ARGENTINOS FOR EXPORT / DEMOLICIONES
Los Peralta Ramos y el cine
Entre marzo y mayo 1988 fue realizada en la Argentina la producción
británica Apartment Zero, tanto en
los estudios Baires en Don Torcuato cuanto en localizaciones porteñas y
bonaerenses. Se trata de una producción de la empresa The Summit Company
Limited, que no tenía sede en Londres sino, una rareza, en la ciudad de St.
Helier, en Jersey, Channel Islands.
La cinefilia está en el centro
de su historia: Colin Firth programa un cine club, detesta los videos, gusta
hacer adivinanzas (¿en qué film coincidieron Vincent Price, Edward G. Robinson
y Yul Brinner?) y su departamento está decorado con fotos de actores (Magnani,
Marlene, Dean, Clift, Cary Grant); Hart Bochner es un símil Terence Stamp de Teorema;
la relación de Firth con su madre se parece demasiado a la de Psicosis.
Además, la claustrofobia del departamento 0 tiene un tufillo a Pinter mal
digerido. Sólo que el director, no conforme con ofrecer un thriller
opresivo e inquietante, tuvo (como algunos otros argentinos culposos que
durante 1976-1983 vivieron en el exterior) que aderezar esa historia con un
fondo de represión, grupos de tareas y “desaparecidos” aunque la acción
transcurra en el “otoño 1988”: al menos obvió la ronda de las Madres de Plaza
de Mayo. La receta incorpora algo de homosexualidad reprimida, un toque de
travestismo y bastante de ambigüedad, a pesar de todo lo cual funciona por,
sobre todo, sus notables interpretaciones principales, aunque desaprovecha
notoriamente a los argentinos: Cipe Lincovsky, por ejemplo, sólo está por ahí,
como perdida, aunque los créditos le concedan “cartel francés”. Todo ello fue
escrito por David Koepp y Martin Donovan a partir de un argumento que Donovan
escribió en principio como pieza teatral. El estadounidense Koepp concretó aquí
su debut en un largometraje, para luego devenir un destacado guionista de,
entre otros, Curtis Hanson, Spielberg, DePalma, Mulcahy, Fincher y Raimi, así
como director de The Trigger effect (1996) y Secret
window (La ventana secreta, 2003).
El director Donovan es argentino y fue el motor del proyecto. El material de prensa indica que nació en Buenos Aires el 21.1.1952 y que es tataranieto de Patricio Peralta Ramos, el fundador de Mar del Plata. Durante su estancia en la Argentina Donovan meneó cuanto pudo ese doble apellido, pero el cineasta Mario David, quien lo conocía bien, contó en privado (el 11.4.1988) que “su verdadero nombre es Carlitos Varela y es hijo del arquitecto Varela, que en los años 50 diseñó en Mar del Plata algunos edificios vanguardistas. Es posible que su parentesco con los Peralta Ramos provenga del lado materno”. Como sea, el jovencito Carlos Enrique Varela dejó la casa familiar a los 14 años y viajó a Buenos Aires, “donde conocí a un director teatral mexicano llamado Leónidas Márques Soler e interpreté al hermano menor de Cronaca familiare, una adaptación de la novela de Vasco Pratolini. Poco después, Nené Cascallar me quería para una de sus novelas, pero yo entonces era un purista y, además, me creía un genio. Debía ser insoportable... Años después, me escribí una obra, La caminata de los hombres largos: trataba sobre el terrorismo, y creo que me inspiré en lo que leía sobre los tupamaros uruguayos. Fue por esos años que adopté el nombre Martin Donovan: Martín era el nombre de un amigo, y Donovan el apellido de otro; éramos íntimos, ambos murieron en un accidente de coche en Río de Janeiro, en un viaje en el que yo, según nuestros planes, hubiera debido acompañarlos”, contó a un periodista de Página/12 (26.2.1988). También estrenó, el 20.1.1971 en el San Alberto marplatense, la pieza teatral Historias para contar en noches de tormenta, escrita por Varela y dirigida y actuada por Donovan...
En esa entrevista, concretada en
un apart del Bauen, también se explayó acerca de su decisión de viajar a
Europa: “Fue en el ‘70, y a Londres. Al principio me morí de hambre, luego
obtuve una beca de la Central School of Speech and Drama, donde estudiaron
todos los Redgrave, y en el 71 me fui a Roma llamado por Visconti, con quien
seguí en contacto todos esos años”. Al comenzar el reportaje, Donovan había
contado que “todo comenzó cuando tenía 11 años y fui al cine a ver Senso,
el film de Luchino Visconti: primero me impresionó el afiche, y luego de la
proyección quedé verdaderamente obsesionado, en especial por Alida Valli. De
inmediato le escribí a Visconti –en la carta puse «Luquino», y además la dirigí
a «Italia, Europa»– contándole mi experiencia y afirmándole que su obra me
había cambiado la vida. Lo milagroso reside no sólo en que recibió mi carta,
sino en que la leyó y, además, la contestó. Esa fue la primera de una extensa
serie de cartas que derivaron en una amistad y hasta en trabajos comunes”.
En efecto, hacia 1971 el realizador italiano “estaba por rodar Ludwig y me pidió que reemplazara a John Moulder Brown, que se había enfermado. Pero el actor inglés se recuperó, y entonces me quedé como asistente personal de Luchino y como parte de su «familia». Trabajé junto a él en una puesta de Manon Lescaut en Spoleto, en otra de Old times de Harold Pinter y en la filmación de Gruppo di famiglia in un interno. Al principio le tenía cierto miedo, pero cuando advertí que me tomaba en serio, que creía en mí y en mi futuro, me convertí en su amigo de verdad. Teníamos lo que yo llamo peleas creativas, y aprendí muchísimo con él, especialmente en su relación con los actores. Lo extraño”. Antes, en 1969, Donovan apareció como extra en Fellini Satyricon. Luego, formó la compañía itinerante Nuvact, escribió las piezas teatrales Angel in Hell (sobre Rimbaud), Heartburn, Session y El sacudón, que estrenó en Mar del Plata en el verano 1975, y dirigió algunas ajenas, como The indians wants the Bronx de Israel Horowitz, Entertaining Mr. Sloane de Orton y La voix humaine de Cocteau, con Patricia Neal en su celebrado come back. También fue asistente personal de John Schlesinger durante el rodaje de Yanks.
La opera prima de Donovan data de 1983. State of wonder fue
filmada “en 21 días y con dos mangos” y exhibida en Berlín 1984, donde
entusiasmó al argentino Juan Carlos Frugone (“sabe filmar con fluidez y narrar
con soltura”, escribió en su despacho para Clarín). Luego escribió un
guión titulado “Shifting shadows”, a ser rodado en Italia con elenco juvenil,
guión con el que, intentando venderlo, pasó por Cannes 1986, “donde me dejé
envolver por la gente de la Cannon, que me prometió contratos fabulosos que
jamás concretamos”.
Apartment zero fue definido por su director como “la historia de un monstruo que hemos creado nosotros y del que nos tenemos que sentir un poco responsables, y en la que la ciudad de Buenos Aires juega un papel importantísimo. El mayor impulso para lanzarme a filmarlo aquí me lo dio Manuel Antín, y también mi hermano menor Ezequiel, que formó una empresa que hará el production service”, refiriéndose a Ave Fénix SRL. “Filmaremos durante siete semanas, a un costo de 1.100.000 dólares”. Donovan redondea la citada entrevista definiendo su thriller como una mezcla de La ventana indiscreta, Desaparecido y El bebé de Rosemary. La productora inglesa envió al director de casting Bernard Cole y Donovan trajo consigo a un jovencito sueco llamado Göran Johanssan, quien figura acreditado como “asistente personal”. Los actores extranjeros importados fueron el años más tarde prestigioso Colin Firth, las veteranas Dora Bryan y Liz Smith y James Telfer además del estadounidense Hart Bochner y los italianos Fabrizio Bentivoglio, Mirella D’Angelo y Francesca D’Aloja, esta última por entonces nuera de Vittorio Gassman. Entre los chismes de rodaje figuran el metejón que Colin Firth se agarró con la actriz María Mera y el reencuentro afectivo de Donovan con el actor marplatense Juan Vitali, a quien en 1975 había dirigido en El sacudón siendo Vitali un desconocido, pero muy jovencito y muy buen mozo.
Tras su experiencia argentina,
Donovan radicó en los EEUU, donde escribió junto con Koepp el guión de la
comedia La muerte le sienta bien,
dirigió TV movies, videos
y otros dos largos para cines: Somebody is waiting (1996) y K. il
bandito (2008), ambos sobre guiones propios. Interin, le surgieron dos
homónimos, uno actor y director, otro actor, provocando una formidable
confusión a la IMDb, a la que se suma un cuarto Martin Donovan director, activo
desde mediados de los 60 principalmente en TV, cuya íntegra filmografía es
atribuida en ese sitio web al Donovan
argentino. En 2002 anunció un proyecto que rodaría en Mar del Plata con Winona
Ryder, pero no lo concretó. Apartment zero nunca fue lanzado en cines
argentinos, pero sí editado en video con el título Conviviendo con la muerte.
Por otra parte, los apellidos Peralta y Ramos, juntos, parecerían
convocar, en el terreno cinematográfico, a todo tipo de aventureros: en octubre
1996, Damián Peralta Ramos y Nicolás Peralta Ramos, “productores” –según la
tarjeta que obsequiaban– de Alfa Producciones Int. con sedes en Necochea y en
Nueva York y del Canal 4 Norte de Necochea, aparecieron de la nada anunciando
el “inminente” rodaje de “Encuentro”, coproducción entre los EEUU, Francia,
Italia y España en la que actuarían nada más ni nada menos que Tom Cruise,
Alain Delon, Michael J. Fox, Jean Claude Van Damme, Antonio Banderas, la
cantante lírica española Isabel Penadas, los argentinos Gastón Pauls, Diego
Héctor Fonti, Mauricio Bruno, Héctor Souto y Damián Peralta Ramos mismo, quien
también escribió y dirigiría el proyecto, “la historia de cuatro amigos que
quizás tenga algo de acción y algo de comedia”, según no precisó Ana María
Forte, “actriz y productora” vinculada al asunto, a un diario de aquella ciudad
(8.10.1996) en presencia muy oficial del intendente Julio Municoy.
En entrevista personal inédita, Damián PR me informó que es argentino “aunque a veces me arrepiento de ello”, que vivía en la 5ª Avenida de Nueva York desde hace muchos años, que realizó hasta aquel momento dieciocho largometrajes, que el más reciente de ellos se titula “Help me!” (de “alto contenido humano”), en el que actúan Cruise y Fox y que recibió menciones en San Sebastián y Biarritz, y que el rodaje de “Encuentros” insumirá tres semanas en los EEUU y veinte en la Argentina (Salta, Córdoba, Buenos Aires, Necochea, Cataratas del Iguazú), concluyendo en que Cruise “viene por un día”. Sospechosamente, hacia esos mismos días fueron publicados miniavisos publicitarios en diarios argentinos: uno decía “Festival de San Sebastián – Mención Honorífica por Actuación Estelar – Tom Cruise Michael Fox – Mejor Director – Mejor Producción – Actuación destacada – Damián Peralta Ramos – Help Me! – Inminente estreno en Argentina”; otro “Cámara Argentina de Productores felicita al director y productor Damián Peralta Ramos por premios obtenidos en Festival de Cine San Sebastián – Help Me!”; y un tercero repetía la información de la gacetilla acerca del nuevo proyecto. Demás está decir que: 1º) el mentado film nunca fue concretado, 2º) que ni “Help me!” ni los restantes diecisiete largometrajes que DPR se atribuye existen, y 3º) que tampoco los Peralta Ramos, solos o en pareja, figuran en sitio web alguno, como no sea en uno dedicado a Embustes & Estafas. Todo esto parece una de las habituales boutades de Federico Manuel Peralta Ramos…
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