domingo, 28 de septiembre de 2025

FILMS

La Tigra

Este es uno de esos films “con historia”, que comienza con la pieza teatral que adapta, la comedia en un acto estrenada el 2.1.1907 en el teatro Argentino por la Compañía Cómico-Lírico-Dramática Nacional encabezada por Pablo Podestá, siendo sus personajes originales “la Tigra”, “camarera Haydée Suárez”, “Esperanza, cliente cantante madrileña”, “Luis”, “cliente el señor Hesperidina”, “cliente Tomás, el Rubio”, “cliente Jorge”, “Olivera”, “el regente del cafetín”, “el vigilante” y “un lunfardo, marineros, pueblo, etc., etc.”: ningún diario contemporáneo indica los nombres de los actores de la compañía excepto a Podestá, que en aquel momento tenía 32 años y, por ello, podría haber interpretado a Olivera; los libros de referencia no mencionan a los otros actores que estrenaron la pieza que, por cierto, fue la 15ª de las 21 estrenadas y sin duda una de las menos representadas del repertorio de Sánchez; sólo se registra otra producción de la misma (13.10.1922 en el Variedades) con Marcela Weiss en el personaje central.


   Un proyecto de adaptarla al cine fue anunciado en 1950 por Estudios Mapol, mencionándose como director a León Klimovsky y como principales actores a Tita Merello y Jorge Salcedo. Merello, precisamente, interpretó el protagónico en Montevideo en enero 1957 en el Teatro de Verano del Parque Rodó, como invitada especial de la Compañía Florencio Sánchez que, con dirección de Carlos Muñoz, ofreció el espectáculo Allá por el 900, con tres piezas cortas del autor: las otras eran Mano santa y Los curdas. También se registra al menos una adaptación televisiva, emitida el domingo 6.10.1968 a las 15 por el Canal 7 en su Ciclo de sainetes, con Diana Maggi y Beto Gianola como “Olivera”.

   Nacido en Montevideo el 17.1.1875 y muerto en Milán el 7.11.1910, Florencio Sánchez residió y trabajó la mayor parte de su vida en Buenos Aires, donde obtuvo una enorme reputación y pasó a la historia como uno de los más grandes autores rioplatenses. “Pintoresca representación del café concierto, cerrada con una breve escena de intensidad psicológica”, definió La Tigra Roberto Giusti, un especialista en la producción del autor. Otro, Dardo Cúneo, estima que esa pieza y Moneda falsa son “obras ciudadanas de la vida pobre”. Juan Carlos Ghiano la incluye, con El desalojo, Los curdas, Moneda falsa y Marta Gruni, entre sus “piezas breves de marcada intención social”. Sergio Chiáppori, autor de un extenso artículo sobre la obra de Sánchez, opinó que en La Tigra “se intenta elaborar una teoría de psicología femenina bordeándose temas tan proclives a la cursilería como la maternidad y la prostitución”. Más tarde, Griselda Gambaro también la emparenta con Moneda falsa entre sus “sainetes, imperfectos pero vitales”, en tanto Jorge Lafforgue hace hincapié en “la vigencia de algunas de sus piezas breves cercanas al sainete” y menciona ambos títulos.

   La pieza es en verdad muy breve y consta de tres cuadros divididos en seis escenas que transcurren en un cafetín de la calle 25 de Mayo, en la vereda frente al cafetín, en la habitación de la Tigra y en la vereda frente al hotel en el que vive. Básicamente se trata de un diálogo entre la Tigra, “camarera” de un cafetín del bajo que antes supo serlo en locales de lujo, y Luis, un jovencito de profesión albañil “metejoneado” con la veterana profesional de la noche. Cuando la obra comienza ambos ya se conocen y conversan sentados a una mesa del cafetín, conversación que se prolongará hasta el temprano final y en otros ambientes apenas interrumpida por la intervención de algunos personajes poco importantes excepto el de Olivera, el cafishio de la Tigra. En ese diálogo ella deja bien en claro que con Luis sólo pueden ser amigos y que el muchacho no debe aspirar a algo más; le cuenta que tiene una hija internada en un colegio alemán, y todo termina en su habitación cuando le niega la entrada con una frase cuando menos críptica, acaso simbólica: “No, la nena está en casa”. Sin embargo, lo que importa de la pieza es menos la peripecia de la pareja despareja que la mostración descarnada de un ambiente prostibulario, no por novedoso, ya que el teatro de aquellos tiempos se complacía en esa temática, sino por la riqueza de sus diálogos, parcos pero precisos, que sugieren más que explicitan. Casi medio siglo más tarde, los derechos para cine fueron adquiridos por Armando Bo, quien encargó una adaptación al mediocre guionista Carlos Alberto Orlando –que trasladó la acción a 1929– y contrató como protagonista a Diana Maggi, que está espléndida en ese papel. Bo confió ese paquete a Leopoldo Torre Nilsson, con quien lo unía una larga relación laboral y amistosa iniciada en Pelota de trapo y prolongada en otros títulos.


   La versión cinematográfica ofrece la misma historia, por supuesto, pero con diversas alternativas y una gran cantidad de personajes agregados. Convierte a Luis de albañil en estudiante de pintura que vive con su padres en una casa con sirvienta; le inventa una “amigovia” muy cargosa a la que él trata muy mal (“¿Es su novia?”, pregunta la Tigra; “Algo así”, responde el muchacho); convierte a la hija de la Tigra en un hijo de casi 10 años, dato en apariencia poco importante ya que el personaje sólo es mencionado o visto en una fotografía pero que sin embargo sirve dramáticamente cuando una de las muchachas le dice a la protagonista “¿No te basta con un chico, o hacés la colección?”, refiriéndose a los escasos 18 años de Luis.

   Pero Torre Nilsson acierta en otros niveles: al rodar toda la historia en lugares reales; al incorporar referencias picarescas (una proposición lésbica de una alternadora a la otra que ésta rechaza diciéndole “A mí siempre me dijeron que pan con pan comida de zonzo”); al día-a-día de aquellos años (el colectivo 12, la voiturette del amigo de Luis, el calentador a alcohol); al definir mucho más rotundamente a Olivera (traje a rayas, boquilla, sombrero ladeado); a la resignada sumisión de la Tigra a su hombre, al que agrede arañándolo pero soporta que la castigue con una toalla mojada (un tópico popular de la mala vida) al tiempo que, en dos oportunidades, le quita los zapatos como sólo podría hacerlo una mujer sumisa y acaso enamorada; al confirmar con una escena muda al comienzo (varios hombres esperando la salida de las alternadoras) la verdadera profesión de las “camareras”; y, en fin, al agregar dos viñetas por completo ajenas a la historia pero reveladoras en otro sentido, la primera cuando a una confitería en la que están reunidos los amigos de Luis entra un señor maduro (sombrero “panamá”, pañuelo blanco en el bolsillo superior del saco, bastón colgando del brazo: un cajetilla, se diría) que entrecruza miradas “significativas” con un joven con aspecto de estar buscando “algo”, la segunda mientras la Tigra canta En carne propia y la cámara la acompaña entre la concurrencia y muestra, en plano general, a una mujer, sola, sentada a una mesa, que en las copias siempre imperfectas parecería un hombre travestido; atrevimientos, ambos, que sólo se le podrían haber ocurrido a Nilsson... o a Beatriz Guido, que ya entonces lo merodeaba.


   Cuando estuvo listo, clasificado para mayores de 18 años y con su lanzamiento comercial previsto y publicitado para el 3.11.1955 en los cines Suipacha y Astor más 17 simultáneos suburbanos, un día antes la Dirección General de Espectáculos Públicos decidió no extenderle, “por inmoral”, el correspondiente certificado de exhibición: la entidad, sin embargo, desmintió tal interdicción, según publicó el Heraldo del Cinematografista el 9.11, por lo cual los exhibidores del circuito Lococo desistieron de estrenarlo. Un error histórico es que fue prohibido: en todo caso, lo estuvo de hecho, pero no de manera oficial. Para colmo, tras la nueva ley de cine de 1957 fue calificado “B” (de exhibición no obligatoria) por el flamante Instituto Nacional de Cinematografía (INC), por lo que permaneció más de diez años sin ser estrenado en la Capital Federal aunque tuvo una distribución reducida y en copias en 16mm en cines del interior del país. En 1958 fue preestrenado por el Cine Club Núcleo, en 1960 por el Club Gente de Cine y, curiosamente, exhibido el 17.3.1962 por el Canal 9 de TV en el ciclo Sábados circulares, que Nicolás Mancera conducía con enorme éxito: el acontecimiento fue explotado por Mancera y Bo como si fuera una première en una sala de cine, con asistencia de estrellas y hasta con un aviso publicitario en los diarios de ese día anunciando “¡La primicia que Buenos Aires esperaba! Unico caso en el séptimo arte de un film que se estrena en su casa antes que en el cine”, lo cual, s’è non è vero e ben trovato. [Un día después, 18.3.1962, el Canal 13 estrenó a las 15 otro inédito aborigen, Los millones de Semillita, claro que sin tanta bambolla, más bien ninguna]. A los cines llegó dos años más tarde en una copia mutilada cuya duración sumaba 59 minutos, aunque las gacetillas de prensa de la Pel Mex mencionaban su duración original (“1 hora 10 minutos – 7 actos”): de hecho, fue distribuido a regañadientes y como un favor a Bo, ya que en esos años comercializaba sus producciones con Isabel Sarli que mucho rendían en las taquillas.

   Treinta años más tarde, el coleccionista y cineclubista Fernando Martín Peña rescató una copia de un exhibidor santafesino que la tenía en sus depósitos, y el 11.4.1994, la exhibió en Núcleo. Hacia 2001, Sarli donó a Peña una copia de su propiedad, asegurándole que se trataba de la versión completa: esa copia es la exhibida con posterioridad en dos oportunidades en el Festival de Mar del Plata y la que Peña emitió en su ciclo televisivo por el Canal 7; sin embargo, tomada su duración con reloj en mano, duraba apenas 59’. Peña volvió a presentarlo por TV el domingo 13.8.2017, esta vez por la señal de cable Cine.Ar, anunciando una vez más que se trataba de la versión original: comenzó exactamente a las 16.04 y el “fin” apareció al filo de las 17.02. Otro domingo, el 19.4.2020, Cine.Ar volvió a emitir esos mismos 59’, esta vez en el marco de un ciclo de films “recuperados y restaurados por el INCAA”: restaurado, my as. En todas esas idas y venidas desapareció una de las tres canciones que mencionan los créditos, la titulada La Tigra.


   En cuanto a Diana Maggi, éste fue su único protagónico en cine, el único en el que su nombre aparece, en solitario, antes del título. Iniciada como extra, fue escalando posiciones y hasta obteniendo algún premio, pero luego de la aparición de la TV fue absorbida por este medio que, lenta pero inexorablemente, la confinó a personajes cada vez más secundarios, cada vez más berretas, siempre en un grito, maquillada en exceso y vestida con estridencia hasta que se convirtió en una caricatura de sí misma. Aunque elegida por Armando Bo, fue Torre Nilsson quien supo contener sus desbordes y la llevó de la mano a una interpretación sentida, honda, verosímil. Lo paradójico es que su mejor interpretación en cine no fue vista por casi nadie. Bó contó a un amigo periodista una anécdota que pinta a Maggi como dicen que era: él y Nilsson la tantearon sobre la posibilidad de hacer algún desnudo: “¡De ninguna manera! Yo para la mersa no me desnudo. Si ustedes quieren verme, ¡aquí tienen!”. Y les mostró las tetas.

S. Lopez

SIC     El bajo mundo marcó su destino trágico... Antes... prohibida. Ahora... aprobada. Siempre... esperada. [Texto del aviso publicitario del día del estreno].

TAQ     A pesar de su tardío estreno, se mantuvo tres semanas en el Victoria. Luego, desde el 8.10 fue programado en el cine Gran Buenos Aires, de Mataderos, antes de desaparecer de circulación hasta el 26.5.1966, cuando apareció en los cines Devoto y, en Mar del Plata, el Mignon, como complemento de Los días calientes.

La Tigra
Argentina, 1953
35mm / B&N / 59’ / PM18

EQ     CP: SIFA [Sociedad Independiente Filmadora Argentina]. P: Armando Bo. DP: Elías Hadad. AP: Alberto Palomero. AYP: Justo A. Solá [Justo Martínez]. D: Leopoldo Torre Nilsson. AD: Rodolfo Blasco. AYD: Ofelia C. de Wallfisch y Rubén Martínez Cuitiño. PZ: Oscar Baigorria. G: Carlos Alberto Orlando, sobre la obra [teatral] de Florencio Sánchez. F: Enrique Wallfisch. CM: J. Roberto Matarrese [Roberto Matarrese]. FQ: Ramón Carbonell. ACM: Víctor Merlo. FF: Max Jacoby. JR: Angel Blanquet. U: Domingo Vilaseco. MOD: Aurora de Recuero. MQ: S. [Sebastián] Piccone Bardón. S: Germán Szulem. C: Rosalino Caterbetti. AC: Carlos F. Baldo. CNGT: Margarita Bróndolo. M, DO: J. [José] Rodríguez Fauré. IM: Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. CN: Prohibido, En carne propia y La Tigra, tangos, de Carlos Bahr (l) y Manuel Sucher (m), [por Diana Maggi]. [PUB: Marcos Lipezker y Justo Martínez (rodaje)]. TT: Faiman. LOC: BA (Puente Transbordador Nicolás Avellaneda y calles al borde del Riachuelo en la Boca, un local de baile en la avenida Paseo Colón, galería de arte Krayon, parque 3 de Febrero en Palermo). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 27.8.1953 al 25.9.1953. CD: Películas Mexicanas de Argentina SRL. LC: 10.9.1964, cines Victoria y Loria.

I&P     Diana Maggi (la Tigra) / Raúl del Valle (Olivera), Duilio Marzio (Luis Aráoz) / Elcira Olivera Garcés (Magda), Elida Dey (Zulema, la novia de Luis), Lina Bardo (la soplona), Carlos Alberto Dussó (Alberto Aráoz, padre de Luis), Manuel Sucher, Silvana Mariscal / Teresita Pintos (vecina del hotel hija de Gianin), Anita Beltrán, Elsa Roza / Blanca Lafont (madre de Luis), Liza Darnet, Sara Barg, J. Antón, Margarita Lazarte, Chichi Lazarte, Justo A. Martínez [Justo Martínez] (portero del cabaret El Faro), Syla Sparenberg Parera, Néstor Achával, Tito Nobili [Eduardo Nobili] (amigo de Luis), Dardo Rubén (Pedro, amigo rubio de Luis), Alberto Fernández, Nelly Grizan / aana Leopoldo Torre Nilsson (profesor de pintura), Sebastián Piccone Bardón (cliente del cabaret), Paulina Fernández Jurado, Guillermo Fernández Jurado y Juan Berend (tres invitados en la galería de arte). [Personajes en busca de actores: Elvira, sirvienta de los Aráoz / diariero / agente de Policía / viejo asaltado por Olivera / Gianin, padre de la vecina de la Tigra / amigos de Luis / Raúl, jugador de billar / la copera que quiere cantar y no la dejan / copera Marta / mozo del cabaret / borracho / tres viejos que entregan premios / Ferreira, tipo con Olivera / varias coperas].

F&P     17º Festival Internacional de Cine, Mar del Plata, BA, 7-16.3.2002, sección Retrospectiva Leopoldo Torre Nilsson / 29º Festival Internacional de Cine, Mar del Plata, BA, 22-30.11.2014, sección Revisiones: Cine Argentino de Siempre II / 9º Festival Internacional de Cine LGBTIQ+ “Asterisco”, BA, 20-30.10.2022, sección Pionerxs [léase Pioneros] Queer.

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