viernes, 8 de mayo de 2026

 

Addenda:

A la filmografía de Jorge Rigaud publicada el pasado 6.4 debe ser sumada la producción española Venus de Fuego (Germán Lorente, 1978: “ex comisario”), ubicada cronológicamente después de Rebeldía, con lo que el número total se eleva a 205 títulos.

 

TEMAS

Black is black: nuestros negros del cine

–1ª parte

“¿Sigues hablando de esta mierda de salirnos
de esto y buscar un lugar seguro? Somos negros.
No hay un lugar seguro en todo el puto planeta”.
Jason Mitchell en Superfly (2018).

Con la sola excepción de Sangre negra, no existe un film argentino de ficción acerca de la problemática negra, y esa excepción (Chenal, 1950) no se ocupa de argentinos ni transcurre en la Argentina.

   Resta, entonces, Punto negro (Luis Mottura, 1943), que se supone transcurre en un hogar porteño aunque deriva de una pieza teatral del francés André Birabeau, Tout n’est pas noir, cuyo texto no se encuentra disponible aunque consta que fue estrenada en 1941 en el teatro Danou de París. Con la salvedad de ese desconocimiento, la adaptación de María Luz Regás ostenta un fondo en extremo racista en un contexto “ingenuo” de comedia familiar de boulevard. A un buen padre de familia (Santiago Arrieta) le cae de regalo un hijo extramatrimonial, que resulta ser negro: sobre el pobre niño (Alejandro H. Diasne) los restantes personajes descargan una andanada de actitudes y frases que no se privan de ninguno de los habituales preconceptos. Así desfilan el espanto de los adultos y las risas burlonas de los niños ni bien lo conocen; una escena en que lo ponen a lustrar zapatos; el titubeo de su supuesta hermana antes de darle un beso y lindezas como las siguientes: “Yo por mí lo haría desaparecer”, “Producto tropical”, “El león negro”, “El hijo de Kahn”, “Imagino que también te agradará besar al negro...”, “Un hermano negro... Que sea hijo de papá, vaya y pase, pero hermano nuestro...” y “¡Qué negro es! ¡Es una lástima!”. Sólo cuando, hacia el final, un pariente (Pedro Quartucci) acepta hacerse cargo del niño, la familia respira aliviada. Los miembros del Ku Klux Klan lo hubieran adoptado como film de culto.

   El resto de la negritud fílmica aborigen consiste en algunos actores que lo son y en otros maquillados como tales, estos últimos unos cuantos que no cuentan para este artículo, aunque el lector encontrará para ilustrar el ítem una foto de Leticia Scury, actriz de natural tez oscura a la que le agregaron maquillaje. En la primera versión de Amalia (Enrique García Velloso, 1914) juegan tres sirvientas interpretadas por María Delfina Astengo (“Jesusa”), Florencia Quesada (“Petra”) y Dora Huergo (“Rosa”), señoritas de la high society quienes se sometieron al embadurnamiento de rigor, aunque en el film aparecen “esclavas negras llevando el mate”, según escribió Pablo C. Ducrós Hicken en La Prensa del 8.12.1968, las cuales, cabe suponer, eran negras de verdad.

Norma Giménez, la falsa negra Leticia Scury y
Juan Carlos Barbieri en El tambor de Tacuarí


 Tampoco valen Olmedo, Lavié, Medina Castro, Brizuela Méndez, la Fiorentino, Dominianni, la Bozán, Sammaritano, Anastasio, la Vernacci y Fontova; ni los auténticamente negros Ferreyra (en cuyos largometrajes no hay personajes negros), Ber Ciani y Ricardo Defilippi; ni el escenógrafo Alberto Negrín; ni el frigorífico de Avellaneda; ni los “morochos”, las “pardas” y los “cabecitas negras” como el cuento de Rozenmacher; ni Hormiga Negra. Los argentinos tenemos un pequeño problema con la palabra: decimos “negrito lindo”, “qué hacés negro”, “negro jetón” y otras delicadezas parecidas dedicadas a gente que queremos o que nos cae bien, pero tampoco vacilamos en calificar de “negro de mierda” a un indeseable, así fuere Blancanieves. Entre los innumerables personajes de la historia del cine argentino hay mayor cantidad de cariñosos “Negro” que los efectivamente negros.

   Este panorama no se pretende exhaustivo ni mucho menos teórico, sino tan solo informativo, puesto que no he leído una relación igual, al menos hasta el momento y salvo error u omisión. Lo dividiré en grupos temáticos, porque hay mucho daterío (títulos, nombres, años) que resulta imprescindible para una mejor ubicación temporal y que, al mismo tiempo, puede ser un estorbo para un lector no entrenado en la letra chica del cine vernáculo. Una mirada a vuelo de pájaro detecta que a la enorme mayoría de los personajes negros los ubican en todos los grados posible de servidumbre (cocineros, mayordomos, mucamos, ordenanzas et al): no hay equivalentes a un Morgan Freeman detective, a un Denzel Washington abogado, a un J. A. Preston o a una Mayra Lucretia Taylor jueces. Todo film ambientado en el virreinato o en la colonia tienen uno o más negros sirvientes, siempre sirvientes, o esclavos. A nadie se le ocurría elevarlos de categoría: tampoco es que hubiera muchos. Estos son los encontrados:

João Adeles, brasileño radicado en la Argentina: “Carlinhos”, el amante de Julio Chávez en Señora de nadie (Bemberg, 1981-1982).

Alaa, modelo profesional, y Jorge Giménez como la pareja en la secuencia del casamiento de ¡Viva la vida! (Carreras, 1969): ella se llama “Florinda”, y en esa misma secuencia aparecen Aníbal Sesatto como un invitado y otros de los que se da cuenta más abajo.

• Luis Alberto Albino como un marinero y Maximiliano sin apellido como el foguista de La Rosales (Lipszyc, 1984).

• María Ester Alvarez: la mucama de Amanda Ledesma en Mañana me suicido (Schlieper, 1942) y una paisana en Vidalita (Saslavsky, 1948). No tengo la certeza, pero supongo que esta actriz era hija de Vicente Alvarez, del que me ocuparé más abajo.

• Lydia Alves: la mucama “Lola” en El complejo de Felipe (Juan Carlos Thorry, 1951).

• Paulino Andrada: el viejo esclavo en el episodio La pulsera de cascabeles de Ricardo Wulicher para De la misteriosa Buenos Aires…. (1981), en el que además actúan Alenice Mimura como la esclava “Temba”, Claude Bajazet como el hermano de “Temba” y un numeroso grupo de uruguayos integrantes del Teatro Negro Independiente de Montevideo. Andrada también aparece como el obrero apodado “Negro” de El prontuario de un argentino (Andrés Bufali, 1982); el reportero gráfico apodado “Negro” de No habrá más penas ni olvido (Olivera, 1983); un interno en El caso Matías (Aníbal Di Salvo, 1983-1984); y otra vez el “Negro” en Sentimientos (Jorge Coscia y Guillermo Saura, 1985) y en Soy Faro (Guillermo Roig, 1997).

Claude Bajazet


Andresito: el niño “Andresito Tamayo” de La madrastra (Rodolfo Blasco, 1960).

• Hortensia Arnaud: una bailarina en Tu cuna fue un conventillo (Irigoyen, 1924-1925) y la bailarina de la boîte El Cairo en La 5ª calumnia (Adelqui Millar, 1940).

• Freddy Baylon: “Pino” en Estoy hecho un demonio (Hugo Moser, 1971).

• Albino Fidel Britos, otro niño: Madou”, príncipe de Daomen, el esclavo de Homero Cárpena en Las aventuras de Jack (Borcosque, 1948); el hijo de Vicente Alvarez en Historia del 900 (Hugo del Carril, 1948); un pibe en El último payador (Manzi & Pappier, 1948); el pibe “Chocolate” en Volver a la vida (Borcosque, 1949); otro pibe “Chocolate” en Con los mismos colores (Carlos Torre Ríos, 1949); y “Ricardo”, el hijo de Jacinto Herrera en La barra de la esquina (Saraceni, 1949-1950).

• Aída Carrión: la sirvienta “Paula” de Rescate de sangre (Francisco Mugica, 1951).

• Jorge Correa y Victoria Correa como un soldado y una muchacha en Cabeza de Tigre (Claudio Etcheberry, 1998).

• Carlos Costoya: “Felipe”, el pibe del hotel en Una novia en apuros (John Reinhardt, 1941).

• Jorge Da Silva: en la secuencia en el Purgatorio de Las puertitas del sr. López (Alberto Fischerman, 1988).

• Valdir Da Silva y Daniel Sosa: sirvientes en Millonarios a la fuerza (Dawi, 1979).

• Ricardo A. Defilippi: un alumno en Juvenilia (Augusto César Vatteone, 1943) y un muchacho en Llegó la niña Ramona (Catrani, 1943).

• Alejandro H. Diasne: el niño ya citado de Punto negro.

• Javier Díaz, niño: un alumno en Contigo y aquí (Fernando Siro, 1974); “Falucho”, el lustrabotas de Los chiflados del batallón (Dawi, 1974); el alumno “Cirilo Tamayo” en Jacinta Pichimahuida se enamora (Cahen Salaberry, 1976); un niño en Las aventuras de Pikin (Alberto Abdala, 1977); y “Pupi” en Patolandia nuclear (Saraceni, 1978).

Javier Díaz, otros niños y María de los Angeles Medrano
en Jacinta Pichimahuida se enamora


• Idilia Domínguez: la mucama “Domitila” de Los pasajeros del jardín (Doria, 1982).

• Ricardo Doncel: el niño “Patricio” de El cura Lorenzo (Vatteone, 1953-1954).

• Regina Do Santos: la “Negra”, así apodada en Un guapo del 900 (Murúa, 1971).

• Avelina Dos Santos: en la orgía a bordo del yate Destino de El encanto del amor prohibido (Juan Batlle, 1971).

• Alicia Escola: la espía en Zangeria de Los súperagentes no se rompen! (Julio De Grazia, 1978).

Esteban sin apellido: el cuidador del cine en Barrio gris (Soffici, 1954).

• Anamá Ferreira, modelo profesional: una mannequin en Comandos azules en acción (Vieyra, 1980).

• Miguel Angel Ferreiro: “Emilio”, el niño de Un loco en acción (Dawi, 1982).

• Joel Galeano: el maître del restaurante en el tercer episodio de Disputas en la cama (Mario David, 1971).

• Leonor Gómez: “Dalila”, la cocinera de Paraíso robado (Arturo Pimentel, 1951).

• Nery González: la cocinera “Nemesia” en Novio, marido y amante (Mario C. Lugones, 1947).

• Pedro G. Gutiérrez: empleado de la Jones Foundation de El cóndor de oro (Enrique Muzio, 1994) y el asistente del fiscal de Veredicto final (Jorge Darnell, 1996).

• Beba Jofré: “Nieves”, la criada de Alba Arnova en Una viuda difícil (Ayala, 1955-1956).

• Mechi Lafayette: la muchacha que baila el mambo con Alberto de Mendoza en La calle del pecado (Arancibia, 1953).

• Pochi Luna, bailarín de los teatros de revistas: el amante de Mónica Land en Las turistas quieren guerra (Cahen Salaberry, 1977) y el chofer de Ana María Ricci en Sucedió en el internado (Vieyra, 1985).

Macarena sin apellido: la masajista “Zuzú” de Paraíso Relax (Emilio Boretta, 1987).

• Audile Marlene: una presidiaria en Correccional de mujeres (Vieyra, 1985).

• Celedonio Martínez: “Domingo” en Bajo la Santa Federación (Tinayre, 1934).

• Rita Montero: la mucama “Consolación” de María de los Angeles (Arancibia, 1947); una jovencita en Escuela de campeones (Pappier, 1950); la mucama “Suerte” de la pensión de La muerte camina en la lluvia (Christensen, 1948); la mucama “Blanca” de ¿Por qué mintió la cigüeña? (Christensen, 1948); la esclava “Zaida” en La patrulla chiflada (Rinaldi, 1951-1952) y la esclava “Máxima” de El grito sagrado (Amadori, 1953), en el que también aparece un niño que hace de su hijo.

Rita Montero y Alba Castellanos
en El grito sagrado


• Selva Montijo: una sirvienta en La muerte en las calles (Fleider, 1952).

• Loana Müller: una modelo en Fotógrafo de señoras (Moser, 1978); una corista en Encuentros muy cercanos con señoras de cualquier tipo (Moser, 1978) y una de las reclusas de Atrapadas (Di Salvo, 1984).

Muschinga: “Muschinga”, la niña de Stella (Perojo, 1943).

• Enrique Nadal: el payador de Martín Fierro (Torre Nilsson, 1968) y el mestizo “Mulelé” de Tiro de gracia (Becher, 1968).

• Juan Carlos Nassel, otro bailarín profesional: un marinero en Extraña ternura (Tinayre, 1963-1964); un modelo en Mosaico (Paternostro, 1968); “Navidad” en De lo que no hay (Alfredo Mathé, 1968); el chofer de Sidney Chaplin en El encanto del amor prohibido (Juan Batlle, 1971) y, apenas bailando, en varios títulos de ese período, como Escándalo en la familia, Blum, Un gaucho con plata, ¡Viva la vida!  y En una playa junto al mar.

Juan Carlos Nssel (izq.), bailando con
Nélida Lobato en Blum


• Jocelice Pereira da Silva: la mucama de El mundo contra mí (Beda Docampo Feijóo, 1996).

• David Reavis y Lili Dos Santos como la pareja que ingresa al hotel alojamiento de Abierto día y noche (Ayala, 1981).

• Efrén Rodríguez, músico cubano que integraba el grupo musical argentino Katunga: “Francisco «Pancho» Nieves”, el boxeador de Toto Paniagua (Orgambide, 1980).

• Héctor Rodríguez: un pibito en El tambor de Tacuarí (Borcosque, 1948).

• Isabel Rodríguez (“Manuela”) y María Irene de Rodríguez (“Pepa”), sirvientas en La revolución (Raúl de la Torre, 1973).

• Yamandú Romero: un obrero en La canción de los barrios (Amadori, 1940-1941); un peón en Donde comienzan los pantanos (Ber Ciani, 1951); un obrero en Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1951-1952); en un personaje no establecido de La Quintrala (Carril, 1953-1954); el vecino saqueado de Hombres salvajes (Richard von Schenk y Albert Arlis, 1958); uno de los asaltantes de Culpable (Carril, 1959); un chismoso en el Club Social de Buscando a Mónica (José María Forqué, 1961); uno de los integrantes de la banda de delincuentes en Delito (Pappier, 1961); “Ñato”, el obrero estaqueado de Operación “G” (Pappier, 1961); un soldado en La calesita (Carril, 1962); un indio en Lindor Covas (Cores, 1962); el apodado “Negro” de Así o de otra manera (Kohon, 1964); un viejo en Buenos Aires, verano 1912 (Oscar Kantor, 1966); “Miguel Toro”, el  artillero herido de Argentino hasta la muerte (Ayala, 1970-1971); y el viejo sargento de Juan Moreira (Favio, 1972).

• César Abel Salas: “Batuke”, el mucamo maricón de Thelma Stefani en El profesor erótico (Rafael Cohen, 1975).

• Jorge Santos: el chico de la florería en Esperando la carroza (Doria, 1985).

• Miguel Segovia: “Sebastián” en Donde el viento brama (Pappier, 1963) y “Kid”, el boxeador del episodio El Demonio nos quema en nuestra propia lujuria de El Demonio en la sangre (René Mugica, 1963).

• Freddy Taynor, niño: “Victoriano” en La murga (René Mugica, 1961) y uno de los pibes en la calesita de La calesita.

The Golden Boys, grupo de bailarines: El extraño del pelo largo (Porter, 1969).

• Susana Uribe: secretaria de Acuario en La aventura explosiva (Orestes A. Trucco, 1976).

• Kary Vane, “una mujer elegante, culta, de seductora conversación” según la definió Máximo Simpson en el sitio web Mágicas Ruinas: la cocinera de El muerto (Olivera, 1975).

Kary Vane


• Rita Varola: la cocinera de Catita es una dama (Saraceni, 1956).

• Chico Vera: “Charol”, el lacayo negro de los Morel en Recuerdos de un Angel (Cahen Salaberry, 1948).

• Olga Veyra como la sirvienta “Rita” y Cido Vianna como un sirviente en Camila (Bemberg, 1983-1984).

• Ari Vieira como el guía “Tom” y Weena sin apellido como una indígena en ¡Me sobra un marido! (Gerardo Sofovich, 1986).

• Betty Villar: en el Casino de Mirame la palomita (Carreras, 1984).

• Guillermo Zambrano, asimismo un bailarín profesional: el sirviente de Cipe Lincovsky en Mannequin alta tensión (Massimo G. Alviani, 1967-1968) y uno en la secuencia del happening de El bulín (Angel Acciaresi, 1967-1968).

• Lucila Zulueta: bailarina del Angel’s Club en La herencia del tío Pepe (Hugo Sofovich, 1997).

   De este listado sobresalen unos pocos que desarrollaron una cierta actividad, como los niños Britos y Díaz, aquel concentrando varios films en apenas dos años, el otro más frecuente en la televisión. O Rita Montero, una jovencita muy bonita y desenvuelta que en otro país hubiera tenido una carrera destacada; Yamandú Romero, una cara frecuente en la obra de Hugo del Carril; el espigado Nassel, bailarín en los teatros de revista, que aparece bailando en varios y actuando en pequeños personajes en otros, con un pico de estelaridad en uno que nadie vio, De lo que no hay, en el cual aparece acreditado en el segundo puesto detrás de la protagonista (Julia Elena Dávalos), personaje al que accedió luego de que al director le fallaran Luis Medina Castro (en quien pensó en primer lugar) y Hugo Guerrero Martinheitz: “El actor inicial fue Guerrero Marthineitz, el «peruano parlanchín», que me abandonó al segundo día, dejándome con todo el primer día de filmación para tirar al cesto de la basura”, contó Mathé en correspondencia privada.

 [Continuará mañana]


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