viernes, 22 de agosto de 2025

CHUCHERIAS

Yo sé que ahora vendrán caras extrañas

Harry Mimmo

Un film tan horrendo cuan inservible titulado El muerto es un vivo, escrito por nadie menos que César Tiempo, Abel Santa Cruz y Julio Porter a partir de un apólogo de Tirso de Molina (Fray Gabriel Tellez), producido en 1951 por Ignacio Tankel, dirigido por Yago Blass y merecidamente olvidado desde el día siguiente al de su estreno (6.2.1953, cine Suipacha, seis días en cartel), resultó el único argentino interpretado por el actor, cantante e imitador italiano Harry Mimmo, quien al llegar al país animaba locales nocturnos (Embassy, julio 1950) y después protagonizó dos cortometrajes, el mexicano La única (Ramón Peón, 1952) y el estadounidense en 3-D Down the hatch (Jules White, 1953), este último estrenado en Buenos Aires el 12.5.1960 en el cine Metropol con el título Por el garguero. Antes del estreno, y confiando en que El muerto es un vivo podía tener éxito de público, se anunció un segundo título por él animado, “Cristóbal Colón en la Facultad de Medicina”, que jamás vio la luz. Mimmo, que se llamaba Erminio Pelloni y había nacido en Bolonia era sin embargo un buen imitador, y lo demuestra en su número musical, con tap incluido, en el que imita a Fred Astaire.


Kid Gavilán

Entre septiembre y noviembre 1955 fue producida en Buenos Aires la comedia deportiva El campeón soy yo, dirigida por Virgilio Muguerza y protagonizada por Pablo Palitos. En el segundo puesto en los créditos figura Kid Gavilán (Gerardo Mauras, luego Gerardo González; Camagüey, provincia de Camagüey, Cuba, 6.1.1926 / Miami, Florida, EEUU, 13.2.2003), boxeador profesional retirado en 1958 tras quince años de carrera que incluyen 107 victorias con 28 nocáuts, 30 derrotas y 6 empates. Favorito del Luna Park porteño en épocas del segundo gobierno de Juan Perón, tras su retiro cayó en una oprobiosa decadencia que incluyó encarcelamientos varios impuestos por el dictador Fidel Castro. Cierto día, harto de todo, radicó en Miami, donde murió pobre y olvidado. Este film argentino, sin proponérselo, contribuyó sin duda al inicio de esa decadencia: era una comedia serie B pensada para aprovechar la popularidad que restaba del boxeador, pero ningún distribuidor se le animó y sólo pudo llegar a los cines el 18.2.1960 en el Ambassador.

Palitos, el Kid y Beatriz Taibo

Jacob Ben-Ami

“La presencia de un actor excepcional como Jacob Ben-Ami nos obliga a señalar públicamente nuestro reconocimiento ante la actitud del artista que, sacrificando tiempo, dedicó largos meses al aprendizaje del idioma español para dispensarnos el honor y la responsabilidad de confiar su prestigio internacional a nuestro cine en esta dramatización de un tema de raíces sustancialmente continentales”, agradece un texto al inicio de Esperanza (1948-1949), coproducción argentino-chilena que comenzó a dirigir Francisco Mugica hasta que “problemas de producción” lograron que lo abandonara junto con algunos de sus colaboradores (su asistente Fernando Ayala, el director de fotografía Edgar Eichhorn): el rodaje fue terminado por Eduardo Boneo. El célebre actor teatral israelí, nacido en Bielorrusia (1890) y muerto en Nueva York (1977), había sido contratado por la productora Sur para que interpretara a Ludwig Van Beethoven, proyecto descartado en abril 1947 y reemplazado por otro, “Concierto para mano izquierda”, escrito por Tulio Demicheli sobre aspectos de la vida de Maurice Ravel y convertido en guión por Carlos Alberto Orlando y Mariano Perla, aunque Ben-Ami no interpretaría al compositor francés sino otro personaje. Esperanza terminó siendo el tercer largometraje suyo luego del británico The wandering jew (El judío errante, Maurice Elvey, 1933) y del estadounidense Green fields (Campos de esperanza, 1937, dialogado en iddish), que él mismo dirigió con Edgar G. Ulmer. Ben-Ami había actuado por primera vez en la Argentina en 1931: llegó el 3.6 y dos días más tarde debutó en el teatro Nuevo en una producción de Samson og Dalila del sueco Sven Lange, sumándose a la compañía israelí del matrimonio Stramer (Salomón y Clara) que actuaba allí desde unos meses antes. Para su debut en el cine local se preparó mediante un retiro de cinco meses en La Plata familiarizándose con el idioma castellano.

Faith Domergue

Apenas un delincuente (1948) resultó el único título argentino en la carrera internacional de la estadounidense Faith Domergue (Nueva Orleáns, 16.6.1925 / Santa Bárbara, 4.4.1999): lo curioso es que no actúa en él, los créditos no registran su nombre y, en rigor de verdad, quien aparece no es ni siquiera la actriz, sino la esposa de Hugo Fregonese, argumentista, productor y director del film. Se rodaba la secuencia del casino, en Mar del Plata, y ella simplemente está allí, detrás de Jorge Salcedo, hermosa y elegante, como una apostadora más. La mujer a la que Ephraim Katz definió como una “lustry brunette” ostenta una carrera curiosísima. Su primera aparición la hizo como extra en Blues in the night (El canto de la vida, Anatole Litvak, 1941), y es probable que haya otros títulos en esa oscura condición. Más adelante fue descubierta por Howard Hughes, de quien fue su amante y sobre quien escribió el libro de memorias My life with Howard Hughes (1972): el poderoso productor era por entonces dueño de la RKO y la contrató en exclusividad haciéndola debutar en Vendetta (idem, 1946), de larga y conflictiva producción en la que el sillón del director fue sucesivamente ocupado por Hughes, Preston Sturges, Stuart Heisler, Max Ophüls y Mel Ferrer, siendo éste el único acreditado. Ese mismo año intervino en The young widow (Esclava de un recuerdo, Edwin L. Marin). Luego rompió con Hughes, casó con Fregonese durante el primer viaje del argentino a Hollywood (1947), tuvo con él dos hijos, la argentina Diana María y el estadounidense John Anthony, y cuando Fregonese volvió a la Argentina para hacer Apenas un delincuente deslumbró a sus amigos porteños presentándoles a su despampanante mujer. Tras esa fugaz incursión en el cine vernáculo, Domergue inició la segunda parte de su carrera, que la sumerge sin remedio en una extensa nómina de producciones estadounidenses menores, serie B sin discusión, en los que solía ocupar el segundo o tercer puesto del reparto y en ninguno de los cuales la dirigió su esposo.



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