sábado, 26 de julio de 2025

PERFILES

Pascual

Tras la pantalla es lo que restó de un antiguo proyecto autobiográfico que atravesó varios años con títulos diversos y posibles actores, técnicos y productores pero siempre con el mismo protagonista, el distribuidor y productor Pascual Condito. Por razones tan válidas como las de cualquier otro ser humano, el “inefable” Condito (así solían mencionarlo en el Heraldo del Cinematografista en sus inicios en el gremio, aunque siempre escribían “Conditto”) se creía merecedor de un film que perpetuara sus logros en el terreno del cine. Lo consiguió a medias, en un largometraje grabado, terminado y estrenado en formato video, publicitado como “un documental sobre Pascual Condito” –que no es lo mismo que “un documental sobre Pablo Picasso”, por dar un ejemplo– y lanzado oscuramente en tres salas porteñas y una suburbana en el mismo día jueves en el que también fueron estrenados otros ocho largometrajes nacionales, marcando un récord histórico de confluencia de producciones locales en un mismo día con el resultado de que se pulverizaron las unas a las otras. Parece muy poco para lo que alguna vez quiso ser una coproducción multinacional de ficción tachonada de estrellas.


   Como sea, y puesto que ese video –como la mayor parte de los 179 estrenados durante 2015– ya era parte del pasado una semana después, parece pertinente recordar algunos aspectos de la vida y la obra de Pasquale Condito, un calabrés de la provincia de Catanzaro nacido el 18.8.1947 y radicado desde sus cinco años en la Argentina, donde fue peón en la fábrica automotriz FATE mientras en sus horas libres juntaba fotos de films, hobby que lo tornó una cara familiar en el barrio del cine dando paso a su siguiente actividad, la de alquilar a precio fijo films para niños que programaba en salas parroquiales.

   Pascual se hizo da solo en el competitivo mundillo de las distribuidoras. En épocas de la cruel censura de Miguel Tato conseguía copias completas de films que habían sido mutilados y las exhibía en la trasnoche de los sábados en salas bonaerenses como la del Ciudadela. La primera información periodística sobre su persona fue publicada en el Heraldo en la página 140 de la colección 1980: daba cuenta de que “el activo y dinámico programista” había adquirido, en sociedad con Juan Carlos Fisner, los derechos de reestreno de un viejo film que la revista menciona como “De profesión bígamo” pero que en realidad había sido estrenado el 18.1.1973 como Profesión bígamo; sólo que en 1973 su atractivo comercial residía en Lando Buzzanca y en 1980 en una actriz secundaria que, tantos años después, había renacido gracias a la TV convirtiéndose en una súper estrella llamada Raffaella Carrà. Esa y otra reposición, la de La piel de Satanás, fueron su discreta introducción en el gremio.


   Ese mismo año 1980 Pascual pasó a tener su propia, modesta empresa a la que bautizó Italsur SA con local en Ríobamba 512 y cuyo primer estreno fue una añeja producción de bajo presupuesto, Carnada humana, lanzada el 3.4.1980 en el Arizona, viejo cine de la calle Lavalle especializado en films de acción en el que Condito presentará sus productos durante largos años. Ese material alternaba karatekas, Al Adamsons, algunos reestrenos y animación japonesa para niños hasta que, tras apenas dos estrenos en 1980 y cinco en el primer semestre de 1981, da en el clavo y el 2.7.1981 lanza en el Arizona Ojo con la viuda, primero de una seguidilla de comedias picarescas italianas de segunda línea que serán el punto neurálgico, el filón de su stock en los años siguientes, títulos como Yo, papá y la mucama, Las colegialas quieren aprender e Intimidades en una cárcel de mujeres, que estimulaban el morbo de los “valijeros” de la calle Lavalle antes del advenimiento del porno hardcore. En su defensa cabe apuntar que no fue el único: empresas tan mainstreem como Aries (Ayala & Olivera), Eurocine (Luisito La Valle), Centuria (de los hermanos Di Maio) y Vicente Vigo, entre otras, también ofrecían ese tipo de comedias italianas ligeras de cascos.

   Aunque todavía estrenará un puñado de films bajo el sello Italsur, desde finales de 1983 Pascual –a quien casi nadie en el gremio llama Condito– operó a través de Lucian Films SA y en un nuevo local en Lavalle 1911, pegado al que durante años detentaron Armando Bo e Isabel Sarli. El primer lanzamiento de Lucian fue, el 3.11.1983, más de lo mismo: Rojo de sangre, en tanto el primero de origen nacional fue uno de sus ex vecinos, Insaciable, prohibido durante muchos años, tantos que Armando murió sin poder verlo estrenado en su país. Con el dibujo animado Ico –El caballito valiente–, él y todos los involucrados en el negocio metieron un golazo: 827.886 espectadores en todo el país, el film argentino más taquillero de 1987, lo mismo que con un documental por el que nadie hubiera apostado una moneda pero que resultó una sorpresa convirtiéndose en el segundo film argentino más taquillero de 1988, con 513.497 espectadores en todo el país: Expedición Atlantis. En esos años creció su subsidiaria Lucian Films SA Video.

Como "actor" en El perro

   Entre interminables masajistas, colegialas, sobrinas y doctoras acosadas, violentadas, complacientes y perversas de variado pelaje, y acaso sin proponérselo, a Pascual se le colaba algún film de calidad, como Confesiones de un maníaco sexual; el documental de los Stones Let’s spend the night togheter; Los amos de la noche, que había estado prohibido por la censura y que logró estrenar tan sólo el 15.8.1985; Pascual Duarte y Juegos peligrosos, ganador del Oscar al film en idioma extranjero, además de algunos giallos estimables de Dario Argento y de Lucio Fulci. Por otra parte, y aunque no eran precisamente “de calidad”, se le agradece a Pascual el haber estrenado un par de los pocos films conocidos en la Argentina del más prolífico y el más bizarro de los realizadores de la serie B, nadie menos que Jesús Franco: El Infierno de los sentidos y Confesiones prohibidas de una monja.

   A comienzos de los 90 inauguró nuevo sello, LV Films SA, que levantó la puntería ofreciendo, entre otros, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Grito de libertad (uno de los films pioneros en ser comercializados en cines en copias VHS), Danzón y el estupendo Henry, retrato de un asesino, asimismo lanzado en video. El creciente auge de ese nuevo formato logró que Condito le dedicara su mayor esfuerzo. Se entiende: salvo las honrosas excepciones apuntadas, el grueso del material que importaba ya no se producía, puesto que los cines que solían exhibirlo, las “piojeras”, iban desapareciendo, reemplazados por los porno y... el video. Entre 1993 y 1997 no lanzó film alguno en salas de cine, pero en esos cinco años se le animó a la producción bajo el sello Orler SA, que produjo tres films: La cruz, Bajo bandera y El viento se llevó lo que.

   Reapareció en el terreno de la distribución presentando el 5.2.1998 la producción inglesa Tocando el viento, y lo hizo a través de un sello nuevo, Cinemanía Film Group SA, que debió resignar casi de inmediato porque no se dio cuenta –o se hizo el distraído– de que Cinemanía era el nombre de la productora histórica de nadie menos que Luis Puenzo, quien, razonablemente, se lo recordó. Sin embargo, Cinemanía ofreció dieciocho estrenos en 1998 y, dando un giro de timón respecto de su autodenominado “vergonzante pasado”, casi todos films de qualité de directores como Ripstein, Mike Leigh, Kiarostami, Winterbottom, Imamura, Guédiguian, Angelopoulos y Manoel de Oliveira, ¡y todos en fílmico!: durante un tiempo sus amigos estuvieron un tanto desconcertados. Su siguiente distribuidora, Primer Plano Film Group SA, debutó el 4.2.1999 estrenando la horrorosa marihuanada aborigen La noche del coyote, que por fortuna desapareció en otra noche, la del tiempo.

   Desde entonces Pascual lanzó una impresionante cantidad de films, con mayoría de argentinos; coprodujo algunos de ellos; apareció en pequeñas partes en casi todos; importó films de, entre otros, Resnais, Kiarostami (funesta moda que desapareció con rapidez), Hirokazu Kore-eda, Sókurov, Radu Mihaileanu, Rohmer, Kitano, Altman, Lizzani, Tsai Ming-lian, Wenders, Doris Dörrie, Cantet, los Taviani, Bruno Dumont, Patrice Chéreau, Scola, Alex de la Iglesia, Cuerda, Ozon (lanzó dos films suyos con un mes de diferencia entre ambos), Saura, Garci, Ioseliani y un largo etcétera con el que emuló las pasadas proezas de su brillante antecesor Néstor Gaffet; exportó numerosos films nacionales, actividad con la que –dicen los que saben– ganaba mucho más dinero que con sus actividades regulares; luchó cuerpo a cuerpo en pos de reivindicaciones gremiales y societarias; tuvo una hija (Luciana) que estuvo al frente del área de Prensa de la empresa familiar, un hijo (Nicolás) que actúa desde niño sin haber logrado el tan ansiado estrellato y otra hija (Rosa) que cuando era bebé fue la contrafigura del bebé principal de Tres alegres fugitivos; tuvo siempre a su lado, como desde sus comienzos, a José, su fiel hermano menor (o Giuseppe, como figura en los créditos de Otro corazón, del que fue productor asociado); engordó de prosperidad con el resultado de lucir más petiso de lo que era y, en contrapartida, elevó su ego a alturas impensadas, como bien lo demuestra Tras la pantalla. Y, por si no bastara, protagonizó otro vehículo autobiográfico, el ciclo televisivo Vida de película (desde marzo 2017 por el Canal 7), una hora diaria sobre idea suya en el que Pascual Condito fue interpretado en su juventud por… Nicolás Condito.

Los Condito en un cortometraje

   Tras la pantalla, mientras tanto, resultó una aburrida seguidilla de secuencias en las que Pascual recibe visitas o habla por teléfono en su oficina mientras la cámara está como atornillada al piso siempre en el mismo punto de la habitación y el compaginador ocupado montando algún otro film, todo ello pautado por varias menciones a Cinema Paradiso, a una conversación con su connacional Italo Damiano Berlingieri en el microcine conocido como “lo de Vigo” y charlas diversas, profesionales y familiares, en las que el único tema es el cine (su distribución y exhibición), lo cual deja fuera a una considerable cantidad de posibles espectadores. El climax, por así decirlo, es la mudanza de su último domicilio en el barrio del cine, en el local de Riobamba 477 en el que antiguamente funcionaban la administración y el microcine de los laboratorios Tecnofilm, aunque también interesan los paseos por los alrededores de Lavalle y Ayacucho que convocan la principal motivación del film todo, la nostalgia. Pascual mismo pasó a ser nostalgia después del 17.3.2022.

   Coda: en su 18º largometraje, titulado 10 momentos de felicidad (2007), Raúl Perrone se superó a sí mismo, ya que no sólo nunca fue lanzado en cines, como gran parte de los anteriores, sino que tampoco fue exhibido en festivales, ¡ni siquiera en el BAFICI!, lo cual debe haber resultado muy frustrante para Pascual, quien luego de infinidad de apariciones amistosas en films en los que invertía en tanto productor y/o distribuidor para darse el gusto de aparecer lo que dura un pestañeo, y cuando ¡por fin! alcanzó su tan anhelado protagónico animando al ex boxeador “Tigre” Galván, nadie lo pudo ver ni aplaudir ni felicitar como hubiera deseado.

OTROS FILMS MENCIONADOS
Bajo bandera / Oltre la giustizia (Juan José Jusid, A/I, 1997)
Brassed off (Tocando el viento, Mark Herman, GB, 1996)
La cameriera (Yo, papá y la mucama, Roberto Bianchi Montero, I, 1974)
Christine, princesse de l’erotisme / I desideri erotici di Christine (El Infierno de los sentidos, Jess Franco [Jesús Franco], F/I, 1971)
Cinque bambole per la luna d’agosto (Confesiones de un maníaco sexual, Mario Bava, I, 1968)
Clase mista (Las colegialas quieren aprender, Mariano Laurenti, I, 1976)
La cruz / La croix d’Alfredo (Alejandro Agresti, A/F, 1996)
Danzón (idem, María Novaro, MX/E, 1991)
La diagonale du fou (Juegos peligrosos, Richard Dembo, SZ, 1983)
Diario segreto di un carcere femminile (Intimidades en una cárcel de mujeres, Renzo Di Silvestro, I, 1973)
Eijanaika (Grito de libertad, Shohei Imamura, JP, 1981)
Expedición Atlantis (Alfredo Barragán, 1983-1984)
Henry, portrait of a serial killer (Henry, retrato de un asesino, John McNaughton, EEUU, 1986)
The hitchhickers (Carnada humana, Beverly Sebastian y Fred Sebastian, EEUU, 1971)
Ico, el caballito valiente (García Ferré, 1978-1981)
Insaciable (Armando Bo, 1976)
Let’s spend the night togheter (idem, Hal Ashby, EEUU, 1982)
Die liebesbriefe eine portugiesischen nonne (Confesiones prohibidas de una monja, Clifford Brown [Jesús Franco], SZ/RFA, 1976)
La noche del coyote / The night of the coyote (Iván Entel, A/EEUU, 1997)
Nuovo Cinema Paradiso / Cinéma Paradiso (Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore, I/F, 1988)
Occhio alla vedova! (Ojo con la viuda, Sergio Pastore, I, 1975)
Otro corazón (Tomás Sánchez, 2010)
Pascual Duarte (idem, Ricardo Franco, E, 1975)
Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (idem, Pedro Almodóvar, E, 1979)
El perro (Carlos Sorín, A/E, 2003)

Rosso sangue (Rojo de sangre, Peter Newton [Aristide Massaccesi], I, 1981)
Satan’s skin (La piel de Satanás, Piers Haggard, GB, 1971)
Tras la pantalla (Marcos Martínez, 2008-2009)
Tres alegres fugitivos (Enrique Dawi, 1988)
El viento se llevó lo que / Le vent en emporte autant / Door de wind gejaagd / El viento se llevó lo que / L’ultimo cinema del mondo (Alejandro Agresti, A/F/HOL/E/I, 1997-1998)
The Warriors (Los amos de la noche, Walter Hill, EEUU, 1979)
Warum hab’ich bloß 2 x ja gesagt / Professione bigamo
(Profesión bígamo, François Legrand [Franz Antel], RFA/I, 1969)

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