lunes, 1 de septiembre de 2025

PERFILES

El tragicómico final de Nello Melli

Aquello que amamos, el último, adorable film de Leopoldo Torres Ríos, resultó el último argentino de Nello Melli (Buenos Aires, 26.10.1921 / Río de Janeiro, RJ, Brasil, 17.12.1986), en ocasiones acreditado Nelo Melli, prestigioso compaginador que se había iniciado en los estudios Lumiton, donde ya revistaba su hermano Oscar, éste sucesivamente como asistente de cámara, operador de cámara y director de fotografía. Aunque su debut se registra en Aguila Blanca, es muy probable que Nello hiciera su aprendizaje asistiendo a otros compaginadores de la empresa pero sin figurar en los títulos: de hecho, hay constancia de que lo hizo en Los muchachos de antes no usaban gomina… de Romero. No fue posible encontrar fotos suyas, excepto una, publicada por Di Núbila en el tomo 2 de su Historia del cine argentino, que se reproduce a continuación y en la que, de izquierda a derecha, figuran Mecha Ortiz, Santiago Arrieta, el asistente de cámara Pedro Marzialetti apoyado en el decorado, el director de fotografía y compaginador Francisco Mugica sentado, un NN detrás de Mugica, Nello y Oscar, Romero sentado y el cameraman Alfredo Traverso. Es lo que hay.


   Sin embargo, en ese último trabajo suyo en su patria figura acreditado como “colaborador del director” y no como montajista, que en verdad lo fue: cuando estaba en plena posproducción, el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA) conminó a los responsables de la productora Torben (Torres Ríos y Tito Benmuyal) a prescindir de sus servicios puesto que el profesional había sido expulsado del SICA –créase o no– “por haber asistido a una comida en honor del crítico Calki” (Heraldo 1959, pág. 76): así, se vieron obligados a contratar, sólo para poner su nombre en los créditos, a su colega José Gallego. Raimundo Calcagno “Calki”, crítico tan notable cuan controvertido, había expresado opiniones despectivas para con la industria poco antes en un festivalito en Río Hondo.


   La filmografía de Melli no es tan numerosa como las de algunos de sus colegas generacionales, pero en cambio se extiende a otros países del continente americano, en particular el Brasil, donde desde 1960 continuó su carrera, en un principio como el editor favorito de los realizadores del Cinema Novo, incluyendo al argentino Hugo Kusnetsoff, que entonces firmaba como Hugo Kusnet Fue en Brasil donde se produjo su fallecimiento, transmitido por su amigo argentino Alfredo Oroz en carta fechada en Río el 27.2.1986 y enviada a “José y Nené”, esto es, José Martínez Suárez y Nené Lovera, fotocopia de la cual José tuvo la gentileza de hacerme llegar (por correo) con fecha 3.3.1987, texto que utilicé periodísticamente para informar en La Razón sobre la muerte de Nello y del que ahora transcribo algunos fragmentos sic, no sólo para que los interesados en estos antiguos asuntos conozcan detalles precisos sino por el humor involuntario que se desprende de las líneas escritas por Oroz y de su asociación con nombres y títulos vinculados al cine.

La balandra Isabel llegó esta tarde: Virginia Luque

   “El 10 de este mes me llama Luiz Fernando Goulart para avisarme que Nello había sido operado de úlcera perforada, su estado era grave, en coma. La agonía de Nello fué un rompecabezas al mejor estilo de Hollywood años cuarenta, porque nadie conocía la totalidad de su vida, menos aún su familia: un hijo en Baires, piloto de Aerolíneas, que vino ante la emergencia. A la esposa, Diva, nadie la conocía, sabíamos que era uruguaya, que tenían una buena relación, una mujer activa, bancadora y que además vivía con ellos su suegra, una viejita de 91 años.

   ”Durante la agonía, Luiz Fernando recibe un llamado telefónico de Diva: el hijo de Nello (Miguel Angel) y un amigo (Arturo), querían despojarla de sus bienes: el depto en la Avenida Atlántica frente al mar y sus joyas, pues ella era muy rica. Los dos fuimos a socorrer a la mujer y cuando llegamos nos deparamos con una enorme sorpresa: todo lo que decía tener era verdad, joyas, un brillante de 10 mil dólares, mucho oro, el depto, la viejita, etc. Pero era totalmente loca. Loca de manicomio prácticamente, una histérica depresiva. La viejita era lúcida, pero impotente por su antigüedad. Nello en camino a morir. Entonces descubrimos que la propuesta de Miguel Angel no era descabellada pues esas dos mujeres no podrían mantener ese depto, menos aún autoabastecerse, porque Diva además de no conocer el dinero, pierde todo lo que está a su alcance y desde hace un buen tiempo ni cocina, Nello compraba la comida hecha. Lo genial era que su aflicción no era por el moribundo, sino por su futuro económico, al marido lo daba por muerto apenas después de operado. (Cómo sería la imposibilidad de estas dos mujeres –parecidas con Baby Jane...– que Nello se internó solo, tomando un taxi). Era fácil percibir que esas dos mujeres eran presa fácil para los ladrones. No sabíamos qué hacer. Lo ideal era vender todo y mandarlas a Montevideo donde tienen familiares, pero Diva no quería perder su paisaje marino del que goza hace 40 años.

Aquello que amamos:
Aída Luz, Luis María Galó y Lautaro Murúa

   ”El asunto se transformaba en una história macabra y tragicómica al estilo de Monicelli, optamos por sonreir ante el fardo que teníamos en las manos. Consultamos al hijo, a Arturo y fuimos atando cabos. Por suerte apareció una prima de Diva, que estaba peleada, y cuando vió el estuche de las joyas, no dudó en proteger a las dos desvalidas. Ahora el asunto era el moribundo, lo cual siempre fue lo que nos preocupaba. Lo genial es que el hijo tampoco sabía nada del padre, en la reunión le dimos una imagen, creo que heroica y no dejé de acordarme de La estrategia de la araña, de Bertolucci. Al mejor estilo Ciudadano Kane, íbamos hilando la trama, cosa que siguió hasta el entierro, donde algún amigo se preguntaba: por qué se fue de Argentina?

   ”Nello había ocultado todo, deducimos que pasaba horas en las productoras charlando, para no volver a su casa, que su nerviosismo y decadencia última –ya no ponía bien los sincronizadores– se debía al cuadro hogareño, del cual escapaba. La úlcera reventó como consecuencia de aquello, de su edad, de su nostalgia por Argentina, y de haber comprobado que en Baires muchos lo habían olvidado. El hijo estaba en Baires cuando murió, el 17 al mediodía, decidimos (Arturo, Luiz F y yo) enterrarlo esa misma tarde: estaba todo abierto, la infección era enorme y no resistiría un velorio. Además: quién lo velaría?. A las 17 y 45, un matrimonio amigo de Nello, que consiguió la ropa para vestirlo, compró el cajón y esas otras cosas con unos dólares que tenía guardado (la Prima los cedió gentilmente), Arturo, Luiz F y yo, Ana de TV Educativa y su discípulo de montaje, Saldanha con su esposa, lo enterramos en un pobre nicho. Fue un entierro cinematográfico, los ocho que estábamos y formábamos el cortejo, parecíamos pequeños en la inmensidad del cementerio y frente a los otros entierros con tanta gente y familia. Tampoco los 8 nos conocíamos entre sí, apenas por parejas y cada uno tenía su versión del muerto.

Os cafajestes:
Norma Bengell y Jece Valadão

   ”Saldanha, su discípulo, era el más emocionado. Vestía como un payaso: botas de cuero, bombacha de gimnasia verde loro, una chaqueta amarilla, encima de una remera rojísima y un sombrero de paja. Era el único elemento de color y el único que lloraba. De tanto estar con Nello aprendió a hablar en correcto español-porteño, y cuando colocaron la lápida de cemento que estaba rota, dijo: Ahora la pantalla quedó vacía (en perfecto castellano). Para después continuar diciendo: Fijate, un cajón de mierda, una tumba de mierda y nosotros ocho... Esas son las muertes del cine.

   ”Al día siguiente, hicimos publicar ese anuncio en los diarios, somos casi todos gente de cine que trabajó con él y con el cual mantenían buenas relaciones. Luiz F. donará la bolsita con los elementos de montaje, para el museo del cine. El hijo nos agradeció por todo lo que hicimos, Diva llamó a todos los nombres en la agenda de Nello para avisar que la prima la quería internar en un manicomio (Es cierto) y la despojaría de todo. Hubo gente que no entendió nada...”.

   [Referencias: Alfredo Oroz, cineasta argentino radicado en Río con su esposa escritora, Silvia Verga; Luiz Fernando Goulart se inició en el marco del Cinema Novo y dirigió varios largometrajes, algunos de ellos compaginados por Melli. Títulos citados: Strategia del ragno (Bernardo Bertolucci, I, 1969; Citizen Kane (El ciudadano, Orson Welles, EEUU, 1940].

Filmografía: En la Argentina: Los muchachos de antes no usaban gomina… (Manuel Romero, 1936: asistente de montaje, no acreditado), Aguila Blanca (Carlos Hugo Christensen, 1940), Locos de verano (Antonio Cunill Cabanellas, 1941), Mi amor eres tú… (Manuel Romero, 1941: en colaboración con Juan Soffici), El fabricante de estrellas (Romero, 1942), El espejo (Francisco Mugica, 1943), La calle Corrientes (Romero, 1943), Punto negro (Luis Mottura, 1943), Rigoberto (Mottura, 1944) y Las seis suegras de Barba Azul (Christensen, 1944: con Antonio Rampoldi) – En Chile: El padre Pitillo (Roberto de Ribón, 1945), La dama de la muerte (Christensen, 1945), El diamante del maharajá (idem, Ribón, 1945-1946), La dama de las camelias (José Bohr, 1946: + AD), El último guapo (idem, Mario C. Lugones, 1946), Si mis campos hablaran… (Bohr, 1947), Yo vendo unos ojos negros (Joselito Rodríguez, 1947) y El paso maldito (Fred Matter, 1948) – En Chile y la Argentina: Esperanza (Mugica – Eduardo Boneo, A/CHI, 1948: con Luis Bañados) – En Venezuela: El Demonio es un ángel (idem, Christensen, 1949), La balandra Isabel llegó esta tarde (idem, Christensen, 1949) y Yo quiero una mujer así (idem, Juan Carlos Thorry, 1949-1950) – En la Argentina: Vuelo 300 (Fernando Ayala, 1950, corto), Sala de Guardia (Tulio Demicheli, 1951), Donde comienzan los pantanos (Ber Ciani, 1951: con Narciso González), Paraíso robado (Arturo Pimentel, 1951), El pecado más lindo del mundo (Don Napy, 1953), El pato –Un deporte gaucho– (Ber Ciani, 1953, corto), El cura Lorenzo (Augusto César Vatteone, 1953), La calle (Rubén Martínez Cuitiño, 1953-1954, inconcluso), Marianela (Julio Porter, 1954), Surcos en el mar (Kurt Land, 1954: con Oscar E. Carchano), Sinfonía de juventud (Oscar E. Carchano, 1954), Concierto para una lágrima (Porter, 1954), El último perro (Lucas Demare, 1954-1955), La muerte flota en el río (Vatteone, 1955), Estrellas de Buenos Aires (Land, 1955), El protegido (Leopoldo Torre Nilsson, 1956), Un centavo de mujer (Román Viñoly Barreto, 1956), Demasiado jóvenes (Leopoldo Torres Ríos, 1957), Arboles de Buenos Aires (Torre Nilsson, 1957, corto: acreditado como Melo Melli), Precursores de la pintura argentina (Torre Nilsson, 1957, corto), Campo virgen (Torres Ríos, 1958), Relato de un río (Héctor Brunengo, circa 1958-1959, corto) y Aquello que amamos (Torres Ríos, 1959) – En Brasil: Mandacaru vermelho (Nelson Pereira dos Santos, 1960), Teus olhos castanhos (Ibanez Filho, 1960-1961), Pluft, o fantasminha (Romain Lesage, 1961), Os cafajestes (Los depravados, Ruy Guerra, 1961), Tercer mundo / Pedro e Paulo (Angel Aciaressi, A/BR, 1961), Esse Rio que eu amo (Christensen, 1961), Pôrto das Caixas (Paulo César Saraceni, 1962), Garrincha, alegria do povo (Joaquim Pedro de Andrade, 1963), Vidas secas (idem, Pereira dos Santos, 1963: con Rafael Justo Valverde), Gimba, presidente dos valentes (Flávio Rangel, 1963), Viagem aos seios de Duília (Christensen, 1964), A falecida (Leon Hirszman, 1964), O menino e o vento (Christensen, 1966), Noche terrible / El ABC del amor / ABC do amor (A/BR/CHI, 1966, 3º episodio, O pacto, Eduardo Coutinho), El justiciero (Pereira dos Santos, 1966), Perpétuo contra o Esquadrão da Morte (Miguel Borges, 1967), Garota de Ipanema (Hirszman, 1967), La nouvelle création (Lygia Pape, 1967, corto), Capitu (Saraceni, 1967), Brasil ano 2000 (Walter Lima Jr., 1967-1968), Tempo de viôlencia (Hugo Kusnet, 1969), Pontal da solidão (Alberto Ruschel, 1970-1973), Anjos e demônios (Christensen, 1970), Cômicos e mais cômicos (Jurandyr Noronha, 1971), Romualdo e Juliana (André Willième, 1971), O super careta (Ronaldo Lupo, 1972), O segredo da rosa (Vanja Orico, 1973-1974), Sinfonia brasileira (Jaime Prades, 1974), O marido virgem (Saul Lachtermacher, 1974), Uma tarde... outra tarde (William Cobbett, 1974), Onanias, o poderoso machão (Geraldo Miranda y Elio Vieira de Araújo, 1975), Deixa, amorzinho... deixa (Lachtermacher, 1976), Marília e Marina (Luiz Fernando Goulart, 1976), Cordão de ouro (Antônio Carlos Fontoura, 1976), Na ponta da faca (Miguel Faria Jr., 1977), Batalha dos Guararapes (Paulo Thiago, 1978), A rainha do rádio (Goulart, 1981), Dois homens para matar (Paulo Leite Soares, 1982-1983), Ela e os homens (Schubert Magalhães, 1983-1984) y Tropclip (Goulart, 1984).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CINEASTAS Julio Irigoyen: Prontuario de un marginal “Era un hombre fuerte, de aspecto distinguido. Su cara tenía la estructura ósea ar...