lunes, 8 de septiembre de 2025

RINCONES

Del Retiro a Olivos

Un cacho de París en Buenos Aires

Salvo que hubiera sido mostrado en algún film anterior nunca visto, La niña del gato fue el primero en localizar una secuencia en el pasaje Seaver, uno de los rincones más bellos de la ciudad de Buenos Aires, en el barrio del Retiro. De apenas una cuadra entre las calles Carlos Pellegrini y Cerrito, nacía en la calle Posadas y subía hasta la Avenida del Libertador mediante una señorial escalinata con pasamanos, con un indisimulable aire parisino en su diseño. La escalinata, a su vez, daba a una pequeña plaza, todo lo cual desapareció tumbado por la prolongación de la avenida 9 de Julio, que comenzó en 1978. Entre sus vecinos había en el número 1643 un “centro obligado de la élite porteña” bautizado Amok, inaugurado en abril 1961 con la actuación de las orquestas de Eduardo Armani, Mario Cesari y Oscar Alemán.


   “En su extremo sur el Pasaje Seaver culminaba en una escalinata que desembocaba en la Plaza Tedín, también desaparecida junto a buena parte del conocido como Barrio del Socorro. […] El Pasaje Seaver (Benjamin Franklin Seaver fue un marino norteamericano que sirvió en la Armada Argentina bajo las órdenes del Almirante Guillermo Brown), fue demolido entre 1978 y 1980 ante la extensión de la Avenida 9 de Julio hacia el bajo. Este pasaje era en realidad una cortada de escasos 100 metros, que dividía en dos, la manzana comprendida entre Cerrito, Posadas, Carlos Pellegrini y la Avenida del Libertador, con salidas hacia esta última y hacia Posadas. Actualmente en su lugar se encuentra el complejo comercial, gastronómico y cultural La Recova de Posadas”. [Aporte del youtuber Hugo Ruix en la entrada de Las turistas quieren guerra, en fecha no precisada, como casi todo en la web].

 

Cuisine de premier ordre

Ferro Carril Central Argentino – Restaurant de la Estación Retiro – Conveniente. Confortable. Cuisine de Premier Ordre – Table d’Hôte y A la Carte – Servicio Especial para Banquetes”, ofrecía un aviso publicitario en La Nación del domingo 26.3.1922. El primer film en ubicar una secuencia allí fue, tardíamente, Pecadora (1955), realización de Enrique Carreras en la que Roberto Escalada como un criminal y Olga Zubarry como su víctima deben viajar a Mendoza, huyendo de las autoridades: en ese restaurante-confitería que hasta los años 60 gozaba de cierta distinción toman algo mientras esperan la partida del tren, en tanto por allí merodea Julio Portela como un detective que los vigila. El lugar había sido inaugurado el lunes 2.8.1915, a las 16, con presencia de autoridades nacionales, y tenía su entrada principal por la avenida Maipú –actual Dr. José María Ramos Mejía–, “con frente a los nuevos jardines de la plaza Británica” –actual Fuerza Aérea Argentina–: el FC Central Argentino cambiará su nombre a FC General Mitre. Luego, sólo otros dos parecen haber utilizado esa localización: Los muchachos de antes no usaban gomina (asimismo Carreras, 1968) y Diapasón (Jorge Polaco, 1984).


La quinta de Gatti

El parque, el frente y la piscina de la fastuosa mansión ubicada en los bajos de la calle Alvear, en Olivos, conocida en el gremio cinematográfico como “la quinta de Gatti”, sirvió de escenario high class para decenas de largometrajes, films publicitarios y hasta se la ve en un corto de Solanas. Sin embargo, en apariencia sólo dos de esos largos fueron rodados dentro de la mansión, Clínica con música y Las barras bravas, al menos en el living central. Su dueño se llamaba José Luis Gatti e hizo una enorme fortuna gracias al cine: desde comienzos de los 40 y hasta bien entrados los 70 fue dueño de varias salas de la zona Norte del Gran Buenos Aires, entre ellas las del Mascota –luego Roxy– y el Avenida (Vicente López), el Acassuso, el Centenario y el Palace (San Isidro), el Atlantic y el Maipú Palace (Olivos) y el Astro y el Bristol (Martínez), algunos de ellos en sociedad con Ido Bentivogli, los unos y los otros operando a través del circuito denominado Sociedad de Espectáculos del Norte SRL, además de tener participación en varias salas céntricas (el 25% del Ocean y el 33% del Luxor, por ejemplo), de haber integrado hacia diciembre 1950 un consorcio que compró la productora y los estudios EFA y de ser el dueño de numerosos locales y terrenos en la manzana delimitada por las calles Carlos Pellegrini, Lavalle, Suipacha y Tucumán, incluyendo un edificio de diez pisos –todo suyo– en la esquina de Carlos Pellegrini y Tucumán.

La hermosa mentira: Lolita y Pepe

   Sus cines sobrevivieron al tiempo que pasó en prisión en los 50 y 60 (unos diez o doce años), acusado de violar a nadie menos que el hijo de un juez, luego de que en julio 1956 el fiscal del Crimen doctor Martín Soto pidiera dieciocho años por corrupción de menores y de que en 1959 se le impusiera una condena de catorce años de prisión, todo lo cual fue calificado por el periodismo como un “sonado proceso”. Su famosa quinta incluía hasta un microcine, y un hermano suyo, discapacitado mental, vivió allí, recluido, hasta su muerte. En los 70, Gatti –quien, a pesar de su inmensa fortuna vestía horrorosamente, según entendidos en la materia, y además era un ser hosco– fue de a poco loteando y vendiendo su predio, y lo que restaba fue comprado por el empresario Alfredo Yabrán, que lo remodeló.

Clínica con música:
Gasalla y Perciavalle

FILMOGRAFIAS

Pasaje Seaver: La niña del gato (Román Viñoly Barreto, 1952-1953), Sucedió en Buenos Aires (Enrique Cahen Salaberry, 1954), Los hampones (Alberto D’Aversa, 1955), Historia de una carta (Julio Porter, 1955), Graciela (Leopoldo Torre Nilsson, 1955), El rufián (Daniel Tinayre, 1960), Rata de puerto (René Mugica, 1962), Bettina (Rubén W. Cavallotti, 1962), Mujeres perdidas (Cavallotti, 1963), Psique y sexo (1965, en el episodio La estrella del destino, Manuel Antín), Mosaico –La vida de una modelo– (Néstor Paternostro, 1968-1969), Así es Buenos Aires (Emilio Vieyra, 1970), Mi novia el… (Cahen Salaberry, 1974-1975), El hombre del regreso (Raúl Palermo, 1976, no estrenado), Las turistas quieren guerra (Cahen Salaberry, 1977) y Brigada en acción (Palito Ortega, 1977).

La quinta de Gatti: La mujer de las camelias (Ernesto Arancibia, 1952), La hermosa mentira (Julio Saraceni, 1957), Gringalet (Rubén W. Cavallotti, 1959), Todo el año es Navidad (Román Viñoly Barreto, 1959, en el 1º episodio), Delito (Ralph Pappier, 1961), Seguir andando (Fernando E. Solanas, 1962, corto), El Club del Clan (Enrique Carreras, 1963-1964), Il gaucho / Un italiano en la Argentina (Dino Risi, I/A, 1964), Villa Delicia –Playa de estacionamiento, música ambiental– (Viñoly Barreto, 1965), Esto es alegría (Carreras, 1966-1967, en el episodio Los chicos mandan), La bestia desnuda (Emilio Vieyra, 1967), Los muchachos de antes no usaban gomina (Carreras, 1968), La vida continúa (Vieyra, 1969), La guita (Fernando Ayala, 1969-1970), Des goûts et de couleurs / El encanto del amor prohibido (Juan Batlle, F/A, 1971), Todos los pecados del mundo (Emilio Gómez Muriel, 1971), La sonrisa de mamá (Carreras, 1971), Las píldoras (Enrique Cahen Salaberry, 1972), En el gran circo (Fernando Siro, 1973), Clínica con música (Francisco Guerrero, 1973-1974), Minguito Tinguitella, papá!!! (Enrique Dawi, 1974), Bodas de cristal (Rodolfo Costamagna, 1974), Don Carmelo… “il Capo” (Juan Carlos Pelliza, 1975), Los médicos (Ayala, 1977), Millonarios a la fuerza (Dawi, 1979), Las muñecas que hacen ¡pum! (Gerardo Sofovich, 1979), Mingo y Aníbal contra los fantasmas (Carreras, 1985), Las barras bravas (Carreras, 1985), Mingo y Aníbal en la mansión embrujada (Carreras, 1986), El hombre de la deuda externa (Pablo Olivo, 1986) y Los bañeros más locos del mundo (Carlos Galettini, 1986).

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