CINEASTAS
Tres outsiders
Facundo J. Martínez
[Facundo Joaquín Martínez;
Buenos Aires, 3.1.1914
/ algún lugar en las sierras,
provincia de Córdoba, 29.1.1994]
Iniciado como sonidista en la Pampa Film, ingresó poco después a los mucho más modestos estudios de la Filmadora Argentina Santiago Andrés Martín (FASAM), cuyo propietario había coproducido Paraguay, tierra de promisión (James Bauer, 1937). En ese único set ubicado en Pavón 2444 (que con los años fue paulatinamente agrandado para contener al Canal 11 de TV) Martínez rodó entre septiembre y diciembre 1947, en intermitentes noventa días, una modesta producción titulada La vida de una mujer, para cuya historia (mujer que abandona esposo e hijo y que años más tarde es operada y salvada por médico que resulta ser… su hijo) no tuvo reparos en calcar el esquema del clásico teatral de Alexandre Bisson, varias veces filmado como Madame X, cambiando profesiones y circunstancias. En el lugar de Ruth Chatterton, Gladys George, Lana Turner y Tuesday Weld, Myriam de Urquijo hizo su debut cinematográfico como improbable madre de Héctor Coire. Producción barata por donde se la mire, terminó como complemento en una sala popular, la del Select Lavalle, cuatro años después de realizada. Toda copia parece haber desaparecido. Luego, Martínez fue ayudante de dirección en Escuela de campeones (Ralph Pappier, 1950) y director de producción en Historia de una soga (Enrique de Thomas, 1956), aunque se presume que intervino en más films.
FILMOGRAFIA
01. La vida de una mujer
(1947) 35mm, B&N, 73’. CP:
Filmadora Independiente Argentina. P:
Horacio Rovelli. G: FJM. F: Julio César Lavera. I: Héctor Coire, Myriam de Urquijo,
Elsa del Campillo, Enrique Zingoni, Armando de Vicente, Percival Murray. LC: 15.3.1951.
Alfredo J. Grassi
[Alfredo Julio Grassi Di Lucca;
San Vicente, provincia de Santa Fe, 9.7.1925 / Buenos
Aires, 17.8.2018]
Escritor de prestigio entre los seguidores locales de la
literatura de ficción científica, su ligazón con el cine se desarrolló en dos
momentos muy específicos, como se verá. Alumno del mítico Colegio Nacional de
Buenos Aires, su creatividad finalmente encontró cauce en el periodismo y en la
escritura de guiones para los cortometrajes que producía Estampas Argentinas.
Hacia 1941 había comenzado a
escribir cuentos de science-fiction y
llegó a crear diversos personajes de historieta, como los muy tempranos Ric de la frontera y Robert Ax, pero su mayor actividad en el
rubro la cumplió a partir de 1952 en la revista Bucaneros a través de Jeff
Maynard y Roger el temerario;
también fue traductor, así como editor de la revista Pistas del Espacio. En los 60 escribió numerosas historietas para
la Editorial Columba (Ronar, Ted Marlowe, Hombres de la legión, Los
vikingos, Galaxia Cero, Planeta Rojo, Hor el temerario, Yo, Ciborg)
y en los 70, para D’Artagnan, la muy
celebrada Larry Trenton, así como
adaptaciones de obras de Homero, Shakespeare y Cervantes. Para el King Features
Syndicate escribió Dick el artillero.
Es asimismo muy destacada su contribución como autor de cuentos, novelas y
ensayos mayormente referidos al género fantástico, en algunos casos firmados
con pseudónimos (Fred W. Seymour, W. Jefferson Beckett, Andrew Fuller, Walter
Buggs, Shep Waxton, Kenneth Sharp, Leslie Sharp, Rod G. Leaf, Julio De Luca,
Alfredo De Luca, Alfred Grass). El volumen 1 de la colección “Maestros de la
cultura fantástica” (29.7.2005) le fue dedicado e incluye un listado de su
voluminosa producción literaria. Su ensayo Me tenés podrido, Argentina!
cobró cierta notoriedad al ser prohibida su circulación por la Secretaría de
Informaciones del Estado: fue autorizado en mayo 1973, por decreto.
Trabajaba en Estampas Argentinas cuando, hacia 1948, su amigo Santiago Germain le preguntó si se animaba a dirigir un largometraje. Grassi, por supuesto, se animaba a todo: tenía 22 años y una esposa y dos hijos que mantener. El financista sería un señor chileno con mucho dinero que pretendía hacer un film con niños de la calle para vendérselo a los italianos, lo cual, en esos momentos de auge del neorrealismo, era algo así como vender un western boliviano a la Universal. En fin, Grassi escribió un argumento que desplegaba una intriga policial en un ambiente marginal, con ominosas quemas de fondo. Se utilizaron chicos auténticos, unos pocos actores profesionales, un equipo técnico reducido a su mínima expresión, se hizo mucha cámara oculta (operada por Aníbal Di Salvo), se filmaba intermitentemente y el rodaje se extendió durante más de un año en localizaciones y en un par de decorados captados en un set de Río de la Plata utilizando algunos del stock de esos estudios. El film, titulado Pies descalzos tras desechar el alternativo “El derecho de todos”, terminó su rodaje hasta que cierto día un incendio en los laboratorios Cristiani hizo desaparecer el negativo. “La película tenía inquietud, tomaba el tema de la niñez desvalida (los «chicos de la calle» que siguen entre nosotros), con una estética descarnada como la del neorrealismo italiano. Nada que ver con lo que se hacía aquí en ese período”, recordó David José Kohon, que en el film ofició de pizarrero.
Antes, Grassi había iniciado
un mediometraje documental del que rodó un acto y abandonó. Después, a partir
de su amistad con el doctor Arturo Illia, Presidente de la Argentina entre 1963
y 1966, fue director interino de la Secretaría de Cultura y Acción Social de la
Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (1963) y asesor en el INC (diciembre
1963 a agosto 1964) durante la gestión del interventor Gastón Víctor Nogués: el
9.9.1964 fue designado interventor del organismo, siendo ratificado el
11.10.1965 como su director, cargo al que renunció el 1.7.1966, dos días
después de que Illia fuera depuesto por un golpe de Estado militar. Su gestión
es recordada como ejemplar. “Hoy el INC está gobernado por un interventor,
Alfredo J. Grassi, de 40 años, padre de 4 hijos, un radical del Pueblo, joven y
sonriente, agudo e informal, que usa ponchos plegados encima del sobretodo y
formula nobles declaraciones a favor de un cine talentoso e inquieto” (Homero
Alsina Thevenet, Primera Plana, 8.6.1965). Tras la recuperación del
estado democrático, Grassi fue designado asesor cinematográfico e interventor
interino del Departamento de Prensa del Canal 7 de TV (marzo 1984). Un
reportaje a página entera en el Heraldo del Cinematografista (20.7.1966,
pág. 309) revela detalles de su gestión en el INC y algunos datos personales.
En 1987 se murmuró acerca de un proyecto de coproducción brasileño-argentina
que dirigiría Carlos Coimbra a partir de un argumento de Grassi titulado “Rosas
para el asesino”, nunca concretado. Tras varios años de silencio en su torno,
Grassi reapareció públicamente en 2015 cuando publicó un libro de memorias
titulado Una vida entre cuadritos y celuloide.
FILMOGRAFIA
01. Pies
descalzos (1948-1950) 35mm, B&N, aproximadamente
70’. CP: Films Argentinos SA. PA: AJG, Alberto Closas, Raúl Argüelles
y Santiago Diwinstein Germain. G:
AJG y Raúl Argüelles, sobre argumento de AJG. F: Julio César Lavera – Eusebio Vergara. I: Alberto Closas, María Santos, Néstor Deval, Walter Reyna,
Ricardo Trigo (h), AJG. Inédito.
Cortos: Puertas del río (1947, inconcluso), Elogio a los fracasados (1964).
Otras actividades
en cine: storyboard de Horas marcadas (Alberto Du Bois, 1953:
acreditado como Carlos De Luca) / JP en Cooperativismo
alternativa válida (Bernardo Vides
Almonacid, 1985, corto: acreditado como Alfredo De Luca).
Actividad en TV: En
Venezuela, libretista de los ciclos La Cruzada del Buen Humor y La
Craneoteca de los Genios (1956).
Federic B. Da Costa
[Federic Bernheim Da Costa]
Portugués, de cuya existencia se dudaba hasta que algunos actores del
único film que realizó la confirmaron. Se ignora cómo Da Costa apareció en la
Argentina dirigiendo Los millones de
Semillita; sí, que el proyecto nació de un hecho real: en febrero 1947 los
diarios dieron cuenta de que el popular actor Semillita era uno de los
herederos de una suma “fabulosa”, cercana a los 7.000.000 de pesos. Aunque más
adelante los chimentos del ambiente aseguraban que todo había sido inventado
por el actor para levantar su estancada carrera, la cuestión disparó la idea de
un film que escribieron los actores Homero Cárpena y Humberto de la Rosa, que
se rodó entre marzo y mayo 1950 y que jamás llegó a los cines. Una copia, sin
embargo, apareció en enero 1999 por la señal de cable Volver y tan sólo
entonces pudo entenderse por qué nunca fue estrenado: por vergüenza,
seguramente.
En cuanto a Da Costa, en noviembre de ese mismo año 1950 estuvo involucrado en una nueva empresa argentina, Productores Unidos, que anunció un vasto plan de filmaciones en castellano e inglés de las que él sería el argumentista y el director, aunque todo quedó en la nada. En 1951 rebajó sus pretensiones y se desempeñó como cajero de un night club, y hacia comienzos de 1952 todavía estaba en Buenos Aires, ya que se lo mencionó como director de un proyecto (asimismo abortado) titulado “Cuarta tumba a la derecha”, con Perla Mux. Todo muy serie B, está claro.
FILMOGRAFIA
01. Los millones de Semillita (1950) 35mm, B&N, 74’. CP: Sindicato Cinematográfico Católico Argentino SA. G: Homero Cárpena y Humberto de la Rosa. F: Edgar Eichhorn. I: Marcelo Ruggero, Semillita, Amalia Bernabé, Pedro Laxalt, Armando de Vicente, Beatriz Taibo. Inédito.
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