NO-FILMS
El Diablo de vacaciones
Este fue otro de esos casos de proyectos imposibles de concretar y que,
aun así, mucha gente inepta y/o inexperta se empecina en llevar adelante hasta
el naufragio final. La metáfora, en esta ocasión, es pertinente, pues el
proyecto contemplaba cuatro episodios a ser filmados a bordo del barco de
bandera argentina Yapeyú y en las ciudades en que haría escala: la nave partió
del puerto de Buenos Aires el viernes 28.9.1956 y a lo largo de 165 días tenía
previsto tocar unas 25 escalas. “El Yapeyú, que zarpará de nuestro puerto el
próximo viernes, registrará escalas en Montevideo, Río de Janeiro, Ciudad del
Cabo, Durban, Cochin, Colombo, Singapur, Dakarta, Melbourne, Sidney, Suva,
Honolulú, San Francisco de California, Los Angeles, Acapulco, Panamá, La
Habana, Miami, Port of Spain, Bahía de Brasil, nuevamente Río de Janeiro,
Montevideo y Buenos Aires”, informaba Noticias Gráficas el miércoles
26.9.1956, agregando que “En su maravillosa travesía, el Yapeyú, llevará una
extraordinaria exposición flotante, que contará con obras de 50 pintores
argentinos, siendo esta muestra la primera en su género, estando patrocinada la
misma por la Organización Internacional de Turismo Trío, con el auspicio del
Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. La organización de la pinacoteca a
exponerse, estuvo a cargo de Cecilio Madanes, del Departamento Cultural de
Trío. La muestra será inaugurada el 26 de setiembre próximo, a las 18, a bordo
del Yapeyú”. La organización Trío era una SRL en sus comienzos dirigida por el
crítico y abogado Jaime Potenze y ya venía actuando desde por lo menos 1953,
siempre vinculada al arte y el turismo combinados: a comienzos de ese año
vendía paquetes que incluían una visita a la Mostra de Venecia y a los estudios
Cinecittà, en viaje ida y vuelta a bordo del Giulio Cesare.
El director de fotografía Antonio Merayo y la actriz Nelly Panizza se unieron al equipo tan sólo en Río de Janeiro, unos diez días después de la partida, por lo que se presume que el rodaje debió haberse iniciado alrededor del 15.10.1956; el actor Carlos Cores lo hizo tan sólo a fines de octubre en La Habana, aunque de todos modos, de acuerdo a su testimonio, “en las primeras semanas de navegación, se hicieron algunas tomas, pero de inmediato se puso en evidencia la incapacidad de dicho director, por lo que éste optó por desaparecer en Panamá” (La Razón, 11.3.1957, día en que el Yapeyú tocó puerto en Buenos Aires). Por todo lo cual, resulta imposible establecer qué actores alcanzaron a interpretar sus partes: el elenco anunciado sumaba a Mario Cabré, Fernando Ochoa, Perla Alvarado, Ana María Cassán, Alejandro Rey, Mabel Dalí y Bicky Astori. El proyecto original consistía en rodar, al mismo tiempo y con esos actores, “Crimen y justicia”, adaptación de Ariel Cortazzo de la novela Crimen y castigo de Dostoievski.
El director del despropósito
era el italiano Ferrucio Cerio (Francesco Cerio; Savona, provincia de Savona,
Liguria, Génova, 25.9.1904 / Roma, 23.4.1963), apodado “Ferruccio” por sus
amigos, un cirujano que jamás ejerció, que se inició muy joven en el periodismo
mientras en paralelo escribía algunas comedias teatrales y que se acercó al
cine en principio como director de doblaje de films extranjeros. Desde 1934 fue
argumentista y guionista de varios títulos y debutó como director con Il cavaliere senza nome (1940),
iniciando así una carrera oscilante respecto de la calidad de sus productos, en
su mayoría comedias, de los cuales los críticos italianos han coincidido en
destacar Villa da vendere (1941). Esa
carrera incluye dos producciones de 1945 de la efímera República Social
Italiana cuya “capital” se denominaba Salò (Rosalba
y Posto di blocco); la adaptación de
una pieza teatral suya con Alessandro De Stefani, L’urlo / El alarido (I/E, 1947); un film español (Cita con mi viejo corazón, 1948); otro
brasileño (O noivo da minha mulher,
1950-1951, adscripto al género de la chanchada);
y un último largometraje en su país (Tripoli,
bel suol d’amore, 1954), en un total de trece títulos de los cuales sólo
dos tuvieron estreno en Buenos Aires: La donna che inventò l’amore (La
mujer que inventó el amor, 1952) e Il sacco di Roma (El saqueo de
Roma, 1953).
En rigor, Cerio llegó a Buenos Aires en 1955 contratado para dirigir una adaptación por César Tiempo de la novela Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, que habría de contar con Silvana Pampanini como protagonista y Guillermo Battaglia secundándola. El proyecto hizo flop, pero Cerio se quedó en la ciudad y en abril-mayo 1956 dirigió La gran batalla, un corto institucional “urgente” acerca de la lucha contra la polio que azotaba a los niños en aquellos momentos: contaba con guión de Ariel Cortazzo y fotografía de Humberto Peruzzi, fue rodado en los estudios de Argentina Sono Film y se hicieron copias en varios idiomas. En junio 1956 integró la productora Sociedad Ameritalia de Films Internacionales, conformada por residentes italianos muy adinerados, que no llegó a producir nada. Lo que dijo Carlos Cores (“optó por desaparecer en Panamá”) fue rigurosamente cierto: Cerio desapareció, por lo menos del cine: jamás volvió a dirigir.
Aunque su rodaje fue interrumpido, El Diablo de vacaciones no fue el primero ni tampoco el último en ser llevado a cabo a bordo:
• Miss Jackie of
the Navy (La señorita grumete, Harry Pollard, EEUU, 1916), con
Margarita Fischer, “vista que ha sido filmada a bordo del acorazado South
Dakota, habiendo tomado parte la oficialidad y la tripulación” (La Nación, 28.7.1917);
• Maciste e il
nipote d’America (Stefano Pittaluga, I, 1924), con Bartolomeo Pagano,
rodado a bordo del transatlántico Duilio en su crucero inaugural entre Turín y
Nueva York;
• Amor... y un
poco más (Derlis M. Beccaglia, 1968), otro inédito argentino, a bordo del
Cabo San Roque y en las paradas intermedias;
• El gran crucero (José Gutiérrez Maeso,
1969), coproducción hispano-argentina parcialmente filmada en el buque
oceanográficoCapitán Cánepa y en Buenos Aires, Mar del Plata, Asturias y
Lisboa;
• Más loco que un crucero (Roberto Sena
[Víctor Maytland] y Néstor Robles, 1989), video largo aborigen, grabado en el
barco Luciano Federico y en Montevideo y Punta del Este;
• Amor a mares
–Una historia encubierta– (Ezequiel Crupnicoff, 2011), comedia local
grabada a bordo de uno de los cruceros de la flota MSC y en algunas de sus
escalas.
SIC En otra oportunidad me llamó un italiano que había llegado con un bombo terrible. No sé cómo sabía que yo hablaba italiano y me preguntó si yo estaba dispuesto a filmarle unas pruebas de artistas. Le dije que encantado y lo llevé a un estudio chico que estaba en la calle Olleros. Mientras hacíamos las pruebas me contó que haría una película grandiosa, aprovechando un crucero especial que iba a hacer la Compañía Naviera Dodero. En efecto, el buque Alberto Dodero iba a ir de Buenos Aires a Tokio y vuelta, en plan turístico, con escalas, bailes y festejos. Era realmente un súper crucero que duraría varios meses. Unas semanas después de las pruebas, el italiano me llamó de nuevo y me preguntó si estaba dispuesto a trabajar en esta película como director de fotografía, que ya tenía productor, elenco y todo arreglado para hacer la película más grandiosa de todos los tiempos. En el ínterin me había comprometido con Ricardo Núñez para iluminar Fuego sagrado y no quería quedar mal con él porque le debía un montón de atenciones. Le dije al italiano que lamentaba mucho no poder acompañarlo pero que le iba a recomendar un amigo y lo llamé a Antonio Merayo, quien justamente iba a tomarse unas vacaciones que Argentina Sono Film le debía. Pero le dije que se asegurara bien y que cobrara una buena suma por adelantado, porque tenía mis sospechas de que el tal director iba a hacer alguna cosa rara. Y... no me equivoqué. En el viaje de vuelta, cuando el buque hizo escala en un puerto de la India, “el director” desapareció con la plata de la caja de la película y nunca más se supo de él. Los artistas y el equipo técnico regresaron a Buenos Aires sin un centavo pero, por lo menos, algunos se dieron el gusto de tomar un baño con una linda geisha. [Fragmento de 50 años detrás de una cámara (2005), por Enrique Wallfisch, quien evidentemente confunde fechas, ya que Fuego sagrado se rodó entre mayo y julio 1950].
El Diablo de vacaciones
Argentina, 1956
35mm /
FerraniaColor
EQ CP: Leonardus
Films – Producciones Cinematográficas Trío. PE: Juan Sires. D: Ferruccio
Cerio. G: Ariel Cortazzo y Ferrucio Cerio. F: Antonio
Merayo. CM: Julio Dasso. FQ: Ricardo Agudo. ACM: Enrique
Duben. JR: Angel Blanquet. MQ: Ernesto D’Agostino. COL:
Juan Levaggi. FR: iniciado en octubre 1956 y suspendido en enero 1957.
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