domingo, 14 de septiembre de 2025

TEMAS

Maricones & tortilleras (IX)

“Este es el único país del mundo donde
ser transformista es más fácil que ser barrendero”.
Testimonio de uno de los transformistas del corto La otra (Lucrecia Martel, 1989).

[Continuación del blog publicado ayer]

Martín (Hache) (Adolfo Aristarain, E/A, 1996). “Dante W. Gómez” (Eusebio Poncela) hace de un actor homo, y en una secuencia en un bar se levanta a un muchacho oriental (Kojun Notsu): en la barra de ese bar toma una copa Aristarain.

Juan Diego Botto y Eusebio Poncela

El chevrolé (Leandro Ricagni, A/U, 1997). El actor uruguayo Petru Valenski interpreta al travesti “Estrellita”.

El Sur de una pasión (Cristina Fasulino, 1997). Incluye incesto y una pizca de lesbianismo entre prostitutas.

La furia (Juan Bautista Stagnaro, 1997). Previsible thriller carcelario que no le ahorra al espectador la típica secuencia en las duchas –en la que Diego Torres afronta un desnudo integral–, ni un intento de violación ni brutales castigos. Una palabra del film, gritada por su protagonista, pasó al dominio público: es cuando llama “¡¡guardia!!” desde su celda, a punto de ser violado por sus compañeros...

Cicatrices (Patricio Coll, 1997). Un juez homosexual (Carlos Catania), atormentado por amenazas anónimas, se convierte en un cínico.

Bajo bandera / Oltre la giustizia (Juan José Jusid, A/I, 1997). Nicolás Scarpino como el soldado conscripto mariquita que se encama con muchos de sus compañeros y hasta con algún jefe.

Nicolás Scarpino

La casa de Tourneur (Jorge Caterbona, 1997). En esta imitación barata de una producción estadounidense barata de horror, Adrián Yospe interpreta a “Juanma”, el asistente homo de una diva operística que ha perdido la voz (Virginia Innocenti).

Fuga de cerebros (Fernando Musa, 1997). Travestismo: Yanina Moreno.

Diario para un cuento / Anabel (Jana Bokova, A/E/F, 1997). Travestismo: Gustavo Moro.

Buenos Aires me mata (Juan Bautista Stagnaro, 1997). Travestismo: Imanol Arias, Florencia de la Vega (éste, en su debut cinematográfico) y varios otros personajes.

El faro / El faro del Sur (Eduardo Mignogna, A/E, 1997). Ricardo Darín (h) es “Andy”, el amigo sutilmente afeminado de la protagonista, y Federico Desseno es un levante ocasional.

Ricardo Darín (h) e Ingrid Rubio

La herencia del tío Pepe (Hugo Sofovich, 1997). Travestismo: Miguel Del Sel y Florencia de la Vega.

Mar de amores (Víctor Dinenzon, 1997). Comedia “alocada” que aporta la buena idea de entrecruzar cuestiones relativas al sexo, como el de un personaje muy machista (Jorge Sassi) que termina enamorado de un travesti (Silvina Orfali) o el coreógrafo gay (Vando Villamil) que “casi” se encama con una mujer.

El Evangelio de las maravillas (Arturo Ripstein, MX/A/E, 1997). El mexicano Rafael Inclán anima a un soldado homosexual llamado “Dedal”.

Cohen vs. Rosi (Daniel Barone, 1997-1998). Andanada de penosos gags que incluyen travestismo al por mayor, mujeres y hombres en bolas y drogas surtidas. Entre los despropósitos figura Alfredo Alcón personificando a un abuelo que se siente mujer y obra en consecuencia, travistiéndose con el apodo “Mirtha” y mariconeando a piacere: si por un lado es destacable que el Gran Actor Nacional, quien nunca bajó de Shakespeare, O’Neill, Kafka, Miller, Osborne y García Lorca, decidiera divertirse y de paso salir indirectamente del closet, por otro hubiera sido razonable que no descendiera tan bajo y que alguien se atreviera a contenerlo. Otros travestis que andan por ahí son interpretados por Florencia de la Vega, Víctor Anackarato, La Cacho, Katy, Gaby Pons, Issi, Nuria Loy, Johanna, Sila Crom, Analie Fontin, Claudia First, Daniel Ramos, Von Drakkers, Miss Mina, Vanity y Luciano Sanova.

Los domingos son para dormir (Yago Blanco, 1997-1998, video). Estudiantina venida a más en la que “Zoel” (Juan Manuel Gil Navarro) le confiesa a “Iara” (Tamae Garateguy), ante su avance sexual: “¡Pará!... no sé si me gustan las mujeres”.

Cabeza de palo (Ernesto Baca, 1998). El protagonista sin nombre (Gustavo Cortajerena) es un colectivero que vive con su mujer renga, a la que le pega, y una hija que al comienzo está internada en un hospital y luego muere electrocutada: viven en una casilla miserable sin agua corriente ni gas natural en un barrio del conurbano y en calle de tierra, pobreza que no le impide comprar y consumir cocaína, meterle los cuernos a su mujer con una prostituta, con una pasajera del colectivo, con un homosexual gordo y peludo que le paga por su servicio (José María Lainio) y “actuar” en un film porno titulado Cabeza de palo. En paralelo hay una pareja de lesbianas que no guarda relación con el “héroe”.

Mataperros (Gabriel Adrián Arregui, 1998). “Tweety”, interpretado por el futuro “director comprometido con lo social” Ernesto Ardito.

Cómplices (Néstor Montalbano, 1998). Opera prima de Montalbano cuyos personajes principales son dos viejos amigos (Oscar Martínez y Jorge Marrale) que se reencuentran ya adultos y reviven un pasado en el que, antes de que llegaran a odiarse, parece haber habido amor, del tipo del no declarado.

Attack of the killer hog (Agustín Cavalieri y Marcos Meroni, 1998-2001, video). Una marihuanada en el buen sentido, si tal cosa es posible, que incluye dosis de travestismo, drogas, homosexualismo, sangre a raudales y alusiones al SIDA.

Cabecita rubia (Luis Sampieri, 1999). “Jennifer” López (Micky Ruffa), la cabecita rubia del título, es un travesti que se suma a una extravagante caravana de artistas de circo.

Sé quién eres (Patricia Ferreira, E/A, 1999). El personaje al que llaman “Ginés” (el español Manuel Manquiña) es homosexual y termina siendo degollado en el baño de un bar, aunque no por serlo.

Vagón fumador (Verónica Chen, 1999-2000). Narra la singular relación entre una cantante rockera (Cecilia Bengolea) algo descolgada del mundo y un taxi boy (Leonardo Brezicki) que atiende a sus clientes principalmente en los cajeros automáticos. Film en su momento ninguneado por críticos y jurados, mereció la atención de Edgardo Cozarinsky, quien escribió que “Es una mirada femenina sobre la prostitución masculina, más que sobre la homosexualidad, que no es un tema central en el film” (Las lágrimas de Eros, en Otras historias de amor –Gays, lesbianas y travestis en el cine argentino–, de autores varios, compilado por Adrián Melo, 2008).

Leonardo Brezicki y Pablo Razuk

Plata quemada / Vies brûlées (Marcelo Piñeyro, A/E/F/U, 1999). Potente thriller policial que Piñeyro convirtió en su mejor film, antes y después. Dos de los asaltantes (Leonardo Sbaraglia y el español Eduardo Fernández) están en pareja, lo que provoca una breve secuencia en verdad desopilante: una cuestión intrínseca a la homosexualidad, que desvela a los héteros, es la que el otro delincuente (Pablo Echarri) enuncia con todas sus letras, aquella en la que conduce un auto mientras sus cómplices se besuquean en el asiento trasero; con ese tono de pibe de barrio que le salía tan bien –antes de adherir al “modelo nac&pop” y tornarse tan serio–, Echarri les/se pregunta: “Pero, al final, ¿quién se coge a quién?”.

Leonardo Sbaraglia y Eduardo Fernández

Causa-efecto (1999-2000). Hay un par de gays en la historia, “Andrés” (Francisco Pesqueira) y “Christian” (Pablo Comelli), aunque éste se considera bisexual.

Esperando al Mesías / Aspettando il Messia (Daniel Burman, A/E/I, 1999-2000). “Laura B.” (Chiara Caselli) está en pareja con su amiga (Dolores Fonzi), pero se reserva la opción de acostarse con quien quiera (“No me voy a convertir en una militante de mi clítoris”), y de hecho tiene una aventura con el protagonista (Daniel Hendler).

Bajar es lo peor (Leyla Grünberg, 1999-2000). “Facundo” (Román Martino) como taxi boy y su romance con el hetero “Narval” (Enrique Alguibay), además de travestis varios, entre éstos Danilo Devizia y, no acreditado, José “Mosquito” Sancineto. Film razonablemente nunca exhibido en cines aunque sí editado en video para cobrar el subsidio por medios electrónicos que con tanta generosidad dispensa el INCAA, en su ¿argumento? conviven personajes que se drogan, se alcoholizan, se prostituyen, se travisten, se aman y se matan en un módico descenso al Infierno en el que hasta un gatito muere por sobredosis... todo muy confuso, muy “moderno”, muy “sucio” y en definitiva muy inútil pero, eso sí, candorosamente dedicado por la novel directora “a mi mamá y a mi papá”. El film en modo alguno hace honor a la espléndida novela original, que retrataba aquel mundo y a esos personajes pero con la ventaja que otorga la cercanía: Grünberg, en cambio, tomó todo lo exterior, todo lo “vendible” para terminar realizando un film que no pudo vender ni exhibir. Una curiosidad/casualidad reside en que un personaje femenino se enamora de un taxi boy, igual que en Vagón fumador, filmado casi al mismo tiempo por otra directora mujer.

Te besaré mañana (Diego Musiak, 1999-2000). Lucas Montana anima a “Cristian”, un travesti.

Una noche con Sabrina Love / Una notte con Sabrina Love (Alejandro Agresti, A/I/E, 1999-2000). Fabián Vena es el hermano gay del pibe protagonista (Tomás Fonzi).

   El final-final de esta serie requiere un artículo que generalizará sobre algunos temas y realizadores específicos. ¡Muy pronto en la mejor pantalla de su casa!

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