TEMAS
Maricones &
tortilleras (IX)
“Este es el único país del mundo dondeser transformista es más fácil que ser barrendero”.Testimonio de uno de los transformistas
del corto La otra (Lucrecia Martel,
1989).
[Continuación del blog publicado
ayer]
Martín (Hache)
(Adolfo Aristarain, E/A, 1996). “Dante W. Gómez” (Eusebio Poncela)
hace de un actor homo, y en una secuencia en un bar se levanta a un muchacho
oriental (Kojun Notsu): en la barra de ese bar toma una copa Aristarain.
El chevrolé (Leandro Ricagni, A/U, 1997). El actor uruguayo Petru Valenski interpreta al travesti “Estrellita”.
El Sur de una
pasión (Cristina Fasulino, 1997). Incluye
incesto y una pizca de lesbianismo entre prostitutas.
La furia (Juan Bautista Stagnaro, 1997). Previsible thriller carcelario que no le ahorra al espectador la típica
secuencia en las duchas –en la que Diego Torres afronta un desnudo integral–,
ni un intento de violación ni brutales castigos. Una palabra del film, gritada por su protagonista, pasó al dominio público:
es cuando llama “¡¡guardia!!” desde su celda, a punto de ser violado por sus
compañeros...
Cicatrices (Patricio Coll, 1997). Un juez homosexual (Carlos
Catania), atormentado por amenazas anónimas, se convierte en un cínico.
Bajo bandera /
Oltre la giustizia (Juan José Jusid, A/I, 1997).
Nicolás Scarpino como el soldado conscripto mariquita que se encama con muchos
de sus compañeros y hasta con algún jefe.
La casa de Tourneur (Jorge Caterbona, 1997). En esta imitación barata de una producción estadounidense barata de horror, Adrián Yospe interpreta a “Juanma”, el asistente homo de una diva operística que ha perdido la voz (Virginia Innocenti).
Fuga de
cerebros (Fernando Musa, 1997). Travestismo:
Yanina Moreno.
Diario para un
cuento / Anabel (Jana Bokova, A/E/F, 1997). Travestismo:
Gustavo Moro.
Buenos Aires me
mata (Juan Bautista Stagnaro, 1997). Travestismo:
Imanol Arias, Florencia de la Vega (éste, en su debut cinematográfico) y varios
otros personajes.
El faro / El
faro del Sur (Eduardo Mignogna, A/E, 1997).
Ricardo Darín (h) es “Andy”, el amigo sutilmente afeminado de la protagonista,
y Federico Desseno es un levante ocasional.
La herencia del tío Pepe (Hugo Sofovich, 1997). Travestismo: Miguel Del Sel y Florencia de la Vega.
Mar de amores (Víctor Dinenzon, 1997). Comedia “alocada” que aporta la buena idea
de entrecruzar cuestiones relativas al sexo, como el de un personaje muy
machista (Jorge Sassi) que termina enamorado de un travesti (Silvina Orfali) o
el coreógrafo gay (Vando Villamil) que
“casi” se encama con una mujer.
El Evangelio de
las maravillas (Arturo Ripstein, MX/A/E, 1997).
El mexicano Rafael Inclán anima a un soldado
homosexual llamado “Dedal”.
Cohen
vs. Rosi (Daniel Barone, 1997-1998). Andanada de
penosos gags que incluyen travestismo al por mayor, mujeres y hombres en
bolas y drogas surtidas. Entre los despropósitos figura Alfredo Alcón
personificando a un abuelo que se siente mujer y obra en consecuencia,
travistiéndose con el apodo “Mirtha” y mariconeando a piacere: si por un
lado es destacable que el Gran Actor Nacional, quien nunca bajó de Shakespeare,
O’Neill, Kafka, Miller, Osborne y García Lorca, decidiera divertirse y de paso
salir indirectamente del closet, por otro hubiera sido razonable que no
descendiera tan bajo y que alguien se atreviera a contenerlo. Otros
travestis que andan por ahí son interpretados por Florencia de la Vega, Víctor
Anackarato, La Cacho, Katy, Gaby Pons, Issi, Nuria Loy, Johanna, Sila Crom,
Analie Fontin, Claudia First, Daniel Ramos, Von Drakkers, Miss Mina, Vanity y
Luciano Sanova.
Los domingos
son para dormir (Yago Blanco, 1997-1998, video).
Estudiantina venida a más en la
que “Zoel”
(Juan Manuel Gil Navarro) le confiesa a “Iara” (Tamae Garateguy), ante su
avance sexual: “¡Pará!... no sé si me gustan las mujeres”.
Cabeza de palo (Ernesto Baca, 1998). El protagonista sin nombre (Gustavo Cortajerena) es
un colectivero que vive con su mujer renga, a la que le
pega, y una hija que al comienzo está internada en un hospital y luego muere
electrocutada: viven en una casilla miserable sin agua corriente ni gas natural
en un barrio del conurbano y en calle de tierra, pobreza que no le impide
comprar y consumir cocaína, meterle los cuernos a su mujer con una prostituta,
con una pasajera del colectivo, con un homosexual gordo y peludo que le paga
por su servicio (José María Lainio) y “actuar” en un film porno titulado Cabeza de palo. En paralelo hay una
pareja de lesbianas que no guarda relación con el “héroe”.
Mataperros (Gabriel Adrián Arregui, 1998). “Tweety”, interpretado por el futuro
“director comprometido con lo social” Ernesto Ardito.
Cómplices (Néstor Montalbano, 1998). Opera
prima de Montalbano cuyos personajes principales
son dos viejos amigos (Oscar Martínez y Jorge Marrale) que se reencuentran ya
adultos y reviven un pasado en el que, antes de que llegaran a odiarse, parece
haber habido amor, del tipo del no declarado.
Attack
of the killer hog (Agustín Cavalieri y
Marcos Meroni, 1998-2001, video). Una marihuanada en el buen sentido, si tal
cosa es posible, que incluye dosis de travestismo, drogas, homosexualismo,
sangre a raudales y alusiones al SIDA.
Cabecita
rubia (Luis Sampieri, 1999). “Jennifer” López
(Micky Ruffa), la cabecita rubia del título, es
un travesti que se suma a una extravagante caravana de artistas de circo.
Sé quién eres (Patricia Ferreira, E/A, 1999). El personaje al que llaman “Ginés” (el
español Manuel Manquiña) es homosexual y termina siendo degollado en el baño de
un bar, aunque no por serlo.
Vagón fumador (Verónica Chen, 1999-2000). Narra la singular
relación entre una cantante rockera (Cecilia Bengolea) algo descolgada del
mundo y un taxi boy (Leonardo
Brezicki) que atiende a sus clientes principalmente en los cajeros automáticos.
Film en su momento ninguneado por críticos y jurados, mereció la atención de
Edgardo Cozarinsky, quien escribió que “Es una mirada femenina sobre la
prostitución masculina, más que sobre la homosexualidad, que no es un tema
central en el film” (Las lágrimas de Eros, en Otras historias de amor
–Gays, lesbianas y travestis en el cine argentino–, de autores varios,
compilado por Adrián Melo, 2008).
Plata quemada / Vies brûlées (Marcelo Piñeyro, A/E/F/U, 1999). Potente thriller policial que Piñeyro convirtió en su mejor film, antes y después. Dos de los asaltantes (Leonardo Sbaraglia y el español Eduardo Fernández) están en pareja, lo que provoca una breve secuencia en verdad desopilante: una cuestión intrínseca a la homosexualidad, que desvela a los héteros, es la que el otro delincuente (Pablo Echarri) enuncia con todas sus letras, aquella en la que conduce un auto mientras sus cómplices se besuquean en el asiento trasero; con ese tono de pibe de barrio que le salía tan bien –antes de adherir al “modelo nac&pop” y tornarse tan serio–, Echarri les/se pregunta: “Pero, al final, ¿quién se coge a quién?”.
Causa-efecto (1999-2000). Hay un par de gays en la historia, “Andrés” (Francisco Pesqueira) y “Christian” (Pablo Comelli), aunque éste se considera bisexual.
Esperando al
Mesías / Aspettando il Messia (Daniel
Burman, A/E/I, 1999-2000). “Laura B.” (Chiara Caselli) está en pareja con su
amiga (Dolores Fonzi), pero se reserva la opción de acostarse con quien quiera
(“No me voy a convertir en una militante de mi clítoris”), y de hecho tiene una
aventura con el protagonista (Daniel Hendler).
Bajar es lo
peor (Leyla Grünberg, 1999-2000).
“Facundo” (Román Martino) como taxi boy y su romance con el hetero
“Narval” (Enrique Alguibay), además de travestis varios, entre éstos Danilo
Devizia y, no acreditado, José “Mosquito” Sancineto. Film razonablemente nunca
exhibido en cines aunque sí editado en video para cobrar el subsidio por medios
electrónicos que con tanta generosidad dispensa el INCAA, en su ¿argumento?
conviven personajes que se drogan, se alcoholizan, se prostituyen, se
travisten, se aman y se matan en un módico descenso al Infierno en el que hasta
un gatito muere por sobredosis... todo muy confuso, muy “moderno”, muy “sucio”
y en definitiva muy inútil pero, eso sí, candorosamente dedicado por la novel
directora “a mi mamá y a mi papá”. El film en modo alguno hace honor a la
espléndida novela original, que retrataba aquel mundo y a esos personajes pero
con la ventaja que otorga la cercanía: Grünberg, en cambio, tomó todo lo
exterior, todo lo “vendible” para terminar realizando un film que no pudo
vender ni exhibir. Una curiosidad/casualidad reside en que un personaje
femenino se enamora de un taxi boy, igual que en Vagón fumador,
filmado casi al mismo tiempo por otra directora mujer.
Te besaré
mañana (Diego Musiak, 1999-2000). Lucas
Montana anima a “Cristian”, un travesti.
Una
noche con Sabrina Love / Una notte con Sabrina Love (Alejandro Agresti, A/I/E, 1999-2000). Fabián Vena es el hermano gay del pibe protagonista (Tomás Fonzi).
El final-final de esta serie requiere un
artículo que generalizará sobre algunos temas y realizadores específicos. ¡Muy
pronto en la mejor pantalla de su casa!
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