CINEASTAS
Luis Sandrini
“Había en sus
ademanes esa suerte de inconsciente habilidad del músicocuyos dedos
recorren el instrumento sin que la mirada los acompañe”.Guillermo House, El último perro (1947).
“Lo fui a ver a Reynaldi, que estaba levantando su carpa en unos
potreros de la calle Pavón, cerca de Avenida La Plata. Le mostré la carta de mi
padre y me contrató para su compañía. Yo había ido con mi mejor pilcha, una
flamante galerita y bastón. […] Dos pesos con cincuenta centavos por día. […]
El Milico III en Juan Moreira. […] Un
día me vio actuar Alberto Vacarezza, que ya era el «as del sainete» y me contrató
para estrenar un rol en su sainete Sunchales,
estrenado en Rosario en 1929. Después, me trajeron al entonces teatro Ideal,
hoy Comedia, de la calle Paraná, y de allí me sacó aquel gran maestro de
artistas que fue Elías Alippi, para su famosa compañía con Enrique Muiño. Tuve
la buena suerte de que se me confiara un rol importante en Los tres berretines”, recordaba en un extenso reportaje publicado
en La Prensa del 20.3.1955.
Luis Sandrini (Luis Santiago Sandrini Lagomarsino; Buenos Aires, 22.2.1905 / 5.7.1980) era hijo del actor circense Santiago Sandrini y sobrino del actor y escenógrafo Antonio Scelfo, por lo que su futuro parecía estar predestinado, lo mismo que el de su hermano Eduardo: ambos debutaron en 1924 en la obra El laboratorio de las alucinaciones, representada en el teatro París, en San Pedro, la ciudad bonaerense en la que por entonces vivía la familia. Poco después, ya de vuelta en Buenos Aires, Luis ingresó al circo que actuaba en el Teatro de Verano, donde dio sus primeros pasos profesionales como payaso, tony y actor, pero tan sólo hacia mediados de 1928 su nombre comienza a aparecer en los diarios como integrante de compañías de segunda línea, aquellas que recorrían las salas de barrio de la Capital, el conurbano y el interior, entre ellas una que ofrecía revistas en el teatro América del barrio de Boedo y las de Olimpio Bobbio y Pedro Pompilio en el Pablo Podestá, María Hernando y Antonio Daglio en el Excelsior, Aída Gómez en el Pablo Podestá, Elena Alvarez (“la esforzada actriz”, según La Razón) en el Colonial de Avellaneda: fue casi al finalizar esta larga temporada que Sandrini tuvo su primera “función extraordinaria en honor y beneficio”, suyo y de su compañero Aurelio Di Masi, “dos de sus más destacados elementos” (La Prensa, 15.12.1929); la dirigida por Alberto Vacarezza en gira, la de Adolfo Pissano y Héctor Bonatti en el 25 de Mayo, y la de José Ramírez en una gira en la que conoció a su primera mujer, Chela Cordero. A partir de 1930 su nombre ya aparecerá regularmente en una gran variedad de compañías, cimentando en un par de años una popularidad que permanecerá incólume hasta su muerte.
La actividad de Sandrini ha
sido intensa y exitosa en todos los medios: además de actor ha sido empresario,
autor y director teatral, cinematográfico, radiofónico, televisivo y hasta
publicitario, sin olvidar una solitaria incursión discográfica (en el tema Ovejitas
blancas, bulerías grabadas en la RCA por Varela-Varelita y el trompetista
Rondinelli). Su popularidad no se limitó a la Argentina sino que incluyó casi
toda la América latina y España. A menudo se ha equiparado su carrera con la
del mexicano Cantinflas, y la comparación es pertinente: ambos crearon
prototipos muy festejados por el público, que en el caso del argentino era un
muchacho de ojos saltones, humilde, honesto, de buen corazón, algo torpe para
el habla (“no era un tartamudo, sino un tipo que no sabía explicarse”, lo definió),
soltero y de poco éxito con las mujeres, que idolatra a su madre (cuando la
tiene viva), siempre pacificando y haciendo el bien al resto de los personajes,
desenmascarando a los malvados de turno, casi siempre su hermano Eduardo. Para
Carlos Ulanovsky (en Satiricón,
9.7.1973), ese personaje eterno es “otro de los arquitectos que ayudaron a
construir una filosofía de consumo masivo que es toda una actitud frente a la
vida: la que intenta que todo quede como está, que nada cambie. Su producción
artística siempre defendió directa e indirectamente la familia tradicional, el
orden social instaurado, la moralidad aceptada, las costumbres consagradas como
buenas”. Para Luis Mazas (Clarín,
5.7.1990) Sandrini “fue esencialmente eso, un ídolo popular que alimentó, de
variadas maneras, la sabiduría de la gente. Representó a través de la vena
humorística y sentimental que él había elegido nuestras alegrías y sinsabores”.
Al cine accedió en 1932 con dos de los primeros films sonoros y trabajó sin descanso hasta pocos días antes de su muerte. Dos curiosidades poco conocidas de su actividad: la dirección de apenas una secuencia –aquella en la que intervenía Tita Merello– de P’al otro lao (1942), labor no acreditada en títulos que el productor y director Bohr concedió por expreso pedido de Merello, entonces en pareja sentimental con Sandrini, y la autoría, apenas oculto tras el pseudónimo “Drinisan”, de un par de comedias en los años 30. Cabe destacar un rasgo ejemplar del Sandrini hombre: en toda su actividad estelar gustaba rodearse de sus antiguos compañeros de las primeras “rascadas” teatrales, actores a los que la falta de oportunidades relegó a personajes siempre secundarios: él no los olvidaba y además los hacía lucir.
En tanto director, Sandrini hizo apenas dos films. Cuando los duendes cazan perdices es adaptación de su más grande
éxito teatral, cinco temporadas a partir de su estreno el 17.3.1949 en el
Astral, que dirigió, según contó alguna vez, porque ya se la sabía de memoria,
y El hombre que hizo el milagro,
sobre una obra de Paulino Masip que ya había sido filmada en México en 1941 y
era un antiguo proyecto suyo cuya dirección había ofrecido en 1955 a Vittorio
De Sica. Ambos son films rutinarios que bien podrían haber sido firmados por
cualquiera de sus directores habituales.
Mereció, y obtuvo,
reconocimientos, premios, cargos oficiales (supervisor artístico ad honorem
de todos los canales de TV estatizados, designado en agosto 1975 por la
Secretaría de Prensa y Difusión) y homenajes (Museo del Cine, agosto 1977;
Cinemateca Argentina, febrero 2005). Tuvo un imitador oficial, el actor Pedro
Martínez, cuya “presentación” como “el doble de Luis Sandrini” fue registrada
en el cuadro 15º, Y seguimos con las dudas..., de La revista de las
100 mujeres, de Petit-Sciammarella (10.5.1946, Casino), así como en el
cuadro 20º, Sandrini versus Cantinflas, en este caso acompañado por
Manuel Casares: Martínez había coincidido con su imitado en el film Secuestro
sensacional!!! y volverá a coincidir en algún otro. Por otra parte,
Arístides Soler lo imita en Cuidado con
las imitaciones (Bayón Herrera, 1947), Romeo Segré en Intriga y sexo
(Branislaf, 1966) y Damián De Santo en Yo
soy así –Tita de Buenos Aires– (Costantini, 2016). Una sala de cine en
Campo Largo, Chaco, llevaba su nombre, al igual que el Salón Cultural del
Centro de Empleados de Comercio de Mar del Plata. Una Muestra (luego Festival)
de Cine Argentino concretado desde 1990 en la ciudad bonaerense de Pergamino
también fue bautizada Luis Sandrini. El director y productor Palito Ortega, en
fin, le dedicó Qué linda es mi familia.
Ha tenido relaciones sentimentales prolongadas con las actrices Chela Cordero y Tita Merello y contrajo matrimonio con otra, Malvina Pastorino; una de sus hijas con Pastorino, Sandra, y sus nietas Roberta Vadino Sandrini (cantante que intervino en dos videos cortos de Lilián Morello, Mañana en 1994 y Once en 1999) y Carla Pantanali Sandrini (actriz que debutó en el film Natural, 1999, dir. Marcelo Mangone) también se han dedicado al espectáculo, lo mismo que su sobrino Rubén, hijo de Eduardo. De hecho, Sandra Sandrini dirigió y otros herederos participaron en el video de largometraje Sandrini (2017), producido por el INCAA en homenaje al actor.
Nunca paró de trabajar, y en su caso es posible recurrir a ese lugar
común que asegura que “sólo la muerte lo detuvo”. En efecto, aquejado por una
semiparálisis desde varios años antes, en sus últimos seis meses de vida
dirigió y protagonizó la pieza teatral de Edgar Neville El baile, uno de
sus recurrentes “caballitos de batalla”, montada esta vez junto con Pastorino,
Carlos Estrada y Ovidio Fuentes primero en la temporada de verano en Necochea y
luego en el Electra de Vicente López, el teatro de su barrio. Interin, filmó y
dobló Qué linda es mi familia mientras estudiaba un nuevo proyecto de
film con su viejo amigo Carlos Rinaldi. “Sólo la muerte lo detuvo”.
FILMOGRAFIACOMO DIRECTOR
01. Cuando los duendes cazan perdices (1954) 35mm, B&N, 108’. CP: Producciones Luis Sandrini SRL. P: Eduardo Sandrini. G: Carlos A. Petit, sobre la pieza
teatral Cuando los duendes cazan
perdices…, de Orlando Aldama. F:
Humberto Peruzzi. I: LS, Malvina
Pastorino, Eduardo Sandrini, María Esther Buschiazzo, Elda Dessel, Lalo Malcom,
Iván Grondona, Josefa Goldar, Max Citelli. LC:
12.1.1955.
02. El hombre que hizo el milagro (1958) 35mm, B&N, 95’. CP: Producciones Luis Sandrini SRL. PE: Luis Oscar Giudici. G: Emilio Villalba Welsh y Ariel
Cortazzo, sobre argumento de Paulino Masip. F: Antonio Merayo. I:
LS, Diana Ingro, Andrés Laszló, Nelly Panizza, Aurelia Ferrer, Vicente Ariño,
Lalo Malcom, Norma Nor, Warly Ceriani, Armando Lopardo. LC: 3.7.1958.
Filmografía como actor, siempre acreditado
en el 1º puesto excepto los casos que se indican: ¡Tango! (Moglia Barth, 1932-1933: “Berretín”,
acreditado 6º), Los tres berretines (NN,
1932: “Eusebio Sequeiros”, 2º), El hijo
de papá (John Alton, 1933: film mudo), Riachuelo
(Moglia Barth, 1934: “Berretín”), Loco
lindo (Arturo Mom, 1935: “Miguelito Andrade”), La muchachada de a bordo (Manuel Romero, 1935: “conscripto Juan
Roquete”), Don Quijote del altillo (Romero,
1935-1936: “Eusebio”), El cañonero de
Giles (Romero, 1936: “Lorenzo Fierro, alias Patada de Burro”), ¡Segundos afuera! (Alberto Etchebehere y
Chas de Cruz, 1937: aparición amistosa no acreditada [AANA]), La casa de Quirós (Moglia Barth, 1937:
“Casimiro Carranque y Pérez”), El
canillita y la dama (Luis César Amadori, 1938: “Carlos Sanguineti, alias
Cachuzo”), ¡Palabra de honor!
(Amadori, 1939: “Pitango”), Bartolo tenía
una flauta (Antonio Botta, 1939: “Bartolo Carlomagno”), Un bebé de contrabando (Eduardo Morera,
1940: “Inocencio Carreño”), Chingolo
(Lucas Demare, 1940: “Chingolo Domínguez”), ¡El
más infeliz del pueblo! (Bayón Herrera, 1940-1941: “Pantaleón Cordero y
Manso”), Peluquería de señoras (Bayón
Herrera, 1941: “Nicéforo Mistón, alias Tom Mix”), Secuestro sensacional!!! (Bayón Herrera, 1942: “Juan Martínez”), La casa de los millones (Bayón Herrera,
1942: “Fortunato Rico”), Amor, último
modelo (Roberto Ratti, 1942: “pasajero del tranvía que compra dos boletos”,
12º, aparición amistosa [AA]), Capitán
Veneno (Enrique Martinent, 1943: “capitán Jorge de Córdoba, alias Capitán
Veneno”), La suerte llama tres veces
(Bayón Herrera, 1943: “Lorenzo Ferrari”), La
danza de la fortuna (Bayón Herrera, 1943-1944: Fortunato Rico, alias
Chiche”), Los dos rivales (Bayón
Herrera, 1943-1944: “Oscar Gorosito”) y El
Diablo andaba en los choclos (Romero, 1945, + P: “Filoteo Tortosa, alias
Filo”) – En Chile, El diamante del
maharajá (idem, Roberto de Ribón, 1945: “Toribio, alias Abachid”) – En
México, La vida íntima de Marco
Antonio y Cleopatra (idem, Roberto Gavaldón, 1946: “Marco Antonio”), El ladrón (idem, Julio Bracho, 1946: “Plácido
López”) y Yo soy tu padre (idem, Emilio
Gómez Muriel, 1947: “César Benavídez”) – En la Argentina, Don Juan Tenorio (Amadori, 1948: “Juan
Retama”) y Juan Globo (Amadori, 1948:
“Juan”) – En España, ¡Olé torero!
(idem, Benito Perojo, 1948: “Manuel”) – En México, El baño de Afrodita (Una cana
al aire, Tito Davison, 1949: “profesor Sandro Saravia Saracho”) y El embajador (idem, Davison, 1949: “Palmiro
Sosa”) – En la Argentina, El
seductor (Bayón Herrera, 1949, + P: “Miguel, alias Mínimo, alias Diógenes”),
La culpa la tuvo el otro...! (Demare,
1949-1950, + P: “Víctor Valdéz”, “Sincerato Cuesta” y “tía de Víctor”), Me casé con una estrella (Amadori, 1951:
“Romeo Pedragosa”), Payaso (Demare,
1951, + P: “Eleuterio, alias Jack”) y La
casa grande (Leo Fleider, 1952, + P: “Pascual Bascolini”) – En
España, El seductor de Granada
(A la buena de Dios..., Demare, 1952:
“Valentín Cardoso”) y Maldición gitana
(idem, Jerónimo Mihura, 1953: “Alejo Franchinelli”) – En la Argentina, Cuando los duendes cazan perdices (LS,
1954: “Eulogio Soto”, no acreditado [NA]), El
barro humano (Amadori, 1954: AANA como “taxista”), El hombre virgen (Román Viñoly Barreto, 1955: “Pio Torielli”, NA), Fantoche (Viñoly Barreto, 1957: “Jacinto
Sampoñaro”, NA), El hombre que hizo el
milagro (LS, 1958: “Inocencio Lucero”, NA), Mi esqueleto (Demare, 1959: “Natalio Santos”, NA) y Chafalonías (Mario Soffici, 1960: “Angel
Fossatti”, NA) – En España, ...Y el
cuerpo sigue aguantando / Un tipo de sangre (León Klimovsky, E/A, 1960:
“Cristóbal Céspedes”) – En la Argentina, La Cigarra no es un bicho (Daniel Tinayre,
1962: Serafín Mazei”), Placeres
conyugales / Las mujeres los prefieren tontos (Luis Saslavsky, A/E, 1963:
“Raimundo”), Viaje de una noche de verano
(1964-1965: LS interviene en el episodio La
bañadera, Rubén W. Cavallotti: “automovilista pigmeo”, 41º AA), Bicho raro (Carlos Rinaldi, 1964:
“Carmelo Ferrari, alias Cholo”), Pimienta
(Rinaldi, 1966: “Peregrino Ferrari, alias Pimienta”), Al Diablo con este cura...!!! (Rinaldi, 1966-1967: “RP Francisco
Lamberti, alias Pancho”), Cuando los
hombres hablan de mujeres (Fernando Ayala, 1967: “Alejandro”), En mi casa mando yo (Ayala, 1967:
“Esteban Rossi”), Kuma-Ching
(Tinayre, 1968, + P: “Carlos Spumarella, alias Cacho”), El profesor hippie (Ayala, 1969: “Horacio Montesano, alias Tito”), Pimienta y Pimentón (Rinaldi, 1969-1970:
“Horacio Bidegay, alias Pimienta”), Un
elefante color ilusión (Derlis M. Beccaglia, 1970: “Luis, tío de las
trillizas”, AA acreditado en el último puesto), El profesor patagónico (Ayala, 1970: “Horacio Montesano”), La valija (Carreras, 1970: “Osvaldo
Oliva”), Pájaro Loco (Demare, 1970:
“RP Antonio Caprara, alias Pajaro Loco”), Mi
amigo Luis (Rinaldi, 1971: “teniente 1º Luis Greco”), El profesor tirabombas (Ayala, 1972: “Horacio Montesano, alias
Tito”), Hoy le toca a mi mujer (Carreras,
1973: “Julián Bataíni”), Yo tengo fe
(Carreras, 1974: AANA como él mismo, entrando al Canal 7), Los chicos crecen (Carreras, 1974: “Antonio Cazenave”), El canto cuenta su historia (Ayala – Héctor
Olivera, 1976: AANA como él mismo, en secuencia dirigida por Ayala), Así es la vida (Carreras, 1976: “Ernesto
Salazar”), El casamiento de Laucha (Enrique
Dawi, 1977: AANA como “el nuevo cura”), La
fiesta de todos (Sergio Renán, 1978: “marido maduro”, 12º), Vivir con alegría (Palito Ortega, 1979:
Antonio Bataíni”), Frutilla
(Carreras, 1979: AA como él mismo, 18º), El
Diablo metió la pata (Rinaldi, 1979: “médico doctor don Antonio Mastrangelo”)
y Qué linda es mi familia (Ortega,
1980: “don Luis”).
Otras actividades en cine: D2U en P’al
otro lao –Yo en Buenos Aires– (27
millones –P’al otro lao–, José Bohr, CHI, 1942) / P de Sombras en la frontera (Leo Fleider, 1950-1951).
Actividad como D teatral, listado no exhaustivo: Sisebuto Mandarina
el mucamo de la niña de Lamarque y Medero (1.10.1943, Boedo) y They knew
what they wanted de Sidney Howard (La mujer del otro, 15.4.1944,
National, y 4.6.1958, Astral) – En México, El Diablo andaba en
los choclos de Orlando Aldama (Cuando
el Diablo sopla, 21.6.1946, Arbeu), The
old lady shows her medals de J. M. Barrie (14.11.1946, Bellas Artes) y La muchachada de a bordo de Manuel
Romero (Yo no soy marinero… ¡por ti seré!,
21.12.1946, Lírico) – En la Argentina, Cuando los
duendes cazan perdices de Aldama (1.4.1949, Astral), Detective story
de Sidney Kingsley (Prontuario, 22.9.1950, Astral), El baile de
Edgar Neville (19.11.1953 y 2.10.1958, Astral), Desire under the elms de
O’Neill (21.7.1956, Smart), Kind Sir de Norman Krasna (Indiscreta,
14.3.1958, Empire), Esta noche mejor no de Abel Santa Cruz (31.7.1958,
Empire), La casa grande de Bugliot y Rosa (13.3.1959, Astral), Juancito
de la Ribera de Vacarezza (1.1.1960, Astral), El Diablo andaba en los choclos de Aldama (20.4.1960, Astral), Los
ángeles no tienen miedo de Aldama (19.8.1960, Astral), Double image
de Roger MacDougall y Ted Allan, traducida por Manuel Barberá de la versión
francesa de Gabriel Arout –Gog et magog–,
ambas basadas sobre el cuento Double
image de Roy Vickers (Cara o seca, 14.7.1961, Astral), Pimienta
de Abel Santa Cruz (28.3.1963, Cómico), Cuatro mellizos que se las traen
de Héctor Méndez (13.11.1963, La Comedia –Rosario, Santa Fe–), Pan criollo
de César Tiempo (6.7.1972, Astral: dirigida con Carlos A. Petit) y La
ganaste, papá de Abel Santa Cruz (septiembre 1977, en gira).
Otras actividades en teatro: autor, con el pseudónimo Drinisan, de Lo
hicieron sonar al ruso (4.6.1934, Palacio del Cine –Bahía Blanca, BA–) y El
Riachuelo (17.1.1936, Teatro de Mayo, sobre el argumento original de José
Bustamante y Ballivián para el film Riachuelo)
/ P de The trial of Mary Dugan de Bayard Veiller (24.3.1965, Cómico) y Pepsie de Pierre-Edmond Victor (22.3.1967, Cómico) / escenógrafo de Querido
profesor de Alfonso Paso (Mi querido profesor, 2.1.1972, Astral –Mar
del Plata, BA–) / P de Los Giles de Alfonso Paso (1.1.1973, Lido –Mar
del Plata–).
El empresario
Un rasgo poco divulgado de su trayectoria fue la de empresario,
mayormente en el teatro y como empresario de compañía y en ocasiones de sala,
que alquilaba a sus dueños por temporadas. En lo referido al cine, Sandrini
montó diversas compañías productoras y/o distribuidoras:
• Corporación Cinematográfica Argentina y La Sud Americana de Films, ambas en sociedad con Lázaro Battidoro, quien además era por entonces su manager: aunque él no se acreditaba en tanto productor, la Corporación concretó siete films, cuatro para su lucimiento (El canillita y la dama, ¡Palabra de honor!, Bartolo tenía una flauta y Un bebé de contrabando) más la adaptación de un sainete teatral (Callejón sin salida, Elías Alippi, 1937-1938), un vehículo para su amigo Carlos Morganti (Un tipo de suerte, Carlos Calderón de la Barca, 1938, en cuyo elenco aparecen su padre y su hermano) y la versión de un gran éxito radiofónico, Intrusa (Julio Saraceni, 1938-1939). La aventura terminó mal, con deudas y juicios: al respecto, véase el artículo “Personajes populares y negocios desventurados: Luis Sandrini actor y productor”, de César Maranghello, publicado en el nº 1 de la colección “Cuadernos de cine argentino”, publicada por el INCAA en 2005 pero de nula distribución, por lo que sólo puede ser consultada en alguna biblioteca pública.
• La Sud Americana de Films distribuyó, obviamente, el material de la
Corporación y otros dos largometrajes nacionales de producción ajena, Pájaros sin nido (José A. Ferreyra,
1940) y Hay que casar a Ernesto (Caviglia,
1940). También un puñado de títulos extranjeros negociados por Battidoro, en su
gran mayoría de la serie B con la sola excepción de nada menos que el clásico
francés La fin du jour (El fin del día, Jean Renoir, 1938), resto
en el que destaca, menos por su calidad que por su rareza, el film cubano Ahora seremos felices (idem, Frederick
Bain y William Nolte, 1938), comedia con canciones por Juan Arvizu y Mapy
Cortés.
• Producciones Luis Sandrini SRL fue establecida en 1950 por Luis y
Eduardo –con dineros aportados por el distribuidor David Goldberg– y su primer
film fue un tributo de Luis a su esposa Pastorino y a su hermano Eduardo, la services movie Sombras en la frontera. El
segundo, el clásico Cuando los duendes
cazan perdices, fue realizado en 1954, y los cinco siguientes también
fueron diseñados para el “muñeco” Sandrini: El
hombre virgen, Fantoche, El hombre que hizo el milagro, Mi esqueleto y Chafalonías, tras el cual la empresa dejó de producir. En tanto
distribuidora, lo hizo con sus propias producciones y, notoriamente, con Limelight
(Candilejas, Chaplin, EEUU, 1952). Un rasgo tan simpático cuan
destacable de Sandrini reside en que en los films de esta empresa
protagonizados por él omitió acreditarse en tanto actor: todos decían
“Producciones Luis Sandrini presenta”, el título y el resto del elenco y los
técnicos; su protagonismo era tácito.
• SPA, fugaz asociación con Amadori y la actriz española Conchita
Piquer para Me casé con una estrella.
• San-Car SA, en fin, la armó con Enrique Carreras, realizador y
productor responsable de lo peor del Sandrini final: dedicada con preferencia a
temporadas teatrales y ciclos televisivos, su única incursión en cine se dio en
Hoy le toca a mi mujer.
Además, aunque de manera informal, Sandrini tuvo participación financiera, sea aportando dineros propios (El hijo de papá) o asociándose a la empresa y figurando en créditos como productor, como con Francisco Canaro en El Diablo andaba en los choclos, con David Goldberg en el ya citado Sombras en la frontera, notoriamente con Juan José Guthman en cuatro producciones Intermericana (El seductor, La culpa la tuvo el otro…!, Payaso y La casa grande) y finalmente con Tinayre en Kuma-Ching, ambos hombres como socios del Canal 13.
En relación a la gran cantidad de films que interpretó (77), LS obtuvo
escaso reconocimiento formal más allá del que le tributaba su público, que
siempre le fue fiel, en ocasiones masivamente, pocas veces con tibieza. La
Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA) le otorgó el
premio al actor cómico por Juan Globo
y el premio al actor por La casa grande
y por La valija. La Academia de Artes
y Ciencias Cinematográficas de la Argentina (AACCA) lo distinguió como mejor
actor por La culpa la tuvo el otro…!,
y el Instituto Nacional de Cinematografía (INC) lo galardonó por Bicho raro. Además, recibió una mención
honorífica de actuación masculina en el 2º Certamen Hispano Americano de Cine (Madrid,
1950), asimismo por La culpa la tuvo el
otro…!, y el premio al mejor actor (ex aequo con José Suárez por La
boda) en el 3º Concurso Hispano Americano de la 7ª Reseña Mundial de
Festivales Cinematográficos (Acapulco, 1964) por Placeres conyugales. A propósito del tema, Sandrini escribió para el
Heraldo del Cinematografista una reflexión titulada “Los cómicos... ¿no
somos actores?”, que vale la pena transcribir por la justeza de su criterio:
“He rechazado y seguiré rechazando en el
futuro, los galardones que destaquen mi labor en cine, por halagüeños que
pudieran serme. Mi actitud es simplemente solidaria con los artistas reideros
en general, excluidos, diríase que por sistema, de los diplomas honoríficos. Se
me ocurre que hay en ello un prolongado error de aquilatamiento. Generalmente
se suele premiar «la mejor interpretación masculina» y luego «la mejor
interpretación cómica». ¿Es que los cómicos no somos masculinos? ¿O es que
nuestro género cómico se considera inferior?. Sería más digno, para los actores
festivos, que se premiara la mejor interpretación dramática, o trágica, o
grotesca o musical, etc., y también la cómica; quiero, en fin, que el género
que cultivo sea nivelado con los demás e incluso prefiero que haya un solo
premio, «al mejor actor», así, sin distinciones de ninguna especie, aunque ese
premio no sea ganado jamás por un cómico.
”Pero lo que no admito, y he aquí el porqué
de mi actitud, es que seamos ostensiblemente inferiorizados, cuando se habla de
«mejor actor» o «mejor actuación masculina», y en lugar aparte se nos coloca a
los cómicos. Repito que me mueve apenas un sentido íntimo de solidaridad (con
mi género y mis colegas dentro de él) que es también reivindicatoria. En la
historia del teatro, la gloria de Moliére pesa mucho. En la historia del cine,
la genialidad de Charles Chaplin no parece gravitar mucho sobre quienes piensan
que el género cómico no posee la jerarquía del patético, como si el alcance de
lo intelectual se detuviera en el límite de lo severo. Yo, que me divierto
leyendo a Bernard Shaw, nunca lo he creído así. Y encontraría ingrato que el
cine, en nombre de preceptos estéticos o morales, subestimase por desprecio a
lo mercantil, a quienes lo enriquecieron y fortificaron, tal como ocurre desde
que existen premios entre nosotros, si no me equivoco.
”Está lejos de mi propósito el entablar
polémica alguna; los que quieran poner gramos en la balanza, que lo hagan. Yo
nada agregaré, pues si no he sugerido aquí todo lo que tengo que decir, inútil
sería que quisiera decirlo con más amplitud”.
Alrededores
• LS aparece mencionado como intérprete en un cortometraje de 10’
titulado Música que llega al alma,
estrenado el 4.4.1941 en el cine Melody, producido y distribuido por la Fénix
Film y dirigido por Isidoro Navarro: en su mínima reseña, el Heraldo menciona la “intervención de las
orquestas de Hermes Peressini y Héctor Lagna Fietta” y que “Fugazmente aparecen
algunas figuras de nuestro cine, como Luis Sandrini, Perla Mux, June Marlowe,
Chela Cordero, etc.”. Ninguna copia ha sobrevivido, por lo que resulta imposible
establecer si la aparición de LS fue filmada a propósito, lo cual resulta
dudoso puesto que en aquellos años era exclusivo de los estudios EFA; si se
trata de un fragmento de algunos de sus films; o bien si son imágenes de algún
noticiario.
• Con 8 films, Bayón Herrera fue quien más veces lo dirigió. Le siguen Amaadori, Demare, Rinaldi, Ayala y Carreras con 6 cada uno, Romero con 4, Moglia Barth con 3 y Davison, Viñoly Barreto, Tinayre y Ortega con 2 cada uno.
• El hijo de papá fue el
único film en el que coincidió con su padre.
• Don Quijote del altillo el
primero en el que coincidió con su hermano.
• De acuerdo a diversas fuentes, el “Cachuzo” de El canillita y la dama habría servido de inspiración para su futuro
“Felipe”, personaje que le escribía Miguel Coronatto Paz desde su debut en 1944
por Radio El Mundo y que años más tarde trasladó a la TV pero nunca al cine.
• ¡Palabra de honor! fue el
primero en el que María Esther Buschiazzo animó a su madre.
• En Bartolo tenía una flauta
no sólo se casa con la chica pobre (Perla Mux) sino que termina siendo rico.
• ¡El más infeliz del pueblo!
no figura, por cierto, entre lo mejor que hizo, en principio porque el
personaje original de Arniches lo dobla en edad, pero sobre todo porque un
cambio de registro sobre la marcha lo torna antipático ante su público fiel. En
efecto, aquí es un oscuro oficinista de pronto ascendido, lo que cambia su
habitual bonhomía y lo convierte en autoritario, engreído y arribista social.
Es de los pocos films suyos en los que aparece antipático y hace de hombre
casado, aunque no le vaya muy bien su matrimonio con Nélida Bilbao, quien
previamente fue seducida y abandonada, a pesar de lo cual el buenazo de
Sandrini se casó con ella. Vuelve a ser el de siempre hacia el final, pero para
entonces los espectadores ya lo habían rechazado.
• En Secuestro sensacional!!!
aparece Pedro Martínez, su primer imitador, el “oficial”, por así decirlo:
figura acreditado como Pedrín Martínez e interpreta a “Cachuzo Martínez”,
hermano del protagonista.
• El hombre virgen ilustra a
la perfección el vuelco que, pasados sus 50 años de edad, imprimió a su carrera
cinematográfica, dejando atrás la exagerada gesticulación, los ojos
desorbitados y el tartamudeo. En un inteligente tour de force, acabó de
apoyar las debilidades de sus personajes de solterón buenazo sobre una madre
lagrimeante para comenzar a encarar antihéroes con mayor peso dramático, lo
cual, además, demostraba que era dueño de un talento oculto opacado por su
habitual muñeco. Además, lo muestra en un ambiente high class, vistiendo
esmóquin y como propietario de una fastuosa mansión. LS viajó personalmente a
Río de Janeiro entre el 5 y el 8.8.1955 para contratar a la brasileña Julie
Bardot.
• Siempre “apto para todo público”, se mandó un “pelotudo” en La Cigarra no es un bicho y un sonoro
“la puta que los parió” en Kuma-Ching,
calificados como “prohibido para menores”, respectivamente para 18 y 14 años.
• Pimienta marca un antes y
un después en su filmografía, el de su inmersión en personajes de veteranos sentenciosos,
moralistas y reaccionarios aunque un tanto pícaros, como para mantener la
tradición. LS era una persona inteligente, por lo que de ningún modo está
exento de culpa en su casi gozoso involucramiento con autores como Abel Santa
Cruz y Ulyses Petit de Murat y con directores como Rinaldi, Ayala y Carreras,
quienes dominarán su horrorosa etapa final.
• En La valija por primera
vez hace de un hombre casado cuya esposa (Pastorino) le mete los cuernos, y en Hoy le toca a mi mujer es él quién se
los metió a su esposa (Pastorino, again)
con Edith Boado.