Yo soy tu padre (idem, Emilio Gómez Muriel, 1947: “César Benavídez”) – En la Argentina, Don Juan Tenorio (Amadori, 1948: “Juan Retama”) y Juan Globo (Amadori, 1948: “Juan”) – En España, ¡Olé torero! (idem, Benito Perojo, 1948: “Manuel”) – En México, El baño de Afrodita (Una cana al aire, Tito Davison, 1949: “profesor Sandro Saravia Saracho”) y El embajador (idem, Davison, 1949: “Palmiro Sosa”) – En la Argentina, El seductor (Bayón Herrera, 1949, + P: “Miguel, alias Mínimo, alias Diógenes”), La culpa la tuvo el otro...! (Demare, 1949-1950, + P: “Víctor Valdéz”, “Sincerato Cuesta” y “tía de Víctor”), Me casé con una estrella (Amadori, 1951: “Romeo Pedragosa”), Payaso (Demare, 1951, + P: “Eleuterio, alias Jack”) y La casa grande (Leo Fleider, 1952, + P: “Pascual Bascolini”) – En España, El seductor de Granada (A la buena de Dios..., Demare, 1952: “Valentín Cardoso”) y Maldición gitana (idem, Jerónimo Mihura, 1953: “Alejo Franchinelli”) – En la Argentina, Cuando los duendes cazan perdices (LS, 1954: “Eulogio Soto”, no acreditado [NA]), El barro humano (Amadori, 1954: AANA como “taxista”), El hombre virgen (Román Viñoly Barreto, 1955: “Pio Torielli”, NA), Fantoche (Viñoly Barreto, 1957: “Jacinto Sampoñaro”, NA), El hombre que hizo el milagro (LS, 1958: “Inocencio Lucero”, NA), Mi esqueleto (Demare, 1959: “Natalio Santos”, NA) y Chafalonías (Mario Soffici, 1960: “Angel Fossatti”, NA) – En España, ...Y el cuerpo sigue aguantando / Un tipo de sangre (León Klimovsky, E/A, 1960: “Cristóbal Céspedes”) – En la Argentina, La Cigarra no es un bicho (Daniel Tinayre, 1962: Serafín Mazei”), Placeres conyugales / Las mujeres los prefieren tontos (Luis Saslavsky, A/E, 1963: “Raimundo”), Viaje de una noche de verano (1964-1965: LS interviene en el episodio La bañadera, Rubén W. Cavallotti: “automovilista pigmeo”, 41º AA), Bicho raro (Carlos Rinaldi, 1964: “Carmelo Ferrari, alias Cholo”), Pimienta (Rinaldi, 1966: “Peregrino Ferrari, alias Pimienta”), Al Diablo con este cura...!!! (Rinaldi, 1966-1967: “RP Francisco Lamberti, alias Pancho”), Cuando los hombres hablan de mujeres (Fernando Ayala, 1967: “Alejandro”), En mi casa mando yo (Ayala, 1967: “Esteban Rossi”), Kuma-Ching (Tinayre, 1968, + P: “Carlos Spumarella, alias Cacho”), El profesor hippie (Ayala, 1969: “Horacio Montesano, alias Tito”), Pimienta y Pimentón (Rinaldi, 1969-1970: “Horacio Bidegay, alias Pimienta”), Un elefante color ilusión (Derlis M. Beccaglia, 1970: “Luis, tío de las trillizas”, AA acreditado en el último puesto), El profesor patagónico (Ayala, 1970: “Horacio Montesano”), La valija (Carreras, 1970: “Osvaldo Oliva”), Pájaro Loco (Demare, 1970: “RP Antonio Caprara, alias Pajaro Loco”), Mi amigo Luis (Rinaldi, 1971: “teniente 1º Luis Greco”), El profesor tirabombas (Ayala, 1972: “Horacio Montesano, alias Tito”), Hoy le toca a mi mujer (Carreras, 1973: “Julián Bataíni”), Yo tengo fe (Carreras, 1974: AANA como él mismo, entrando al Canal 7), Los chicos crecen (Carreras, 1974: “Antonio Cazenave”), El canto cuenta su historia (Ayala – Héctor Olivera, 1976: AANA como él mismo, en secuencia dirigida por Ayala), Así es la vida (Carreras, 1976: “Ernesto Salazar”), El casamiento de Laucha (Enrique Dawi, 1977: AANA como “el nuevo cura”), La fiesta de todos (Sergio Renán, 1978: “marido maduro”, 12º), Vivir con alegría (Palito Ortega, 1979: Antonio Bataíni”), Frutilla (Carreras, 1979: AA como él mismo, 18º), El Diablo metió la pata (Rinaldi, 1979: “médico doctor don Antonio Mastrangelo”) y Qué linda es mi familia (Ortega, 1980: “don Luis”).

Otras actividades en cine: D2U en P’al otro lao –Yo en Buenos Aires– (27 millones –P’al otro lao–, José Bohr, CHI, 1942) / P de Sombras en la frontera (Leo Fleider, 1950-1951).

Actividad como D teatral, listado no exhaustivo: Sisebuto Mandarina el mucamo de la niña de Lamarque y Medero (1.10.1943, Boedo) y They knew what they wanted de Sidney Howard (La mujer del otro, 15.4.1944, National, y 4.6.1958, Astral) – En México, El Diablo andaba en los choclos de Orlando Aldama (Cuando el Diablo sopla, 21.6.1946, Arbeu), The old lady shows her medals de J. M. Barrie (14.11.1946, Bellas Artes) y La muchachada de a bordo de Manuel Romero (Yo no soy marinero… ¡por ti seré!, 21.12.1946, Lírico) – En la Argentina, Cuando los duendes cazan perdices de Aldama (1.4.1949, Astral), Detective story de Sidney Kingsley (Prontuario, 22.9.1950, Astral), El baile de Edgar Neville (19.11.1953 y 2.10.1958, Astral), Desire under the elms de O’Neill (21.7.1956, Smart), Kind Sir de Norman Krasna (Indiscreta, 14.3.1958, Empire), Esta noche mejor no de Abel Santa Cruz (31.7.1958, Empire), La casa grande de Bugliot y Rosa (13.3.1959, Astral), Juancito de la Ribera de Vacarezza (1.1.1960, Astral), El Diablo andaba en los choclos de Aldama (20.4.1960, Astral), Los ángeles no tienen miedo de Aldama (19.8.1960, Astral), Double image de Roger MacDougall y Ted Allan, traducida por Manuel Barberá de la versión francesa de Gabriel Arout –Gog et magog–, ambas basadas sobre el cuento Double image de Roy Vickers (Cara o seca, 14.7.1961, Astral), Pimienta de Abel Santa Cruz (28.3.1963, Cómico), Cuatro mellizos que se las traen de Héctor Méndez (13.11.1963, La Comedia –Rosario, Santa Fe–), Pan criollo de César Tiempo (6.7.1972, Astral: dirigida con Carlos A. Petit) y La ganaste, papá de Abel Santa Cruz (septiembre 1977, en gira).

Otras actividades en teatro: autor, con el pseudónimo Drinisan, de Lo hicieron sonar al ruso (4.6.1934, Palacio del Cine –Bahía Blanca, BA–) y El Riachuelo (17.1.1936, Teatro de Mayo, sobre el argumento original de José Bustamante y Ballivián para el film Riachuelo) / P de The trial of Mary Dugan de Bayard Veiller (24.3.1965, Cómico) y Pepsie de Pierre-Edmond Victor (22.3.1967, Cómico) / escenógrafo de Querido profesor de Alfonso Paso (Mi querido profesor, 2.1.1972, Astral –Mar del Plata, BA–) / P de Los Giles de Alfonso Paso (1.1.1973, Lido –Mar del Plata–).

 

El empresario

Un rasgo poco divulgado de su trayectoria fue la de empresario, mayormente en el teatro y como empresario de compañía y en ocasiones de sala, que alquilaba a sus dueños por temporadas. En lo referido al cine, Sandrini montó diversas compañías productoras y/o distribuidoras:

Turbulento intermedio con Tita Merello

• Corporación Cinematográfica Argentina y La Sud Americana de Films, ambas en sociedad con Lázaro Battidoro, quien además era por entonces su manager: aunque él no se acreditaba en tanto productor, la Corporación concretó siete films, cuatro para su lucimiento (El canillita y la dama, ¡Palabra de honor!, Bartolo tenía una flauta y Un bebé de contrabando) más la adaptación de un sainete teatral (Callejón sin salida, Elías Alippi, 1937-1938), un vehículo para su amigo Carlos Morganti (Un tipo de suerte, Carlos Calderón de la Barca, 1938, en cuyo elenco aparecen su padre y su hermano) y la versión de un gran éxito radiofónico, Intrusa (Julio Saraceni, 1938-1939). La aventura terminó mal, con deudas y juicios: al respecto, véase el artículo “Personajes populares y negocios desventurados: Luis Sandrini actor y productor”, de César Maranghello, publicado en el nº 1 de la colección “Cuadernos de cine argentino”, publicada por el INCAA en 2005 pero de nula distribución, por lo que sólo puede ser consultada en alguna biblioteca pública.

• La Sud Americana de Films distribuyó, obviamente, el material de la Corporación y otros dos largometrajes nacionales de producción ajena, Pájaros sin nido (José A. Ferreyra, 1940) y Hay que casar a Ernesto (Caviglia, 1940). También un puñado de títulos extranjeros negociados por Battidoro, en su gran mayoría de la serie B con la sola excepción de nada menos que el clásico francés La fin du jour (El fin del día, Jean Renoir, 1938), resto en el que destaca, menos por su calidad que por su rareza, el film cubano Ahora seremos felices (idem, Frederick Bain y William Nolte, 1938), comedia con canciones por Juan Arvizu y Mapy Cortés.

• Producciones Luis Sandrini SRL fue establecida en 1950 por Luis y Eduardo –con dineros aportados por el distribuidor David Goldberg– y su primer film fue un tributo de Luis a su esposa Pastorino y a su hermano Eduardo, la services movie Sombras en la frontera. El segundo, el clásico Cuando los duendes cazan perdices, fue realizado en 1954, y los cinco siguientes también fueron diseñados para el “muñeco” Sandrini: El hombre virgen, Fantoche, El hombre que hizo el milagro, Mi esqueleto y Chafalonías, tras el cual la empresa dejó de producir. En tanto distribuidora, lo hizo con sus propias producciones y, notoriamente, con Limelight (Candilejas, Chaplin, EEUU, 1952). Un rasgo tan simpático cuan destacable de Sandrini reside en que en los films de esta empresa protagonizados por él omitió acreditarse en tanto actor: todos decían “Producciones Luis Sandrini presenta”, el título y el resto del elenco y los técnicos; su protagonismo era tácito.

• SPA, fugaz asociación con Amadori y la actriz española Conchita Piquer para Me casé con una estrella.

• San-Car SA, en fin, la armó con Enrique Carreras, realizador y productor responsable de lo peor del Sandrini final: dedicada con preferencia a temporadas teatrales y ciclos televisivos, su única incursión en cine se dio en Hoy le toca a mi mujer.

con Malvina Pastorio, la esposa legal

   Además, aunque de manera informal, Sandrini tuvo participación financiera, sea aportando dineros propios (El hijo de papá) o asociándose a la empresa y figurando en créditos como productor, como con Francisco Canaro en El Diablo andaba en los choclos, con David Goldberg en el ya citado Sombras en la frontera, notoriamente con Juan José Guthman en cuatro producciones Intermericana (El seductor, La culpa la tuvo el otro…!, Payaso y La casa grande) y finalmente con Tinayre en Kuma-Ching, ambos hombres como socios del Canal 13.


Sandrini y los premios

En relación a la gran cantidad de films que interpretó (77), LS obtuvo escaso reconocimiento formal más allá del que le tributaba su público, que siempre le fue fiel, en ocasiones masivamente, pocas veces con tibieza. La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA) le otorgó el premio al actor cómico por Juan Globo y el premio al actor por La casa grande y por La valija. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina (AACCA) lo distinguió como mejor actor por La culpa la tuvo el otro…!, y el Instituto Nacional de Cinematografía (INC) lo galardonó por Bicho raro. Además, recibió una mención honorífica de actuación masculina en el 2º Certamen Hispano Americano de Cine (Madrid, 1950), asimismo por La culpa la tuvo el otro…!, y el premio al mejor actor (ex aequo con José Suárez por La boda) en el 3º Concurso Hispano Americano de la 7ª Reseña Mundial de Festivales Cinematográficos (Acapulco, 1964) por Placeres conyugales. A propósito del tema, Sandrini escribió para el Heraldo del Cinematografista una reflexión titulada “Los cómicos... ¿no somos actores?”, que vale la pena transcribir por la justeza de su criterio:

   “He rechazado y seguiré rechazando en el futuro, los galardones que destaquen mi labor en cine, por halagüeños que pudieran serme. Mi actitud es simplemente solidaria con los artistas reideros en general, excluidos, diríase que por sistema, de los diplomas honoríficos. Se me ocurre que hay en ello un prolongado error de aquilatamiento. Generalmente se suele premiar «la mejor interpretación masculina» y luego «la mejor interpretación cómica». ¿Es que los cómicos no somos masculinos? ¿O es que nuestro género cómico se considera inferior?. Sería más digno, para los actores festivos, que se premiara la mejor interpretación dramática, o trágica, o grotesca o musical, etc., y también la cómica; quiero, en fin, que el género que cultivo sea nivelado con los demás e incluso prefiero que haya un solo premio, «al mejor actor», así, sin distinciones de ninguna especie, aunque ese premio no sea ganado jamás por un cómico.

   ”Pero lo que no admito, y he aquí el porqué de mi actitud, es que seamos ostensiblemente inferiorizados, cuando se habla de «mejor actor» o «mejor actuación masculina», y en lugar aparte se nos coloca a los cómicos. Repito que me mueve apenas un sentido íntimo de solidaridad (con mi género y mis colegas dentro de él) que es también reivindicatoria. En la historia del teatro, la gloria de Moliére pesa mucho. En la historia del cine, la genialidad de Charles Chaplin no parece gravitar mucho sobre quienes piensan que el género cómico no posee la jerarquía del patético, como si el alcance de lo intelectual se detuviera en el límite de lo severo. Yo, que me divierto leyendo a Bernard Shaw, nunca lo he creído así. Y encontraría ingrato que el cine, en nombre de preceptos estéticos o morales, subestimase por desprecio a lo mercantil, a quienes lo enriquecieron y fortificaron, tal como ocurre desde que existen premios entre nosotros, si no me equivoco.

   ”Está lejos de mi propósito el entablar polémica alguna; los que quieran poner gramos en la balanza, que lo hagan. Yo nada agregaré, pues si no he sugerido aquí todo lo que tengo que decir, inútil sería que quisiera decirlo con más amplitud”.

 

Alrededores

• LS aparece mencionado como intérprete en un cortometraje de 10’ titulado Música que llega al alma, estrenado el 4.4.1941 en el cine Melody, producido y distribuido por la Fénix Film y dirigido por Isidoro Navarro: en su mínima reseña, el Heraldo menciona la “intervención de las orquestas de Hermes Peressini y Héctor Lagna Fietta” y que “Fugazmente aparecen algunas figuras de nuestro cine, como Luis Sandrini, Perla Mux, June Marlowe, Chela Cordero, etc.”. Ninguna copia ha sobrevivido, por lo que resulta imposible establecer si la aparición de LS fue filmada a propósito, lo cual resulta dudoso puesto que en aquellos años era exclusivo de los estudios EFA; si se trata de un fragmento de algunos de sus films; o bien si son imágenes de algún noticiario.

La culpa la tuvo el otro...!

• Con 8 films, Bayón Herrera fue quien más veces lo dirigió. Le siguen Amaadori, Demare, Rinaldi, Ayala y Carreras con 6 cada uno, Romero con 4, Moglia Barth con 3 y Davison, Viñoly Barreto, Tinayre y Ortega con 2 cada uno.

El hijo de papá fue el único film en el que coincidió con su padre.

Don Quijote del altillo el primero en el que coincidió con su hermano.

• De acuerdo a diversas fuentes, el “Cachuzo” de El canillita y la dama habría servido de inspiración para su futuro “Felipe”, personaje que le escribía Miguel Coronatto Paz desde su debut en 1944 por Radio El Mundo y que años más tarde trasladó a la TV pero nunca al cine.

¡Palabra de honor! fue el primero en el que María Esther Buschiazzo animó a su madre.

• En Bartolo tenía una flauta no sólo se casa con la chica pobre (Perla Mux) sino que termina siendo rico.

¡El más infeliz del pueblo! no figura, por cierto, entre lo mejor que hizo, en principio porque el personaje original de Arniches lo dobla en edad, pero sobre todo porque un cambio de registro sobre la marcha lo torna antipático ante su público fiel. En efecto, aquí es un oscuro oficinista de pronto ascendido, lo que cambia su habitual bonhomía y lo convierte en autoritario, engreído y arribista social. Es de los pocos films suyos en los que aparece antipático y hace de hombre casado, aunque no le vaya muy bien su matrimonio con Nélida Bilbao, quien previamente fue seducida y abandonada, a pesar de lo cual el buenazo de Sandrini se casó con ella. Vuelve a ser el de siempre hacia el final, pero para entonces los espectadores ya lo habían rechazado.

• En Secuestro sensacional!!! aparece Pedro Martínez, su primer imitador, el “oficial”, por así decirlo: figura acreditado como Pedrín Martínez e interpreta a “Cachuzo Martínez”, hermano del protagonista.

El hombre virgen ilustra a la perfección el vuelco que, pasados sus 50 años de edad, imprimió a su carrera cinematográfica, dejando atrás la exagerada gesticulación, los ojos desorbitados y el tartamudeo. En un inteligente tour de force, acabó de apoyar las debilidades de sus personajes de solterón buenazo sobre una madre lagrimeante para comenzar a encarar antihéroes con mayor peso dramático, lo cual, además, demostraba que era dueño de un talento oculto opacado por su habitual muñeco. Además, lo muestra en un ambiente high class, vistiendo esmóquin y como propietario de una fastuosa mansión. LS viajó personalmente a Río de Janeiro entre el 5 y el 8.8.1955 para contratar a la brasileña Julie Bardot.

• Siempre “apto para todo público”, se mandó un “pelotudo” en La Cigarra no es un bicho y un sonoro “la puta que los parió” en Kuma-Ching, calificados como “prohibido para menores”, respectivamente para 18 y 14 años.

Pimienta marca un antes y un después en su filmografía, el de su inmersión en personajes de veteranos sentenciosos, moralistas y reaccionarios aunque un tanto pícaros, como para mantener la tradición. LS era una persona inteligente, por lo que de ningún modo está exento de culpa en su casi gozoso involucramiento con autores como Abel Santa Cruz y Ulyses Petit de Murat y con directores como Rinaldi, Ayala y Carreras, quienes dominarán su horrorosa etapa final.

• En La valija por primera vez hace de un hombre casado cuya esposa (Pastorino) le mete los cuernos, y en Hoy le toca a mi mujer es él quién se los metió a su esposa (Pastorino, again) con Edith Boado.

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