Addenda:
A la filmografía de Jorge
Rigaud publicada el pasado 6.4 debe ser sumada la producción española Venus de Fuego (Germán Lorente, 1978: “ex
comisario”), ubicada cronológicamente después de Rebeldía, con lo que el número total se eleva a 205 títulos.
TEMAS
Black is black: nuestros negros del cine
–1ª
parte
“¿Sigues hablando de esta mierda de salirnosde esto y buscar un lugar seguro? Somos negros.No hay un lugar seguro en todo el puto planeta”.Jason Mitchell en Superfly (2018).
Con la sola excepción de Sangre negra, no existe un film
argentino de ficción acerca de la problemática negra, y esa excepción (Chenal, 1950)
no se ocupa de argentinos ni transcurre en la Argentina.
Resta, entonces, Punto negro
(Luis Mottura, 1943), que se supone transcurre en un hogar porteño aunque
deriva de una pieza teatral del francés André Birabeau, Tout n’est pas noir, cuyo texto no se
encuentra disponible aunque consta que fue estrenada en 1941 en el teatro Danou
de París. Con la salvedad de ese desconocimiento, la adaptación de María Luz
Regás ostenta un fondo en extremo racista en un contexto
“ingenuo” de comedia familiar de boulevard. A un buen padre de familia
(Santiago Arrieta) le cae de regalo un hijo extramatrimonial, que resulta ser
negro: sobre el pobre niño (Alejandro H. Diasne) los restantes personajes descargan una andanada de actitudes y frases que
no se privan de ninguno de los habituales preconceptos. Así desfilan el espanto
de los adultos y las risas burlonas de los niños ni bien lo conocen; una escena
en que lo ponen a lustrar zapatos; el titubeo de su supuesta hermana antes de
darle un beso y lindezas como las siguientes: “Yo por mí lo haría desaparecer”,
“Producto tropical”, “El león negro”, “El hijo de Kahn”, “Imagino que también
te agradará besar al negro...”, “Un hermano negro... Que sea hijo de papá, vaya
y pase, pero hermano nuestro...” y “¡Qué negro es! ¡Es una lástima!”. Sólo
cuando, hacia el final, un pariente (Pedro Quartucci) acepta hacerse cargo del
niño, la familia respira aliviada. Los miembros del Ku Klux Klan lo hubieran
adoptado como film de culto.
El resto
de la negritud fílmica aborigen consiste en algunos actores que lo son y en
otros maquillados como tales, estos últimos unos cuantos que no cuentan para
este artículo, aunque el lector encontrará para ilustrar el ítem una foto de
Leticia Scury, actriz de natural tez oscura a la que le agregaron maquillaje.
En la primera versión de Amalia
(Enrique García Velloso, 1914) juegan tres sirvientas interpretadas por María
Delfina Astengo (“Jesusa”), Florencia Quesada (“Petra”) y Dora Huergo (“Rosa”),
señoritas de la high society quienes
se sometieron al embadurnamiento de rigor, aunque en el film aparecen “esclavas
negras llevando el mate”, según escribió Pablo C. Ducrós Hicken en La Prensa
del 8.12.1968, las cuales, cabe suponer, eran negras de verdad.
Tampoco valen Olmedo, Lavié, Medina Castro, Brizuela Méndez, la Fiorentino, Dominianni, la Bozán, Sammaritano, Anastasio, la Vernacci y Fontova; ni los auténticamente negros Ferreyra (en cuyos largometrajes no hay personajes negros), Ber Ciani y Ricardo Defilippi; ni el escenógrafo Alberto Negrín; ni el frigorífico de Avellaneda; ni los “morochos”, las “pardas” y los “cabecitas negras” como el cuento de Rozenmacher; ni Hormiga Negra. Los argentinos tenemos un pequeño problema con la palabra: decimos “negrito lindo”, “qué hacés negro”, “negro jetón” y otras delicadezas parecidas dedicadas a gente que queremos o que nos cae bien, pero tampoco vacilamos en calificar de “negro de mierda” a un indeseable, así fuere Blancanieves. Entre los innumerables personajes de la historia del cine argentino hay mayor cantidad de cariñosos “Negro” que los efectivamente negros.
Este panorama no se pretende exhaustivo ni mucho menos teórico, sino tan solo
informativo, puesto que no he leído una relación igual, al menos hasta el
momento y salvo error u omisión. Lo dividiré en grupos temáticos, porque hay
mucho daterío (títulos, nombres, años) que resulta imprescindible para una
mejor ubicación temporal y que, al mismo tiempo, puede ser un estorbo para un
lector no entrenado en la letra chica del cine vernáculo. Una mirada a vuelo de
pájaro detecta que a la enorme mayoría de los personajes negros los ubican en
todos los grados posible de servidumbre (cocineros, mayordomos, mucamos,
ordenanzas et al): no hay
equivalentes a un Morgan Freeman detective, a un Denzel Washington abogado, a
un J. A. Preston o a una Mayra Lucretia Taylor jueces. Todo film ambientado en
el virreinato o en la colonia tienen uno o más negros sirvientes, siempre
sirvientes, o esclavos. A nadie se le ocurría elevarlos de categoría: tampoco
es que hubiera muchos. Estos son los encontrados:
• João Adeles, brasileño radicado en la Argentina: “Carlinhos”, el amante
de Julio Chávez en Señora de nadie
(Bemberg, 1981-1982).
• Alaa, modelo profesional, y Jorge Giménez como la pareja en la secuencia
del casamiento de ¡Viva la vida! (Carreras, 1969): ella se llama “Florinda”, y en esa misma secuencia aparecen Aníbal Sesatto como un invitado y otros de
los que se da cuenta más abajo.
• Luis Alberto Albino
como un marinero y Maximiliano sin apellido como el foguista de La Rosales (Lipszyc, 1984).
• María Ester Alvarez:
la mucama de Amanda Ledesma en Mañana me
suicido (Schlieper, 1942) y una paisana en Vidalita (Saslavsky, 1948). No tengo la certeza, pero supongo que
esta actriz era hija de Vicente Alvarez, del que me ocuparé más abajo.
• Lydia Alves:
la mucama “Lola” en El complejo de Felipe
(Juan Carlos Thorry, 1951).
• Paulino Andrada:
el viejo esclavo en el episodio La pulsera de cascabeles de Ricardo Wulicher para De la misteriosa Buenos Aires…. (1981),
en el que además actúan Alenice Mimura
como la esclava “Temba”, Claude Bajazet
como el hermano de “Temba” y un numeroso grupo de uruguayos integrantes del
Teatro Negro Independiente de Montevideo. Andrada también aparece como el
obrero apodado “Negro” de El prontuario
de un argentino (Andrés Bufali, 1982); el reportero gráfico apodado “Negro”
de No habrá más penas ni olvido
(Olivera, 1983); un interno en El caso
Matías (Aníbal Di Salvo, 1983-1984); y otra vez el “Negro” en Sentimientos (Jorge Coscia y Guillermo
Saura, 1985) y en Soy Faro (Guillermo
Roig, 1997).
• Andresito: el niño “Andresito Tamayo” de La madrastra (Rodolfo Blasco, 1960).
• Hortensia Arnaud:
una bailarina en Tu cuna fue un
conventillo (Irigoyen, 1924-1925) y la bailarina
de la boîte El Cairo en La
5ª calumnia (Adelqui Millar, 1940).
• Freddy Baylon:
“Pino” en Estoy hecho un demonio
(Hugo Moser, 1971).
• Albino Fidel Britos,
otro niño: “Madou”,
príncipe de Daomen, el esclavo de Homero Cárpena en Las aventuras de Jack (Borcosque, 1948); el hijo de Vicente Alvarez en Historia del
900 (Hugo del Carril, 1948); un pibe
en El último payador (Manzi &
Pappier, 1948); el pibe “Chocolate” en Volver
a la vida (Borcosque, 1949); otro pibe “Chocolate” en Con los mismos colores (Carlos Torre Ríos, 1949); y “Ricardo”,
el hijo de Jacinto Herrera en La barra de
la esquina (Saraceni, 1949-1950).
• Aída Carrión:
la sirvienta “Paula” de Rescate de sangre
(Francisco Mugica, 1951).
• Jorge Correa
y Victoria Correa como un soldado y
una muchacha en Cabeza de Tigre
(Claudio Etcheberry, 1998).
• Carlos Costoya:
“Felipe”, el pibe del hotel en Una novia
en apuros (John Reinhardt, 1941).
• Jorge Da
Silva: en la secuencia en el Purgatorio de Las puertitas del sr. López (Alberto Fischerman, 1988).
• Valdir Da
Silva y Daniel Sosa: sirvientes
en Millonarios a la fuerza (Dawi,
1979).
• Ricardo A. Defilippi:
un alumno en Juvenilia (Augusto César
Vatteone, 1943) y un muchacho en Llegó la
niña Ramona (Catrani, 1943).
• Alejandro H. Diasne:
el niño ya citado de Punto negro.
• Javier Díaz,
niño: un alumno en Contigo y aquí
(Fernando Siro, 1974); “Falucho”, el lustrabotas de Los chiflados del batallón (Dawi, 1974); el alumno “Cirilo Tamayo”
en Jacinta Pichimahuida se enamora
(Cahen Salaberry, 1976); un niño en Las
aventuras de Pikin (Alberto Abdala, 1977); y “Pupi” en Patolandia nuclear (Saraceni, 1978).
• Idilia Domínguez: la mucama “Domitila” de Los pasajeros del jardín (Doria, 1982).
• Ricardo Doncel:
el niño “Patricio” de El cura Lorenzo
(Vatteone, 1953-1954).
• Regina Do
Santos: la “Negra”, así apodada en Un
guapo del 900 (Murúa, 1971).
• Avelina Dos
Santos: en la orgía a bordo del yate Destino de El encanto del amor prohibido (Juan Batlle, 1971).
• Alicia Escola:
la espía en Zangeria de Los súperagentes
no se rompen! (Julio De Grazia, 1978).
• Esteban
sin apellido: el cuidador del cine en Barrio
gris (Soffici, 1954).
• Anamá Ferreira,
modelo profesional: una mannequin
en Comandos azules en acción (Vieyra, 1980).
• Miguel Angel Ferreiro:
“Emilio”, el niño de Un loco en acción
(Dawi, 1982).
• Joel Galeano:
el maître del restaurante en el tercer episodio de Disputas en la cama (Mario David, 1971).
• Leonor Gómez:
“Dalila”, la cocinera de Paraíso robado
(Arturo Pimentel, 1951).
• Nery González:
la cocinera “Nemesia” en Novio, marido y
amante (Mario C. Lugones, 1947).
• Pedro G. Gutiérrez:
empleado de la Jones Foundation de El cóndor de oro (Enrique Muzio, 1994) y
el asistente del fiscal de Veredicto
final (Jorge Darnell, 1996).
• Beba Jofré:
“Nieves”, la criada de Alba Arnova en Una
viuda difícil (Ayala, 1955-1956).
• Mechi Lafayette:
la muchacha que baila el mambo con Alberto de Mendoza en La calle del pecado (Arancibia, 1953).
• Pochi Luna,
bailarín de los teatros de revistas: el amante de Mónica Land en Las turistas quieren guerra (Cahen
Salaberry, 1977) y el chofer de Ana María Ricci en Sucedió en el internado (Vieyra, 1985).
• Macarena
sin apellido: la masajista “Zuzú” de Paraíso
Relax (Emilio Boretta, 1987).
• Audile Marlene:
una presidiaria en Correccional de
mujeres (Vieyra, 1985).
• Celedonio Martínez:
“Domingo” en Bajo la Santa Federación
(Tinayre, 1934).
• Rita Montero:
la mucama “Consolación” de María de los
Angeles (Arancibia, 1947); una jovencita en Escuela de campeones (Pappier, 1950); la mucama “Suerte” de la
pensión de La muerte camina en la lluvia
(Christensen, 1948); la mucama “Blanca” de ¿Por
qué mintió la cigüeña? (Christensen, 1948); la esclava
“Zaida” en La patrulla chiflada
(Rinaldi, 1951-1952) y la esclava “Máxima” de El grito sagrado (Amadori, 1953), en el que también aparece un niño
que hace de su hijo.
• Selva Montijo: una sirvienta en La muerte en las calles (Fleider, 1952).
• Loana Müller:
una modelo en Fotógrafo de señoras
(Moser, 1978); una corista en Encuentros
muy cercanos con señoras de cualquier tipo (Moser, 1978) y una de las
reclusas de Atrapadas (Di Salvo,
1984).
• Muschinga:
“Muschinga”, la niña de Stella
(Perojo, 1943).
• Enrique Nadal:
el payador de Martín Fierro (Torre
Nilsson, 1968) y el mestizo “Mulelé” de Tiro
de gracia (Becher, 1968).
• Juan Carlos Nassel,
otro bailarín profesional: un marinero en Extraña
ternura (Tinayre, 1963-1964); un modelo en Mosaico (Paternostro, 1968); “Navidad” en De lo que no hay (Alfredo Mathé, 1968); el chofer de Sidney Chaplin
en El encanto del amor prohibido
(Juan Batlle, 1971) y, apenas bailando, en varios títulos de ese período, como Escándalo en la familia, Blum, Un gaucho con plata, ¡Viva la
vida! y En una playa junto al mar.
• Jocelice Pereira da Silva: la mucama de El mundo contra mí (Beda Docampo Feijóo, 1996).
• David Reavis
y Lili Dos Santos como la pareja que
ingresa al hotel alojamiento de Abierto
día y noche (Ayala, 1981).
• Efrén Rodríguez,
músico cubano que integraba el grupo musical argentino
Katunga: “Francisco «Pancho»
Nieves”, el boxeador de Toto Paniagua
(Orgambide, 1980).
• Héctor Rodríguez:
un pibito en El tambor de Tacuarí
(Borcosque, 1948).
• Isabel Rodríguez
(“Manuela”) y María Irene de Rodríguez
(“Pepa”), sirvientas en La revolución
(Raúl de la Torre, 1973).
• Yamandú Romero:
un obrero en La canción de los barrios
(Amadori, 1940-1941); un peón en Donde
comienzan los pantanos (Ber Ciani, 1951); un obrero en Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1951-1952); en un
personaje no establecido de La Quintrala
(Carril, 1953-1954); el vecino saqueado de Hombres
salvajes (Richard von Schenk y Albert Arlis, 1958); uno de los asaltantes
de Culpable (Carril, 1959); un chismoso
en el Club Social de Buscando a Mónica
(José María Forqué, 1961); uno de los integrantes de la banda de delincuentes
en Delito (Pappier, 1961); “Ñato”, el
obrero estaqueado de Operación “G”
(Pappier, 1961); un soldado en La
calesita (Carril, 1962); un indio en Lindor
Covas (Cores, 1962); el apodado “Negro” de Así o de otra manera (Kohon, 1964); un viejo en Buenos Aires, verano 1912 (Oscar Kantor,
1966); “Miguel Toro”, el artillero
herido de Argentino hasta la muerte
(Ayala, 1970-1971); y el viejo sargento de Juan
Moreira (Favio, 1972).
• César Abel Salas:
“Batuke”, el mucamo maricón de Thelma Stefani en El profesor erótico (Rafael Cohen, 1975).
• Jorge Santos:
el chico de la florería en Esperando la
carroza (Doria, 1985).
• Miguel Segovia:
“Sebastián” en Donde el viento brama
(Pappier, 1963) y “Kid”, el boxeador del episodio El Demonio nos quema en nuestra
propia lujuria de El Demonio en la sangre (René Mugica,
1963).
• Freddy Taynor,
niño: “Victoriano” en La murga (René
Mugica, 1961) y uno de los pibes en la calesita de La calesita.
• The Golden
Boys, grupo de bailarines: El extraño
del pelo largo (Porter, 1969).
• Susana Uribe:
secretaria de Acuario en La aventura
explosiva (Orestes A. Trucco, 1976).
• Kary Vane,
“una mujer elegante, culta, de
seductora conversación” según la definió Máximo Simpson en el sitio web Mágicas Ruinas: la cocinera
de El muerto (Olivera, 1975).
• Rita Varola: la cocinera de Catita es una dama (Saraceni, 1956).
• Chico Vera:
“Charol”, el lacayo negro de los Morel en Recuerdos
de un Angel (Cahen Salaberry, 1948).
• Olga Veyra
como la sirvienta “Rita” y Cido Vianna
como un sirviente en Camila (Bemberg,
1983-1984).
• Ari Vieira
como el guía “Tom” y Weena sin
apellido como una indígena en ¡Me sobra
un marido! (Gerardo Sofovich, 1986).
• Betty Villar: en el Casino de Mirame la palomita (Carreras, 1984).
• Guillermo Zambrano,
asimismo un bailarín profesional: el sirviente de Cipe Lincovsky en Mannequin alta tensión (Massimo G.
Alviani, 1967-1968) y uno en la secuencia del happening de El bulín
(Angel Acciaresi, 1967-1968).
• Lucila Zulueta:
bailarina del Angel’s Club en La herencia
del tío Pepe (Hugo Sofovich, 1997).
De este
listado sobresalen unos pocos que desarrollaron una cierta actividad, como los
niños Britos y Díaz, aquel concentrando varios films en apenas dos años, el
otro más frecuente en la televisión. O Rita Montero, una jovencita muy bonita y
desenvuelta que en otro país hubiera tenido una carrera destacada; Yamandú
Romero, una cara frecuente en la obra de Hugo del Carril; el espigado Nassel,
bailarín en los teatros de revista, que aparece bailando en varios y actuando
en pequeños personajes en otros, con un pico de estelaridad en uno que nadie
vio, De lo que no hay, en el cual
aparece acreditado en el segundo puesto detrás de la protagonista (Julia Elena
Dávalos), personaje al que accedió luego de que al director le fallaran Luis
Medina Castro (en quien pensó en primer lugar) y Hugo Guerrero Martinheitz: “El actor inicial fue Guerrero Marthineitz, el «peruano parlanchín», que me
abandonó al segundo día, dejándome con todo el primer día de filmación para
tirar al cesto de la basura”, contó Mathé en correspondencia privada.
[Continuará mañana]
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