martes, 23 de septiembre de 2025

NO-FILMS

El Diablo de vacaciones

Este fue otro de esos casos de proyectos imposibles de concretar y que, aun así, mucha gente inepta y/o inexperta se empecina en llevar adelante hasta el naufragio final. La metáfora, en esta ocasión, es pertinente, pues el proyecto contemplaba cuatro episodios a ser filmados a bordo del barco de bandera argentina Yapeyú y en las ciudades en que haría escala: la nave partió del puerto de Buenos Aires el viernes 28.9.1956 y a lo largo de 165 días tenía previsto tocar unas 25 escalas. “El Yapeyú, que zarpará de nuestro puerto el próximo viernes, registrará escalas en Montevideo, Río de Janeiro, Ciudad del Cabo, Durban, Cochin, Colombo, Singapur, Dakarta, Melbourne, Sidney, Suva, Honolulú, San Francisco de California, Los Angeles, Acapulco, Panamá, La Habana, Miami, Port of Spain, Bahía de Brasil, nuevamente Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires”, informaba Noticias Gráficas el miércoles 26.9.1956, agregando que “En su maravillosa travesía, el Yapeyú, llevará una extraordinaria exposición flotante, que contará con obras de 50 pintores argentinos, siendo esta muestra la primera en su género, estando patrocinada la misma por la Organización Internacional de Turismo Trío, con el auspicio del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. La organización de la pinacoteca a exponerse, estuvo a cargo de Cecilio Madanes, del Departamento Cultural de Trío. La muestra será inaugurada el 26 de setiembre próximo, a las 18, a bordo del Yapeyú”. La organización Trío era una SRL en sus comienzos dirigida por el crítico y abogado Jaime Potenze y ya venía actuando desde por lo menos 1953, siempre vinculada al arte y el turismo combinados: a comienzos de ese año vendía paquetes que incluían una visita a la Mostra de Venecia y a los estudios Cinecittà, en viaje ida y vuelta a bordo del Giulio Cesare.

Cores y Panizza, pero en otro film

   El director de fotografía Antonio Merayo y la actriz Nelly Panizza se unieron al equipo tan sólo en Río de Janeiro, unos diez días después de la partida, por lo que se presume que el rodaje debió haberse iniciado alrededor del 15.10.1956; el actor Carlos Cores lo hizo tan sólo a fines de octubre en La Habana, aunque de todos modos, de acuerdo a su testimonio, “en las primeras semanas de navegación, se hicieron algunas tomas, pero de inmediato se puso en evidencia la incapacidad de dicho director, por lo que éste optó por desaparecer en Panamá” (La Razón, 11.3.1957, día en que el Yapeyú tocó puerto en Buenos Aires). Por todo lo cual, resulta imposible establecer qué actores alcanzaron a interpretar sus partes: el elenco anunciado sumaba a Mario Cabré, Fernando Ochoa, Perla Alvarado, Ana María Cassán, Alejandro Rey, Mabel Dalí y Bicky Astori. El proyecto original consistía en rodar, al mismo tiempo y con esos actores, “Crimen y justicia”, adaptación de Ariel Cortazzo de la novela Crimen y castigo de Dostoievski.

   El director del despropósito era el italiano Ferrucio Cerio (Francesco Cerio; Savona, provincia de Savona, Liguria, Génova, 25.9.1904 / Roma, 23.4.1963), apodado “Ferruccio” por sus amigos, un cirujano que jamás ejerció, que se inició muy joven en el periodismo mientras en paralelo escribía algunas comedias teatrales y que se acercó al cine en principio como director de doblaje de films extranjeros. Desde 1934 fue argumentista y guionista de varios títulos y debutó como director con Il cavaliere senza nome (1940), iniciando así una carrera oscilante respecto de la calidad de sus productos, en su mayoría comedias, de los cuales los críticos italianos han coincidido en destacar Villa da vendere (1941). Esa carrera incluye dos producciones de 1945 de la efímera República Social Italiana cuya “capital” se denominaba Salò (Rosalba y Posto di blocco); la adaptación de una pieza teatral suya con Alessandro De Stefani, L’urlo / El alarido (I/E, 1947); un film español (Cita con mi viejo corazón, 1948); otro brasileño (O noivo da minha mulher, 1950-1951, adscripto al género de la chanchada); y un último largometraje en su país (Tripoli, bel suol d’amore, 1954), en un total de trece títulos de los cuales sólo dos tuvieron estreno en Buenos Aires: La donna che inventò l’amore (La mujer que inventó el amor, 1952) e Il sacco di Roma (El saqueo de Roma, 1953).


   En rigor, Cerio llegó a Buenos Aires en 1955 contratado para dirigir una adaptación por César Tiempo de la novela Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, que habría de contar con Silvana Pampanini como protagonista y Guillermo Battaglia secundándola. El proyecto hizo flop, pero Cerio se quedó en la ciudad y en abril-mayo 1956 dirigió La gran batalla, un corto institucional “urgente” acerca de la lucha contra la polio que azotaba a los niños en aquellos momentos: contaba con guión de Ariel Cortazzo y fotografía de Humberto Peruzzi, fue rodado en los estudios de Argentina Sono Film y se hicieron copias en varios idiomas. En junio 1956 integró la productora Sociedad Ameritalia de Films Internacionales, conformada por residentes italianos muy adinerados, que no llegó a producir nada. Lo que dijo Carlos Cores (“optó por desaparecer en Panamá”) fue rigurosamente cierto: Cerio desapareció, por lo menos del cine: jamás volvió a dirigir.

Villa da vendere: Amedeo Nazzari y Vera Carmi

   Aunque su rodaje fue interrumpido, El Diablo de vacaciones no fue el primero ni tampoco el último en ser llevado a cabo a bordo:

Miss Jackie of the Navy (La señorita grumete, Harry Pollard, EEUU, 1916), con Margarita Fischer, “vista que ha sido filmada a bordo del acorazado South Dakota, habiendo tomado parte la oficialidad y la tripulación” (La Nación, 28.7.1917);

Maciste e il nipote d’America (Stefano Pittaluga, I, 1924), con Bartolomeo Pagano, rodado a bordo del transatlántico Duilio en su crucero inaugural entre Turín y Nueva York;

Amor... y un poco más (Derlis M. Beccaglia, 1968), otro inédito argentino, a bordo del Cabo San Roque y en las paradas intermedias;

El gran crucero (José Gutiérrez Maeso, 1969), coproducción hispano-argentina parcialmente filmada en el buque oceanográficoCapitán Cánepa y en Buenos Aires, Mar del Plata, Asturias y Lisboa;

Más loco que un crucero (Roberto Sena [Víctor Maytland] y Néstor Robles, 1989), video largo aborigen, grabado en el barco Luciano Federico y en Montevideo y Punta del Este;

Amor a mares –Una historia encubierta– (Ezequiel Crupnicoff, 2011), comedia local grabada a bordo de uno de los cruceros de la flota MSC y en algunas de sus escalas.


SIC     En otra oportunidad me llamó un italiano que había llegado con un bombo terrible. No sé cómo sabía que yo hablaba italiano y me preguntó si yo estaba dispuesto a filmarle unas pruebas de artistas. Le dije que encantado y lo llevé a un estudio chico que estaba en la calle Olleros. Mientras hacíamos las pruebas me contó que haría una película grandiosa, aprovechando un crucero especial que iba a hacer la Compañía Naviera Dodero. En efecto, el buque Alberto Dodero iba a ir de Buenos Aires a Tokio y vuelta, en plan turístico, con escalas, bailes y festejos. Era realmente un súper crucero que duraría varios meses. Unas semanas después de las pruebas, el italiano me llamó de nuevo y me preguntó si estaba dispuesto a trabajar en esta película como director de fotografía, que ya tenía productor, elenco y todo arreglado para hacer la película más grandiosa de todos los tiempos. En el ínterin me había comprometido con Ricardo Núñez para iluminar Fuego sagrado y no quería quedar mal con él porque le debía un montón de atenciones. Le dije al italiano que lamentaba mucho no poder acompañarlo pero que le iba a recomendar un amigo y lo llamé a Antonio Merayo, quien justamente iba a tomarse unas vacaciones que Argentina Sono Film le debía. Pero le dije que se asegurara bien y que cobrara una buena suma por adelantado, porque tenía mis sospechas de que el tal director iba a hacer alguna cosa rara. Y... no me equivoqué. En el viaje de vuelta, cuando el buque hizo escala en un puerto de la India, “el director” desapareció con la plata de la caja de la película y nunca más se supo de él. Los artistas y el equipo técnico regresaron a Buenos Aires sin un centavo pero, por lo menos, algunos se dieron el gusto de tomar un baño con una linda geisha. [Fragmento de 50 años detrás de una cámara (2005), por Enrique Wallfisch, quien evidentemente confunde fechas, ya que Fuego sagrado se rodó entre mayo y julio 1950].

El Diablo de vacaciones
Argentina, 1956
35mm / FerraniaColor

EQ     CP: Leonardus Films – Producciones Cinematográficas Trío. PE: Juan Sires. D: Ferruccio Cerio. G: Ariel Cortazzo y Ferrucio Cerio. F: Antonio Merayo. CM: Julio Dasso. FQ: Ricardo Agudo. ACM: Enrique Duben. JR: Angel Blanquet. MQ: Ernesto D’Agostino. COL: Juan Levaggi. FR: iniciado en octubre 1956 y suspendido en enero 1957.

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