CINEASTAS
Teresa Costantini
[María Teresa Correa Avila López Naguil; Buenos Aires,
9.10.1949]
A lo largo de la historia del cine argentino ha habido actrices
notables, buenas, correctas –correcto: calificación que los actores detestan– y
malas; las hubo súper estrellas, “de reparto”, “características” e ignotas;
morenas y rubias; bellas y no tanto. Sin embargo, pocas han congeniado talento,
belleza y ese algo indefinible que podría traducirse como “clase”, “distinción”
o “elegancia natural”, virtudes que no se aprenden en academias ni se adquieren
por contagio: una fue Delia Garcés, otra, surgida hacia mediados de los 60, fue
Julia von Grolman. En esa categoría hay espacio para Mónica Galán, Mercedes
Sombra y Chunchuna Villafañe.
Y Teresa Costantini, quien pasó su infancia en Italia, contrajo matrimonio a sus 17 años, tuvo cinco hijos y comenzó sus actividades artísticas hacia comienzos de los 70, luego de terminar de criarlos. Primero en teatro y luego en televisión, María Teresa Costantini o M. Teresa Costantini, como también solía acreditarse, destacó rápidamente aunque, ni entonces ni más adelante, alcanzó ese imponderable llamado “estrellato”, en parte porque –lo mismo que von Grolman– no trabajó en abundancia ni generó escándalos mediáticos. Al cine accedió en 1988, cuando fundó su primera empresa productora, MTC Realizaciones SRL.
Costantini –apellido de su
primer esposo, el coleccionista de arte Eduardo Costantini, creador del
prestigioso Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, ocupado también en
lo que ahora denominan “desarrollador inmobiliario”– se inició en las lides de
la realización cinematográfica con un corto y tan sólo en 1998 concretó su
primer largo, Acrobacias del corazón, simpática comedia sobre amores
entrecruzados, muy bien actuada y además beneficiada por un conveniente tono
menor. Le siguieron Sin intervalo, video de tono
experimental que reveló sus condiciones para manejar elementos dramáticos; El
amor y la ciudad, en el que, por fin, dejó de lado otra de sus
virtudes (la modestia) y se permitió un personaje protagónico en una comedia
que expone el tema de la desolación y encara una creíble relación padre-hija; y
la superproducción de época Felicitas, poco satisfactoria en
relación con su magnificencia ornamental y las expectativas que había
despertado.
Siete años después, y por razones en verdad incomprensibles, esta señora estupenda, high society de muchos apellidos y mucho dinero entre ellos, se interesó por “lo popular” y enfocó a Tita Merello, no en una sino en dos producciones. El mediometraje Buscando a Tita puede ser leído como un borrador documental del segundo, pero dentro de su previsibilidad de “cabezas parlantes” resulta mucho más interesante y se beneficia de la intercalación de números musicales bien producidos y de imágenes elocuentes de la ciudad de Buenos Aires. La Tita Merello que se adivina gracias a los testimonios de quienes la conocieron y trataron es significativamente más vívida que la que aporta la ficción que le siguió. Yo soy así es –hay que decirlo– un brusco retroceso creativo. Es como hojear un ejemplar de ¡Hola! o de Caras fechado en los años 40: Costantini parece haberse obsesionado con no dejar a nadie “afuera” y ese impulso resultó fatal para la estructura narrativa. Hay demasiados forcejeos sexuales, exceso de canciones (aunque, a favor, no recurrió al playback), ningún rigor para la cronología y actuaciones impostadas cuando no deplorables. Todo es anticipado con torpeza por la imagen, desde la mirada “intensa” del siguiente amante hasta la tos definitiva de la madre pasando por las velas que se apagan justo antes de su muerte. Aunque los créditos aclaran que han sido cambiados hechos y lugares, vidas tan ricas como las de Merello, Hugo del Carril, Sandrini, Discépolo, Gardel y tantos otros merecían no ser disimuladas en espectáculos, films y sets inventados. Un ejemplo elocuente es el intertítulo que informa “1954, Estudios Buenos Aires”: ese año Merello hizo Guacho, Mercado de Abasto y Para vestir santos en los estudios de Argentina Sono Film y Baires, pero el guión prefiere inventar algo titulado “Se dice de mí”, según la pizarra rodado en estudios inexistentes y dirigido por “Marisa Naguil” que, aparte el hecho de que no hubo mujeres directoras hasta 1960, es desaprovechar el potencial anecdótico de directores como Demare y Torre Nilsson. Todo el asunto denota graves renuncios en cuanto a la investigación de base, y una prueba adicional la aportan los créditos que adjudican la autoría de algunos temas al señor Pichot Guillermo Juan Robus. y de otro –nada menos que Volver– al señor Fondo Nacional de las Artes.
Separada de Costantini, Teresa volvió a casarse con (y más tarde a separarse de) Daniel Puyerredon, devenido socio y productor ejecutivo en su empresa Buenos Aires Producciones SA. También fue socia de la distribuidora Trasborder Films y del cine Maxi en su reapertura en 1992. Es sobrina-nieta del escenógrafo Gregorio López Naguil, de intensa actividad en la industria en los años 40, y otros familiares han intervenido en sus producciones. Un detalle íntimo muestra a una Teresa solidaria y generosa: desde sus inicios, su agente de Prensa fue Juan Ignacio Acevedo, “Coco” para sus amigos, que fuimos muchos; cuando Coco envejeció, empobreció y enfermó, fue ella quien lo cobijó, atendió y solventó, y cuando Coco murió en 2001 no sólo se hizo cargo de los detalles funerarios sino que se preocupó por llamar a sus amigos para que lo despidiéramos en el Cementerio de la Chacarita, y luego le dedicó El amor y la ciudad. No cualquiera.
El 3.6.2026 Teresa hizo conocer a través de
FaceBook una situación increíble: luego de tantos años, su primer marido inició
una demanda para que deje de utilizar su apellido, “y otra,
en el tribunal eclesiástico, para anular mi matrimonio, alegando de su parte
falta de madurez al casarnos. Veintiocho años de matrimonio. Cinco hijos.
Renovación de votos en las bodas de plata. Han pasado treinta años desde
nuestro divorcio, lo que resulta hoy una embestida incomprensible”. Este caso
en particular podría suscitar un debate más profundo acerca del hecho cierto de
que hasta no hace demasiado tiempo muchas mujeres argentinas utilizaban
artísticamente el apellido de sus esposos, algo que en otros países es
habitual. Por las fechas de sus bodas, esa actitud no resultaba chocante:
ignoro su grado de feminismo activo, pero algunas ultrafeministas continúan
utilizando el apellido de casadas, lo cual resulta un tanto incoherente.
FILMOGRAFIA
01. Acrobacias
del corazón (1998) 35mm,
C, 95’. CP: Buenos Aires Producciones SA. G: TC. F:
Marcelo Camorino. I: Virginia Innocenti, Gabriel Goity, TC (“Marisa”),
Alejandro Awada, Cecilia Dopazo, Juan Pablo Gómez, Ernesto Claudio, Silvia
Baylé, Antonio Grimau. LC: 13.4.2000. [+ letrista de una CN].
02. Sin
intervalo (2001) VD, C-B&N,
78’. CP: Buenos Aires Producciones SA. G: M. Teresa Costantini [TC].
F: Héctor Morini. I: José Luis Alfonzo, Luis Alvarez, Alejandro
Awada, Silvia Baylé, Hilda Bernard, Verónica Elizalde, Boy Olmi (h), María
Socas, Silvana Sosto, María Vaner. LC: 26.6.2003. [+ aparición final, acreditada
como M. Teresa Costantini].
03. El amor
y la ciudad (2004-2005)
35mm, C, 102’. CP: Buenos Aires Producciones SA. G: Teresa Correa
Avila [TC] y Walter Jacob, sobre argumento de Teresa Correa Avila [TC]. F:
Héctor Morini. I: Patrick Bauchau, TC (“Elisa”), Adrián Navarro, Vera
Carnevale, Jean Pierre Noher, Jean Pierre Reguerraz, José Palomino Cortéz,
Claudia Lapacó. LC: 19.4.2007. Rodaje parcial en Francia.
04. Felicitas (2008) 35mm, C, 128’. CP: Buenos Aires
Producciones SA – Costa Films SA. P: Emilio Muniz Barreto y TC. G:
Graciela Maglie, Sabrina Farji, Félix Quadros y Teresa Correa Avila [TC]. F:
Lula Carvalho. I: Sabrina Garciarena, Gonzalo Heredia, Alejandro Awada,
Ana Celentano, Nicolás Mateo, Antonella Costa, Luis Brandoni. LC:
11.6.2009.
05. Yo soy
así –Tita de Buenos Aires–
(2016) VDAD x DCP, C, 112’. CP: Buenos Aires Producciones SA. P: TC y Emilio Muniz Barreto. G: TC, con la colaboración de Alejandro
Maci. F: Hugo Colace. I:
Mercedes Funes, Damián De Santo, Esther Goris, Mario Pasik, Ludovico Di Santo, Andrea
Pietra. LC: 5.10.2017. [+ AANA].
Cortos y mediometrajes: Los dueños de los ratones (1997), Aquí
y ahora (2015, MM), Ofrenda
(2023, MM en colaboración con otras directoras), Buscando a Tita (2015, MM: + P, G y aparición) y Wainrot, tras bambalinas (2024, MM: +
G).
Actividad cinematográfica como actriz: Nunca estuve en Viena
(Antonio Larreta, A/E, 1988: “Adela”, 4º; + autora de la idea argumental y
socia de MTC Realizaciones SA), Cuatro caras para Victoria (Oscar Barney
Finn, 1988: “Emily” [Emily Brontë], 11º), Rompecorazones (Jorge Stamadianos,
1991: “Viviana”, 2º; + socia de MTC Realizaciones SRL), De amor y de sombra
(Betty Kaplan, A/E, 1993: “”reportera por TV”, acreditada 18º como Teresa
Constantini), El límite del crimen (Norberto Vieyra, 1994: video inédito)
y Mar de amores (Víctor Dinenzon, 1997: “Daniela”, 2º; + autora con Ana
Aizenberg de la idea argumental y socia de Buenos Aires Producciones SA) .
Otras actividades en cine: PE de Adolfo Bioy Casares: una videografía (Ricardo Aronovich, 1994, video de MM) / TEST en Dirigido por... (Rodolfo Durán, 2003) y Memorias del exilio (María Bagnat, E, 2020).
Actividad en TV: P y actriz de Bajamar –La costa del silencio– (Fernando
Spiner, 1996, Canal 11, miniserie producida por Buenos Aires Producciones SA) /
D de Habitación 306 (13.11.2003, Canal 7, para el ciclo Ensayo).
Directora teatral: Softcops de Caryl Churchill (Copias,
2004, Antesala) y Constellations de
Nick Payne (16.8.2019, El Camarín de las Musas).
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