martes, 30 de septiembre de 2025

CINEASTAS

Luis Sandrini

“Había en sus ademanes esa suerte de inconsciente habilidad del músico
cuyos dedos recorren el instrumento sin que la mirada los acompañe”.
Guillermo House, El último perro (1947).

“Lo fui a ver a Reynaldi, que estaba levantando su carpa en unos potreros de la calle Pavón, cerca de Avenida La Plata. Le mostré la carta de mi padre y me contrató para su compañía. Yo había ido con mi mejor pilcha, una flamante galerita y bastón. […] Dos pesos con cincuenta centavos por día. […] El Milico III en Juan Moreira. […] Un día me vio actuar Alberto Vacarezza, que ya era el «as del sainete» y me contrató para estrenar un rol en su sainete Sunchales, estrenado en Rosario en 1929. Después, me trajeron al entonces teatro Ideal, hoy Comedia, de la calle Paraná, y de allí me sacó aquel gran maestro de artistas que fue Elías Alippi, para su famosa compañía con Enrique Muiño. Tuve la buena suerte de que se me confiara un rol importante en Los tres berretines”, recordaba en un extenso reportaje publicado en La Prensa del 20.3.1955.


   Luis Sandrini (Luis Santiago Sandrini Lagomarsino; Buenos Aires, 22.2.1905 / 5.7.1980) era hijo del actor circense Santiago Sandrini y sobrino del actor y escenógrafo Antonio Scelfo, por lo que su futuro parecía estar predestinado, lo mismo que el de su hermano Eduardo: ambos debutaron en 1924 en la obra El laboratorio de las alucinaciones, representada en el teatro París, en San Pedro, la ciudad bonaerense en la que por entonces vivía la familia. Poco después, ya de vuelta en Buenos Aires, Luis ingresó al circo que actuaba en el Teatro de Verano, donde dio sus primeros pasos profesionales como payaso, tony y actor, pero tan sólo hacia mediados de 1928 su nombre comienza a aparecer en los diarios como integrante de compañías de segunda línea, aquellas que recorrían las salas de barrio de la Capital, el conurbano y el interior, entre ellas una que ofrecía revistas en el teatro América del barrio de Boedo y las de Olimpio Bobbio y Pedro Pompilio en el Pablo Podestá, María Hernando y Antonio Daglio en el Excelsior, Aída Gómez en el Pablo Podestá, Elena Alvarez (“la esforzada actriz”, según La Razón) en el Colonial de Avellaneda: fue casi al finalizar esta larga temporada que Sandrini tuvo su primera “función extraordinaria en honor y beneficio”, suyo y de su compañero Aurelio Di Masi, “dos de sus más destacados elementos” (La Prensa, 15.12.1929); la dirigida por Alberto Vacarezza en gira, la de Adolfo Pissano y Héctor Bonatti en el 25 de Mayo, y la de José Ramírez en una gira en la que conoció a su primera mujer, Chela Cordero. A partir de 1930 su nombre ya aparecerá regularmente en una gran variedad de compañías, cimentando en un par de años una popularidad que permanecerá incólume hasta su muerte.

   La actividad de Sandrini ha sido intensa y exitosa en todos los medios: además de actor ha sido empresario, autor y director teatral, cinematográfico, radiofónico, televisivo y hasta publicitario, sin olvidar una solitaria incursión discográfica (en el tema Ovejitas blancas, bulerías grabadas en la RCA por Varela-Varelita y el trompetista Rondinelli). Su popularidad no se limitó a la Argentina sino que incluyó casi toda la América latina y España. A menudo se ha equiparado su carrera con la del mexicano Cantinflas, y la comparación es pertinente: ambos crearon prototipos muy festejados por el público, que en el caso del argentino era un muchacho de ojos saltones, humilde, honesto, de buen corazón, algo torpe para el habla (“no era un tartamudo, sino un tipo que no sabía explicarse”, lo definió), soltero y de poco éxito con las mujeres, que idolatra a su madre (cuando la tiene viva), siempre pacificando y haciendo el bien al resto de los personajes, desenmascarando a los malvados de turno, casi siempre su hermano Eduardo. Para Carlos Ulanovsky (en Satiricón, 9.7.1973), ese personaje eterno es “otro de los arquitectos que ayudaron a construir una filosofía de consumo masivo que es toda una actitud frente a la vida: la que intenta que todo quede como está, que nada cambie. Su producción artística siempre defendió directa e indirectamente la familia tradicional, el orden social instaurado, la moralidad aceptada, las costumbres consagradas como buenas”. Para Luis Mazas (Clarín, 5.7.1990) Sandrini “fue esencialmente eso, un ídolo popular que alimentó, de variadas maneras, la sabiduría de la gente. Representó a través de la vena humorística y sentimental que él había elegido nuestras alegrías y sinsabores”.

Con la mamma Buschiazzo

   Al cine accedió en 1932 con dos de los primeros films sonoros y trabajó sin descanso hasta pocos días antes de su muerte. Dos curiosidades poco conocidas de su actividad: la dirección de apenas una secuencia –aquella en la que intervenía Tita Merello– de P’al otro lao (1942), labor no acreditada en títulos que el productor y director Bohr concedió por expreso pedido de Merello, entonces en pareja sentimental con Sandrini, y la autoría, apenas oculto tras el pseudónimo “Drinisan”, de un par de comedias en los años 30. Cabe destacar un rasgo ejemplar del Sandrini hombre: en toda su actividad estelar gustaba rodearse de sus antiguos compañeros de las primeras “rascadas” teatrales, actores a los que la falta de oportunidades relegó a personajes siempre secundarios: él no los olvidaba y además los hacía lucir.

   En tanto director, Sandrini hizo apenas dos films. Cuando los duendes cazan perdices es adaptación de su más grande éxito teatral, cinco temporadas a partir de su estreno el 17.3.1949 en el Astral, que dirigió, según contó alguna vez, porque ya se la sabía de memoria, y El hombre que hizo el milagro, sobre una obra de Paulino Masip que ya había sido filmada en México en 1941 y era un antiguo proyecto suyo cuya dirección había ofrecido en 1955 a Vittorio De Sica. Ambos son films rutinarios que bien podrían haber sido firmados por cualquiera de sus directores habituales.

   Mereció, y obtuvo, reconocimientos, premios, cargos oficiales (supervisor artístico ad honorem de todos los canales de TV estatizados, designado en agosto 1975 por la Secretaría de Prensa y Difusión) y homenajes (Museo del Cine, agosto 1977; Cinemateca Argentina, febrero 2005). Tuvo un imitador oficial, el actor Pedro Martínez, cuya “presentación” como “el doble de Luis Sandrini” fue registrada en el cuadro 15º, Y seguimos con las dudas..., de La revista de las 100 mujeres, de Petit-Sciammarella (10.5.1946, Casino), así como en el cuadro 20º, Sandrini versus Cantinflas, en este caso acompañado por Manuel Casares: Martínez había coincidido con su imitado en el film Secuestro sensacional!!! y volverá a coincidir en algún otro. Por otra parte, Arístides Soler lo imita en Cuidado con las imitaciones (Bayón Herrera, 1947), Romeo Segré en Intriga y sexo (Branislaf, 1966) y Damián De Santo en Yo soy así –Tita de Buenos Aires– (Costantini, 2016). Una sala de cine en Campo Largo, Chaco, llevaba su nombre, al igual que el Salón Cultural del Centro de Empleados de Comercio de Mar del Plata. Una Muestra (luego Festival) de Cine Argentino concretado desde 1990 en la ciudad bonaerense de Pergamino también fue bautizada Luis Sandrini. El director y productor Palito Ortega, en fin, le dedicó Qué linda es mi familia.

Con Chela Cordero, su primera mujer

   Ha tenido relaciones sentimentales prolongadas con las actrices Chela Cordero y Tita Merello y contrajo matrimonio con otra, Malvina Pastorino; una de sus hijas con Pastorino, Sandra, y sus nietas Roberta Vadino Sandrini (cantante que intervino en dos videos cortos de Lilián Morello, Mañana en 1994 y Once en 1999) y Carla Pantanali Sandrini (actriz que debutó en el film Natural, 1999, dir. Marcelo Mangone) también se han dedicado al espectáculo, lo mismo que su sobrino Rubén, hijo de Eduardo. De hecho, Sandra Sandrini dirigió y otros herederos participaron en el video de largometraje Sandrini (2017), producido por el INCAA en homenaje al actor.

   Nunca paró de trabajar, y en su caso es posible recurrir a ese lugar común que asegura que “sólo la muerte lo detuvo”. En efecto, aquejado por una semiparálisis desde varios años antes, en sus últimos seis meses de vida dirigió y protagonizó la pieza teatral de Edgar Neville El baile, uno de sus recurrentes “caballitos de batalla”, montada esta vez junto con Pastorino, Carlos Estrada y Ovidio Fuentes primero en la temporada de verano en Necochea y luego en el Electra de Vicente López, el teatro de su barrio. Interin, filmó y dobló Qué linda es mi familia mientras estudiaba un nuevo proyecto de film con su viejo amigo Carlos Rinaldi. “Sólo la muerte lo detuvo”.

FILMOGRAFIACOMO DIRECTOR

01.  Cuando los duendes cazan perdices (1954) 35mm, B&N, 108’. CP: Producciones Luis Sandrini SRL. P: Eduardo Sandrini. G: Carlos A. Petit, sobre la pieza teatral Cuando los duendes cazan perdices…, de Orlando Aldama. F: Humberto Peruzzi. I: LS, Malvina Pastorino, Eduardo Sandrini, María Esther Buschiazzo, Elda Dessel, Lalo Malcom, Iván Grondona, Josefa Goldar, Max Citelli. LC: 12.1.1955.

02.  El hombre que hizo el milagro (1958) 35mm, B&N, 95’. CP: Producciones Luis Sandrini SRL. PE: Luis Oscar Giudici. G: Emilio Villalba Welsh y Ariel Cortazzo, sobre argumento de Paulino Masip. F: Antonio Merayo. I: LS, Diana Ingro, Andrés Laszló, Nelly Panizza, Aurelia Ferrer, Vicente Ariño, Lalo Malcom, Norma Nor, Warly Ceriani, Armando Lopardo. LC: 3.7.1958.

Filmografía como actor, siempre acreditado en el 1º puesto excepto los casos que se indican: ¡Tango! (Moglia Barth, 1932-1933: “Berretín”, acreditado 6º), Los tres berretines (NN, 1932: “Eusebio Sequeiros”, 2º), El hijo de papá (John Alton, 1933: film mudo), Riachuelo (Moglia Barth, 1934: “Berretín”), Loco lindo (Arturo Mom, 1935: “Miguelito Andrade”), La muchachada de a bordo (Manuel Romero, 1935: “conscripto Juan Roquete”), Don Quijote del altillo (Romero, 1935-1936: “Eusebio”), El cañonero de Giles (Romero, 1936: “Lorenzo Fierro, alias Patada de Burro”), ¡Segundos afuera! (Alberto Etchebehere y Chas de Cruz, 1937: aparición amistosa no acreditada [AANA]), La casa de Quirós (Moglia Barth, 1937: “Casimiro Carranque y Pérez”), El canillita y la dama (Luis César Amadori, 1938: “Carlos Sanguineti, alias Cachuzo”), ¡Palabra de honor! (Amadori, 1939: “Pitango”), Bartolo tenía una flauta (Antonio Botta, 1939: “Bartolo Carlomagno”), Un bebé de contrabando (Eduardo Morera, 1940: “Inocencio Carreño”), Chingolo (Lucas Demare, 1940: “Chingolo Domínguez”), ¡El más infeliz del pueblo! (Bayón Herrera, 1940-1941: “Pantaleón Cordero y Manso”), Peluquería de señoras (Bayón Herrera, 1941: “Nicéforo Mistón, alias Tom Mix”), Secuestro sensacional!!! (Bayón Herrera, 1942: “Juan Martínez”), La casa de los millones (Bayón Herrera, 1942: “Fortunato Rico”), Amor, último modelo (Roberto Ratti, 1942: “pasajero del tranvía que compra dos boletos”, 12º, aparición amistosa [AA]), Capitán Veneno (Enrique Martinent, 1943: “capitán Jorge de Córdoba, alias Capitán Veneno”), La suerte llama tres veces (Bayón Herrera, 1943: “Lorenzo Ferrari”), La danza de la fortuna (Bayón Herrera, 1943-1944: Fortunato Rico, alias Chiche”), Los dos rivales (Bayón Herrera, 1943-1944: “Oscar Gorosito”) y El Diablo andaba en los choclos (Romero, 1945, + P: “Filoteo Tortosa, alias Filo”) – En Chile, El diamante del maharajá (idem, Roberto de Ribón, 1945: “Toribio, alias Abachid”) – En México, La vida íntima de Marco Antonio y Cleopatra (idem, Roberto Gavaldón, 1946: “Marco Antonio”), El ladrón (idem, Julio Bracho, 1946: “Plácido López”) y Yo soy tu padre (idem, Emilio Gómez Muriel, 1947: “César Benavídez”) – En la Argentina, Don Juan Tenorio (Amadori, 1948: “Juan Retama”) y Juan Globo (Amadori, 1948: “Juan”) – En España, ¡Olé torero! (idem, Benito Perojo, 1948: “Manuel”) – En México, El baño de Afrodita (Una cana al aire, Tito Davison, 1949: “profesor Sandro Saravia Saracho”) y El embajador (idem, Davison, 1949: “Palmiro Sosa”) – En la Argentina, El seductor (Bayón Herrera, 1949, + P: “Miguel, alias Mínimo, alias Diógenes”), La culpa la tuvo el otro...! (Demare, 1949-1950, + P: “Víctor Valdéz”, “Sincerato Cuesta” y “tía de Víctor”), Me casé con una estrella (Amadori, 1951: “Romeo Pedragosa”), Payaso (Demare, 1951, + P: “Eleuterio, alias Jack”) y La casa grande (Leo Fleider, 1952, + P: “Pascual Bascolini”) – En España, El seductor de Granada (A la buena de Dios..., Demare, 1952: “Valentín Cardoso”) y Maldición gitana (idem, Jerónimo Mihura, 1953: “Alejo Franchinelli”) – En la Argentina, Cuando los duendes cazan perdices (LS, 1954: “Eulogio Soto”, no acreditado [NA]), El barro humano (Amadori, 1954: AANA como “taxista”), El hombre virgen (Román Viñoly Barreto, 1955: “Pio Torielli”, NA), Fantoche (Viñoly Barreto, 1957: “Jacinto Sampoñaro”, NA), El hombre que hizo el milagro (LS, 1958: “Inocencio Lucero”, NA), Mi esqueleto (Demare, 1959: “Natalio Santos”, NA) y Chafalonías (Mario Soffici, 1960: “Angel Fossatti”, NA) – En España, ...Y el cuerpo sigue aguantando / Un tipo de sangre (León Klimovsky, E/A, 1960: “Cristóbal Céspedes”) – En la Argentina, La Cigarra no es un bicho (Daniel Tinayre, 1962: Serafín Mazei”), Placeres conyugales / Las mujeres los prefieren tontos (Luis Saslavsky, A/E, 1963: “Raimundo”), Viaje de una noche de verano (1964-1965: LS interviene en el episodio La bañadera, Rubén W. Cavallotti: “automovilista pigmeo”, 41º AA), Bicho raro (Carlos Rinaldi, 1964: “Carmelo Ferrari, alias Cholo”), Pimienta (Rinaldi, 1966: “Peregrino Ferrari, alias Pimienta”), Al Diablo con este cura...!!! (Rinaldi, 1966-1967: “RP Francisco Lamberti, alias Pancho”), Cuando los hombres hablan de mujeres (Fernando Ayala, 1967: “Alejandro”), En mi casa mando yo (Ayala, 1967: “Esteban Rossi”), Kuma-Ching (Tinayre, 1968, + P: “Carlos Spumarella, alias Cacho”), El profesor hippie (Ayala, 1969: “Horacio Montesano, alias Tito”), Pimienta y Pimentón (Rinaldi, 1969-1970: “Horacio Bidegay, alias Pimienta”), Un elefante color ilusión (Derlis M. Beccaglia, 1970: “Luis, tío de las trillizas”, AA acreditado en el último puesto), El profesor patagónico (Ayala, 1970: “Horacio Montesano”), La valija (Carreras, 1970: “Osvaldo Oliva”), Pájaro Loco (Demare, 1970: “RP Antonio Caprara, alias Pajaro Loco”), Mi amigo Luis (Rinaldi, 1971: “teniente 1º Luis Greco”), El profesor tirabombas (Ayala, 1972: “Horacio Montesano, alias Tito”), Hoy le toca a mi mujer (Carreras, 1973: “Julián Bataíni”), Yo tengo fe (Carreras, 1974: AANA como él mismo, entrando al Canal 7), Los chicos crecen (Carreras, 1974: “Antonio Cazenave”), El canto cuenta su historia (Ayala – Héctor Olivera, 1976: AANA como él mismo, en secuencia dirigida por Ayala), Así es la vida (Carreras, 1976: “Ernesto Salazar”), El casamiento de Laucha (Enrique Dawi, 1977: AANA como “el nuevo cura”), La fiesta de todos (Sergio Renán, 1978: “marido maduro”, 12º), Vivir con alegría (Palito Ortega, 1979: Antonio Bataíni”), Frutilla (Carreras, 1979: AA como él mismo, 18º), El Diablo metió la pata (Rinaldi, 1979: “médico doctor don Antonio Mastrangelo”) y Qué linda es mi familia (Ortega, 1980: “don Luis”).

Otras actividades en cine: D2U en P’al otro lao –Yo en Buenos Aires– (27 millones –P’al otro lao–, José Bohr, CHI, 1942) / P de Sombras en la frontera (Leo Fleider, 1950-1951).

Actividad como D teatral, listado no exhaustivo: Sisebuto Mandarina el mucamo de la niña de Lamarque y Medero (1.10.1943, Boedo) y They knew what they wanted de Sidney Howard (La mujer del otro, 15.4.1944, National, y 4.6.1958, Astral) – En México, El Diablo andaba en los choclos de Orlando Aldama (Cuando el Diablo sopla, 21.6.1946, Arbeu), The old lady shows her medals de J. M. Barrie (14.11.1946, Bellas Artes) y La muchachada de a bordo de Manuel Romero (Yo no soy marinero… ¡por ti seré!, 21.12.1946, Lírico) – En la Argentina, Cuando los duendes cazan perdices de Aldama (1.4.1949, Astral), Detective story de Sidney Kingsley (Prontuario, 22.9.1950, Astral), El baile de Edgar Neville (19.11.1953 y 2.10.1958, Astral), Desire under the elms de O’Neill (21.7.1956, Smart), Kind Sir de Norman Krasna (Indiscreta, 14.3.1958, Empire), Esta noche mejor no de Abel Santa Cruz (31.7.1958, Empire), La casa grande de Bugliot y Rosa (13.3.1959, Astral), Juancito de la Ribera de Vacarezza (1.1.1960, Astral), El Diablo andaba en los choclos de Aldama (20.4.1960, Astral), Los ángeles no tienen miedo de Aldama (19.8.1960, Astral), Double image de Roger MacDougall y Ted Allan, traducida por Manuel Barberá de la versión francesa de Gabriel Arout –Gog et magog–, ambas basadas sobre el cuento Double image de Roy Vickers (Cara o seca, 14.7.1961, Astral), Pimienta de Abel Santa Cruz (28.3.1963, Cómico), Cuatro mellizos que se las traen de Héctor Méndez (13.11.1963, La Comedia –Rosario, Santa Fe–), Pan criollo de César Tiempo (6.7.1972, Astral: dirigida con Carlos A. Petit) y La ganaste, papá de Abel Santa Cruz (septiembre 1977, en gira).

Otras actividades en teatro: autor, con el pseudónimo Drinisan, de Lo hicieron sonar al ruso (4.6.1934, Palacio del Cine –Bahía Blanca, BA–) y El Riachuelo (17.1.1936, Teatro de Mayo, sobre el argumento original de José Bustamante y Ballivián para el film Riachuelo) / P de The trial of Mary Dugan de Bayard Veiller (24.3.1965, Cómico) y Pepsie de Pierre-Edmond Victor (22.3.1967, Cómico) / escenógrafo de Querido profesor de Alfonso Paso (Mi querido profesor, 2.1.1972, Astral –Mar del Plata, BA–) / P de Los Giles de Alfonso Paso (1.1.1973, Lido –Mar del Plata–).

 

El empresario

Un rasgo poco divulgado de su trayectoria fue la de empresario, mayormente en el teatro y como empresario de compañía y en ocasiones de sala, que alquilaba a sus dueños por temporadas. En lo referido al cine, Sandrini montó diversas compañías productoras y/o distribuidoras:

Turbulento intermedio con Tita Merello

• Corporación Cinematográfica Argentina y La Sud Americana de Films, ambas en sociedad con Lázaro Battidoro, quien además era por entonces su manager: aunque él no se acreditaba en tanto productor, la Corporación concretó siete films, cuatro para su lucimiento (El canillita y la dama, ¡Palabra de honor!, Bartolo tenía una flauta y Un bebé de contrabando) más la adaptación de un sainete teatral (Callejón sin salida, Elías Alippi, 1937-1938), un vehículo para su amigo Carlos Morganti (Un tipo de suerte, Carlos Calderón de la Barca, 1938, en cuyo elenco aparecen su padre y su hermano) y la versión de un gran éxito radiofónico, Intrusa (Julio Saraceni, 1938-1939). La aventura terminó mal, con deudas y juicios: al respecto, véase el artículo “Personajes populares y negocios desventurados: Luis Sandrini actor y productor”, de César Maranghello, publicado en el nº 1 de la colección “Cuadernos de cine argentino”, publicada por el INCAA en 2005 pero de nula distribución, por lo que sólo puede ser consultada en alguna biblioteca pública.

• La Sud Americana de Films distribuyó, obviamente, el material de la Corporación y otros dos largometrajes nacionales de producción ajena, Pájaros sin nido (José A. Ferreyra, 1940) y Hay que casar a Ernesto (Caviglia, 1940). También un puñado de títulos extranjeros negociados por Battidoro, en su gran mayoría de la serie B con la sola excepción de nada menos que el clásico francés La fin du jour (El fin del día, Jean Renoir, 1938), resto en el que destaca, menos por su calidad que por su rareza, el film cubano Ahora seremos felices (idem, Frederick Bain y William Nolte, 1938), comedia con canciones por Juan Arvizu y Mapy Cortés.

• Producciones Luis Sandrini SRL fue establecida en 1950 por Luis y Eduardo –con dineros aportados por el distribuidor David Goldberg– y su primer film fue un tributo de Luis a su esposa Pastorino y a su hermano Eduardo, la services movie Sombras en la frontera. El segundo, el clásico Cuando los duendes cazan perdices, fue realizado en 1954, y los cinco siguientes también fueron diseñados para el “muñeco” Sandrini: El hombre virgen, Fantoche, El hombre que hizo el milagro, Mi esqueleto y Chafalonías, tras el cual la empresa dejó de producir. En tanto distribuidora, lo hizo con sus propias producciones y, notoriamente, con Limelight (Candilejas, Chaplin, EEUU, 1952). Un rasgo tan simpático cuan destacable de Sandrini reside en que en los films de esta empresa protagonizados por él omitió acreditarse en tanto actor: todos decían “Producciones Luis Sandrini presenta”, el título y el resto del elenco y los técnicos; su protagonismo era tácito.

• SPA, fugaz asociación con Amadori y la actriz española Conchita Piquer para Me casé con una estrella.

• San-Car SA, en fin, la armó con Enrique Carreras, realizador y productor responsable de lo peor del Sandrini final: dedicada con preferencia a temporadas teatrales y ciclos televisivos, su única incursión en cine se dio en Hoy le toca a mi mujer.

con Malvina Pastorio, la esposa legal

   Además, aunque de manera informal, Sandrini tuvo participación financiera, sea aportando dineros propios (El hijo de papá) o asociándose a la empresa y figurando en créditos como productor, como con Francisco Canaro en El Diablo andaba en los choclos, con David Goldberg en el ya citado Sombras en la frontera, notoriamente con Juan José Guthman en cuatro producciones Intermericana (El seductor, La culpa la tuvo el otro…!, Payaso y La casa grande) y finalmente con Tinayre en Kuma-Ching, ambos hombres como socios del Canal 13.


Sandrini y los premios

En relación a la gran cantidad de films que interpretó (77), LS obtuvo escaso reconocimiento formal más allá del que le tributaba su público, que siempre le fue fiel, en ocasiones masivamente, pocas veces con tibieza. La Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA) le otorgó el premio al actor cómico por Juan Globo y el premio al actor por La casa grande y por La valija. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina (AACCA) lo distinguió como mejor actor por La culpa la tuvo el otro…!, y el Instituto Nacional de Cinematografía (INC) lo galardonó por Bicho raro. Además, recibió una mención honorífica de actuación masculina en el 2º Certamen Hispano Americano de Cine (Madrid, 1950), asimismo por La culpa la tuvo el otro…!, y el premio al mejor actor (ex aequo con José Suárez por La boda) en el 3º Concurso Hispano Americano de la 7ª Reseña Mundial de Festivales Cinematográficos (Acapulco, 1964) por Placeres conyugales. A propósito del tema, Sandrini escribió para el Heraldo del Cinematografista una reflexión titulada “Los cómicos... ¿no somos actores?”, que vale la pena transcribir por la justeza de su criterio:

   “He rechazado y seguiré rechazando en el futuro, los galardones que destaquen mi labor en cine, por halagüeños que pudieran serme. Mi actitud es simplemente solidaria con los artistas reideros en general, excluidos, diríase que por sistema, de los diplomas honoríficos. Se me ocurre que hay en ello un prolongado error de aquilatamiento. Generalmente se suele premiar «la mejor interpretación masculina» y luego «la mejor interpretación cómica». ¿Es que los cómicos no somos masculinos? ¿O es que nuestro género cómico se considera inferior?. Sería más digno, para los actores festivos, que se premiara la mejor interpretación dramática, o trágica, o grotesca o musical, etc., y también la cómica; quiero, en fin, que el género que cultivo sea nivelado con los demás e incluso prefiero que haya un solo premio, «al mejor actor», así, sin distinciones de ninguna especie, aunque ese premio no sea ganado jamás por un cómico.

   ”Pero lo que no admito, y he aquí el porqué de mi actitud, es que seamos ostensiblemente inferiorizados, cuando se habla de «mejor actor» o «mejor actuación masculina», y en lugar aparte se nos coloca a los cómicos. Repito que me mueve apenas un sentido íntimo de solidaridad (con mi género y mis colegas dentro de él) que es también reivindicatoria. En la historia del teatro, la gloria de Moliére pesa mucho. En la historia del cine, la genialidad de Charles Chaplin no parece gravitar mucho sobre quienes piensan que el género cómico no posee la jerarquía del patético, como si el alcance de lo intelectual se detuviera en el límite de lo severo. Yo, que me divierto leyendo a Bernard Shaw, nunca lo he creído así. Y encontraría ingrato que el cine, en nombre de preceptos estéticos o morales, subestimase por desprecio a lo mercantil, a quienes lo enriquecieron y fortificaron, tal como ocurre desde que existen premios entre nosotros, si no me equivoco.

   ”Está lejos de mi propósito el entablar polémica alguna; los que quieran poner gramos en la balanza, que lo hagan. Yo nada agregaré, pues si no he sugerido aquí todo lo que tengo que decir, inútil sería que quisiera decirlo con más amplitud”.

 

Alrededores

• LS aparece mencionado como intérprete en un cortometraje de 10’ titulado Música que llega al alma, estrenado el 4.4.1941 en el cine Melody, producido y distribuido por la Fénix Film y dirigido por Isidoro Navarro: en su mínima reseña, el Heraldo menciona la “intervención de las orquestas de Hermes Peressini y Héctor Lagna Fietta” y que “Fugazmente aparecen algunas figuras de nuestro cine, como Luis Sandrini, Perla Mux, June Marlowe, Chela Cordero, etc.”. Ninguna copia ha sobrevivido, por lo que resulta imposible establecer si la aparición de LS fue filmada a propósito, lo cual resulta dudoso puesto que en aquellos años era exclusivo de los estudios EFA; si se trata de un fragmento de algunos de sus films; o bien si son imágenes de algún noticiario.

La culpa la tuvo el otro...!

• Con 8 films, Bayón Herrera fue quien más veces lo dirigió. Le siguen Amaadori, Demare, Rinaldi, Ayala y Carreras con 6 cada uno, Romero con 4, Moglia Barth con 3 y Davison, Viñoly Barreto, Tinayre y Ortega con 2 cada uno.

El hijo de papá fue el único film en el que coincidió con su padre.

Don Quijote del altillo el primero en el que coincidió con su hermano.

• De acuerdo a diversas fuentes, el “Cachuzo” de El canillita y la dama habría servido de inspiración para su futuro “Felipe”, personaje que le escribía Miguel Coronatto Paz desde su debut en 1944 por Radio El Mundo y que años más tarde trasladó a la TV pero nunca al cine.

¡Palabra de honor! fue el primero en el que María Esther Buschiazzo animó a su madre.

• En Bartolo tenía una flauta no sólo se casa con la chica pobre (Perla Mux) sino que termina siendo rico.

¡El más infeliz del pueblo! no figura, por cierto, entre lo mejor que hizo, en principio porque el personaje original de Arniches lo dobla en edad, pero sobre todo porque un cambio de registro sobre la marcha lo torna antipático ante su público fiel. En efecto, aquí es un oscuro oficinista de pronto ascendido, lo que cambia su habitual bonhomía y lo convierte en autoritario, engreído y arribista social. Es de los pocos films suyos en los que aparece antipático y hace de hombre casado, aunque no le vaya muy bien su matrimonio con Nélida Bilbao, quien previamente fue seducida y abandonada, a pesar de lo cual el buenazo de Sandrini se casó con ella. Vuelve a ser el de siempre hacia el final, pero para entonces los espectadores ya lo habían rechazado.

• En Secuestro sensacional!!! aparece Pedro Martínez, su primer imitador, el “oficial”, por así decirlo: figura acreditado como Pedrín Martínez e interpreta a “Cachuzo Martínez”, hermano del protagonista.

El hombre virgen ilustra a la perfección el vuelco que, pasados sus 50 años de edad, imprimió a su carrera cinematográfica, dejando atrás la exagerada gesticulación, los ojos desorbitados y el tartamudeo. En un inteligente tour de force, acabó de apoyar las debilidades de sus personajes de solterón buenazo sobre una madre lagrimeante para comenzar a encarar antihéroes con mayor peso dramático, lo cual, además, demostraba que era dueño de un talento oculto opacado por su habitual muñeco. Además, lo muestra en un ambiente high class, vistiendo esmóquin y como propietario de una fastuosa mansión. LS viajó personalmente a Río de Janeiro entre el 5 y el 8.8.1955 para contratar a la brasileña Julie Bardot.

• Siempre “apto para todo público”, se mandó un “pelotudo” en La Cigarra no es un bicho y un sonoro “la puta que los parió” en Kuma-Ching, calificados como “prohibido para menores”, respectivamente para 18 y 14 años.

Pimienta marca un antes y un después en su filmografía, el de su inmersión en personajes de veteranos sentenciosos, moralistas y reaccionarios aunque un tanto pícaros, como para mantener la tradición. LS era una persona inteligente, por lo que de ningún modo está exento de culpa en su casi gozoso involucramiento con autores como Abel Santa Cruz y Ulyses Petit de Murat y con directores como Rinaldi, Ayala y Carreras, quienes dominarán su horrorosa etapa final.

• En La valija por primera vez hace de un hombre casado cuya esposa (Pastorino) le mete los cuernos, y en Hoy le toca a mi mujer es él quién se los metió a su esposa (Pastorino, again) con Edith Boado.

lunes, 29 de septiembre de 2025

CINEASTAS

Dimitriadis, Defilippi y Suñez,
marginales hasta el fin

Además de las-que-ya-sabemos, hubo en la historia del cine argentino otros casos de mellizos, como los Dimitriadis, Carlos y Alejandro: el primer film en el que se registra su presencia fue Una atrevida aventurita, donde se los ve como espectadores en una exhibición privada, y en adelante y a lo largo de toda la década de los 50 aparecieron, juntos o por separado pero siempre en calidad de extras, en una variada cantidad de largometrajes y hasta en piezas teatrales.

   En octubre 1958, Carlos Dimitriadis –con el apellido artístico Lao– anunció que dirigiría en los estudios Lumiton La imagen de Mauricio, versión de la pieza teatral escrita y dirigida por él e interpretada por “los mellizos Lao” al frente de la compañía independiente El Teatro de la Nueva Comedia, que la estrenó el 14.5.1956 en el Smart, por cierto en una función única. En abril 1960 sí pudo concretar el corto El cisne azul, escrito por él mismo y producido (para Cumbre Films, sello de fantasía de los hermanos) e interpretado por ambos en Lumiton. En octubre 1961, por fin, dirigió y, con su hermano, produjo e interpretó su primer largo, Del brazo con la muerte, lanzado tan sólo cinco años más tarde. En 1966 anunciaron “Amantes en la arena”, con rodaje previsto en las playas cariocas, pero lo concretaron en el verano 1969-1970 y en Mar del Plata con el título “Después del atardecer” y terminaron estrenándolo tres años más tarde en una sala “rasca”, la del Arizona, y con el título Póker de amantes para tres. En ambos los hermanos animan a un humilde bueno y a un poderoso malo: en el primero no se conocen, en el segundo son efectivamente mellizos que se enamoran de la misma chica, pero en ambos campea un notorio mal gusto “berreta” y una descomunal ignorancia acerca del métier cinematográfico.


   Hubo otro Dimitriadis en el primero de esos films: la escenógrafa Nydia, al parecer la talentosa de la familia, surgida en el grupo de teatro independiente Los Pies Descalzos y luego de destacada actuación en el Cervantes, como vestuarista de la Compañía de Danza Contemporánea de Ana Itelman (1953) y como responsable de la escenografía de una buena cantidad de piezas, en su gran mayoría de alta calidad, como, por ejemplo, el estreno argentino de Sweet bird of youth de Tennessee Williams producida por Blackie, dirigida por Esteban Serrador e interpretada por Pepita Serrador y Carlos Estrada desde el 4.9.1959 en el Astral. [Hubo otro Dimitriadis, Jorge, actor en elencos vocacionales en los tempranos 60: se ignora si era pariente].

   Un buen día, los mellizos dejaron de ser vistos en el barrio del cine, donde tenían oficinas en un 11º piso de la avenida Callao al 400. Carlos, por su parte, fue autor y director de la pieza teatral Las aventuras del súperinvencible (8.5.1965, Marconi), cuyo personaje protagónico el programa de mano indica apenas como Lao, lo cual significa que podía ser interpretado por cualquiera de ambos. En octubre 1974 compraron a un tal Hebert Posse Amorín la inadvertida publicación El Espectáculo. Uno de ellos, en fin, lucía una muy evidente y siempre mal cuidada peluca.

FILMOGRAFIA

01.  Del brazo con la muerte (1961) 35mm, B&N, 82’. CP: Cumbre Films. P: CD. G: Carlos Lao [CD]. F: Julio César Lavera. I: Carlos Lao [CD], Alejandro Lao [Alejandro Dimitriadis], Nathán Pinzón, Nelly Panizza, Rodolfo Crespi, Julio Bianquet. LC: 8.9.1966.

02.  Póker de amantes para tres (1969-1970) 35mm, B&N-C, 80’. CP: Cumbre Films. P: CD y Alejandro Dimitriadis. G: CD. F: Miguel Monte – Marcelo Echeguren. I: CD, Alejandro Dimitriadis, Ana María Calí [Ana María Petriszyn], Guadalupe, Mario Savino, Lilí Navarro, Olga Bruno. LC: 19.7.1973.

Los Dimitriadis como extras, listado no exhaustivo: Una atrevida aventurita (Carlos Hugo Christensen, 1947), El extraño caso de la mujer asesinada (B. H. Hardy, 1948: uno de ellos), Un hombre solo no vale nada (Mario C. Lugones, 1948: uno de ellos), Filomena Marturano (Luis Mottura, 1949), Vendrás a medianoche? (Arturo García Buhr, 1949: uno de ellos), La culpa la tuvo el otro...! (Lucas Demare, 1949: uno de ellos), La barra de la esquina (Julio Saraceni, 1949: uno de ellos), Qué hermanita...! (Kurt Land, 1950), Cosas de mujer... (Carlos Schlieper, 1951), De turno con la muerte (Julio Porter, 1951: uno de ellos), Mala gente (Don Napy, 1951), Me casé con una estrella (Luis César Amadori, 1951), Misión en Buenos Aires / Misión extravagante (Ricardo Gascón, A/E, 1952), El pecado más lindo del mundo (Don Napy, 1952), Para vestir santos (Leopoldo Torre Nilsson, 1954: uno de ellos), Canario Rojo (Porter, 1955) e Historia de una carta (Porter, 1955).

 

Pocas trayectorias, al menos en la Argentina, resultaron tan marginales y tan patéticas como la del “Negro” Ricardo A. Defilippi (Ricardo Alberto Defilippi Farías; Buenos Aires, 29.9.1925 / ¿?), quien en verdad era negro, como José A. Ferreyra. Auténtico outsider en todos los rubros en los que incursionó, a los 18 años merodeaba los Estudios San Miguel y logró aparecer como extra en un par de films. A los 22 se verificó su ingreso oficial a la industria en calidad de pizarrero, y con los años ascendió a asistente de dirección.

   Su actividad teatral parece haberse iniciado en 1953, al menos es la primera pista encontrada en los diarios: con Mario David (un homónimo del futuro director de Paño verde) escribió y dirigió un espectáculo para niños del que no hay registro de su título, estrenado el 18.7.1953 en El Nacional en funciones vespertinas de los fines de semana y que tenía como main attraction a César Llanos, el popular Tarzán radiofónico, secundado por “malabaristas, payasos, ventrílocuos, bailarines y otros destacados artistas del género”, según Democracia. Muchos años más tarde reincidió con dos puestas sucesivas, sólo los días lunes de junio y julio 1961 en el Lassalle: Dos hombres en la noche, de Jean-Max Barlam, y Quiero ver al doctor, de Mercedes Ballesteros y Claudio de la Torre, firmadas ambas con el pseudónimo Richard Albert, en tanto como Defilippi Farías se atrevió a dirigir una producción de Rain, de John Colton y Clemence Randolph adaptada de un relato clásico de W. Somerset Maugham, estrenada el 10.10.1979 en el Armando Discépolo con Aldo Mayo y Alfredo Lépore secundando a Delia Montero en el papel de la prostituta que en cine inmortalizaron Gloria Swanson, Joan Crawford y Rita Hayworth.


  Apenas terminado el rodaje de Pelota de cuero, Defilippi se largó a dirigir Cuerpo extraño, drama pasional cuya estrella lo será también del resto de su obra: se trata de la tal Delia Montero y era su mujer de toda la vida, a la que adoraba. La producción completó su rodaje, pero problemas en la banda de sonido determinaron que jamás fuera exhibido. Vaya a saberse cómo, hizo en Brasil un drama de acción, La ronda de los dientes blancos, en apariencia tampoco concluido y del que no existe seguridad alguna de que siquiera haya sido concretado excepto por su palabra, palabra de reconocido mitómano. Siete años más tarde, en 1973, la pareja volvió a la carga con Morir por nada, un viejo guión de Homero Cárpena que con el título “Ropa sucia” había ganado en 1965 una mención en un concurso de argumentos del INC: era un drama sobre hampones jóvenes (“Delincuencia juvenil” fue el título de rodaje) y aún hoy permanece inacabado.

   Defilippi tuvo su (relativo) cuarto de hora cuando logró rodar, terminar y ¡estrenar! Hormiga Negra, que narra las aventuras del bandido rural así apodado que pasó a la eternidad cuando Eduardo Gutiérrez lo convirtió en folletín (como ya había hecho con Juan Moreira) y cuando Walter Ciocca lo dibujaba en la contratapa de La Razón: Víctor Bo, entre uno y otro superagentes, fue su protagonista; fue fulminado por los críticos e ignorado por los espectadores, salvo los 431 que pagaron su entrada en los únicos siete días que se mantuvo en cartel más otros pocos que lo vieron en sus pasadas previas en cines del interior.

   Tras un largo silencio y ya con un glaucoma que poco a poco lo estaba dejando ciego, el Negro consiguió financistas para producir un guión suyo sobre los días finales de María Eva Duarte, escrito, según decía, como respuesta a la Evita de Alan Parker rodada poco antes en la Argentina: rodado a los ponchazos entre octubre 1995 y julio 1997, su posproducción nunca fue terminada. Lo más cerca que alguna vez estuvo de jugar en las ligas mayores fue hacia 1970, cuando se lo mencionó como director de un proyecto titulado “Almirante Guillermo Brown”, argumento de Sara Cavia de Morales Torres y Mariano Monzón que iba a producir el sello San Patricio con Ernesto Bianco en ese rol.

   En 1983 integró el Centro Justicialista de Cine. Su hijo, Carlos Alberto Defilippi, intervino como asistente en algunos pocos films. Desde finales de los 90, guardó silencio, viviendo con su mujer en un modesto departamento de Tucumán al 1700, salía muy poco y, cuando lo hacía, “mangueaba” a cuanto conocido cruzara en el camino. Alguien, cierto día, contó como al pasar que Defilippi había fallecido.

FILMOGRAFIA

01.  Cuerpo extraño (1962) 35mm, B&N. CP: Charles Producciones Cinematográficas. G: Enrique Lastrade. F: Julio César Lavera. I: Delia Montero, Juan Carlos Barbieri, Francisco de Paula, Horacio Nicolai, Augusto Codecá, Silvia del Río, Benito Quinquela Martín. Inédito.

00.  La ronda de los dientes blancos / ¿? (A/BR, 1966) 35mm, B&N. CP: Charles Producciones Cinematográficas / Fotograma Filmes (Río de Janeiro). G: Enrique Lastrade. I: Delia Montero, Juan Carlos Lamas, Mario Benedetti, Tilde Serato, Orlando Alvarado. Rodaje (inconcluso) en Brasil.

03.  Morir por nada (1973-1974) 35mm, C. CP: San Patricio Producciones Cinematográficas Argentinas – Erzi Producciones. G: RAD, sobre argumento de Homero Cárpena. F: Julio César Lavera. I: Delia Montero, Carlos Barrera, Karlo, Johnny Allon, Elena Mayo, José María Vilches. Inconcluso.

04.  Hormiga Negra (1977) 35mm, C, 90’. CP: Ceibo Producciones SRL. P: Liccia Ferraris de Carreri y Marisa C. de Soste. G: RAD, sobre la novela de Eduardo Gutiérrez. F: Julio César Lavera. I: Víctor Bo, Delia Montero, Roberto Escalada, Luis Dávila, Pablo Palitos. LC: 3.5.1979. Otra versión: Hormiga Negra (Antonio Defranza, 1927).

05.  La razón de mi vida y de mi muerte –Evita– (1995-1997) 35mm, C. CP: Producciones La Razón de mi Vida y de mi Muerte. P: Alberto Ronda [RAD]. G: RAD. F: Luis Vecchione. I: Renatta Mori [Delia Montero], Ernesto Cáceres, Enrique Liporace, Milita Brandón, Jorge Dorio, Ruth Scheinsson, Chela Ruiz, Susana Cortínez, Aldo Mayo. Inconcluso.

Otras actividades: extra en Juvenilia (Augusto César Vatteone, 1943) y Llegó la niña Ramona (Catrano Catrani, 1943) / pizarrero en El que recibe las bofetadas (B. H. Hardy, 1947), Pelota de trapo (Leopoldo Torres Ríos, 1948), Tierras hechizadas (Emile Guérineau, 1948) y Nace la libertad (Julio Saraceni, 1948) / ayudante de dirección [AYD] en Bólidos de acero (Carlos Torre Ríos, 1949), Con el sudor de tu frente (Román Viñoly Barreto, 1949), Fangio el Demonio de las pistas (Viñoly Barreto, 1950) y Ritmo, sal y pimienta (Torre Ríos, 1950) / asistente de dirección [AD] en El mucamo de la niña (Juan Sires y Enrique Carreras, 1951) / AYD en Stella Maris (Homero Cárpena, 1952) / AD en Se necesita un hombre con cara de infeliz (Cárpena, 1953), Soy del tiempo de Gardel (Cárpena, 1954), Los lobos del Palmar (Cárpena, 1954), Con el más puro amor (Jorge E. Cromberg, 1955), La muerte flota en el río (Vatteone, 1955), Continente blanco (Bernard-Roland, 1956), Reencuentro con la gloria (Iván Grondona, 1956), De Londres llegó un tutor (Carreras, 1958), La madrastra (Ricardo Blasco, 1960) y Pelota de cuero (Armando Bo, 1962).

 

Personaje singular –extrovertido, desprolijo, panza de cerveza y vino tinto, siempre copiosamente transpirado– en la fauna que solía transitar el antiguo barrio del cine con epicentro en Lavalle y Ayacucho, Ricardo Suñez (General Pinto, provincia de Buenos Aires, 22.8.1936 / Buenos Aires, 15.4.1992) vivió a medio camino entre la marginalidad y su condición de outsider. Actor de “bolos”, asistente y jefe de producción, hizo un poco de todo a partir de sus 12 años: interpretó pequeños papeles, casi al borde de lo invisible; devino actor profesional aunque casi nunca acreditado en títulos; ganaba unos pesos extra en equipos de producción y en cortos publicitarios; escribió piezas teatrales; dirigió, en fin, algunos cortos de los cuales también fue guionista y productor.

Relación prohibida:
Mara Kano y Jenny Maccarini

   En apenas 19 días de octubre 1986, con un presupuesto ínfimo y actores y técnicos de segundo orden, dirigió su único largo para cines, Relación prohibida, historia de amor entre lesbianas que, insólitamente dada la pobreza generalizada de que hacía gala, tuvo una muy buena carrera comercial. Su escena más ridícula –había varias– es aquella en la que la protagonista le habla a un retrato de Freud colgado en la pared, al que llama “mi amigo y confidente”: “Eso lo puse porque quería explicar que ella no era una lesbiana, sino que tenía un problema cromosomático”, intentó aclarar Suñez en Heraldo del Cine (29.1.1988). Antes, a finales de 1976, había estado a punto de dirigir “Crónica de un safari”, proyecto de film infantil escrito por él mismo signé Georges Ledoux. Luego, se dedicó a realizar largometrajes oara el mercado del videohome. Murió tan oscuramente como había vivido y cuando el barrio del cine tampoco era lo que había sido, devorado por los videoclubes.


FILMOGRAFIA

01.  Relación prohibida (1986) 35mm, C, 67’. CP: AJW y Asociados. G: RS. F: Cacho Quinteros [Evaristo Molares]. I: Mara Kano, Jenny Maccarini, Claudia Casabianca, José María Pedrosa, Mónica Somariva, Alfredo Lépore. LC: 22.10.1987. RS aparece como él mismo.

VIDEOGRAFIA

02.  La muerte ronda en las sombras (1988) Betacam SP, C, 78’. CP: RS Films. G: RS e Inés Aguilar. F: Lionel Lobótrico. I: Mario Passano, Graciela Dutrié, Ricardo Jordán, Mona Moroni, Enrique Liporace, Ignacio Quirós, Ana María Giunta.

03.  Ellos eligieron el Infierno (1988) Betacam SP, C, 91’. CP: Acuarela Video Films. P: Pedro Zylberman, Roberto Palma y Horacio Spadini. G: RS. F: Miguel Miño. I: Silvestre, Vicky Olivares, Mario Passano, Graciela Dutrié, Silvina Capalbo, Víctor Galarza, José María Pedrosa (h), Walter Basile, Gabriel Bustillo.

04.  Los cómicos “más pícaros del mundo” (1989) Betacam SP, C, 90’. P: Juan Manuel Fuentes Esparza. G: RS. F: Miguel Miño. I: Mario Fortuna (h), Larry de Clay, Leonardo Raskin, Divino Vivas.

05.  Deliciosamente peligrosa (1989) Betacam SP, C, 97’. CP: Cobi Film Producciones. P: Jorge Salama. G: RS, sobre su pieza teatral. F: Miguel Miño. I: Antonio Grimau, Silvia Peyrou, Enrique Liporace, Mario Passano, Gabriel Daneri.

06.  Tormenta de pasiones (1991) Betacam SP x VHS, C, 87’. CP: Hugo Fredes & Asociados. PE: Hugo Fredes. G: RS. F: Daniel Trincheri. I: Camila Perissé, Boris Rubaja, Daniel Galarza, Mario Passano, Juan Carlos Lamas, Paulino Andrada.

07.  Prisioneras del terror (1992) VTR x VHS, C, 67’. CP: Universal Video Home. P, G: RS. F: Juan Mandarano y René Broman. I: Elvia Andreoli, Romualdo Quiroga, Mario Passano, Fernando Madanes, Inés Gago, Daniel Galarza.

Cortos: A la deriva (1974), Retrospección (1976), Dos vidas, un destino (1978), El miedo (1979), El fin del camino (1981), El cuadro (1982).

Otras actividades en cine: extra en Pelota de trapo (Leopoldo Torres Ríos, 1948), Apenas un delincuente (Hugo Fregonese, 1948), Pies descalzos (Alfredo J. Grassi, 1948) y Almafuerte (Luis César Amadori, 1949) / actor en Isla hechizada (Adalberto Páez Arenas, 1953), Soy del tiempo de Gardel (Homero Cárpena, 1954), ¡Adiós problemas! (Kurt Land, 1954), Los lobos del Palmar (Cárpena, 1954) y El tango en París (Arturo Mom, 1955) / asistente de producción [AP] en La muerte flota en el río (Augusto César Vatteone, 1955) / actor en Operación “G” (Ralph Pappier, 1961), Pelota de cuero (Armando Bo, 1962), El ojo de la cerradura (Leopoldo Torre Nilsson, 1964), Chao amor / Ciao, amore, ciao (Diego Santillán, A/CHI, 1967), Villa Cariño (Julio Saraceni, 1967), La ruleta del Diablo (Carlos Cores, 1967), Una cabaña en la pampa (Angel Cárdenas, 1968), Deliciosamente amoral (Julio Porter, 1968), Lucha de buitres (Massimo G. Alviani, 1968, rodaje inconcluso), El salame (Fernando Siro, 1969), El extraño del pelo largo (Porter, 1969), El hombre del año (Kurt Land, 1970) y El mundo es de los jóvenes (Porter, 1970) / actor y director de producción [DP] en He nacido en la ribera (Catrano Catrani, 1970) / actor en Olga o la hija de aquella princesa rusa (Santillán, 1972), Si se calla el cantor (Enrique Dawi, 1972), La vuelta de Martín Fierro (Dawi, 1973), Yo tengo fe (Enrique Carreras, 1974), Don Carmelo... “il capo” (Juan Carlos Pelliza, 1975), Te necesito tanto, amor (Saraceni, 1975), Tú me enloqueces (Sandro, 1975), Millonarios a la fuerza (Dawi, 1979), Los drogadictos (Carreras, 1979), Cantaniño cuenta un cuento (Mario David, 1979), El bromista (David, 1980) y Comandos Azules en acción (Emilio Vieyra, 1980) / AP en Buenos Aires tango (Saraceni, 1981, inconcluso) / colaborador de producción en Sin querer, queriendo (Hebert Posse Amorín, 1985) / actor en Yo tenía un plazo fijo (Emilio G. Boretta, 1990).

Actividad como autor teatral: Deliciosamente peligrosa (2.8.1986, La Manzana de las Luces), Mi mujer tiene un amante (1979, inédita, firmada con el pseudónimo George Ledoux).

domingo, 28 de septiembre de 2025

FILMS

La Tigra

Este es uno de esos films “con historia”, que comienza con la pieza teatral que adapta, la comedia en un acto estrenada el 2.1.1907 en el teatro Argentino por la Compañía Cómico-Lírico-Dramática Nacional encabezada por Pablo Podestá, siendo sus personajes originales “la Tigra”, “camarera Haydée Suárez”, “Esperanza, cliente cantante madrileña”, “Luis”, “cliente el señor Hesperidina”, “cliente Tomás, el Rubio”, “cliente Jorge”, “Olivera”, “el regente del cafetín”, “el vigilante” y “un lunfardo, marineros, pueblo, etc., etc.”: ningún diario contemporáneo indica los nombres de los actores de la compañía excepto a Podestá, que en aquel momento tenía 32 años y, por ello, podría haber interpretado a Olivera; los libros de referencia no mencionan a los otros actores que estrenaron la pieza que, por cierto, fue la 15ª de las 21 estrenadas y sin duda una de las menos representadas del repertorio de Sánchez; sólo se registra otra producción de la misma (13.10.1922 en el Variedades) con Marcela Weiss en el personaje central.


   Un proyecto de adaptarla al cine fue anunciado en 1950 por Estudios Mapol, mencionándose como director a León Klimovsky y como principales actores a Tita Merello y Jorge Salcedo. Merello, precisamente, interpretó el protagónico en Montevideo en enero 1957 en el Teatro de Verano del Parque Rodó, como invitada especial de la Compañía Florencio Sánchez que, con dirección de Carlos Muñoz, ofreció el espectáculo Allá por el 900, con tres piezas cortas del autor: las otras eran Mano santa y Los curdas. También se registra al menos una adaptación televisiva, emitida el domingo 6.10.1968 a las 15 por el Canal 7 en su Ciclo de sainetes, con Diana Maggi y Beto Gianola como “Olivera”.

   Nacido en Montevideo el 17.1.1875 y muerto en Milán el 7.11.1910, Florencio Sánchez residió y trabajó la mayor parte de su vida en Buenos Aires, donde obtuvo una enorme reputación y pasó a la historia como uno de los más grandes autores rioplatenses. “Pintoresca representación del café concierto, cerrada con una breve escena de intensidad psicológica”, definió La Tigra Roberto Giusti, un especialista en la producción del autor. Otro, Dardo Cúneo, estima que esa pieza y Moneda falsa son “obras ciudadanas de la vida pobre”. Juan Carlos Ghiano la incluye, con El desalojo, Los curdas, Moneda falsa y Marta Gruni, entre sus “piezas breves de marcada intención social”. Sergio Chiáppori, autor de un extenso artículo sobre la obra de Sánchez, opinó que en La Tigra “se intenta elaborar una teoría de psicología femenina bordeándose temas tan proclives a la cursilería como la maternidad y la prostitución”. Más tarde, Griselda Gambaro también la emparenta con Moneda falsa entre sus “sainetes, imperfectos pero vitales”, en tanto Jorge Lafforgue hace hincapié en “la vigencia de algunas de sus piezas breves cercanas al sainete” y menciona ambos títulos.

   La pieza es en verdad muy breve y consta de tres cuadros divididos en seis escenas que transcurren en un cafetín de la calle 25 de Mayo, en la vereda frente al cafetín, en la habitación de la Tigra y en la vereda frente al hotel en el que vive. Básicamente se trata de un diálogo entre la Tigra, “camarera” de un cafetín del bajo que antes supo serlo en locales de lujo, y Luis, un jovencito de profesión albañil “metejoneado” con la veterana profesional de la noche. Cuando la obra comienza ambos ya se conocen y conversan sentados a una mesa del cafetín, conversación que se prolongará hasta el temprano final y en otros ambientes apenas interrumpida por la intervención de algunos personajes poco importantes excepto el de Olivera, el cafishio de la Tigra. En ese diálogo ella deja bien en claro que con Luis sólo pueden ser amigos y que el muchacho no debe aspirar a algo más; le cuenta que tiene una hija internada en un colegio alemán, y todo termina en su habitación cuando le niega la entrada con una frase cuando menos críptica, acaso simbólica: “No, la nena está en casa”. Sin embargo, lo que importa de la pieza es menos la peripecia de la pareja despareja que la mostración descarnada de un ambiente prostibulario, no por novedoso, ya que el teatro de aquellos tiempos se complacía en esa temática, sino por la riqueza de sus diálogos, parcos pero precisos, que sugieren más que explicitan. Casi medio siglo más tarde, los derechos para cine fueron adquiridos por Armando Bo, quien encargó una adaptación al mediocre guionista Carlos Alberto Orlando –que trasladó la acción a 1929– y contrató como protagonista a Diana Maggi, que está espléndida en ese papel. Bo confió ese paquete a Leopoldo Torre Nilsson, con quien lo unía una larga relación laboral y amistosa iniciada en Pelota de trapo y prolongada en otros títulos.


   La versión cinematográfica ofrece la misma historia, por supuesto, pero con diversas alternativas y una gran cantidad de personajes agregados. Convierte a Luis de albañil en estudiante de pintura que vive con su padres en una casa con sirvienta; le inventa una “amigovia” muy cargosa a la que él trata muy mal (“¿Es su novia?”, pregunta la Tigra; “Algo así”, responde el muchacho); convierte a la hija de la Tigra en un hijo de casi 10 años, dato en apariencia poco importante ya que el personaje sólo es mencionado o visto en una fotografía pero que sin embargo sirve dramáticamente cuando una de las muchachas le dice a la protagonista “¿No te basta con un chico, o hacés la colección?”, refiriéndose a los escasos 18 años de Luis.

   Pero Torre Nilsson acierta en otros niveles: al rodar toda la historia en lugares reales; al incorporar referencias picarescas (una proposición lésbica de una alternadora a la otra que ésta rechaza diciéndole “A mí siempre me dijeron que pan con pan comida de zonzo”); al día-a-día de aquellos años (el colectivo 12, la voiturette del amigo de Luis, el calentador a alcohol); al definir mucho más rotundamente a Olivera (traje a rayas, boquilla, sombrero ladeado); a la resignada sumisión de la Tigra a su hombre, al que agrede arañándolo pero soporta que la castigue con una toalla mojada (un tópico popular de la mala vida) al tiempo que, en dos oportunidades, le quita los zapatos como sólo podría hacerlo una mujer sumisa y acaso enamorada; al confirmar con una escena muda al comienzo (varios hombres esperando la salida de las alternadoras) la verdadera profesión de las “camareras”; y, en fin, al agregar dos viñetas por completo ajenas a la historia pero reveladoras en otro sentido, la primera cuando a una confitería en la que están reunidos los amigos de Luis entra un señor maduro (sombrero “panamá”, pañuelo blanco en el bolsillo superior del saco, bastón colgando del brazo: un cajetilla, se diría) que entrecruza miradas “significativas” con un joven con aspecto de estar buscando “algo”, la segunda mientras la Tigra canta En carne propia y la cámara la acompaña entre la concurrencia y muestra, en plano general, a una mujer, sola, sentada a una mesa, que en las copias siempre imperfectas parecería un hombre travestido; atrevimientos, ambos, que sólo se le podrían haber ocurrido a Nilsson... o a Beatriz Guido, que ya entonces lo merodeaba.


   Cuando estuvo listo, clasificado para mayores de 18 años y con su lanzamiento comercial previsto y publicitado para el 3.11.1955 en los cines Suipacha y Astor más 17 simultáneos suburbanos, un día antes la Dirección General de Espectáculos Públicos decidió no extenderle, “por inmoral”, el correspondiente certificado de exhibición: la entidad, sin embargo, desmintió tal interdicción, según publicó el Heraldo del Cinematografista el 9.11, por lo cual los exhibidores del circuito Lococo desistieron de estrenarlo. Un error histórico es que fue prohibido: en todo caso, lo estuvo de hecho, pero no de manera oficial. Para colmo, tras la nueva ley de cine de 1957 fue calificado “B” (de exhibición no obligatoria) por el flamante Instituto Nacional de Cinematografía (INC), por lo que permaneció más de diez años sin ser estrenado en la Capital Federal aunque tuvo una distribución reducida y en copias en 16mm en cines del interior del país. En 1958 fue preestrenado por el Cine Club Núcleo, en 1960 por el Club Gente de Cine y, curiosamente, exhibido el 17.3.1962 por el Canal 9 de TV en el ciclo Sábados circulares, que Nicolás Mancera conducía con enorme éxito: el acontecimiento fue explotado por Mancera y Bo como si fuera una première en una sala de cine, con asistencia de estrellas y hasta con un aviso publicitario en los diarios de ese día anunciando “¡La primicia que Buenos Aires esperaba! Unico caso en el séptimo arte de un film que se estrena en su casa antes que en el cine”, lo cual, s’è non è vero e ben trovato. [Un día después, 18.3.1962, el Canal 13 estrenó a las 15 otro inédito aborigen, Los millones de Semillita, claro que sin tanta bambolla, más bien ninguna]. A los cines llegó dos años más tarde en una copia mutilada cuya duración sumaba 59 minutos, aunque las gacetillas de prensa de la Pel Mex mencionaban su duración original (“1 hora 10 minutos – 7 actos”): de hecho, fue distribuido a regañadientes y como un favor a Bo, ya que en esos años comercializaba sus producciones con Isabel Sarli que mucho rendían en las taquillas.

   Treinta años más tarde, el coleccionista y cineclubista Fernando Martín Peña rescató una copia de un exhibidor santafesino que la tenía en sus depósitos, y el 11.4.1994, la exhibió en Núcleo. Hacia 2001, Sarli donó a Peña una copia de su propiedad, asegurándole que se trataba de la versión completa: esa copia es la exhibida con posterioridad en dos oportunidades en el Festival de Mar del Plata y la que Peña emitió en su ciclo televisivo por el Canal 7; sin embargo, tomada su duración con reloj en mano, duraba apenas 59’. Peña volvió a presentarlo por TV el domingo 13.8.2017, esta vez por la señal de cable Cine.Ar, anunciando una vez más que se trataba de la versión original: comenzó exactamente a las 16.04 y el “fin” apareció al filo de las 17.02. Otro domingo, el 19.4.2020, Cine.Ar volvió a emitir esos mismos 59’, esta vez en el marco de un ciclo de films “recuperados y restaurados por el INCAA”: restaurado, my as. En todas esas idas y venidas desapareció una de las tres canciones que mencionan los créditos, la titulada La Tigra.


   En cuanto a Diana Maggi, éste fue su único protagónico en cine, el único en el que su nombre aparece, en solitario, antes del título. Iniciada como extra, fue escalando posiciones y hasta obteniendo algún premio, pero luego de la aparición de la TV fue absorbida por este medio que, lenta pero inexorablemente, la confinó a personajes cada vez más secundarios, cada vez más berretas, siempre en un grito, maquillada en exceso y vestida con estridencia hasta que se convirtió en una caricatura de sí misma. Aunque elegida por Armando Bo, fue Torre Nilsson quien supo contener sus desbordes y la llevó de la mano a una interpretación sentida, honda, verosímil. Lo paradójico es que su mejor interpretación en cine no fue vista por casi nadie. Bó contó a un amigo periodista una anécdota que pinta a Maggi como dicen que era: él y Nilsson la tantearon sobre la posibilidad de hacer algún desnudo: “¡De ninguna manera! Yo para la mersa no me desnudo. Si ustedes quieren verme, ¡aquí tienen!”. Y les mostró las tetas.

S. Lopez

SIC     El bajo mundo marcó su destino trágico... Antes... prohibida. Ahora... aprobada. Siempre... esperada. [Texto del aviso publicitario del día del estreno].

TAQ     A pesar de su tardío estreno, se mantuvo tres semanas en el Victoria. Luego, desde el 8.10 fue programado en el cine Gran Buenos Aires, de Mataderos, antes de desaparecer de circulación hasta el 26.5.1966, cuando apareció en los cines Devoto y, en Mar del Plata, el Mignon, como complemento de Los días calientes.

La Tigra
Argentina, 1953
35mm / B&N / 59’ / PM18

EQ     CP: SIFA [Sociedad Independiente Filmadora Argentina]. P: Armando Bo. DP: Elías Hadad. AP: Alberto Palomero. AYP: Justo A. Solá [Justo Martínez]. D: Leopoldo Torre Nilsson. AD: Rodolfo Blasco. AYD: Ofelia C. de Wallfisch y Rubén Martínez Cuitiño. PZ: Oscar Baigorria. G: Carlos Alberto Orlando, sobre la obra [teatral] de Florencio Sánchez. F: Enrique Wallfisch. CM: J. Roberto Matarrese [Roberto Matarrese]. FQ: Ramón Carbonell. ACM: Víctor Merlo. FF: Max Jacoby. JR: Angel Blanquet. U: Domingo Vilaseco. MOD: Aurora de Recuero. MQ: S. [Sebastián] Piccone Bardón. S: Germán Szulem. C: Rosalino Caterbetti. AC: Carlos F. Baldo. CNGT: Margarita Bróndolo. M, DO: J. [José] Rodríguez Fauré. IM: Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. CN: Prohibido, En carne propia y La Tigra, tangos, de Carlos Bahr (l) y Manuel Sucher (m), [por Diana Maggi]. [PUB: Marcos Lipezker y Justo Martínez (rodaje)]. TT: Faiman. LOC: BA (Puente Transbordador Nicolás Avellaneda y calles al borde del Riachuelo en la Boca, un local de baile en la avenida Paseo Colón, galería de arte Krayon, parque 3 de Febrero en Palermo). L: Laboratorios Alex [SACI]. FR: 27.8.1953 al 25.9.1953. CD: Películas Mexicanas de Argentina SRL. LC: 10.9.1964, cines Victoria y Loria.

I&P     Diana Maggi (la Tigra) / Raúl del Valle (Olivera), Duilio Marzio (Luis Aráoz) / Elcira Olivera Garcés (Magda), Elida Dey (Zulema, la novia de Luis), Lina Bardo (la soplona), Carlos Alberto Dussó (Alberto Aráoz, padre de Luis), Manuel Sucher, Silvana Mariscal / Teresita Pintos (vecina del hotel hija de Gianin), Anita Beltrán, Elsa Roza / Blanca Lafont (madre de Luis), Liza Darnet, Sara Barg, J. Antón, Margarita Lazarte, Chichi Lazarte, Justo A. Martínez [Justo Martínez] (portero del cabaret El Faro), Syla Sparenberg Parera, Néstor Achával, Tito Nobili [Eduardo Nobili] (amigo de Luis), Dardo Rubén (Pedro, amigo rubio de Luis), Alberto Fernández, Nelly Grizan / aana Leopoldo Torre Nilsson (profesor de pintura), Sebastián Piccone Bardón (cliente del cabaret), Paulina Fernández Jurado, Guillermo Fernández Jurado y Juan Berend (tres invitados en la galería de arte). [Personajes en busca de actores: Elvira, sirvienta de los Aráoz / diariero / agente de Policía / viejo asaltado por Olivera / Gianin, padre de la vecina de la Tigra / amigos de Luis / Raúl, jugador de billar / la copera que quiere cantar y no la dejan / copera Marta / mozo del cabaret / borracho / tres viejos que entregan premios / Ferreira, tipo con Olivera / varias coperas].

F&P     17º Festival Internacional de Cine, Mar del Plata, BA, 7-16.3.2002, sección Retrospectiva Leopoldo Torre Nilsson / 29º Festival Internacional de Cine, Mar del Plata, BA, 22-30.11.2014, sección Revisiones: Cine Argentino de Siempre II / 9º Festival Internacional de Cine LGBTIQ+ “Asterisco”, BA, 20-30.10.2022, sección Pionerxs [léase Pioneros] Queer.

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